El Alza­mien­to Nacio­nal fas­cis­ta de 1936 y la res­pues­ta de los pue­blos del esta­do – IzCa

El 14 de abril de 1931 se pro­cla­ma­ba la II Repú­bli­ca, des­pués de la vic­to­ria de las can­di­da­tu­ras repu­bli­ca­nas en unas elec­cio­nes que, aun­que for­mal­men­te esta­ban con­vo­ca­das como muni­ci­pa­les por el gobierno monár­qui­co del almi­ran­te Aznar, que sus­ti­tuía al de el Gene­ral Beren­guer que cayó el 14 de febre­ro de 1931 y que había dura­do des­de la caí­da de la Dic­ta­du­ra de Pri­mo de Rive­ra, eran de hecho un refe­rén­dum sobre la monarquía.

La Dic­ta­du­ra de Pri­mo de Rive­ra se pro­cla­mó en Sep­tiem­bre de 1923 y duró has­ta Enero de 1930.

Como decía­mos, aun­que esas elec­cio­nes esta­ban con­vo­ca­das for­mal­men­te como muni­ci­pa­les, el deseo mayo­ri­ta­rio de la pobla­ción era la cele­bra­ción de elec­cio­nes gene­ra­les. Por tan­to, esa con­sul­ta al Pue­blo, al mar­gen de for­ma­lis­mos, se con­vir­tió en un autén­ti­co refe­rén­dum sobre el Régi­men Monár­qui­co que había ampa­ra­do todas las atro­ci­da­des y corrup­te­las de la Dic­ta­du­ra de Pri­mo de Rive­ra, inclu­yen­do la inter­ven­ción mili­tar colo­nial en el nor­te de África.

Des­de prác­ti­ca­men­te los ini­cios de la II Repú­bli­ca, los sec­to­res mas reac­cio­na­rios de la socie­dad espa­ño­la y de las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do, cons­pi­ra­ron con­tra aque­lla: la mayo­ría de la jerar­quía de la Igle­sia Cató­li­ca, jefes del ejér­ci­to, y muy par­ti­cu­lar­men­te la oli­gar­quía espa­ño­la cons­ti­tui­da espe­cial­men­te por el sec­tor finan­cie­ro y los gran­des pro­pie­ta­rios de tierras.

Para esa frac­ción hege­mó­ni­ca, eco­nó­mi­ca­men­te hablan­do, del blo­que domi­nan­te espa­ñol la Repú­bli­ca, que no era sino un régi­men demo­crá­ti­co-par­la­men­ta­rio bur­gués, se les pre­sen­ta­ba como un sis­te­ma polí­ti­co anta­gó­ni­co con sus intere­ses, demos­tran­do una vez más que sec­to­res esen­cia­les del blo­que domi­nan­te espa­ñol, eran y son inca­pa­ces de amol­dar­se a un sis­te­ma demo­crá­ti­co nor­ma­li­za­do, dada la natu­ra­le­za siem­pre espe­cu­la­ti­va y cri­mi­nal de sus intere­ses eco­nó­mi­cos, así como sus ten­den­cias muy mar­ca­das al autoritarismo

A ésto hay que aña­dir, ade­más, la des­con­fian­za ances­tral del blo­que domi­nan­te espa­ñol en la ciu­da­da­nía de los Pue­blos, bajo la juris­dic­ción de su Estado.

Es por estas razo­nes que des­de un prin­ci­pio comen­za­ron a cons­pi­rar con­tra la repú­bli­ca, la San­jur­ja­da de 1932, suble­va­ción mili­tar en Madrid y Sevi­lla enca­be­za­da por el gene­ral San­jur­jo y secun­da por los gene­ra­les Barre­na, Pon­te, Caval­ga­ti, Ville­gas y otros como Fran­co, Vare­la y Goded, aun­que estos últi­mos al dar­se cuen­ta de las pocas posi­bi­li­da­des del triun­fo del pro­nun­cia­mien­to se retiraron,esto es un ejem­plo de lo que decimos.

Es decir, en esta pri­me­ra cons­pi­ra­ción ya par­ti­ci­pa­ron de una u otra for­ma los mili­ta­res más vin­cu­la­dos al ejér­ci­to de África.

La San­jur­ja­da fue fácil­men­te sofo­ca­da, sin embar­go fue muy útil como expe­rien­cia para los orga­ni­za­do­res del levan­ta­mien­to del 18 de julio de 1936, por­que les hizo ver que el esti­lo de Pro­nun­cia­mien­to mili­tar típi­co, a tra­vés del que tan­tas veces habían con­se­gui­do sus obje­ti­vos, ya no iba a ser­vir para aca­bar con la II República.

El esce­na­rio Euro­peo e internacional:

La II Repú­bli­ca se pro­cla­ma en un momen­to de auge y ascen­so al poder de los movi­mien­tos fas­cis­tas en Euro­pa: Por­tu­gal, Ita­lia, Ale­ma­nia, Austria…

El fas­cis­mo inter­na­cio­nal y en par­ti­cu­lar el nazis­mo ale­mán, eran pro­yec­tos impe­ria­lis­tas espe­cial­men­te cri­mi­na­les pero per­fec­ta­men­te via­bles. De hecho duran­te la déca­da de los trein­ta fue­ron de vic­to­ria en victoria.

La úni­ca for­ma de parar el avan­ce del fas­cis­mo en Euro­pa era la resis­ten­cia popu­lar anti­fas­cis­ta y antiimperialista.

El Esta­do Espa­ñol por su situa­ción geo­es­tra­té­gi­ca, con­trol de la entra­da y sali­da entre el Medi­te­rrá­neo y el Atlán­ti­co, enla­ce con el nor­te de Áfri­ca…, tenía y sigue tenien­do un inte­rés de pri­mer orden en cual­quier con­flic­to en el ámbi­to geo­grá­fi­co de Euro­pa, nor­te de Áfri­ca y Orien­te Próximo.

El nazi-fas­cis­mo, que era al fin y al cabo el impe­ria­lis­mo en Euro­pa, tenía un gran inte­rés en el con­trol del Esta­do Espa­ñol, no solo por su posi­ción geo­es­tra­té­gi­ca como decía­mos, sino tam­bién por la abun­dan­cia de recur­sos mine­ra­les en aquel momento.

Obje­ti­va­men­te pues había una coin­ci­den­cia entre los intere­ses de los sec­to­res mas reac­cio­na­rios de la socie­dad espa­ño­la y de su oli­gar­quía, con los intere­ses del pro­yec­to nazi-fas­cis­ta europeo.

No es de extra­ñar pues que des­de el prin­ci­pio. las manio­bras cons­pi­ra­to­rias con­tra la II Repú­bli­ca con­ta­rán con el apo­yo total de los gobier­nos fas­cis­tas, ita­liano y por­tu­gués, así como con la del gobierno nazi de Ale­ma­nia, ésto ya se puso de mani­fies­to con la Sanjurjada.

Por otra par­te »las poten­cias demo­crá­ti­cas»: EEUU, Gran Bre­ta­ña y Fran­cia, no esta­ban por la labor de enfren­tar­se a Hitler, si no por la labor de con­ci­liar con su pro­yec­to, espe­ran­do que el nazi-fas­cis­mo se orien­ta­ra con­tra la URSS que al fin y al cabo era con­si­de­ra­da como el enemi­go común.

Al fin y al cabo, el fas­cis­mo no es más que la for­ma de domi­na­ción polí­ti­ca mas extre­ma del capitalismo.

Es por esta razón que los gobier­nos de esas poten­cias no mos­tra­ron nin­gu­na sim­pa­tía por la II Repú­bli­ca, y lle­ga­do el momen­to opta­ron por apo­yar de una for­ma mas o menos expli­ci­ta el levan­ta­mien­to militar-fascista.

En noviem­bre de 1933, con un gran des­gas­te de la izquier­da, por el incum­pli­mien­to de las pro­me­sas al Pue­blo, des­pués de dos años de régi­men repu­bli­cano, se cele­bra­ron elec­cio­nes generales.

La dere­cha se había orga­ni­za­do a tra­vés de la CEDA, pri­mer par­ti­do de masas de la dere­cha espa­ño­la, con un gran­dí­si­mo des­plie­gue de medios y con una fuer­te abs­ten­ción de las cla­ses popu­la­res, la dere­cha espa­ño­la gana­ba las elec­cio­nes con un pro­gra­ma cla­ra­men­te anti­po­pu­lar y parafascista.

En Ita­lia y Ale­ma­nia, el fas­cis­mo había lle­ga­do al gobierno a tra­vés de pro­ce­sos elec­to­ra­les y una vez en éstos, valién­do­se de los resor­tes del Poder, fue­ron recon­vir­tien­do los res­pec­ti­vos regí­me­nes par­la­men­ta­rios en sis­te­mas pura­men­te fas­cis­tas, con la nega­ción de todo dere­cho polí­ti­co o social.

Los Pue­blos del Esta­do Espa­ñol, per­ci­bie­ron que si la CEDA entra­ba en el gobierno iba a repro­du­cir ese pro­ce­so que, como decía­mos, ya era un hecho que se había dado en Ita­lia, Ale­ma­nia, etc…

Es por ello que, cuan­do se da entra­da en el gobierno a ese par­ti­do para­fas­cis­ta, se levan­ta un gran movi­mien­to de resis­ten­cia popu­lar que va a tener su máxi­ma expre­sión en la lla­ma­da Revo­lu­ción de Octu­bre de 1934.

Este movi­mien­to no es un movi­mien­to con­tra la Demo­cra­cia ‚ni con­tra la Repú­bli­ca, sino una res­pues­ta popu­lar al inten­to de fas­ti­ci­zar la II Repú­bli­ca, tal como había ocu­rri­do en otros Esta­dos europeos.

De la mis­ma for­ma que para el fas­cio la San­jur­ja­da fue un ensa­yo expe­ri­men­tal del levan­ta­mien­to de julio de 1936, la resis­ten­cia anti­fas­cis­ta, inclu­yen­do la resis­ten­cia arma­da de 1934, fue una gran expe­rien­cia para la orga­ni­za­ción de la resis­ten­cia anti­fas­cis­ta de julio de 1936.

El 16 de febre­ro de 1936, vuel­ve a haber elec­cio­nes gene­ra­les y ya con el Fren­te Popu­lar cons­ti­tui­do y con una par­ti­ci­pa­ción muy impor­tan­te, en con­tra de los pro­nós­ti­cos de la dere­cho­na, el Fren­te Popu­lar gana las elec­cio­nes por amplia mayoría.

A par­tir de ese momen­to, la deci­sión de dar un gol­pe mili­tar-fas­cis­ta con­tra la II Repú­bli­ca, con la impli­ca­ción ple­na de las poten­cias nazi-fas­cis­tas euro­peas, se ace­le­ra, los con­tac­tos de jefes del ejer­ci­to, espe­cial­men­te dele­ga­dos de Fran­co, con Hitler y otros jerar­cas del régi­men nazi que ya pro­ce­dían de años atrás se inten­si­fi­can. Así mis­mo ocu­rre con los de José Anto­nio Pri­mo de Rive­ra con nazis y fas­cis­tas europeos.

Los jefes de los reque­tés-car­lis­tas de Nava­rra, terri­to­rio en el que la insu­rrec­ción con­tó con una mayor base social, jun­to con algu­nas pro­vin­cias del nor­te de Cas­ti­lla, tales como Anto­nio Goi­co­chea, Olar­za­bal y Liza­rra, con­clu­ye­ron con Mus­so­lin­ni ya en mar­zo de 1934 un pac­to para que éste apo­ya­ra el levan­ta­mien­to con­tra la II República.

No sin algu­nos roces entre el ban­do rebel­de, se ulti­ma la insu­rrec­ción. Las mayo­res difi­cul­ta­des estu­vie­ron en Nava­rra, entre el Gene­ral Mola »direc­tor de la cons­pi­ra­ción» y jefe mili­tar en ese terri­to­rio y el jefe car­lis­ta Fal Conde.

Como decía­mos el movi­mien­to con­ta­ba en Nava­rra, y en algu­nas pro­vin­cias del nor­te de Cas­ti­lla, con su mayor base cívi­co-mili­tar. De hecho los Reque­tés tenían orga­ni­za­dos mili­tar­men­te antes del ini­cio de la rebe­lión a más de ocho mil hombres.

Los Reque­tés exi­gían que la ban­de­ra de la rebe­lión fue­ra la bico­lor, la actual espa­ño­la. Cuan­do los pla­nes de los jefes mili­ta­res rebel­des era usar la tri­co­lor, la repu­bli­ca­na, para enga­ñar a la población.

Final­men­te sólo en Nava­rra y en Bur­gos la rebe­lión se ini­ció bajo la ban­de­ra bicolor.

Para dar­se cuen­ta de la impor­tan­cia mili­tar de los car­lis­tas hay que tener en cuen­ta que la otra fuer­za para­mi­li­tar que apo­yó el movi­mien­to rebel­de, la Falan­ge, solo pudo ofer­tar para el ini­cio del levan­ta­mien­to unos cua­tro mil miem­bros arma­dos en todo el terri­to­rio del Estado.

Las fuer­zas fas­cis­tas nava­rras tuvie­ron una gran impor­tan­cia mili­tar en la toma del res­to de Eus­kal Herria, tan­to en el levan­ta­mien­to del 18 de julio, como en la gue­rra pro­pia­men­te dicha.

El 1718 de julio de 1936, esta­lla la rebe­lión mili­tar-fas­cis­ta en for­ma de Gol­pe, pero con un plan B, que era la gue­rra.

LA RESISTENCIA POPULAR CONSIGUE DERROTAR EL GOLPE. Y ello a pesar de la total pasi­vi­dad del gobierno repu­bli­cano pre­si­di­do por Casa­res Qui­ro­ga: Esto es un hecho de una gran trans­cen­den­cia his­tó­ri­ca que es fun­da­men­tal recu­pe­rar y fijar en nues­tra memoria.

»LOS PUEBLOS DEL ESTADO ESPAÑOL» son los pri­me­ros que con­si­guen derro­tar polí­ti­ca y mili­tar­men­te al fascismo.

El gol­pe mili­tar del 18 de julio, es derro­ta­do mili­tar­men­te por la resis­ten­cia popu­lar y con bas­tan­te rapidez.

Los fas­cis­tas no espe­ra­ban este resul­ta­do y pasan por una situa­ción de auten­ti­co páni­co, por que el plan B, el ini­cio de una gue­rra con­tra el Pue­blo, no podía hacer­se sin la pre­sen­cia del ejér­ci­to de Áfri­ca y sin la pre­sen­cia de los ejér­ci­tos fas­cis­tas europeos.

El ejer­ci­to penin­su­lar en su mayo­ría había que­da­do fue­ra de jue­go por la rápi­da derro­ta del gol­pe militar-fascista.

Ellos sabían que había sitios en que era impo­si­ble que triun­fa­ra el gol­pe mili­tar, como Madrid, Bar­ce­lo­na y Bil­bao, pero con­ta­ban que en San­tan­der, Valen­cia, Anda­lu­cia y el res­to de Cas­ti­lla, triun­fa­ra. Y no fue así, sólo en Gali­cia, Cas­ti­lla la Vie­ja, menos San­tan­der y las cuen­cas mine­ras de León y Palen­cia , Ala­va, Nava­rra, ade­más de una fran­ja en Anda­lu­cía occi­den­tal entre Sevi­lla y Cór­do­ba, triun­fó el gol­pe. Y como decía­mos no tenían en la penín­su­la otro ejer­ci­to dis­po­ni­ble para lle­var ade­lan­te el plan B, es decir la gue­rra, por­que éste había sido derrotado.

Es por ello que la pri­me­ra gran ope­ra­ción mili­tar ya con la ple­na impli­ca­ción del ejer­ci­to nazi-ale­mán y del fas­cis­ta ita­liano, a tra­vés de su avia­ción y de su flo­ta, la lla­ma­da ope­ra­ción estre­cho, tie­ne como fina­li­dad tras­la­dar el ejér­ci­to de Áfri­ca a la península.

La lla­ma­da ope­ra­ción estre­cho, es una ope­ra­ción rápi­da de trans­por­te mili­tar por vía aérea que se comien­za a fina­les de Julio, en ella par­ti­ci­pan vein­te avio­nes de trans­por­te “’JU52» de la avia­ción nazi con sus tri­pu­la­cio­nes res­pec­ti­vas y once avio­nes »sabo­ya 81”” de la avia­ción fas­cis­ta ita­lia­na, tam­bién con sus tri­pu­la­cio­nes res­pec­ti­vas, que lle­gan a Áfri­ca el 28 de julio.

La flo­tas de ambos paí­ses (Ale­ma­nia e Ita­lia) apo­ya­ron la ope­ra­ción, así como algún navío inglés que esta­ba en la zona y que tam­bién cola­bo­ró activamente.

En este pri­mer puen­te aéreo de la his­to­ria mili­tar, la ope­ra­ción estre­cho, son tras­la­da­das de Tetuán a Sevi­lla y Jerez en muy pocas horas, cator­ce mil efec­ti­vos del ejér­ci­to de África.

El ejér­ci­to de Áfri­ca, »era el típi­co ejer­ci­to colo­nial, com­pues­to por las uni­da­des indí­ge­nas, las meha­llas y el ter­cio de extran­je­ros. Las filas de estas uni­da­des se nutrían de marro­quíes reclu­ta­dos en las cabi­las más atra­sa­das, de aven­tu­re­ros de dis­tin­tos paí­ses hui­dos de la jus­ti­cia o sim­ple­men­te de indi­vi­duos des­cla­sa­dos, que se con­ver­tían en des­al­ma­dos mer­ce­na­rios capa­ces de todos los crímenes.

Estas fuer­zas hete­ro­gé­neas y apá­tri­das esta­ban diri­gi­das y encua­dra­das por la ofi­cia­li­dad más reac­cio­na­ria del ejer­ci­to espa­ñol”.(gue­rra y revo­lu­ción en Espa­ña 1936 – 1939).

Esa fue una de las pun­tas de lan­za de las fuer­zas fran­quis­tas en su gue­rra con­tra los Pue­blos del Esta­do Español.

El ejer­ci­to de Áfri­ca, que lle­go a tener cien mil com­po­nen­tes, tenía ple­na liber­tad para ase­si­nar, vio­lar o robar y así lo hicie­ron sis­te­má­ti­ca­men­te con el típi­co com­por­ta­mien­to de ejer­ci­to colo­nial de ocupación.

Las otras gran­des apor­ta­cio­nes des­de el ini­cio de la gue­rra a las fuer­zas fran­quis­tas fue­ron, el ejer­ci­to ale­mán, el ita­liano y el portugués.

Se cal­cu­la que cin­cuen­ta mil miem­bros del ejer­ci­to ale­mán par­ti­ci­pa­ron en la gue­rra en el Esta­do Espa­ñol, par­ti­ci­pa­ción que les sir­vió ade­más como cam­po de ensa­yo para la II Gue­rra Mundial.

Entre cien mil y cien­to vein­te mil miem­bros del ejer­ci­to ita­liano con un equi­pa­mien­to impre­sio­nan­te estu­vie­ron tam­bién encua­dra­dos en las fuer­zas franquistas.

Mas de vein­te mil miem­bros del ejér­ci­to por­tu­gués par­ti­ci­pa­ron de igual modo.

Por­tu­gal jugó ade­más un papel de prin­ci­pa­lí­si­ma impor­tan­cia como reta­guar­dia de la insu­rrec­ción mili­tar-fas­cis­ta y pos­te­rior­men­te en la gue­rra: sus carre­te­ras, sus aero­puer­tos, sus infra­es­truc­tu­ras de tele­fo­nía y telé­gra­fos, sus puer­tos, eran libre­men­te uti­li­za­dos por los fas­cis­tas espa­ño­les y sus alia­dos internacionales.

Su poli­cía polí­ti­ca cola­bo­ra­ba estre­cha­men­te en la repre­sión del ban­do anti­fas­cis­ta, más de cin­co mil refu­gia­dos repu­bli­ca­nos fue­ron devuel­tos a las auto­ri­da­des franquistas.

La ope­ra­ción del estre­cho va a mar­car las pau­tas de com­por­ta­mien­to de todas las poten­cias occi­den­ta­les en la gue­rra antifascista:

  • Apo­yo mili­tar expli­ci­to y sin lími­tes de los regí­me­nes fas­cis­tas a Franco.
  • Cola­bo­ra­ción con recur­sos como gaso­li­na, camio­nes y otros por par­te de EEUU, tam­bién hacia Franco.
  • Cola­bo­ra­ción indi­rec­ta impi­dien­do la acti­vi­dad inter­na­cio­nal del gobierno legí­ti­mo del Fren­te Popu­lar Repu­bli­cano, tan­to mili­tar, como polí­ti­ca, como comer­cial, por par­te de Gran Bre­ta­ña y Fran­cia, a pesar de que en este ulti­mo Esta­do había un gobierno del Fren­te Popu­lar pre­si­di­do por el socia­lis­ta León Blun.

El éxi­to de la ope­ra­ción polí­ti­co-mili­tar del paso del estre­cho, con el tras­la­do a la penín­su­la del ejér­ci­to de Áfri­ca y la par­ti­ci­pa­ción masi­va de ejér­ci­tos fas­cis­tas extran­je­ros, mar­ca una corre­la­ción de fuer­zas mili­ta­res muy des­fa­vo­ra­ble para la Repú­bli­ca y per­mi­te reto­mar la ini­cia­ti­va a las fuer­zas mili­ta­res fran­quis­tas, que no son sino ejér­ci­tos de ocupación.

Ese tre­men­do des­equi­li­brio, se con­si­gue com­pen­sar rela­ti­va­men­te des­de sep­tiem­bre de 1936 y en 1937 con la orga­ni­za­ción de las fuer­zas mili­ta­res popu­la­res, que pre­ci­sa­men­te en el año 1937 se cons­ti­tui­rán en el Ejer­ci­to Popu­lar Repu­bli­cano. La ayu­da de las bri­ga­das inter­na­cio­na­les y la ayu­da en mate­rial de gue­rra sovié­ti­co, así como en ins­truc­to­res mili­ta­res, sir­ve para com­pen­sar ese des­equi­li­brio inicial.

Luis Ocam­po, IzCa.

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