La mina, algo más que negro car­bón- Miguel Ángel Lla­na

El car­bón fue uno de los ele­men­tos cla­ve de la revo­lu­ción indus­trial, del trans­por­te marí­ti­mo y terres­tre, de la side­rur­gia, de la indus­tria quí­mi­ca y de tan­tas otras apli­ca­cio­nes que afec­ta­ron a la cien­cia y a la tec­no­lo­gía. Tam­bién en lo humano cons­ti­tu­yó toda una revo­lu­ción, allí en don­de los yaci­mien­tos aflo­ra­ron, cam­bia­ron las rela­cio­nes socia­les y fami­lia­res. Con las minas nació una nue­va cla­se social, que si bien pro­gre­só en algu­nos aspec­tos, pue­de que el pre­cio paga­do fue­ra dema­sia­do alto: pér­di­da de iden­ti­dad, de cul­tu­ra y de tra­di­cio­nes, a cam­bio del vacío que aho­ra ha deja­do huér­fa­nos a valles y cuen­cas, como el Nalón, Cau­dal, Aller, etc. Todo en poco más de un siglo, en unas gene­ra­cio­nes y aho­ra, ade­más de la cri­sis, se suma la sen­sa­ción del fra­ca­so colec­ti­vo y de frac­tu­ra social. Pero el daño humano y social no ha ter­mi­na­do, con­ti­nua.

Muchas explo­ta­cio­nes se han ago­ta­do, tie­nen poco car­bón o no es ren­ta­ble extraer­lo, así de sim­ple, apar­te de los efec­tos del CO2. Pero los mine­ros que ade­más de su tra­ba­jo han pues­to su tie­rra y su entorno, se que­dan aho­ra con los escom­bros, se que­dan con las rui­nas que sir­vie­ron para labrar for­tu­nas que huye­ron sin mirar hacia atrás. El nego­cio de la mina sólo ter­mi­nó para los que de ella saca­ron rique­za, pero no para los mine­ros y sus fami­lias que aho­ra habi­tan en los luga­res devas­ta­dos. Sue­lo y sub­sue­lo que­da­ron daña­dos de modo que el retorno a otra eco­no­mía, al cam­po agrí­co­la, fores­tal o gana­de­ro se hace espe­cial­men­te difí­cil. Comien­za así lo que no es más que la pri­va­ti­za­ción de las ganan­cias y la socia­li­za­ción de los daños medioam­bien­ta­les que no sólo nadie quie­re res­ti­tuir, sino que inclu­so son obje­to de frau­de.

En 1960, Antra­ci­tas de Gillón, S. L. (per­te­ne­cien­te aho­ra a Gar­cía Mun­té Ener­gía, S. L., con domi­ci­lio social en Bar­ce­lo­na), ini­cia la explo­ta­ción mine­ra en el valle de Gillón, en Can­gas del Nar­cea. En un diá­me­tro de doce kiló­me­tros se con­cen­tra­ron los Gru­pos mine­ros de Rio­torno, Matie­lla, Coto, Per­fec­tas y el lava­de­ro de Ren­gos, de los que se extra­jo el car­bón con labo­res trans­ver­sa­les, en plano y a cie­lo abier­to, lle­gan­do a 400.000 tone­la­das al año y a 1.150 tra­ba­ja­do­res.

Muchos son los millo­nes de tone­la­das de antra­ci­ta extraí­da pero, tres déca­das des­pués, el yaci­mien­to dicen que comien­za a ago­tar­se, la pro­duc­ción dis­mi­nu­ye y la empre­sa, con el apo­yo del Gobierno, se aco­ge a un plan de cie­rre 1998 – 2005. Las pre­ju­bi­la­cio­nes y demás pro­ce­di­mien­tos para la «liqui­da­ción» de los tra­ba­ja­do­res y del empleo, corren a car­go de la Segu­ri­dad Social. Otros fon­dos públi­cos apor­tan a la empre­sa cer­ca de 47 millo­nes de euros a modo de «indem­ni­za­ción» por diver­sos con­cep­tos como el lucro cesan­te y otros no menos eté­reos, algo que no se entien­de bien, por­que dada la limi­ta­ción de los yaci­mien­tos, las inver­sio­nes han de amor­ti­zar­se duran­te la explo­ta­ción con cada tone­la­da extraí­da.

Por otra par­te, los cua­tro Gru­pos, el lava­de­ro y las escom­bre­ras no pue­den cerrar­se o aban­do­nar­se sin más. Los des­per­fec­tos y el dete­rio­ro medioam­bien­tal oca­sio­na­do por las labo­res mine­ras exi­gen por ley que sean repa­ra­dos. Sin embar­go, el Gobierno de Astu­rias no sólo ha con­sen­ti­do y dado por fina­li­za­da la obli­ga­da Res­tau­ra­ción, sino que tam­bién ha dado por bue­nos los gas­tos, paga­dos con dine­ro públi­co, tal como se han con­ta­bi­li­za­do en el Regis­tro Mer­can­til, sin que nada se haya Res­tau­ra­do.

El 16 de mar­zo de 2010, el repre­sen­tan­te legal de los veci­nos de Gillón y una per­so­na más, pre­sen­tan una denun­cia en el Sepro­na (Ser­vi­cio de Pro­tec­ción de la Natu­ra­le­za, de la Guar­dia Civil) de Can­gas del Nar­cea con­tra Antra­ci­tas de Gillón, S.L. argu­men­tan­do que “la men­cio­na­da empre­sa jus­ti­fi­có como gas­tos de res­tau­ra­ción medioam­bien­tal en el perío­do 1998 – 2001 la can­ti­dad de 1.120.275 € y, en el perío­do 2001 – 2005, la can­ti­dad de 112.000 €“. Los denun­cian­tes ‑y el Sepro­na- igno­ran el des­tino de las sub­ven­cio­nes asig­na­das a este fin y entien­den que con­ti­nua “el deli­to medioam­bien­tal y con­tra los intere­ses de los pue­blos afec­ta­dos”.

A raíz de esta denun­cia, cua­tro agen­tes del Sepro­na veri­fi­can los hechos denun­cia­dos y, el 21 de abril, redac­tan el infor­me que envían al Fis­cal del TSJA, al res­pec­ti­vo Con­se­je­ro de Indus­tria (y Direc­ción Gene­ral de Mine­ría), Medio Rural, Medio Ambien­te, al Pre­si­den­te de la Con­fe­de­ra­ción Hidro­grá­fi­ca y al Alcal­de de Can­gas del Nar­cea, adjun­tan­do docu­men­tos del Regis­tro Mer­can­til y fotos de la zona.

La ins­pec­ción del Sepro­na es deta­lla­da y con­tun­den­te. Seña­lan las nume­ro­sas irre­gu­la­ri­da­des oca­sio­na­das por los dife­ren­tes Gru­pos mine­ros, encuen­tran resi­duos peli­gro­sos (ura­li­ta y amian­to), un pozo de ven­ti­la­ción sin tapar (con peli­gro para las per­so­nas), una boca mina abier­ta, hie­rros, cons­truc­cio­nes y case­tas derrui­das, escom­bros, estruc­tu­ras de hor­mi­gón, tol­vas y múl­ti­ples escom­bre­ras que afec­tan a ríos y arro­yos y al vecin­da­rio. Con­clu­ye el infor­me dicien­do que no ha sido lle­va­da a cabo nin­gún tipo de medi­da correc­to­ra en mate­ria de Res­tau­ra­ción Medioam­bien­tal en nin­guno de los Gru­pos de la Explo­ta­ción, encon­trán­do­se el lugar con evi­den­tes sín­to­mas de afec­ta­ción al entorno de bos­ques, vege­ta­ción y arro­yos.

En los 90 comien­za el decli­ve de Antra­ci­tas de Gillón, S. L. y tam­bién las irre­gu­la­ri­da­des. En 1998 se ini­cia el plan de cie­rre que con­clu­ye en 2005. Las denun­cias refe­ri­das al medioam­bien­te son resuel­tas por el Gobierno con el argu­men­to de que como la auto­ri­za­ción de la explo­ta­ción es ante­rior al RD 299482, que­da al cri­te­rio de la Admi­nis­tra­ción exi­gir y apli­car o no el Plan de Res­tau­ra­ción, pero omi­te otras leyes y decre­tos, inclu­yen­do el art. 1.902 del CC, que obli­gan a Res­tau­rar el eco­sis­te­ma, a indem­ni­zar a los afec­ta­dos y san­cio­nan al infrac­tor. Como se reco­ge en la denun­cia, nada resol­vió la par­ti­ci­pa­ción guber­na­men­tal, sal­vo finan­ciar la comi­sión de un pre­su­mi­ble deli­to. Con­vie­ne recor­dar que la explo­ta­ción se encuen­tra den­tro del área del PORNA como futu­ro Par­que Natu­ral de las Fuen­tes del Nan­cea y de Ibias y en la lis­ta de Impor­tan­cia Comu­ni­ta­ria (LICs) al ampa­ro de la Direc­ti­va Hábi­tats.

Duran­te seis man­da­tos con­se­cu­ti­vos, de 1983 a 2007, José Manuel Cuer­vo fue alcal­de de Can­gas del Nan­cea duran­te 24 años y en 2008 Sena­dor por el PSOE, por lo que aho­ra es per­so­na afo­ra­da. Al mis­mo tiem­po, Javier Fer­nán­dez, fue Direc­tor Gene­ral de Mine­ría de 1991 – 1995 y, a con­ti­nua­ción, como Dipu­tado fue res­pon­sa­ble de la Comi­sión de Indus­tria y Ener­gía y por­ta­voz de polí­ti­ca ener­gé­ti­ca del PSOE, vol­vien­do des­pués al Gobierno regio­nal como Con­se­je­ro de Indus­tria has­ta fina­les del 2000 en el que es ele­gi­do Secre­ta­rio Gene­ral de la FSA-PSOE, sien­do aho­ra el can­di­da­to a la pre­si­den­cia del Gobierno de Astu­rias.

La Res­tau­ra­ción no se ha hecho, ase­gu­ra el Sepro­na, y aña­de que se han podi­do vul­ne­rar leyes y decre­tos, como la Ley de Aguas, Ges­tión de Resi­duos, Pro­tec­ción y Reha­bi­li­ta­ción de Espa­cios Mine­ros, ley de Resi­duos Tóxi­cos, leyes de Espa­cios Natu­ra­les, de Mon­tes y Orde­na­ción Fores­tal, etc. La res­pon­sa­bi­li­dad polí­ti­ca es evi­den­te, como lo es el pre­su­mi­ble deli­to eco­ló­gi­co y el de corrup­ción y frau­de de 1,23 millo­nes de euros que aho­ra pla­nea sobre las cabe­zas de las per­so­nas, de la Admi­nis­tra­ción o de la Empre­sa, que en ese momen­to tenían la obli­ga­ción y la res­pon­sa­bi­li­dad de lle­var a buen fin el dine­ro pre­su­pues­ta­do que figu­ra en el Regis­tro Mer­can­til, sin que se haya hecho la Res­tau­ra­ción.

Los veci­nos han ejer­ci­do insis­ten­te­men­te su ciu­da­da­nía, pero siguen afec­ta­dos. El Sepro­na ha cum­pli­do, pero los res­pon­sa­bles polí­ti­cos reite­ra­da­men­te no. La empre­sa, tras­la­da­da a Bar­ce­lo­na, apa­ren­te­men­te, se ha que­da­do con el dine­ro lim­pia­men­te y ha elu­di­do otras res­pon­sa­bi­li­da­des. Tam­po­co ha cum­pli­do el Alcal­de, ni cada Con­se­je­ro de las con­se­je­rías afec­ta­das, ni el pre­si­den­te de la Con­fe­de­ra­ción Hidro­grá­fi­ca. Que­da aho­ra por ver qué y cómo resuel­ve el fis­cal del TSJA.

La Hai­ne
www​.astur​bu​lla​.org

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