«ETA ha dado un paso y tie­ne volun­tad para dar otros nuevos»

Entre­vis­ta con la orga­ni­za­ción arma­da vas­ca ETA (Foto Gara)

Algu­nos pro­ble­mas deman­dan una solu­ción inme­dia­ta, como el de los pre­sos. Lo que viven los pre­sos polí­ti­cos vas­cos es una reali­dad que no pue­de acep­tar este pueblo.

¿Por qué y para qué adop­tó ETA la deci­sión de dete­ner las «accio­nes arma­das ofensivas»?

La deci­sión se sitúa sobre el sue­lo de los logros obte­ni­dos en muchos años por la lucha de libe­ra­ción. Hemos hecho impo­si­ble la asi­mi­la­ción de Eus­kal Herria, y resul­ta evi­den­te la impor­tan­cia del cam­bio polí­ti­co para res­pon­der a sus nece­si­da­des. Por otra par­te, en la socie­dad vas­ca está sufi­cien­te­men­te exten­di­da la natu­ra­le­za polí­ti­ca del con­flic­to, así como que su reso­lu­ción, median­te el diá­lo­go y la nego­cia­ción, ven­drá de la mano del reco­no­ci­mien­to de la terri­to­ria­li­dad y la auto­de­ter­mi­na­ción. Jun­to con todo ello, la izquier­da aber­tza­le ha aguan­ta­do la ince­san­te agre­sión por par­te de los esta­dos espa­ñol y fran­cés, y con­si­de­ra­mos que la capa­ci­dad de resis­ten­cia ha sido de un gran valor político.

Estos logros han defi­ni­do el pró­xi­mo reto de la lucha de libe­ra­ción: en el camino a la inde­pen­den­cia, lle­var a cabo el cam­bio polí­ti­co. Una vez defi­ni­do el reto, hay que orga­ni­zar fuer­zas y arti­cu­lar el pro­ce­so demo­crá­ti­co, que cons­ti­tu­ye el ins­tru­men­to polí­ti­co para, des­de la situa­ción de nega­ción, efec­tuar el cam­bio polí­ti­co. Nues­tra deci­sión pre­ten­día crear nue­vas con­di­cio­nes para faci­li­tar ambos quehaceres.

Por otra par­te, resul­ta evi­den­te el inte­rés que exis­te des­de el ámbi­to inter­na­cio­nal sobre la reso­lu­ción del con­flic­to polí­ti­co de Eus­kal Herria, así como la dis­po­si­ción para ayu­dar a salir de la actual situa­ción de blo­queo. Así las cosas, nues­tra deci­sión tie­ne tam­bién como obje­ti­vo tra­ba­jar las opcio­nes que pue­dan exis­tir en el terreno de la reso­lu­ción del conflicto.

¿Y por qué ha dado a cono­cer aho­ra esa decisión?

Con­si­de­ra­mos que el reto que aca­ba­mos de empren­der debe ser cons­trui­do sobre bases fir­mes. En ese sen­ti­do, cuan­do se tomó la deci­sión, enten­día­mos que el pro­ta­go­nis­mo debía corres­pon­der a los agen­tes que están impul­san­do el cam­bio polí­ti­co. Haber hecho públi­ca la deci­sión des­pués de los acon­te­ci­mien­tos de los últi­mos meses ha evi­ta­do que el paso de ETA se entien­da de for­ma inade­cua­da. Duran­te estos meses se han pro­du­ci­do avan­ces nota­bles. Ha comen­za­do a tomar cuer­po el tron­co de la masa crí­ti­ca del cam­bio. Se están tren­zan­do nue­vos acuer­dos y alian­zas. Con dar a cono­cer esta deci­sión se ha que­ri­do dar esta­bi­li­dad al tra­yec­to reco­rri­do. Y se quie­re pro­pi­ciar que se libe­ren más fuer­zas para empu­jar la diná­mi­ca a favor del pro­ce­so democrático.

Jun­to con ello, se le ha que­ri­do dar una res­pues­ta cons­truc­ti­va a la peti­ción públi­ca hecha a nues­tra orga­ni­za­ción en la Decla­ra­ción de Bruselas.

¿Cuán­do entró en vigor exac­ta­men­te (tenien­do en cuen­ta que no hace mucho tiem­po el Minis­te­rio del Inte­rior anun­ció que ETA iba a aten­tar)? ¿Tie­ne fecha final?

Es com­pren­si­ble que se pre­gun­te cuán­do entró en vigor, pero tene­mos que decir que esta deci­sión no se pue­de situar en un día en con­cre­to. Des­pués de rea­li­zar una pro­fun­da refle­xión, se hizo la pro­pues­ta y, acto segui­do, se abrió el pro­ce­di­mien­to interno para la toma de deci­sión. En cual­quier caso, cuan­do el Minis­te­rio de Inte­rior espa­ñol anun­cia­ba nue­vas accio­nes, la deci­sión ya esta­ba toma­da. El Minis­te­rio de Inte­rior espa­ñol reali­zó aque­llos anun­cios con inten­cio­nes avie­sas, y sabía que esta­ba min­tien­do. A la segun­da cues­tión qui­sié­ra­mos res­pon­der con otra pre­gun­ta: ¿Hay alguien que quie­ra que haya fecha final? Noso­tros, no. ETA quie­re avan­zar en el camino de la reso­lu­ción, cada vez con mayor pro­fun­di­dad, has­ta que en Eus­kal Herria se logre una ver­da­de­ra situa­ción democrática.

Qué son real­men­te las «accio­nes arma­das ofen­si­vas» ha sido obje­to de comen­ta­rio en los medios de comu­ni­ca­ción. ¿Qué supo­ne exac­ta­men­te esa deci­sión en la actua­ción de ETA?

Los deta­lles de la deci­sión ya se han hecho públi­cos: los gru­pos ope­ra­ti­vos tie­nen la orden de sus­pen­der las accio­nes que ya tenían pre­vis­tas y de no rea­li­zar accio­nes arma­das ofen­si­vas. ETA, por otra par­te, se reser­va el dere­cho a defen­der­se en hipo­té­ti­cos enfren­ta­mien­tos, las habi­tua­les tareas de abas­te­ci­mien­to y las labo­res nece­sa­rias para man­te­ner su estructura.

Su ini­cia­ti­va ha sido pre­ce­di­da por la Decla­ra­ción de Bru­se­las y por la rea­li­za­da por la izquier­da aber­tza­le en Iru­ñea. No se hacía alu­sión algu­na a las mis­mas en su decla­ra­ción del 5 de setiem­bre. Pos­te­rior­men­te, han hecho públi­co otro comu­ni­ca­do diri­gi­do a la Decla­ra­ción de Bru­se­las. Se han mos­tra­do dis­pues­tos a estu­diar con­jun­ta­men­te los pasos que nece­si­ta la solu­ción demo­crá­ti­ca. ¿Eso quie­re decir que están uste­des dis­pues­tos a decre­tar el alto el fue­go per­ma­nen­te y veri­fi­ca­ble que se les demanda?

ETA tie­ne dis­po­si­ción para dar ese paso y tam­bién para ir más lejos, si se crean las con­di­cio­nes para ello. Pero esos pasos hay que situar­los en la lógi­ca del desa­rro­llo del pro­ce­so. Por­que lo sus­tan­cial no está en qué pasos debe dar ETA, de for­ma par­cial y ais­la­da. El obje­ti­vo resi­de en la reso­lu­ción demo­crá­ti­ca del con­flic­to polí­ti­co, en cerrar para siem­pre la heri­da, y eso nos exi­ge actuar con res­pon­sa­bi­li­dad a todos.

ETA le ha dado una gran impor­tan­cia a la Decla­ra­ción de Bru­se­las y quie­re pro­fun­di­zar con serie­dad en la cues­tión. Por eso les que­re­mos hacer lle­gar nues­tra refle­xión y pun­to de vis­ta, que­re­mos reci­bir su apor­ta­ción y ana­li­zar los pasos que se pue­den dar para pro­pi­ciar la solu­ción democrática.

¿Quién debe­ría veri­fi­car un alto el fue­go de esas carac­te­rís­ti­cas? Hay quien ha seña­la­do que debie­ran ser agen­tes internacionales.

Cree­mos que es dema­sia­do pron­to para res­pon­der a pre­gun­tas de ese tipo. Si lle­ga el momen­to, enton­ces habrá que estu­diar las opcio­nes, apren­dien­do de otras experiencias.

Por lo demás, ¿qué otras labo­res pue­de tener la inter­me­dia­ción inter­na­cio­nal, por ejem­plo de cara a otros agentes?

Noso­tros siem­pre hemos dicho que la lla­ve está en Eus­kal Herria, en la acti­va­ción popu­lar y en la acu­mu­la­ción de fuer­zas a favor del pro­ce­so demo­crá­ti­co. Sin embar­go, los agen­tes e ins­ti­tu­cio­nes inter­na­cio­na­les pue­den rea­li­zar una gran con­tri­bu­ción, como se ha podi­do ver en otros procesos.

Con­si­de­ra­mos que la apor­ta­ción inter­na­cio­nal es nece­sa­ria duran­te todo el pro­ce­so, bien para dar impul­so inin­te­rrum­pi­do, pro­te­ger y, en algu­na medi­da, blin­dar el pro­ce­so, bien para ser garan­tes para el res­pe­to del resul­ta­do del mismo.

En con­cre­to, res­pec­to a los otros agen­tes, pue­de hacer una con­tri­bu­ción para salir de la pre­sen­te situa­ción de blo­queo. Para difun­dir la refle­xión sobre la nece­si­dad de dejar a un lado los intere­ses de par­ti­do y sumer­gir­se en la solu­ción democrática.

Asi­mis­mo, han dicho que serán nece­sa­rios com­pro­mi­sos mul­ti­la­te­ra­les. ¿Cuá­les son, a su jui­cio, esos com­pro­mi­sos? O dicho de otro modo: ¿Qué debe ser des­ac­ti­va­do y qué acti­va­do para que un pro­ce­so demo­crá­ti­co avance?

Los com­pro­mi­sos pue­den situar­se en dos nive­les. Por una par­te, los míni­mos demo­crá­ti­cos que nece­si­ta el pro­ce­so. Por decir­lo de algu­na for­ma, el esce­na­rio bási­co para que el pro­ce­so sea via­ble. Ese esce­na­rio debe reco­ger estos fac­to­res: que se tomen las medi­das nece­sa­rias para que todos los agen­tes pue­dan actuar en igual­dad de con­di­cio­nes, que se esta­blez­can los dere­chos civi­les y polí­ti­cos, que se des­ac­ti­ven los cas­ti­gos aña­di­dos impues­tos a los pre­sos polí­ti­cos vas­cos y, en gene­ral, que se des­ac­ti­ve toda situa­ción de pre­sión, inje­ren­cia y violencia.

Por otra par­te, si el pro­ce­so debe desa­rro­llar­se a tra­vés del diá­lo­go y la nego­cia­ción, la volun­tad y el com­pro­mi­so de los agen­tes es impres­cin­di­ble. Hay que acti­var y arti­cu­lar el pro­ce­so de diá­lo­go. Se deben fijar los obje­ti­vos del diá­lo­go, el méto­do, la cons­ti­tu­ción de la mesa de diá­lo­go, las reglas de jue­go y la temá­ti­ca. ¿Cómo se hace? Eso les corres­pon­de a los agen­tes polí­ti­cos y socia­les vascos.

Por últi­mo, y sobre todo, lo que hay que acti­var es el pro­ce­di­mien­to de dar la pala­bra a la ciu­da­da­nía vas­ca. Y para eso se deben des­ac­ti­var los obs­tácu­los, inje­ren­cias y lími­tes exis­ten­tes hoy en día.

Siguien­do el hilo de la ante­rior pre­gun­ta, ¿esos com­pro­mi­sos mul­ti­la­te­ra­les cons­ti­tu­yen con­di­cio­nes pre­vias para que uste­des den nue­vos pasos o, como se pue­de extraer del deba­te de la izquier­da aber­tza­le, supo­nen avan­ces a lograr en el pro­pio proceso?

¿Y los pasos de ETA que cita qué son, con­di­cio­nes pre­vias o avan­ces que hay que lograr en el pro­ce­so? A nues­tro jui­cio, ese esque­ma nos con­du­ce inevi­ta­ble­men­te al blo­queo, a que cada uno rehu­ya su pro­pia responsabilidad.

Ante la cerra­zón de Espa­ña y Fran­cia, ETA está jugan­do con res­pon­sa­bi­li­dad y está abrien­do la opor­tu­ni­dad. Ha dado un paso y tie­ne volun­tad de dar más pasos. Por el con­tra­rio, si alguien con­si­de­ra que, sin aten­der a la solu­ción del con­flic­to en su inte­gri­dad, es posi­ble redu­cir el pro­ce­so a una mera des­ac­ti­va­ción de la lucha arma­da, hará un cálcu­lo equi­vo­ca­do. Algu­nos quie­ren retro­ce­der res­pec­to a lo que se ha avan­za­do en estos años, que­rien­do diri­gir un mero pro­ce­so téc­ni­co. Pero la socie­dad vas­ca soli­ci­ta una reso­lu­ción jus­ta y dura­de­ra, que res­pon­da al núcleo del con­flic­to político.

Otra cosa es, y esta­mos de acuer­do con ello, que todos los com­pro­mi­sos no se logra­rán de un día para otro, y que eso no nos pue­de dete­ner. Nos debe­mos sumer­gir en el esfuer­zo cons­tan­te de acu­mu­lar fuer­zas y lograr nue­vos compromisos.

«No es sufi­cien­te». Ésa es la fra­se que más eco ha encon­tra­do en los medios de comunicación…

Y nues­tra pre­gun­ta es: ¿Para qué no es sufi­cien­te? ¿Para desa­rro­llar un pro­ce­so demo­crá­ti­co? De acuer­do. Por eso lan­za­mos una pro­pues­ta cla­ra: demos pasos todos para cons­truir ese «sufi­cien­te demo­crá­ti­co» que nece­si­ta el pro­ce­so. No es tiem­po de que­dar­se miran­do a lo que hacen los demás. Cada cual debe pre­gun­tar­se a sí mis­mo cuál es su con­tri­bu­ción, qué ofre­ce a Eus­kal Herria.

Resul­ta cono­ci­do, por otra par­te, que para algu­nos nun­ca nada será sufi­cien­te. Ese «no es sufi­cien­te» no es más que el pre­tex­to para sos­te­ner la nega­ción de Eus­kal Herria y la estra­te­gia represiva.

Lo que dijo Zapa­te­ro resul­ta cla­ri­fi­ca­dor. Que no es sufi­cien­te por­que no se fía de ETA. ¿Y qué con­fian­za pue­de tener ETA res­pec­to al Gobierno espa­ñol que en el ante­rior pro­ce­so, des­de el pri­mer día, incum­plió los acuer­dos? ¿Y qué con­fian­za pue­de tener Eus­kal Herria res­pec­to a los esta­dos que duran­te años sólo han ofre­ci­do nega­ción y cru­da repre­sión? La cues­tión no resi­de en tener con­fian­za en ETA o no. El ver­da­de­ro pro­ble­ma de Zapa­te­ro, Patxi López y Sanz es que no se fían de los ciu­da­da­nos vas­cos. Que tie­nen mie­do de que, en con­di­cio­nes demo­crá­ti­cas, sin nin­gún tipo de lími­te o inje­ren­cia, la ofer­ta polí­ti­ca subor­di­na­da a Espa­ña no reci­ba el apo­yo de la ciu­da­da­nía vas­ca. De ahí la impo­si­ción, y la vio­len­cia y ame­na­za del Estado.

Muchos han seña­la­do que su deci­sión no es sufi­cien­te ni siquie­ra res­pec­to a lo dise­ña­do por la pro­pia izquier­da aber­tza­le, como si ETA actua­ra de mala gana y tiran­do de esa izquier­da aber­tza­le hacia atrás. ¿Qué tie­nen que decir?

Nues­tra lec­tu­ra es muy dife­ren­te. El paso de ETA ha ali­men­ta­do, ha dado un empu­jón al inde­pen­den­tis­mo y al inten­to de estruc­tu­rar el pro­ce­so demo­crá­ti­co. Y esta­mos ple­na­men­te con­ven­ci­dos de que así ha sido per­ci­bi­do, no sólo por el res­to de orga­ni­za­cio­nes y la base social de la izquier­da aber­tza­le, sino tam­bién por la mayo­ría de la socie­dad vasca.

La deci­sión de ETA ofre­ce un nue­vo color a lo dise­ña­do por la izquier­da aber­tza­le. Otra cosa es que algu­nos, que­rien­do des­vir­tuar la apues­ta polí­ti­ca de la izquier­da aber­tza­le, qui­sie­ran ver en su dise­ño el equi­vo­ca­do deseo de aden­trar­se en la seu­do-demo­cra­cia española.

Resul­ta inne­ga­ble que la ini­cia­ti­va de ETA ha teni­do una gran reper­cu­sión y que, en Eus­kal Herria, han sido muchos los agen­tes que han valo­ra­do posi­ti­va­men­te la nue­va situa­ción: la izquier­da aber­tza­le, EA, ELA, Ara­lar, Loka­rri… ¿Qué aná­li­sis hacen de ello?

El deseo, la opor­tu­ni­dad y la nece­si­dad para el cam­bio polí­ti­co son evi­den­tes en Eus­kal Herria. De eso son refle­jo las múl­ti­ples ini­cia­ti­vas de rela­cio­nes y cola­bo­ra­ción que, en los últi­mos meses, se han desa­rro­lla­do des­de dife­ren­tes ámbi­tos. Al mar­gen de las into­xi­ca­cio­nes de dife­ren­tes medios y perio­dis­tas, con­clui­mos que en la socie­dad vas­ca ha sido bien enten­di­da la deci­sión de ETA como una apor­ta­ción para regar la diná­mi­ca que está flo­re­cien­do en Eus­kal Herria.

La res­pues­ta ofi­cial del PNV fue muy nega­ti­va, aun­que por par­te jel­ki­de haya habi­do otras voces…

La res­pues­ta ofi­cial del PNV ha sido lamen­ta­ble, y esta­mos segu­ros de que habrá aver­gon­za­do a muchos en el par­ti­do y en su base social. Se está ali­nean­do con la cerra­zón del Gobierno espa­ñol, con las tesis poli­cia­les de Rubal­ca­ba y Ares. Ellos sabrán qué ganan­cias reci­ben, pero tie­nen que tener cla­ro que ésa no es la res­pues­ta que espe­ra la socie­dad vasca.

Efec­ti­va­men­te, tam­bién se han escu­cha­do otras voces, y es para ale­grar­se. Sin embar­go, la situa­ción de Eus­kal Herria deman­da actuar con res­pon­sa­bi­li­dad, y el habi­tual doble jue­go ya no resul­ta sufi­cien­te. El PNV debe deci­dir entre seguir en el oscu­ro túnel sin sali­da que ofre­ce Espa­ña u optar a favor de Eus­kal Herria.

El Esta­do no ha res­pon­di­do sólo de pala­bra, sino tam­bién con hechos, con prohi­bi­ción de mani­fes­ta­cio­nes y deten­cio­nes. El Esta­do no está en tregua…

Des­pués de que, al hilo de la ini­cia­ti­va de ETA, Alfre­do Pérez Rubal­ca­ba expre­sa­ra fir­me­men­te la posi­ción de la sali­da poli­cial, ha que­ri­do repre­sen­tar las deten­cio­nes y la prohi­bi­ción de la mani­fes­ta­ción como una secuen­cia cohe­ren­te. Al mis­mo tiem­po, sin embar­go, la con­tra­dic­ción resul­ta inne­ga­ble, por­que ha sido evi­den­te que el pro­ble­ma no sólo lo tie­ne con ETA, sino tam­bién con este pueblo.

En cual­quier caso, la con­clu­sión es cla­ra: el Esta­do espa­ñol no tie­ne nin­gu­na volun­tad para la solu­ción demo­crá­ti­ca. No está dis­pues­to a aban­do­nar la impo­si­ción, la vio­len­cia y la vul­ne­ra­ción de derechos.

Aun­que quie­ran mos­trar lo con­tra­rio, vemos que la posi­ción del Gobierno es débil. Resul­ta pal­pa­ble la inca­pa­ci­dad y mie­do polí­ti­co que tie­ne el Gobierno espa­ñol para res­pon­der a las bases de la solu­ción del con­flic­to. Harán todo lo que esté en su mano para blo­quear el pro­ce­so demo­crá­ti­co. Y eso nos ense­ña de ante­mano la enver­ga­du­ra del reto.

En cual­quier caso, es de supo­ner que dar pasos para entrar en un pro­ce­so de este tipo pue­de ser difí­cil cuan­do la repre­sión resul­ta tan dura. Miran­do a la his­to­ria de ETA, muchas veces ha cita­do el «dere­cho a res­pon­der». Ade­más, la sus­pen­sión de accio­nes arma­das siem­pre ha sido inter­pre­ta­da por los por­ta­vo­ces polí­ti­cos y los medios de comu­ni­ca­ción como señal de debi­li­dad. Así lo han dicho tam­bién en esta oca­sión. Sen­ten­cian que ETA ha fra­ca­sa­do. Por todo ello, es lógi­co pen­sar que ofre­cer pasos de dis­ten­sión uni­la­te­ral habrá pro­vo­ca­do deba­te interno en ETA

ETA se sumer­ge en una refle­xión cons­tan­te, ana­li­zan­do en cada momen­to los fac­to­res que inci­den en la situa­ción de Eus­kal Herria y bus­can­do el camino más efi­caz para desa­rro­llar la lucha de libe­ra­ción. Así, eva­lua­mos los ries­gos y opor­tu­ni­da­des de cada deci­sión o ini­cia­ti­va. Si se atien­de a la actua­ción de ETA, no se pue­de negar que ha sido una deci­sión pro­fun­da, y ha teni­do una refle­xión y un deba­te del mis­mo nivel.

En cual­quier caso, como ya hemos seña­la­do, la deci­sión no es una ren­di­ción que ETA reco­no­ce de mala gana. Cons­ti­tu­ye un paso dado con deter­mi­na­ción, en ofen­si­va, con el con­ven­ci­mien­to de dar nue­vos y deter­mi­nan­tes pasos en la lucha de libe­ra­ción, con el obje­ti­vo fir­me de lograr el mar­co demo­crá­ti­co que haga posi­ble la independencia.

Ya que cita la debi­li­dad, debe­mos recor­dar que eso mis­mo han dicho cada vez que hemos dado un paso que no esta­ba bajo su con­trol. Así lo sub­ra­ya­ron en el 98 y tam­bién cuan­do pre­sen­ta­mos la pro­pues­ta de Ber­ga­ra. Si ETA no estu­vie­se en una posi­ción de for­ta­le­za no daría un paso de este tipo. La cerra­zón y la posi­ción vio­len­ta del Gobierno espa­ñol es la que des­ti­la inca­pa­ci­dad. Es la que está fracasando.

Sobre la defi­ni­ción del pro­ce­so demo­crá­ti­co y el ámbi­to de negociación

En Zibu­ru mani­fes­ta­ron que podía­mos estar a las puer­tas de una nue­va situa­ción. ¿El pro­ce­so demo­crá­ti­co ya ha echa­do a andar, aun­que sal­te a la vis­ta que los esta­dos man­tie­nen el bloqueo?

En Zibu­ru diji­mos que podía­mos estar a las puer­tas de una nue­va situa­ción y hoy lo reite­ra­mos. Como ya hemos cita­do, en Eus­kal Herria el com­pro­mi­so de alcan­zar la inde­pen­den­cia a tra­vés del pro­ce­so demo­crá­ti­co es níti­do. Así lo ates­ti­guan la ilu­sión sur­gi­da en los últi­mos meses o el incre­men­to de las rela­cio­nes entre agen­tes, sin­di­ca­tos y par­ti­dos. Resul­tan sig­ni­fi­ca­ti­vos la dimen­sión que el con­flic­to vas­co ha logra­do en el plano inter­na­cio­nal y el nue­vo cam­po de jue­go que se ha abier­to. En el mis­mo sen­ti­do, el últi­mo expo­nen­te ha sido el com­pro­mi­so expre­sa­do hacia diná­mi­cas como Eus­kal Herria Adie­ra­zi para levan­tar y supe­rar topes, ante el blo­queo y veto del Gobierno español.

Con­si­de­ra­mos que hay que seguir con la mis­ma pers­pec­ti­va. Acu­mu­lan­do fuer­zas. En la cons­truc­ción de Eus­kal Herria. En la diná­mi­ca de pre­sión para abrir la puer­ta que el Gobierno espa­ñol le quie­re cerrar al pro­ce­so demo­crá­ti­co. Pro­fun­di­zan­do en las bases de la solu­ción del con­flic­to, tra­ba­jan­do con­jun­ta­men­te en el con­te­ni­do y la meto­do­lo­gía a desa­rro­llar en el proceso.

Más allá de que el pro­ce­so haya comen­za­do a andar, noso­tros diría­mos que es Eus­kal Herria la que está en marcha.

«Pese a los alti­ba­jos y superan­do los pro­ble­mas que se pre­sen­ten, el pro­ce­so demo­crá­ti­co cons­ti­tui­rá un reto que debe­rá man­te­ner­se en el tiem­po», dice «Zutik Eus­kal Herria». En el mis­mo sen­ti­do, la Decla­ra­ción de Iru­ñea des­ta­có la ten­den­cia a la rup­tu­ra de los ante­rio­res pro­ce­sos. ¿Cómo entien­de ETA el pro­ce­so que se está abrien­do o se quie­re abrir?

En nues­tra opi­nión, el pro­ce­so demo­crá­ti­co debe tener un obje­ti­vo cla­ro: pasar de la actual situa­ción de nega­ción al mar­co demo­crá­ti­co que reco­noz­ca a Eus­kal Herria como suje­to polí­ti­co y su dere­cho a deci­dir. Si pre­ten­de lograr la solu­ción demo­crá­ti­ca y esta­ble, debe res­pon­der a las cla­ves que se encuen­tran en la base del con­flic­to polí­ti­co. Por tan­to, es un pro­ce­so para dar una for­mu­la­ción acor­da­da a la terri­to­ria­li­dad y la autodeterminación.

Eso no se hace de un día para otro. Mucho menos hoy en día, cuan­do las fuer­zas favo­ra­bles a Espa­ña no tie­nen nin­gu­na volun­tad. Será un reto que ten­dre­mos que man­te­ner en el tiem­po, sí, y nece­si­ta­rá las mis­mas dosis de pacien­cia y auda­cia. Debe­mos aco­me­ter­lo sin pre­ci­pi­ta­ción y sin aprie­tos polí­ti­cos. Es ver­dad, por otra par­te, que en el ante­rior pro­ce­so el Gobierno espa­ñol tuvo la rup­tu­ra como obje­ti­vo des­de el pri­mer momen­to. Comen­zó el pro­ce­so con la des­pre­cia­ble inten­ción de minar a la izquier­da aber­tza­le. Y es de supo­ner que en esta oca­sión no será diferente.

Eus­kal Herria tie­ne mucho en jue­go. Y eso no se pue­de dejar en manos sólo de los par­ti­dos polí­ti­cos. Así las cosas, para ali­men­tar, empu­jar y diri­gir el pro­ce­so, el pue­blo tie­ne que ser el pro­ta­go­nis­ta. La acti­va­ción popu­lar debe ser el motor del pro­ce­so, y las rei­vin­di­ca­cio­nes insa­tis­fe­chas de los ciu­da­da­nos las que guíen su orien­ta­ción. El pue­blo debe pro­te­ger el proceso.

Por lo tan­to, ¿se pue­de afir­mar que el pro­ce­so tie­ne un carác­ter «defi­ni­ti­vo»?

ETA tie­ne volun­tad cla­ra de que el pró­xi­mo pro­ce­so que se abra sea defi­ni­ti­vo. Ésa es la inten­ción y el obje­ti­vo de ETA, y lo aco­me­te­re­mos des­de esa acti­tud. Pero pen­sa­mos que decir, hoy en día, que tie­ne un carác­ter defi­ni­ti­vo es qui­zá decir dema­sia­do. Tene­mos un lar­go camino que reco­rrer, muchos pasos por dar. Sólo el hecho de que el pro­ce­so esta­blez­ca el pro­ce­di­mien­to para dar la pala­bra a los ciu­da­da­nos vas­cos y que se res­pe­te la volun­tad popu­lar lo hará definitivo.

¿ETA asu­me el com­pro­mi­so de res­pe­tar los Prin­ci­pios Mitchell?

ETA ha mani­fes­ta­do en muchas oca­sio­nes que, en un esce­na­rio sin limi­ta­cio­nes ni impo­si­cio­nes, res­pe­ta­rá lo que deci­dan los ciu­da­da­nos vas­cos. Más aún, abrir esa opción ha sido y es el obje­ti­vo de la lucha de ETA.

En cuan­to a los Prin­ci­pios Mit­chell, cree­mos que pri­me­ro hay que hacer una acla­ra­ción. Esos prin­ci­pios cons­ti­tu­yen las reglas de jue­go que todos los par­ti­dos polí­ti­cos debie­ran acep­tar en las con­ver­sa­cio­nes mul­ti­par­ti­tas para supe­rar el con­flic­to polí­ti­co. Por lo tan­to, corres­pon­de a los par­ti­dos mos­trar su com­pro­mi­so con esos prin­ci­pios. En cual­quier caso, y aun­que esté fue­ra de ese ámbi­to, ETA tie­ne volun­tad, toman­do en cuen­ta los Prin­ci­pios Mit­chell, de no influir en las con­ver­sa­cio­nes entre los par­ti­dos y de res­pe­tar los acuer­dos que en ese ámbi­to se pue­dan lograr en la reso­lu­ción demo­crá­ti­ca del conflicto.

La terri­to­ria­li­dad y, en con­cre­to, la situa­ción de Nafa­rroa ha sido siem­pre una de las cla­ves prin­ci­pa­les de un hipo­té­ti­co pro­ce­so. Des­pués de todos los inten­tos habi­dos, ¿cómo se le debe­ría hacer fren­te a esa cuestión?

No pode­mos olvi­dar que el Ame­jo­ra­mien­to del Fue­ro Nava­rro se impu­so para la par­ti­ción y des­apa­ri­ción de Eus­kal Herria. Los esta­dos impo­nen un con­cep­to con­cre­to de terri­to­ria­li­dad y ponen lími­tes al dere­cho a decidir.

ETA tie­ne su pro­pia visión sobre la arti­cu­la­ción a rea­li­zar y no es en modo alguno cerra­da. La cla­ve resi­de en res­pe­tar los dere­chos de los ciu­da­da­nos vas­cos en toda Eus­kal Herria. Otra cues­tión es la for­mu­la­ción u orga­ni­za­ción que se debe dar, pero la opi­nión y la capa­ci­dad de deci­dir de cada ciu­da­dano vas­co debe valer lo mis­mo en el con­jun­to de Eus­kal Herria. No se pue­den dife­ren­ciar el dere­cho y el ámbi­to de su aplicación.

En cual­quier caso, siguien­do el esque­ma implan­ta­do en Anoe­ta, corres­pon­de a los par­ti­dos y los agen­tes socia­les plan­tear cómo se plas­ma y se arti­cu­la el dere­cho a la territorialidad.

Cuan­do se cita el pro­ce­so demo­crá­ti­co, pare­ce que habla­mos del sur de Eus­kal Herria.¿Qué pue­de pasar en Ipar Eus­kal Herria si la nue­va situa­ción se afianza?

Hace cua­tro años, en 2006, la izquier­da aber­tza­le pre­sen­tó en Uzta­ritze la pro­pues­ta de auto­no­mía. Allí se habló con cla­ri­dad. Aun­que nues­tro pue­blo se encuen­tre some­ti­do a dos esta­dos, el pun­to de par­ti­da del con­flic­to resul­ta el mis­mo a ambos lados del Bida­soa: la nega­ción y la impo­si­ción. Tam­bién se seña­ló que ela­bo­ra­ría­mos diná­mi­cas dife­ren­cia­das adap­ta­das a la reali­dad de cada terri­to­rio de for­ma cohe­ren­te con la estra­te­gia común. Y no cabe la menor duda de que estos cua­tro años han sido fruc­tí­fe­ros. En ese sen­ti­do, aun­que el pro­ce­so vaya a cono­cer dife­ren­tes rit­mos y dife­ren­tes reali­da­des, con­si­de­ra­mos que el pro­ce­so demo­crá­ti­co debe tener una natu­ra­le­za nacio­nal, que debe ser único.

Los man­da­ta­rios fran­ce­ses ya saben que, a con­se­cuen­cia de la dimen­sión inter­na­cio­nal que está toman­do el con­flic­to vas­co y en la medi­da en que se esta­bi­li­ce el pro­ce­so res­pec­to al Esta­do espa­ñol, no podrán escon­der la res­pon­sa­bi­li­dad que les corres­pon­de. En ese sen­ti­do, cree­mos que tie­ne espe­cial impor­tan­cia que aco­me­tan des­de hoy las diná­mi­cas de rela­ción entre los par­ti­dos, los agen­tes y los ciu­da­da­nos de Lapur­di, Nafa­rroa Behe­rea y Zuberoa.

Por otra par­te, el Esta­do fran­cés sigue hacien­do oídos sor­dos a los deseos de los ciu­da­da­nos de Lapur­di, Nafa­rroa Behe­rea y Zube­roa. Aun así, las medi­das que con­tra la volun­tad de los ciu­da­da­nos vas­cos se están toman­do des­de Pau y París han pro­vo­ca­do estos últi­mos años que una amplia mayo­ría de ciu­da­da­nos rei­vin­di­que un reco­no­ci­mien­to polí­ti­co e ins­ti­tu­cio­nal que devuel­va a Eus­kal Herria nive­les com­pe­ten­cia­les y de poder. La posi­ción irra­cio­nal de Fran­cia res­pec­to al con­flic­to vas­co no con­fun­de ya a la socie­dad vas­ca. La socie­dad vas­ca ya ha supe­ra­do ese deba­te. Al Esta­do fran­cés se le exi­ge una alter­na­ti­va. Y eso es impa­ra­ble: la deter­mi­na­ción sobre la nece­si­dad de un espa­cio de deci­sión y ges­tión o de un mar­co auto­nó­mi­co que inte­gre a las tres pro­vin­cias. Hace tiem­po supe­ra­mos esque­mas obso­le­tos como el de pri­me­ro en Hego Eus­kal Herria y des­pués en Ipar Eus­kal Herria. No debe­mos estar espe­ran­do al día de la reso­lu­ción del con­flic­to con Espa­ña, es tiem­po de con­fron­ta­ción con el Esta­do francés.

Para que se desa­rro­lle el pro­ce­so demo­crá­ti­co es lógi­co pen­sar que debe haber un pro­ce­so de nego­cia­ción. ¿Quién debe ser pro­ta­go­nis­ta? En opi­nión de ETA, ¿qué ámbi­tos y qué agen­tes deben tomar parte?

La meto­do­lo­gía que se pre­sen­tó en Anoe­ta cuen­ta con un apo­yo sufi­cien­te­men­te amplio entre los ciu­da­da­nos y los agen­tes. Allí se fija­ron dos ámbi­tos. Uno, entre ETA y el Esta­do espa­ñol. El otro, entre los par­ti­dos y agen­tes socia­les vas­cos. Cree­mos que resul­ta un méto­do ade­cua­do y expre­sa­do con pre­ci­sión. A nues­tro jui­cio, el ámbi­to más impor­tan­te es el de los par­ti­dos polí­ti­cos y el res­to de agen­tes, pues­to que la solu­ción del con­flic­to polí­ti­co se resol­ve­rá en los acuer­dos polí­ti­cos que allí se logren y en su implementación.

En cual­quier caso, el pro­ta­go­nis­ta del pro­ce­so demo­crá­ti­co debe ser Eus­kal Herria. Si resul­ta inne­ga­ble que debe haber tra­ba­jo de coci­na, la puer­ta de la coci­na debe estar abier­ta y los aro­mas ricos o agrios se deben oler en el come­dor popu­lar. Así, sólo podrán ofre­cer­se pla­tos ade­cua­dos al deseo popular.

Muchas veces se les ha acu­sa­do de que­rer «tute­lar» los pro­ce­sos. ¿Qué acti­tud va a tener ETA?

Ésta sí que es bue­na, que quie­nes acep­tan la tuto­ría de los esta­dos espa­ñol y fran­cés acu­sen de tal cosa a ETA. ¡La Guar­dia Civil y los gen­dar­mes tute­lan hoy Eus­kal Herria!

El pro­ble­ma no resi­de en la lucha arma­da o en la acti­tud de ETA, eso es una mera excu­sa. El pro­ble­ma se encuen­tra en que el Esta­do espa­ñol quie­re esta­ble­cer qué es acep­ta­ble y qué no, por enci­ma de la volun­tad popu­lar. Lo aca­ba­mos de ver en Cata­lun­ya. El plan de Iba­rretxe tam­bién es un ejem­plo cla­ro, y quie­nes acu­san a ETA de que­rer tute­lar el pro­ce­so lo acep­ta­ron sin ni siquie­ra levan­tar la voz.

ETA no quie­re un pro­ta­go­nis­mo espe­cial en el pro­ce­so. Corres­pon­de a los agen­tes polí­ti­cos y socia­les, a los ciu­da­da­nos vas­cos, en gene­ral, acor­dar la arti­cu­la­ción del reco­no­ci­mien­to de Eus­kal Herria y el dere­cho a deci­dir, y el pro­ce­di­mien­to para dar la pala­bra a la ciu­da­da­nía vas­ca; así como lograr la garan­tía de que sea res­pe­ta­do lo que los ciu­da­da­nos vas­cos sin tute­la­jes, sin lími­tes ni inje­ren­cias, deci­dan. ETA rea­li­za­rá una apor­ta­ción con­ti­nua­da para ali­men­tar, for­ta­le­cer y dar cuer­po al proceso.

¿Ha abier­to ETA algún canal de rela­ción o, en su caso, ha lla­ma­do alguien a su puerta?

Como se pue­de pre­su­mir, ETA ha abier­to cana­les de rela­ción y ha habi­do quien ha lla­ma­do a su puer­ta. En todo caso, y en honor a la ver­dad, que­re­mos dejar cla­ro que no hay nin­gún tipo de acuer­do o compromiso.

Sobre la situa­ción polí­ti­ca y los fac­to­res que influ­yen en el proceso

El deba­te de la izquier­da aber­tza­le ha cons­ti­tui­do un fac­tor cla­ve en la evo­lu­ción de la situa­ción polí­ti­ca. ¿Qué valo­ra­ción hace ETA?

Hace­mos una valo­ra­ción muy posi­ti­va. Y que­re­mos sub­ra­yar la demos­tra­ción de capa­ci­dad que ha dado la izquier­da aber­tza­le pese a estar per­ma­nen­te­men­te hostigada.

Resul­ta inne­ga­ble, por otra par­te, la influen­cia que han teni­do la deter­mi­na­ción e ini­cia­ti­va de la uni­dad popu­lar para poner patas arri­ba la situa­ción política.

Sin embar­go, dife­ren­tes medios de comu­ni­ca­ción han difun­di­do que ETA ha actua­do en sen­ti­do con­tra­rio a la direc­ción de ese debate.

El Gobierno espa­ñol está rea­li­zan­do un gran esfuer­zo para debi­li­tar a la izquier­da aber­tza­le y ali­men­tar la divi­sión inter­na, a tra­vés de la into­xi­ca­ción y la pre­sión polí­ti­ca. Algo que, por otra par­te, no es nue­vo, pues­to que lo han repe­ti­do en cada deba­te de la izquier­da abertzale.

La reali­dad es que ETA no ha toma­do par­te en ese pro­ce­so, que no ha influi­do ni en una orien­ta­ción ni en otra. La línea y posi­ción de la uni­dad popu­lar la esta­ble­ce la base social de la uni­dad popu­lar, y ETA lo toma con res­pe­to y le otor­ga un gran valor político.

ETA tie­ne un pun­to de vis­ta pro­pio y hace su apor­ta­ción sobre el deba­te y la acción polí­ti­ca, y tam­bién mues­tra sus dis­cre­pan­cias. Así lo hemos hecho en esta oca­sión, y con­si­de­ra­mos que es enri­que­ce­dor, pues­to que cree­mos que en la izquier­da aber­tza­le pue­de haber pun­tos de vis­ta com­ple­men­ta­rios que con­flu­yen en los objetivos.

En resu­men, ¿ETA hace suya la reso­lu­ción «Zutik Eus­kal Herria»?

Como hemos dicho, «Zutik Eus­kal Herria» fija la posi­ción polí­ti­ca de la uni­dad popu­lar. ETA no la haría suya pala­bra por pala­bra, pero esta­mos de acuer­do con la apues­ta polí­ti­ca que se des­pren­de de esa resolución.

Pese a que la izquier­da aber­tza­le avan­za y encuen­tra nue­vos com­pa­ñe­ros de via­je, la estra­te­gia repre­si­va se man­tie­ne. La repre­sión, al final, pue­de pro­vo­car frus­tra­ción y des­áni­mo. ¿Cómo se le pue­de hacer frente?

Los ciu­da­da­nos vas­cos, por des­gra­cia, con­ta­mos con una tre­men­da expe­rien­cia en hacer fren­te a la repre­sión. Hemos gana­do tam­bién muchas bata­llas, y no tene­mos nin­gu­na duda de que todas esas luchas tie­nen con­se­cuen­cia direc­ta en las con­di­cio­nes polí­ti­cas de hoy en día.

En este momen­to resul­ta impres­cin­di­ble dar una res­pues­ta fir­me y amplia a la repre­sión. Res­pon­der a las agre­sio­nes de Espa­ña y Fran­cia como pue­blo, con­for­mar el muro popu­lar para pro­te­ger a Eus­kal Herria. Y lle­gar a una situa­ción en la que la repre­sión no ten­ga cabida.

La repre­sión pue­de pro­vo­car des­áni­mo, sí, y ése es uno de los obje­ti­vos de la estra­te­gia de los esta­dos espa­ñol y fran­cés. Pero la res­pues­ta que le damos a la repre­sión se con­ver­ti­rá en aci­ca­te para for­ta­le­cer el pro­ce­so, sin nin­gu­na duda.

La cola­bo­ra­ción entre inde­pen­den­tis­tas se ha for­ta­le­ci­do últi­ma­men­te. ¿Cómo ven esa situa­ción y, en con­cre­to, el acuer­do estra­té­gi­co logra­do por la izquier­da aber­tza­le y EA?

Pese a que el daño hecho a la cons­truc­ción del país a cau­sa de la estra­te­gia de ile­ga­li­za­ción de los últi­mos años resul­ta noto­ria, el rena­ci­mien­to que vive el inde­pen­den­tis­mo es moti­vo de ale­gría. El ingen­te tra­ba­jo de años y la nece­si­dad de supe­rar el mar­co auto­nó­mi­co han encen­di­do la con­cien­cia y la acti­va­ción de los ciu­da­da­nos. Por otra par­te, opi­na­mos que, des­pués de la com­po­si­ción espa­ño­lis­ta de los gobier­nos de Iru­ñea y Gas­teiz, la enver­ga­du­ra del ata­que con­tra el carác­ter y la iden­ti­dad de Eus­kal Herria ha influi­do para for­ta­le­cer el com­pro­mi­so colec­ti­vo con Eus­kal Herria.

En ese sen­ti­do, en estos tiem­pos en los que el mode­lo terri­to­rial y el mode­lo socio-eco­nó­mi­co de Espa­ña y Fran­cia se encuen­tran en cri­sis, cons­ti­tu­ye una tarea fun­da­men­tal pre­sen­tar la for­ta­le­za y esta­bi­li­dad que trae­rá con­si­go el Esta­do vas­co a Eus­kal Herria. Asi­mis­mo, cree­mos que es tiem­po de redo­blar esfuer­zos en el tra­ba­jo de base, codo con codo, en un tra­ba­jo cons­tan­te, en torno a los pila­res que nos hacen pue­blo. Por eso, en nues­tro opi­nión, la pers­pec­ti­va estra­té­gi­ca con la que cuen­ta el acuer­do entre EA y la izquier­da aber­tza­le tie­ne un valor modé­li­co. Lla­ma­mos a los ciu­da­da­nos vas­cos a unir fuer­zas en esa mis­ma dirección.

¿Ese acuer­do ata de algu­na mane­ra a ETA?

El acuer­do cons­ti­tu­ye, sin nin­gu­na duda, una refe­ren­cia, y tie­ne influen­cia en la refle­xión de ETA. En todo caso, hoy por hoy, úni­ca­men­te el com­pro­mi­so con Eus­kal Herria y con los guda­ris caí­dos en la lucha por la liber­tad [la entre­vis­ta se lle­va a cabo a pocos días del Guda­ri Egu­na] ata a ETA.

El PSOE vive una situa­ción de debi­li­dad. Es pre­vi­si­ble que haya un cam­bio de gobierno en las pró­xi­mas elec­cio­nes. ¿Que lle­ga­se el PP al Gobierno sería un fac­tor relevante?

No enten­de­mos que la cla­ve del deba­te sea qué par­ti­do diri­ge el Gobierno espa­ñol. Eso nos lle­va­ría al esté­ril deba­te sobre la hipo­té­ti­ca volun­tad de uno y otro, a estar a la espe­ra de supues­tas volun­ta­des. Con­si­de­ra­mos que los agen­tes vas­cos y, en gene­ral, los ciu­da­da­nos debe­mos hacer un ejer­ci­cio prác­ti­co que se sus­ten­te en nues­tra volun­tad y fuer­zas: ¿qué tene­mos que hacer para que el Esta­do espa­ñol reco­noz­ca el dere­cho a deci­dir de Eus­kal Herria? ¿Qué tipo de meca­nis­mos de pre­sión, qué tipo de con­fron­ta­ción polí­ti­ca debe­mos ini­ciar para que la pala­bra de los ciu­da­da­nos vas­cos sea respetada?

Tam­bién el PNV es un agen­te impor­tan­te. ¿Cómo ana­li­zan su actua­ción (se ha con­ver­ti­do en pro­ta­go­nis­ta en las nego­cia­cio­nes con el PSOE), y hacía dón­de pue­de ir?

La acti­tud del PNV no pue­de ser más mez­qui­na. En los últi­mos años se está ale­jan­do paso a paso del aber­tza­lis­mo y de los intere­ses de Eus­kal Herria. Resul­ta muy sig­ni­fi­ca­ti­va la acti­tud de estas sema­nas. La fal­ta de volun­tad que ha mos­tra­do para tomar par­te en cual­quier ini­cia­ti­va a favor de Eus­kal Herria y qué fácil se amol­da para apo­yar al par­ti­do res­pon­sa­ble de la nega­ción y de la repre­sión más violenta.

En estos momen­tos en que el deseo y nece­si­dad de cam­bio polí­ti­co en Eus­kal Herria son más evi­den­tes que nun­ca, el PNV anda que­rien­do for­ta­le­cer el mar­co auto­nó­mi­co, que­rien­do lle­var el deba­te polí­ti­co al cam­po de las com­pe­ten­cias auto­nó­mi­cas. Sin que­rer ver que lo que se encuen­tra aho­ra en jue­go es que Eus­kal Herria logre en su inte­gri­dad la com­pe­ten­cia de deci­dir su futuro.

El PNV se encuen­tra en un tran­ce, fue­ra del esce­na­rio polí­ti­co que se está ges­tan­do y sin una ofer­ta polí­ti­ca cla­ra, sin poder encon­trar la cen­tra­li­dad que ha bus­ca­do siem­pre. Por­que, últi­ma­men­te, al PNV se le ha redu­ci­do el cam­po de jue­go. Está que­dan­do en evi­den­cia que el auto­no­mis­mo que ha defen­di­do has­ta aho­ra nos deja some­ti­dos a Espa­ña, mucho más des­de que las fuer­zas favo­ra­bles a ésta han asu­mi­do la ges­tión autonómica.

Adi­vi­nar hacia dón­de se pue­den diri­gir resul­ta difí­cil y ya no esta­mos espe­ran­do a su deci­sión. A ellos les corres­pon­de deci­dir si con­ti­núan en el pea­je que con­du­ce a Espa­ña o se aden­tran por los sen­de­ros de Eus­kal Herria. Satis­fa­cer a la oli­gar­quía vas­ca o encon­trar­se con la mayo­ría de su base social.

¿Qué impor­tan­cia les con­ce­den a las elec­cio­nes muni­ci­pa­les y fora­les del pró­xi­mo año? Se ha dicho que su ini­cia­ti­va no es más que un enga­ño para que la izquier­da aber­tza­le pue­da estar en las elecciones.

El enga­ño es ése, estar bus­can­do per­ma­nen­te­men­te excu­sas para man­te­ner el frau­de elec­to­ral, para vol­ver a for­zar la volun­tad de los ciu­da­da­nos con la ley y con la fuer­za. Por otra par­te, ligar nues­tra deci­sión y el movi­mien­to que está toman­do cuer­po en Eus­kal Herria con el deseo de estar en las elec­cio­nes pre­ten­de des­viar el deba­te, redu­cir el tra­yec­to del cam­bio político.

Estas elec­cio­nes tie­nen una gran tras­cen­den­cia para Eus­kal Herria. Nues­tro pue­blo se encuen­tra ante el desa­fío de ven­cer de for­ma defi­ni­ti­va el tiem­po del apartheid polí­ti­co. Huel­ga decir que eso ofre­ce­ría al pro­ce­so demo­crá­ti­co un nue­vo impulso.

Y ten­dría una segun­da con­se­cuen­cia que no se sue­le citar. Esto es, la influen­cia que ha teni­do la expul­sión de la izquier­da aber­tza­le de los ayun­ta­mien­tos en la polí­ti­ca muni­ci­pal coti­dia­na. Pues­to que no son pocos los casos de corrup­ción que se han que­da­do sin denun­cia o los pro­yec­tos con­tra­rios a los intere­ses ciu­da­da­nos que se han desa­rro­lla­do bajo la pro­tec­ción de la exclu­sión de la izquier­da aber­tza­le de los ayuntamientos.

Los resul­ta­dos elec­to­ra­les serán tam­bién muy impor­tan­tes. A la izquier­da aber­tza­le le darán la opor­tu­ni­dad de desa­rro­llar su pro­yec­to aber­tza­le, de izquier­das y par­ti­ci­pa­ti­vo; de for­ta­le­cer el pro­yec­to inde­pen­den­tis­ta que está toman­do cuer­po y de dar nue­vos pasos en la arti­cu­la­ción ins­ti­tu­cio­nal de Eus­kal Herria.

Sobre los presos

El Gobierno espa­ñol ha mos­tra­do volun­tad de for­ta­le­cer la divi­sión entre los pre­sos. Algu­nos pre­sos han toma­do otro camino fue­ra del Colec­ti­vo. ¿Qué tie­nen que decir?

La estra­te­gia de los gobier­nos espa­ñol y fran­cés es abso­lu­ta­men­te cruel y des­al­ma­da. Con la inten­ción de debi­li­tar la lucha de libe­ra­ción, el cas­ti­go y el chan­ta­je a los pre­sos polí­ti­cos vas­co está yen­do al extre­mo. Al mis­mo tiem­po, con­si­de­ra­mos mise­ra­ble que, en cár­ce­les don­de la tor­tu­ra está tan arrai­ga­da, se pre­sen­te como botín de gue­rra que algu­nos pre­sos renun­cien a su mili­tan­cia y se arrepientan.

Res­pec­to a aque­llos que se han situa­do fue­ra del Colec­ti­vo, cali­fi­ca­mos de muy gra­ve que, a cam­bio de las ven­ta­jas per­so­na­les ofre­ci­das por Rubal­ca­ba, ali­men­ten la polí­ti­ca peni­ten­cia­ria cri­mi­nal del enemi­go y ofrez­can la excu­sa para hos­ti­gar al res­to de com­pa­ñe­ros. En cual­quier caso, enten­de­mos que la deci­sión res­pec­to a los pre­sos que han deja­do el Colec­ti­vo bus­can­do una sali­da per­so­nal debe tomar­la el pro­pio Colectivo.

La dig­ni­dad, cohe­ren­cia y resis­ten­cia del Colec­ti­vo de Pre­sos Polí­ti­cos Vas­cos son un mode­lo para noso­tros. Ése es el ejem­plo que debe­mos lle­var des­de el últi­mo rin­cón de Eus­kal Herria has­ta el ámbi­to inter­na­cio­nal. Tam­bién en nues­tro pue­blo tene­mos un mon­tón de pre­sos que mues­tran una dig­ni­dad simi­lar a la de Nel­son Man­de­la, que ha sido una refe­ren­cia a lo lar­go y ancho del mundo.

Sin embar­go, la situa­ción de los pre­sos ha empeo­ra­do mucho en los últi­mos años. Pue­de ser una car­ga dema­sia­do gran­de. ¿Cómo se debe­ría res­pon­der a esta gra­ve situación?

¡Con urgen­cia! Algu­nos pro­ble­mas deman­dan una solu­ción inme­dia­ta, y la situa­ción de los pre­sos es uno de ellos. Lo que viven los pre­sos polí­ti­cos vas­cos es una reali­dad que no pue­de acep­tar este pue­blo. El apo­yo, la soli­da­ri­dad y la denun­cia son diná­mi­cas que no deben cesar has­ta traer a casa a los pre­sos polí­ti­cos vas­cos. En ese sen­ti­do, hace­mos un lla­ma­mien­to amplio a la socie­dad vas­ca para que se invo­lu­cre en la defen­sa de los pre­sos polí­ti­cos vascos.

En el pro­ce­so de solu­ción, ¿dón­de sitúan la cues­tión de los pre­sos y exi­lia­dos? Equi­vo­ca­da­men­te o no, pare­cía que este tema debía espe­rar a un últi­mo acuer­do político…

Como has­ta aho­ra, situa­mos la libe­ra­ción de los pre­sos en el ámbi­to nego­cia­dor entre ETA y el Esta­do. Esta­mos de acuer­do en que la cues­tión de los pre­sos y refu­gia­dos no se pue­de dejar apar­ca­da has­ta el últi­mo acuer­do. Dar pasos en ese ámbi­to pue­de ser una gran con­tri­bu­ción para for­ta­le­cer el pro­ce­so democrático.

Por otro lado, duran­te esta entre­vis­ta hemos repe­ti­do en más de una oca­sión que para abor­dar el pro­ce­so demo­crá­ti­co resul­ta impres­cin­di­ble cum­plir algu­nas con­di­cio­nes de míni­mos demo­crá­ti­cos. Entre esos míni­mos colo­ca­mos la pues­ta en liber­tad de los pre­sos enfer­mos, de los com­pa­ñe­ros que han cum­pli­do 34 par­tes de la con­de­na o de los que les han alar­ga­do la con­de­na has­ta la cade­na per­pe­tua median­te un doc­tri­na especial.

No obs­tan­te, ello no quie­re decir que tra­ba­jar y luchar en la cues­tión de los pre­sos corres­pon­da sólo a ese ámbi­to. Se tra­ta de un tema que debe ganar­se y con­di­cio­nar­se en la calle. En el pro­ce­so polí­ti­co y demo­crá­ti­co, la cues­tión de los pre­sos y refu­gia­dos y su par­ti­ci­pa­ción será fun­da­men­tal des­de un prin­ci­pio. En ese sen­ti­do, será deter­mi­nan­te que, hacien­do suyo el reco­no­ci­mien­to del esta­tus polí­ti­co del EPPK, los agen­tes, sin­di­ca­tos y par­ti­dos vas­cos enta­blen rela­ción con el Colectivo.

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