Washing­ton y el futu­ro de Kir­guis­tán: con­tro­lan­do un eje geoestratégico.

El cen­tro esta­dou­ni­den­se de trán­si­to de Manas, en Kir­guis­tán. Su misión ofi­cial es apo­yar el esfuer­zo de gue­rra en Afganistán.
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Des­de el derrum­be de la Unión Sovié­ti­ca, en 1991, uno de los obje­ti­vos estra­té­gi­cos de pri­mer orden para el Pen­tá­gono y los ser­vi­cios secre­tos esta­dou­ni­den­se es infil­trar­se pro­fun­da­men­te en los anti­guos paí­ses comu­nis­tas de Asia Cen­tral. El Pen­tá­gono ha hecho todo lo posi­ble por incre­men­tar la pre­sen­cia esta­dou­ni­den­se en la región y logró atraer a 4 de los 5 paí­ses del Asia Cen­tral para que for­men par­te de la Aso­cia­ción por la Paz de la OTAN en 1994.

Las ope­ra­cio­nes tác­ti­cas esta­dou­ni­den­ses ten­dien­tes a garan­ti­zar una pre­sen­cia estra­té­gi­ca en Asia Cen­tral comen­za­ron mucho antes del derrum­be de la URSS, espe­cí­fi­ca­men­te el entre­na­mien­to de mili­tan­tes isla­mis­tas radi­ca­les –como Osa­ma ben Laden y otros Muyahi­di­nes afga­nos for­ma­dos por la CIA. El apo­yo esta­dou­ni­den­se a esos gru­pos esta­ba des­ti­na­do a des­es­ta­bi­li­zar más aún la pro­pia Unión Sovié­ti­ca. En efec­to, duran­te los años 1980, la CIA orga­ni­zó la entre­ga de arma­men­to a los Muyahi­di­nes. Aque­lla ope­ra­ción, nom­bra­da Ope­ra­ción Ciclón [1], tenía como obje­ti­vo acen­tuar el des­gas­te de las fuer­zas sovié­ti­cas, ya por enton­ces debi­li­ta­das por el exce­si­vo des­plie­gue [2].
Aque­lla ope­ra­ción sigue sien­do hoy en día la más impor­tan­te y cos­to­sa que haya empren­di­do la CIA. El perio­dis­ta pakis­ta­ní y ex com­ba­tien­te Ahmed Rashid des­cri­bió las estre­chas rela­cio­nes entre los Muyahi­di­nes y la CIA duran­te la épo­ca en que la agen­cia esta­dou­ni­den­se entre­na­ba a Osa­ma ben Laden:

«Entre 1982 y 1992 unos 35 000 musul­ma­nes radi­ca­les pro­ve­nien­tes de 40 paí­ses musul­ma­nes se incor­po­ra­ron a las filas afga­nas, esti­mu­la­dos por la CIA y los ser­vi­cios secre­tos pakis­ta­níes (ISI, siglas en inglés de Inter-Ser­vi­ces Inte­lli­gen­ce o Direc­ción Con­jun­ta de Inte­li­gen­cia), que que­rían con­ver­tir la yihad afga­na en una gue­rra glo­bal de todos los paí­ses musul­ma­nes con­tra la Unión Sovié­ti­ca. Otras dece­nas de miles de musul­ma­nes fue­ron a estu­diar a las madra­zas pakis­ta­níes. A fin de cuen­tas, se pue­de con­si­de­rar que más de 100 000 musul­ma­nes isla­mis­tas sufrie­ron una influen­cia direc­ta de la yihad desa­rro­lla­da en Afga­nis­tán.»[3]

El mode­lo CIA-Muyahi­din resul­tó tan efi­caz con­tra el Ejér­ci­to Rojo en Afga­nis­tán que se apli­có a las redes de Muyahi­di­nes yiha­dis­tas infil­tra­dos en Che­che­nia en los años 1990. Debi­do a la pre­sen­cia de una pobla­ción sun­ni­ta con fuer­tes deman­das inde­pen­den­tis­tas y la exis­ten­cia de oleo­duc­tos que data­ban de la era sovié­ti­ca, esen­cia­les para los actua­les inter­cam­bios, el segun­do con­flic­to che­cheno des­es­ta­bi­li­zó aún más al Esta­do ruso duran­te el agi­ta­do perio­do que vivió bajo Boris Yel­tsin [4].

«La mane­ra como Esta­dos Uni­dos mane­ja Eura­sia es una cues­tión sen­si­ble. La poten­cia que logra­ra adue­ñar­se de Eura­sia con­tro­la­ría dos de las tres regio­nes más desa­rro­lla­das y diná­mi­cas del mun­do en el plano eco­nó­mi­co.», Zbig­niew Brze­zins­ki, The Grand Chess­board, p. 31.
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El pro­yec­to a lar­go pla­zo del Pen­tá­gono para Asia Central

En 2003, Ariel Cohen –exper­to ruso, con­sul­tan­te del Pen­tá­gono en el seno del tan­que pen­san­te finan­cia­do por la indus­tria de la Defen­sa, la Fun­da­ción Heri­ta­ge [5]– pres­ta­ba tes­ti­mo­nio ante el Sena­do esta­dou­ni­den­se: «Des­de el fra­ca­so de 2001, Esta­dos Uni­dos pro­gra­ma el envío de fuer­zas aero­na­va­les y de fuer­zas espe­cia­les a Asia Cen­tral…» [6]

Ariel Cohen con­fir­ma­ba que, en reali­dad, las acti­vi­da­des del Pen­tá­gono en los paí­ses del anti­guo blo­que comu­nis­ta de Asia Cen­tral, entre ellos Kir­guis­tán y Uzbe­kis­tán, habían comen­za­do mucho antes que la gue­rra con­tra el terro­ris­mo, con­se­cuen­cia de los aten­ta­dos del 11 de sep­tiem­bre de 2001. Afir­ma­ba ade­más ante el Senado:
«El gene­ral Anthony Zin­ni, por enton­ces jefe del US Cen­tral Com­mand, a car­go de la zona Asia Cen­tral, comen­zó a esta­ble­cer con­tac­tos des­de media­dos de los años 1990. En con­ver­sa­cio­nes de pasi­llo, algu­nos ofi­cia­les del Pen­tá­gono afir­ma­ban que, aun­que Esta­dos Uni­dos no bus­ca­ba ins­ta­lar una base mili­tar per­ma­nen­te, la cues­tión de la pre­sen­cia esta­dou­ni­den­se se man­te­nía abier­ta.» [7]

Cohen, espe­cia­lis­ta de Asia y Rusia, pro­se­guía de la siguien­te mane­ra sus reve­la­cio­nes sobre el ver­da­de­ro guión de las acti­vi­da­des esta­dou­ni­den­ses en Asia Cen­tral: «Los que toma­ban las deci­sio­nes y los fun­cio­na­rios ofi­cia­les ela­bo­ra­ron varias alter­na­ti­vas para orga­ni­zar la racio­na­li­za­ción de la pre­sen­cia esta­dou­ni­den­se en aquel enton­ces y en el futu­ro. Resu­mie­ron el con­jun­to del plan en estos ele­men­tos gene­ra­les: pro­te­ger los recur­sos ener­gé­ti­cos y la red de trans­por­te por tube­rías; aho­gar la insu­rrec­ción de los fun­da­men­ta­lis­tas musul­ma­nes en Asia Cen­tral; impe­dir una hege­mo­nía chi­na y/​o rusa en la región; faci­li­tar la demo­cra­ti­za­ción y las refor­mas capi­ta­lis­tas; y, final­men­te, pla­ni­fi­car la implan­ta­ción esta­dou­ni­den­se pri­vi­le­gian­do la uti­li­za­ción de zonas de reabas­te­ci­mien­to en Asia Cen­tral como bases de apo­yo al esfuer­zo de gue­rra en Afga­nis­tán. Ade­más, se veía el Asia Cen­tral como un tram­po­lín para futu­ras ope­ra­cio­nes en Irak y en Irán.» [8]

En resu­men, la agen­da del Pen­tá­gono para Asia Cen­tral es a lar­go pla­zo y se basa en una estra­te­gia pro­gre­si­va de ocu­pa­ción y mili­ta­ri­za­ción de toda la región. El Pen­tá­gono tie­ne a su favor el hecho que la ines­ta­bi­li­dad y el sen­ti­mien­to anti­es­ta­dou­ni­den­se que la ocu­pa­ción esta­dou­ni­den­se y los cri­mi­na­les bom­bar­deos han pro­vo­ca­do en las pobla­cio­nes pakis­ta­ní y afga­na han pro­por­cio­na­do a la vez un exce­len­te pre­tex­to para la inten­si­fi­ca­ción de la mili­ta­ri­za­ción esta­dou­ni­den­se en Asia Cen­tral. Todo ello se desa­rro­lla bajo la cober­tu­ra de misio­nes des­ti­na­das a «man­te­ner el orden», bajo la ban­de­ra de la FIAS (Fuer­za Inter­na­cio­nal de Asis­ten­cia y Seguridad).

Los dis­tur­bios y la ines­ta­bi­li­dad que gene­ran las ope­ra­cio­nes mili­ta­res esta­dou­ni­den­ses, y occi­den­ta­les en gene­ral, sir­ven así para jus­ti­fi­car la pre­sen­cia de las «fuer­zas de man­te­ni­mien­to de la paz». Es ese peque­ño e incó­mo­do secre­to lo que se escon­de tras la ter­mi­no­lo­gía Ope­ra­cio­nes de man­te­ni­mien­to de la paz cuan­do la OTAN actúa direc­ta­men­te, como en Afga­nis­tán y en Koso­vo, o cuan­do es la ONU la que entra en acción, como en Hai­tí des­de 2004 o en Sudán des­de 2007 (dos paí­ses con ricos recur­sos petro­lí­fe­ros) o como en la Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca del Con­go (rica en mine­ra­les) des­de 1999.

Cohen pre­sen­ta­ba su aná­li­sis hace ya casi 7 años, en octu­bre de 2003, al cabo de 6 meses de una ocu­pa­ción esta­dou­ni­den­se en Irak que ya se vis­lum­bra­ba como per­ma­nen­te. Los apo­ne­ses y los ale­ma­nes son tes­ti­gos de lo difí­cil que resul­ta des­ha­cer­se de la pre­sen­cia mili­tar esta­dou­ni­den­se des­pués de ins­ta­la­da. La estra­te­gia esta­dou­ni­den­se en Asia Cen­tral nada tie­ne que ver, al pare­cer, con el recien­te resur­gi­mien­to de los tali­ba­nes. Todo está pre­vis­to des­de hace mucho tiem­po. La estra­te­gia esta­dou­ni­den­se for­ma par­te de lo que el Pen­tá­gono lla­ma «Full Spec­trum Domi­nan­ce» (domi­na­ción esta­dou­ni­den­se glo­bal total), o sea el con­trol total de tie­rra, mar y aire.

En abril de 2009, el gene­ral David Petraeus, jefe del US Cen­tral Com­mand (a car­go no sólo de Afga­nis­tán y Pakis­tán sino tam­bién de Kir­guis­tán, Uzbe­kis­tán, Tayi­kis­tán y los demás paí­ses ex comu­nis­tas) decla­ra­ba ante el Sena­do esta­dou­ni­den­se: «Aun­que el Asia Cen­tral haya reci­bi­do rela­ti­va­men­te menos aten­ción que las demás subre­gio­nes que depen­den del US Cen­tral Com­mand, Esta­dos Uni­dos man­tie­ne la fir­me volun­tad de esta­ble­cer rela­cio­nes de coope­ra­ción dura­de­ras con los paí­ses de Asia Cen­tral y con las otras gran­des poten­cias de la región para res­tau­rar la segu­ri­dad en la zona.» [9]

Petraeus pre­sen­ta­ba des­pués los ver­da­de­ros pun­tos que foca­li­zan el inte­rés real del Pen­tá­gono y de la Casa Blanca:
«Situa­da entre Rusia, Chi­na y el sudes­te asiá­ti­co, el Asia Cen­tral ocu­pa una posi­ción de eje estra­té­gi­co en el con­ti­nen­te euro­asiá­ti­co. Esto la con­vier­te en una impor­tan­te zona de trán­si­to para los inter­cam­bios regio­na­les e inter­na­cio­na­les y para el apro­vi­sio­na­mien­to de las fuer­zas de la coa­li­ción pre­sen­tes en Afga­nis­tán.» [10]. [La letra en negri­ta es del autor.]

Las pala­bras de Petraeus no son más que una ver­sión edul­co­ra­da de los intere­ses estra­té­gi­cos de Washing­ton y el Pen­tá­gono en la región. El Asia Cen­tral se encuen­tre actual­men­te en el vér­ti­ce de la estra­te­gia glo­bal del Pen­tá­gono –como lo fue hace un siglo para Gran Bre­ta­ña. Así andan los asun­tos del Asia Cen­tral y del impe­rio –el impe­rio esta­dou­ni­den­se, el del «nue­vo siglo ame­ri­cano»; el impe­rio, o como lo pro­cla­ma­ba triun­fal­men­te Geor­ge Bush padre en los años 1990, lue­go del des­mem­bra­mien­to de la Unión Sovié­ti­ca, el Nue­vo Orden Mundial.

Cuan­do des­cri­bía el Asia Cen­tral como un pun­to cla­ve en Eura­sia para los intere­ses esta­dou­ni­den­ses, Petraeus reto­ma­ba de mane­ra muy reve­la­do­ra los tér­mi­nos del bri­tá­ni­co Sir Hal­ford Mac­kin­der, el padre de la geo­po­lí­ti­ca. Al igual que los bri­tá­ni­cos de hace 100 años, el coman­do mili­tar esta­dou­ni­den­se se man­tie­ne muy al tan­to de las arti­cu­la­cio­nes geo­es­tra­té­gi­cas de la región [11].

Sólo es posi­ble com­pren­der los intere­ses esta­dou­ni­den­ses en Kir­guis­tán vién­do­los en el con­tex­to de este Gran Jue­go, per­pe­tua­do por el Pen­tá­gono en su estra­te­gia geo­po­lí­ti­ca euro­asiá­ti­ca ten­dien­te a mili­ta­ri­zar la zona que cons­ti­tu­ye ese pun­to, la heartland (isla mun­dial), según la ter­mi­no­lo­gía de Mackinder.

Ino­cu­lar un cán­cer en Asia Central

Está cla­ro que la actual fase de esa gue­rra no decla­ra­da y des­igual por par­te de Esta­dos Uni­dos se basa en una estra­te­gia cui­da­do­sa­men­te pre­pa­ra­da. Esa estra­te­gia bus­ca gene­rar con­flic­tos e insu­rrec­cio­nes en toda el Asia Cen­tral –una zona de gue­rra cuyo vér­ti­ce se encuen­tra en Afga­nis­tán y pudie­ra exten­der­se hacia Pakis­tán e Irán, y lue­go hacia Kir­guis­tán, Uzbe­kis­tán y Tayi­kis­tán, per­tur­ban­do final­men­te Rusia e inclu­so Chi­na, a tra­vés de la pro­vin­cia de Xin­jiang, fron­te­ri­za con Kirguistán.

La tác­ti­ca adop­ta­da para exten­der la mili­ta­ri­za­ción con apo­yo de Esta­dos Uni­dos con­sis­te en inten­si­fi­car las insu­rrec­cio­nes tri­ba­les loca­les per­pe­tran­do deli­be­ra­da­men­te todo tipo de atro­ci­da­des, esen­cial­men­te con­tra los civi­les, ate­rro­ri­zar a las pobla­cio­nes loca­les y esti­mu­lar los actos deses­pe­ra­dos de resis­ten­cia. En pocas pala­bras, es una estra­te­gia ofi­cial­men­te asu­mi­da de crí­me­nes de gue­rra deliberados.

Esa estra­te­gia no está con­ce­bi­da para evi­tar que el Pen­tá­gono ten­ga que expo­ner a sus tro­pas ponién­do­las en pri­me­ra línea, cosa que el Pen­tá­gono no se nie­ga a hacer. Tam­po­co se exi­ge una mayor pre­ci­sión de los gol­pes aéreos rea­li­za­dos por medio de avio­nes sin pilo­to, en com­pa­ra­ción con los bom­bar­deos rea­li­za­dos con pilo­tos. Con­sis­te, de mane­ra ente­ra­men­te deli­be­ra­da, en ali­men­tar las insu­rrec­cio­nes y pro­vo­car res­pues­tas arma­das a las atro­ci­da­des y otras accio­nes ile­ga­les e inhu­ma­nas que come­ten Esta­dos Uni­dos y la OTAN. Al ins­cri­bir­se en la lógi­ca de la gue­rra con­tra el terro­ris­mo, esa estra­te­gia jus­ti­fi­ca de ante­mano la con­ti­nua­ción de la expan­sión de la pre­sen­cia de la OTAN.
A tra­vés de esa estra­te­gia, ali­men­tan una gue­rra que nun­ca pue­de ganar­se y que, como con­se­cuen­cia, pro­por­cio­na una jus­ti­fi­ca­ción para la pre­sen­cia per­ma­nen­te de Esta­dos Uni­dos y la OTAN.

Para muchos ana­lis­tas pers­pi­ca­ces ya resul­ta evi­den­te aho­ra que la gue­rra con­tra el terro­ris­mo no es más que una far­sa. Pero una far­sa que per­si­gue un obje­ti­vo dia­bó­li­co, es para Washing­ton una mane­ra de jus­ti­fi­car la mili­ta­ri­za­ción de zonas con­flic­ti­vas, eta­pa por eta­pa, a medi­da que el Pen­tá­gono extien­de su zona de influen­cia a todo el glo­bo, siguien­do su estra­te­gia de «Full Spec­trum Domi­nan­ce».

Gra­cias a su ofen­si­va pro­pa­gan­dís­ti­ca, ini­cia­da el 11 de sep­tiem­bre de 2001, el islam radi­cal yiha­dis­ta sus­ti­tu­yó con éxi­to al enemi­go rojo sovié­ti­co en la men­te de la mayo­ría de los esta­dou­ni­den­ses. Aquel enga­ño ideo­ló­gi­co, cíni­co y extre­ma­da­men­te ela­bo­ra­do, con­ven­ce a los esta­dou­ni­den­ses para que envíen sus hijos a morir por una noble cau­sa, la cau­sa de la «vic­to­ria sobre el terrorismo».

Des­de la entra­da en fun­cio­nes de la admi­nis­tra­ción Oba­ma, en enero de 2009, la gue­rra de Esta­dos Uni­dos se pro­pa­gó más allá de las fron­te­ras afga­nas, sobre el terri­to­rio pakis­ta­ní, cen­tí­me­tro a cen­tí­me­tro, aldea por aldea, un cadá­ver tras otro, sin pro­vo­car de par­te del pre­si­den­te pakis­ta­ní Asif Ali Zar­da­ri otra reac­ción que una tenue pro­tes­ta pública.

El pre­si­den­te Asif Ali Zar­da­ri. Detrás, el retra­to de su espo­sa, Bena­zir Bhut­to, ase­si­na­da en 2007.
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Zar­da­ri es el espo­so de Bena­zir Bhut­to, ase­si­na­da en 2007. Según una inves­ti­ga­ción del Sena­do esta­dou­ni­den­se, en los años 1990 Zar­da­ri se bene­fi­ció con 1 500 millo­nes de dóla­res pro­ve­nien­tes de los fon­dos públi­cos sien­do él mis­mo minis­tro de Desa­rro­llo cuan­do su espo­sa era pri­mer minis­tro, lo cual le valió el apo­do de «Señor 10%», en refe­ren­cia a la retri­bu­ción que exi­gía por faci­li­tar la fir­ma de con­tra­tos de desa­rro­llo. Al pare­cer Zara­dri sacó esos fon­dos del país de mane­ra ile­gal y los depo­si­tó en cuen­tas pri­va­das del Citi­bank escon­di­das en Sui­za y en Dubai. De mane­ra nada sor­pren­den­te, las auto­ri­da­des esta­dou­ni­den­ses de aquel enton­ces impi­die­ron la inves­ti­ga­ción [12].

Actual­men­te, Zar­da­ri pare­ce resig­na­do a acep­tar la pre­sen­cia mili­tar esta­dou­ni­den­se en su país, qui­zás por­que Esta­dos Uni­dos pue­de chan­ta­jear­lo con la ame­na­za de reve­lar los deta­lles de sus pasa­dos nego­cios con el Citi­bank [13].

Se atri­bu­ye a Zal­may Kha­lil­zad, un neo­con­ser­va­dor ame­ri­cano-afgano que ayu­dó a orga­ni­zar la gue­rra en Afga­nis­tán bajo la admi­nis­tra­ción Bush, el haber selec­cio­na­do a su vie­jo ami­go Hamid Kar­zai para ocu­par la pre­si­den­cia en Afga­nis­tán –como una mario­ne­ta en manos de Washing­ton. Kha­lil­zad desem­pe­ñó tam­bién un papel cen­tral en el apo­yo esta­dou­ni­den­se a Zar­da­ri duran­te las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de 2008, cuan­do algu­nos en Washing­ton con­si­de­ra­ban a Musha­raff cada vez menos con­fia­ble [15].

Como pre­si­den­te [de Pakis­tán], Zar­da­ri ha logra­do retra­sar las medi­das ten­dien­tes a ins­tau­rar una agen­cia nacio­nal de lucha anti­te­rro­ris­ta [16], acti­tud ente­ra­men­te con­ve­nien­te para la agen­da del Pen­tá­gono. Cer­ca de 10 años des­pués del comien­zo de la gue­rra con­tra el terro­ris­mo, Pakis­tán no tie­ne aún una estra­te­gia anti­te­rro­ris­ta efi­caz. Recien­te­men­te, Zar­da­ri lan­zó a Den­nis Blair, [ex NdT.] direc­tor de la inte­li­gen­cia nacio­nal ante Barack Oba­ma, un «pedi­do de ayu­da» [17].

Con la exten­sión de la gue­rra al terri­to­rio pakis­ta­ní gra­cias, entre otros ele­men­tos, a los avio­nes sin pilo­to de la CIA que bom­bar­dean a la pobla­ción civil con el pre­tex­to de la lucha con­tra los tali­ba­nes, Esta­dos Uni­dos ha rea­li­za­do una sutil manio­bra lin­güís­ti­ca al popu­la­ri­zar el tér­mino Afpak para desig­nar la zona de con­flic­tos. Con el uso de esa sigla se da por sen­ta­do que el con­flic­to decla­ra­do se ha exten­di­do con éxi­to a Pakistán.

La pró­xi­ma fase de la exten­sión de la gue­rra en Eura­sia tie­ne que ver con Kir­guis­tán, Uzbe­kis­tán y Tayi­kis­tán. El valle de Fer­ga­na, que abar­ca estos tres paí­ses, es el vér­ti­ce alre­de­dor del cual esta­lla­ron los con­flic­tos y des­de el cual Esta­dos Uni­dos y la OTAN pien­san apo­de­rar­se del con­trol de toda el Asia Cen­tral. Es por eso que el obje­ti­vo estra­té­gi­co de la pre­sen­cia esta­dou­ni­den­se en la región revis­te una impor­tan­cia capital.

La exten­sión de la gue­rra a tra­vés de la NDN (Red de Dis­tri­bu­ción del Norte)

En la ópti­ca de esa estra­te­gia resul­ta pri­mor­dial para Esta­dos Uni­dos la con­clu­sión de acuer­dos con los res­pec­ti­vos gobier­nos de Kir­guis­tán y Uzbe­kis­tán sobre el tema de la red sep­ten­trio­nal de abas­te­ci­mien­to hacia Afga­nis­tán. Esa nue­va ruta ha sido bau­ti­za­da como Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te (Northern Dis­tri­bu­tion Net­work o NDN), deno­mi­na­ción apa­ren­te­men­te ano­di­na bajo la que se escon­den reali­da­des muy diferentes.

En esa zona alta­men­te estra­té­gi­ca de la heartland euro­asiá­ti­ca, la NDN resul­ta indis­pen­sa­ble para el pro­ce­so de exten­sión de la pre­sen­cia mili­tar de Esta­dos Uni­dos y la OTAN, fuer­zas mili­ta­res desig­na­das eufe­mís­ti­ca­men­te como «Fuer­za Inter­na­cio­nal de Asis­ten­cia y Segu­ri­dad» (FIAS). Y la pre­sen­cia de Esta­dos Uni­dos en Kir­guis­tán es indis­pen­sa­ble para el desa­rro­llo de la NDN.

La Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te impli­ca toda una serie de estruc­tu­ras logís­ti­cas que conec­tan los puer­tos del Mar Bál­ti­co y del Mar Cas­pio con Afga­nis­tán, a tra­vés de Rusia, de Asia Cen­tral y del Cáucaso.

Ade­más de la vas­ta red deno­mi­na­da NDN, Esta­dos Uni­dos comien­za a plan­tear­se el desa­rro­llo de redes de trán­si­to que atra­vie­sen Irán y Chi­na, como medio de cubrir una bre­cha en la logís­ti­ca del Pen­tá­gono, intru­sión pre­li­mi­nar que ante­ce­de a muchas otras en esos paí­ses con regí­me­nes hos­ti­les a Washington.

La Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te es un sue­ño dema­sia­do per­fec­to para ser real. Se tra­ta de un con­jun­to de meca­nis­mos, cuyo cos­to ascien­de sólo a algu­nos millo­nes de dóla­res en tari­fas de trans­por­te pero que per­mi­te pene­trar pro­fun­da­men­te en todo el con­ti­nen­te euro­asiá­ti­co. Los flu­jos de mate­rial de gue­rra y tro­pas que uti­li­za­rían esa red en pleno desa­rro­llo pro­me­ten ser impor­tan­tes. Con el for­ta­le­ci­mien­to de la pre­sen­cia esta­dou­ni­den­se en Afga­nis­tán, des­de la entra­da en vigor de la polí­ti­ca de sur­ge de Barack Oba­ma, las pre­vi­sio­nes de la deman­da de abas­te­ci­mien­to no mili­tar para los años 2010 y 2011 mues­tran una pro­gre­sión que se sitúa entre un 200 y un 300% en rela­ción con 2008 [18].

Richard Hol­broo­ke (a la izquier­da), envia­do espe­cial esta­dou­ni­den­se para Afga­nis­tán y Pakis­tán, con Hamid Kar­zai, pre­si­den­te de Afganistán.
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Richard Hol­broo­ke, el envia­do espe­cial esta­dou­ni­den­se para Afga­nis­tán y Pakis­tán, via­jó en febre­ro pasa­do a cada país cla­ve del Asia Cen­tral para for­ta­le­cer los víncu­los con los paí­ses que atra­vie­sa la NDN, como Kazajs­tán, Uzbe­kis­tán y Kir­guis­tán [19].

Duran­te su visi­ta a Kir­guis­tán, Hol­broo­ke tra­tó posi­ble­men­te de obte­ner un encuen­tro secre­to sobre la base aérea de Manas con miem­bros del Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán, orga­ni­za­ción ofi­cial­men­te decla­ra­da en 2002 «orga­ni­za­ción terro­ris­ta extran­je­ra» por el Depar­ta­men­to de Esta­do, don­de tra­ba­ja­ba el pro­pio Hol­broo­ke [20].

Al pare­cer, aquel encuen­tro debía abor­dar las ope­ra­cio­nes ten­dien­tes a que la gue­rri­lla sabo­tea­ra ins­ta­la­cio­nes del nue­vo gaso­duc­to entre Turk­me­nis­tán, Uzbe­kis­tán. Kir­guis­tán y Chi­na (TUKC) [21]. De ser cier­to, esto con­fir­ma­ría que el ver­da­de­ro obje­ti­vo geo­po­lí­ti­co del posi­cio­na­mien­to de las fuer­zas esta­dou­ni­den­ses en la base de Manas y en el terri­to­rio de los veci­nos de Kir­guis­tán es per­tur­bar los flu­jos ener­gé­ti­cos esen­cia­les para Chi­na y toda Eura­sia, bajo la apa­rien­cia de ata­ques terro­ris­tas. Se tra­ta del clá­si­co obje­ti­vo de las ope­ra­cio­nes bajo ban­de­ra fal­sa, cuyos ver­da­de­ros pro­mo­to­res se escon­den siem­pre detrás de fal­sos auto­res [22].

Paul Quinn-Jud­ge, direc­tor de la ONG Inter­na­tio­nal Cri­sis Group en Asia Cen­tral, decla­ró recien­te­men­te a [la revis­ta] Time que los cre­cien­tes flu­jos de abas­te­ci­mien­to mili­tar a tra­vés de las vías de comu­ni­ca­ción en Kir­guis­tán y en Asia Cen­tral pro­vo­ca­rán ata­ques con­tra los con­vo­yes por par­te de gru­pos insur­gen­tes como el Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán y la Unión de la Yihad Islá­mi­ca. Agre­ga­ba que «Es evi­den­te el pro­ble­ma que se plan­tea con la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te: la zona de con­flic­tos pue­de exten­der­se a toda el Asia Cen­tral» [23].

Resul­ta sig­ni­fi­ca­ti­vo que en mar­zo de 2009 Barack Oba­ma haya anun­cia­do una ayu­da de 5,5 millo­nes de dóla­res al gobierno de Bakiev para la cons­truc­ción de un cen­tro de entre­na­mien­to anti­te­rro­ris­ta en el sur de Kir­guis­tán. Sería esa la segun­da implan­ta­ción direc­ta de impor­tan­cia en ese país, y cons­ti­tui­ría ade­más una base de par­ti­da ideal para expor­tar la guerra.

Está com­pro­ba­do que la polí­ti­ca exte­rior secre­ta del Pen­tá­gono y la CIA con­sis­te en par­te en uti­li­zar a los mili­tan­tes islamistas.
Los mili­ta­res que entre­nan a los terro­ris­tas entre­nan tam­bién a los anti­te­rro­ris­tas. Esta polí­ti­ca pudie­ra pare­cer extra­ña­men­te con­tra­dic­to­ria, lo cual sería olvi­dar la esen­cia mis­ma de las tác­ti­cas de gue­rra esta­dou­ni­den­ses y bri­tá­ni­cas apli­ca­das acti­va­men­te des­de prin­ci­pios de los años 1950.

Gue­rra de baja inten­si­dad y man­te­ni­mien­to de la paz

El ofi­cial bri­tá­ni­co Frank Kitson nom­bró esa par­ti­cu­lar estra­te­gia «gue­rra de baja inten­si­dad» (Low Inten­sity War­fa­re). Kitson desa­rro­lló y per­fec­cio­nó su méto­do con vis­tas a recu­pe­rar la supe­rio­ri­dad en zonas some­ti­das, como en Mala­sia y Ken­ya duran­te la rebe­lión de los Mau Mau y las luchas de inde­pen­den­cia, y pos­te­rior­men­te en Irlan­da del Norte.

Ese con­cep­to de gue­rra de baja inten­si­dad, como la defi­nie­ra Kitson [24], inclu­ye el uso del enga­ño, la infil­tra­ción de agen­tes dobles y de agen­tes pro­vo­ca­do­res e inclu­so accio­nes de tráns­fu­gas infil­tra­dos en ver­da­de­ros movi­mien­tos popu­la­res, como suce­dió con los movi­mien­tos anti­co­lo­nia­lis­tas des­pués de 1945.

Esa tác­ti­ca tam­bién ha reci­bi­do el nom­bre de gang/​antigang. La idea de fon­do es que la agen­cia de inte­li­gen­cia o la fuer­za arma­da de ocu­pa­ción impli­ca­da –ya sean el ejér­ci­to bri­tá­ni­co en Ken­ya o la CIA en Afga­nis­tán– con­tro­le de hecho las ope­ra­cio­nes que rea­li­zan ambos ban­dos en el mar­co de un con­flic­to interno, crean­do así peque­ñas gue­rras civi­les o entre pan­di­llas. El obje­ti­vo que se tra­ta de obte­ner es sem­brar la divi­sión entre los movi­mien­tos legí­ti­mos y jus­ti­fi­car así el envío de refuer­zos mili­ta­res adi­cio­na­les, como está hacien­do Esta­dos Uni­dos con la Fuer­za Inter­na­cio­nal de Asis­ten­cia y Segu­ri­dad (FIAS), misión cuya deno­mi­na­ción no pue­de ser más enga­ño­sa [25].

En su cur­so impar­ti­do en el US Air War Colle­ge sobre la inter­ven­ción mili­tar esta­dou­ni­den­se des­de la gue­rra de Viet­nam, Grant Ham­mond se refie­re cla­ra­men­te a la gue­rra de baja inten­si­dad, en otras pala­bras «las ope­ra­cio­nes de man­te­ni­mien­to de la paz», cali­fi­cán­do­la de «gue­rra que no dice su nom­bre» [26].

En efec­to, des­pués de nume­ro­sos infor­mes redac­ta­dos en Irak en 2003 lue­go de la inva­sión esta­dou­ni­den­se con­tra Afga­nis­tán, las fuer­zas espe­cia­les bri­tá­ni­cas y esta­dou­ni­den­ses al pare­cer arma­ron secre­ta­men­te a los supues­tos terro­ris­tas con­tra los gobier­nos de Irak y Afga­nis­tán, que reci­ben el apo­yo de Esta­dos Uni­dos. Eso sig­ni­fi­ca espe­cí­fi­ca­men­te armar a los tali­ba­nes mien­tras que se siguen dedi­can­do millo­nes de dóla­res al arma­men­to de los com­ba­tien­tes anti­te­rro­ris­tas loca­les [27]. De ser cier­to esto, sería la con­sa­gra­ción del méto­do que pro­po­nía Kitson.

Más gra­ve aún es el hecho que entre las fuer­zas espe­cia­les que arman a los insur­gen­tes se encuen­tran tam­bién los mer­ce­na­rios u hom­bres per­te­ne­cien­tes a empre­sas pri­va­das de tipo mili­tar, como Black­wa­ter (recien­te­men­te rebau­ti­za­da como Xe des­pués de la reve­la­ción de su fla­gran­te impli­ca­ción en el ase­si­na­to de civi­les en Irak).

Sobre el entre­na­mien­to de la policía…

En el vér­ti­ce de esta estra­te­gia de exten­sión de la gue­rra de baja inten­si­dad des­de Afga­nis­tán hacia toda el Asia Cen­tral se encuen­tra el nue­vo pro­gra­ma «de entre­na­mien­to» de la poli­cía afga­na, cuyo obje­ti­vo ofi­cial es res­ta­ble­cer el orden. Según un recien­te son­deo, menos del 20% de la pobla­ción de las pro­vin­cias del este y del sur de Afga­nis­tán con­fía en la poli­cía entre­na­da por Esta­dos Uni­dos. Un cho­fer de taxi hacía el siguien­te seña­la­mien­to: «No nos impor­tan los tali­ba­nes. Es la poli­cía lo que nos preo­cu­pa» [28].

Jeremy Kuz­ma­rov, his­to­ria­dor esta­dou­ni­den­se muy pro­lí­fi­co sobre el tema del ejér­ci­to esta­dou­ni­den­se, ha ana­li­za­do deta­lla­da­men­te, y den­tro de un perio­do que se extien­de por más de 100 años, el esque­ma que Esta­dos Uni­dos adop­tó de for­ma deli­be­ra­da en el mar­co del entre­na­mien­to de las poli­cías nacionales.
Kuz­ma­rov esti­ma que esos entre­na­mien­tos, a pri­me­ra vis­ta ano­di­nos y ruti­na­rios, son para Esta­dos Uni­dos la mane­ra más efi­caz de garan­ti­zar a los regí­me­nes que con­for­man su clien­te­la un fiel apa­ra­to de segu­ri­dad, per­mi­tién­do­les así con­so­li­dar su poder y repri­mir a la opo­si­ción política.

Kuz­ma­rov expli­ca lo siguiente:
«Con la exten­sión de la gue­rra en Afga­nis­tán y Pakis­tán, la admi­nis­tra­ción Oba­ma ha pues­to énfa­sis en los pro­gra­mas de entre­na­mien­to de las fuer­zas de poli­cía. El obje­ti­vo que se anun­cia es garan­ti­zar la segu­ri­dad de la pobla­ción de mane­ra tal que las fuer­zas loca­les sean capa­ces de ser­vir gra­dual­men­te de rele­vo en el pro­ce­so de paci­fi­ca­ción. Esta­dos Uni­dos uti­li­zó el mis­mo pro­ce­di­mien­to en Irak. En ambos casos, los hom­bres entre­na­dos por Esta­dos Uni­dos come­tie­ron actos de vio­len­cia de índo­le reli­gio­sa, eje­cu­cio­nes suma­rias y actos de tor­tu­ra. Al mis­mo tiem­po, las armas y equi­pos que Esta­dos Uni­dos les pro­por­cio­na van a parar fre­cuen­te­men­te a manos de los insur­gen­tes, muchos de cua­les están infil­tra­dos en las fuer­zas arma­das ofi­cia­les. Todo eso ha con­tri­bui­do a pro­lon­gar ambos con­flic­tos.» [29].

El últi­mo pun­to es el más esen­cial: la repre­sión cons­ti­tu­ye el arma fun­da­men­tal de la gue­rra de baja inten­si­dad (y des­igual) impues­ta por Esta­dos Uni­dos, ade­más de ser un ins­tru­men­to para el ejer­ci­cio del poder. En Afga­nis­tán, la repre­sión sir­ve para for­ta­le­cer el con­flic­to y la resis­ten­cia inter­na has­ta que la pre­sen­cia mili­tar esta­dou­ni­den­se resul­te into­le­ra­ble para la pobla­ción. En cam­bio, el desa­rro­llo de la resis­ten­cia sir­ve de jus­ti­fi­ca­ción para exten­der la gue­rra, es el sur­ge de Oba­ma. Se tra­ta de un pro­ce­so que se ali­men­ta a sí mis­mo, de un obje­ti­vo que Esta­dos Uni­dos vie­ne inclu­yen­do en sus pla­nes des­de el fin de la era soviética.

Según Kuz­ma­rov, la poli­cía afga­na, des­pre­cia­da y temi­da, está sien­do mani­pu­la­da por los seño­res de la gue­rra paga­dos por la CIA. Las ope­ra­cio­nes habi­tua­les con­sis­ten en ata­car al azar los pun­tos de con­trol, aba­tir mani­fes­tan­tes des­ar­ma­dos, des­po­jar de sus tie­rras a los peque­ños agri­cul­to­res, ate­rro­ri­zar a la pobla­ción civil a tra­vés de una gue­rra de lim­pie­za con agre­sio­nes sis­te­má­ti­cas con­tra domi­ci­lios en el mar­co de ata­ques rea­li­za­dos por los esta­dou­ni­den­ses y por la poli­cía afga­na entre­na­da… por los esta­dou­ni­den­ses. Pro­si­gue Kuzmarov:
«Ese tipo de abu­sos corres­pon­de a los esque­mas obser­va­dos en el pasa­do; son resul­ta­do de anta­go­nis­mos étni­cos y de una pola­ri­za­ción social agra­va­das por la pre­sen­cia esta­dou­ni­den­se y por la movi­li­za­ción de las fuer­zas de poli­cía con fines polí­ti­cos y mili­ta­res» [30].
Esto recuer­da la Ope­ra­cion Fénix de Esta­dos Uni­dos en Vietnam.

Dudo­sa ini­cia­ti­va: la Ini­cia­ti­va de Defen­sa de la Comu­ni­dad (Com­mu­nity Defen­se Initiative)

Duran­te los últi­mos meses, el jefe del US Com­mand en Afga­nis­tán, Robert McChrys­tal, lle­gó a dedi­car 1 300 millo­nes de dóla­res al finan­cia­mien­to estas mili­cias «anti­ta­li­ba­nes» en 14 zonas del país. Este pro­gra­ma secre­to es tan con­fi­den­cial que McChrys­tal se nie­ga a comu­ni­car los deta­lles a sus alia­dos de la OTAN, a pesar de ser tam­bién el coman­dan­te en jefe de las ope­ra­cio­nes de la FIAS en Afga­nis­tán. Pero ¿cómo dife­ren­ciar un tali­bán de un antí­ta­li­bán en el seno de esas pan­di­llas arma­das por Esta­dos Uni­dos que ata­can a las fuer­zas de la OTAN? El órgano de pren­sa del Pen­tá­gono y sus perio­dis­tas afi­lia­dos segu­ra­men­te podrían res­pon­der esa pre­gun­ta [31].

No es por casua­li­dad que el pro­gra­ma Ini­cia­ti­va de Defen­sa de la Comu­ni­dad reci­bió ese ino­cen­te nom­bre. La apli­ca­ción del plan está al pare­cer en manos del noví­si­mo «Gru­po de Fuer­zas Espe­cia­les» (Spe­cial For­ces Group), que res­pon­de direc­ta­men­te a McChrys­tal, como jefe del US Com­mand en Afga­nis­tán. Aun­que McChrys­tal es el jefe de la misión de la OTAN en Afga­nis­tán (la muy ofi­cial FIAS), los demás miem­bros son man­te­ni­dos al mar­gen de las ope­ra­cio­nes vin­cu­la­das pre­ci­sa­men­te a la cues­tión del arma­men­to de las mili­cias loca­les por par­te de la Ini­cia­ti­va de Defen­sa de la Comu­ni­dad, lo cual resul­ta muy reve­la­dor [32].

Es posi­ble que esa des­con­fian­za hacia los alia­dos de la OTAN se expli­que en par­te por la fir­me opo­si­ción de estos últi­mos a la entre­ga de armas a las mili­cias locales.

McChrys­tal supues­ta­men­te puso en otras manos la orga­ni­za­ción de esas mili­cias loca­les. Arif Noor­zai es el res­pon­sa­ble de esa orga­ni­za­ción. Se tra­ta de un muy con­tro­ver­ti­do polí­ti­co de la pro­vin­cia de Helm­land, la región más pro­duc­to­ra de opio a nivel mun­dial. Para decir­lo cla­ra­men­te, nadie con­fía en Arif Noor­zai. Estos finan­cia­mien­tos y entre­gas de armas pare­cen for­mar par­te de la estra­te­gia de sur­ge apli­ca­da por Petraeus.

El 19 de mayo, los ser­vi­cios de pren­sa del Pen­tá­gono anun­cia­ban que «insur­gen­tes» habían rea­li­za­do un impor­tan­te ata­que con­tra la for­ta­le­za de la base mili­tar de Bagh­ram, en Afga­nis­tán, uti­li­zan­do cohe­tes, gra­na­das y otro arma­men­to lige­ro. El balan­ce fue de 7 sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses heri­dos y nume­ro­sos insur­gen­tes muer­tos. El día ante­rior un gru­po de sui­ci­das había ata­ca­do un con­voy mili­tar esta­dou­ni­den­se en Kabul matan­do a 18 per­so­nas, entre las que se encon­tra­ban 5 sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses. Los fun­cio­na­rios del Pen­tá­gono decla­ra­ban enton­ces que los tali­ba­nes habían recla­ma­do la auto­ría del ata­que [33].

Hemos des­cri­to aquí los hechos tal y como se ven des­de la super­fi­cie. Lo que no está abso­lu­ta­men­te nada cla­ro es la natu­ra­le­za de esos «insur­gen­tes».
¿For­man par­te de los miles de civi­les reclu­ta­dos por Arif Noor­zai en nom­bre de la poco con­tro­la­da Ini­cia­ti­va de Defen­sa de la Comunidad?
¿O se tra­ta de afga­nos que real­men­te tra­tan de opo­ner resis­ten­cia a los ata­ques y atro­ci­da­des de Esta­dos Uni­dos? Tam­bién son oscu­ras las razo­nes del recla­mo de auto­ría de esos ata­ques por par­te de los tali­ba­nes. Pue­de tra­tar­se sim­ple­men­te de una manio­bra de opor­tu­nis­mo polí­ti­co de los tali­ba­nes, de un enga­ño ten­dien­te a hacer­los pare­cer ante los demás afga­nos como más fuer­tes de lo que en reali­dad son.

Es una prác­ti­ca muy cono­ci­da el empleo en Afga­nis­tán, y en otras par­tes, de fir­mas mili­ta­res de carác­ter pri­va­do para la eje­cu­ción de accio­nes que las fuer­zas arma­das esta­dou­ni­den­ses, por estar some­ti­das a la ley, no pue­den rea­li­zar. Es la pri­va­ti­za­ción de la gue­rra. El [dia­rio] New York Times reve­ló recien­te­men­te la uti­li­za­ción secre­ta e ile­gal de empre­sas mili­ta­res pri­va­das por par­te del Pen­tá­gono a tra­vés de la Lockheed Cor­po­ra­tion –se tra­ta de gru­pos que res­pon­den a diver­sas ape­la­cio­nes, como Alter­na­ti­vas de Influen­cia Estra­té­gi­ca o Socie­dad Ame­ri­ca­na de Segu­ri­dad Inter­na­cio­nal– en la rea­li­za­ción de las ope­ra­cio­nes secre­tas en el este de Afga­nis­tán y más allá de la fron­te­ra con Pakistán.
Esa red, que emplea mer­ce­na­rios esta­dou­ni­den­ses, afga­nos y pakis­ta­níes, pare­ce hallar­se bajo la super­vi­sión de un ex alto fun­cio­na­rio de la CIA y exper­to ante­rro­ris­ta, Dua­ne «Dewey» Cla­rrid­ge, quien desem­pe­ñó un impor­tan­te papel en las ope­ra­cio­nes de trá­fi­co de dro­ga con las ban­das arma­das de los Con­tras en Nica­ra­gua duran­te los años 1980 [34].

Entre­ga de armas a las mili­cias afga­nas, des­plie­gue de uni­da­des de mer­ce­na­rios de ori­gen afgano o pakis­ta­ní no suje­tos a las nor­mas de la Con­ven­ción de Gine­bra ni a las leyes afga­nas y diri­gi­dos por vete­ra­nos de los ser­vi­cios secre­tos esta­dou­ni­den­ses, son esos los ele­men­tos de la rece­ta que pue­de exten­der el incen­dio a nue­vas zonas de con­flic­to. Los archi­vos del coman­do esta­dou­ni­den­se en Irak, e inclu­so en Afga­nis­tán hoy en día, hacen pen­sar que su ver­da­de­ra inten­ción es uti­li­zar la gue­rra de baja inten­si­dad como estra­te­gia para exten­der la gue­rra, tras la facha­da que pro­por­cio­na la «Misión de Man­te­ni­mien­to de la Paz» de la OTAN.

La solu­ción resi­de en la Red de Dis­tri­bu­ción del Norte

En este momen­to, los Esta­dos impli­ca­dos en la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te son Leto­nia, nación miem­bro de la OTAN y país ex comu­nis­ta; Azer­bai­yán, pro­duc­tor de petró­leo some­ti­do a Esta­dos Uni­dos; el Esta­do títe­re de Geor­gia; Kazajs­tán; Rusia; Tayi­kis­tán y Uzbe­kis­tán. En un ejer­ci­cio de esti­lo lin­güís­ti­co digno de una nove­la de Orwell, el Pen­tá­gono ha rebau­ti­za­do las bases mili­ta­res uti­li­za­das en los con­flic­tos con el ape­la­ti­vo de cen­tros de trán­si­to. La reali­dad es que siguen sien­do bases esta­dou­ni­den­ses, a pesar del cam­bio de denominación.

Resul­ta com­ple­jo el papel de Rusia en la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te. Mos­cú faci­li­tó la cons­truc­ción de una línea férrea que cons­ti­tu­ye la prin­ci­pal vía de comu­ni­ca­ción de la NDN –se extien­de des­de Leto­nia has­ta la fron­te­ra entre Uzbe­kis­tán y Afga­nis­tán. El gobierno de Putin tam­bién tra­ba­jó de con­jun­to con la admi­nis­tra­ción Oba­ma en ese sen­ti­do. Los rusos acep­ta­ron el envío de equi­pa­mien­to letal a tra­vés de su espa­cio aéreo. Las empre­sas rusas, que lucha­ban por man­te­ner­se a flo­te entre los remo­li­nos finan­cie­ros de la cri­sis mun­dial, se bene­fi­cia­ron de pron­to con los con­tra­tos logís­ti­cos fir­ma­dos con el Pen­tá­gono y se embol­sa­ron así dece­nas de millo­nes de dóla­res que nece­si­ta­ban con urgen­cia. Sin embar­go, en ese mis­mo momen­to, Mos­cú tra­ta­ba de con­ven­cer al gobierno kir­gui­zio de Bakiev para que reti­ra­ra a Esta­dos Uni­dos los dere­chos de acce­so a la base de Manas [35]. Mos­cú fra­ca­só en ese aspecto.

La Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te pro­por­cio­na ade­más a Washing­ton un mar­gen de manio­bra cada vez más impor­tan­te en rela­ción con las eco­no­mías sub­de­sa­rro­lla­das e ines­ta­bles del Asia Cen­tral. A tra­vés de los acuer­dos que per­mi­ten enca­mi­nar los envíos, los trans­por­tis­tas loca­les se ven ata­dos a Esta­dos Uni­dos en el plano eco­nó­mi­co. En muchos casos se debi­li­tan los víncu­los de esos trans­por­tis­tas con Rusia o se crean en Rusia gru­pos de intere­ses que tra­tan de pro­lon­gar la coope­ra­ción con la OTAN. Resul­ta fácil vis­lum­brar el poten­cial que repre­sen­ta la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te para la crea­ción en la región de un polo eco­nó­mi­co adver­sa­rio de la Orga­ni­za­ción del Tra­ta­do de Coope­ra­ción de Shan­gai. Sólo las empre­sas rusas ganan más de 1 000 millo­nes de dóla­res al año gra­cias a los con­tra­tos, indis­pen­sa­bles para el Pen­tá­gono, que per­mi­ten enca­mi­nar el apro­vi­sio­na­mien­to mili­tar a tra­vés de Rusia y de la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te [36].

Si Esta­dos Uni­dos logra­ra mili­ta­ri­zar el Asia Cen­tral a par­tir de Afga­nis­tán, logra­ría un ver­da­de­ro jaque mate. Esta­ría enton­ces en posi­ción de impe­dir que cier­ta can­ti­dad de Esta­dos pudie­ran opo­ner­se al pro­gra­ma de Full Spec­trum Domi­nan­ce del Pen­tá­gono. La capa­ci­dad de las nacio­nes de Lati­noa­mé­ri­ca (des­de Vene­zue­la has­ta Boli­via y des­de Cuba has­ta Bra­sil) para seguir una línea polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca inde­pen­dien­te del dic­ta­do de Washing­ton se vería des­trui­da. Des­apa­re­ce­ría la capa­ci­dad de Chi­na de cons­truir una zona eco­nó­mi­ca esta­ble en Asia, al abri­go del peli­gro de caí­da del dólar.
Vio­len­tos con­flic­tos esta­lla­rían en Rusia a medi­da que los con­flic­tos tri­ba­les, étni­cos y reli­gio­sos se exten­die­ran por los Esta­dos del anti­guo blo­que comu­nis­ta, como en una nue­va gue­rra de los Trein­ta Años. Todo esto indi­ca que, por muy leja­nos que pue­dan pare­cer, los acon­te­ci­mien­tos de Kir­guis­tán revis­ten para Washing­ton una impor­tan­cia geo­po­lí­ti­ca capital.

La NDN y el «cen­tro anti­te­rro­ris­ta» de Batken

En ese con­tex­to, el nue­vo cen­tro de entre­na­mien­to anti­te­rro­ris­ta de Bat­ken, en Kir­guis­tán, es de capi­tal impor­tan­cia para la Gran Estra­te­gia que Esta­dos Uni­dos apli­ca­rá en el futu­ro en pleno cora­zón del Asia Cen­tral. Ese cen­tro de entre­na­mien­to ha sido cons­trui­do por ini­cia­ti­va de la admi­nis­tra­ción Oba­ma y con vis­tas a garan­ti­zar la for­ma­ción de las uni­da­des de fuer­zas espe­cia­les bau­ti­za­das como Scor­pion, para que sean capa­ces de «rea­li­zar ope­ra­cio­nes de lucha con­tra la dro­ga y el terro­ris­mo». Esa base de entre­na­mien­to cons­ti­tu­ye una posi­ción des­de don­de se pue­de con­tro­lar toda la región euro­asiá­ti­ca, des­de Rusia has­ta Chi­na y pasan­do por Kazajstán.

Bat­ken es el eje alre­de­dor del cual se arti­cu­la­rán las ope­ra­cio­nes esta­dou­ni­den­ses en Asia Central.

El 17 de mar­zo de 2010, el minis­tro de Defen­sa del gobierno del hoy depues­to pre­si­den­te Bakiev en Kir­guis­tán, hacía una decla­ra­ción sobre el cen­tro de entre­na­mien­to de la pro­vin­cia de Bat­ken (Bat­ken Oblast). Con­si­de­ra­ba que su cons­truc­ción ema­na­ba «de un pro­yec­to fru­to de las rela­cio­nes bila­te­ra­les entre Kir­guis­tán y Esta­dos Uni­dos y que su obje­ti­vo [era] luchar con­tra el terro­ris­mo inter­na­cio­nal, el extre­mis­mo reli­gio­so, el cri­men orga­ni­za­do inter­na­cio­nal y el trá­fi­co de dro­ga». Según el minis­tro, el pro­yec­to no está «diri­gi­do con­tra nin­gún ter­cer país» y no entra «en con­flic­to con nin­gu­na de las obli­ga­cio­nes de Kir­guis­tán hacia la Orga­ni­za­ción del Tra­ta­do de Segu­ri­dad Colec­ti­va y las demás orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les» [37].

Fuen­tes anó­ni­mas del minis­te­rio de Defen­sa de Kir­guis­tán pre­vén que los sol­da­dos «anti­te­rro­ris­tas» kir­gui­zios entre­na­dos por Esta­dos Uni­dos se impli­quen en posi­bles «con­flic­tos loca­les» –más exac­ta­men­te en con­flic­tos con Uzbe­kis­tán. Ello pro­por­cio­na­ría un exce­len­te pre­tex­to para exten­der el con­flic­to orques­ta­do por Esta­dos Uni­dos hacia el valle de Fer­ga­na, zona alta­men­te estratégica.

El minis­tro de Defen­sa de Kir­guis­tán agre­ga­ba enton­ces que la cons­truc­ción del cam­po esta­dou­ni­den­se de entre­na­mien­to en la pro­vin­cia de Bat­ken no era más «que uno de los nume­ro­sos pro­yec­tos que Kir­guis­tán y Esta­dos Uni­dos apli­can con­jun­ta­men­te» en el sec­tor mili­tar y que for­ma­ba par­te de «las rela­cio­nes de coope­ra­ción entre los dos Esta­dos sobre las cues­tio­nes mili­ta­res defi­ni­das por el pro­gra­ma de finan­cia­mien­to mili­tar del Pen­tá­gono en el extran­je­ro (Foreign Mili­tary Finan­cing, FMF) des­de 1996» [38].

Algu­nos espe­cia­lis­tas en cues­tio­nes de estra­te­gia mili­tar en Chi­na y Rusia, espe­cia­lis­tas con los que el autor pudo entre­vis­tar­se en pri­va­do, con­si­de­ran que el entre­na­mien­to de los sol­da­dos nacio­na­les por par­te de Esta­dos Uni­dos satis­fa­ce cier­tas inten­cio­nes del US Cen­tral Com­mand: en pri­mer lugar, la expan­sión de la pre­sen­cia mili­tar de Esta­dos Uni­dos y la OTAN en los ejes estra­té­gi­cos de comu­ni­ca­ción del Asia Cen­tral, ade­más de un posi­cio­na­mien­to de las fuer­zas que per­mi­ten ejer­cer pre­sión sobre la evo­lu­ción de las nego­cia­cio­nes polí­ti­cas y ener­gé­ti­cas en Eura­sia, des­de Rusia has­ta China.

Zbig­niew Brze­zins­ki, quien fue con­se­je­ro de Segu­ri­dad Nacio­nal del pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos James Car­ter, con­si­de­ra Eura­sia como la úni­ca zona que reúne paí­ses capa­ces de desa­fiar la hege­mo­nía estadounidense.

Brze­zins­ki, pro­te­gi­do de David Roc­ke­fe­ller y dis­cí­pu­lo del geo­po­lí­ti­co bri­tá­ni­co Mac­fin­der, escri­bía las siguien­tes líneas en 1997:

«Esta­dos Uni­dos es hoy en día la úni­ca super­po­ten­cia mun­dial, y es en Eura­sia don­de se deci­de todo en el mun­do. La dis­tri­bu­ción de pode­res en el con­ti­nen­te euro­asiá­ti­co ten­drá por lo tan­to una impor­tan­cia deci­si­va para la supre­ma­cía esta­dou­ni­den­se y para su lega­do his­tó­ri­co… Mien­tras las seña­les que vie­nen de Euro­pa y Asia sean alen­ta­do­ras, cada una de las polí­ti­cas esta­dou­ni­den­ses debe, para tener éxi­to, foca­li­zar­se sobre Eura­sia y con­si­de­rar el con­ti­nen­te como un todo. Las polí­ti­cas que se apli­can deben, ante todo, tener como guía un plan glo­bal de estra­te­gia geo­po­lí­ti­ca… Para ello es prio­ri­ta­rio recu­rrir a la astu­cia y a la mani­pu­la­ción para impe­dir la apa­ri­ción de una coa­li­ción hos­til que pudie­ra tra­tar de suplan­tar la pri­ma­cía esta­dou­ni­den­se.» [39]

En el más reve­la­dor de los libros que expre­san su for­ma de pen­sar, Brze­zins­ki agrega:

«La tarea más urgen­te es ase­gu­rar­se de que nin­gu­na nación o gru­po de nacio­nes se arro­gue la capa­ci­dad de expul­sar a Esta­dos Uni­dos de Eura­sia o de redu­cir de for­ma impor­tan­te su papel de árbi­tro en la región.» [40]

Si se ana­li­zan a la luz de esa ten­den­cia, cier­tos hechos se ven de for­ma muy diferente:
- En enero de 2009, el jefe del US Cen­tral Com­mand, el gene­ral David Petraeus, anun­cia una serie de acuer­dos sobre las vías de comu­ni­ca­cio­nes fir­ma­dos con Rusia, Kazajs­tán y Uzbekistán.
- En mar­zo de 2009, el gobierno uzbe­ko auto­ri­za el tras­la­do de sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses hacia Afga­nis­tán a bor­do de avio­nes de la Luft­waf­fe y a par­tir de la base mili­tar ale­ma­na de Termez.
- En mayo de 2009, Esta­dos Uni­dos crea un cen­tro nodal de abas­te­ci­mien­to en el aero­puer­to de Navoi, en Uzbe­kis­tán, cen­tro cuyas ope­ra­cio­nes de trán­si­to están en manos de una empre­sa surcoreana.
- En junio de 2009, se pro­rro­ga el con­tra­to de explo­ta­ción de la base aérea de Manas, aun­que Kir­guis­tán había anun­cia­do repe­ti­da­men­te que Esta­dos Uni­dos ten­dría que reti­rar­se de allí en agos­to de 2009.
- Para ter­mi­nar, en julio de 2009 se reve­la al públi­co que la US Air For­ce está rea­li­zan­do una modes­ta ope­ra­ción de abas­te­ci­mien­to en mate­rial y car­bu­ran­te a par­tir de un lugar des­co­no­ci­do situa­do en Turk­me­nis­tán [41].

Los estra­te­gas del Pen­tá­gono se empe­ña­ron en el pro­yec­to de la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te des­de prin­ci­pios del año 2006, en momen­tos en que se fil­tra­ba poca infor­ma­ción sobre la insu­rrec­ción de los tali­ba­nes y se debi­li­ta­ba la ofen­si­va mili­tar. Es fácil com­pro­bar que a medi­da que se amplia­ba la pre­sen­cia esta­dou­ni­den­se en Afga­nis­tán tam­bién se inten­si­fi­ca­ban las ope­ra­cio­nes de las mili­cias insur­gen­tes. Ya lo hemos seña­la­do ante­rior­men­te y esa corre­la­ción no es casual. Gra­dual­men­te, eta­pa por eta­pa, las auto­ri­da­des esta­dou­ni­den­ses se han dedi­ca­do a con­cluir acuer­dos de trán­si­to con Esta­dos tan esen­cia­les como Rusia y con otros paí­ses que tie­nen fron­te­ras con Afganistán.

En gene­ral, los acuer­dos bila­te­ra­les pasa­ron inad­ver­ti­dos. Toma­ron su for­ma defi­ni­ti­va a media­dos del año 2008, en lo que el Pen­tá­gono lla­ma actual­men­te la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te. Bas­ta una rápi­da ojea­da a las imá­ge­nes sate­li­ta­les de Goo­gle Maps o de la Natio­nal Ocea­nic and Atmosphe­ric Admi­nis­tra­tion (NOAA) para com­pro­bar la impor­tan­cia de la NDN sin que que­de espa­cio para la duda.

Un car­ga­men­to mili­tar en trán­si­to por la NDN pue­de tener su ori­gen en uno de los dos «hubs del oes­te», en Leto­nia o en Geor­gia. Des­pués de salir de una de esas dos zonas segu­ras, lle­ga a Afga­nis­tán por tren, por camión o por ferry a tra­vés de Rusia y de sus ex saté­li­tes: por Kazajs­tán y ya sea por Kir­guis­tán y Tayi­kis­tán, o por Uzbe­kis­tán. Las decla­ra­cio­nes ofi­cia­les jus­ti­fi­can ese pro­yec­to de vías de comu­ni­ca­ción invo­can­do la nece­si­dad de dis­po­ner de vías de acce­so segu­ras hacia Afga­nis­tán, o sea evi­tan­do el paso por Pakis­tán [42].

Haber­se con­ver­ti­do en pun­to de par­ti­da de la vía más impor­tan­te de la NDN es un des­tino iró­ni­co para Riga. Ese puer­to del Mar Bál­ti­co, de agra­da­ble cli­ma duran­te todo el año, sir­ve tam­bién actual­men­te para trans­fe­rir a los tre­nes rusos los car­ga­men­tos de los bar­cos que fle­ta Esta­dos Uni­dos. Des­pués de Rusia, la vía férrea se pro­lon­ga hacia el sur y atra­vie­sa Kazajs­tán y Uzbe­kis­tán, bor­dean­do las cos­tas del Mar Cas­pio, para ter­mi­nar en el nor­te de Afga­nis­tán. Esas vías férreas rusas fue­ron cons­trui­das por la URSS para abas­te­cer a sus pro­pias tro­pas en Afga­nis­tán, en los años 1980. Movi­da hoy por su deseo de coope­rar con Esta­dos Uni­dos y la OTAN, Rusia pone a su dis­po­si­ción esa red ferro­via­ria para que pue­dan desa­rro­llar su cam­pa­ña en Afga­nis­tán [43].

Otro reco­rri­do a tra­vés de la NDN par­te des­de Geor­gia, evi­ta el terri­to­rio ruso pasan­do por el puer­to de Pon­ti, en el Mar Negro, y se pro­lon­ga hacia Bakú, en Azer­bai­yán, don­de las car­gas mili­ta­res pasan a ferrys que atra­vie­san el Mar Cas­pio y lle­gan a Kazajs­tán. Pasan enton­ces a camio­nes que entre­gan dicha car­ga en Uzbe­kis­tán o en Afga­nis­tán. Un ter­cio de los envíos que tran­si­tan por la NDN siguen ese camino. La ter­ce­ra vía de la NDN evi­ta el paso por Uzbe­kis­tán, sale de Kazajs­tán y atra­vie­sa Kir­guis­tán y Tayi­kis­tán para alcan­zar Afga­nis­tán [44].

Ese con­tex­to geo­grá­fi­co es deter­mi­nan­te. Resul­ta evi­den­te que Kir­guis­tán será en el futu­ro esce­na­rio de los nue­vos con­flic­tos que el Pen­tá­gono está pre­pa­ran­do con­for­me a su estra­te­gia euro­asiá­ti­ca. Ese país, según pala­bras del gene­ral Petraeus, es el eje de esa estra­te­gia. Así lo des­cri­be Peter Cham­ber­lain, espe­cia­lis­ta en Asia Central:

«El brus­co reajus­te común de los intere­ses de los tali­ba­nes y de Pakis­tán (for­mal­men­te for­mu­la­do por los arres­tos en serie de tali­ba­nes) es un inten­to de Esta­dos Uni­dos y de la OTAN por jus­ti­fi­car la aper­tu­ra de ese nue­vo fren­te en la gue­rra con­tra el terro­ris­mo dan­do la prio­ri­dad a la segu­ri­dad de la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te. La red pre­pa­ra el terreno para la implan­ta­ción pla­ni­fi­ca­da de oleo­duc­tos que explo­ta­rán los atrac­ti­vos recur­sos mine­ros ener­gé­ti­cos, que sólo espe­ran que los extrai­gan de los ricos sub­sue­los de la cuen­ca del Cas­pio. Ese recien­te reajus­te, cen­tra­do en el inte­rior del terri­to­rio euro­asiá­ti­co, sólo ha sido posi­ble gra­cias a los arre­glos de Esta­dos Uni­dos con Isla­ma­bad para sacar pro­ve­cho de las cor­dia­les rela­cio­nes que Pakis­tán man­tie­ne con los tali­ba­nes, en vez de opo­ner­se a ellos.» [45].

El opio en la gue­rra de Asia Central

Es sin dudas en el opio lo que deter­mi­na toda la cohe­ren­cia de la estra­te­gia esta­dou­ni­den­se de gue­rra de baja intensidad.

Al igual que en el caso de las empre­sas comer­cia­les bri­tá­ni­cas y esta­dou­ni­den­ses en las gue­rras del opio con­tra Chi­na, a par­tir de los años 1840, el opio aún desem­pe­ña hoy en día un papel cen­tral en la estra­te­gia de con­trol del Asia Central.

Way­ne Mad­sen, perio­dis­ta que rea­li­za inves­ti­ga­cio­nes sobre Washing­ton y se expre­sa a tra­vés de Inter­net en su sitio Way­ne Mad­sen Report (WMR), des­cri­be el papel del trá­fi­co de opio duran­te la inva­sión esta­dou­ni­den­se de 2001 y la ocu­pa­ción del territorio:
«Según infor­ma­cio­nes pro­por­cio­na­das al WMR por un vete­rano de la Del­ta For­ce, cuan­do las uni­da­des de éli­te de las fuer­zas mili­ta­res fue­ron envia­das a Afga­nis­tán des­pués de los aten­ta­dos del 11 de sep­tiem­bre, la pri­me­ra orden que reci­bie­ron de la CIA fue pro­te­ger las plan­ta­cio­nes de ama­po­la [Tam­bién lla­ma­da ador­mi­de­ra, es la plan­ta de la que se obtie­ne el opio. NdT.]. Fuen­tes del WMR en el seno del FBI con­fir­man que el trá­fi­co pro­ve­nien­te de Afga­nis­tán ha reem­pla­za­do el que diri­gía Khun Sa, el rey del opio del Trián­gu­lo de Oro en Bir­ma­nia, y que ese país es hoy la prin­ci­pal fuen­te del opio y de la heroí­na de que dis­po­ne la CIA para sus ope­ra­cio­nes de nar­co­trá­fi­co.» [46]

Des­de hace ya varias déca­das, la CIA y el Pen­tá­gono vie­nen entre­nan­do agen­tes que fin­gen ser terro­ris­tas islá­mi­cos e infil­trán­do­los en Asia Cen­tral, en par­ti­cu­lar en las regio­nes veci­nas del valle de Fer­ga­na –rico en ura­nio– en los terri­to­rios de Uzbe­kis­tán, Tayi­kis­tán y Kir­guis­tán. Uno de los prin­ci­pa­les acto­res de esa mas­ca­ra­da es una orga­ni­za­ción cuya crea­ción fue finan­cia­da por la CIA, el Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán (Isla­mic Move­ment of Uzbe­kis­tan, IMU). El Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán, tam­bién acti­vo más allá de la fron­te­ra uzbe­ka con Kir­guis­tán y en todo el valle de Fer­ga­na, admi­nis­tra aho­ra sus pro­pios fon­dos, que pro­vie­nen del lucra­ti­vo trá­fi­co de opio.

Según Inter­pol, el Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán está fuer­te­men­te impli­ca­do en el trá­fi­co de la heroí­na pro­du­ci­da en Afga­nis­tán, que cir­cu­la en Kir­guis­tán, en Uzbe­kis­tán y en toda el Asia Cen­tral. Duran­te una audien­cia ante el Con­gre­so esta­dou­ni­den­se, Ralf Mutsch­ke, exper­to de Inter­pol en lucha con­tra el nar­co­trá­fi­co decla­ra­ba: «A pesar de su pro­gra­ma polí­ti­co e ideo­ló­gi­co, la natu­ra­le­za de ese movi­mien­to no es úni­ca­men­te la de una orga­ni­za­ción terro­ris­ta. Se tra­ta más bien de una orga­ni­za­ción hibri­da en la que se prio­ri­zan más fácil­men­te los intere­ses ile­ga­les que los obje­ti­vos polí­ti­cos. Los diri­gen­tes del Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán tie­nen el mayor inte­rés en hacer per­du­rar los des­ór­de­nes y la ines­ta­bi­li­dad en la región con vis­tas a garan­ti­zar la segu­ri­dad de las vías de comu­ni­ca­ción que ellos explo­tan para el trá­fi­co de dro­ga.» [47].

Como espe­cia­lis­ta del Asia Cen­tral, Peter Cham­ber­lain demues­tra que el Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán es una red de trá­fi­co de dro­ga crea­da por volun­tad de la CIA:

«Exis­ten todas las razo­nes para pen­sar que el Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán es una crea­ción de la CIA». Cite­mos el irre­fu­ta­ble aná­li­sis de la cues­tión que publi­có Ste­ve Coll en su libro Ghost Wars:
« “El direc­tor de la CIA, William Casey, tomán­do­se una atri­bu­ción que iba más allá de sus fun­cio­nes, deci­dió inten­si­fi­car las ope­ra­cio­nes de pro­pa­gan­da ten­dien­tes a des­es­ta­bi­li­zar la Unión Sovié­ti­ca den­tro de sus pro­pias fron­te­ras. Fue con ese fin que la CIA pro­mo­vió el Islam en Uzbe­kis­tán; pri­me­ro, encar­gan­do a un uzbe­co exila­do en Ale­ma­nia que tra­du­je­ra el Corán al uzbe­co, des­pués dan­do orden a los ser­vi­cios secre­tos pakis­ta­níes de dis­tri­buir 5 000 ejem­pla­res… Des­de el prin­ci­pio, inclu­so antes de la inva­sión sovié­ti­ca, la revo­lu­ción afga­na esta­ba pla­ni­fi­ca­da por una coa­li­ción de paí­ses diri­gi­da por la CIA. De la mis­ma mane­ra, el Islam waha­bi­ta –mani­fes­ta­ción polí­ti­ca de la reli­gión musul­ma­na que se ense­ña a los com­ba­tien­tes en las madra­zas loca­les a par­tir de tex­tos supues­ta­men­te musul­ma­nes y en reali­dad made in USA en la Uni­ver­si­dad de Nebras­ka– es una defor­ma­ción del Islam en la que se inte­gran téc­ni­cas de modi­fi­ca­ción del com­por­ta­mien­to.”» [48].

Cham­ber­lain va más lejos:

«De ser cier­to que la CIA pro­por­cio­nó los libros que pro­pa­gan el pen­sa­mien­to yiha­dis­ta en las madra­zas que fre­cuen­ta­ban los sol­da­dos del Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán, enton­ces todo lo que hace ese movi­mien­to pro­vie­ne de la CIA… Las misio­nes mili­ta­res y la lucha con­tra el trá­fi­co de dro­gas orga­ni­za­das por Esta­dos Uni­dos para dar caza a los terro­ris­tas y los tra­fi­can­tes de dro­ga del Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán per­mi­ten cubrir las acti­vi­da­des de los agen­tes de las Fuer­zas Espe­cia­les en bus­ca de poder de influen­cia a nivel local, para anti­ci­par los acon­te­ci­mien­tos futu­ros, o una posi­ble inte­rrup­ción de las ope­ra­cio­nes… El pro­gra­ma de la OTAN de Aso­cia­ción por la Paz ha per­mi­ti­do la lle­ga­da de miles de for­ma­do­res esta­dou­ni­den­ses y de la OTAN. Estos han sido envia­dos a bases que les per­mi­ti­rán lan­zar ope­ra­cio­nes de acción direc­ta. La Aso­cia­ción por la Paz igual­men­te per­mi­te la entre­ga de un enor­me exce­den­te de equi­pa­mien­to mili­tar a pobla­cio­nes de con­su­mi­do­res poten­cia­les que habi­tan en zonas petro­lí­fe­ras. Así se pre­pa­ra el deco­ra­do para futu­ros jue­gos de gue­rra de coa­li­ción.» [49].

En junio de 2009, Richard Hol­broo­ke anun­cia­ba el aban­dono de la cam­pa­ña esta­dou­ni­den­se de erra­di­ca­ción del trá­fi­co de opio en Afga­nis­tán para dejar paso a lo que el Pen­tá­gono lla­ma una cam­pa­ña de prohi­bi­ción. En un comen­ta­rio reco­gi­do por Asso­cia­ted Press, Hol­broo­ke afir­ma­ba que Washing­ton aban­do­na­ría pro­gre­si­va­men­te las ope­ra­cio­nes de erra­di­ca­ción del opio en Afga­nis­tán [50].

Según un artícu­lo del [dia­rio] New York Times, Ahmed Wali Kar­zai, el her­mano del pre­si­den­te afgano Hamid Kar­zai, tra­ba­ja para la CIA des­de hace 8 años. Wali sería ade­más el barón de la dro­ga de la pro­vin­cia de Hel­mand. Entre otras cosas, la CIA esta­ría pagán­do­le a Ahmed Wali Kar­zai para que reclu­te «una fuer­za para­mi­li­tar afga­na que pue­da ope­rar bajo el man­do de la CIA en la ciu­dad de Kan­dahar y sus alre­de­do­res, la región natal de los Kar­zai» [51].

La influen­cia de la CIA sobre el trá­fi­co de dro­ga en Afga­nis­tán es total­men­te simi­lar a la que ejer­ció la agen­cia sobre el trá­fi­co de opio en el sudes­te asiá­ti­co duran­te la gue­rra de Viet­nam, lo cual es muy alar­man­te. La con­clu­sión que se impo­ne es evi­den­te: en esos dos con­flic­tos, el trá­fi­co no ser­vía para alcan­zar obje­ti­vos de orden mili­tar, pero se encon­tra­ba en el vér­ti­ce de la estra­te­gia glo­bal de Washington.

Ahmed Wali habría uti­li­za­do el dine­ro de la dro­ga para finan­ciar actos de vio­len­cia guber­na­men­tal repre­si­va, coma la inti­mi­da­ción con­tra opo­si­to­res duran­te las elec­cio­nes frau­du­len­tas de 2009. En 2007, Hamid Kar­zai nom­bra­ba jefe de los ser­vi­cios anti­co­rrup­ción a Izza­tu­llah Wasi­fi, aun­que este últi­mo había pasa­do 4 años en las pri­sio­nes de Neva­da por haber tra­ta­do de ven­der dro­ga a un poli­cía de pai­sano [52]. La filo­so­fía de este méto­do se enun­cia al pare­cer de la siguien­te mane­ra: «Nadie mejor que un tra­fi­can­te de dro­ga para atra­par a otro tra­fi­can­te de droga».

Hel­mand, la región de Kar­zai, reúne gran par­te de las zonas dedi­ca­das al cul­ti­vo del opio en Afga­nis­tán. Es la zona en la que se con­cen­tra la mayor pro­duc­ción de ama­po­la a nivel mun­dial, un 40% del volu­men total del mer­ca­do ile­gal mun­dial. Esas cifras pro­vie­nen de John W. McCoy, inves­ti­ga­dor esta­dou­ni­den­se que ha des­cri­to el papel de los ser­vi­cios secre­tos esta­dou­ni­den­ses en el trá­fi­co de dro­ga en Asia des­de la épo­ca de la gue­rra de Viet­nam par­tien­do de los años 1960. En la pro­vin­cia de Hel­mand, se cul­ti­va­ban en 2008 unas 103 000 hec­tá­reas de opio, lo que repre­sen­ta dos ter­cios de toda la pro­duc­ción afgana.

McCoy seña­la que, cuan­do la CIA apo­ya­ba a las gue­rri­llas afga­nas de los Muyahi­di­nes con­tra la Unión Sovié­ti­ca en los años 1980, esta­ba uti­li­zan­do el dine­ro de la dro­ga –obte­ni­do gra­cias al opio que pro­du­cían los Muyahi­di­nes– para finan­ciar una gue­rra secre­ta, gue­rra que popu­la­ri­zó a tra­vés del lar­go­me­tra­je holly­woo­den­se Char­lie Wilson’s War. McCoy sub­ra­ya que duran­te los años 1980 «la gue­rra secre­ta de la CIA sir­vió de cata­li­za­dor para la trans­for­ma­ción de las regio­nes fron­te­ri­zas entre Afga­nis­tán y Pakis­tán en una gigan­tes­ca zona de pro­duc­ción de heroí­na, la más impor­tan­te del mundo».

Sobre el tema de la derro­ta de los tali­ba­nes des­pués de las repre­sa­lias del 11 de sep­tiem­bre, McCoy pro­si­gue la des­crip­ción del trá­fi­co de dro­ga en Afganistán:

«La CIA logró movi­li­zar a los anti­guos seño­res de la gue­rra acti­va­men­te impli­ca­dos en el trá­fi­co de heroí­na y apo­de­rar­se de las ciu­da­des de todo el este de Afga­nis­tán. En otros tér­mi­nos, la agen­cia y sus alia­dos loca­les crea­ron las con­di­cio­nes idea­les para rever­tir la prohi­bi­ción de los tali­ba­nes sobre el cul­ti­vo de ama­po­la y reanu­dar así el trá­fi­co. Sólo pocas sema­nas des­pués de la caí­da de los tali­ba­nes, las auto­ri­da­des seña­la­ban el espec­ta­cu­lar aumen­to del cul­ti­vo de opio en las tie­rras inte­rio­res de las pro­vin­cias de Hel­mand y de Nan­garhar.» [53]

Se ha podi­do com­pro­bar que antes de que los mili­ta­res esta­dou­ni­den­ses empu­ja­ran a los tali­ba­nes al exi­lio, a fines de 2001, la pro­duc­ción de opio se había redu­ci­do con­si­de­ra­ble­men­te bajo el gobierno de los tali­ba­nes. Se ha com­pro­ba­do tam­bién –lo ha seña­la­do la pro­pia Ofi­ci­na de las Nacio­nes Uni­das con­tra la Dro­ga y el Deli­to (Uni­ted Nations Offi­ce on Drugs and Cri­me)– que des­de que las fuer­zas de la OTAN diri­gi­das por Esta­dos Uni­dos ocu­pan Afga­nis­tán, las cose­chas de ama­po­la no sólo han alcan­za­do nue­va­men­te su anti­guo nivel de pro­duc­ción sino que han sobre­pa­sa­do los más altos nive­les de ren­di­mien­to alcan­za­dos en la his­to­ria de ese país [54]. A ese aumen­to se agre­ga el tam­bién espec­ta­cu­lar sal­to de los volú­me­nes de pro­duc­ción de opio.

En el año 2000, los tali­ba­nes habian pues­to fin al cul­ti­vo de la ama­po­la. Según la Ofi­ci­na de las Nacio­nes Uni­das con­tra la Dro­ga y el Deli­to, des­de que Esta­dos Uni­dos tomó el con­trol mili­tar del país las cose­chas de opio pasa­ron en Afga­nis­tán de 185 tone­la­das en una super­fi­cie cul­ti­va­da de menos de 8 000 hec­tá­reas en 2001 a 8 200 tone­la­das en más de 193 000 hec­tá­reas en 2007. Esto repre­sen­ta una mul­ti­pli­ca­ción por 43 de las cose­chas tota­les en 8 años de ocu­pa­ción esta­dou­ni­den­se en Afga­nis­tán [55].

En 2008, Esta­dos Uni­dos y la OTAN inun­da­ban la pren­sa de comen­ta­rios sobre la dis­mi­nu­ción del área total de los cam­pos de ama­po­la en 19% en rela­ción con el año ante­rior, pero no men­cio­na­ban el aumen­to del ren­di­mien­to en un 15%, datos que man­te­nían a Afga­nis­tán en la cate­go­ría de pri­mer pro­duc­tor, lejos por delan­te de los demás, del opio des­ti­na­do al trá­fi­co de heroí­na [56].

Duran­te los 5 pri­me­ros años, la pro­duc­ción de opio en Afga­nis­tán repre­sen­tó el 50% del PIB de ese país y más del 93% de las sus­tan­cias que nece­si­ta en su con­jun­to la pro­duc­ción mun­dial de heroí­na [57]. Sería fal­so, sin embar­go, creer que la ocu­pa­ción mili­tar esta­dou­ni­den­se en 2001 fre­nó el cre­ci­mien­to de la eco­no­mía afga­na. El PIB regis­tró un pro­di­gio­so aumen­to del 66% gra­cias al flo­re­cien­te sis­te­ma de pro­duc­ción de opio, a esca­la casi indus­trial, que man­tie­ne Esta­dos Uni­dos y que pro­te­ge el gobierno de Kar­zai, el pro­te­gi­do de Washing­ton [58].

El jefe de los ser­vi­cios fede­ra­les rusos de lucha con­tra la dro­ga ha eva­lua­do el valor del opio que actual­men­te se cul­ti­va en Afga­nis­tán en 65 000 millo­nes de dóla­res. De esa con­si­de­ra­ble suma sólo 500 millo­nes de dóla­res van a las manos de los cul­ti­va­do­res afga­nos y 300 millo­nes son des­ti­na­dos a las gue­rri­llas tali­ba­nes. El res­to, unos 64 000 millo­nes de dóla­res, aca­ba en manos de la «mafia de la dro­ga» [59].

En mar­zo de 2010, duran­te una reu­nión del Con­se­jo OTAN-Rusia, el jefe del FSKN (Ser­vi­cio Fede­ral Ruso de Lucha Anti­dro­ga), Vic­tor Iva­nov, decla­ró que: «la ama­po­la afga­na ha sido la cau­sa de la muer­te por sobre­do­sis de un millón de per­so­nas duran­te la últi­ma déca­da. Son cifras de las Nacio­nes Uni­das. ¿No repre­sen­ta esto una ame­na­za para la paz y la segu­ri­dad mun­dia­les?» [60]

La OTAN se ha nega­do cate­gó­ri­ca­men­te a res­pon­der al pedi­do ruso de des­truir todas las plan­ta­cio­nes de opio en Afga­nis­tán. ¿Por qué razón? La OTAN (léa­se el US Cen­tral Com­mand) afir­ma que su des­truc­ción pri­va­ría al país de «su úni­ca fuen­te de rique­za», fór­mu­la que resu­me el carác­ter cri­mi­nal­men­te absur­do de la misión de la OTAN en Afganistán.

Duran­te una reu­nión más recien­te del Con­se­jo OTAN-Rusia, Iva­nov pidió a la OTAN que su supues­ta misión de «nor­ma­li­za­ción de la situa­ción en Afga­nis­tán» adop­te un plan «de erra­di­ca­ción de la pro­duc­ción de estu­pe­fa­cien­tes» [61].

El voce­ro de la OTAN, James Appathu­rai, expre­só su «com­pren­sión» ante las preo­cu­pa­cio­nes de los rusos [62]. Los esti­ma­dos sobre el con­su­mo de dro­gas en Rusia son alar­man­tes: 200 000 per­so­nas depen­dien­tes de la heroí­na o de la mor­fi­na y dece­nas de miles que falle­cen cada año debi­do a esa adic­ción. En efec­to, des­de la ocu­pa­ción esta­dou­ni­den­se en Afga­nis­tán y la reanu­da­ción del trá­fi­co, Rusia se ha con­ver­ti­do en el prin­ci­pal des­tino de la dro­ga afga­na, y el país está sufrien­do las gra­ves con­se­cuen­cias socia­les y eco­nó­mi­cas de ese fenómeno.

Appathu­rai decla­ró tam­bién que había que tra­tar el pro­ble­ma de la dro­ga en Afga­nis­tán con pre­cau­ción para evi­tar que la pobla­ción local de «se cris­pe».
Appathu­rai pro­se­guía sus decla­ra­cio­nes con una obra maes­tra del doble dis­cur­so de la OTAN: «Com­par­ti­mos la opi­nión de que tene­mos que ocu­par­nos de ese pro­ble­ma. Pero nues­tros pun­tos de vis­ta son lige­ra­men­te diver­gen­tes. No pode­mos asu­mir la res­pon­sa­bi­li­dad de cor­tar la úni­ca fuen­te de ingre­sos de la pobla­ción de uno de los paí­ses más pobres del mun­do sin ser capa­ces de pro­po­ner a cam­bio una solu­ción. Es sim­ple­men­te impo­si­ble.» [63]

¿El ejér­ci­to esta­dou­ni­den­se está expor­tan­do opio?

La ama­po­la pue­de con­ver­tir­se en el aglu­ti­nan­te ideal de las gue­rras esta­dou­ni­den­ses en Asia Cen­tral. Pue­de finan­ciar los gru­pos insu­rrec­cio­na­les, como el Movi­mien­to Islá­mi­co de Uzbe­kis­tán. Has­ta un 10% de la pobla­ción afga­na vive del dine­ro de la dro­ga –como el her­mano del pre­si­den­te e inclu­so el pro­pio presidente.

Como des­cu­brie­ron los bri­tá­ni­cos duran­te las gue­rras del opio en Chi­na, la ama­po­la tam­bién gene­ra tam­bién adic­ción entre las pobla­cio­nes euro­siá­ti­cas pro­ve­nien­tes de las tri­bus y gru­pos étni­cos mino­ri­ta­rios; la pasi­vi­dad, la cri­mi­na­li­dad y el caos que la dro­ga engen­dra son exce­len­tes medios para corrom­per un país des­de aden­tro, y jus­ti­fi­can pos­te­rior­men­te la inten­si­fi­ca­ción de la pre­sen­cia de las fuer­zas de «man­te­ni­mien­to de la paz».

Apro­ve­char los flu­jos migra­to­rios de Kir­guis­tán hacia Xin­jiang y las demás pro­vin­cias chi­nas para inun­dar Chi­na de opio sería una estra­te­gia impa­ra­ble que el Pen­tá­gono esta­ría espe­cial­men­te intere­sa­do en «esti­mu­lar» pacien­te­men­te. Ya en este momen­to Rusia está sien­do devas­ta­da por la heroí­na afga­na a bajo pre­cio, fuen­te de nume­ro­sas adic­cio­nes, del alza de la cri­mi­na­li­dad y de un espí­ri­tu de insubordinación.

Sin embar­go, lo que nos dicen Richard Hol­broo­ke y diver­sos estra­te­gas del US Cen­tral Com­mand es que las tri­bus afga­nas, uzbe­kas o tayi­kas trans­por­tan la dro­ga en mulos a tra­vés de los peli­gro­sos pasos que lle­van a Rusia y a otros paí­ses. La ver­dad pare­ce ser muy dife­ren­te. El trans­por­te del opio se esta­ría desa­rro­llan­do en reali­dad a tra­vés de lo más moderno que exis­te en mate­ria de trans­por­te militar.

Es este el aspec­to más explo­si­vo de la tier­na des­preo­cu­pa­ción de Esta­dos Uni­dos sobre el tema de los cul­ti­vos de ama­po­la en Afga­nis­tán. El opio y la heroí­na ya pre­pa­ra­da esta­rían sien­do trans­por­ta­dos a tra­vés de con­vo­yes mili­ta­res esta­dou­ni­den­ses des­de ins­ta­la­cio­nes como Manas, en Kir­guis­tán. Y los car­ga­men­tos esta­rían sien­do enmas­ca­ra­dos bajo la cla­si­fi­ca­ción de secre­to militar.

Richard Hol­broo­ke estu­vo recien­te­men­te en el cen­tro de trán­si­to de Manas, posi­ble­men­te para orga­ni­zar sabo­ta­jes con­tra los gaso­duc­tos de la red TUKC (Turk­me­nis­tán – Uzbe­kis­tán – Chi­na) que entró en ser­vi­cio hace poco.
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La uti­li­za­ción de equi­pa­mien­to mili­tar con esos fines demos­tra­ría, si logra pro­bar­se, que Esta­dos Uni­dos pue­de actuar «sin lími­tes» y que nadie pue­de acer­car­se a sus car­ga­men­tos ni veri­fi­car su con­te­ni­do. Sería la repe­ti­ción a gran esca­la de los envíos aéreos de heroí­na que orga­ni­zó la CIA en Viet­nam en los años 1960 [64].

Esa acu­sa­ción pro­vie­ne de un efi­caz agen­te de los ser­vi­cios secre­tos de la región, el gene­ral Hamid Gul, ex jefe de los ser­vi­cios secre­tos pakis­ta­níes (ISI). Hamid Gul fue ade­más jefe de la inte­li­gen­cia mili­tar duran­te la gue­rra de Afga­nis­tán, en los años 1980.

En agos­to de 2009, Hamid Gul decla­ra­ba sin vaci­la­ción: «Ahmed Wali Kar­zaï es el prin­ci­pal barón de la dro­ga en Afga­nis­tán.» Afir­mó que los baro­nes de la dro­ga se dedi­ca­ban tam­bién al trá­fi­co de armas, un «mer­ca­do flo­re­cien­te» en Afga­nis­tán. «Pero lo que me pare­ce más inquie­tan­te es que la avia­ción –la avia­ción esta­dou­ni­den­se– tam­bién está impli­ca­da. Usted lo ha dicho con toda razón: la dro­ga se envía hacia el nor­te a tra­vés de las repú­bli­cas del Asia Cen­tral y de Rusia y lle­ga des­pués a Euro­pa y el res­to del mun­do. Pero cier­ta can­ti­dad de dro­ga sigue un camino direc­to. Se envía en avio­nes mili­ta­res.» [65]

Gul diri­gió el ISI des­de 1987 has­ta 1989, duran­te la fase más inten­sa de la insu­rrec­ción de los Muyahi­di­nes. Duran­te aquel perio­do tra­ba­jó estre­cha­men­te con la CIA. Des­de enton­ces, Esta­dos Uni­dos y el Rei­no Uni­do le han prohi­bi­do pisar sue­lo esta­dou­ni­den­se y bri­tá­ni­co por­que, según él mis­mo afir­ma, es dema­sia­do locuaz en rela­ción con los pla­nes reales de esos dos paí­ses para el Asia Cen­tral. Gul esti­ma que esos pla­nes pre­vén la des­truc­ción sis­te­má­ti­ca de Pakis­tán como nación [66].

Según las decla­ra­cio­nes acu­sa­to­rias de Gul, el opio y la heroí­na pro­ve­nien­tes de Afga­nis­tán se trans­por­tan secre­ta­men­te en avio­nes mili­ta­res esta­dou­ni­den­ses, des­de la base de Manas, y pasan por las dife­ren­tes vías de la Red de Dis­tri­bu­ción del Nor­te. Ese aná­li­sis ha sido con­fir­ma­do por fuen­tes afga­nas y tayi­kas, por miem­bros del ejér­ci­to esta­dou­ni­den­se que han hecho decla­ra­cio­nes no ofi­cia­les y por infor­mes rusos [67].

La base de Manas desem­pe­ña un papel deter­mi­nan­te, al que se une la base de entre­na­mien­to «anti­dro­ga y anti­te­rro­ris­ta» de Bak­ten, en el sudes­te de Kir­guis­tán, cer­ca del valle de Fer­ga­na. Esa com­bi­na­ción se ajus­ta per­fec­ta­men­te a la nue­va polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se de prohi­bi­ción selec­ti­va de la ama­po­la afga­na, polí­ti­ca que Hol­broo­ke anun­ció como alter­na­ti­va pri­vi­le­gia­da por enci­ma de la erra­di­ca­ción total. Esa nue­va polí­ti­ca del Pen­tá­gono per­mi­te que el 93% del opio mun­dial siga cir­cu­lan­do sin poner­se al alcan­ce del «erra­di­ca­dor» esta­dou­ni­den­se, que se siga trans­for­man­do en heroí­na y que se siga ven­dien­do en Chi­na, en Uzbe­kis­tán, en Rusia y otros paí­ses más, como en una nue­va gue­rra del opio.

En Esta­dos Uni­dos, los gran­des medios de infor­ma­ción acu­san a los tali­ba­nes de diri­gir el trá­fi­co de opio. Sin embar­go, según la Ofi­ci­na de las Nacio­nes Uni­das con­tra la Dro­ga y el Deli­to, los Ele­men­tos Anti­Gu­ber­na­men­ta­les (AGE), entre los que se inclu­yen no sólo los tali­ba­nes sino tam­bién mili­tan­tes pro­ve­nien­tes de otros movi­mien­tos, se bene­fi­cian sólo del 2% del volu­men total del dine­ro de la dro­ga, cuyo mon­to está eva­lua­do en 3 400 millo­nes de dóla­res. Esa cifra ha sido inclu­so con­fir­ma­da en los pro­pios Esta­dos Uni­dos por la CIA y la DIA (Defen­se Inte­lli­gen­ce Agency, la agen­cia de inte­li­gen­cia del Depar­ta­men­to de Defen­sa esta­dou­ni­den­se). Ambas agen­cias [esta­dou­ni­den­ses] esti­man que los tali­ba­nes ganan «sola­men­te» 70 millo­nes de dóla­res al año con el trá­fi­co de dro­ga. La mayor par­te de la pro­duc­ción de heroí­na y de opio no ela­bo­ra­do se encuen­tra bajo el con­trol de los seño­res de la gue­rra vin­cu­la­dos al sis­te­ma Karzai.

La estra­te­gia futu­ra de Esta­dos Uni­dos en el mane­jo del «pro­ble­ma» de la dro­ga en Afga­nis­tán es obje­to de cui­da­do­so estu­dio. Tra­fi­can­tes de dro­ga cuyos víncu­los con los «insur­gen­tes» son cono­ci­dos están inclui­dos en lis­tas de per­so­nas que deben ser eli­mi­na­das (ase­si­na­das). No apa­re­cen en esas lis­tas los nom­bres de la mayo­ría de los baro­nes de la dro­ga que ori­gi­nan cer­ca del 98% de los ingre­sos pro­ve­nien­tes de la ama­po­la y que tra­ba­jan con la fami­lia y con el régi­men de Kar­zai, un cono­ci­do círcu­lo de toxi­có­ma­nos corruptos.

En efec­to, como ha seña­la­do un ana­lis­ta, el ejér­ci­to de Esta­dos Uni­dos «ofre­ce­rá su ayu­da a los baro­nes de la dro­ga alia­dos a las fuer­zas de ocu­pa­ción y al gobierno afgano para aca­pa­rar aún más el mer­ca­do y el trá­fi­co de la dro­ga» [68].

Craig Murray, emba­ja­dor del Rei­no Uni­do en Uzbe­kis­tán has­ta el año 2004, afir­ma que, bajo la auto­ri­dad del gene­ral Rashid Dos­tum –nue­va­men­te nom­bra­do minis­tro de Defen­sa por Kar­zai en 2009– con­vo­yes mili­ta­res lle­va­ban la dro­ga más allá de la fron­te­ra afga­na [69].

Segun Craig Murray, Dos­tum es un per­so­na­je cla­ve en el trá­fi­co de opio en Afga­nis­tán, trá­fi­co que él mis­mo diri­ge des­de su tie­rra natal, cer­ca de Mazar‑e Cha­rif. Kar­zai lo tra­jo del exi­lio, con la apro­ba­ción de Esta­dos Uni­dos, para orga­ni­zar las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les, duran­te las cua­les atri­bu­yó el 100% de los votos de los dis­tri­tos más impor­tan­tes a Kar­zai. Para «luchar» de for­ma osten­si­ble con­tra los tali­ba­nes, el Pen­tá­gono pro­po­ne aho­ra entre­gar gran­des can­ti­da­des de armas a la mili­cia pri­va­da (anti­dro­ga) que diri­ge el pro­pio Dos­tum, a pesar de su pues­to ofi­cial de jefe del ejér­ci­to y de que Washing­ton está per­fec­ta­men­te al tan­to de sus acti­vi­da­des como tra­fi­can­te de heroí­na [70].

El pro­pio her­mano del pre­si­den­te Kar­zai, Ahmed Wali Kar­zai, quien según el New York Times [71] figu­ra en la lis­ta de cola­bo­ra­do­res de la CIA, ha sido acu­sa­do de ser un pode­ro­so barón de la dro­ga, lo cual crea un entorno bas­tan­te poco cla­ro alre­de­dor del gobierno atlan­tis­ta de Kar­zai [72].

Murray afir­ma ade­más que Afga­nis­tán «ya no expor­ta opio sino heroí­na. El opio está sien­do trans­for­ma­do en heroí­na a esca­la indus­trial, no en coci­nas tra­se­ras sino en fábri­cas. Millo­nes de litros de pro­duc­tos quí­mi­cos nece­sa­rios para los pro­ce­sos de trans­for­ma­ción se impor­tan en camio­nes cis­ter­nas. Esos camio­nes y los super­re­mol­ques pesa­dos car­ga­dos de opio lle­gan a las fábri­cas a tra­vés de las carre­te­ras repa­ra­das por Esta­dos Uni­dos, las mis­mas que uti­li­zan las tro­pas de la OTAN… La cuar­ta par­te del nego­cio de la heroí­na reúne a los dig­na­ta­rios del gobierno afgano. Cuan­do Esta­dos Uni­dos ata­có Afga­nis­tán, el ejér­ci­to bom­bar­dea­ba el terri­to­rio [de ese país] mien­tras que la CIA esta­ba pagan­do, arman­do y equi­pan­do a los seño­res de la gue­rra y a los baro­nes de la dro­ga, cuyo poder esta­ba enton­ces en decli­ve» [73].

Con­clu­sión

Cuan­do se ana­li­za con aten­ción un mapa de Asia Cen­tral se ve cla­ra­men­te que Afga­nis­tán ocu­pa una posi­ción cen­tral en la estra­te­gia esta­dou­ni­den­se ten­dien­te a des­es­ta­bi­li­zar y mili­ta­ri­zar la región. Se tra­ta de una posi­ción ideal para ame­na­zar simul­tá­nea­men­te Chi­na, Rusia, Irán y los paí­ses veci­nos, en par­ti­cu­lar los que son miem­bros de la Orga­ni­za­ción del Tra­ta­do de Coope­ra­ción de Shangai.

La pro­li­fe­ra­ción de la dro­ga y la lucha anti­dro­ga, los actos de terro­ris­mo y las ope­ra­cio­nes anti­te­rro­ris­tas, la bru­ta­li­dad deli­be­ra­da de la poli­cía local y apo­de­rar­se del con­trol de los oleo­duc­tos exis­ten­tes o futu­ros son ingre­dien­tes que com­po­nen la explo­si­va rece­ta de las misio­nes de la OTAN bajo tute­la esta­dou­ni­den­se que se pro­yec­tan hacia el exte­rior de Afganistán.

Kir­guis­tán tie­ne aho­ra un papel de núcleo estra­té­gi­co en la exten­sión de la gue­rra a toda el Asia Cen­tral. Mos­cú lo sabe. Pekín tam­bién lo sabe. Lo que se deci­de en el Gran Jue­go en Kir­guis­tán y Asia Cen­tral es nada menos que la últi­ma opor­tu­ni­dad de sub­sis­ten­cia de la estra­te­gia de Full Spec­trum Domi­nan­ce para la hege­mo­nía glo­bal de Esta­dos Unidos.

Como en los años 1960 y 1970 en Viet­nam, es cada vez más evi­den­te que Washing­ton ha con­ce­bi­do deli­be­ra­da­men­te la «gue­rra con­tra el terro­ris­mo» en Afga­nis­tán para que sea otra «gue­rra sin ven­ce­dor».

El fra­ca­so de la gue­rra en Afga­nis­tán está pro­gra­ma­do para jus­ti­fi­car un aumen­to de la pre­sen­cia mili­tar en Kir­guis­tán, Uzbe­kis­tán, Tayi­kis­tán, en el valle de Fer­ga­na y, par­tir de ahí, en toda Asia Cen­tral. Antes de que la rebe­lión popu­lar de Kir­guis­tán lle­va­ra a Bakiev a exi­lar­se en mar­zo pasa­do, Washing­ton esta­ba ya bien enca­mi­na­do en la exten­sión de la gue­rra gra­cias a los acuer­dos fir­ma­dos con Bakiev para la cons­truc­ción de varios cam­pos de entre­na­mien­to anti­te­rro­ris­ta en el país.
Con esas bases dis­po­ni­bles, el con­trol del con­ti­nen­te euro­asiá­ti­co, des­de Xin­jiang has­ta Kazajs­tán y Rusia, no sería más que una cues­tión de tiem­po ya que, en este momen­to, el flo­re­ci­mien­to de las rutas uti­li­za­das para el trá­fi­co de dro­ga está pre­pa­ran­do el terreno.

Esta vez, a dife­ren­cia de lo suce­di­do a prin­ci­pios de los años 1970, lo que está en jue­go es mucho más impor­tan­te para la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se. El papel del gobierno pro­vi­sio­nal de Kir­guis­tán, de Mos­cú, Pekín así como Irán y Uzbe­kis­tán será deci­si­vo en esta región, don­de se con­cen­tran los con­flic­tos más inten­sos del planeta.

Notas:

[1] Edouar­do Real, Zbig­niew Brze­zins­ki: Defea­ted by his Suc­cess, 30 de enero de 2008.

[2] Rashid, The Tali­ban: Expor­ting Extre­mism, Foreign Affairs, New York Coun­cil on Foreign Rela­tions, noviem­bre-diciem­bre de 1999, p.31.

[3] Ibid.

[4] Loren­zo Vidino, How Chechn­ya Beca­me a Bree­ding Ground for Terror, Midd­le East Quar­terly, verano de 2005, Filadelfia.

[5] El infor­me de la Fun­da­ción Heri­ta­ge, Washing­ton D.C., corres­pon­dien­te al año 2006 inclu­ye entre las fuen­tes de finan­cia­mien­to a los gigan­tes del arma­men­to McDon­nell Dou­glas y Boeing así como a las petro­le­ras Che­vron y Exxon­Mo­bil. Ver Sour­ce Watch: Heri­ta­ge Foundation.

[6] Ariel Cohen, Radi­cal Islam and US Inter­ests in Cen­tral Asia, Audien­cia rea­li­za­da ante la sub­co­mi­sión Medio Orien­te y Asia Cen­tral, comi­sión de rela­cio­nes inter­na­cio­na­les, Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes. 29 de octu­bre de 2003.

[7] Ibid.

[8] Ibid.

[9] Gene­ral David H. Petraeus, US Army, Coman­dan­te del US Cen­tral Com­mand, Sta­te­ment to Sena­te Armed Ser­vi­ces Com­mit­tee on the Afgha­nis­tan-Pakis­tan Stra­te­gic Posture Review and the Posture of US Cen­tral Com­mand, 1º de abril de 2009.

[10] Ibid.

[11] Hal­ford J. Mac­kin­der, The Geo­graphi­cal Pivot of His­tory, Lon­dres, Royal Geo­graphic Society, 1904. La Unión Sovié­ti­ca más o menos englo­bó pos­te­rior­men­te la región fun­da­men­tal a la que se refi­ría Mac­kin­der, región que abar­ca­ba el Asia Cen­tral y el terri­to­rio de Afganistán.

[12] «Pakis­tan: Asif Ali Zar­da­ri est tou­jours incul­pé en Suis­se», Réseau Vol­tai­re, 22 de agos­to de 2008.

[13] Sub­co­mi­sión per­ma­nen­te del Sena­do esta­dou­ni­den­se a car­go de las inves­ti­ga­cio­nes, Mino­rity Staff Report for Per­ma­nent Sub­com­mit­tee on Inves­ti­ga­tions Hea­ring on Pri­va­te Ban­king and Money Laun­de­ring: A Case Study of Oppor­tu­ni­ties and Vul­ne­ra­bi­li­ties; (2) Asif Ali Zar­da­ri Case His­tory, Washing­ton D.C., 9 de noviem­bre de 1999.

[14] «Kha­lil­zad revient en Irak», Réseau Vol­tai­re, 21 de junio de 2010.

[15] Hele­ne Cooper, Mark Maz­zet­ti, «U.N. Envoy’s Ties to Pakis­ta­ni Are Ques­tio­ned», The New York Times, 25 de agos­to de 2008.

[16] Syed Ifran Raza, Minis­ter cri­ti­ci­zed over anti-terror autho­rity, Dawn, Kara­chi, 12 de diciem­bre de 2009.

[17] Zar­da­ri calls for coun­ter-terror stra­tegy, Dawn, Kara­chi, 16 de mar­zo de 2010.

[18] Tho­mas M. San­der­son y Andrew C. Kut­chins, The Northern Dis­tri­bu­tion Net­work and Afgha­nis­tan: Geo­po­li­ti­cal Cha­llen­ges and Oppor­tu­ni­ties, Washing­ton, CSIS, A Report of the CSIS Trans­na­tio­nal Threats Pro­ject and the Rus­sia and Eura­sia Pro­gram, enero de 2010.

[19] US not to use Uzbek base, says Hol­broo­ke, Dawn, Asta­na, 21 de febre­ro de 2010.

[20] Richard Bou­cher, Re-desig­na­tion of the Isla­mic Move­ment of Uzbe­kis­tan as a Foreign Terro­rist Orga­ni­za­tion, Washing­ton D.C., 25 de sep­tiem­bre de 2002, Depar­ta­men­to de Esta­do de los Esta­dos Unidos.

[21] Way­ne Mad­sen, cita­do por Peter Cham­ber­lain, America’s ‘Isla­mists’ Go Whe­re Oil­men Fear to Tread, News Cen­tral Asia, 24 de mar­zo de 2010.

[22] Ibid.

[23] Mark Thom­pson, Moving Troops to Afgha­nis­tan Har­der Than Get­ting Them, Time, Nue­va York, 14 de octu­bre de 2009.

[24] Frank E. Kitson, Low Inten­sity Ope­ra­tions: Sub­ver­sion, Insur­gency and Pea­ce­kee­ping, Lon­dres, 1971, Faber and Faber.

[25] C.M. Ols­son y E.P. Guit­tet, Coun­ter Insur­gency, Low Inten­sity Con­flict and Pea­ce Ope­ra­tions: A Genea­logy of the Trans­for­ma­tions of War­fa­re, 5 de mar­zo de 2005, artícu­lo pre­sen­ta­do en la reu­nión anual de la Aso­cia­ción de Estu­dios Internacionales.

[26] Grant T. Ham­mond, Low-inten­sity Con­flict: War by another name, Lon­dres, Small Wars and Insur­gen­cies, Vol.1, N°3, diciem­bre de 1990, pp. 226 – 238.

[27] Jon Boo­ne, US pours millions into anti-Tali­ban mili­tias in Afgha­nis­tan, 22 de noviem­bre de 2009, The Guar­dian, Londres.

[28] Jeremy Kuz­ma­rov, Ame­ri­can Poli­ce Trai­ning and Poli­ti­cal Vio­len­ce: From the Phi­lip­pi­nes Con­quest to the Killing Fields of Afgha­nis­tan and Iraq, The Asia-Paci­fic Jour­nal, 11−1−10, 15 de mar­zo de 2010.

[29] Ibid.

[30] Ibid.

[31] Ibid.

[32] Ibid.

[33] Rahim Faiez, US: Insur­gents attack Bagram Air Field, Asso­cia­ted Press, 19 de mayo de 2010.

[34] Mark Maz­zet­ti, US Is Still Using Pri­va­te Spy Ring, Des­pi­te Doubts, The New York Times, 15 de mayo de 2010.

[35] Ibid.

[36] Ibid.

[37] Cen­tral Asia News, Kyrgyz Defen­se Ministry: The trai­ning cen­ter in Bat­ken is not orien­ted against third coun­tries, Fer​ga​na​.ru, 18 de mar­zo de 2010.

[38] Ibid.

[39] Zbig­niew Brze­zins­ki, Le grand échi­quier: l’Amérique et le res­te du mon­de, New York, Basic Books, 1998, pp. 194 – 198.

[40] Ibid.

[41] Cor­ne­lius Graub­ner, Impli­ca­tions of the Northern Dis­tri­bu­tion Net­work in Cen­tral Asia, Cen­tral Asia-Cau­ca­sus Ins­ti­tu­te, Johns Hop­kins Uni­ver­sity, 1º de sep­tiem­bre de 2009.

[42] Bill Mar­mon, New Supply ‘Front’ for Afghan War Runs Across Rus­sia, Geor­gia and the ‘Stans, 21 de mar­zo de 2010.

[43] Ibid.

[44] Ibid.

[45] Peter Cham­ber­lain, America’s ‘Isla­mists’ Go Whe­re Oil­men Fear to Tread, News Cen­tral Asia, 24 de mar­zo de 2010.

[46] Way­ne Mad­sen, CIA Invol­ve­ment With Drug Tra­de Resul­ted In Death Threats Against US Senator.

[47] Ralf Mutsch­ke, Threat Posed by the Con­ver­gen­ce of Orga­ni­zed Cri­me, Drug Traf­fic­king, and Terro­rism, audi­ción ante la sub­co­mi­sión a car­go del cri­men en el seno de la com­mis­sion judi­cial, Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes de los Esta­dos Uni­dos, 106º con­gre­so, 2ª sesión, US Govern­ment Prin­ting Offi­ce, Washing­ton D.C., 13 de diciem­bre de 2000.

[48] Peter Cham­ber­lain, op. cit.

[49] Ibid.

[50] Richard Hol­broo­ke, cita­do en US to shift approach to Afgha­nis­tan drug tra­de The focus will move from opium era­di­ca­tion to figh­ting traf­fic­king and pro­mo­ting alter­na­te crops, cita­ción del envia­do espe­cial esta­dou­ni­den­se Richard Hol­broo­ke, Asso­cia­ted Press, 28 de junio de 2009.

[51] Dex­ter Fil­kins, Mark Mazet­ti y James Risen, Brother of Afghan Lea­der Said to be Paid by CIA, The New York Times, 27 de octu­bre de 2009. «Hamed Wali Kar­zai char­gé de négo­cier avec les Tali­bans», Réseau Vol­tai­re, 14 de mayo de 2010.

[52] Jeremy Kuz­ma­rov, op. cit.

[53] Ibid.

[54] Uni­ted Nations offi­ce on Drugs and Cri­me, World Drug Report : 2009.

[55] Ibid.

[56] Ibid.

[57] Alfred W. McCoy, op. cit.

[58] Craig Murray, Bri­tain is pro­tec­ting the big­gest heroin crop of all time, Lon­dres, Daily Mail, 21 de julio de 2007.

[59] Ibid.

[60] Andrei Fed­yashin, Rus­sia and NATO divi­ded over Afghan opium, 25 de mar­zo de 2010, RIA Novos­ti. «Pavot: la Rus­sie met en cau­se la res­pon­sa­bi­li­té de l’OTAN», Réseau Vol­tai­re, 3 de mar­zo de 2010.

[61] RIA Novos­ti, Rus­sian offi­cial mocks NATO con­cern for Afghan poppy gro­wers, Mos­cú, 25 de mar­zo de 2010.

[62] Ibid.

[63] Ibid.

[64] Jeremy R. Ham­mond, Ex-ISI Chief Says Pur­po­se of New Afghan Inte­lli­gen­ce Agency RAMA Is ‘to des­ta­bi­li­ze Pakis­tan’, Foreign Policy Jour­nal, 12 de agos­to de 2009.

[65] Ibid.

[66] Ibid.

[67] Con­ver­sa­cio­nes pri­va­das diver­sas con el autor en mayo y abril de 2010.

[68] Ibid.

[69] Ver tam­bién sobre este tema «Craig Murray: «Les États-Unis con­trô­lent le tra­fic de l’héroïne afgha­ne», Vol­tai­re­net, 17 de noviem­bre de 2005.

[70] Craig Murray, On Mis­si­les and Mis­si­le Defen­se, 23 de sep­tiem­bre de 2009.

[71] Dex­ter Fil­kins, Mark Maz­zet­ti, James Risen, Brother of Afghan Lea­der Said to Be Paid by CIA, The New York Times, 27 de octu­bre de 2009.

[72] Craig Murray, US Sup­por­ted Afghan Govern­ment War­lords Con­trol World Heroin Tra­de, 13 de agos­to de 2009.

[73] Craig Murray, Bri­tain is pro­tec­ting the big­gest heroin crop of all time, Lon­dres, Daily Mail, 21 de julio de 2007.

F. William Engdahl.

Red Vol­tai­re.

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