Pro­nun­cia­mien­to de Cen­tral de Tra­ba­ja­do­res de Cuba a pro­pó­po­si­to de los cam­bios en Cuba

Tra­ba­ja­do­res:

La Revo­lu­ción cuba­na cum­ple 52 años de vic­to­rio­sa exis­ten­cia, y hoy, más que nun­ca están vivas e incon­mo­vi­bles en la direc­ción de la nación y en nues­tro pue­blo la volun­tad y la deter­mi­na­ción de con­ti­nuar la cons­truc­ción del socia­lis­mo, avan­zar en el desa­rro­llo y la actua­li­za­ción del mode­lo eco­nó­mi­co que debe­mos seguir, con­so­li­dan­do las con­quis­tas alcanzadas

La direc­ción del Gobierno ha veni­do tra­ba­jan­do en la ela­bo­ra­ción de un con­jun­to de medi­das que garan­ti­zan e ins­tru­men­tan los cam­bios que resul­ta nece­sa­rio e impos­ter­ga­ble intro­du­cir en la eco­no­mía y la socie­dad, para trans­for­mar y hacer más efi­cien­te el actual pro­ce­so pro­duc­ti­vo y laboral.

Cuba enfren­ta la urgen­cia de avan­zar eco­nó­mi­ca­men­te, orga­ni­zar mejor la pro­duc­ción, poten­ciar las reser­vas de pro­duc­ti­vi­dad y ele­var­la, mejo­rar la dis­ci­pli­na y la efi­cien­cia y ello solo será posi­ble median­te el tra­ba­jo digno y con­sa­gra­do de nues­tro pue­blo. Hoy, el deber de los cuba­nos es tra­ba­jar y hacer­lo bien, con serie­dad y res­pon­sa­bi­li­dad, lograr un mejor apro­ve­cha­mien­to de los recur­sos de que dis­po­ne­mos, para así satis­fa­cer nues­tras necesidades.

En corres­pon­den­cia con el pro­ce­so de actua­li­za­ción del mode­lo eco­nó­mi­co y las pro­yec­cio­nes de la eco­no­mía para el perio­do 2011 – 2015, se pre­vé en los Linea­mien­tos para el año pró­xi­mo la reduc­ción de más de 500 000 tra­ba­ja­do­res en el sec­tor esta­tal y para­le­la­men­te su incre­men­to en el sec­tor no esta­tal. El calen­da­rio para su eje­cu­ción está con­ce­bi­do por los orga­nis­mos y empre­sas, has­ta el pri­mer tri­mes­tre del 2011.

Para el movi­mien­to sin­di­cal y los tra­ba­ja­do­res pres­tar la máxi­ma aten­ción a la reduc­ción de plan­ti­llas, al pro­ce­so de dis­po­ni­bi­li­dad labo­ral y al empleo, y lograr una ade­cua­da uti­li­za­ción de los recur­sos huma­nos resul­ta una tarea insos­la­ya­ble. Es cono­ci­do que el exce­so de pla­zas sobre­pa­sa el millón de per­so­nas en los sec­to­res pre­su­pues­ta­do y empresarial.

Nues­tro Esta­do no pue­de ni debe con­ti­nuar man­te­nien­do empre­sas, enti­da­des pro­duc­ti­vas, de ser­vi­cios y pre­su­pues­ta­das con plan­ti­llas infla­das, y pér­di­das que las­tran la eco­no­mía, resul­tan con­tra­pro­du­cen­tes, gene­ran malos hábi­tos y defor­man la con­duc­ta de los tra­ba­ja­do­res. Es nece­sa­rio ele­var la pro­duc­ción y la cali­dad de los ser­vi­cios, redu­cir los abul­ta­dos gas­tos socia­les y eli­mi­nar gra­tui­da­des inde­bi­das, sub­si­dios exce­si­vos, el estu­dio como fuen­te de empleo y la jubi­la­ción anticipada.

El éxi­to del pro­ce­so que aho­ra se ini­cia depen­de­rá del ase­gu­ra­mien­to polí­ti­co que des­de el movi­mien­to sin­di­cal y bajo la direc­ción del Par­ti­do los diri­gen­tes sin­di­ca­les demos pre­via­men­te a las accio­nes que se deben empren­der, y del con­sen­so social que alcan­ce­mos sobre la per­ti­nen­cia eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca de este paso. Estas medi­das de dis­po­ni­bi­li­dad labo­ral bus­can la iden­ti­fi­ca­ción de las pla­zas que no resul­tan indis­pen­sa­bles y la reubi­ca­ción en otro pues­to de tra­ba­jo don­de sea nece­sa­rio y posi­ble o la reorien­ta­ción labo­ral de los tra­ba­ja­do­res que las ocupan.

Para el tra­ta­mien­to labo­ral de los tra­ba­ja­do­res que en una enti­dad o pues­to de tra­ba­jo resul­ten dis­po­ni­bles, se amplia y se diver­si­fi­ca el actual hori­zon­te de opcio­nes con nue­vas for­mas de rela­ción labo­ral no esta­tal como alter­na­ti­va de empleo: entre ellas están el arren­da­mien­to, el usu­fruc­to, las coope­ra­ti­vas y el tra­ba­jo por cuen­ta pro­pia, hacia don­de se move­rán cien­tos de miles de tra­ba­ja­do­res en los pró­xi­mos años.

Den­tro del sec­tor esta­tal solo será posi­ble ir cubrien­do las pla­zas que resul­ten impres­cin­di­bles, en labo­res his­tó­ri­ca­men­te defi­ci­ta­rias de fuer­za de tra­ba­jo, como la agri­cul­tu­ra, la cons­truc­ción, maes­tros, poli­cías, obre­ros indus­tria­les y otros.

El país vie­ne eje­cu­tan­do en diver­sos sec­to­res un impor­tan­te pro­ce­so inver­sio­nis­ta, en el petró­leo, la cons­truc­ción, la bio­tec­no­lo­gía, la indus­tria far­ma­céu­ti­ca y el turis­mo, asi­mis­mo se impul­san otras pro­duc­cio­nes de bie­nes y se amplia­rá la expor­ta­ción de ser­vi­cios, lo que tam­bién gene­ra­rá fuen­tes de empleo.

Estos cam­bios en la polí­ti­ca de empleo se apli­ca­rán de for­ma gra­dual y pro­gre­si­va, se ini­cia­rán de inme­dia­to y por su mag­ni­tud e inci­den­cia abar­ca­rán a todos los sectores.

Todo este pro­ce­so se efec­tua­rá sobre bases y nor­mas nue­vas y se modi­fi­ca­rá el actual tra­ta­mien­to labo­ral y sala­rial para los dis­po­ni­bles e inte­rrup­tos, pues ya no será posi­ble apli­car la fór­mu­la de pro­te­ger o sub­si­diar sala­rial­men­te de for­ma inde­fi­ni­da a los tra­ba­ja­do­res. En la iden­ti­fi­ca­ción, tras­la­do y ubi­ca­ción hacia otras labo­res ten­drá un papel muy impor­tan­te la ges­tión y dis­po­si­ción per­so­nal del interesado.

La defi­ni­ción de quié­nes cubri­rán las pla­zas dis­po­ni­bles en cada colec­ti­vo labo­ral se apli­ca­rá toman­do en con­si­de­ra­ción el prin­ci­pio de la ido­nei­dad demostrada.

Un asun­to de sin­gu­lar impor­tan­cia lo cons­ti­tu­ye el sala­rio. Hay que revi­ta­li­zar el prin­ci­pio de dis­tri­bu­ción socia­lis­ta, de pagar a cada cual según la can­ti­dad y cali­dad del tra­ba­jo apor­ta­do. Los sis­te­mas de pago por resul­ta­do, apli­ca­dos en cen­tros con plan­ti­llas mejor ajus­ta­das, con­ti­nua­rán sien­do la vía para ele­var la pro­duc­ti­vi­dad y como con­se­cuen­cia de ello, el ingre­so de los trabajadores.

Favo­re­cer que la orga­ni­za­ción sin­di­cal en cada nivel de direc­ción con­tri­bu­ya al cum­pli­mien­to de esta polí­ti­ca garan­ti­za­rá la con­ti­nui­dad de la cons­truc­ción del socia­lis­mo cubano; apli­can­do el con­cep­to de Revo­lu­ción a par­tir del sen­ti­do del momen­to his­tó­ri­co, y de cam­biar todo lo que debe ser cambiado

La CTC y los sin­di­ca­tos esta­mos com­pro­me­ti­dos y vela­re­mos por la más estric­ta obser­van­cia y apli­ca­ción del prin­ci­pio de ido­nei­dad demos­tra­da al deter­mi­nar el mejor dere­cho para ocu­par una pla­za, así como por la trans­pa­ren­cia en lo que debe ejecutarse.

Al sin­di­ca­to le corres­pon­de actuar en su sec­tor con un alto nivel de exi­gen­cia y man­te­ner el con­trol sis­te­má­ti­co de la mar­cha de este pro­ce­so, des­de que se ini­cie has­ta que con­clu­ya, adop­tar las medi­das que corres­pon­dan y man­te­ner infor­ma­dos a sus orga­nis­mos supe­rio­res y a la CTC.

La uni­dad de los tra­ba­ja­do­res cuba­nos y de nues­tro pue­blo ha sido cla­ve para mate­ria­li­zar la gigan­tes­ca obra edi­fi­ca­da por la Revo­lu­ción y en las trans­for­ma­cio­nes que aho­ra empren­de­mos ella con­ti­nua­rá sien­do nues­tra más impor­tan­te arma estratégica.

Secre­ta­ria­do Nacio­nal de la CTC 13 de sep­tiem­bre de 2010

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