Uri­bis­mo y pen­ta­go­nis­mo nue­va­men­te se dan la mano- Wla­di­mir Ruiz Tirado

De la mano del pen­tá­gono y del gobierno de Álva­ro Uri­be en Colom­bia se tra­za la estra­te­gia del gobierno de Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca, y del pre­si­den­te Barak Oba­ma, para divi­dir a Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be en su afán por reco­brar la hege­mo­nía per­di­da en los últi­mos años en nues­tra región.

Ilu­sos quie­nes pen­sa­ron que con Oba­ma iba a cam­biar la polí­ti­ca exte­rior nor­te­ame­ri­ca­na. Son innu­me­ra­bles los argu­men­tos que des­mien­ten tal apre­cia­ción. El pri­me­ro de ellos es muy sim­ple: nin­gún pre­si­den­te ame­ri­cano pue­de gober­nar con­tra el “Esta­do Pro­fun­do”, Oba­ma es pri­sio­ne­ro de una lógi­ca que le impi­de tomar deci­sio­nes en for­ma inde­pen­dien­te, la reali­dad de un gobierno “de fac­to” detrás de la pre­si­den­cia hace que su capa­ci­dad de manio­bra polí­ti­ca sea poco menos que un reme­do. Dicho por Chomsky: “bajo el con­trol del Pen­tá­gono, no hay reglas, todo es válido”.

En lo que res­pec­ta al “pen­ta­go­nis­mo”, tér­mino acu­ña­do por Juan Bosch, pre­si­den­te domi­ni­cano derro­ca­do por la inter­ven­ción mili­tar esta­dou­ni­den­se de 1965, para desig­nar el con­te­ni­do de las agre­sio­nes y gol­pes mili­ta­res con­tra gobier­nos demo­crá­ti­cos en Amé­ri­ca Lati­na des­de ese enton­ces, pode­mos decir que pare­ce reco­brar nue­va vida con el gobierno de Barak Oba­ma y su secre­ta­rio de Defen­sa Robert Gates.

Que­dan pocas dudas, o casi nin­gu­na, de la cre­cien­te y sos­te­ni­da esca­la­da mili­ta­ris­ta de EEUU en Amé­ri­ca Lati­na. Ya no se tra­ta de las clá­si­cas inter­ven­cio­nes mili­ta­res, que ser­vían de apo­yo a fuer­zas loca­les para el derro­ca­mien­to de gobier­nos aje­nos a los intere­ses del impe­rio, gene­ral­men­te hechas des­de afue­ra de sus terri­to­rios o tute­la­das para tal fin; aho­ra, el plan es pose­sio­nar­se de paí­ses (Colom­bia y pue­den ser otros), de terri­to­rios y de bases ya exis­ten­tes para tener una fuer­za mili­tar acti­va, con gran capa­ci­dad ope­ra­ti­va y de inte­li­gen­cia, apo­ya­da con los más avan­za­dos equi­pos y tec­no­lo­gía mili­tar. Cla­ro está que lo ante­rior supo­ne unas sobe­ra­nías alqui­la­das o, sen­ci­lla­men­te, entre­ga­das al más vil de los designios.

El “Uri­bis­mo”, como lo defi­ne el perio­dis­ta vene­zo­lano José Vicen­te Ran­gel, es abso­lu­ta­men­te com­pa­ti­ble con las polí­ti­cas del impe­rio. “No hay que sub­es­ti­mar a Álva­ro Uri­be y a quie­nes están detrás de él. El uri­bis­mo, como expre­sión de una polí­ti­ca no sólo para Colom­bia y la región andi­na, sino para toda Lati­noa­mé­ri­ca, requie­re de un aná­li­sis menos vela­do por el inme­dia­tis­mo o movi­do por la emo­ti­vi­dad. Por la urgen­cia de dar res­pues­ta a deter­mi­na­dos hechos. Si algu­na polí­ti­ca demues­tra cohe­ren­cia, sopor­te ideo­ló­gi­co y capa­ci­dad para ope­rar, es la que diri­ge el pre­si­den­te colombiano”

De lo ante­rior­men­te expues­to que­dan pocas dudas, o casi nin­gu­na, de la cre­cien­te y sos­te­ni­da esca­la­da mili­ta­ris­ta de EEUU en Amé­ri­ca Lati­na. Ya no se tra­ta de las clá­si­cas inter­ven­cio­nes mili­ta­res, que ser­vían de apo­yo a fuer­zas loca­les para el derro­ca­mien­to de gobier­nos aje­nos a los intere­ses del impe­rio, gene­ral­men­te hechas des­de afue­ra de sus terri­to­rios o tute­la­das para tal fin; aho­ra, el plan es pose­sio­nar­se de paí­ses (Colom­bia y pue­den ser otros), de terri­to­rios y de bases ya exis­ten­tes para tener una fuer­za mili­tar acti­va, con gran capa­ci­dad ope­ra­ti­va y de inte­li­gen­cia, apo­ya­da con los más avan­za­dos equi­pos y tec­no­lo­gía mili­tar. Cla­ro está que lo ante­rior supo­ne unas sobe­ra­nías alqui­la­das o, sen­ci­lla­men­te, entre­ga­das al más vil de los designios.

Vene­zue­la está en el ojo del hura­cán. Por un lado, por­que ha sido pun­te­ra en asu­mir posi­cio­nes sobe­ra­nas en la defen­sa y desa­rro­llo de sus fuen­tes de ener­gía, como lo rese­ña la Agen­cia Boli­va­ria­na de Noti­cias, la cual seña­la que: “Con la recien­te cul­mi­na­ción de la fase de cuan­ti­fi­ca­ción del blo­que Junín 7 de la Faja Petro­lí­fe­ra del Orino (FPO), don­de los cálcu­los de Petró­leo Ori­gi­nal en Sitio (POES) arro­jan unos 30,4 mil millo­nes de barri­les, Vene­zue­la, a tra­vés del Pro­yec­to Ori­no­co Mag­na Reser­va, avan­za con mayor fuer­za para alcan­zar los 314 mil millo­nes de barri­les nece­sa­rios para ocu­par el pri­mer lugar en reser­vas pro­ba­das de petró­leo a nivel mun­dial” Y, por el otro, por­que la deci­sión de los gobier­nos de Colom­bia y de EEUU de asen­tar bases mili­ta­res de este últi­mo país en terri­to­rio neo­gra­na­dino con­cuer­da con la visión de que éste es un esce­na­rio de guerra.

Es en esta lógi­ca don­de pode­mos ubi­car la más recien­te agre­sión con­tra el Esta­do y el gobierno de Vene­zue­la. Pri­me­ro fue el ata­que con­tra el terri­to­rio sobe­rano de Ecua­dor, lue­go la ins­ta­la­ción de las sie­te bases mili­ta­res en terri­to­rio colom­biano y, aho­ra, en las pos­tri­me­rías del gobierno de Uri­be, se inten­ta revi­vir el bodrio polí­ti­co-mediá­ti­co de la pre­sen­cia de las FARC en Venezuela.

De allí que la rup­tu­ra de nues­tras rela­cio­nes diplo­má­ti­cas con el gobierno de Colom­bia son una con­se­cuen­cia deri­va­da de un con­ti­nuo plan de aco­so y pro­vo­ca­cio­nes, mon­ta­das para divi­dir­nos, gol­pear los avan­ces de la revo­lu­ción boli­va­ria­na y las con­quis­ta popu­la­res y demo­crá­ti­cas en la región en la región.

Nues­tra can­ci­lle­ría ha soli­ci­ta­do con carác­ter de urgen­cia una reu­nión de la UNASUR para tra­tar este tema. Hay que salir­le al paso a esta nue­va ini­cia­ti­va agre­so­ra del gobierno colom­biano que podría alte­rar la cul­tu­ra de paz que ha pre­va­le­ci­do por mucho tiem­po en Sur América.

* Wla­di­mir Ruiz Tira­do es Encar­ga­do de Nego­cios de la emba­ja­da de Vene­zue­la en El Salvador.
San Sal­va­dor, 2010-07-23
wladimiruiz_​[email protected]​hotmail.​com
Dia­rio Colatino

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