Cir­co y obje­ti­vos – Josu Ima­nol Una­nue Astoreka

Ter­mi­nó el cir­co del fút­bol y aho­ra que­da dar­se cuen­ta de lo difí­cil que es comer, vivir, pagar la hipo­te­ca, bus­car un tra­ba­jo, tener un ser­vi­cio públi­co de cali­dad y para todos, la even­tua­li­dad laboral…

Aho­ra que la ban­de­ra y los colo­res (no de un régi­men legal como fue la Repú­bli­ca), se deja­rán de ven­der­se o rega­lar­se en el Bur­guer, que Mano­lo el del Bom­bo vol­ve­rá a ser lo que era, un per­so­na­je tris­te el res­to de tem­po­ra­da, o que en las colas del INEM los miles de seres huma­nos verán que la estu­pi­dez huma­na tam­bién tie­ne su tiem­po, el silen­cio de las vuvu­ze­las hará oír mas alto si cabe el enfa­do de millo­nes de seres de todo el mun­do, ante la des­in­for­ma­ción impuesta.

El acto depor­ti­vo de una com­pe­ti­ción, bien uti­li­za­do y mani­pu­la­do sin con­trol, ha pre­ten­di­do inclu­so que el ¡Adeu Espan­ya! de los Pai­sos Cata­lans o el Nazioa gara , auto­de­ter­mi­na­zioa! en Eus­kal Herria hayan sido intere­sa­da­men­te tra­ta­dos en un segun­do plano por los unionistas.

El fút­bol y una selec­ción ven­di­da como la sal­va­ción de todo el uni­ver­so espa­ñol, con­cep­to ideo­ló­gi­co en cri­sis, ha logra­do que la mue­ca-son­ri­sa de Zapa­te­ro fue­ra no la de Yoc­ker per­di­do y noquea­do por la actua­li­dad a la que últi­ma­men­te nos tenía habi­tua­dos, sino que aho­ra es la de un ser que sabía que en esos días y con un poco de suer­te el balón iba a robar el pro­ta­go­nis­mo a la reali­dad de la cri­sis, de situa­cio­nes de pade­ci­mien­to de muchas per­so­nas, de inca­pa­ci­da­des, etc, por la mala ges­tión de su gobierno.

Lo que no logra el cir­co, lo hace la fé en unos ritos de con­vul­sión gene­ra­li­za­da que impul­sa­dos ade­cua­da­men­te des­de el poder logran el efec­to desea­do. El mis­mo poder cons­cien­te de momen­to, que ha teni­do un balón de oxí­geno ante la situa­ción angus­tio­sa que han crea­do ellos.

Efec­ti­va­men­te, la satu­ra­ción mediá­ti­ca de la «roji-gual­da» y sus segui­do­res afi­nes nacio­na­lis­tas ha lle­va­do al éxta­sis a miles de per­so­nas acos­tum­bra­das a que les diri­jan a gus­to y a que les dejen poco mar­gen al pen­sa­mien­to de lo que se escon­de tras ese mun­dial; la crí­ti­ca por los fas­tuo­sos gas­tos de pro­pa­gan­da, los millo­nes de cos­te del even­to, el uso que hacen los gober­nan­tes de unos Esta­dos con reali­da­des más o menos dife­ren­tes de sus sím­bo­los patrios y del pen­sa­mien­to impe­ran­te para aca­llar la diver­si­dad, la dife­ren­cia o toda disi­den­cia, es decir que hay mucho que hur­gar y poca cla­ri­dad en todo ello.

Estos son los fines que ha posi­bi­li­ta­do el resur­gir de per­so­nas­que man­tie­nen intac­ta su ideo­lo­gía pese a la depu­ra­ción con una supues­ta demo­cra­cia, por­que ¿que supo­ne el can­to de «soy espa­ñol, espa­ñol, espa­ñol» en Eus­kal Herria? ¿«mola, mola, mola Bil­bao Espa­ño­la»? ¿aca­so tie­ne pro­ble­mas de acep­tar y res­pe­tar la iden­ti­dad de la mayo­ría de los habi­tan­tes de esta tie­rra? ¿qué se ocul­ta tras estos lemas? ¿de dón­de tan­ta rabia en men­sa­jes y ges­tos? ¿Qué inten­tan recla­mar a cam­bio de una supues­ta afi­ción depor­ti­va? Por cier­to, sólo hay que leer los titu­la­res de la pren­sa de dere­cha espa­ño­la ¿alguien duda del fin? Se les ve muy eufó­ri­cos, por­que tér­mi­nos como «raza», «úni­cos», «Uni­dad», «nación», son uti­li­za­dos con nor­ma­li­dad tras el velo de una vic­to­ria ino­cen­te y depor­ti­va. Para ellos estar en con­tra de eso es polí­ti­ca, lo que hacen o digan ellos, sólo afi­ción. ¿Nos lo creeremos?

En Eus­kal Herria se han vivi­do des­de dife­ren­tes reali­da­des este even­to depor­ti­vo. Para mí ha sido des­ca­ra­da la uti­li­za­ción de tér­mi­nos y sím­bo­los de otros tiem­pos, has­ta el abu­so, lle­gan­do a ocu­par casi toda la aten­ción infor­ma­ti­va en los medios. Pero reco­noz­co el arduo y astu­to tra­ba­jo que ha hecho que algu­nos se engan­chen al men­sa­je «nacio­nal» español.

Que­da por lo tan­to el tra­ba­jo de infor­mar y hablar cla­ro de la ideo­lo­gía impues­ta. No todo es depor­te, hay mucho cir­co y obje­ti­vos ideo­ló­gi­cos como han demos­tra­do des­de sus medios y el abu­so que han hecho de los mis­mos; tras la eufo­ria por una supues­ta vic­to­ria depor­ti­va en la que están inmer­sos, les lle­ga­rá la reali­dad de saber que Eus­kal Herria quie­re hacer su futuro.

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