Uste­des los capi­ta­lis­tas neo­li­be­ra­les son los terro­ris­tas – Níko­las Fried­man

Des­de déca­das hemos veni­do escu­chan­do el tér­mino “terro­ris­ta” para refe­rir­se a los lucha­do­res liber­ta­rios y socia­les. Aho­ra, ¿de dón­de sale esta expre­sión, quié­nes son los que más lo usan y bajo qué pre­tex­to lo imple­men­tan y apli­can en sus legis­la­cio­nes jurí­di­cas? Es más, si mira­mos la his­to­ria libe­ra­to­ria de los pue­blos, siem­pre lo hege­mó­ni­co ha esta­do usan­do tér­mi­nos para some­ter a los pue­blos.

Sin ir muy lejos mire­mos lo que hacían los espa­ño­les cuan­do lle­ga­ban a inva­dir a un pue­blo indí­ge­na “bar­bá­ri­co” como ellos solían decir, en este caso al con­ti­nen­te de Amé­ri­ca More­na. Así se impu­so la pri­me­ra legis­la­ción “anti­te­rro­ris­ta” que era la base del Terro­ris­mo de Esta­do Impe­rial espa­ñol. Aho­ra enten­dien­do esto, que la pri­me­ra for­ma de Terro­ris­mo de Esta­do Impe­rial en Amé­ri­ca More­na se ini­cia con la lle­ga­da de los espa­ño­les, cuyo fun­da­men­to esen­cial se encuen­tra en el Reque­ri­mien­to, la for­ma “legal” de legi­ti­mar la inva­sión, la bar­ba­rie, el exter­mi­nio, y el robo.

Todo esto sólo era un pro­ce­di­mien­to for­mal y como la his­to­ria siem­pre se repi­te, en este caso el des­cu­bri­mien­to y Con­quis­ta era impul­sa­da por la ini­cia­ti­va pri­va­da, ya que los reyes se gana­ban el 20%, y por cier­to más los impues­tos de lo obte­ni­do de la bar­ba­rie y del exter­mi­nio, y el robo de las tie­rras. Duran­te los siglos XVI, XVII y XVIII, en el mar­co del mer­can­ti­lis­mo, se desa­rro­lla la con­quis­ta de nue­vas fuen­tes de rique­za, mano de obra bara­ta y mer­ca­do de exter­mi­nio con­tra pue­blos y civi­li­za­cio­nes com­ple­tas para acu­mu­lar rique­zas. Se escla­vi­zó, sobre-explo­tó y exter­mi­nó según las nece­si­da­des del mer­ca­do a los pue­blos ori­gi­na­rios, lle­ván­do­se el oro y pla­ta para los ban­que­ros, quie­nes finan­cia­ron y pres­ta­ron dine­ro a la Coro­na, ya que los reyes habían con­ce­sio­na­do la con­quis­ta en Amé­ri­ca More­na, a la ini­cia­ti­va pri­va­da. Ini­cia­ti­va que ha mar­ca­do por más de 500 años a los pue­blos y sus recur­sos natu­ra­les no reno­va­bles, no impor­tan­do el nom­bre del Amo, la Ley y el Dios que pro­fe­sen. La moti­va­ción de ellos y los de hoy son los recur­sos natu­ra­les, la mano de obra bara­ta obte­ni­da a tra­vés de la escla­vi­tud. No es otra cosa que la espa­da de Damo­cles sobre las luchas de los tra­ba­ja­do­res y el pue­blo.

Mien­tras espa­ño­les y por­tu­gue­ses se pelea­ban las tie­rras usur­pa­das gra­cias a los ade­lan­tos tec­no­ló­gi­cos apli­ca­dos en la gue­rra, la supre­ma­cía téc­ni­ca mili­tar se impo­nía sobre los pue­blos ori­gi­na­rios de Amé­ri­ca More­na. El exter­mi­nio; la matan­za de niños lan­za­dos con­tra una empa­li­za­da o bien con­tra las rocas; la muer­te oca­sio­na­da por la hogue­ra, don­de eran col­ga­dos en un arco por doce­nas y bajo ellos colo­ca­ban una hile­ra de tron­cos los cua­les los encen­dían; la tor­tu­ra has­ta la muer­te, don­de la igle­sia vía inqui­si­ción fue un gran apor­te a ello con lo que tie­ne que ver con la fla­ge­la­ción; el cas­ti­go y la tor­tu­ra; la vio­la­ción de niños y muje­res y, en muchos casos, de hom­bres; la sobre-explo­ta­ción labo­ral has­ta la muer­te, son la base fun­da­men­tal del Terro­ris­mo de Esta­do Impe­rial.

Bar­to­lo­mé de las Casas es con­si­de­ra­do como uno de los fun­da­do­res del dere­cho inter­na­cio­nal, él escri­bió un infor­me a media­dos del Siglo XVI, cons­ti­tu­yén­do­se en el pri­mer infor­me moderno de dere­chos huma­nos. En este infor­me Bar­to­lo­mé narra las atro­ci­da­des de las que fue­ron some­ti­dos los indí­ge­nas de Amé­ri­ca more­na por los con­quis­ta­do­res. En este infor­me encon­tra­mos un hecho des­pre­cia­ble y repug­nan­te: «Otra vez, este mis­mo tirano fue a cier­to pue­blo que se lla­ma­ba Cota, y tomó muchos indios he hizo des­pe­da­zar a los perros quin­ce o vein­te seño­res y prin­ci­pa­les, y cor­tó mucha can­ti­dad de manos de muje­res y hom­bres, y las ató en unas cuer­das, y las puso col­ga­das de un palo a la len­gua, por­que vie­sen los otros indios lo que habían hecho a aque­llos, en que habría seten­ta pares de manos; y cor­tó muchas nari­ces a muje­res y a niños».

El mar­co de repre­sión en el que se desa­rro­lló este régi­men de domi­na­ción basa­do en el terro­ris­mo de Esta­do, en 1492 había apro­xi­ma­da­men­te 90 millo­nes de indí­ge­nas vivien­do en Amé­ri­ca more­na repar­ti­dos entre Suda­mé­ri­ca, Amé­ri­ca Cen­tral y Nor­te­amé­ri­ca. Cien años más tar­de el equi­li­brio demo­grá­fi­co se había roto de tal mane­ra a cau­sa de las gue­rras de exter­mi­nio, las matan­zas y enfer­me­da­des. Ya en 1692, en el segun­do cen­te­na­rio del des­em­bar­co euro­peo en Amé­ri­ca, la pobla­ción indí­ge­na total supe­ra­ba ape­nas los 4,5 millo­nes de habi­tan­tes

En Wiki­pe­dia pode­mos encon­trar algu­nos datos y de ellos pode­mos extraer que se cal­cu­la que el geno­ci­dio o el holo­caus­to indí­ge­na en Amé­ri­ca More­na sig­ni­fi­ca­ron la muer­te de unos 100 millo­nes de indí­ge­nas. Geno­ci­dio que sigue des­pués de la inde­pen­den­cia ame­ri­ca­na, has­ta el siglo XIX. En las narra­cio­nes de fray Bar­to­lo­mé de las Casas sobre los geno­ci­dios en las islas del Cari­be cal­cu­la la muer­te de 1.5 millo­nes de indí­ge­nas tan solo en 50 años.

Algu­nos libros de medi­ci­na moder­na con inves­ti­ga­cio­nes en las epi­de­mias, tie­nen tes­ti­mo­nio de varios pue­blos indí­ge­nas inco­mu­ni­ca­dos en aquel enton­ces y decla­ran que los geno­ci­das con­quis­ta­do­res solo visi­ta­ban sus pue­blos o comu­ni­da­des indí­ge­nas, cuan­do esta­ban segu­ros de estar enfer­mos para con­ta­giar­los y dis­mi­nuir la pobla­ción indí­ge­na. Eso es geno­ci­dio, es como la pros­ti­tu­ta que sabe que tie­ne Sida y tie­ne rela­cio­nes sexua­les para con­ta­giar de su enfer­me­dad a otros.

Los inves­ti­ga­do­res, Cook y Borah, de la Uni­ver­si­dad de Ber­ke­ley, esta­ble­cie­ron lue­go de déca­das de inves­ti­ga­ción, que la pobla­ción en Méxi­co dis­mi­nu­yó de 25,2 millo­nes en 1518 a 700 mil per­so­nas en 1623. Es decir, a cien años de la lle­ga­da del con­quis­ta­dor la pobla­ción indí­ge­na se había redu­ci­do a menos del 3% de la pobla­ción ori­gi­nal mexi­ca­na.

Otro inves­ti­ga­dor nor­te­ame­ri­cano, H. F. Dobyns, cal­cu­la que un 95% de la pobla­ción de Amé­ri­ca More­na fue ase­si­na­da en los pri­me­ros 130 años de la lle­ga­da de los con­quis­ta­do­res. Mien­tras que en 1492 Espa­ña y Por­tu­gal jun­tos no des­pun­ta­ban los 10 millo­nes de per­so­nas y en toda Euro­pa vivían entre 57 y 70 millo­nes de habi­tan­tes.

El his­to­ria­dor peruano Villa­nue­va Soto­ma­yor sos­tie­ne que: Tahuan­tin­su­yo tenía quin­ce millo­nes de habi­tan­tes. Con la lle­ga­da de los con­quis­ta­do­res y con la Colo­nia, la pobla­ción de los indí­ge­nas decre­ció radi­cal­men­te. En 1620 la pobla­ción lle­ga­ba sólo a los 600 mil habi­tan­tes. Es decir, des­de 1532 a 1620, había 14.400.000 habi­tan­tes menos, tan solo en 88 años. Lo que sig­ni­fi­ca que ase­si­na­ban a 453 indí­ge­nas dia­rios.

Res­pec­to al geno­ci­dio de los indí­ge­nas de Amé­ri­ca More­na del Nor­te, el minis­tro de Defen­sa de Bél­gi­ca, André Flahaut, sos­tu­vo el 2004 que en Amé­ri­ca del Nor­te se come­tió el mayor geno­ci­dio de la his­to­ria mun­dial, recal­can­do que la deba­cle demo­grá­fi­ca se debió al ase­si­na­to y al exter­mi­nio masi­vo y res­tan­do el papel de las epi­de­mias. Y agre­ga que el exter­mi­nio con­ti­nua­ría has­ta hoy en día.

Así lo afir­mó al pre­sen­tar el 8 de abril de 2004 un infor­me del gobierno titu­la­do Genocidios:”…en Amé­ri­ca del Nor­te se come­tió el mayor geno­ci­dio de la his­to­ria mun­dial (…) sólo en Amé­ri­ca del Nor­te fue­ron ase­si­na­dos 15 millo­nes de indí­ge­nas des­de que Cris­tó­bal Colón puso pie en este con­ti­nen­te en 1492”. Al lle­gar al año 1800, es decir, 24 años des­pués de haber­se pro­cla­ma­do la Inde­pen­den­cia nor­te­ame­ri­ca­na, las matan­zas de indí­ge­nas, las enfer­me­da­des, el dete­rio­ro eco­nó­mi­co y social, las ham­bru­nas, el alcohol, las depor­ta­cio­nes aca­ba­ron en tres siglos con casi el noven­ta por cien­to de los indí­ge­nas nor­te­ame­ri­ca­nos.

Otros 14 millo­nes fue­ron masa­cra­dos en Amé­ri­ca del Sur. Aho­ra los con­quis­ta­do­res apli­ca­ron la escla­vi­tud como for­ma de suplir la dis­mi­nu­ción de la mano de obra en Amé­ri­ca More­na. Des­de comien­zos del siglo XVI has­ta media­dos del siglo XIX, bajo un man­to de impu­ni­dad, se come­tió el geno­ci­dio de 140 millo­nes de escla­vos afri­ca­nos, uno de los más crue­les de toda la his­to­ria huma­na, don­de hom­bres, muje­res y niños fue­ron rap­ta­dos de sus aldeas, enca­de­na­dos y tras­la­da­dos en bar­cos negre­ros rum­bo Amé­ri­ca. En sólo un ins­tan­te esas vidas vie­ron cam­biar su valor y se con­vir­tie­ron en mer­can­cía mer­can­til, de los cua­les lle­ga­ron con vida a Amé­ri­ca 10 millo­nes para ter­mi­nar sien­do escla­vo y murien­do como escla­vo. Úni­ca­men­te a la lle­ga­da de la inde­pen­den­cia fue don­de los hijos de escla­vos fue­ron libres, no así sus padres.

Cuan­do los pue­blos liber­ta­rios ini­cian su lucha por la inde­pen­den­cia del Esta­do impe­rial espa­ñol, la repre­sión polí­ti­ca e ideo­ló­gi­ca se des­ató con toda su fuer­za y odio de cla­se. Fue­ron cien­tos de miles los que murie­ron en nom­bre de la espa­da impe­rial. La san­gre bañó a toda Amé­ri­ca des­de Tie­rra Nova, don­de nace la cor­di­lle­ra Andi­na has­ta don­de se pier­de en la antár­ti­ca, pero esta ves la corre­la­ción de fuer­za y de cla­se fue a favor de los pue­blos que lucha­ban por su inde­pen­den­cia polí­ti­ca gra­cias a la uti­li­za­ción del com­po­nen­te mili­tar a la lucha polí­ti­ca. Aho­ra cuan­do asu­men los hijos de espa­ño­les naci­dos en Amé­ri­ca More­na, la repre­sión y opre­sión se des­ata nue­va­men­te con fuer­za y odio de cla­se. Estos oscu­ros per­so­na­jes jamás iban a per­mi­tir que el pue­blo “bajo”, como ellos se refe­rían a los arte­sa­nos, cam­pe­si­nos mes­ti­zos en su mayo­ría, y los indí­ge­nas, etc., asu­mie­ran roles de pre­pon­de­ran­cia en la direc­ción polí­ti­ca del país. Es aquí cuan­do nace, se for­ja o se acu­ña la cla­se polí­ti­ca domi­nan­te que gober­na­rá has­ta nues­tros días a Amé­ri­ca More­na y Chi­le.

Estoy hablan­do de la oli­gar­quía cons­ti­tui­da por terra­te­nien­tes, curas hijos de terra­te­nien­tes, ofi­cia­les y gene­ra­les hijos de terra­te­nien­tes que esca­la­ron posi­cio­nes mien­tras los sola­dos patrió­ti­cos habían sido muer­tos por la espa­da impe­rial espa­ño­la o por la trai­ción de la fami­lia mili­tar aris­to­crá­ti­ca. Debe recal­car que el pro­ble­ma de cla­se entre la aris­to­cra­cia crio­lla y el pue­blo, estos aris­to­crá­ti­cos, muchos de los cua­les eran hijos de espa­ño­les naci­dos en Chi­le, al lle­gar a la admi­nis­tra­ción del Esta­do no cam­bia­ron en un ápi­ce las rela­cio­nes de pro­duc­ción. Es más, se agu­di­za­ron las con­tra­dic­cio­nes entre el capi­tal tra­ba­jo a tal pun­to que duran­te fina­les del siglo 18, en los siglos 19 – 20 y prin­ci­pios del 21 las matan­zas obre­ras e indí­ge­nas, así como la escla­vi­tud, se man­ten­drían, como en los mejo­res tiem­pos de la cora­na espa­ño­la, las des­apa­ri­cio­nes for­za­das, el exter­mi­nio masi­vo y selec­ti­vo, for­ma habi­tual y bru­tal de opre­sión polí­ti­ca, que tie­ne nom­bre y ape­lli­do: Terro­ris­mo de Esta­do.

Ya en el siglo XIX por las con­tra­dic­cio­nes en la for­ma de gene­rar ganan­cia y la cons­tan­te expan­sión por la nece­si­dad de recur­sos natu­ra­les, se ini­cia un giro en las rela­cio­nes inter impe­ria­lis­ta con la dis­tri­bu­ción geo­grá­fi­ca. Ya en 1870 el giro colo­nial euro­peo pro­du­ce un cam­bio en el plano geo­po­lí­ti­co. Entre 1876 y 1914 los paí­ses euro­peos más el nor­te­ame­ri­cano, amplia­ron sus terri­to­rios en millo­nes de kiló­me­tros. Gran Bre­ta­ña en diez millo­nes de kiló­me­tros cua­dra­dos; Fran­cia en nue­ve millo­nes; Esta­dos Uni­dos en cer­ca de 250.000 kiló­me­tros cua­dra­dos, gra­cias al robo de tie­rras a Méxi­co y cien­tos de miles de kiló­me­tros de tie­rra usur­pa­das por los espa­ño­les a los indí­ge­nas; Ale­ma­nia en dos millo­nes y medio; Bél­gi­ca e Ita­lia en apro­xi­ma­da­men­te dos millo­nes. La cuar­ta par­te del pla­ne­ta había sido dis­tri­bui­do entre 6 paí­ses colo­nia­les que usa­ban el terro­ris­mo de Esta­do como medio de expan­sión geo­po­lí­ti­co.

Se pre­ten­día con esto cam­biar la géne­sis de la con­quis­ta basa­da en el geno­ci­dio, el robo y la opre­sión como for­ma de pro­duc­ción. Aho­ra el obje­ti­vo era dife­ren­te: era la inte­gra­ción de los terri­to­rios al mer­ca­do mun­dial capi­ta­lis­ta. Pasa­ba la hora de con­ver­tir a los sal­va­jes de cris­tia­nos a ciu­da­da­nos, es decir, se empie­za la com­po­si­ción antro­po­ló­gi­ca basa­da en la ideo­lo­gía libe­ral, las cla­ses socia­les, o sea la socie­dad divi­di­da en cla­ses. Era hora del Esta­do como órgano de repre­sión y opre­sión; todos los ciu­da­da­nos y pue­blos ori­gi­na­rios, así como sus tie­rras, esta­ban regi­dos por el Esta­do Nación.

Era una nue­va for­ma de opre­sión para Amé­ri­ca More­na, si bien los pue­blos indí­ge­nas son reco­no­ci­dos como pue­blos ori­gi­na­rios, pero sin sobe­ra­nía sobre ellos, sus tie­rras, su cul­tu­ra, sus rela­cio­nes con otros pue­blos, etc. Con esto los indí­ge­nas sufren una nue­va for­ma de con­quis­ta, y esta la rea­li­za la cla­se domi­nan­te a tra­vés de las leyes, y el Esta­do.

Pero lo que no pode­mos per­der de vis­ta es que detrás de todo esto esta­ría nue­va­men­te la ini­cia­ti­va pri­va­da, la cual va a cum­plir labo­res polí­ti­cas-mili­ta­res en las regio­nes don­de el Esta­do no esta­ba. Lle­gó haber situa­cio­nes de abu­so, opre­sión y nue­va­men­te geno­ci­dio con­tra las peque­ñas reduc­cio­nes de indí­ge­nas sin pro­tec­ción del Esta­do.

En 1909 el nor­te­ame­ri­cano W. Han­den­burg, denun­cia el geno­ci­dio «(…) Los agen­tes de la com­pa­ñía obli­gan a los pací­fi­cos indios del Putu­ma­yo a tra­ba­jar día y noche, sin la más míni­ma recu­pe­ra­ción sal­vo la comi­da nece­sa­ria para man­te­ner­los vivos. Les roban sus cose­chas, sus muje­res, sus hijos. Los azo­tan inhu­ma­na­men­te has­ta dejar­les los hue­sos al aire… Toman a sus hijos por los pies y les estre­llan la cabe­za con­tra los árbo­les y pare­des… Hom­bres, muje­res y niños sir­ven de blan­co a los dis­pa­ros por diver­sión y en opor­tu­ni­da­des les que­man con para­fi­na para que los emplea­dos dis­fru­ten con su deses­pe­ra­da ago­nía (…)».

Las peo­res matan­zas orga­ni­za­das fue­ron rea­li­za­das bajo esta nue­va con­cep­ción polí­ti­ca en Argen­ti­na, Chi­le, Uru­guay y Para­guay. Esta visión arras­tró en la segun­da mitad del siglo XIX a la Gue­rra de la Tri­ple Alian­za, que lo enfren­tó a Bra­sil, Argen­ti­na y Uru­guay que le per­mi­te acce­der a la oli­gar­quía nacio­nal e inter­na­cio­nal a la explo­ta­ción fores­tal. Años más tar­de los gobier­nos de Argen­ti­na y Chi­le des­ata­ron la gue­rra con­tra el pue­blo mapu­che que se encon­tra­ba den­tro de ambos paí­ses. Recor­de­mos que los pue­blos ori­gi­na­rios no tenían fron­te­ras. Las esca­ra­mu­zas suce­si­vas se pro­lon­ga­ron apro­xi­ma­da­men­te por 15 años, con un cos­to en vidas para los mapu­ches de más de 70.000 indí­ge­nas ase­si­na­dos. En ese perio­do amar­go de la his­to­ria, el cien­tí­fi­co inglés Char­les Dar­win esta­ba inves­ti­ga­ba en tie­rras pata­gó­ni­cas. Rela­tó así las matan­zas con­tra los indí­ge­nas: «Sién­te­se pro­fun­da melan­co­lía al pen­sar en la rapi­dez con que los indios han des­apa­re­ci­do ante los inva­so­res. Aquí todos están con­ven­ci­dos de que ésta es la más jus­ta de las gue­rras ¿Quién podría creer que se come­tan tan­tas atro­ci­da­des en un país cris­tiano y civi­li­za­do? Creo que den­tro de medio siglo no habrá ni un sólo indio sal­va­je al nor­te del Río Negro» (del libro “Via­je de un Natu­ra­lis­ta Alre­de­dor del Mun­do»). Todo esto per­mi­tió acce­der a la explo­ta­ción de esas tie­rras para la explo­ta­ción agro-gana­de­ra.

Según la ONU, hoy en día dos­cien­tos cin­cuen­ta millo­nes de per­so­nas viven en situa­ción de escla­vi­tud. De ellas, cien­to cin­cuen­ta millo­nes son niños. Las víc­ti­mas son las mis­mas que hace siglos, per­so­nas que viven en situa­ción de escla­vi­tud; ser­vi­dum­bre por deu­das, explo­ta­ción sexual, explo­ta­ción labo­ral, mise­ra­bles suel­dos, reclu­ta­mien­to for­zo­so, niños tra­ba­ja­do­res o sol­da­dos, matri­mo­nios for­za­dos. El obje­ti­vo de lo hege­mó­ni­co sigue sien­do el mis­mo: dine­ro y poder. Resul­ta­do de los dos obje­ti­vos jun­tos: terro­ris­mo.

De echo, las Nacio­nes Uni­das tuvie­ron que imple­men­tar un artícu­lo para pro­te­ger a los ciu­da­da­nos inde­fen­sos del capi­tal y sus gue­rras de exter­mi­nio para apo­de­rar­se de los recur­sos natu­ra­les de los paí­ses ven­ci­dos, a tal pun­to que todos los pue­blos del mun­do des­pre­cia­ban uná­ni­me­men­te al Terro­ris­mo de Esta­do des­ata­do por la Ale­ma­nia nazi a tra­vés del geno­ci­dio. El articu­lo en cues­tión es el 11 de la Car­ta de las ONU, que habla de geno­ci­dio, pri­me­ro como “accio­nes de un Esta­do con­tra socie­dad civil”. Y esto se cum­ple por­que las mayo­res accio­nes mili­ta­res no eran entre gru­pos de sol­da­dos o gue­rre­ros de dos ban­dos, sino que en muchos casos el Ejér­ci­to ata­có casas a sabien­das que habían adul­tos mayo­res (ancia­nos) muje­res y niños solos. Aho­ra lo hege­mó­ni­co para evi­tar las legis­la­cio­nes inter­na­cio­na­les, han crea­do una figu­ra jurí­di­ca, más bien un embrión jurí­di­co para anu­lar el art.11, La Ley Anti­te­rro­ris­ta. De hecho, miren esta pági­na don­de se mues­tra la infa­mia, la men­ti­ra como for­ma de dis­tor­sio­nar la ver­dad por par­te de uno más de los gobier­nos neo­li­be­ra­les de la Con­cer­ta­ción, ante la Sub­co­mi­sión de Pro­mo­ción y Pro­tec­ción de los Dere­chos Huma­nos 57º perío­do de sesio­nes – Julio-Agos­to 2005; de la pagi­na “

ASOCIACIÓN AMERICANA DE JURISTAS

De los gol­pes de Esta­do a las polí­ti­cas de exter­mi­nio y La Ley Anti­te­rro­ris­ta

Como la ideo­lo­gía domi­nan­te se fue tras­for­man­do o rein­ven­tán­do­se para lograr sus obje­ti­vos de domi­na­ción, dan­do pasos como el de con­ver­tir a los indí­ge­nas o “sal­va­jes” como ellos le decían de cris­tia­nos, para lue­go ser tras­for­ma­dos en ciu­da­da­nos, con la lle­ga­da de la mun­dia­li­za­ción dio un ter­cer paso que fue el de trans­for­mar­los en indi­vi­duos con­su­mi­do­res. Esto impli­có un gra­ve per­jui­cio, fun­da­men­tal­men­te para la cla­se obre­ra, para la mal lla­ma­da cla­se media o capas medias quie­nes se fue­ron ato­mi­zan­do, des­na­tu­ra­li­zan­do o corrom­pien­do has­ta crear seres egoís­tas, seres anu­la­dos y alie­na­dos.

Entre los años 1964 y 1984, casi todos los paí­ses lati­no­ame­ri­ca­nos esta­ban gober­na­dos por dic­ta­du­ras mili­ta­res. Pero esta dic­ta­du­ras tenían dos carac­te­rís­ti­cas que apun­ta­ban a lo mis­mo: man­te­ner el orden oli­gár­qui­co esta­ble­ci­do (la pri­me­ras dic­ta­du­ras repre­sen­ta­ron una con­ti­nui­dad del orden oli­gár­qui­co des­de la lle­ga­da de los con­quis­ta­do­res) y rom­per de un plu­ma­zo, con gol­pes de Esta­do, los pro­ce­sos socia­les y popu­la­res. El siglo 20 fue la eta­pa de desa­rro­llo don­de se plas­ma­ron las ideas de domi­na­ción a tra­vés de los gol­pes de Esta­do en Amé­ri­ca More­na, par­te del impe­ria­lis­mo yanky. Impul­sa­do a tra­vés de la Escue­la de la Amé­ri­cas cons­ti­tui­da en 1946 con sede en Fort-Ama­dor y trans­fe­ri­da lue­go a Fort-Gullik en 1949 en la zona del Canal de Pana­má y des­de 1963 bajo el man­do del coman­do Sur del Ejér­ci­to de los Esta­dos Uni­dos.

En sus salas estu­vie­ron los más con­no­ta­dos ase­si­nos, vio­la­do­res, ladro­nes y trai­do­res a la patria y a la gran patria Amé­ri­ca More­na quie­nes apli­ca­ron el terro­ris­mo de Esta­do. Entre ellos había ofi­cia­les y sub­ofi­cia­les de los ejér­ci­tos de la mayor par­te de los paí­ses de Amé­ri­ca More­na. Esto le per­mi­tió a la CIA adoc­tri­nar ideo­ló­gi­ca­men­te, así como a ense­ñar el arte de tor­tu­rar y fla­ge­lar (a más de 45.000 ofi­cia­les de 22 paí­ses de Amé­ri­ca More­na). Se les ense­ñó que el enemi­go interno era el pue­blo orga­ni­za­do. Y en don­de la con­tra­dic­ción capi­tal-tra­ba­jo era más agu­do, los cur­sos eran espe­cia­les y diri­gi­dos esen­cial­men­te en con­tra de los enemi­gos de cla­se, es decir, los obre­ros fun­da­men­tal­men­te y los revo­lu­cio­na­rios. Entre estos ase­si­nos encon­tra­mos una gama varia­da de trai­do­res como los gene­ra­les gol­pis­tas Vio­la y Vide­la (Argen­ti­na), Somo­za (Nica­ra­gua), Pino­chet (Chi­le), Stroess­ner (Para­guay), Ban­zer (Boli­via), Mel­gar Cas­tro (Hon­du­ras), Car­los Hum­ber­to Rome­ro (El Sal­va­dor). Aho­ra, ¿por qué trai­do­res? Por­que se ven­die­ron a un país extran­je­ro para lue­go apli­car el terro­ris­mo de Esta­do a tra­vés del geno­ci­dio como úni­ca for­ma de inhi­bir, anu­lar las ideas liber­ta­rias y revo­lu­cio­na­rias, así como ter­mi­nar con cual­quier resis­ten­cia polí­ti­ca para apli­car las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les que son la base del pilla­je, la sobre explo­ta­ción, la depre­da­ción de los recur­sos natu­ra­les, así como el exter­mi­nio y robo del patri­mo­nio de las nacio­nes more­nas.

A par­tir de la ins­tau­ra­ción de dic­ta­du­ras mili­ta­res, bajo la ideo­lo­gía de la Doc­tri­na de la Segu­ri­dad Nacio­nal, se fue­ron apli­can­do en la prác­ti­ca diver­sas for­mas de terro­ris­mo de Esta­do. Este axio­ma sin nin­gu­na duda (DSN), incu­ba toda for­ma de terro­ris­mo. Y la des­apa­ri­ción for­za­da de per­so­nas es la for­ma, la expre­sión más horro­ro­sa y sinies­tra del terro­ris­mo de Esta­do, trans­for­mán­do­se la des­apa­ri­ción en la for­ma más incues­tio­na­ble, más agu­da, que tras­gre­de los dere­chos huma­nos.

Si bien el Terro­ris­mo de Esta­do se pue­de sub­di­vi­dir en varias for­mas de terro­ris­mo, cuan­do el terro­ris­mo indi­vi­dual ope­ra bajo las órde­nes del Esta­do o está subor­di­na­do a lo hege­mó­ni­co (esto es, la expre­sión de terro­ris­mo de Esta­do ope­ran­do des­de aba­jo), en los terri­to­rios (pobla­cio­nes, uni­ver­si­da­des, fabri­cas, etc.), en su esen­cia res­pon­de a una cues­tión de cla­se con­tra otra cla­se.

Esto se gra­fi­ca de varias for­mas o está estruc­tu­ra­da de tal for­ma que apun­ta a una sola cosa: la opre­sión de cla­se, cuya carac­te­rís­ti­ca se expre­sa por cues­tio­nes socio­eco­nó­mi­cas, es decir, las con­tra­dic­cio­nes de cla­se en el plano social y eco­nó­mi­co. Esta for­ma de terro­ris­mo estruc­tu­ral se refle­ja por ejem­plo en la vio­len­cia que se expre­sa en la muer­te fre­cuen­te de miles de per­so­nas entre muje­res, ancia­nos y niños ya sea por des­nu­tri­ción, enfer­me­da­des cura­bles; el anal­fa­be­tis­mo, la cesan­tía, la fal­ta de salud, vivien­das dig­nas; el machis­mo; la dis­cri­mi­na­ción racis­ta de mino­rías étni­cas, socia­les y sexua­les, etc.

La otra for­ma de opre­sión del terro­ris­mo, se expre­sa en la repre­sión sis­té­mi­ca, dia­ria, den­tro de una socie­dad basa­da en el terro­ris­mo de Esta­do, es decir, es la acti­vi­dad dia­ria repre­si­va que se requie­re para cum­plir con los obje­ti­vos de cla­se, que es la opre­sión de cla­se con­tra otra cla­se que se expre­sa usan­do las estruc­tu­ras poli­cia­les, judi­cia­les, car­ce­la­rias… Y uti­li­zan­do el “Sis­te­ma Judi­cial”, “La Cons­ti­tu­ción” como for­ma de dar­le legi­ti­mi­dad a la repre­sión en el plano nacio­nal gene­ral y evi­tar el repro­che inter­na­cio­nal.

Entre otras de las carac­te­rís­ti­cas del terro­ris­mo de Esta­do, es la vio­la­ción cons­tan­te y dia­ria de las nor­mas del dere­cho nacio­nal e inter­na­cio­nal. Aho­ra el «Terro­ris­mo de Esta­do» es el últi­mo esla­bón de la cade­na de opre­sión, el últi­mo bas­tión del «sis­te­ma demo­crá­ti­co bur­gués». Aho­ra la demo­cra­cia es solo una expre­sión polí­ti­ca for­mal de la bur­gue­sía para man­te­ner sus pri­vi­le­gios de cla­se. Cuan­do la lucha por la jus­ti­cia social de la cla­se obre­ra sobre­pa­sa las leyes, o los con­fi­nes de la ins­ti­tu­cio­na­li­dad bur­gue­sa, cho­can con el Terro­ris­mo de Esta­do, que es la expre­sión polí­ti­ca de domi­na­ción con todas sus letras y expre­sio­nes jurí­di­cas.

Como resul­ta­do de la apli­ca­ción de la Doc­tri­na de Segu­ri­dad Nacio­nal, basa­dos en los Con­flic­tos de Baja Inten­si­dad (CBI), en Amé­ri­ca More­na sur­gen algu­nos datos apro­xi­ma­dos de los crí­me­nes, des­apa­ri­cio­nes y ase­si­na­tos de carác­ter polí­ti­co basa­dos en el terro­ris­mo de Esta­do por las Dic­ta­du­ras de Amé­ri­ca More­na del Sur des­de 1930 has­ta la fecha actual. Según la fuen­te: http://​remi​li​ta​ri​.com/​g​u​i​a​s​/​v​i​c​t​i​m​a​r​i​o​2​.​htm, se cal­cu­la en 1.015.000 ase­si­na­dos por la mano de las dic­ta­du­ras orques­ta­das por la oli­gar­quía. Entre esto paí­ses tene­mos: Colom­bia, Gua­te­ma­la, Cuba, El Sal­va­dor, Perú, Nica­ra­gua, Hai­tí, Argen­ti­na, Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na, Boli­via, Para­guay,

Pana­má, Chi­le, Bra­sil, Uru­guay.

Muer­tos y Des­apa­re­ci­dos, Ope­ra­ción Cón­dor:

- Ope­ra­ción Cón­dor (1973−1983) 31.000, de ellos:

30.000 des­apa­re­ci­dos no con­ta­bi­li­za­dos en las dic­ta­du­ras par­ti­ci­pan­tes.

1.000 ase­si­na­dos no con­ta­bi­li­za­dos en las dic­ta­du­ras par­ti­ci­pan­tes.

49.000 ase­si­na­dos ya inclui­dos en las dic­ta­du­ras par­ti­ci­pan­tes

(Más tar­de se suma­ron los gobier­nos de Ecua­dor y Perú).

Ley Anti­te­rro­ris­ta ver­sus el Articu­lo 11 de la Cata de la ONU

La Ley Anti­te­rro­ris­ta, Nº 18.314 crea­da duran­te la Dic­ta­du­ra, admi­nis­tra­da por todos los gobier­nos de la Con­cer­ta­ción y hoy por la alian­za, aun­que pre­ten­da maqui­llar­la, tie­ne una figu­ra legal lla­ma­da “incen­dio terro­ris­ta”. Esta es la que ha ser­vi­do para juz­gar y encar­ce­lar a obre­ros, diri­gen­tes sin­di­ca­les, estu­dian­tes, revo­lu­cio­na­rios, anar­quis­tas y mapu­ches. Sólo unas sema­nas atrás por tele­vi­sión vimos todos los chi­le­nos en el nor­te del país, cómo unos suje­tos se baja­ron de un auto y arro­ja­ron bom­bas incen­dia­rias con­tra unos loca­les de pro­pie­dad de unos perua­nos. Si eso no era para cau­sar temor, no sé cuál es el cri­te­rio para tal afir­ma­ción res­pec­to a las acu­sa­cio­nes de “incen­dios terro­ris­tas” a un sec­tor de la pobla­ción en con­flic­to con los padres, hijos, o nie­tos de terra­te­nien­tes que se roba­ron las tie­rras de los indí­ge­nas.

El pue­blo mapu­che ha ini­cia­do la recu­pe­ra­ción de sus tie­rras ances­tra­les. Aho­ra ¿cuál, es la dife­ren­cia entre estos suje­tos que se orga­ni­zan para cau­sar “terror” con el “con­flic­to indí­ge­na” que luchan por la recu­pe­ra­ción de sus tie­rras? Será los méto­dos de lucha, pero sabe­mos que lo que pasa en la zona del con­flic­to indí­ge­na son sólo mon­ta­jes de la fis­ca­lía que, por ejem­plo, le pagan suel­dos por años a muchos de los tes­ti­gos sin ros­tro al esti­lo Fuji­mo­ri, o bien le com­pran tie­rras para dela­tar a sus ex her­ma­nos de cla­se y de raza. Tam­bién hay muchos terra­te­nien­tes que pro­vo­can ellos mis­mos los ata­ques para cobrar segu­ros, subir el valor de las tie­rras al Esta­do o sim­ple­men­te es una for­ma para jus­ti­fi­car la repre­sión y el Terro­ris­mo de Esta­do.

Aho­ra, supon­ga­mos que estas per­so­nas (terra­te­nien­tes) asu­mie­ran la mis­ma con­duc­ta, “incen­dio terro­ris­ta”. Está cla­ro, están infrin­gien­do la ley. Enton­ces ¿la ley no debe ser pare­ja para todos, para que sea Ley? ¿Qué hizo la ley res­pec­to al caso men­cio­na­do en el nor­te del país? ¿Se apli­có la Ley anti­te­rro­ris­ta en los dos casos? ¿Por qué no se apli­co la ley? Y qué pasó enton­ces, con estos suje­tos. Pues nada, aun sabien­do quie­nes eran, e iden­ti­fi­ca­dos las per­so­nas y el auto usa­do no pasó a mayo­res. Y me pre­gun­to ¿se habrá requi­sa­do el vehícu­lo usa­do para infrin­gir temor? Ya que cuan­do inves­ti­ga­cio­nes o cara­bi­ne­ros alla­nan una casa se lle­van todo lo infor­má­ti­co y muchas de las veces no vuel­ve en el mis­mo esta­do o lisa lla­na­men­te no vuel­ven.

Bre­ve rese­ña his­tó­ri­ca para com­pren­der del por qué del des­po­jo de tie­rras, para esto debe­mos retro­ce­der unas déca­das atrás e ir al calen­da­rio y mirar el día 22 de mar­zo de 1979 la dic­ta­du­ra polí­ti­co empre­sa­rial y mili­tar pro­mul­ga el Decre­to Ley Nº 2.568, que modi­fi­có la Ley 17.729, sobre pro­tec­ción de indí­ge­nas, y cam­bio fun­cio­nes del Ins­ti­tu­to de Desa­rro­llo Indí­ge­na en el Ins­ti­tu­to de Desa­rro­llo Agro­pe­cua­rio, des­vir­tuan­do de este modo el carác­ter espe­cial de la ante­rior ley. Pos­te­rior­men­te pro­mul­ga el Decre­to Ley Nº 2.570, de 10 de julio de 1979. Ambos decre­tos tie­nen por obje­ti­vo ace­le­rar la divi­sión de las tie­rras, indi­can­do ade­más que al ser divi­di­da la pro­pie­dad indí­ge­na deja­rán de ser tie­rras indí­ge­nas e indí­ge­nas sus ocu­pan­tes, sin más comen­ta­rios.

Aho­ra, esta Ley Anti­te­rro­ris­ta fue impues­ta en 1984, un año des­pués de la pri­me­ra pro­tes­ta nacio­nal en con­tra de la tira­nía san­gui­na­ria, impues­ta por el mise­ra­ble, cobar­de y ladrón, el dic­ta­dor Augus­to Pino­chet. En esto hay que tener cui­da­do, ya que la ins­ti­tu­cio­na­li­dad fue ela­bo­ra­da por civi­les, es decir, polí­ti­cos y empre­sa­rios, muchos de los cua­les son gobier­nos hoy en día, para per­se­guir y repri­mir a la resis­ten­cia arma­da que se había hecho fuer­te en las pobla­cio­nes del país. De acuer­do con esa ley, el deli­to de incen­dio pue­de con­si­de­rar­se aten­ta­do terro­ris­ta si su inten­ción fue­ra “pro­du­cir temor en la pobla­ción o en una par­te de ella”, aun­que no cons­ti­tu­ya una ame­na­za direc­ta con­tra la vida, la liber­tad o la inte­gri­dad físi­ca de nadie.

Aho­ra de que hablan de cele­brar, ¿cele­brar que?, me pre­gun­to yo. Los robos, la impu­ni­dad, la men­ti­ra, el nego­cio del siglo des­pués del terre­mo­to, el resul­ta­do de las encues­tas mulas (fal­sas), la uti­li­za­ción de lo obre­ros de las minas, si has­ta las pole­ras que les man­da­ron son rojas al igual que las cha­que­tas del admi­nis­tra­dor del esta­do neo­li­be­ral, como tan­ta patu­des e inso­len­cia con gen­te que esta ente­rra­da viva lite­ral­men­te hablan­do y que no les que­da otra cosa que asis­tir con la cabe­za cuan­do les habla el “pre­si­den­te”. Espe­ro que no sea por cam­biar el resul­ta­do de las encues­tas el hecho de que los ten­gas más de 3 meses bajo tie­rra.

Se han ano­ta­do un poro­to (un pun­to) los alian­cis­tas con toda su maqui­na­ria de men­ti­ra y uti­li­za­ción has­ta el asco, por que dan ascos mise­ra­bles inmo­ra­les.

De la Edi­to­rial de la Garra­pa­ta en la WEB

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