El “lobby del cemen­to” cul­pa al Gobierno de la situa­ción de sus empre­sas. – AHT Gel­di­tu

Las gran­des cons­truc­to­ras espa­ño­las no dedi­can dema­sia­dos esfuer­zos al ladri­llo, la cons­truc­ción de vivien­das. Sus nego­cios están tan diver­si­fi­ca­dos que cubren des­de la cons­truc­ción del TAV, edi­fi­ca­ción, ges­tión de auto­pis­tas y aero­puer­tos, pasan­do por el ser­vi­cio de lim­pie­za de varios muni­ci­pios o el alqui­ler de los cen­tros comer­cia­les que cons­tru­yen. Sin embar­go, la pie­dra angu­lar de sus bene­fi­cios está en el sec­tor públi­co, en la obra encar­ga­da por las admi­nis­tra­cio­nes. La ver­da­de­ra fuen­te de ingre­sos está en el cemen­to inyec­ta­do en puen­tes, túne­les, carre­te­ras, auto­vías, hos­pi­ta­les, museos, ins­ta­la­cio­nes depor­ti­vas… Son las arte­rias que lle­van el pul­so al cora­zón de los gigan­tes del sec­tor, un gru­po muy redu­ci­do, ape­nas seis empre­sas, que se rebe­lan aho­ra ante las inten­cio­nes del pre­si­den­te del Gobierno espa­ñol, José Luis Rodrí­guez Zapa­te­ro, de aho­rrar 7.000 millo­nes de euros este año y el pró­xi­mo en infra­es­truc­tu­ras. Ade­más, otra impor­tan­te pata del nego­cio, los ser­vi­cios muni­ci­pa­les de lim­pie­za, tam­bién está suje­ta al ajus­te públi­co. Los ayun­ta­mien­tos deben 3.500 millo­nes a la con­ce­sio­na­rias de la reco­gi­da de basu­ras y, en prin­ci­pio, no podrán endeu­dar­se para hacer fren­te a esos pagos demo­ra­dos.

El lobby del cemen­to es una patro­nal de engra­na­jes muy acti­vos y engra­sa­dos. Flo­ren­tino Pérez, pre­si­den­te del Real Madrid y de ACS, es su ros­tro más cono­ci­do. Jun­to a él, lide­ran el gru­po here­de­ros de his­tó­ri­cas fami­lias de la cons­truc­ción como Esther Koplo­witz (FCC), Rafael del Pino (Ferro­vial) y José Manuel Entre­ca­na­les (Accio­na); his­tó­ri­cos empre­sa­rios como Miguel Ángel Villar Mir (OHL) ‑minis­tro de Eco­no­mía duran­te el fran­quis­mo y can­di­da­to en varias oca­sio­nes a la pre­si­den­cia del Real Madrid‑, y un mag­na­te de nue­vo cuño for­ja­do al calor de la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria, Luis Rive­ro (Sacyr Valleher­mo­so).

Todos ellos, Koplo­witz repre­sen­ta­da por el con­se­je­ro dele­ga­do de su empre­sa, Ildel­fon­so Fal­co­nes, iban a reu­nir­se esta sema­na con el pre­si­den­te del Gobierno espa­ñol con el obje­ti­vo de hacer­le cam­biar de opi­nión y que no estran­gu­la­ra el cor­dón que les garan­ti­za­ba has­ta aho­ra bene­fi­cios millo­na­rios todos los años. Aquel encuen­tro se frus­tró debi­do a una fil­tra­ción a la pren­sa.

La noti­cia corrió como la pól­vo­ra y pilló con el paso cam­bia­do a La Mon­cloa, obli­ga­da pri­me­ro a admi­tir la reu­nión y dos horas des­pués a des­con­vo­car­la ante la com­ple­ja situa­ción en la que que­da­ba Zapa­te­ro. Si el encuen­tro era un éxi­to para los intere­ses de las cons­truc­to­ras, el pre­si­den­te que­da­ba en evi­den­cia, cedía a las pre­sio­nes del lobby ajus­tan­do el cin­tu­rón un par de agu­je­ros menos y per­mi­tien­do tomar aire a los pode­ro­sos cons­truc­to­res.

calle­jón sin sali­da

Si, por con­tra, el cri­te­rio del Gobierno no varia­ba, el sim­ple hecho de haber­los reci­bi­do con­tri­bui­ría a ali­men­tar más los rece­los de los peque­ños y media­nos cons­truc­to­res res­pec­to a la capa­ci­dad del gru­po de los seis para hacer­se con las lici­ta­cio­nes públicas.Un calle­jón sin sali­da al que Zapa­te­ro había lle­ga­do debi­do a su estre­cha rela­ción con David Taguas, pre­si­den­te de una de las cin­co patro­na­les del sec­tor, Seo­pan, y ex direc­tor de la Ofi­ci­na Eco­nó­mi­ca de La Mon­cloa.

El apla­za­mien­to de la cita, que inclu­so ha podi­do cele­brar­se ya debi­do al inte­rés de Madrid por hacer­la fue­ra del foco de la opi­nión públi­ca, no ha reba­ja­do la pre­sión del lobby. Al con­tra­rio, los cons­truc­to­res, a tra­vés de Taguas y de dife­ren­tes agen­tes del sec­tor, han man­te­ni­do acti­vo su men­sa­je. Ase­gu­ran que sin el para­guas de la obra públi­ca ten­drán que des­pe­dir a otros cien mil tra­ba­ja­do­res en una acti­vi­dad que daba empleo a más de 2.600.000 per­so­nas a fina­les de 2007 y que en junio tenía una masa sala­rial infe­rior a 1.700.000 nómi­nas.

Como alter­na­ti­va al parón de las obras, el sec­tor pro­po­ne la con­ver­sión de los con­tra­tos tra­di­cio­na­les de obra públi­ca que no sal­drán a lici­ta­ción en dere­chos de futu­ras con­ce­sio­nes, que se con­ver­ti­rían en un aval para las empre­sas a la hora de rene­go­ciar con los ban­cos su deu­da. En cual­quier caso, su inten­ción es tocar todos los resor­tes posi­bles con el obje­ti­vo de reba­jar lo máxi­mo posi­ble las infra­es­truc­tu­ras para­li­za­das e inten­tar con­ti­nuar con todas las lici­ta­cio­nes adju­di­ca­das. Entre sus argu­men­tos, esgri­men los ingre­sos en las arcas del Esta­do que gene­ra­rán las obras a tra­vés de los dife­ren­tes impues­tos y las coti­za­cio­nes empre­sa­ria­les a la segu­ri­dad social. Es una bata­lla de lar­go reco­rri­do que esta­rá vin­cu­la­da a los tiem­pos de sali­da de la cri­sis.

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