[Fotos] Cró­ni­ca gene­ral de un via­je a Corea- Juan Nogueira

Son las nue­ve y cin­co de la maña­na. Estoy entre Jinzhou y la nada, en un tren con ocho horas de retra­so, tra­yec­to Pyong­yang – Bei­jing. En Chi­na llue­ve y ha llo­vi­do mucho estos días, dema­sia­do; tan­to que ha habi­do inun­da­cio­nes masi­vas y se han estro­pea­do las loco­mo­to­ras. La nues­tra vie­ne des­de Har­bin, la capi­tal de Man­chu­ria y la des­coor­di­na­ción a la hora de traer­la es el moti­vo de tan­to retraso.

Aho­ra el tiem­po es lo de menos. Ven­go de pasar 16 días en Corea, país del que se habla más de lo que se debie­ra y del que se cono­ce menos de lo nece­sa­rio. Más bien, casi nada.

Vine a Corea invi­ta­do por la Aso­cia­ción Corea­na de Cien­tí­fi­cos Socia­les, con los gas­tos inter­nos cubier­tos y para un cur­so de for­ma­ción polí­ti­ca. El tra­to ha sido alu­ci­nan­te, alo­ján­do­me en una sui­te de un hotel en el que jamás hubie­ra podi­do pagar­me una noche en Espa­ña y lle­ván­do­me a cono­cer sitios selec­cio­na­dos por mí en cin­co pro­vin­cias dife­ren­tes. He visi­ta­do uni­ver­si­da­des, gran­jas colec­ti­vas, fábri­cas, luga­res de inte­rés polí­ti­co, zonas en cons­truc­ción y un lar­go etcé­te­ra. Tam­bién ha habi­do tiem­po para el ocio: des­de el clá­si­co karao­ke orien­tal, a las pis­ci­nas, pasan­do por un recién inau­gu­ra­do par­que de atrac­cio­nes, el zoo, reli­quias de la Corea anti­gua o las mon­ta­ñas de Kuwol.

Cada día he redac­ta­do una cró­ni­ca con mis impre­sio­nes, mez­clan­do lo polí­ti­co y lo per­so­nal. Las iré publi­can­do perió­di­ca­men­te. Por supues­to, en las impre­sio­nes per­so­na­les siem­pre hay una car­ga de sub­je­ti­vi­dad y una for­ma pro­pia de narrar y vivir cada situa­ción. Habrá quién le gus­te más y quién menos, sólo pue­do ase­gu­rar que lo que está en la hoja de Open Offi­ce es la repre­sen­ta­ción escri­ta más fiel que he logra­do sobre cada uno de mis días, vivi­dos des­de mi per­cep­ción, emo­cio­nal y política.

Es la segun­da vez que atra­vie­so Man­chu­ria en ape­nas 18 días, nun­ca antes lo había hecho. Las dife­ren­cias entre Chi­na y Corea son abis­ma­les, prác­ti­ca­men­te son paí­ses que no tie­nen nada que ver.

La pri­me­ra gran dife­ren­cia se hace notar al cru­zar la fron­te­ra. En este aspec­to, la repú­bli­ca fun­da­da por Mao en 1949 sale muy favo­re­ci­da. Es indu­da­ble que Dan­dong, en la par­te chi­na, ha vivi­do un desa­rro­llo expo­nen­cial­men­te supe­rior al de Sinui­ju, en la par­te coreana.

Dan­dong es una de esas zonas eco­nó­mi­cas espe­cia­les que Deng Xiao­ping creó en los años 80 para intro­du­cir el capi­ta­lis­mo sin ape­nas regu­la­cio­nes en Chi­na. La lle­ga­da masi­va de capi­tal extran­je­ro, por supues­to, ha teni­do un efec­to sobre el desa­rro­llo de la urbe, que hoy hace refle­jar sus enor­mes ras­ca­cie­los sobre las aguas del río Yalu. Todo esto a cos­ta de sacri­fi­car a una sufri­da cla­se obre­ra chi­na, a la que el par­ti­do gober­nan­te dijo un día representar.

En la par­te corea­na, en cam­bio, pue­de ver­se lo que pro­ba­ble­men­te es una de las peo­res y menos repre­sen­ta­ti­vas imá­ge­nes del país. Sinui­ju vivió el esplen­dor de la gran indus­tria socia­lis­ta en los años 70 y 80, pero la cri­sis que en Corea pro­vo­có la con­tra­rre­vo­lu­ción en el cam­po socia­lis­ta, ha lle­va­do al semi-cie­rre y a la oxi­da­ción a bue­na par­te de ella.

Las com­pa­ra­cio­nes son odio­sas. Aún así, si bien es cier­to lo que aca­bó de escri­bir, no es menos cier­to que en otros muchos aspec­tos, Corea supera con cre­ces a China.

La situa­ción del cam­po es bue­na prue­ba de ello. En ori­gen, ambos paí­ses com­par­ten cir­cuns­tan­cias muy simi­la­res. En ambos casos, los cam­pe­si­nos eran la par­te mayo­ri­ta­ria del país y la fuer­za prin­ci­pal que hizo la Revo­lu­ción. Ade­más, tan­to en Chi­na como en Corea, la super­fi­cie cul­ti­va­ble es esca­sa y se requie­ren inver­sio­nes de capi­tal masi­vas en el agro para lograr el obje­ti­vo de la auto­su­fi­cien­cia alimentaria.

En Corea se dise­ño una estra­te­gia a lar­go pla­zo que se ha veni­do desa­rro­llan­do a lo lar­go de déca­das. Es real­men­te increí­ble lo que a sim­ple vis­ta se pue­de obser­var. Todos los cam­pos de cul­ti­vo se han nive­la­do y las cose­chas ocu­pan prác­ti­ca­men­te todo el terri­to­rio rural. En las zonas lla­nas, arroz y maíz; en las coli­nas, fru­ta­les y hor­ta­li­zas. Los pue­blos se han recons­trui­do con vivien­das moder­nas en las lomas de las abun­dan­tes mon­ta­ñas. Todo está per­fec­ta­men­te orga­ni­za­do, pla­ni­fi­ca­do y aprovechado.

Así, Corea se ha con­ver­ti­do en un país con el record de ren­di­mien­to por hec­tá­rea en el cul­ti­vo de pata­ta y, en los años 80, tam­bién en el arroz, según la FAO. El cre­ci­mien­to anual de su pro­duc­ción agrí­co­la supera amplia­men­te la media mun­dial. Todo esto, a pesar de un per­sis­ten­te blo­queo eco­nó­mi­co que difi­cul­ta enor­me­men­te la com­pra de petró­leo ‑nece­sa­rio para la maqui­na­ria agrí­co­la y la pro­duc­ción de fertilizantes‑, las difí­ci­les con­di­cio­nes cli­má­ti­cas ‑que no per­mi­ten cul­ti­var duran­te 200 días al año en algu­nas áreas‑, la poca fer­ti­li­dad y esca­sez de tie­rras cul­ti­va­bles y las difi­cul­ta­des económicas.

En cam­bio, en Chi­na, la polí­ti­ca rural sufrió nume­ro­sos tam­ba­leos y nun­ca exis­tió una estra­te­gia per­ma­nen­te para el agro. En tiem­pos maoís­tas, hubo pri­me­ro coope­ra­ti­vas, lue­go comu­nas y final­men­te otra vez coope­ra­ti­vas, que actua­ban casi como gran­jas esta­ta­les. El obje­ti­vo era “andar con las dos pier­nas”, es decir, que el país basa­ra su desa­rro­llo, no en el cre­ci­mien­to prio­ri­ta­rio de la indus­tria ‑como en la Unión Soviética‑, sino en la agri­cul­tu­ra también.

Sin embar­go, esto tuvo un sig­ni­fi­ca­do dis­tin­to según cada momen­to his­tó­ri­co. Duran­te la pri­me­ra déca­da, se coope­ra­ti­vi­zó el cam­po y de las gran­jas se sacó el capi­tal ‑humano y mate­rial- para indus­tria­li­zar las gran­des ciu­da­des. En el Gran Sal­to Ade­lan­te, en cam­bio, se fusio­na­ron las coope­ra­ti­vas en gran­des comu­nas auto­su­fi­cien­tes, que debían crear con sus pro­pias fuer­zas indus­trias loca­les para lle­var la vida urba­na al cam­po. El fra­ca­so de este plan supu­so tam­bién el fin de las comu­nas y duran­te el res­to del perio­do maoís­ta, las gran­jas fun­cio­na­ron bajo un sis­te­ma más clá­si­co, por el cual la indus­tria esta­tal les faci­li­ta­ba la maqui­na­ria moder­na y los químicos.

En defi­ni­ti­va, no hubo una estra­te­gia de trans­for­ma­ción inte­gral del cam­po en fun­ción de cri­te­rios cla­ros, lo que sig­ni­fi­có el asis­ten­cia­lis­mo y la fal­ta de desa­rro­llo. Esto hizo fácil al sec­tor lide­ra­do por Deng Xiao­ping pri­va­ti­zar las gran­jas, bajo el pre­tex­to de la pro­duc­ti­vi­dad y de dar a las fami­lias los resul­ta­dos de su tra­ba­jo, aun­que en la prác­ti­ca la pro­pie­dad rural se esté con­cen­tran­do en los nue­vos ricos de China.

El últi­mo con­gre­so del Par­ti­do Comu­nis­ta Chi­na ha vuel­to a intro­du­cir la idea de un sec­tor socia­lis­ta en el cam­po. Habrá que ver si hay algo más que bue­nas palabras.

Lo cier­to es que el cam­po chino no tie­ne nada que ver con el de Corea. Las vivien­das son gene­ral­men­te vie­jas y están dise­mi­na­das por los cam­pos de cul­ti­vo, que son atra­ve­sa­dos sin orden por carre­te­ras y ferro­ca­rri­les. Hay nume­ro­sos cam­pos sin cul­ti­var, al lado de otros que cuen­tan con plan­ta­cio­nes de agri­cul­tu­ra inten­si­va. En resu­men, el apro­ve­cha­mien­to real de las capa­ci­da­des que tie­ne Chi­na está muy por deba­jo de la capa­ci­dad poten­cial. Y eso no sólo es un pro­ble­ma chino, sino mun­dial. El con­su­mo y segu­ri­dad ali­men­ta­ria tie­ne mucho que ver con una correc­ta pla­ni­fi­ca­ción y con que en cada país se tra­ba­je por su pro­pia segu­ri­dad ali­men­ta­ria. Y esto, sin­ce­ra­men­te, sólo es posi­ble bajo el socialismo.

Sólo con un sis­te­ma capaz de pla­ni­fi­car en fun­ción de toda la tie­rra dis­po­ni­ble, es posi­ble ali­men­tar a toda la pobla­ción. El capi­ta­lis­mo redu­ce la ren­ta­bi­li­dad agrí­co­la, por­que don­de sería nece­sa­rio un sólo trac­tor, el capi­ta­lis­mo hace que se nece­si­ten tres, ya que esa tie­rra está divi­di­da entre tres pro­pie­ta­rios. No sólo eso, en Espa­ña esta­mos trans­for­man­do nues­tros cam­pos de cul­ti­vo en cam­pos de golf y el agua de los cul­ti­vos se des­vía hacia las pis­ci­nas de las urba­ni­za­cio­nes para turis­tas borra­chos de Gran Bre­ta­ña y Alemania.

Nece­si­ta­mos un sis­te­ma que pla­ni­fi­que en fun­ción de las nece­si­da­des ali­men­ta­rias, no de las nece­si­da­des de ven­ta de los pro­pie­ta­rios de la tie­rra. Cada medio de pro­duc­ción satis­fa­ce las nece­si­da­des de su pro­pie­ta­rio. Si que­re­mos una tie­rra que sir­va para ganar bene­fi­cios, démo­se­la a empre­sas pri­va­das, que en vez de cul­ti­var, pon­drán un cen­tro comer­cial o un cam­po de golf. Si que­re­mos una tie­rra que sir­va a las nece­si­da­des colec­ti­vas del pue­blo, démo­se­la al pue­blo, bajo régi­men de pro­pie­dad colec­ti­va. Por eso, en Corea no se deja de cul­ti­var ali­men­tos para pro­du­cir bio­com­bus­ti­bles y, en paí­ses como Bra­sil, sí.

En fin, las dife­ren­cias entre Chi­na y Corea van mucho más allá de la admi­nis­tra­ción eco­nó­mi­ca. La sani­dad y la edu­ca­ción siguen sien­do en Corea gra­tui­tas y públi­cas a todos los nive­les, lo cual no impi­de que exis­ta un sis­te­ma de ense­ñan­za tre­men­da­men­te eli­tis­ta. Me expli­co: en Corea se bus­ca de for­ma sis­te­má­ti­ca a los talen­tos des­de eda­des muy tem­pra­nas y se les ofre­ce edu­ca­ción espe­cia­li­za­da. Las ramas abar­can des­de los niños super­do­ta­dos has­ta talen­tos depor­ti­vos, artís­ti­cos, lin­güís­ti­cos o inclu­so para el cir­co. Por eso, un país con ape­nas 24 millo­nes de habi­tan­tes, es capaz de enviar por sus pro­pios medios naves al espa­cio y desa­rro­llar tec­no­lo­gía nuclear.

Chi­na tam­bién da una impor­tan­cia enor­me a la edu­ca­ción, aun­que el esfuer­zo comen­zó sobre todo a tra­vés de las “cua­tro moder­ni­za­cio­nes” pre­vis­tas por Zhou Enlai en los años 70. En cual­quier caso, ante la impo­si­bi­li­dad de hacer­lo por sus pro­pios medios, el Esta­do chino ha recu­rri­do a eli­ti­zar la edu­ca­ción con la entra­da de capi­tal pri­va­do y la exclu­sión de bue­na par­te del estu­dian­ta­do median­te dis­tin­tas barre­ras, entre ellas, la económica.

El cen­tro de toda la estra­te­gia chi­na, hoy día, es la apues­ta por el desa­rro­llo de las fuer­zas pro­duc­ti­vas. Se basa en una vie­ja pre­mi­sa mar­xis­ta de que el socia­lis­mo no es socia­li­zar mise­ria, sino una dis­tri­bu­ción igua­li­ta­ria de una rique­za cada vez mayor, apor­ta­da por una indus­tria avan­za­da. Es decir, el socia­lis­mo impli­ca rela­cio­nes de pro­duc­ción colec­ti­vas y desa­rro­llo de las fuer­zas productivas.

El pro­ble­ma es que las revo­lu­cio­nes se han pro­du­ci­do allá don­de las situa­cio­nes pobre­za eran más alar­man­tes, es decir, don­de el desa­rro­llo de las fuer­zas pro­duc­ti­vas era más limi­ta­do y las rela­cio­nes de pro­duc­ción eran más san­gran­tes. Esto ha pro­du­ci­do que los par­ti­dos comu­nis­tas en el poder no pudie­sen poner en mar­cha inme­dia­ta­men­te el repar­to igua­li­ta­rio de la rique­za, por­que pre­ci­sa­men­te no exis­tía esa riqueza.

¿Qué hacer enton­ces? Obvia­men­te, hay que con­se­guir ambos obje­ti­vos: crear rique­za y dis­tri­buir­la bien. Pero las vías pue­den ser dos. Chi­na, bajo la épo­ca maoís­ta, apos­tó por for­zar al máxi­mo el igua­li­ta­ris­mo social, para for­mar hom­bres y muje­res comu­nis­tas cons­cien­tes. Aun­que aún no se hubie­se lle­ga­do al desa­rro­llo sufi­cien­te como para crear una rique­za abun­dan­te, lo impor­tan­te era que se vivía en una socie­dad de igua­les. El comu­nis­ta y la comu­nis­ta, en reali­dad, podían vivir en el asce­tis­mo y la aus­te­ri­dad, eso era lo de menos e inclu­so algo posi­ti­vo. Lo lla­ma­ban el “espí­ri­tu de Yennan”.

Aún así, Marx ya lo avi­só: no es la con­cien­cia la que crea el ser social, sino el ser social el que crea la con­cien­cia. Es decir, que los chi­nos podían tener una con­cien­cia pura e igua­li­ta­ria, pero antes que las ideas, los seres huma­nos tene­mos estó­ma­go y cier­tas nece­si­da­des mate­ria­les. Nues­tras nece­si­da­des mate­ria­les pre­ce­den y son más pode­ro­sas que nues­tras ideas y en cuan­to un tal Deng Xiao­ping pro­me­tió rique­za, los chi­nos le siguie­ron sin dema­sia­das pro­tes­tas, a pesar de que la igual­dad nun­ca más carac­te­ri­za­se a la socie­dad chi­na. Muchos chi­nos sacri­fi­ca­ron la segu­ri­dad y los míni­mos que le apor­ta­ba el maoís­mo, cre­yen­do en la ilu­sión de con­ver­tir­se en pro­pie­ta­rios, en nue­vos ricos.

Chi­na, ofi­cial­men­te, sigue aspi­ran­do a una socie­dad socia­lis­ta, pero con­si­de­ra que lo fun­da­men­tal es crear pri­me­ro la rique­za y, cuan­do sea posi­ble, comen­zar la dis­tri­bu­ción cre­cien­te­men­te igua­li­ta­ria. Para crear la rique­za, con­si­de­ran útil la des­igual­dad y fomen­tar el afán de com­pe­ti­ti­vi­dad y enri­que­ci­mien­to per­so­nal. Eso ace­le­ra el desa­rro­llo eco­nó­mi­co y, según su pun­to de vis­ta, ace­le­ra la lle­ga­da del socialismo.

El pro­ble­ma es que las fuer­zas eco­nó­mi­cas que se están crean­do son obje­ti­va­men­te anti­so­cia­lis­tas. Es decir, es impo­si­ble crear una cla­se de pro­pie­ta­rios en Chi­na y, den­tro de 25 años, decir­les que aban­do­nen sus empre­sas y man­sio­nes de for­ma pací­fi­ca, que ya lle­gó el momen­to del socialismo.

Ade­más, ¿cómo se ase­gu­ra que en algún momen­to habrá un cam­bio de rum­bo en direc­ción socia­lis­ta? En teo­ría, por­que aún con una eco­no­mía capi­ta­lis­ta, el Par­ti­do Comu­nis­ta sigue en el poder. Pero, ¿aca­so no ocu­pan pues­tos impor­tan­tes en el par­ti­do los nue­vos ricos? ¿Qué intere­ses está defen­dien­do el par­ti­do? ¿Los de quién?

Un últi­mo pro­ble­ma de Chi­na, aun­que qui­zás la cla­ve de todo, es que el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co se basa en la acu­mu­la­ción exter­na. Es decir, los recur­sos que Chi­na uti­li­za para su gigan­tes­co des­pe­gue eco­nó­mi­co pro­ce­den del capi­tal inter­na­cio­nal, de las inver­sio­nes. De esta mane­ra, el Esta­do chino ha deja­do de prio­ri­zar la acu­mu­la­ción inter­na, cen­tral en tiem­pos maoís­tas, y los recur­sos libe­ra­dos sir­ven hoy para la adqui­si­ción de bie­nes de con­su­mo por par­te de la pobla­ción. Ésta ha sido la for­ma de “com­prar” el silen­cio de los chi­nos ante los abu­sos y la reali­dad de la inver­sión y explo­ta­ción extranjera.

Sin embar­go, los intere­ses del capi­tal extran­je­ro son tan gran­des hoy que pue­den poner en peli­gro la pro­pia sobe­ra­nía china.

Por el con­tra­rio, Corea basa más del 90% de su cre­ci­mien­to en la acu­mu­la­ción inter­na. Exis­te algu­na empre­sa mix­ta y una zona eco­nó­mi­ca espe­cial para fomen­tar el inter­cam­bio con Corea del Sur, pero su peso en el con­jun­to de la eco­no­mía es peque­ño, sal­vo en el ámbi­to de las divisas.

El esfuer­zo de inver­sio­nes de capi­tal con recur­sos nacio­na­les redu­ce, obvia­men­te, las posi­bi­li­da­des de con­su­mo, pero per­mi­te már­ge­nes de sobe­ra­nía polí­ti­ca inal­can­za­bles para la mayo­ría de paí­ses del mun­do. No sólo eso, en Corea no exis­ten gran­des dife­ren­cias de ingre­sos entre la pobla­ción y la con­cien­cia ideo­ló­gi­ca se corres­pon­de con la reali­dad que la pobla­ción vive en el día a día. Eso es una fuen­te de moti­va­ción para muchas per­so­nas y per­mi­te que, fue­ra de horas de tra­ba­jo, millo­nes de tra­ba­ja­do­res se movi­li­cen para el tra­ba­jo volun­ta­rio, con­si­guien­do un ren­di­mien­to eco­nó­mi­co espec­ta­cu­lar para un país que se basa en sus pro­pios recur­sos. Espe­cial­men­te, para un país peque­ño y some­ti­do a un blo­queo eco­nó­mi­co fortísimo.

En Corea, la auto­su­fi­cien­cia eco­nó­mi­ca y la sobe­ra­nía polí­ti­ca lle­van sien­do obje­ti­vos cen­tra­les des­de los años 50. Su eco­no­mía ha toma­do algu­nos aspec­tos de la Unión Sovié­ti­ca y otros de la Chi­na maoísta.

Como en la Unión Sovié­ti­ca, exis­te una pla­ni­fi­ca­ción cen­tra­li­za­da, todo se cal­cu­la, se mide, se orga­ni­za a la per­fec­ción y se eje­cu­ta con pre­ci­sión. La téc­ni­ca y orga­ni­za­ción tie­nen una impor­tan­cia capi­tal en la eco­no­mía norcoreana.

Sin embar­go, en las for­mas de ges­tión, Corea apues­ta por un mode­lo simi­lar al de la Chi­na maoís­ta. Aun­que el par­ti­do y el Esta­do orga­ni­zan, no impo­nen. La fun­ción del par­ti­do es ser la fuer­za orga­ni­za­da cons­cien­te, que cono­ce la reali­dad del país y hacia dón­de debe avan­zar. Inter­vie­ne entre la socie­dad para tra­tar de guiar­la en esa direc­ción, la escu­cha y se nutre de sus opi­nio­nes. El par­ti­do es una espe­cie de ins­tru­men­to inter­me­dio entre la actua­li­dad y el futu­ro, entre la socie­dad y las per­so­nas en pues­tos dirigentes.

Ante cual­quier deci­sión, el par­ti­do la expli­ca y hace cam­pa­ñas entre la pobla­ción, tra­tan­do de que sea ésta la que volun­ta­ria­men­te res­pon­da de for­ma entu­sias­ta. La per­so­na y su con­cien­cia ideo­ló­gi­ca están en el cen­tro de todo el sistema.

Este mode­lo de ges­tión se lle­va apli­can­do des­de la déca­da de los 50 y es lo que carac­te­ri­za al socia­lis­mo coreano y, qui­zás, una de las cla­ves por las que el tsu­na­mi con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rio de los años 80 no arras­tró tam­bién a la Repú­bli­ca Popu­lar Demo­crá­ti­ca de Corea, a pesar de tener enemi­gos tan pode­ro­sos como Esta­dos Uni­dos, Corea del Sur y Japón.

A día de hoy, los corea­nos están con­ven­ci­dos de que son una poten­cia mili­tar: su Revo­lu­ción no pue­de ser derro­ta­da mili­tar­men­te, sal­vo con un baño de san­gre tan gran­de que lo hace inasu­mi­ble para el impe­ria­lis­mo yan­ki. Son tam­bién una poten­cia polí­ti­ca ‑afirman‑, ya que el socia­lis­mo cuen­ta con el res­pal­do casi uná­ni­me del pue­blo del nor­te de Corea y el poder popu­lar tie­ne bases tan implan­ta­das que es casi impo­si­ble una con­tra­rre­vo­lu­ción interna.

Por ello, la gran tarea es ‑como en Chi­na- el desa­rro­llo eco­nó­mi­co. Ese obje­ti­vo lo deno­mi­nan en Corea “la gran poten­cia prós­pe­ra socia­lis­ta”. Lo de socia­lis­ta no es una cole­ti­lla, sino la cla­ve para enten­der su estra­te­gia. Para ellos, el desa­rro­llo de las fuer­zas pro­duc­ti­vas no pue­de poner en peli­gro las rela­cio­nes de pro­duc­ción ni tam­po­co la estra­te­gia autosuficiente.

De hecho, dos cla­ves para enten­der los pla­nes de desa­rro­llo que están actual­men­te en mar­cha son, en pri­mer lugar, la crea­ción de una indus­tria moder­na y com­pe­ti­ti­va, pero esta­tal y basa­da en toda la legis­la­ción socia­lis­ta con­quis­ta­da duran­te todas las déca­das ante­rio­res. En segun­do lugar, la sus­ti­tu­ción de las impor­ta­cio­nes a las que se vio obli­ga­do el país duran­te los años de la crisis.

En ese sen­ti­do, tie­ne impor­tan­cia el auto­abas­te­ci­mien­to ali­men­ta­rio defi­ni­ti­vo, así como la sus­ti­tu­ción de bie­nes de con­su­mo impor­ta­dos por los que se pro­du­cen en nue­vas indus­trias nacio­na­les. La base para ello es la poten­te indus­tria pesa­da esta­tal crea­da a lo lar­go de las déca­das anteriores.

Los avan­ces están sien­do espec­ta­cu­la­res, aun­que me que­do con tres ejem­plos que pude visi­tar y que deta­llo en las cró­ni­cas corres­pon­dien­tes: la gran­ja fru­tí­co­la, la fábri­ca de bal­do­sas y la gran­ja de avestruces.

El año 2012 es la fecha en la que ter­mi­na el actual Plan Quin­que­nal y en la que, ade­más, se cum­ple el cen­te­na­rio del naci­mien­to de Kim Il Sung. Enton­ces, se quie­ren haber pues­to los cimien­tos de esa gran poten­cia prós­pe­ra socia­lis­ta. Los pla­nes en mar­cha son muy ambi­cio­sos y abar­can casi todos los ámbi­tos. Cual­quie­ra que quie­ra dar­se cuen­ta de ello sólo tie­ne que dar­se una vuel­ta por Pyong­yang y ver la can­ti­dad de edi­fi­cios en cons­truc­ción o repa­ra­ción, las nue­vas esta­cio­nes de metro, la can­ti­dad de pro­duc­tos nacio­na­les en las tien­das y otros muchos sig­nos de recu­pe­ra­ción y avan­ce económico.

Sé que más de una per­so­na esta­rá pen­san­do en la coin­ci­den­cia del cum­plea­ños del pri­mer pre­si­den­te del país con un obje­ti­vo eco­nó­mi­co. El líder es en Corea algo más que una sim­ple per­so­na desem­pe­ñan­do un car­go. Una revo­lu­ción se expli­ca por cau­sas obje­ti­vas ‑eco­nó­mi­cas, de opre­sión nacio­nal- y por cau­sas sub­je­ti­vas ‑suje­tos que hacen la revo­lu­ción con una deter­mi­na­da con­cien­cia y gra­cias a una orga­ni­za­ción deter­mi­na­da. En Corea, el líder es uno de los ele­men­tos sub­je­ti­vos cla­ves para expli­car su revolución.

Es un mode­lo y ejem­plo y alguien cer­cano que ayu­da al pue­blo a com­pren­der la nue­va socie­dad socia­lis­ta. Es a quien el pue­blo ha segui­do en trans­for­ma­cio­nes radi­ca­les como la Libe­ra­ción, la lucha con­tra el impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se o la cons­truc­ción del socia­lis­mo. Así lo ven ellos, al menos.

Si eso es cul­to a la per­so­na­li­dad o no, es lo de menos, al menos para los corea­nos. Eso no es un pro­ble­ma prác­ti­co. Es un sen­ti­mien­to genuino y colec­ti­vo. Yo mis­mo pude com­pro­bar cómo, vien­do el video sobre la muer­te ‑en 1994- de Kim Il Sung, la gen­te aún hoy se echa a llo­rar. Su esta­tua y su mau­so­leo tie­nen miles de visi­tas dia­rias duran­te los 365 días del año, así como flo­res. No hay fin­gi­mien­to, es un sen­ti­mien­to real.

En Occi­den­te todo se redu­ce a seña­lar con el dedo y gri­tar “cul­to a la per­so­na­li­dad”. No quie­ro entrar en valo­ra­cio­nes his­tó­ri­cas o cul­tu­ra­les, pero sí decir que este deba­te escon­de otras muchas cosas. En la his­to­ria del movi­mien­to comu­nis­ta, hemos teni­do líde­res que pro­yec­ta­ron su ima­gen has­ta la sacie­dad, pero que fue­ron “hete­ro­do­xos” y úti­les al impe­ria­lis­mo. A esos, pocos les acu­sa­rían de cul­to a la per­so­na­li­dad. Hablo de casos como los de San­tia­go Carri­llo, en Espa­ña, Deng Xiao­ping, en Chi­na, o Mijail Gor­ba­chov, en la Unión Soviética.

En cam­bio, este fenó­meno se recuer­da de for­ma reite­ra­ti­va en el caso de líde­res que man­tu­vie­ron una polí­ti­ca cla­ra en defen­sa de los intere­ses de la cla­se obre­ra y de acuer­do con el socia­lis­mo cien­tí­fi­co. Creo que se entien­de por dón­de van los tiros.

El infan­ti­lis­mo de las dis­tin­tas “izquier­das” ‑gene­ral­men­te, direc­ta­men­te pro­por­cio­nal al gra­do de inefi­ca­cia de la lucha de cada una de ellas con­tra el capi­ta­lis­mo- les lle­va a ser inca­pa­ces de ir más allá del mero bra­mi­do de “cul­to a la per­so­na­li­dad”, en vez de ana­li­zar el con­te­ni­do polí­ti­co del pro­yec­to que enca­be­za un deter­mi­na­do dirigente.

En mi opi­nión, el segui­dis­mo a un líder es un fenó­meno muy nega­ti­vo si eso impli­ca el dog­ma­tis­mo en la vida polí­ti­ca del par­ti­do revo­lu­cio­na­rio, la res­tric­ción de la demo­cra­cia inter­na o, espe­cial­men­te, si el con­te­ni­do con­cre­to de la polí­ti­ca de ese líder es cla­ra­men­te con­tra­rre­vo­lu­cio­na­ria, como pue­da ser en el caso de Carrillo.

Aho­ra bien, en el caso de que el líder en cues­tión esté fomen­tan­do la demo­cra­cia inter­na, el deba­te crí­ti­co e impul­se un pro­yec­to revo­lu­cio­na­rio, don­de ade­más exis­te una direc­ción colec­ti­va a todos los nive­les; el hecho de que se res­pe­te mucho o dema­sia­do al líder, no es una cues­tión que, para per­so­nas con cier­ta capa­ci­dad inte­lec­tual, deba hacer­les per­der mucho tiempo.

Un últi­mo ele­men­to que qui­sie­ra men­cio­nar sobre este fenó­meno es que para los corea­nos, sus líde­res son per­so­nas muy cer­ca­nas. Des­de fechas muy tem­pra­nas, Kim Il Sung comen­zó a visi­tar aldeas, fábri­cas, gran­jas, uni­ver­si­da­des, uni­da­des mili­ta­res,… y reu­nir­se con los tra­ba­ja­do­res de estos cen­tros. Cono­cer, inter­cam­biar y diri­gir sobre el terreno es par­te del méto­do de direc­ción corea­na y una exi­gen­cia que se hace a los fun­cio­na­rios en pues­tos de res­pon­sa­bi­li­dad. El pro­pio Kim Jong Il, duran­te el año 2009, hizo más de 200 visi­tas de este tipo. ¿A alguien toda­vía le extra­ña que los corea­nos ten­gan ese tipo de sen­ti­mien­tos hacia él y los espa­ño­les ten­ga­mos otros radi­cal­men­te dis­tin­tos hacia Juan Car­los o José Luis?

Otro aspec­to muy carac­te­rís­ti­co de los corea­nos es su patrio­tis­mo. De hecho, su Revo­lu­ción no nació de un movi­mien­to cla­sis­ta, sino ante el fra­ca­so de la opo­si­ción nacio­na­lis­ta no pro­le­ta­ria. Kim Il Sung, con ape­nas 13 años, se fue de Corea para for­mar­se en Chi­na y luchar por la inde­pen­den­cia de su país, como esta­ba hacien­do su padre, que era nacio­na­lis­ta. Su madre era tam­bién femi­nis­ta y patriota.

Kim Il Sung vio en el movi­mien­to comu­nis­ta la úni­ca alter­na­ti­va para con­se­guir la inde­pen­den­cia de Corea y supe­rar de una vez por todas el feu­da­lis­mo. Pero la alter­na­ti­va comu­nis­ta sur­gió de la nece­si­dad de recu­pe­rar la Patria. Ese espí­ri­tu lle­ga has­ta hoy y expli­ca, en gran medi­da, la apa­ri­ción del Juche, que prio­ri­za los aspec­tos nacio­na­les en la cons­truc­ción del socialismo.

No hay que enga­ñar­se, la revo­lu­ción corea­na no nace como la mera exten­sión de la influen­cia sovié­ti­ca o chi­na a la Penín­su­la Corea­na. Tie­ne expli­ca­cio­nes y raí­ces muy pro­fun­das en la his­to­ria de Corea, que arran­can varios siglos atrás, con toda una serie de sen­ti­mien­tos de agra­vio y ren­cor colec­ti­vo del pue­blo coreano hacia su atra­so y la opre­sión extran­je­ra. El socia­lis­mo sig­ni­fi­ca para los corea­nos sobe­ra­nía, pri­me­ro, y des­pués eman­ci­pa­ción de cla­se. Ellos sue­len decir que el socia­lis­mo es su vida y par­te de los moti­vos por los que su Revo­lu­ción sobre­vi­vió a la con­tra­rre­vo­lu­ción sovié­ti­ca y la renun­cia chi­na tie­ne que ver con la natu­ra­li­dad con la que han enrai­za­do su socia­lis­mo con los sen­ti­mien­tos e his­to­ria nacional.

Esto no quie­re decir que Corea no aspi­re a la revo­lu­ción en otros paí­ses ni deje de prac­ti­car la soli­da­ri­dad inter­na­cio­na­lis­ta. Pero su revo­lu­ción es, en pri­mer lugar, suya y, des­pués, mundial.

Uno de los aspec­tos que más impor­tan­cia tie­nen den­tro de la Revo­lu­ción, como ya he men­cio­na­do, es la edu­ca­ción. La edu­ca­ción fue una de las prin­ci­pa­les rei­vin­di­ca­cio­nes del movi­mien­to de opo­si­ción al régi­men colo­nial. No sólo eso, la pro­pia gue­rri­lla se dedi­có a la alfa­be­ti­za­ción y edu­ca­ción de los pue­blos don­de tenía influen­cia o control.

Corea del Nor­te se con­vir­tió en 1949 en el pri­mer país asiá­ti­co en erra­di­car el anal­fa­be­tis­mo, ape­nas cua­tro años des­pués de la libe­ra­ción. Una déca­da des­pués, el 100% del alum­na­do reci­bía gra­tui­ta­men­te edu­ca­ción pri­ma­ria y secun­da­ria. En los sesen­ta, se pro­lon­gó el perio­do edu­ca­ti­vo has­ta 9 años y la secun­da­ria se con­vir­tió en Edu­ca­ción téc­ni­ca, en la que todo alumno expe­ri­men­ta con máqui­nas y herra­mien­tas moder­nas. En los seten­ta, el sis­te­ma de ense­ñan­za obli­ga­to­ria se exten­dió a 11 años, inclu­yen­do ense­ñan­za artís­ti­ca y edu­ca­ción física.

El Esta­do ofre­ce ser­vi­cio gra­tui­to de casas cuna y guar­de­ría para el 100% de los niños, inclu­yen­do en fábri­cas, gran­jas, aldeas y barrios. Se admi­ten inclu­so recién naci­dos y exis­te el régi­men de inter­na­do, para los padres que por razo­nes labo­ra­les o de estu­dio no pue­dan aten­der a sus hijos todos los días o duran­te una temporada.

La Uni­ver­si­dad, las acti­vi­da­des extra­es­co­la­res y socio-polí­ti­cas y la ense­ñan­za para adul­tos son tam­bién gra­tui­tas, así como las resi­den­cias de estu­dian­tes y los libros de tex­to. Por los uni­for­mes esco­la­res se paga un 20% del cos­te y son gra­tui­tos para aque­llas fami­lias con tres hijos o más.

Empe­cé dicien­do que sobre Corea se dicen dema­sia­das cosas, pero se cono­ce muy poco. Y me reite­ro. No es cues­tión de ir refu­tan­do todas las ton­te­rías que se dicen, una a una. El pro­ble­ma es que se ha crea­do una for­ma de pen­sar sobre Corea, un esque­ma ina­mo­vi­ble en cuyas cla­ves pien­sa la mayo­ría de la gente.

Este esque­ma se ha crea­do como resul­ta­do de un esfuer­zo de años y años, en el que Esta­dos Uni­dos y Corea del Sur han veni­do fabri­can­do noti­cias, crean­do orga­ni­za­cio­nes fan­tas­ma y agen­cias de pren­sa de into­xi­ca­ción y min­tien­do des­ca­ra­da­men­te. Es un esfuer­zo pla­ni­fi­ca­do y que ade­más tie­ne en cuen­tas las nece­si­da­des de “poner más leña en el fue­go” en deter­mi­na­dos momen­tos o a modo de recor­da­to­rio. No es que en Corea del Nor­te siem­pre esté pasan­do algo, sino que si Corea del Sur no fabri­ca­se algo de vez en cuan­do, el esque­ma per­de­ría peso.

Algún ejem­plo lo hemos teni­do en el pasa­do mun­dial de fút­bol. Fabri­car la noti­cia de la deser­ción de cua­tro nor­co­rea­nos, for­ma par­te de esta cam­pa­ña. Toda la “infor­ma­ción” par­tió de un dia­rio ita­liano, pero sería inge­nuo pen­sar que se le ocu­rrió la noche ante­rior. Esto lle­va una pla­ni­fi­ca­ción de meses y es un esfuer­zo por par­te del sis­te­ma de pro­pa­gan­da occi­den­tal crea­do en la Gue­rra Fría y al ser­vi­cio de los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia de los Esta­dos. Corea del Sur es un Esta­do cuya pri­me­ra prio­ri­dad es la absor­ción del Nor­te, ¿alguien se cree que no van a usar medios de mani­pu­la­ción infor­ma­ti­va, diri­gi­dos a nivel estatal?

Da igual que días des­pués, la mayor par­te de la pren­sa publi­ca­ra en una esqui­na que la noti­cia había sido des­men­ti­da por la FIFA, y que esta­ba con­fir­ma­do por la pre­sen­cia de esos juga­do­res en el entre­na­mien­to. Dio igual, por­que lo fun­da­men­tal no es una deser­ción sino que los lec­to­res se asu­man con natu­ra­li­dad la idea de que Corea del Nor­te es un país del que su pobla­ción quie­re huir.

Nos dicen: “¿Qué mas da que no ocu­rrie­se? ¡La cul­pa es de Pyong­yang, que es un “régi­men muy her­mé­ti­co” y por eso noso­tros nos con­fun­di­mos! Ade­más, quién no se ima­gi­na que eso pudie­se haber pasa­do.” Os reco­mien­do que bus­queís la acla­ra­ción que hizo el dia­rio “El Mun­do”, por­que vie­ne a decir esto.

Por lo tan­to, quién quie­ra cono­cer Corea tie­ne que rom­per con los esque­mas que le han crea­do. Es un pri­mer paso sin el cual no va a poder cono­cer nada. No bas­ta con visi­tar el país, hay que visi­tar­lo con una deter­mi­na­da acti­tud, ya que sino, el esque­ma de la pro­pa­gan­da impe­ria­lis­ta, con­di­cio­na inclu­so las per­cep­cio­nes que tie­nen los visitantes.

¡No, no es una para­noia, es que han crea­do un dis­cur­so cerra­do y per­fec­to, don­de todo tie­ne una expli­ca­ción, según su esque­ma! Si ves a la gen­te feliz, es que el régi­men te ense­ña lo que quie­re que veas. Si hay edi­fi­cios en buen esta­do, no les pres­tes aten­ción, a saber cómo esta­rán los que no sean de “car­tón pie­dra”. Si los corea­nos te cuen­tan que están de acuer­do con su sis­te­ma y les pare­ce demo­crá­ti­co, es que les han lava­do el cere­bro. Y así has­ta el infi­ni­to. ¿A qué os sue­nan este tipo de afir­ma­cio­nes? ¿Exis­te o no exis­te un dis­cur­so hege­mó­ni­co sobre la reali­dad de los paí­ses socia­lis­tas, que nos impi­de ver inclu­so lo que tene­mos fren­te a nues­tros ojos?

Por haber, hay has­ta “perio­dis­tas” que han visi­ta­do Corea y han sali­do dicien­do que están prohi­bi­das las bici­cle­tas, por­que da una ima­gen de pobre­za al turis­ta. ¡Cla­ro! ¡Pyong­yang, ciu­dad de vaca­cio­nes! Aho­ra en serio. Conoz­co casos con­cre­tos: una “perio­dis­ta” del gru­po PRISA, hizo una visi­ta de 6 días a Pyong­yang, para hacer­se las fotos que legi­ti­men ante el lec­tor el con­te­ni­do de sus artícu­los. Las fotos no cuen­tan mucho, pero al menos tras­mi­ten el men­sa­je de “si lo cuen­to es por­que estu­ve allí”. Da igual que hubie­se esta­do o no, por­que el encar­go de sus amos ‑recor­de­mos que en los medios de comu­ni­ca­ción capi­ta­lis­tas, el perio­dis­ta no escri­be libre­men­te y en favor de la ver­dad; sino por encar­go y bajo ame­na­za de des­pi­do- era sim­ple y lla­na­men­te, repe­tir los bulos de la pro­pa­gan­da surcoreana.

El nom­bre de la perio­dis­ta es Geor­gi­na Higue­ras y sólo seña­la­ré la más fla­gran­te de sus men­ti­ras. Cito tex­tual­men­te, párra­fo sex­to de un artícu­lo en el suple­men­to del 10 de sep­tiem­bre de 2005 de “El País”: “En Pyong­yang, la pobla­ción supera los dos millo­nes, pero la mayor par­te del tiem­po las calles están desier­tas. No hay ni bici­cle­tas. El gran líder dijo un día que daban un aire poco moderno a la ciu­dad, y nun­ca más vol­vie­ron a rodar por sus amplias avenidas.”

¿Cómo alguien que visi­ta Pyong­yang pue­de afir­mar que no hay prohi­bi­ción de mon­tar en bici­cle­ta? Pero si, tras el metro, es el medio de trans­por­te más uti­li­za­do. ¡Mucho más que el coche! Pues bien, en varios artícu­los repi­tió esa mentira.

Por eso digo, que no bas­ta con visi­tar el país. En el caso de la “perio­dis­ta”, la diver­gen­cia entre reali­dad y per­cep­ción es exa­ge­ra­da, pero en el caso de algu­nos visi­tan­tes, sin lle­gar al extre­mo de la mani­pu­la­ción volun­ta­ria, tam­bién se da el mis­mo fenómeno.

Corea no es un país don­de la pobla­ción ten­ga prohi­bi­do usar cor­ti­nas, para que la poli­cía pue­da mirar si tie­nen retra­tos de los líde­res en su inte­rior. Tam­po­co se hacen humi­lla­cio­nes públi­cas a los depor­tis­tas que pier­den un par­ti­do, sino que se les reci­be con cari­ño en el aero­puer­to. No exis­te un gulag, entre otras cosas por­que ni hay tan­ta gen­te ni tan­to espa­cio en Corea como para man­te­ner­lo y el nivel de cri­mi­na­li­dad es de los más bajos del mun­do. La gen­te no se mue­re de ham­bre ni se res­trin­ge la elec­tri­ci­dad a las viviendas.

¡No! Corea es un país don­de tra­tan de cons­truir una socie­dad mejor, de tipo socia­lis­ta. Esta­dos Uni­dos deci­dió tra­tar de abor­tar ese pro­ce­so en los años 40 y creó un esta­do títe­re ‑Corea del Sur- sin res­pal­do popu­lar, que se des­plo­mó como un cas­ti­llo de nai­pes en cues­tión de días, cuan­do comen­zó la Gue­rra Civil, en 1950. Sólo el des­pli­gue masi­vo de cien­tos de miles de tro­pas esta­dou­ni­den­ses pudo impe­dir que todo el país se uni­fi­ca­se en torno al úni­co pro­yec­to que tenía bases popu­la­res en Corea: la cons­truc­ción del socia­lis­mo. Y las tro­pas nor­te­ame­ri­ca­nas siguen en Corea del Sur.

Corea es una socie­dad divi­di­da, blo­quea­da y ame­na­za­da por la pri­me­ra poten­cia del mun­do, el úni­co país que ha bom­bar­dea­do a pobla­ción civil con armas nuclea­res y el país que más gue­rras ha des­en­ca­de­na­do en los últi­mos siglos. Y a pesar de eso, los corea­nos no sólo resis­ten, sino que tam­bién cons­tru­yen un sis­te­ma dife­ren­te, basán­do­se en sus pro­pias fuer­zas y superan­do la explo­ta­ción del ser humano por el ser humano.

Los corea­nos viven, se divier­ten, luchan, estu­dian, se ena­mo­ran, van al hos­pi­tal, tra­ba­jan. ¡Son per­so­nas como noso­tros y noso­tras! ¡Res­pi­ran, inclu­so! No hay que ver­los como seres de otro pla­ne­ta, que es lo que muchas veces nos quie­ren hacer ver.

Eso sí, es un pue­blo que, des­de los años 30, deci­dió com­ba­tir a las poten­cias extran­je­ras que pusie­ron sus pies de for­ma ile­gal en sue­lo coreano y que se com­pro­me­tió con una socie­dad supe­rior. Y eso sigue sien­do a día de hoy un pro­pó­si­to tan fir­me como hace 80 años, cuan­do comen­zó la lucha guerrillera.

¡Eso es lo que no le per­do­na el impe­ria­lis­mo nor­te­ame­ri­cano! ¡Por eso, como con Cuba, se emplean todos los medios posi­bles para derri­bar a un país de tan sólo 24 millo­nes de habi­tan­tes! Por­que en cifras, el país es peque­ño, pero cua­li­ta­ti­va­men­te, su revo­lu­ción es gran­de, muy grande.

Sobre Corea pasan cada mes más de 150 vue­los espías ‑vio­lan­do su espa­cio aéreo‑, se intro­du­cen redes de espio­na­je, se emi­ten miles de horas en pro­gra­mas de radio para mani­pu­lar a su pobla­ción (el mejor ejem­plo es “Radio Free Asia”), se blo­quea sus cos­tas y se asal­ta sus buques para difi­cul­tar el comer­cio ‑bajo el pre­tex­to de la lucha con­tra la “pro­li­fe­ra­ción de armas”- y se rea­li­zan ejer­ci­cios mili­ta­res en sus fron­te­ras, ensa­yan­do con casi 50’000 sol­da­dos cómo será la inva­sión del país.

Cabe pre­gun­tar­se, ¿qué más les pode­mos hacer para que nos odien? ¿A alguien real­men­te le sor­pren­de que cuan­do lle­ga un occi­den­tal tomen preocauciones?

Sin embar­go, no es odio o ren­cor lo que yo he vis­to en el pue­blo coreano. Sobre todo, he vis­to heroís­mo. Que nadie me entien­da mal, Corea es una y el heroís­mo y la lucha está tan­to en el nor­te como en el sur.

Lee In-mo, perio­dis­ta comu­nis­ta, es el pre­so polí­ti­co que más tiem­po ha pasa­do en la cár­cel: 34 años. Sufrió tor­tu­ras sal­va­jes y un encar­ce­la­mien­to que le lle­vó a enfer­me­da­des cró­ni­cas. Se le acu­sa­ba de per­te­ne­cer a un par­ti­do ile­ga­li­za­do y de pro­mo­ver la lucha arma­da con­tra Corea del Sur. El régi­men de Seúl le chan­ta­jeó duran­te 34 años, al igual que a los miles ‑las cifras son del New York Times, no mías- de pre­sos políticos.

El chan­ta­je con­sis­tía en la libe­ra­ción y el ceso de las tor­tu­ras a cam­bio de fir­mar una car­ta renun­cian­do al comu­nis­mo y cri­ti­can­do a Corea del Nor­te. Lee In-mo, jun­to a otros, resis­tió has­ta que, con más de 70 años, fue libe­ra­do. Media vida en pri­sión por no renun­ciar a sus prin­ci­pios. No hay en el mun­do tan­ta gen­te que pue­da pre­su­mir de lo mismo.

En 1993, tras su libe­ra­ción, se tras­la­dó a vivir en Corea del Nor­te, don­de fue reci­bi­do como un héroe más de la revo­lu­ción. Fue inter­na­do en un hos­pi­tal y con­si­guió recu­pe­rar­se de la mayo­ría de dolen­cias, por lo que fue dado de alta en 1994. Murió en 2007 a los 89 años de edad. A su fune­ral acu­die­ron miles de personas.

Pero no sólo los comu­nis­tas han demos­tra­do heroís­mo en Corea. Es una lucha que incum­be a todo un pue­blo. En los años cua­ren­ta, cuan­do se con­su­mó la divi­sión del país, a tra­vés de la impo­si­ción en Seúl de Syg­mun Rhee como dic­ta­dor títe­re de Esta­dos Uni­dos, hubo una con­fe­ren­cia de par­ti­dos polí­ti­cos y orga­ni­za­cio­nes cívi­cas en Pyong­yang. Acu­die­ron todos los par­ti­dos de nor­te y sur, a excep­ción de dos par­ti­dos surcoreanos.

Kim Gu, nacio­na­lis­ta y anti-comu­nis­ta, tam­bién acu­dió a la reu­nión. Esta­ba total­men­te des­ilu­sio­na­do con el régi­men de Corea del Sur, que lejos de ser la demo­cra­cia patrio­ta con la que él había soña­do, se había con­ver­ti­do en una dic­ta­du­ra geno­ci­da que había cam­bia­do la depen­den­cia hacia Japón por la depen­den­cia hacia Esta­dos Unidos.

En Pyong­yang, sin embar­go, se que­dó mara­vi­lla­do. En pri­mer lugar, por­que el sis­te­ma de Corea del Nor­te no era ‑como afir­ma­ba Esta­dos Uni­dos- una colo­nia sovié­ti­ca. Al con­tra­rio, las últi­mas tro­pas sovié­ti­cas se fue­ron en 1948, a dife­ren­cia de las ame­ri­ca­nas, que aún siguen en Corea del Sur.

Ade­más, los cam­bios radi­ca­les que en ape­nas tres años había hecho Corea del Nor­te le sor­pren­die­ron, espe­cial­men­te la refor­ma agraria.

Kim Gu se reu­nión con Kim Il Sung y le dijo que lo que le pedía el cuer­po era que­dar­se en Corea del Nor­te ‑como hicie­ron tres diri­gen­tes de par­ti­dos pro­gre­sis­tas en el Sur. Pero sabía que si lo hacía, los ame­ri­ca­nos dirían que esta­ba secues­tra­do en Pyong­yang, por su his­tó­ri­co anti-comu­nis­mo. Por eso que­ría ir a luchar en el sur por la reuni­fi­ca­ción de la patria y que, cuan­do ésta se con­si­guie­se, lo úni­co que pedía era poder tra­ba­jar en una gran­ja con man­za­nos, como las de una de las aldeas que visitó.

A su vuel­ta a Seúl, fue asesinado.

He de decir, que en Corea he reci­bi­do un tra­to muy bueno. Mis tra­duc­to­res, Kim­si­to y Kim­si­ta, se preo­cu­pa­ron cons­tan­te­men­te por inten­tar hacer­lo todo más fácil y en fun­ción de mis intere­ses. Todas las cosas que pedí visi­tar, las inclu­ye­ron en el pro­gra­ma, aun­que una de ellas se tuvo que anu­lar final­men­te, ya que la fábri­ca Taean esta­ba a un rit­mo de tra­ba­jo muy alto y no podían meter a gen­te aje­na a la pro­duc­ción a deam­bu­lar por allí. Sal­vo eso, el res­to se inclu­yó todo, inclu­yen­do la Ace­ría Cho­lli­ma (Kang­son), que tenía espe­cial inte­rés en conocer.

Por otro lado, ante mi fal­ta de dine­ro duran­te los últi­mos días, estu­vie­ron invi­tán­do­me a cafés y hela­dos y el últi­mo día me entre­ga­ron unos 15 libros en cas­te­llano de for­ma gra­tui­ta. Como digo, el tra­to fue inmejorable.

A par­tir de hoy, comen­za­re­mos a publi­car todas las cró­ni­cas dia­rias en el blog “Corea Socia­lis­ta”, jun­to a foto­gra­fías de cada día. El obje­ti­vo es dar a cono­cer entre el movi­mien­to de soli­da­ri­dad inter­na­cio­na­lis­ta, una revo­lu­ción que muchos y muchas des­co­no­cen. Espe­ro poder con­tri­buir a ese objetivo.

Juan Noguei­ra López
Secre­ta­rio de Comu­ni­ca­cio­nes de la KFA
Secre­ta­rio Gene­ral de CJC

Si lo desea, pue­de des­car­gar la cró­ni­ca en PDF pul­san­do aquí.

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