Savia joven para el vie­jo roble – Joxe Mari Ola­rra

La pie­dra cla­ve para que un pue­blo per­ma­nez­ca vivo a lo lar­go del deve­nir de la his­to­ria es su juven­tud. Los mayo­res man­tie­nen las tra­di­cio­nes y el idio­ma, como trans­mi­sor de la cul­tu­ra; y con ello, una idio­sin­cra­sia par­ti­cu­lar y una for­ma de obser­var y enten­der el mun­do que con­for­man los ras­gos de iden­ti­dad pro­pia de un pue­blo que le hacen ser dife­ren­te a los demás. Ese lega­do pasa a la juven­tud, con­vir­tién­do­se así los jóve­nes en los depo­si­ta­rios del tes­ti­go his­tó­ri­co de la nación, en los garan­tes de que la hue­lla de su pue­blo no que­de borra­da en el lar­go camino de la his­to­ria.

Es esta una res­pon­sa­bi­li­dad tan gra­ve con el futu­ro como pue­blo que muchas veces el ímpe­tu juve­nil no lo inte­rio­ri­za, deri­van­do hacia otros focos de inte­rés su des­bor­dan­te ener­gía crea­do­ra.

Muchas nacio­nes han des­apa­re­ci­do de la faz de la tie­rra por­que sus gene­ra­cio­nes más jóve­nes no asu­mie­ron la res­pon­sa­bi­li­dad que les corres­pon­día con el futu­ro de su pue­blo.

Los vas­cos somos una nación mile­na­ria que ha sabi­do sobre­po­ner­se a todos los ava­ta­res de la his­to­ria, has­ta lle­gar al pre­sen­te con­ser­van­do nues­tro idio­ma y unos ras­gos pecu­lia­res de iden­ti­dad que nos otor­gan una per­so­na­li­dad defi­ni­da y reco­no­ci­da uni­ver­sal­men­te.

Laua­xe­ta dijo que somos un pue­blo eterno. Pues bien, ¿cuál es ese ele­men­to que ha hecho posi­ble esa metá­fo­ra de eter­ni­dad eus­kal­dun? La res­pues­ta es irre­fu­ta­ble: la juven­tud vas­ca.

Los jóve­nes de Eus­kal Herria han sido quie­nes a lo lar­go del tiem­po han asu­mi­do con gene­ro­si­dad y cora­je la res­pon­sa­bi­li­dad de su gene­ra­ción reco­gien­do el tes­ti­go de sus mayo­res para defen­der la tie­rra vas­ca y garan­ti­zar la super­vi­ven­cia de nues­tro pue­blo.

El roble de nues­tra nación ha sido saja­do por la espa­da, bom­bar­dea­do, ultra­ja­do, ven­di­do, tor­tu­ra­do. Pero sigue vivo y enrai­za­do en la mis­ma tie­rra por­que su tron­co no ha deja­do de bro­tar.

Quie­nes soña­ban, y sue­ñan, con borrar Eus­kal Herria del mapa de las nacio­nes con­fia­ban en que el pro­pio dis­cu­rrir del tiem­po, las como­di­da­des del pro­gre­so, la glo­ba­li­za­ción, fue­ran debi­li­tan­do el com­pro­mi­so con la patria de las nue­vas gene­ra­cio­nes de vas­cos y, así, el roble mile­na­rio iría mar­chi­tán­do­se por efec­to de la corro­sión de una savia nue­va des­mo­ti­va­da, sin valo­res, sin ape­go alguno al lega­do de sus ante­pa­sa­dos.

En las últi­mas déca­das esta­ban con­ven­ci­dos de que los deta­lles fatuos de su fal­sa demo­cra­cia, las exce­len­cias de un acto nivel de vida, la fala­cia de «la mayor auto­no­mía del mun­do», la bru­tal repre­sión, el cola­bo­ra­cio­nis­mo de los «vas­cos bue­nos», o todo ello jun­to, corres­pon­día al espí­ri­tu aber­tza­le de la nue­vas gene­ra­cio­nes y la nación vas­ca mori­ría de ina­ni­ción.

Si se rom­pe la cade­na de trans­mi­sión entre gene­ra­cio­nes, la iden­ti­dad nacio­nal se va dilu­yen­do has­ta des­apa­re­cer.

Pero han falla­do todas las estra­te­gias de asi­mi­la­ción del pue­blo vas­co y han fra­ca­sa­do por­que gene­ra­ción tras gene­ra­ción han bro­ta­do sin parar nue­vas juven­tu­des aber­tza­les que con entre­ga, valor y leal­tad a su pue­blo lo han dado todo por la tie­rra de quie­nes les pre­ce­die­ron. Su lucha ha sido siem­pre el her­mo­so reco­no­ci­mien­to de la san­gre joven y rebel­de a quie­nes tam­bién hicie­ron ese mis­mo camino antes para que la nación vas­ca siguie­ra viva.

Cada gene­ra­ción ha supues­to una nue­va pri­ma­ve­ra. Siem­pre que han dado Eus­kal Herria por domi­na­da ha flui­do savia nue­va y al vie­jo roble le han sali­do bro­tes fres­cos.

Así fue hace medio siglo, cuan­do en pleno invierno del fran­quis­mo un gru­po de jóve­nes encen­dían una nue­va pri­ma­ve­ra vas­ca. Varias gene­ra­cio­nes pos­te­rio­res han segui­do toman­do el rele­vo y man­te­nien­do esa luz, ponien­do al ser­vi­cio exclu­si­vo de Eus­kal Herria lo más mara­vi­llo­so de sus años, los más pre­cio­so de su ener­gía, lo más her­mo­so de su per­so­na­li­dad.

Jóve­nes aber­tza­les que no han per­mi­ti­do que la rabia de la impo­ten­cia dege­ne­ra­ra en desidia, en des­ape­go a su pue­blo; en desis­ti­mien­to. Muy lejos de eso, han plan­ta­do cara a quie­nes bus­can la des­apa­ri­ción de Eus­kal Herria. Han lucha­do y han llo­ra­do, han dado su san­gre; se atre­vie­ron a can­tar en el vien­tre mis­mo de la bes­tia y le espe­ta­ron en el hoci­co su orgu­llo por ser aber­tza­les y lucha­do­res por su patria.

Aho­ra que el vie­jo roble de la nación vas­ca se pre­pa­ra para afron­tar un nue­vo tiem­po polí­ti­co que nece­si­ta inex­cu­sa­ble­men­te de su juven­tud. Los jóve­nes aber­tza­les siem­pre han demos­tra­do estar a la altu­ra de las cir­cuns­tan­cias en defen­sa de Eus­kal Herria. Aho­ra no pue­de ser menos, por­que el roble nece­si­ta savia joven para echar nue­vos bro­tes lle­nos de futu­ro.

Es impres­cin­di­ble la impli­ca­ción de la juven­tud aber­tza­le en la nue­va fase que ini­cia­mos. Con «igual pasión», vigor, con la mis­ma entre­ga de siem­pre; por­que aun­que el camino sea otro, el obje­ti­vo es el mis­mo y para alcan­zar­lo hace fal­ta com­pro­me­ter­se y luchar.

Hemos abier­to las puer­tas a una nue­va for­ma de hacer las cosas. Pero eso no impli­ca para nada aban­do­nar la pri­me­ra línea y dele­gar en otros las rien­das del pro­ce­so. Todo lo con­tra­rio. La res­pon­sa­bi­li­dad de la juven­tud aber­tza­le con el futu­ro es exac­ta­men­te la mis­ma de siem­pre. Y no sólo eso, sino que una vez más en nues­tra his­to­ria la juven­tud debe estar al fren­te de los acon­te­ci­mien­tos.

El inmo­vi­lis­mo, el mie­do al cam­bio es lo más con­tra­rio a la cla­ve de la juven­tud. En la san­gre joven no pue­de haber vér­ti­go a inter­nar­se en nue­vos pará­me­tros; eso es incom­pa­ti­ble con el espí­ri­tu revo­lu­cio­na­rio de los jóve­nes aber­tza­les.

Hemos dado una pata­da al table­ro de tal for­ma que aho­ra todas las fichas se están reubi­can­do en el nue­vo terreno de jue­go polí­ti­co. Para que la estra­te­gia que ini­cia­mos con­clu­ya en el seña­la­do obje­ti­vo de la inde­pen­den­cia y de un nue­vo mode­lo de socie­dad es fun­da­men­tal que nues­tra juven­tud siga en pri­me­ra línea.

No pue­de haber ni un joven aber­tza­le a quien no le resul­te apa­sio­nan­te la tarea de poder ser arqui­tec­to de la nue­va socie­dad vas­ca en la que vivi­rán el día de maña­na sus hijos e hijas. Y poder­les decir, con orgu­llo, que en el momen­to pre­ci­so se estu­vo allá don­de la nación lo nece­si­ta­ba.

En Eus­kal Herria cada nue­va gene­ra­ción ha encen­di­do una nue­va pri­ma­ve­ra. El vie­jo roble de nues­tra nación vas­ca nece­si­ta hoy impli­ca­ción deci­di­da de la juven­tud aber­tza­le, pre­ci­sa impe­rio­sa­men­te de su savia joven. Los múscu­los toni­fi­ca­dos y la men­te des­pier­ta para sem­brar un futu­ro nue­vo sobre la tie­rra vas­ca. Hemos hecho una apues­ta para ganar. En el trans­cur­so de los acon­te­ci­mien­tos dare­mos pasos que habrá a quien resul­ten difí­ci­les de asi­mi­lar. Es com­pren­si­ble. Pero mire­mos el camino en la ampli­tud de su pers­pec­ti­va y sin olvi­dar la fije­za del obje­ti­vo.

La apues­ta es para ganar, que no haya un joven que lo dude; para con­quis­tar la sobe­ra­nía y un futu­ro lumi­no­so que legar a las pró­xi­mas gene­ra­cio­nes.

Nin­gún joven aber­tza­le leal con Eus­kal Herria pue­de decli­nar hoy la res­pon­sa­bi­li­dad de impli­car­se con toda su ener­gía en este nue­vo tiem­po. El obje­ti­vo lo mere­ce. Entre todos tene­mos que poner Eus­kal Herria en pie has­ta con­se­guir­lo. Y lo con­se­gui­re­mos.

De gene­ra­ción en gene­ra­ción ha pasa­do la lla­ma que ha man­te­ni­do viva la nación vas­ca. Nos toca legar a los siguien­tes el teso­ro de su sobe­ra­nía. Para eso, el vie­jo roble nece­si­ta la savia de la juven­tud aber­tza­le.

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *