Nace la sus­pen­sión cau­te­lar de elec­tos y su examen con­ti­nuo – Iña­ki Iriondo

La Espa­ña fas­cis­ta regre­sa a su ori­gen. Independentzia!.

Los pode­res espa­ño­les tie­nen una lar­ga tra­di­ción inqui­si­to­rial. Y entre sus repre­sen­ta­cio­nes más crue­les e irra­cio­na­les se encon­tra­ban los autos de fe, don­de algu­nos con­de­na­dos podían solem­ni­zar su vuel­ta al seno de la Igle­sia o, de lo con­tra­rio, afron­tar su cas­ti­go por here­jes impenitentes.

Aco­mo­dán­do­lo a los tiem­pos y a sus nue­vas nece­si­da­des, PSOE y PP han recu­pe­ra­do en cier­ta medi­da esta figu­ra his­tó­ri­ca. De acuer­do a las nue­vas reglas doc­tri­na­les, ya no se exi­ge demos­trar la lim­pie­za de san­gre cris­tia­na, sino la lim­pie­za de san­gre «anti­te­rro­ris­ta», algo que, a la vis­ta de las cons­tan­tes refor­mas de «per­fec­cio­na­mien­to», se sabe dón­de empe­zó pero no dón­de pue­de acabar.

La Comi­sión Cons­ti­tu­cio­nal del Con­gre­so de los Dipu­tados apro­bó ayer, con el apo­yo de Coa­li­ción Cana­ria, un dic­ta­men pac­ta­do por PSOE y PP cuya inten­cio­na­li­dad, según los titu­la­res de los tele­ti­pos, es «arrin­co­nar a Bata­su­na» o «estre­char el cer­co» sobre ella. Para lograr­lo, se han intro­du­ci­do nue­vas faci­li­da­des de pla­zos y for­mas para poder ile­ga­li­zar par­ti­dos y lis­tas. Y tam­bién un pun­to de dudo­sa lega­li­dad, la incom­pa­ti­bi­li­dad sobre­ve­ni­da de un elec­to que no demues­tre la men­cio­na­da «lim­pie­za de san­gre antiterrorista».

La refor­ma plan­tea que una per­so­na que haya sido ele­gi­da para cual­quier car­go en una can­di­da­tu­ra de un par­ti­do que des­pués de las elec­cio­nes sea ile­ga­li­za­do será decla­ra­da incom­pa­ti­ble para el car­go por la «Admi­nis­tra­ción Elec­to­ral». Pero tie­ne una for­ma de demos­trar su ino­cen­cia: for­mu­lar «volun­ta­ria­men­te» ante dicha admi­nis­tra­ción y antes de quin­ce días «una decla­ra­ción expre­sa e indu­bi­ta­da de sepa­ra­ción y recha­zo de las cau­sas deter­mi­nan­tes de la decla­ra­ción de ile­ga­li­dad» de la can­di­da­tu­ra a la que representó.

Pero no bas­ta con expre­sar por escri­to que se abra­za fer­vien­te­men­te la doc­tri­na del pac­to PSOE-PP. Sobre el acu­sa­do recae­rá la obli­ga­ción de demos­trar­lo día a día en su tra­ba­jo ins­ti­tu­cio­nal. Por­que como «a tra­vés de hechos, omi­sio­nes o mani­fes­ta­cio­nes» ‑se dice tex­tual­men­te- «mos­tra­ra con­tra­dic­ción» con su decla­ra­ción de ino­cen­cia, será de inme­dia­to decla­ra­do incompatible.

El tex­to no reco­ge nin­gún tipo de garan­tías pro­ce­sa­les para el acu­sa­do, ni habla de posi­bles recur­sos ni de jui­cios some­ti­dos a los prin­ci­pios de con­tra­dic­ción e igual­dad entre las partes.

Dudo­sa constitucionalidad

La idea de la incom­pa­ti­bi­li­dad sobre­ve­ni­da ya se reco­gía en la pro­pues­ta que el 26 de mar­zo apro­bó el Con­se­jo de Minis­tros espa­ñol. La nove­dad intro­du­ci­da duran­te las nego­cia­cio­nes entre PSOE y PP ha sido ese pro­ce­so per­ma­nen­te duran­te toda la legis­la­tu­ra para ver si el acu­sa­do aca­ba pecan­do de pala­bra, obra u omisión.

La posi­bi­li­dad de que un con­ce­jal o par­la­men­ta­rio sea pri­va­do de su car­go des­pués de haber sido ele­gi­do es algo que se con­si­de­ra­ba tabú has­ta la fecha. Los por­ta­vo­ces de los par­ti­dos que vota­ron en con­tra de esta refor­ma ‑PNV e IU- ya comen­ta­ron su dudo­sa cons­ti­tu­cio­na­li­dad. Pero tam­bién los impul­so­res de los cam­bios han con­fe­sa­do que se tra­ta de uno de los aspec­tos que más que­bra­de­ros de cabe­za las ha supues­to a la hora de redactarlo.

Sus­pen­sión cau­te­lar de electos

Tam­bién se sabía des­de mar­zo que los cam­bios en la ley elec­to­ral iban a per­mi­tir exten­der los pla­zos de impug­nar una can­di­da­tu­ra casi has­ta el mis­mo día de la vota­ción, para evi­tar los casos en los que una vez ini­cia­da la cam­pa­ña la izquier­da aber­tza­le pue­da pedir el voto para una lis­ta, como había ocu­rri­do en oca­sio­nes anteriores.

Pero las últi­mas nego­cia­cio­nes entre PSOE y PP han alar­ga­do estos pla­zos inclu­so has­ta des­pués de la cele­bra­ción de las elec­cio­nes. En con­cre­to, se pro­po­ne que en los días que van «des­de las vota­cio­nes has­ta la pro­cla­ma­ción de elec­tos» la Abo­ga­cía del Esta­do y la Fis­ca­lía pue­dan pedir la «sus­pen­sión cau­te­lar de elec­tos». Para ello, debe­rían pre­sen­tar ante la Sala del 61 del Tri­bu­nal Supre­mo «un escri­to moti­va­do anun­cian­do la pre­sen­ta­ción, en un pla­zo no supe­rior a quin­ce días» de una deman­da de ile­ga­li­za­ción de un partido.

Si el TS admi­te la soli­ci­tud, debe­rá deci­dir si man­tie­nen la sus­pen­sión cau­te­lar has­ta que fina­li­ce el pro­ce­di­mien­to. Si al final el par­ti­do o can­di­da­tu­ra se ile­ga­li­za, se decla­ra­rá tam­bién la no pro­cla­ma­ción de sus electos.

«Vamos a tapo­nar las vías ambi­guas», comen­tó el dipu­tado del PSOE Txi­ki Bene­gas en defe­sa de la refor­ma. Para Anto­nio Basa­goi­ti, del PP, se tra­ta de «impe­dir que ETA lle­gue a las pró­xi­mas elec­cio­nes» y aña­dió que el Gobierno espa­ñol ya tie­ne la «lla­ve ingle­sa» y aho­ra sólo tie­ne «que apre­tar la tuerca».

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