La cás­ca­ra- Mikel Arizaleta

Toda mujer, que ingre­sa­ra en la cár­cel de Les Corts, cru­za­ba la ver­ja de la calle Molins nº 11 y topa­ba con una mon­ja de toca con amplias alas blan­cas, con una Hija de la Cari­dad de san Vicen­te de Paul, que ofi­cia­ba el ingre­so en la pri­sión y adver­tía: “Aquí den­tro nada os per­te­ne­ce excep­to lo que habéis comi­do, y no siem­pre, por­que es posi­ble que lo vomi­téis”[1]

Sobre el palen­tino Anto­nio Valle­jo Náge­ra tuve noti­cia tar­de, como en gene­ral sobre el gol­pe mili­tar del 36, ori­gen de la dic­ta­du­ra entre noso­tros. La his­to­ria apren­di­da en el bachi­lle­ra­to fue un cur­si­llo ace­le­ra­do del espí­ri­tu nacio­nal, de la FET y las JONS. Qui­tar­se un tatua­je es dolo­ro­so, cues­ta y deja hue­lla y yo tuve que des­apren­der, erra­di­car la sofla­ma y cam­biar de piel.

A medi­da que las muje­res han recu­pe­ra­do la voz y los auto­res han inda­ga­do en sus vidas de cár­cel de pos­gue­rra y mal­tra­to emo­cio­nal la figu­ra del psi­quia­tra mili­tar Anto­nio Valle­jo Náge­ra recu­pe­ra todo su olor a podri­do. El pro­fe­sor Ricard Vin­yes, de la Uni­ver­si­tat de Bar­ce­lo­na, ha pues­to empe­ño y deta­lle en des­cu­brir ese mun­do sór­di­do de cár­cel y des­pre­cio, que sufrie­ron las muje­res encar­ce­la­das duran­te y tras el gol­pe en núme­ro difí­cil de pre­ci­sar. Si ya tes­ti­mo­nios ora­les y escri­tos ofre­cen can­ti­da­des dis­tin­tas de encar­ce­la­dos y pre­sos, “en el tema de muje­res todo resul­ta más opa­co”. En cual­quier caso esta­mos hablan­do de miles. Si bien “es pre­ci­so reco­no­cer –y acep­tar– que nada es segu­ro en este terri­to­rio de las cifras, y que más impor­tan­te que dis­po­ner de una mag­ni­tud exac­ta es des­cri­bir entor­nos, con­di­cio­nes, tor­tu­ras y vio­len­cias (y las res­pues­tas a tales situa­cio­nes) en sus dis­tin­tas face­tas para com­pren­der el alcan­ce y los efec­tos de la repre­sión, sus meca­nis­mos, su per­du­ra­bi­li­dad y su ubi­ca­ción en el con­jun­to de la vio­len­cia y terror del fas­cis­mo euro­peo”[2]. Y en ese penar de cam­po de con­cen­tra­ción y escar­nio des­ta­ca en cruel­dad el coman­dan­te psi­quia­tra Anto­nio Valle­jo Náge­ra, “con poder ins­ti­tu­cio­nal y ascen­den­te moral e inte­lec­tual entre mili­ta­res y psi­quia­tras anti­de­mo­crá­ti­cos”. Las esta­dís­ti­cas y la doc­tri­na peni­ten­cia­ria se cons­ti­tu­ye­ron siem­pre con el argu­men­to de cri­mi­na­li­za­ción, esto es, incor­po­ran­do la acti­vi­dad polí­ti­ca a la delic­ti­va, sobre la base pseu­do­fi­lo­só­fi­ca de la infe­rio­ri­dad y la dege­ne­ra­ción del disi­den­te. El mar­xis­ta y el repu­bli­cano como un degenerado.

Des­pro­veer al enemi­go de con­di­ción huma­na ha sido siem­pre un reque­ri­mien­to pre­vio a su ani­qui­la­ción, así suce­dió en el nazis­mo, así ocu­rrió en el fas­cis­mo ita­liano con Cesa­re Lom­bro­so, en el fran­quis­mo con este coman­dan­te psi­quia­tra y tam­bién hoy, con gen­te sumi­sa y a suel­do, correos empo­tra­dos en máqui­nas de tor­tu­ra y gue­rra. Lo corro­bo­ra la res­pues­ta de aque­lla seño­ra bur­ga­le­sa a la joven sir­vien­ta de 25 años, Lola Gon­zá­lez, aún con res­tos de sollo­zo en el ros­tro: “¿Por qué llo­ras? Habéis naci­do para ser escla­vos; si estáis vivien­do como estáis es por­que habéis naci­do para que noso­tros viva­mos, para ser nues­tros escla­vos”. Su infe­rio­ri­dad era con­di­ción natu­ral, no cas­ti­go. La des­hu­ma­ni­za­ción del otro. Pro­bar bajo apa­rien­cia cien­tí­fi­ca la infe­rio­ri­dad men­tal del disi­den­te “cons­ti­tu­yó una prio­ri­dad del Ejér­ci­to lle­va­da a cabo por el coman­dan­te y psi­quia­tra Anto­nio Valle­jo Nágera”.

El 10 del 10 de 2010 escri­bía en El País el perio­dis­ta José Luis Bar­be­ría un artícu­lo titu­la­do “ETA se rom­pe en las cár­ce­les”, que vie­ne a ser un tut­ti fru­ti, un revuel­to en nues­tros días de las vie­jas teo­rías apli­ca­das en las cár­ce­les fran­quis­tas por el coman­dan­te psi­quia­tra Anto­nio Valle­jo Náge­ra, sólo que él aho­ra pre­ten­de des­de el perio­dis­mo y El País apor­tar al lec­tor su vie­ja obse­sión guar­dia­ci­vi­le­ra y fas­cis­ta de la dege­ne­ra­ción social e his­tó­ri­ca del adver­sa­rio polí­ti­co, del aber­tza­lis­mo, para de ese modo jus­ti­fi­car y ampa­rar accio­nes y actua­cio­nes níti­da­men­te cri­mi­na­les y de vul­ne­ra­ción de dere­chos huma­nos por par­te de ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do espa­ñol. Su lema, como enton­ces, hacer de la vida car­ce­la­ria un infierno. En su artícu­lo el perio­dis­ta Bar­be­ría Armen­dá­riz de EL País gue­rrea hoy de nue­vo por la his­pa­ni­dad. Y al igual que en Gua­da­la­ja­ra los guar­dias dis­pa­ra­ban a los pre­sos que se aso­ma­ban por los barro­tes de las ven­ta­nas pidien­do los ori­nes de los hijos de las pre­sas para cal­mar la sed, hoy él bus­ca con sus rela­tos de cár­cel humi­llar a los pre­sos por sus idea­les y rei­vin­di­ca­cio­nes; anhe­la y ansía el escar­mien­to y la dela­ción de unos pre­sos que bus­can, luchan y defien­den la inde­pen­den­cia de un pue­blo, el suyo, el pue­blo vas­co. Bar­be­ría es peón de minis­te­rio del Inte­rior que tra­ta de incul­car entre los ciu­da­da­nos la iden­ti­dad mal­va­da de los cau­ti­vos, exi­gien­do en las cár­ce­les el tra­to corres­pon­dien­te a ese ser infe­rior embru­te­ci­do. Una pre­sa de enton­ces cuen­ta que cuan­do lle­ga­ron a Amo­re­bie­ta (Biz­kaia) al bajar­se del fur­gón del tren entre guar­dias civi­les un cha­val gri­tó extra­ña­do: “¡Andá, dicen que eran pre­sas y resul­ta que son mujeres!”.

En las cár­ce­les de Fran­co como en las de Juan Car­los y las del PSOE su obje­ti­vo sigue sien­do el de anta­ño: trans­for­mar al pre­so polí­ti­co en nada, vaciar la per­so­na por la sumi­sión for­za­da has­ta la ausen­cia total de sí mis­ma. El con­trol abso­lu­to de su pen­sa­mien­to, escri­tu­ra y sen­ti­mien­tos. Que otra per­so­na te diga: “tú te estás aquí y tú te vas a des­en­vol­ver en dos lose­tas, y tú te vas a estar aquí ence­rra­do y yo voy a tocar una cor­ne­ta, y tú vas a for­mar y yo te voy a con­tar, y tú tie­nes que estar fir­me, y tú tie­nes que salu­dar, y tú tie­nes que can­tar el himno”. O, con otras pala­bras, que el pre­so se con­ven­za de que su liber­tad, al igual que en la Edad Media, es un acto de pie­dad del gobierno cri­mi­nal de turno. Su artícu­lo vie­ne a ser una espe­cie de Libro de Actas de la pri­sión de Fran­co con cubier­tas de car­tón, inú­til bus­car en él un rela­to de la sole­dad, de la humi­lla­ción del pre­so, de su con­trol y des­pre­cio, de los lar­gos años de ais­la­mien­to en su cel­da de cas­ti­go, del ale­ja­mien­to de la fami­lia, de inten­tos de sui­ci­dio como el del basau­ri­ta­rra Txus Mar­tín, quien de los nue­ve años que lle­va encar­ce­la­do en el Esta­do fran­cés cin­co los ha pasa­do en ais­la­mien­to, de pre­sos murien­do de enfer­me­dad, de pre­sos des­aten­di­dos y a los que se les impi­de cur­sar una carrera…

Enton­ces y aho­ra este tra­to tuvo con­se­cuen­cias de muer­te en el mun­do peni­ten­cia­rio, en espe­cial en el mun­do de muje­res, como por ejem­plo en la cár­cel de Satu­rra­rán (Biz­kaia). “Daba pena ver cómo se men­di­ga­ba en toda la sala. Cuan­do alguien iba a comer una naran­ja, tenía sie­te u ocho a su alre­de­dor pidién­do­le la cás­ca­ra. A veces la que se la comía se guar­da­ba la cás­ca­ra para más tar­de, otras veces la daba; y si la tira­ba a escon­di­das había quien la saca­ba de la basu­ra para comérsela”.

Enton­ces fue­ron varias las pre­sas que ante la inso­por­ta­ble pre­sión y chan­ta­je, como Matil­de Lan­da, se sui­ci­da­ron arro­ján­do­se des­de la ven­ta­na. Enton­ces y tam­bién ahora.

La dife­ren­cia estri­ba en que somos ya muchos los que hoy sabe­mos que quie­nes til­da­ron de ban­da, de rojas, de pros­ti­tu­tas, de ratas de cloa­ca, de des­na­tu­ra­li­za­das… a las pre­sas de Satu­rra­rán y demás cár­ce­les fran­quis­tas eran gen­tes sádi­cas, putas mon­jas, esbi­rros y sumi­sos del poder, cola­bo­ra­do­ras del terror y la bar­ba­rie, gen­tes ali­men­ta­das por bajos ins­tin­tos, obse­sio­na­das en cri­mi­na­li­zar al adver­sa­rio polí­ti­co y la disi­den­cia. Las pági­nas de bar­ba­rie escri­tas enton­ces son­ro­jan hoy al ser humano. Hoy, al releer los rela­tos de aque­llas pre­sas y escu­char sus tes­ti­mo­nios, des­cu­bri­mos su exce­len­cia de mujer. Su infierno se ha con­ver­ti­do en denun­cia de inhumanidad.

Des­pués y todo el capa­rro­sino nava­rro José Luis Bar­be­ría no deja de ser un perio­dis­ta empo­tra­do en apa­ra­tos de gue­rra con cás­ca­ra de Anto­nio Valle­jo Náge­ra. Para saber hoy algo sobre las cár­ce­les y los pre­sos en el Esta­do espa­ñol hay que ir a otra par­te, a otras fuen­tes. La tor­tu­ra ins­ti­tu­cio­nal no se narra y denun­cia en sus escri­tos, al igual que tam­po­co se reco­gen en las actas de las Jun­tas de Dis­ci­pli­na de la cár­cel de Fran­co. Por tan­to nada extra­ño para un aber­tza­le que en la fes­ti­vi­dad de la guar­dia­ci­vil el minis­tro del Inte­rior, en la Espa­ña de hoy, con­de­co­re a los jue­ces de la Audien­cia Nacio­nal Fer­nan­do Gran­de-Mar­las­ka y Ánge­la Muri­llo, estre­chos cola­bo­ra­do­res en el mal­tra­to, tor­tu­ra y condena.

Mikel Ari­za­le­ta, 17 827 048


[1] Mavis Bac­ca Dow­den, Acu­sa­da d´espia a la Bar­ce­lo­na fran­quis­ta, 1939 – 1943, Pòr­tic, Bar­ce­lo­na, 1994, pág. 172

[2] Ricard Vin­yes, Irre­den­tas. Las pre­sas polí­ti­cas y sus hijos en las cár­ce­les fran­quis­tas, pag. 32, Temas de Hoy, Ed. Pla­ne­ta, Madrid 2010

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