La corrup­ción en Cuba: ¿la ver­da­de­ra con­tra­rre­vo­lu­ción? – Unión de escri­to­res y artis­tas de Cuba

El artícu­lo que repro­du­ci­mos a con­ti­nua­ción, escri­to por uno de los inte­lec­tua­les mar­xis­tas crí­ti­cos más reco­no­ci­dos de Cuba, fue publi­ca­do en la pági­na web de la Unión de Escri­to­res y Artis­tas de Cuba el pasa­do mes de abril.

Cuan­do obser­va­mos dete­ni­da­men­te la situa­ción inter­na de Cuba hoy, no pode­mos tener duda de que la con­tra­rre­vo­lu­ción, poco a poco, va toman­do posi­cio­nes en cier­tos nive­les del Esta­do y del Gobierno

Sin duda, se va hacien­do evi­den­te, de que hay gen­tes en posi­cio­nes de gobierno y esta­tal, que se están apa­lan­can­do finan­cie­ra­men­te, para cuan­do la Revo­lu­ción se cai­ga, y otros, que pue­den tener casi todo pre­pa­ra­do para pro­du­cir el tras­pa­so de los bie­nes esta­ta­les a manos pri­va­das, como tuvo lugar en la anti­gua URSS.

Fidel dijo, que noso­tros mis­mos podía­mos aca­bar con la Revo­lu­ción, y yo me inclino a pen­sar, que entre otras preo­cu­pa­cio­nes, el Coman­dan­te en Jefe, se esta­ba refi­rien­do a las cues­tio­nes rela­ti­vas a la corrup­ción. Por­que estan­do ya pre­sen­te, este fenó­meno, ha con­ti­nua­do apa­re­cien­do con fuerza.

Si no, vea­mos lo ocu­rri­do con la dis­tri­bu­ción de tie­rras en usu­fruc­to en algu­nos muni­ci­pios del país: frau­des, ile­ga­li­da­des, favo­ri­tis­mos, len­ti­tud buro­crá­ti­ca, etc.

En reali­dad, la corrup­ción es mucho más peli­gro­sa que la lla­ma­da disi­den­cia inter­na. Esta últi­ma aún se encuen­tra ais­la­da: care­ce de pro­gra­ma alter­na­ti­vo, no tie­ne líde­res reales, no tie­ne masa. Pero la corrup­ción resul­ta ser la ver­da­de­ra con­tra­rre­vo­lu­ción, la que mas daño pue­de hacer, por­que resul­ta estar den­tro del gobierno y del apa­ra­to esta­tal, que son los que real­men­te mane­jan los recur­sos del país. Sino vea­mos algo muy simple:

¿Cuán­do hay leche en pol­vo en el mer­ca­do negro, que ha ido subien­do de pre­cios has­ta lle­gar a 70 pesos el kilo­gra­mo? Cuan­do la leche en pol­vo lle­ga a los alma­ce­nes esta­ta­les. No hay mejor ejem­plo que ése. Y así es con todos los pro­duc­tos que se adquie­ren en el mer­ca­do negro por par­te de la mayo­ría de la población.

Es decir, a cuen­ta de los recur­sos esta­ta­les, exis­te un mer­ca­do ile­gal, del cual todos se bene­fi­cian, menos el Esta­do. Y qué me dicen, de los ven­de­do­res en los alre­de­do­res de las gran­des tien­das en divi­sas, pro­po­nien­do de todo. Se tra­ta de una corrup­ción de las que casi todos par­ti­ci­pan, gene­ra­da por la corrup­ción de fun­cio­na­rios esta­ta­les. Por­que, que sepa­mos, en Cuba hay un solo impor­ta­dor: el Esta­do. No creo que lo que vie­ne en los paque­tes de Mia­mi sir­va para gene­rar un mer­ca­do tan gran­de, mucho menos, de pro­duc­tos duraderos.

Obsér­ve­se tam­bién el trán­si­to de la car­ne de puer­co de los esta­ta­les a los pri­va­dos, los pre­cios de la ven­ta de refres­cos y aguas según las dife­ren­tes cade­nas del turis­mo. Las sos­pe­cho­sas dife­ren­cias de pre­cios con que nos tro­pe­za­mos frecuentemente.

Es decir, de mane­ra evi­den­te, exis­te un flu­jo ile­gal de pro­duc­tos entre el comer­cio mayo­ris­ta esta­tal y el comer­cio en la calle. Toda una eco­no­mía sumer­gi­da que el Esta­do no logra con­tro­lar y que será impo­si­ble de orde­nar mien­tras exis­tan los gran­des des­equi­li­brios entre ofer­ta y deman­da que carac­te­ri­zan aun hoy a nues­tra economía.

Se tra­ta enton­ces, esta últi­ma, de una for­ma de con­tra­rre­vo­lu­ción que sí cuen­ta con líde­res ocul­tos, ofre­ce alter­na­ti­vas a las del Esta­do y cuen­ta con una masa que la practica

Pero esa situa­ción esbo­za­da más arri­ba, no es la par­te más peli­gro­sa del asun­to que aho­ra tra­ta­mos. Ése es sólo su entorno popular.

Lo que recien­te­men­te se des­cu­brió, res­pec­to a las debi­li­da­des de un gru­po de fun­cio­na­rios de muy alto nivel, que esta­ba rela­cio­na­do con favo­ri­tis­mos, ami­guis­mos, cier­tos actos de corrup­ción y de des­cui­do en el mane­jo de infor­ma­ción sen­si­ble, así como tam­bién, algu­nas acti­tu­des de lucha por el poder pre­sen­tes en esos fun­cio­na­rios, eran infor­ma­cio­nes, que lamen­ta­ble­men­te, ya esta­ban pasan­do a manos de los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia espa­ño­les, aun­que éstos se hayan cui­da­do mucho de no acep­tar su par­ti­ci­pa­ción. Ésos sí son asun­tos extre­ma­da­men­te serios.

Es decir, asun­tos tan sen­si­bles como pre­ten­sio­nes y aspi­ra­cio­nes de poder, favo­ri­tis­mos, corrup­ción y expre­sio­nes inde­bi­das sobre la más alta direc­ción del país, que ya eran de cono­ci­mien­to de los ser­vi­cios espe­cia­les extran­je­ros. Una ver­da­de­ra «mer­can­cía polí­ti­ca», de altí­si­mo valor agre­ga­do en manos de los enemi­gos de la Revolución.

Cuan­do el Gobierno Cubano le entre­gó al FBI toda la infor­ma­ción de que dis­po­nía sobre las acti­vi­da­des de la con­tra­rre­vo­lu­ción en Esta­dos Uni­dos, cuya acti­vi­dad impli­ca­ba has­ta la posi­bi­li­dad de aten­ta­dos con­tra la pre­si­den­cia nor­te­ame­ri­ca­na, ¿qué hizo el FBI entonces?

En lugar de tomar medi­das con la con­tra­rre­vo­lu­ción, en lugar de actuar con­tra la mafia cubano-ame­ri­ca­na, lo que hicie­ron fue bus­car, como ver­da­de­ros perros sabue­sos, de don­de salía la infor­ma­ción que Cuba les había entre­ga­do, cua­les eran sus fuen­tes y ahí están nues­tros cin­co héroes com­pa­trio­tas abne­ga­dos, que ya lle­van más de 11 años de injus­ta pri­sión en cár­ce­les norteamericanas.

Des­pués de las decla­ra­cio­nes hechas por Fidel, sobre que noso­tros mis­mos pode­mos des­truir a la Revo­lu­ción, que exis­ten moti­vos para pen­sar que nues­tra revo­lu­ción sea rever­si­ble, lo que deben estar hacien­do los ser­vi­cios espe­cia­les nor­te­ame­ri­ca­nos, es bus­car la infor­ma­ción que corro­bo­re esas preo­cu­pa­cio­nes de Fidel.

Van bus­can­do la con­fir­ma­ción de las pala­bras del Coman­dan­te en Jefe, siguien­do a pie jun­ti­llas lo que va ocu­rrien­do cada día en Cuba, hur­gan­do en todo aque­llo que les per­mi­ta cons­ta­tar don­de está la ver­da­de­ra fuer­za con­tra­rre­vo­lu­cio­na­ria en Cuba, que pue­de dar al tras­te con la Revo­lu­ción; fuer­za que pare­ce no está aba­jo, sino arri­ba, en los pro­pios nive­les del gobierno y del apa­ra­to estatal.

For­ma­da por los corrup­tos, ya no de poca mon­ta, que se van des­cu­brien­do, en altí­si­mos car­gos y con fuer­tes cone­xio­nes per­so­na­les, inter­nas y exter­nas, gene­ra­das por dece­nas de años ocu­pan­do las mis­mas posi­cio­nes de poder. Obsér­ve­se, nin­guno de los «defe­nes­tra­dos» has­ta aho­ra (des­de las Cau­sas 1 y 2, al menos) era un sim­ple empleado.

Más recien­te­men­te, el Gene­ral Ace­ve­do, direc­tor del IACC (Ins­ti­tu­to de Aero­náu­ti­ca Civil de Cuba), fue des­ti­tuí­do y lo que cir­cu­la en los medios infor­ma­ti­vos no ofi­cia­les, acer­ca de cuá­les fue­ron los moti­vos de esa des­ti­tu­ción, son como para qui­tar el sueño.

Algo de ver­dad debe haber en esas infor­ma­cio­nes, por­que este es un país muy peque­ño y fami­liar; aún el asun­to no ha teni­do una expli­ca­ción públi­ca exhaus­ti­va, como la gen­te espe­ra; por­que de ser como se está dicien­do, es el dine­ro y los recur­sos del pue­blo, los que se han dila­pi­da­do, en medio de una situa­ción eco­nó­mi­ca bas­tan­te crí­ti­ca, para el país. Enton­ces, ya sea para rei­vin­di­car a Ace­ve­do o con­de­nar­lo, hay que expli­cár­se­lo al pue­blo. Ese pue­blo que la Revo­lu­ción ha crea­do, for­ma­do téc­ni­ca y cien­tí­fi­ca­men­te y den­tro del cual hay per­so­nas pre­pa­ra­das y con capa­ci­dad suficiente.

En reali­dad, debo decir, a nivel de hipó­te­sis, que lo que ha ocu­rri­do con el IACC, no es úni­co, ya se ha des­cu­bier­to en otros luga­res y pue­de aún haber empre­sas en las que esté ocu­rrien­do lo mis­mo. Es decir, don­de los jefes pue­den estar reci­bien­do comi­sio­nes y abrién­do­se cuen­tas ban­ca­rias en otros paí­ses. Lo cual es una hipó­te­sis de tra­ba­jo váli­da para abrir otras inves­ti­ga­cio­nes y que tales asun­tos no pue­dan aga­rrar­nos por sorpresa.

En eco­no­mía exis­te la «Audi­to­ria Sor­pre­si­va «, que no es para ofen­der a nadie y con la que nadie pue­de moles­tar­se. Audi­tar no es ofen­der, es un meca­nis­mo de pre­vi­sión que ayu­da a la honradez.

Un ele­men­to, que no pode­mos dejar de tomar en con­si­de­ra­ción, es que hace mucho tiem­po (1986- 1994) el foco de la polí­ti­ca de Esta­dos Uni­dos hacia Cuba cam­bió. Aho­ra se pres­ta una aten­ción fun­da­men­tal a la reali­dad inter­na cuba­na. No se tra­ta de una orien­ta­ción abso­lu­ta, pero sí fun­da­men­tal y prio­ri­ta­ria. Todo lo que está ocu­rrien­do inter­na­men­te en Cuba, está sien­do obser­va­do, moni­to­rea­do por los polí­ti­cos nor­te­ame­ri­ca­nos y en par­ti­cu­lar por los ser­vi­cios espe­cia­les de Esta­dos Unidos.

Por razo­nes obvias, que no son nece­sa­rias de expli­car, los nor­te­ame­ri­ca­nos deben saber mejor que noso­tros quié­nes y cuán­tos cuba­nos tie­nen cuen­tas en el exte­rior. Quié­nes reci­ben comi­sio­nes, y qué nego­cios hacen.

Por­que todas esas empre­sas, con las que Cuba hace nego­cios, tie­nen apa­ra­tos de inte­li­gen­cia y casi todas están coor­di­na­das con los ser­vi­cios nor­te­ame­ri­ca­nos, y si no lo están, hay fun­cio­na­rios, que en cuan­to tie­nen en la mano una infor­ma­ción sen­si­ble sobre Cuba, pro­cu­ran el víncu­lo con los ser­vi­cios nor­te­ame­ri­ca­nos, que dicho sea de paso, pagan muy bien esas informaciones.

Lo más lamen­ta­ble, es que los ser­vi­cios nor­te­ame­ri­ca­nos están mejor infor­ma­dos que noso­tros sobre todos los posi­bles movi­mien­tos de nues­tros empre­sa­rios. Y ésa es una infor­ma­ción que deja­da correr, es decir, acu­mu­lar­se, es una vía exce­len­te para el soborno, el chan­ta­je y el reclu­ta­mien­to de cual­quier fun­cio­na­rio cubano.

No quie­re decir que ello siem­pre fun­cio­ne, pue­de que haya quien se corrom­pa, pero no se deja reclu­tar, por­que se tra­ta de una cues­tión muy sutil. Pero quien ape­la a la corrup­ción para enri­que­cer­se, es muy difí­cil que des­pués con­ser­ve aún otros valores.

Un fun­cio­na­rio cubano que en sus rela­cio­nes con cual­quier empre­sa extran­je­ra se corrom­pa, debe saber que esa infor­ma­ción pue­de caer en manos de los ser­vi­cios espe­cia­les de cual­quier país y de ahí a las manos de los ser­vi­cios nor­te­ame­ri­ca­nos no va nada. Inme­dia­ta­men­te se abre un expe­dien­te, que se con­ti­núa lle­nan­do, has­ta que se con­si­de­re nece­sa­rio o per­ti­nen­te, rea­li­zar con­tra ese fun­cio­na­rio una acti­vi­dad de soborno, chan­ta­je o reclutamiento.

Ello no encie­rra nada de para­noi­co; es de ton­tos no saber, que cual­quier infor­ma­ción sen­si­ble sobre Cuba, sus acti­vi­da­des en el exte­rior o res­pec­to a algún fun­cio­na­rio cubano, que se con­si­de­re útil, es muy bien paga­da por los ser­vi­cios espe­cia­les de Esta­dos Uni­dos. Y si a estas altu­ras no sabe­mos eso, esta­mos liquidados.

Tra­tán­do­se enton­ces de un área ocul­ta del tra­ba­jo de sub­ver­sión con­tra Cuba, que a mediano y lar­go pla­zo, pro­du­ce muy bue­nos divi­den­dos polí­ti­cos. Se tra­ta de un área de la con­tra­rre­vo­lu­ción, que no tie­ne nada que ver con la lla­ma­da disi­den­cia, los gru­púscu­los o las mal lla­ma­das «damas de blanco».

Obser­ven, como las debi­li­da­des de algu­nos fun­cio­na­rios cuba­nos, ya esta­ban sien­do tras­la­da­das a los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia espa­ño­les. Cuba­nos de las Fuer­zas Arma­das Revo­lu­cio­na­rias y del Minis­te­rio del Inte­rior, invo­lu­cra­dos en el nar­co­trá­fi­co. Des­cu­bier­tos por Cuba en 1989, pero que ya era infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da en manos de la DEA, el FBI y del res­to de los ser­vi­cios espe­cia­les norteamericanos.

Accio­nes de ese tipo afec­tan seria­men­te la capa­ci­dad del país para seguir ade­lan­te y se cum­ple, como un algo­rit­mo mate­má­ti­co, que la capa­ci­dad de cual­quier nación para enfren­tar la con­fron­ta­ción inter­na­cio­nal, se mide, en pri­mer lugar, por su for­ta­le­za interna.

Si al menos Cuba pudie­ra des­cu­brir a sus corrup­tos antes, el daño podría ser menor.

Este­ban Mora­les Domín­guez (La Haba­na, 1942) es licen­cia­do en Eco­no­mía y doc­tor en Cien­cias. Pro­fe­sor e inves­ti­ga­dor Titu­lar. Espe­cia­lis­ta en temas sobre polí­ti­ca exte­rior de Esta­dos Uni­dos y autor de nume­ro­sos tex­tos sobre la pro­ble­má­ti­ca racial en Cuba.

Unión de Escri­to­res y Artis­tas de Cuba, abril 2010 – sin​per​mi​so​.info

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