Sobre el impe­rio del Opus Dei en Nava­rra- Patxi Zamo­ra

Nava­rra sufre un gra­ve tras­torno más pro­pio de la Edad Media que del siglo XXI. El Opus Dei, pre­la­tu­ra de la igle­sia cató­li­ca, man­tie­ne su impe­rio en la comu­ni­dad foral, con la gene­ro­sa apor­ta­ción de los con­tri­bu­yen­tes, a pesar de lo caver­na­rio de sus plan­tea­mien­tos ideo­ló­gi­cos y de que su naci­mien­to e implan­ta­ción están estre­cha­men­te vin­cu­la­dos con el fran­quis­mo. Duran­te 2008 – 2009, 13197 alum­nos (el 40% vas­cos) cur­sa­ron estu­dios en la uni­ver­si­dad del Opus Dei y en su clí­ni­ca tra­ba­ja­ron 499 médi­cos y 768 enfer­me­ras. Tam­bién le per­te­ne­cen el PIUNA (Plan de Inves­ti­ga­ción de la UN), el CIMA, el Cen­tro de Inves­ti­ga­ción Médi­ca Apli­ca­da, en bus­ca de un pre­mio Nobel que jus­ti­fi­que las dece­nas de millo­nes inver­ti­dos en el pro­yec­to y el ICT (Ins­ti­tu­to Cien­tí­fi­co y Tec­no­ló­gi­co). Cuen­ta ade­más en sus biblio­te­cas con un fon­do biblio­grá­fi­co de más de un millón de volú­me­nes y su edi­to­rial, EUNSA, publi­ca casi un cen­te­nar de títu­los nue­vos al año.

La obra del san­to y mar­qués Escri­vá es la his­to­ria de la filia y obe­dien­cia fran­quis­tas, de un bri­llan­te pro­yec­to que sabe suc­cio­nar las ubres de las arcas públi­cas y del tirón popu­lis­ta de San Jose­ma­ría, quien deja­ra cla­ra su san­ti­fi­ca­da modes­tia el 25 de octu­bre de 1960 en Iru­ñea: “Señor alcal­de: al reci­bir de vues­tras manos el hon­ro­so títu­lo de hijo adop­ti­vo de esta noble ciu­dad de Pam­plo­na, no voy a caer en la fal­sa humil­dad de decir que no merez­co tan alta dis­tin­ción. Si lo hicie­ra, fal­ta­ría a la ver­dad y cau­sa­ría agra­vio a vues­tra jus­ti­cia”. La inau­gu­ra­ción de la uni­ver­si­dad se con­vir­tió en una cum­bre del nacio­nal­ca­to­li­cis­mo espa­ñol con la pre­sen­cia de nume­ro­sos car­de­na­les, capi­ta­nes gene­ra­les, minis­tros y gober­na­do­res. Pre­gun­ta­do Escri­vá ¿por qué en Nava­rra? con­tes­ta­ba: “Ésas son cosas de Dios, que tie­ne un gran amor a Nava­rra”. Y la dipu­tación nava­rra y el ayun­ta­mien­to pam­plo­nés corres­pon­die­ron con des­pren­di­mien­to a ese amor divino. INMUDENSA, CIUNSA E INUNSA se con­vir­tie­ron en las empre­sas cla­ve del impe­rio ponien­do así en evi­den­cia que ni tan siquie­ra es una uni­ver­si­dad de la igle­sia cató­li­ca sino un mega­pro­yec­to pri­va­do de la Obra. La dipu­tación puso a su dis­po­si­ción el edi­fi­cio de la Cáma­ra de Comp­tos y el Museo de Nava­rra para la inci­pien­te facul­tad de dere­cho y cons­tru­yó gra­tis la de medi­ci­na. El ayun­ta­mien­to cedió 300 mil metros cua­dra­dos y abrió el expe­dien­te de expro­pia­ción de otros 900 mil, mien­tras la ban­ca públi­ca les con­ce­día cré­di­tos inme­jo­ra­bles. Aún así, gra­cias a la lucha de con­ce­ja­les como M.A. Muez, J. Mar­tí­nez Ale­gría y J. Velas­co, y a pesar de que les inten­ta­ron sobor­nar con pisos, coches y dine­ro, se cons­tru­yó el Ins­ti­tu­to Poli­téc­ni­co de Pam­plo­na, cuyo solar pre­ten­día la Obra para su nue­va facul­tad de arqui­tec­tu­ra. Con ellos había dado un vuel­co la rela­ción de fuer­zas del ayun­ta­mien­to y el Opus per­dió el con­trol abso­lu­to del que dis­fru­ta­ba. Ante la férrea opo­si­ción de los nue­vos edi­les tuvo que ser el Con­se­jo de Minis­tros, capi­ta­nea­do por Carre­ro Blan­co, quien apro­ba­ra la expro­pia­ción for­zo­sa de los golo­sos terre­nos muni­ci­pa­les en favor de la uni­ver­si­dad, lo que obli­gó al ayun­ta­mien­to a pagar 500 millo­nes de pese­tas a los pro­pie­ta­rios para, inme­dia­ta­men­te, entre­gár­se­los al Opus. Esta carí­si­ma par­cia­li­dad hacia la Obra lle­gó a pro­vo­car la aira­da pro­tes­ta del pro­cu­ra­dor Fer­nan­do Suá­rez que denun­ció en las Cor­tes fran­quis­tas (1967) el favo­ri­tis­mo con esta uni­ver­si­dad. En 1968 el 70% de lo pre­su­pues­ta­do para inves­ti­ga­ción en los cen­tros uni­ver­si­ta­rios del esta­do iba a parar a la del Opus. En 1980 se cal­cu­la­ba que el dine­ro que apor­ta­ba la dipu­tación a la uni­ver­si­dad era de 100 mil pese­tas de media por alumno nava­rro al año, beca casi del techo de Oxford.

El Opus dice finan­ciar­se con las dádi­vas de los fie­les, lo apor­ta­do por sus empre­sas, sobre todo en el sec­tor de la edi­ción de libros y medios de comu­ni­ca­ción, arren­da­mien­tos (todo un impe­rio inmo­bi­lia­rio en Iru­ñea gra­cias a la uni­ver­si­dad y a la clí­ni­ca) heren­cias, sus millo­na­rias inver­sio­nes (como la agen­cia de fon­dos de inver­sión Sex­tan­te Part­ners AV, par­ti­ci­pa­da por la Fun­da­ción Uni­ver­si­ta­ria de Nava­rra) y las sub­ven­cio­nes públi­cas que supon­drán cer­ca del 40% de los 98,5 millo­nes de euros pre­su­pues­ta­dos para el cua­trie­nio 2009 – 2013. Las arcas públi­cas siguen finan­cian­do un empo­rio crea­do para pre­pa­rar los cua­dros de man­do de una socie­dad con­ser­va­do­ra y expan­dir la doc­tri­na del fun­da­men­ta­lis­mo cató­li­co. Para el Opus “el peca­do ori­gi­nal lo expli­ca todo mara­vi­llo­sa­men­te”, en la mis­ma línea de los neo­con esta­dou­ni­den­ses que cues­tio­nan el evo­lu­cio­nis­mo (en 2010 César Mar­tí­nez, direc­tor crea­ti­vo de G. Bush, McCain y Sarah Palin, impar­tió un más­ter en comu­ni­ca­ción polí­ti­ca en la UN) lo que con­vier­te a la pobre ense­ñan­za impar­ti­da en su uni­ver­si­dad en sec­ta­ria, sexis­ta y deci­mo­nó­ni­ca. Influir en la socie­dad del modo más dis­cre­to posi­ble ha sido su máxi­ma; asu­mió con cla­ri­vi­den­cia que la eco­no­mía es ideo­lo­gía con­cen­tra­da y fue fiel al con­se­jo del Cau­di­llo: “Haced como yo, no os metáis en polí­ti­ca”, lo que a algu­nos fie­les de la Obra no les ha impe­di­do come­ter el peca­di­llo de man­te­ner una doble mili­tan­cia en UPN, PP o PNV. El Opus nació en Ita­lia con Mus­so­li­ni y en el esta­do espa­ñol con Fran­co, de quien San Jose­ma­ría se con­vir­tió en direc­tor espi­ri­tual. Des­ta­ca­dos nume­ra­rios y super­nu­me­ra­rios de la Obra fue­ron máxi­mos res­pon­sa­bles del apa­ra­to fran­quis­ta duran­te sus últi­mos 15 lar­gos años (Carre­ro, López Rodó, López Bra­vo, el pro­fe­sor de Juan Car­los Bor­bón, A. Fon­tán) duran­te los que se repri­mió, tor­tu­ró y fusi­ló sin denue­do. Tam­bién se preo­cu­pa­ron de dise­ñar una tran­si­ción basa­da en la cono­ci­da cita de Fran­cis­co Fran­co: “lo dejo todo ata­do y bien ata­do”.

La cons­ti­tu­ción de la II Repú­bli­ca esta­ble­cía la sepa­ra­ción entre Igle­sia y Esta­do, supri­mía el pre­su­pues­to para el cle­ro e implan­ta­ba la edu­ca­ción lai­ca que Fran­co des­ba­ra­tó devol­vien­do a la Igle­sia la res­pon­sa­bi­li­dad en la ense­ñan­za de las nue­vas gene­ra­cio­nes. En cual­quier socie­dad ver­da­de­ra­men­te demo­crá­ti­ca se pedi­rían cuen­tas por el baga­je his­tó­ri­co de la Obra y, por supues­to, se deja­ría de finan­ciar a una ins­ti­tu­ción tan suma­men­te impre­sen­ta­ble.

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