El impe­rio por den­tro – Fidel Cas­tro (Cuar­ta parte)

CAPÍTULOS 20 Y 21

“Con­ti­núan las valo­ra­cio­nes sobre las opcio­nes rela­cio­na­das con la gue­rra en Afga­nis­tán. Se iden­ti­fi­can tres prio­ri­da­des en tér­mi­nos de esfuer­zos de carác­ter civil: la agri­cul­tu­ra, la edu­ca­ción y la reduc­ción de los cul­ti­vos de ama­po­la. Si se logra­ban estos obje­ti­vos se podría soca­var el apo­yo al Talibán.

“La gran pre­gun­ta seguía sien­do qué se podía hacer en un año.

“Petraeus dijo haber redac­ta­do un manual titu­la­do ‘Lec­cio­nes sobre la recon­ci­lia­ción’, sobre sus expe­rien­cias en Irak, del cual Mullen no tenía conocimiento.

“Según las encues­tas públi­cas, dos de cada tres esta­dou­ni­den­ses pen­sa­ban que el Pre­si­den­te care­cía de un plan bien defi­ni­do para Afga­nis­tán. Inclu­so entre la pobla­ción, las opi­nio­nes esta­ban divi­di­das acer­ca de cómo proceder.

“Axel­rod res­pi­ró pro­fun­do. El públi­co no hacía dis­tin­ción entre el Tali­bán y Al Qae­da. Eso podía ser par­te del problema.

“Sólo el 45 por cien­to de la pobla­ción apro­ba­ba la mane­ra en que Oba­ma mane­ja­ba el asun­to de la gue­rra (había per­di­do 10 pun­tos en un mes, 15 pun­tos des­de el mes de agos­to y 18 des­de que alcan­zó su nivel más alto). La reduc­ción de la cifra se debía a la pér­di­da del apo­yo republicano.

“Axel­rod no se preo­cu­pa­ba; decía que al final serían él o todos los que expli­ca­rían cuál era la deci­sión en tér­mi­nos cla­ros, para que la gen­te pudie­ra enten­der lo que se esta­ba hacien­do y por qué.

“Panet­ta decla­ró que nin­gún pre­si­den­te demó­cra­ta podía ir en con­tra de las reco­men­da­cio­nes de los mili­ta­res, en espe­cial si el Pre­si­den­te las había soli­ci­ta­do. Su reco­men­da­ción era hacer lo que ellos decían. Les expre­só a otros fun­cio­na­rios de la Casa Blan­ca que en su opi­nión la deci­sión debía haber sido toma­da en una sema­na, pero que Oba­ma nun­ca le pre­gun­tó y que él nun­ca le había expre­sa­do volun­ta­ria­men­te su opi­nión al Presidente.

“El ex vice­pre­si­den­te Dick Che­ney expre­só públi­ca­men­te que los Esta­dos Uni­dos no debían titu­bear cuan­do sus fuer­zas arma­das esta­ban en peligro.

“Oba­ma desea­ba tomar una deci­sión antes de su via­je por Asia. Dijo que aún no se le habían pre­sen­ta­do dos opcio­nes, que eran los 40 000 efec­ti­vos o nada. Dijo que que­ría una nue­va opción esa mis­ma sema­na. Tenía en su mano un memo­ran­do de dos hojas envia­do por su direc­tor de pre­su­pues­to, Peter Ors­zag, con el esti­ma­do de los cos­tos de la gue­rra en Afga­nis­tán. Según la estra­te­gia reco­men­da­da por McChrys­tal, el cos­to duran­te los pró­xi­mos 10 años sería 889 mil millo­nes de dóla­res, casi 1 billón de dólares.

“‘Esto no es lo que yo estoy bus­can­do’, dijo Oba­ma. ‘No voy a pro­lon­gar esto duran­te diez años; no voy a enfras­car­me en la cons­truc­ción de una nación a lar­go pla­zo. No voy a gas­tar un billón de dóla­res. Les he esta­do pre­sio­nan­do al respecto.’

“‘Esto no está en fun­ción del inte­rés nacio­nal. Sí, es nece­sa­rio inter­na­cio­na­li­zar esta situa­ción. Esa es una de las gran­des fallas del plan que se me ha presentado.’

“Gates apo­ya­ba la soli­ci­tud de tro­pas de McChrys­tal, pero por el momen­to era nece­sa­rio rete­ner a la cuar­ta brigada.

“Oba­ma dijo: ‘Qui­zás no nece­si­te­mos a la cuar­ta bri­ga­da, ni a los 400 000 efec­ti­vos de las fuer­zas de segu­ri­dad afga­nas que McChrys­tal se pro­po­ne entre­nar. Pudié­ra­mos aspi­rar a un cre­ci­mien­to más mesu­ra­do de esta fuer­za. Pudié­ra­mos incre­men­tar los efec­ti­vos para con­tra­rres­tar el auge enemi­go pero sin enfras­car­nos en una estra­te­gia a lar­go plazo.’

“Hillary opi­na­ba que a McChrys­tal se le debía dar lo que él pedía, pero coin­ci­día en que se debía espe­rar antes de enviar a la cuar­ta brigada.

“Oba­ma le pre­gun­tó a Gates: ‘¿Real­men­te nece­si­tas 40 000 efec­ti­vos para rever­tir el auge del Tali­bán? ¿Qué tal si envia­mos de 15 000 a 20 000? ¿Por qué no sería sufi­cien­te con esa can­ti­dad de tro­pas?’ Reite­ró que no esta­ba de acuer­do con gas­tar un billón de dóla­res ni con una estra­te­gia de con­tra­in­sur­gen­cia que se pro­lon­ga­se duran­te diez años.

“‘Quie­ro una estra­te­gia de sali­da’, agre­gó el Presidente.

“Todo el mun­do se dio cuen­ta de que, al apo­yar a McChrys­tal, Hillary unía fuer­zas con los mili­ta­res y con el Secre­ta­rio de Defen­sa, limi­tan­do así la capa­ci­dad de manio­bra del Pre­si­den­te. Había redu­ci­do sus posi­bi­li­da­des de aspi­rar a un núme­ro sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te menor de tro­pas o una polí­ti­ca más moderada.

“Era un momen­to deci­si­vo en sus rela­cio­nes con la Casa Blan­ca. ¿Era ella de con­fiar? ¿Podía ella algún día per­te­ne­cer real­men­te al equi­po de Oba­ma? ¿Había sido ella en algún momen­to par­te de su equi­po? Gates pen­sa­ba que ella habla­ba a par­tir de sus pro­pias convicciones.

“Muy pron­to aque­llos que tenían ideas simi­la­res se agru­pa­ron. Biden, Blin­ken, Doni­lon, Lute, Bren­nan y McDo­nough era un gru­po pode­ro­so, cer­cano a Oba­ma en muchos sen­ti­dos, y eran el equi­li­brio con­tra el fren­te uni­do com­pues­to por Gates, Mullen, Petraeus, McChrys­tal y aho­ra Clinton.

“CAPÍTULOS 22 Y 23

“Oba­ma con­vo­có a los jefes del Esta­do Mayor a la Casa Blan­ca. Duran­te los últi­mos dos meses los mili­ta­res uni­for­ma­dos habían esta­do insis­tien­do en el envío de 40 000 efec­ti­vos, pero los jefes de los ser­vi­cios indi­vi­dua­les aún no habían sido con­sul­ta­dos. Los jefes del Ejér­ci­to, la Mari­na de Gue­rra, los Infan­tes de Mari­na y la Fuer­za Aérea eran los que reclu­ta­ban, entre­na­ban, equi­pa­ban y sumi­nis­tra­ban las tro­pas para los coman­dan­tes como Petraeus y sus jefes subor­di­na­dos en el terreno como McChrys­tal. Estos dos últi­mos no asis­tie­ron por encon­trar­se en Afganistán.

“Oba­ma les pidió que le pro­pu­sie­ran tres opciones.

“James Con­way, coman­dan­te gene­ral de los mari­nes, se refi­rió a la aler­gia de los com­ba­tien­tes a las misio­nes pro­lon­ga­das que se extien­den más allá de la derro­ta del enemi­go. Su reco­men­da­ción era que el Pre­si­den­te no debía enfras­car­se en una ope­ra­ción a lar­go pla­zo para la cons­truc­ción de una nación.

“El gene­ral Geor­ge Casey, jefe del Esta­do Mayor del Ejér­ci­to, dijo que el reti­ro pro­gra­ma­do en Irak le per­mi­ti­ría al ejér­ci­to dis­po­ner de los 40 000 efec­ti­vos para Afga­nis­tán, pero que se sen­tía escép­ti­co con res­pec­to a los gran­des com­pro­mi­sos de tro­pas en estas gue­rras. Para él la cla­ve esta­ba en una tran­si­ción rápi­da, pero que el plan de 40 000 era un ries­go glo­bal acep­ta­ble para el ejército.

“El jefe de ope­ra­cio­nes nava­les y el jefe de la Fuer­za Aérea tenían poco que decir, pues cual­quie­ra que fue­se la deci­sión en Afga­nis­tán, el impac­to en sus fuer­zas sería mínimo.

“Final­men­te Mullen le pre­sen­tó al Pre­si­den­te tres opciones:

“1. 85 000 efec­ti­vos. Esto era una cifra impo­si­ble. Todos sabían que no se dis­po­nía de esta fuerza.

“2. 40 000 efectivos.

“3. de 30 000 a 35 000 efectivos.

“La opción híbri­da era de 20 000 efec­ti­vos o dos bri­ga­das para dis­per­sar al Tali­bán y entre­nar a las tro­pas afganas.

“CAPÍTULOS 24 Y 25

“Oba­ma le pro­po­ne al Pre­si­den­te pakis­ta­ní una esca­la­da con­tra los gru­pos terro­ris­tas que ope­ra­ban des­de ese país.

“El Direc­tor de la CIA dijo espe­rar pleno apo­yo de Pakis­tán, dado que Al Qae­da y sus segui­do­res eran enemi­gos comu­nes. Agre­gó que se tra­ta­ba de la pro­pia super­vi­ven­cia de Pakistán.

“Oba­ma se daba cuen­ta de que la cla­ve para man­te­ner uni­do al equi­po de segu­ri­dad nacio­nal era Gates.

“Tras su regre­so de Asia, Oba­ma con­vo­ca una reu­nión de su equi­po de segu­ri­dad nacio­nal y les pro­me­tió que en dos días toma­ría la deci­sión final. Dijo estar de acuer­do con los obje­ti­vos menos ambi­cio­sos y más rea­lis­tas, y que dichos obje­ti­vos debían lograr­se en un perío­do de tiem­po más cor­to que el que el Pen­tá­gono había reco­men­da­do ini­cial­men­te. Agre­gó que el núme­ro de tro­pas comen­za­ría a dis­mi­nuir a par­tir del mes de julio de 2011, el perío­do de tiem­po que Gates había suge­ri­do en la últi­ma sesión.

“‘No nece­si­ta­mos per­fec­ción; cua­tro­cien­tos mil no va a ser la cifra a la cual lle­ga­re­mos antes de que comen­ce­mos a redu­cir las tropas.’

“Hillary pare­cía casi sal­tar sobre su asien­to, dan­do mues­tras de que que­ría que la deja­sen hablar, pero Jones ya había deci­di­do el orden de pala­bra y la Secre­ta­ria tuvo que escu­char pri­me­ro los comen­ta­rios de Biden.

“Biden había ela­bo­ra­do un memo­ran­do que apo­ya­ba al Pre­si­den­te, que cues­tio­na­ba el tiem­po y los obje­ti­vos de la estra­te­gia. Petraeus sen­tía como si el aire aban­do­na­ra la sala.

“Biden no esta­ba segu­ro de que la cifra de 40 000 era sos­te­ni­ble des­de el pun­to de vis­ta polí­ti­co y tenía muchas inte­rro­gan­tes acer­ca de la via­bi­li­dad de los ele­men­tos de la estra­te­gia de contrainsurgencia.

“Clin­ton tuvo la opor­tu­ni­dad de hablar. Ella apo­ya­ba ple­na­men­te la estra­te­gia. ‘Hemos pasa­do un año espe­ran­do por una elec­ción y un nue­vo gobierno allí. La comu­ni­dad inter­na­cio­nal y Kar­zai saben cuál sería el des­en­la­ce si no incre­men­ta­mos nues­tros com­pro­mi­sos. Lo que esta­mos hacien­do aho­ra no va a dar resul­ta­dos. El plan no es todo lo que noso­tros hubié­se­mos que­ri­do, pero no lo sabre­mos si no nos com­pro­me­te­mos. Yo apo­yo el esfuer­zo; tie­ne un cos­to enor­me, pero si lo aco­me­te­mos sin deseos no vamos a lograr nada’. Sus pala­bras eran una ver­sión de una fra­se muy usual en ella cuan­do era Pri­me­ra Dama de la Casa Blan­ca y que aún uti­li­za con regu­la­ri­dad: ‘fín­ge­lo has­ta lograrlo.’

“Gates pro­po­nía espe­rar has­ta diciem­bre de 2010 para hacer una eva­lua­ción total de la situa­ción. Creía que el mes de julio era una fecha muy anti­ci­pa­da para ello.

“Mullen, a tra­vés de una video­con­fe­ren­cia des­de Gine­bra, apo­ya­ba el plan y dijo que era nece­sa­rio enviar tro­pas lo más rápi­do posi­ble, que esta­ba segu­ro de que la estra­te­gia para una con­tra­in­sur­gen­cia iba a tener resultados.

“Al ver que se ali­nea­ba un blo­que a favor del envío de los 40 000 efec­ti­vos, el Pre­si­den­te inter­vino: ‘No quie­ro ver­me den­tro de seis meses dis­cu­tien­do en esta sala el envío de otros 40 000.’

“‘No vamos a pedir otros 40 000′, dijo Mullen.

“Petraeus expre­só que apo­ya­ba cual­quier deci­sión que toma­ra el Pre­si­den­te. Y des­pués de haber decla­ra­do su apo­yo incon­di­cio­nal, expre­só que su reco­men­da­ción, des­de el pun­to de vis­ta mili­tar, era que los obje­ti­vos no se podrían lograr con menos de 40 000 efectivos.

“Peter Ors­zag dijo que pro­ba­ble­men­te habría que pedir­le al Con­gre­so un finan­cia­mien­to adicional.

“Hol­broo­ke esta­ba de acuer­do con lo expre­sa­do por Hillary.

“Bren­nan ase­gu­ró que el pro­gra­ma anti­te­rro­ris­ta con­ti­nua­ría inde­pen­dien­te­men­te de la deci­sión que se tomase.

“Emma­nuel se refi­rió a la difi­cul­tad de pedir un finan­cia­mien­to adi­cio­nal al Congreso.

“Cartw­right dijo que apo­ya­ba la opción híbri­da de 20 000 efectivos.

“El Pre­si­den­te inten­tó resu­mir. ‘Al cabo de dos años aún hay ele­men­tos ambi­guos en esta situa­ción’, dijo. Les dio las gra­cias a todos y anun­ció que esta­ría tra­ba­jan­do en esto duran­te el fin de sema­na para tomar una deci­sión defi­ni­ti­va a prin­ci­pios de la sema­na entrante.

“El miér­co­les 25 de noviem­bre Oba­ma se reu­nió en la Ofi­ci­na Oval con Jones, Doni­lon, McDo­nough y Rho­des. Dijo estar incli­na­do a apro­bar el envío de 30 000 efec­ti­vos, pero que esta deci­sión no era definitiva.

“‘Esto tie­ne que ser un plan para trans­fe­rir­les el man­do y salir de Afga­nis­tán. Todo lo que haga­mos tie­ne que estar cen­tra­do en la mane­ra en que vamos a redu­cir nues­tra pre­sen­cia allí. Es par­te de nues­tro inte­rés de segu­ri­dad nacio­nal. Tie­ne que que­dar cla­ro que esto es lo que esta­mos hacien­do’, dijo Oba­ma. ‘El pue­blo esta­dou­ni­den­se no entien­de de núme­ro de bri­ga­das, sino de núme­ro de tro­pas. Y he deci­di­do que sean 30 000.’

“Oba­ma aho­ra pare­cía más segu­ro acer­ca de la cifra de efectivos.

“‘Tene­mos que acla­rar­le al pue­blo que el cán­cer está en Pakis­tán. La razón por la cual esta­mos ope­ran­do en Afga­nis­tán es para que el cán­cer no se expan­da hacia allá. Y tam­bién nece­si­ta­mos extir­par el cán­cer de Pakistán.’

“Pare­cía que la cifra de 30 000 era ina­mo­vi­ble. Oba­ma comen­tó que des­de el pun­to de vis­ta polí­ti­co era para él más fácil decir que no a los 30 000, pues así podría dedi­car­se a la agen­da nacio­nal, que él que­ría fue­se el cen­tro de su man­da­to como Pre­si­den­te. Pero los mili­ta­res no enten­dían eso.

“‘Polí­ti­ca­men­te sería más fácil para mí dar un dis­cur­so y decir que el pue­blo esta­dou­ni­den­se esta­ba har­to de esta gue­rra, y que íba­mos a enviar sola­men­te 10 000 ase­so­res por­que esa era la mane­ra en que íba­mos a poder salir de allí. Pero los mili­ta­res se iban a molestar.’

“Era evi­den­te que una gran par­te de Oba­ma que­ría pre­ci­sa­men­te pro­nun­ciar ese dis­cur­so. Pare­cía que lo esta­ba ensayando.

“Doni­lon dijo que Gates renun­cia­ría si sólo se envia­ban 10 000 asesores.

“‘Eso sería algo difí­cil’, dijo Oba­ma, ‘por­que no exis­te en mi equi­po de segu­ri­dad nacio­nal otro miem­bro más fuer­te que él.’

“El Pre­si­den­te esta­ba deci­di­do a anun­ciar los 30 000, para poder man­te­ner jun­ta a la familia.

“CAPÍTULOS 26 Y 27

“El 27 de noviem­bre Oba­ma invi­tó nue­va­men­te a Colin Powell a su ofi­ci­na para una con­ver­sa­ción pri­va­da. El Pre­si­den­te le dijo que se esta­ba deba­tien­do entre varios pun­tos de vis­ta dife­ren­tes. Los mili­ta­res se habían uni­do para apo­yar a McChrys­tal y su soli­ci­tud de 40 000 efec­ti­vos, y sus ase­so­res polí­ti­cos esta­ban muy escép­ti­cos. Él con­ti­nua­ba pidien­do nue­vos enfo­ques, pero seguían dán­do­le las mis­mas opciones.

“Powell le dijo: ‘Usted no tie­ne por qué aguan­tar eso. Usted es el Coman­dan­te en Jefe. Esos tipos tra­ba­jan para usted. El hecho de que adop­ten una posi­ción uná­ni­me en sus reco­men­da­cio­nes no sig­ni­fi­ca que las mis­mas sean las correc­tas. Gene­ra­les hay varios, pero exis­te sólo un Coman­dan­te en Jefe.’

“Oba­ma con­si­de­ra­ba a Powell un amigo.

“Un día des­pués de Acción de Gra­cias, Jones, Doni­lon, Emma­nuel, McDo­nough, Lute y el coro­nel John Tien, vete­rano de Irak, fue­ron a ver al Pre­si­den­te en su ofi­ci­na. Oba­ma pre­gun­tó por qué se reu­nían de nue­vo con él para tra­tar el mis­mo tema. ‘Pen­sé que esto se había aca­ba­do el miér­co­les’, expresó.

“Doni­lon y Lute le expli­ca­ron que aún había pre­gun­tas del Pen­tá­gono que no se habían res­pon­di­do, y ellos que­rían saber si se acep­ta­ba un incre­men­to del 10 por cien­to a la cifra de efec­ti­vos, con lo cual se inclui­ría a los facilitadores.

“El Pre­si­den­te, exas­pe­ra­do, dijo que no, que sólo los 30 000, y pre­gun­tó el por­qué de aque­lla reu­nión des­pués que todos habían esta­do de acuer­do. Al Pre­si­den­te se le dijo que aún se esta­ba tra­ba­jan­do con los mili­ta­res. Ellos que­rían aho­ra que los 30 000 efec­ti­vos estu­vie­sen en Afga­nis­tán en el verano.

“Pare­cía que el Pen­tá­gono esta­ba abrien­do de nue­vo cada uno de los temas. Tam­bién se esta­ba cues­tio­nan­do la fecha de reti­ra­da de las tro­pas (julio de 2011). Gates pre­fe­ría que fue­ra seis meses des­pués (fina­les de 2011).

“‘Estoy moles­to’, dijo Oba­ma, sin alzar la voz. Pare­cía que todos los temas iban a ser nue­va­men­te dis­cu­ti­dos, nego­cia­dos o escla­re­ci­dos. Oba­ma les dijo que esta­ba dis­pues­to a dar mar­cha atrás y acep­tar el envío de 10 000 ase­so­res. Y esa sería la cifra definitiva.

“Esto era una con­tro­ver­sia que enfren­ta­ba al Pre­si­den­te y al sis­te­ma mili­tar. Doni­lon se asom­bra­ba de ver el poder polí­ti­co que los mili­ta­res esta­ban ejer­cien­do, pero se daba cuen­ta de que la Casa Blan­ca tenía que ser el corre­dor de lar­ga dis­tan­cia en esta competencia.

“Oba­ma con­ti­nua­ba tra­ba­jan­do con Doni­lon, Lute y los demás. Comen­zó a dic­tar pre­ci­sa­men­te lo que que­ría, ela­bo­ran­do lo que Doni­lon lla­mó una ‘hoja de pla­zos y con­di­cio­nes’, simi­lar al docu­men­to legal uti­li­za­do en una tran­sac­ción comer­cial. Acor­dó que el con­cep­to estra­té­gi­co de la ope­ra­ción sería ‘degra­dar’ al Tali­bán, no des­man­te­lar­lo, ni des­truir­lo ni derro­tar­lo. Copió al cal­co las seis misio­nes mili­ta­res reque­ri­das para rever­tir el auge del Talibán.

“Pero los civi­les en el Pen­tá­gono y el Esta­do Mayor tra­ta­ban de expan­dir la estrategia.

“‘Uste­des no le pue­den hacer eso al Pre­si­den­te’, les decía Doni­lon. ‘Eso no era lo que Oba­ma que­ría. Él que­ría una misión más redu­ci­da.’ Pero la pre­sión continuaba.

“‘Pon­le res­tric­cio­nes’, le orde­na­ba Oba­ma. Pero cuan­do Doni­lon regre­sa­ba del Pen­tá­gono venía con más adi­cio­nes, y no menos. Una de ellas era enviar­le un men­sa­je a Al Qae­da. ‘Eso no lo vamos a hacer’, dijo el Pre­si­den­te cuan­do se enteró.

“Doni­lon se sen­tía como si estu­vie­se rees­cri­bien­do las mis­mas órde­nes diez veces.

“Del Pen­tá­gono seguían lle­gan­do soli­ci­tu­des para misio­nes cola­te­ra­les. Oba­ma seguía dicien­do que no.

“Algu­nos con­ti­nua­ban aho­ra apo­yan­do la soli­ci­tud ori­gi­nal de McChrys­tal de 40 000 efec­ti­vos. Era como si nadie les hubie­ra dicho a ellos que no.

“‘No’, dijo Oba­ma. La cifra defi­ni­ti­va era 30 000, y man­te­nía la fecha de reti­ra­da de las tro­pas en julio del 2011, que tam­bién sería la fecha para comen­zar a trans­fe­rir la res­pon­sa­bi­li­dad de la segu­ri­dad a las tro­pas afganas.

“Sus órde­nes fue­ron pasa­das a máqui­na en seis hojas a un espa­cio. Su deci­sión no era sólo hacer un dis­cur­so y refe­rir­se a los 30 000; esto sería ade­más una direc­ti­va, y todo el mun­do ten­dría que leer­la y fir­mar­la. Ése era el pre­cio que él iba a exi­gir, la for­ma en que él pre­ten­día poner­le fin a la con­tro­ver­sia ‑al menos por el momen­to. Pero como aho­ra todos noso­tros sabe­mos, la con­tro­ver­sia, al igual que la gue­rra, pro­ba­ble­men­te no ter­mi­na­ría, y la lucha continuaría.

“El 28 de noviem­bre fue otro día dedi­ca­do al Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal, encuen­tro en el que par­ti­ci­pa­ron Doni­lon y Lute. El aná­li­sis de la estra­te­gia se con­ver­tía en el cen­tro del uni­ver­so. El Pre­si­den­te y todos ellos esta­ban sien­do arro­lla­dos por los mili­ta­res. Ya no impor­ta­ban las pre­gun­tas que el Pre­si­den­te o alguien más hicie­ran. Aho­ra la úni­ca solu­ción via­ble eran los 40 000 efectivos.

“Doni­lon se pre­gun­ta­ba cuán­tos de los que esta­ban pre­sio­nan­do a favor de esa opción iban a estar aquí para ver los efec­tos de la estra­te­gia en el mes de julio del 2011.

“La con­clu­sión era que todos ellos se irían, y aquí que­da­ría el Pre­si­den­te con todo lo que esos tipos le habían vendido.

“El deba­te con­ti­nua­ba ‑en su casa y en su cabe­za. Oba­ma pare­cía vaci­lar en cuan­to a los 30 000 efec­ti­vos. Le pidió la opi­nión a su equi­po. Clin­ton, Gates y Jones no se encon­tra­ban presentes.

“El coro­nel Tien le dijo al Pre­si­den­te que no sabía de qué for­ma él iba a desa­fiar la cade­na de man­do de los mili­ta­res. ‘Si usted le dice a McChrys­tal, ‘me estu­dié su valo­ra­ción, pero he deci­di­do hacer otra cosa’, pro­ba­ble­men­te usted ten­ga que sus­ti­tuir­lo. Usted no le pue­de decir ‘haz­lo a mi mane­ra, gra­cias por tu labor’. El Coro­nel qui­so decir que McChrys­tal, Petraeus, Mullen, e inclu­so Gates, esta­rían dis­pues­tos a dimi­tir ‑algo sin pre­ce­den­tes en el alto man­do militar.

“Oba­ma sabía que Bren­nan se opo­nía a un gran incre­men­to de tropas.

“Oba­ma había here­da­do una gue­rra con un comien­zo, una par­te inter­me­dia, pero sin un final claro.

“Lute pen­sa­ba que Gates era dema­sia­do defe­ren­te con los mili­ta­res uni­for­ma­dos. El Secre­ta­rio de Defen­sa es la pri­me­ra línea de con­trol civil del Pre­si­den­te. Si el Secre­ta­rio no garan­ti­za­ba ese con­trol, el Pre­si­den­te ten­dría que hacer­lo. Lute pen­sa­ba que Gates no le esta­ba pres­tan­do un buen ser­vi­cio al Presidente.

“El Pre­si­den­te lla­mó a Biden por telé­fono y le infor­mó que que­ría reu­nir­se con todo el equi­po de segu­ri­dad nacio­nal el domin­go en la Ofi­ci­na Oval. Biden pidió reu­nir­se con él pri­me­ro y Oba­ma le dijo que no.”

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