Loli­ta, segui­re­mos cami­nan­do jun­tos- Ricar­do Alar­cón de Que­sa­da

Qui­sie­ra unir­me a las muje­res y a los hom­bres que en este momen­to en Puer­to Rico se jun­tan para ren­dir home­na­je a Loli­ta Lebrón.

La cono­cí per­so­nal­men­te en Nue­va York una noche del oto­ño de 1979 cuan­do fui a bus­car­la a Park Ave­nue para acom­pa­ñar­la has­ta el edi­fi­cio de la Misión Per­ma­nen­te de Cuba ante la ONU que esta­ba rodea­do por un férreo dis­po­si­ti­vo poli­cial. Allí la espe­ra­ba Fidel quien no qui­so regre­sar a Cuba sin antes encon­trar­se con ella y sus com­pa­ñe­ros recién libe­ra­dos tras cum­plir 25 años de encie­rro en pri­sio­nes nor­te­ame­ri­ca­nas.

Nos abra­za­mos y cami­na­mos char­lan­do como si fué­ra­mos vie­jos ami­gos. En reali­dad lo éra­mos. Lo pri­me­ro que hizo Loli­ta fue pre­gun­tar­me por Mar­ga­ri­ta, mi espo­sa, con quien había esta­do en comu­ni­ca­ción duran­te los lar­gos años de encie­rro por inter­me­dio de las pocas per­so­nas que a ella podían visi­tar­la.

Cami­nar bajo la noche estre­lla­da, abra­za­do a una leyen­da vivien­te, es algo que jamás pue­de olvi­dar­se. Toda­vía la recuer­do repi­tien­do con su dul­ce ener­gía que ella nun­ca deja­ría de luchar por la inde­pen­den­cia de su Patria. Ella, que, como su maes­tro, defi­nió siem­pre a la Patria como valor y sacri­fi­cio.

La joven bella y resuel­ta que, rodea­da por quie­nes la apre­sa­ban, el 1ro de mar­zo de 1954 dijo sim­ple­men­te: “Yo no vine a matar a nadie, yo vine a morir por Puer­to Rico.”

Por Puer­to Rico sacri­fi­có su juven­tud y sopor­tó los mayo­res sacri­fi­cios bajo un sis­te­ma car­ce­la­rio que con ella fue espe­cial­men­te cruel. Pero el Impe­rio nun­ca pudo doble­gar­la.

Que no se diga que Loli­ta ha muer­to. Ella vive por­que Puer­to Rico no mori­rá jamás, por­que, gra­cias a ella, su Patria será libre.

Segui­re­mos cami­nan­do jun­tos, abra­za­dos, has­ta la Vic­to­ria siem­pre.

Ricar­do Alar­cón de Que­sa­da

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