Jack­son Hole, cum­bre de ban­que­ros – Fran­cis­co Moro­te

El pasa­do fin de sema­na, el vier­nes 27 y el sába­do 28 de agos­to, tuvo lugar en la loca­li­dad esta­dou­ni­den­se de Jack­son Hole, a muchos metros por enci­ma del nivel del mar y de los sim­ples mor­ta­les, la habi­tual cum­bre de ban­que­ros que se vie­ne cele­bran­do, des­de hace años, en esta repu­tada y exclu­si­va esta­ción de esquí del esta­do de Wyo­ming.

Una cum­bre de ban­que­ros, aque­la­rre la han lla­ma­do en algu­nos medios, no es cual­quier cosa. En Jack­son Hole se reunen, cor­po­ra­ti­va­men­te, algu­nos de los hom­bres más pode­ro­sos del mun­do. Nada más y nada menos que los máxi­mos diri­gen­tes y res­pon­sa­bles de los ban­cos cen­tra­les de las prin­ci­pa­les poten­cias eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas del pla­ne­ta, como el nor­te­ame­ri­cano B. Ber­nan­ke, Pre­si­den­te de la Reser­va Fede­ral de los Esta­dos Uni­dos ( FED ), el Ban­co Cen­tral de ese país, y de quién Paul Krug­man ha dicho que » ve el mun­do con ojos de ban­que­ro pri­va­do», o el fran­cés J.C. Tri­chet, Pre­si­den­te del Ban­co Cen­tral Euro­peo, u otros muchos gober­na­do­res de ban­cos cen­tra­les, sin fal­tar tam­po­co, por supues­to, influ­yen­tes direc­ti­vos de algu­nos de los mayo­res ban­cos pri­va­dos del mun­do, como Gold­man Sachs, Mor­gan Stan­ley, etcé­te­ra.

No es el Club Bil­der­berg, pero pare­ce un parien­te no muy lejano, y aun­que solo sea por aque­llo de que, como recuer­da el eco­no­mis­ta colom­biano L..J. Garay, » gran­des due­ños, admi­nis­tra­do­res, y ges­to­res del capi­tal, y algu­nos gran­des espe­cu­la­do­res defi­nen bue­na par­te del rum­bo del mun­do», con­vie­ne saber de qué tra­tan, sobre qué ver­san, sus reunio­nes.

En fin, cele­bra­da bajo el signo de la des­ace­le­ra­ción del cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co de Esta­dos Uni­dos, barrun­tan­do la posi­bi­li­dad de una recaí­da de la eco­no­mía esta­dou­ni­den­se en la rece­sión y, por lo tan­to, el recru­de­ci­mien­to de la cri­sis sis­té­mi­ca, lo más sobre­sa­lien­te de la cum­bre o aque­la­rre de ban­que­ros de Jack­son Hole ha sido la mani­fes­ta­ción de un temor, en algu­nos de un con­ven­ci­mien­to, la cri­sis pue­de durar aún muchos años, una déca­da se ha lle­ga­do a decir, una » déca­da per­di­da», o sea diez años de esca­so o nulo cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co de las eco­no­mías occi­den­ta­les. Y como si de un Jefe de Esta­do o de Gobierno se tra­ta­se, el Pre­si­den­te de la FED, B. Ber­nan­ke, anun­ció que en ese caso él ( no el Pre­si­den­te Oba­ma ) toma­ría » medi­das no con­ven­cio­na­les» para ase­gu­rar el cre­ci­mien­to y evi­tar la rece­sión y la temi­da defla­ción.

Toda una decla­ra­ción y demos­tra­ción de quie­nes adop­tan, en reali­dad, las deci­sio­nes que mar­can bue­na par­te del rum­bo del mun­do. No es la demo­cra­cia, el gobierno del pue­blo, es la mer­ca­do­cra­cia, el gobierno de los mer­ca­dos y del capi­tal finan­cie­ro que los con­tro­la.

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