La cla­se obre­ra paga con su salud y con su vida la cri­sis capi­ta­lis­ta- Nines Maestro

Intro­duc­ción

Una de las expre­sio­nes más con­clu­yen­tes de la vali­dez del con­cep­to de divi­sión de la socie­dad en cla­ses y de lucha de cla­ses para expli­car la esen­cia del fun­cio­na­mien­to social es su refle­jo en la mor­ta­li­dad de las poblaciones.

Una vez más la ideo­lo­gía judeo­cris­tia­na yerra: ni a la hora de morir no somos todos igua­les. Si la des­igual­dad social es el ras­go defi­ni­to­rio de la vida en el capi­ta­lis­mo, lo es mucho más de la muer­te pre­ma­tu­ra en la cla­se obrera.

Si bien es cohe­ren­te con los intere­ses de las cla­ses domi­nan­tes inten­tar ocul­tar, mini­mi­zar o ter­gi­ver­sar los estu­dios que reve­lan estos datos, es nece­sa­rio que las orga­ni­za­cio­nes de cla­se los uti­li­cen como armas con­cep­tua­les para docu­men­tar el cri­men que se per­pe­tra a dia­rio en el cuer­po de la cla­se obrera.

Nadie pue­de creer­se que a Zapa­te­ro le qui­ten el sue­ño las cifras de des­em­pleo mien­tras su par­ti­do, el úni­co del arco par­la­men­ta­rio, apro­ba­ba una refor­ma labo­ral que aumen­ta aún más la dis­cre­cio­na­li­dad de las empre­sas para des­pe­dir tra­ba­ja­do­res. La pri­me­ra prue­ba ha sido UPS, una mul­ti­na­cio­nal que exhi­be ganan­cias millo­na­rias. La nue­va legis­la­ción le per­mi­te hacer lo que inten­tó con tres ERE,s y no con­si­guió: poner en la calle a tra­ba­ja­do­res mayo­res de 40 años, con 20 de anti­güe­dad, sin jus­ti­fi­ca­ción, ni eco­nó­mi­ca, ni orga­ni­za­ti­va. como en los recur­sos de alza­da se demos­tró. El úni­co moti­vo es que, mien­tras el 84,5% de los EREs son pac­ta­dos, la plan­ti­lla de UPS/​Vallecas ha teni­do el atre­vi­mien­to de defen­der sus derechos.

La nue­va con­tra­rre­for­ma labo­ral, como todas las ante­rio­res es un nego­cio redon­do para la patro­nal: por­que eli­mi­na empleo esta­ble y con dere­chos, y por­que, si la lucha no lo reme­dia, fabri­ca tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras abso­lu­ta­men­te sometidos.

En este artícu­lo pre­ten­do mos­trar que hay prue­bas irre­fu­ta­bles de que polí­ti­cos, ban­que­ros y empre­sa­rios, son res­pon­sa­bles direc­tos del dolor, la enfer­me­dad y la muer­te cau­sa­dos por las medi­das que engor­dan sus cuen­tas de bene­fi­cios. Si les que­da­ra un míni­mo de con­cien­cia, cosa impo­si­ble por­que deja­rían de ser lo que son, no podrían vol­ver a pegar ojo en su vida.

La evi­den­cia histórica

Hay tres datos que per­mi­ten expli­car como la divi­sión en cla­ses y los cam­bios socia­les y eco­nó­mi­cos, que se mani­fies­tan en la reali­dad con­cre­ta median­te una enor­me diver­si­dad de for­mas (pér­di­da del empleo y del sala­rio, de la auto­es­ti­ma labo­ral y fami­liar, de la vivien­da, el fra­ca­so esco­lar, etc), deter­mi­nan cuán­tos y quié­nes mue­ren antes de tiem­po. Es decir, exac­ta­men­te, cuán­tos y quié­nes no hubie­ran muer­to si esos hechos no se hubie­ran pro­du­ci­do o bien, en qué medi­da la acción cons­cien­te de la lucha obre­ra, aumen­ta la can­ti­dad de vida.

1º. Las cri­sis del capi­ta­lis­mo y el incre­men­to de las tasas de des­em­pleo se corres­pon­den con aumen­tos de la mor­ta­li­dad por deter­mi­na­das cau­sas. Un ejem­plo his­tó­ri­co es el estu­dio secu­lar (1870 – 1975) que com­pa­ra la evo­lu­ción del nivel de paro y la tasa de mor­ta­li­dad por úlce­ra diges­ti­va en varo­nes; en todos los gru­pos de edad se refle­ja la ele­va­ción del paro en el aumen­to de la mortalidad1.

Otro caso ejem­pli­fi­ca­dor es lo ocu­rri­do en la Gran Depre­sión de prin­ci­pios de los años 30; la dis­mi­nu­ción del Pro­duc­to Nacio­nal Bru­to per cápi­ta del 40% y la caí­da del con­su­mo del 30%, se aso­ció con un incre­men­to del 40% en la Tasa de Mor­ta­li­dad por Sui­ci­dio en EE.UU.

2º. La Tasa de Mor­ta­li­dad por Tubercu­losis en Ingla­te­rra empie­za a des­cen­der brus­ca­men­te coin­ci­dien­do con las luchas obre­ras por mayo­res sala­rios, reduc­ción de jor­na­da, mayor con­trol del tra­ba­jo feme­nino e infan­til, etc, sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te antes de que se dis­pu­sie­ra de anti­bió­ti­cos o sulfamidas2.

Las pri­va­ti­za­cio­nes masi­vas en la ex URSS, un labo­ra­to­rio criminal

Sin entrar en otro tipo de con­si­de­ra­cio­nes, es un hecho que con la des­apa­ri­ción de la URSS se pro­du­je­ron pri­va­ti­za­cio­nes masi­vas de todo tipo de empre­sas y ser­vi­cios públi­cos entre 1991 y 1994. Se pro­du­je­ron de for­ma abrup­ta, sin pre­ce­den­tes enton­ces, pero muy seme­jan­te a lo suce­di­do en Iraq tras la inva­sión de EE.UU.: la des­apa­ri­ción de millo­nes de pues­tos de tra­ba­jo, de las redes de pro­tec­ción social y el colap­so de los ser­vi­cios públi­cos. Un téc­ni­co esta­dou­ni­den­se des­ti­na­do a Rusia en la épo­ca se expre­sa­ba así3: “Me di cuen­ta rápi­da­men­te de que el plan de pri­va­ti­za­cio­nes de la indus­tria rusa se iba a lle­var a cabo de la noche a la maña­na, con cos­tes muy altos para cen­te­na­res de miles de per­so­nas (…) Se iban a ful­mi­nar dece­nas de miles de empleos. Pero ade­más las fábri­cas que iban a cerrar pro­veían de escue­las, hos­pi­ta­les, aten­ción sani­ta­ria y pen­sio­nes de la cuna a la tum­ba. Infor­mé de todo esto en Washing­ton y les dije que allí no iba a que­dar red algu­na de segu­ri­dad social. Com­pren­dí cla­ra­men­te que se tra­ta­ba pre­ci­sa­men­te de eso; que­rían eli­mi­nar todos los res­tos posi­bles del esta­do para que no vol­vie­ra el Par­ti­do Comunista”.

Los datos refe­ri­dos en el cita­do estu­dio, rea­li­za­do sobre 25 paí­ses de la ex URSS, son los siguientes:

Caí­da del 30% en el PIB per cápi­ta. Incre­men­to del 20% en la Tasa de Mor­ta­li­dad por Todas las Cau­sas y aumen­to de la Tasa de Mor­ta­li­dad por Sui­ci­dio del 40%. Los mayo­res aumen­tos de la mor­ta­li­dad se pro­du­je­ron en los gru­pos de pobla­ción de edad labo­ral (15 – 60años) y el más ele­va­do, en el gru­po de 25 a 39 años.

El aná­li­sis com­pa­ra­ti­vo de la mor­ta­li­dad de adul­tos en edad labo­ral, entre Rusia – con pri­va­ti­za­cio­nes masi­vas y rápi­das – y Bie­lo­rru­sia con bajo % de pri­va­ti­za­cio­nes y rena­cio­na­li­za­cio­nes pos­te­rio­res, arro­ja resul­ta­dos espec­ta­cu­la­res que mues­tra el grá­fi­co adjunto.

En paí­ses como Fin­lan­dia y Cuba, que han sufri­do gra­ves cri­sis con caí­das del PIB seme­jan­tes, en los que no se han dis­mi­nui­do los gas­tos gene­ra­les de pro­tec­ción social, los datos de mor­ta­li­dad y los nive­les de salud han per­ma­ne­ci­do esta­bles. El con­su­mo de vod­ka per cápi­ta en Rusia y Bie­lo­rru­sia era el mis­mo 3,6. En 2003, en Bie­lo­rru­sia era de 3,2 y en Rusia de 6,2. En fun­ción de los datos obser­va­dos, las pri­va­ti­za­cio­nes masi­vas en estos paí­ses oca­sio­na­ron direc­ta­men­te 3 millo­nes de muertos.

El mayor % de pobla­ción afi­lia­do a orga­ni­za­cio­nes socia­les (sin­di­ca­les, polí­ti­cas, aso­cia­cio­nes de todo tipo), en defi­ni­ti­va el gra­do de cohe­sión social es un impor­tan­te fac­tor de pro­tec­ción que se refle­ja en una menor tasa de mor­ta­li­dad de adul­tos en edad laboral.

El aumen­to de la mor­ta­li­dad por tubercu­losis rela­cio­na­do direc­ta­men­te con las polí­ti­cas impues­tas por el FMI.

La Tubercu­losis ha sido con­si­de­ra­da el ejem­plo más cla­ro de enfer­me­dad social en el capi­ta­lis­mo, como pue­de obser­var­se en el cua­dro cita­do ante­rior­men­te, y se con­si­de­ra­ba en vías de erra­di­ca­ción has­ta hace dos déca­das. El rápi­do dete­rio­ro de las con­di­cio­nes de vida y de tra­ba­jo de la cla­se obre­ra en los paí­ses de la Euro­pa del Este y de for­ma ace­le­ra­da en el res­to del mun­do, han cam­bia­do sus­tan­cial­men­te el panorama.

Es espe­cial­men­te sig­ni­fi­ca­ti­vo este estudio4 en el que se demues­tra el aumen­to de la inci­den­cia (nº de casos nue­vos), de la pre­va­len­cia (nº de casos tota­les) y de la mor­ta­li­dad por Tubercu­losis en 21 paí­ses de la Euro­pa del Este y de la anti­gua URSS vin­cu­la­dos al segui­mien­to de pro­gra­mas impues­tos por el FMI. En él se han con­tro­la­do otras varia­bles que pudie­ran ser fac­to­res de con­fu­sión, para ais­lar aque­llas medias cons­ti­tu­ti­vas de los pla­nes de ajus­te (reduc­ción del gas­to social públi­co, con­tra­rre­for­mas labo­ra­les, pri­va­ti­za­cio­nes), des­ti­na­dos a garan­ti­zar la devo­lu­ción de sus prés­ta­mos y a ase­gu­rar – por enci­ma de cual­quier otra con­si­de­ra­ción – la esta­bi­li­dad macro­eco­nó­mi­ca y el cre­ci­mien­to. Los pro­gra­mas del FMI impu­sie­ron una reduc­ción del gas­to social públi­co del 8% del PIB y una dis­mi­nu­ción impor­tan­te en infra­es­truc­tu­ras sani­ta­rias, entre otras.

Los resul­ta­dos, a par­tir de datos de la OMS y del Ban­co Mun­dial, son los siguientes:

Incre­men­to de la Tasa de Inci­den­cia del 13,9%, de la de Pre­va­len­cia del 13,2% y de la de Mor­ta­li­dad del 16,6%. En la exURSS las Tasas de Mor­ta­li­dad se dobla­ron entre 1991 y 2002 (pasa­ron de 6,2 a 13,3 muer­tos por 100.000 habi­tan­tes). Aún aho­ra sus tasas están entre las peo­res del mundo.

Cada año adi­cio­nal de per­ma­nen­cia en los paí­ses de los pro­gra­mas del FMI se aso­cia con incre­men­tos de la Tasa de Mor­ta­li­dad por Tubercu­losis del 4,1%. Cada 1% de incre­men­to en los prés­ta­mos del FMI se aso­cia con incre­men­tos del 0,9% de la mis­ma tasa.

Por el con­tra­rio, el aban­dono de los pro­gra­mas del FMI se aso­cia con un decre­ci­mien­to de la Tasa de Mor­ta­li­dad por Tubercu­losis del 30,7%.

Estas medi­das impues­tas por el FMI en Amé­ri­ca Lati­na, Sudes­te Asiá­ti­co, Áfri­ca y Euro­pa del Este, y que han lle­va­do a la quie­bra a nume­ro­sos paí­ses, y en todos los casos a enor­mes desas­tres socia­les a sus pue­blos, son los que este buque insig­nia del capi­ta­lis­mo, jun­to a la UE, se impo­nen a paí­ses como Gre­cia, Por­tu­gal y el Esta­do español.

Aun­que la rapi­dez y la exten­sión con que se pro­du­jo la liqui­da­ción de todo lo públi­co y la impo­si­ción de los pro­gra­mas de jus­te del FMI en la Euro­pa del Este cons­ti­tu­yen un labo­ra­to­rio pri­vi­le­gia­do para iden­ti­fi­car sus efec­tos, como seña­lan los auto­res de este estu­dio, no cabe duda de que los mis­mos son extra­po­la­bles a otros paí­ses. Los tiem­pos y las cuan­tías pue­den variar, pero la evi­den­cia mues­tra como la salud y la enfer­me­dad dibu­jan fiel­men­te la estruc­tu­ra de cla­se y el impac­to sobre la cla­se obre­ra de obje­ti­vos macro­eco­nó­mi­cos apa­ren­te­men­te indis­cu­ti­bles como “esta­bi­li­dad” y “cre­ci­mien­to”

La cri­sis actual: gue­rra social en el cuer­po de la cla­se obrera

El refle­jo de las des­igual­da­des socia­les en la mor­ta­li­dad no ha hecho más que inten­si­fi­car­se des­de la implan­ta­ción de las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les en la déca­da del 70. Según el infor­me de 2009 de la Comi­sión de Deter­mi­nan­tes socia­les de la OMS (que ana­li­za datos ante­rio­res a la cri­sis ini­cia­da en 2007) cita­do por Vicen­te Navarro5 : “En Glas­gow, un obre­ro no cua­li­fi­ca­do tie­ne una espe­ran­za de vida 28 años menor que la de un hom­bre de nego­cios en el pel­da­ño supe­rior en la esca­la de ingre­sos” y aña­de el autor cita­do: “En Bal­ti­mo­re, un joven negro des­em­plea­do tie­ne una espe­ran­za de vida de 32 años menos que un abo­ga­do blan­co de un gran bufete”6.

Fren­te al dis­cur­so pos­mo­derno, que tan­to ha con­tri­bui­do a legi­ti­mar y a poten­ciar la trai­ción de cla­se de la izquier­da ins­ti­tu­cio­nal y de las buro­cra­cias sin­di­ca­les, que habla­ba de la glo­ba­li­za­ción como el fin del Esta­do y de la cla­se obre­ra (y por tan­to de la obso­les­cen­cia de que esta últi­ma se plan­tea­ra como obje­ti­vo la toma del poder polí­ti­co) los datos indi­can exac­ta­men­te lo con­tra­rio. El gas­to públi­co glo­bal ha aumen­ta­do como % del PIB en EE.UU. y en la UE des­de los años 70, pero ha cam­bia­do su estruc­tu­ra: han dis­mi­nui­do los gas­tos socia­les y se han incre­men­ta­do los gas­tos mili­ta­res y de poli­cía y el apo­yo a la ban­ca y a las empre­sas pri­va­das; todo ello antes de la cri­sis actual. Mien­tras tan­to los bene­fi­cios empre­sa­ria­les en la UE (1999 a 2006) se incre­men­ta­ban un 36%.

Pero las escue­tas cifras macro­eco­nó­mi­cas, las úni­cas que ilus­tran los pul­cros infor­mes polí­ti­cos, cho­rrean san­gre en la calle.

Estu­dios basa­dos en datos eco­nó­mi­cos y de pro­tec­ción social de la OCDE entre 1980 y 2003 con­clu­yen que cada aumen­to de la Tasa de Des­em­pleo en 1%, se aso­cia con incre­men­tos del 0,8% en la Tasa de Mor­ta­li­dad por Sui­ci­dio y del mis­mo % en la Tasa de Mor­ta­li­dad por Homicidio7.

No obs­tan­te, tal vin­cu­la­ción expre­sa pro­me­dios que escon­den reali­da­des intere­san­tes. Los grá­fi­cos mues­tran que mien­tras en Sue­cia, con un gas­to en pro­tec­ción socio-labo­ral per cápi­ta de 362 dóla­res, el aumen­to del des­em­pleo no afec­ta a la Tasa de Sui­ci­dio, en el Esta­do espa­ñol con un gas­to de 88 dóla­res el ascen­so en la tasa de Des­em­pleo se acom­pa­ña con ascen­sos que se ajus­tan como un guan­te mor­tal de la tasa de Mor­ta­li­dad por Suicidio.

Por el con­tra­rio, cada 100$ de aumen­to del gas­to en pro­tec­ción social (exclu­yen­do el gas­to en salud) está aso­cia­do a una dis­mi­nu­ción de 1,19% en la mor­ta­li­dad por todas las cau­sas en un estu­dio recien­te rea­li­za­do en 15 paí­ses de la Unión Euro­pea. Hay que insis­tir en que la salud de la pobla­ción no está deter­mi­na­da por los gas­tos en el sis­te­ma sani­ta­rio, sino por otros fac­to­res como el tener o no empleo, las con­di­cio­nes de tra­ba­jo, la cali­dad de la vivien­da, de la edu­ca­ción, etc. Ade­más las con­di­cio­nes más salu­da­bles de vida dis­mi­nu­yen el ries­go de hábi­tos poco saludables.

No se ha encon­tra­do efec­to alguno sobre la mejo­ra en la mor­ta­li­dad, ni en la salud de la pobla­ción, de aumen­tos del gas­to públi­co en asun­tos mili­ta­res, pri­sio­nes, poli­cía etc8.

Las Tasa de Mor­ta­li­dad por Sui­ci­dio pri­mer sen­sor de las dimen­sio­nes de la crisis

A pesar del esca­so tiem­po trans­cu­rri­do para que las con­se­cuen­cias acu­mu­la­das del con­jun­to de fac­to­res que acom­pa­ñan a la cri­sis estruc­tu­ral en cur­so se desa­rro­llen en el tiem­po y mues­tren las dimen­sio­nes más duras de su impac­to sobre la salud, los datos que van apa­re­cien­do son sufi­cien­te­men­te ilustrativos:

En un estu­dio que ana­li­za datos de la OMS y de la OCDE entre 1970 y 2007, mues­tra que cada aumen­to del 1% en la tasa de des­em­pleo se aso­cia con incre­men­tos del 0,8 % en las Tasas de Mor­ta­li­dad por Sui­ci­dio, y otro tan­to en las corres­pon­dien­tes a muer­tes por homi­ci­dio. Si el aumen­to del des­em­pleo es del 3% el incre­men­to de la mor­ta­li­dad por sui­ci­dio en meno­res de 65 años es del 4,5 % y la mor­ta­li­dad por enfer­me­da­des rela­cio­na­das con el abu­so del alcohol se incre­men­ta el 28%. El ries­go de morir por sui­ci­dios de una per­so­na des­em­plea­da es el doble del de una per­so­na empleada.

En el infor­me se advier­te que los datos sobre los que se ha tra­ba­ja­do se refie­ren a pobla­cio­nes ente­ras, por lo que no se tie­ne en cuen­ta el hecho de que gru­pos más vul­ne­ra­bles como emi­gran­tes o refu­gia­dos tie­nen un sufri­mien­to mucho mayor. Como seña­la uno de los inves­ti­ga­do­res: “Los sui­ci­dios son como la pun­ta del ice­berg. El aumen­to de la tasa de sui­ci­dios inclu­yen muchos sui­ci­dios falli­dos y altos nive­les de alte­ra­cio­nes de la salud men­tal de los tra­ba­ja­do­res y sus familias”9.

En Japón, según un infor­me de la Agen­cia de la Poli­cía Nacio­nal, se pro­du­je­ron 32.845 sui­ci­dios, un 1,85% más que el año ante­rior. Aumen­tó en un 65,3 el % de per­so­nas que, según docu­men­ta­ción escri­ta, expli­ca­ron su muer­te direc­ta­men­te por la pér­di­da del empleo, y en un 34,3 el % de aque­llas que jus­ti­fi­ca­ban su sui­ci­dio por un empeo­ra­mien­to gene­ral de sus con­di­cio­nes de vida. En cuan­to a la edad, los mayo­res incre­men­tos de las cifras de sui­ci­dios se pro­du­je­ron entre los 20 y los 40 años de edad10.

El sin­di­ca­to de los ferro­via­rios de Japón ha denun­cia­do que duran­te la pri­va­ti­za­ción ini­cia­da en los años 80 y que cau­só el des­pi­dos de 200.000 de los 400.000 tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras del sec­tor, se pro­du­je­ron más de 200 sui­ci­dios direc­ta­men­te rela­cio­na­dos con la pér­di­da del pues­to de trabajo11.

En Gre­cia todo indi­ca que los datos de sui­ci­dio para 2009 dupli­ca­rán con cre­ces los de 2008. Los psi­quia­tras indi­can que casi se han cua­dru­pli­ca­do los avi­sos por inten­to de sui­ci­dio. La tasa de paro en el país heleno se incre­men­tó en un 50% y el gas­to social cayó drás­ti­ca­men­te para cum­plir los obje­ti­vos de reduc­ción del défi­cit públi­co impues­tos por el FMI y la UE como con­di­ción para obte­ner el prés­ta­mo de 110.000 millo­nes de euros

La Mor­ta­li­dad por Acci­den­tes de Tra­ba­jo y el deli­to fla­gran­te del sub-regis­tro de la Mor­ta­li­dad por Enfer­me­da­des Laborales.

La sinies­tra­li­dad labo­ral en el Esta­do espa­ñol ha sido his­tó­ri­ca­men­te y con­ti­núa sien­do en la actua­li­dad la más alta de la UE. Los datos son abrumadores12: Las tasas de mor­ta­li­dad por lesio­nes trau­má­ti­cas son dos veces y media más ele­va­das entre tra­ba­ja­do­res tem­po­ra­les que entre tra­ba­ja­do­res inde­fi­ni­dos. El ries­go de morir por acci­den­te de tra­ba­jo en fun­ción de la edad es mayor entre los tra­ba­ja­do­res mayo­res de 54 años.

Es el paté­ti­co resul­ta­do de los millo­nes de euros paga­dos por el esta­do a patro­nal y sin­di­ca­tos en con­cep­to de “cur­sos de for­ma­ción”, que a su vez tie­nen como con­se­cuen­cia engra­sar a las buro­cra­cias sin­di­ca­les que han calla­do ante la gene­ra­li­za­ción de la pre­ca­rie­dad labo­ral, fac­tor estruc­tu­ral deter­mi­nan­te de los acci­den­tes laborales.

El hecho de que el ries­go de morir por esta cau­sa se con­cen­tre en tra­ba­ja­do­res mayo­res, indi­ca que pre­va­le­ce el fac­tor des­gas­te, inten­si­fi­ca­do por los des­ta­jos y las inter­mi­na­bles jor­na­das de tra­ba­jo, por enci­ma de la expe­rien­cia como ele­men­to pro­tec­tor. Que en estas con­di­cio­nes se esté plan­tean­do alar­gar la vida labo­ral a los 67 años es un acto cri­mi­nal pero no exen­to de ven­ta­jas, cal­cu­la­rán ellos: los tra­ba­ja­do­res de este gru­po de edad que aca­ban aplas­ta­dos con­tra el sue­lo con­tri­bu­yen a reju­ve­ne­cer la plan­ti­lla y ade­más la Segu­ri­dad Social se aho­rra su pensión.

A pesar de las ele­va­dí­si­mas cifras de sinies­tra­li­dad gene­ral y de mor­ta­li­dad por acci­den­tes labo­ra­les en par­ti­cu­lar, hay que tener en cuen­ta que los datos reales son, con toda segu­ri­dad, mucho mayo­res. Hay una ocul­ta­ción sis­te­má­ti­ca, sobre todo en el caso de los tra­ba­ja­do­res sin pape­les – que algu­nas veces ha sal­ta­do a los perió­di­cos – y en el de los lla­ma­dos autó­no­mos, autén­ti­cos tra­ba­ja­do­res sobre-explo­ta­dos y sin dere­chos, cuya muer­te o acci­den­te no lle­ga a los registros.

El escán­da­lo alcan­za pro­por­cio­nes mons­truo­sas en el caso de los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras que enfer­man o mue­ren por cau­sas rela­cio­na­das con el tra­ba­jo. Es incon­tes­ta­ble que las altí­si­mas cifras de acci­den­tes labo­ra­les en nues­tro país, son la expre­sión de unas pési­mas con­di­cio­nes de tra­ba­jo y de una fal­ta de apli­ca­ción gene­ra­li­za­da de medi­das de pre­ven­ción de ries­gos labo­ra­les. Estas con­di­cio­nes nece­sa­ria­men­te deben dar lugar, tam­bién y en mayor pro­por­ción si cabe, a unas ele­va­das cifras de enfer­mos y muer­tos por cau­sas laborales.

El cri­men es ocul­ta­do sistemáticamente13. Mien­tras en el Esta­do espa­ñol ape­nas hay algún muer­to al año por enfer­me­da­des labo­ra­les (0 muer­tos en 2000, 2001, 2002 y 2003, 2 en 2004 y 3 en 2005), los cálcu­los más rigu­ro­sos esti­man que no menos de 14.000 tra­ba­ja­do­res y 2.000 tra­ba­ja­do­ras mue­ren al año por enfer­me­da­des pro­du­ci­das por las con­di­cio­nes de tra­ba­jo. Según el Obser­va­to­rio Labo­ral de la Uni­ver­si­dad Pom­peu Fabra14, el subre­gis­tro gene­ral de enfer­me­da­des labo­ra­les es del 64%, pero ascien­de al 100% en el caso de las enfer­me­da­des más gra­ves, como el cán­cer ocu­pa­cio­nal. A pesar de haber aumen­ta­do la pobla­ción labo­ral entre 2000 y 2005 de 15 a 17 millo­nes de per­so­nas, el regis­tro de enfer­me­da­des gra­ves, ya de por sí ridícu­lo, ha dis­mi­nui­do: 191 casos en el año 2000 y 120 en 2005.

Las cau­sas de este escán­da­lo tan bien ocul­ta­do son de lucha de cla­ses en sen­ti­do estric­to. Son eco­nó­mi­cas: las mutuas patro­na­les se aho­rran, miles de millo­nes de euros que dejan de pagar en con­cep­to de pen­sión (más ele­va­da que la de la Segu­ri­dad Social) al tra­ba­ja­dor o a su fami­lia, en caso de muer­te o inva­li­dez, y el pago de los cos­to­sos tra­ta­mien­tos de la enfer­me­dad que en su lugar asu­me la sani­dad pública15. Pero sobre todo, inten­tan ocul­tar un pode­ro­sí­si­mo fac­tor de con­cien­cia social: el capi­tal no sólo roba en el sala­rio, y con él en las con­di­cio­nes de vida, vam­pi­ri­za la vida y la salud de los tra­ba­ja­do­res y de sus familias.

Se entien­de así que el con­su­mo de taba­co o alcohol, ana­li­za­dos como hábi­tos indi­vi­dua­les y des­po­ja­dos del enor­me com­po­nen­te de ansie­dad que sub­ya­ce y que en muchas oca­sio­nes está rela­cio­na­do con las con­di­cio­nes o la pér­di­da del tra­ba­jo, sean obje­to de cam­pa­ñas de publi­ci­dad exhi­ben datos estre­me­ce­do­res y cul­pa­bi­li­zan al suje­to, mien­tras los miles de crí­me­nes per­pe­tra­dos en aras de los bene­fi­cios patro­na­les ni siquie­ra son con­ta­bi­li­za­dos como tales. Por no hablar de las vic­ti­mas del terro­ris­mo, exhi­bi­das home­na­je tras home­na­je, aun­que no haya habi­do des­de hace varios años muer­to alguno.

Val­gan estos datos para ilus­trar las dimen­sio­nes del atro­pe­llo y de su ocul­ta­mien­to, así como para denun­ciar a sus res­pon­sa­bles: patro­nal, gobier­nos del esta­do y de las comu­ni­da­des autó­no­mas, polí­ti­cos, pro­fe­sio­na­les y medios de comu­ni­ca­ción. Pero nin­guno de ellos hubie­ra podi­do con­su­mar el cri­men sin la com­pli­ci­dad de las direc­cio­nes sin­di­ca­les de CC.OO. y UGT. Ambos sin­di­ca­tos tie­nen impor­tan­tes gabi­ne­tes de salud labo­ral, don­de segu­ra­men­te tra­ba­ja gen­te hon­ra­da que emi­te infor­mes y hace rue­das de prensa.

Pero ellos y sus direc­cio­nes saben que, en el des­igual cam­po de bata­lla de la lucha de cla­ses, la cla­se obre­ra sólo pue­de hacer oír su voz median­te la resis­ten­cia y la con­cien­cia orga­ni­za­da. Que cada muer­to, cada enfer­ma o invá­li­do – que la cla­se obre­ra no debe per­do­nar, ni aun­que paga­ran todo el oro del mun­do – son víc­ti­mas del cri­men orga­ni­za­do de la patro­nal – fren­te al que sólo cabe la lucha y la fuer­za obre­ra – , de la exten­sión de la pre­ca­rie­dad fren­te a la que han calla­do, de la des­truc­ción cons­cien­te de sus pro­pias orga­ni­za­cio­nes y de la per­se­cu­ción de los y las sin­di­ca­lis­tas más com­ba­ti­vos. Por eso las buro­cra­cias sin­di­ca­les son res­pon­sa­bles de cola­bo­ra­ción nece­sa­ria en el cri­men que, sin duda, toma­rá pro­por­cio­nes gigan­tes­cas en el trans­cur­so de esta cri­sis. Es nece­sa­rio y urgen­te, sus­ti­tuir­les por un sin­di­ca­lis­mo de cla­se y de com­ba­te, o sim­ple­men­te, decente.

Escri­to para El Otro País, 27 de agos­to de 2010

1 San Mar­tin, H (1984) La Cri­sis Mun­dial de la Salud, pág 126

2 Ibid. Pág 146

3 Stuc­kler, D, King, L. M. McKee (2009) Mass pri­va­ti­sa­tion and the post­com­mu­nist mor­ta­lity cri­sis: a cross-natio­nal aná­li­sis. The Lan­cet, Volu­me 373, Issue 9661, pages 399 – 407.

4 Stuc­klerD, King LP, Basu S (2008) Inter­na­tio­na­tio­nal Mone­tary Fund Pro­grams and Tubercu­losis Out­co­mes in Post- Com­mu­nist Coun­tries. PLoS Med 5(7): e143.doi:10.1371/journal.pmed.0050143

5 Nava­rro, V. (2009) Reper­cu­sio­nes socia­les de la cri­sis glo­bal”. http://​www​.vna​va​rro​.org/​?​p​=​3​416

6 Ibid.

7Stuckler, D., S. Basu, M. Suhrc­ke, A. Coutts, M. McKee. ( 2009). Finan­cial Cri­sis and Public Health. www​-his​te​con​.kings​.cam​.ac​.uk/healthsystem/…/Stuc­kler_​EUPHA_​11_​28_​09

8 Stuc­kler, D, S. Basu, and M. McKee. “Bud­get cri­ses, health, and social wel­fa­re.” Bri­tish Medi­cal Jour­nal. July 2010. 340: c3311.

9 Stuc­kler, D., S. Basu, M. Suhrc­ke, A. Coutts, M. McKee. ( 2009). “The public health effect of eco­no­mic cri­ses and alter­na­ti­ve policy res­pon­ses in Euro­pe: an empi­ri­cal aná­li­sis”. http://​www​.the​lan​cet​.com/​j​o​u​r​n​a​l​s​/​l​a​n​c​e​t​/​a​r​t​i​c​l​e​/​P​I​I​S​0​1​4​0​-​6​7​3​6​(​0​9​)​6​1​124 – 7/​abstract

10 http://​www​.xor​nal​.com/​a​r​t​i​g​o​/​2​0​1​0​/​0​5​/​1​3​/​s​o​c​i​e​d​a​d​/​j​a​p​o​n​-​s​u​p​e​r​a​-​0​0​0​-​s​u​i​c​i​d​i​o​s​-​c​r​i​s​i​s​-​e​c​o​n​o​m​i​c​a​/​2​0​1​0​0​5​1​3​1​1​0​0​2​0​0​0​9​8​7​.​h​tml

11 http://​www​.con​lu​tas​.org​.br/​s​i​t​e​1​/​e​x​i​b​e​d​o​c​s​.​a​s​p​?​t​i​p​o​d​o​c​=​n​o​t​i​c​i​a​&​i​d​=​5​104

12 Infor­me salud Labo­ral. Espa­ña 2006. Bena­vi­des, F. (Coor­di­na­dor). 2007.

www​.bvs​de​.paho​.org/​b​v​s​a​c​d​/​c​d​6​7​/​i​s​l​0​6​/​i​n​d​i​c​e​.​pdf

13 Nava­rro, V. (2009) Los muer­tos que no se regis­tran. http://​www​.vna​va​rro​.org/​?​p​=​696

14 Ibid

15 Se cal­cu­la que el cos­te del tra­ta­mien­to de enfer­me­da­des pro­fe­sio­na­les, no regis­tra­das como tales, y asu­mi­das por la sani­dad públi­ca es del 14% del total.

Ánge­les Maes­tro – Corrien­te Roja-

http://​www​.corrien​te​ro​ja​.net

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