Las peñas toman las calles de Iru­ñea por unas fies­tas populares

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La cam­pa­ña de las peñas en res­pues­ta a los ata­ques que sufren por par­te del Ayun­ta­mien­to tuvo ayer su pun­to cul­mi­nan­te. Sus pan­car­tas ‑que esta vez com­par­ten los lemas «Por unos San­fer­mi­nes par­ti­ci­pa­ti­vos», «Que­re­mos unos San­fer­mi­nes popu­la­res», «Liber­tad de expre­sión» y «No más ata­ques a las peñas»- no se des­ple­ga­ron esta vez en la Pla­za de Toros, sino por todo Alde Zaha­rra. Se tra­ta­ba de refle­jar que la fies­ta tie­ne muche menos color sin ellas, y tam­bién que la esen­cia de los San­fer­mi­nes está ahí, a pie de calle.

La ini­cia­ti­va fue un éxi­to. No hubo des­mar­ques, con­tra lo que algu­nos espe­ra­ban, de modo que la sola­ne­ra de la Pla­za de Toros que­dó vacía total­men­te. Y la ani­ma­da kale­ji­ra por las calles fue el con­tra­pun­to a la cele­bra­ción ofi­cial de la jor­na­da, que era otra: la final del Mun­dial, pro­mo­cio­na­da por el Ayun­ta­mien­to en ple­na Pla­za del Cas­ti­llo, de nue­vo a cos­ta de reto­car el pro­gra­ma oficial.

La pro­tes­ta se desa­rro­lló duran­te un par de horas, y supo­ne todo un toque de aten­ción hacia el Ayun­ta­mien­to, que ha que­da­do en una situa­ción incó­mo­da tam­bién ante la Casa de Mise­ri­cor­dia, ges­to­ra de los fes­te­jos taurinos.

Fies­tón des­de Car­los III

Tras dejar plan­ta­do al pre­si­den­te de la corri­da, Javier Loren­te, de UPN, las peñas se mon­ta­ron su fies­ta par­ti­cu­lar en la zona pea­to­nal de Car­los III. La «puer­ta de entra­da» resul­ta­ba espec­ta­cu­lar. Los del Muthi­ko impro­vi­sa­ron un aurres­ku que se ini- cia­ba con un úni­co dan­tza­ri pero al que pos­te­rior­men­te se incor­po­ra­ba toda la peña a lim­pio brin­co. Pero lue­go el aurres­ku se con­ver­tía en una «Maca­re­na» per­fec­ta­men­te coreo­gra­fia­da. La sevi­lla­na daba paso más tar­de al «Kalin­ka» ‑toma cam­bio de regis­tro radical‑, con una ban­de­ra sovié­ti­ca ondean­do, la pie­za vol­vía lue­go a coger color eus­kal­dun con «Egun da San­ti­ma­mi­ne», y de ahí se pasa­ba al car- naval bra­si­le­ño. Una fusión musi­cal perfecta.

Mien­tras las txa­ran­gas atro­na­ban, empe­za­ban las merien­das, esta vez a la som­bra de la ave­ni­da y no al sol de la Pla­za de Toros. Había menús típi­cos ‑pimien­tos relle­nos, jamón con toma­te, ajoarriero‑, pero tam­bién cosas poca ela­bo­ra­das ‑bol­sas gigan­tes de «gusa­ni­tos» o botes enor­mes de aceitunas‑, pasan­do por las incon­fun­di­bles «gua­rrin­do­ga­das» que será mejor dejar sin concretar.

Algu­nos lamen­ta­ban que los bares de la zona estu­vie­ran hacien­do el agos­to, con pre­cios como el katxi de cer­ve­za a nue­ve euros, aun­que la mayo­ría de los peñis­tas, que tie­nen mucho callo en estas lides, lle­va­ron todo per­fec­ta­men­te preparado.

Quie­nes sí se pusie­ron finos fue­ron los ven­de­do­res de ban­de­ras holan­de­sas, o de cami­se­tas naran­jas de su selec­ción, aun­que aquí tam­bién impe­ró la ima­gi­na­ción popu­lar. Algu­nos «reci­cla­ron» el mai­llot de Eus­kal­tel, otros la pren­da suplen­te del Bar­ce­lo­na, o cami­se­tas rei­vin­di­ca­ti­vas… Todo valía para dejar cla­ro quién que­rían que gana­se el Mundial.

Se pro­du­jo algún inci­den­te pun­tual, que pare­cía inevi­ta­ble y que no pasó a mayo­res, entre miem­bros de las peñas y quie­nes acu­dían a la Pla­za del Cas­ti­llo para ver el Espa­ña-Holan­da en el even­to pre­pa­ra­do por el Con­sis­to­rio de UPN, en pan­ta­lla gigan­te. Uno de los par­ti­ci­pan­tes en una de esas refrie­gas lle­va­ba una porra exten­si­ble, ade­más de una ban­de­ra espa­ño­la en la espal­da con la que pasó por el medio de las peñas.

En una pape­le­ra, alguien había arro­ja­do todo el kit de apo­yo a La Roja: ban­de­ra roji­gual­da, bufan­da y cami­se­ta. Un fotó­gra­fo ponía inte­rés en cap­tar esa ima­gen. Pero tam­bién lla­ma­ba la aten­ción la abun­dan­cia de cami­se­tas de pun­tos del Esta­do espa­ñol como Cádiz, con­fra­ter­ni­zan­do con las peñas de modo amigable.

Los mozos y mozas ‑muchos niños y niñas inclui­dos- se toma­ron la merien­da con cal­ma, dejan­do cla­ro que su pro­tes­ta no iba a estar con­di­cio­na­da por el par­ti­do de fút­bol (a nadie se le esca­pa­ba que algu­nos medios qui­zás inten­ten ven­der ver­sio­nes extra­ñas de la ini­cia­ti­va). Lue­go se pusie­ron en mar­cha con todos sus ins­tru­men­tos de música.

Ya en el Paseo de Sara­sa­te espe­ra­ban ocho fur­go­ne­tas poli­cia­les, ante las que pasó la kale­ji­ra de las peñas. En la calle Txa­pi­te­la, por su par­te, del con­trol se encar­ga­ban agen­tes de la Poli­cía Muni­ci­pal. No hizo fal­ta, por­que las pan­car­tas de las peñas no aso­ma­ron por esa zona.

Los mozos y mozas habían deci­di­do evi­tar males mayo­res y, tras no lograr que el Ayun­ta­mien­to se lle­va­ra el fút­bol fue­ra de la fies­ta, se decan­ta­ron por evi­tar el paso por la Pla­za del Cas­ti­llo. Salie­ron hacia el Ayun­ta­mien­to en dos cara­va­nas, una de las cua­les entró en Alde Zaha­rra por Esta­fe­ta y otra por Come­dias, es decir, las dos calles late­ra­les de la Pla­za del Castillo.

En el reco­rri­do, jun­to a los dife­ren­tes pañue­los y blu­sas de las peñas, se veían iku­rri­ñas, ban­de­ras nava­rras y tam­bién algu­na cata­la­na. Pre­do­mi­na­ron las cán­ti­cos fes­ti­vos, pero tam­bién se escu­cha­ron otros lemas para­le­los como «Iku­rri­ña bai, espai­no­la ez».

Casi todos los miles de par­ti­ci­pan­tes en la kale­ji­ra por­ta­ban una mis­ma pega­ti­na: «Gora Iru­ñe­ko peñak».

Una ima­gen «rara»

Mien­tras todo esto ocu­rría, la retrans­mi­sión tele­vi­si­va a tra­vés de Digi­tal Plus remar­ca­ba que la sen­sa­ción que ofre­cía la quin­ta corri­da de toros de la feria era «extra­ñí­si­ma». «Es una pro­tes­ta y hay que res­pe­tar­la», expli­ca­ba a la audien­cia el vete­rano Mano­lo Molés, evi­tan­do entrar en más detalles.

Aun­que sin recrear­se en esa par­te de la Pla­za, como es habi­tual en otros días en que las imá­ge­nes de las peñas domi­nan la retrans­mión, la tele­vi­sión no pudo elu­dir el cla­mo­ro­so silen­cio de los ten­di­dos y la gra­da de sol. Los locu­to­res salu­da­ban al menos que había dado la impre­sión de que el res­to de la Pla­za de Toros ‑la som­bra– se mos­tra­ba más acti­va y más rui­do­sa que de cos­tum­bre. Y, por enci­ma de todo eso, des­ta­ca­ban que hoy las cosas vol­ve­rán a la normalidad.

La Blan­ca y Aste Nagusia

La movi­li­za­ción de las peñas de Iru­ñea tie­ne para­le­lis­mos cla­ros con la pro­tes­ta de los blu­sas y nes­kas del pasa­do año y la que anun­cian las com­par­sas de Bil­bo para la pró­xi­ma Aste Nagu­sia. Todos ellos rei­vin­di­can así unas fies­tas del pue­blo y exi­gen que cesen los ata­ques oficiales.

En el caso de Gas­teiz, como se recor­da­rá, el año pasa­do toma­ron una medi­da sin pre­ce­den­tes: sus­ti­tuir la mar­cha a la corri­da de toros del últi­mo día de fies­tas por una mani­fes­ta­ción de pro­tes­ta. Fue des­pués de que la Ertzain­tza se lle­va­ra una pan­car­ta y un coche fes­ti­vo argu­men­tan­do que podían ser ele­men­tos delic­ti­vos. En la pan- car­ta se cri­ti­ca­ba la figu­ra del con­se­je­ro Rodol­fo Ares, y en el vehícu­lo había una pin­ta­da que se con­si­de­ra­ba como «enal­te­ce­do­ra del terrorismo».

Por lo que res­pec­ta a Bil­bo, tras la repre­sión con­tra las com­par­sas Kas­ka­go­rri y Txo­ri Barro­te, el pasa­do mar­tes se anun­cia­ba que en esta edi­ción duran­te 24 horas des­apa­re­ce­rán del recin­to fes­ti­vo del Are­nal. Quie­ren que los polí­ti­cos se den cuen­ta así de lo que pue­de supo­ner para las fies­tas la agre­sión a los colec­ti­vos populares.

Gara

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