“El socia­lis­mo no se pue­de decre­tar des­de arri­ba, no se pue­de cons­truir sin pro­ta­go­nis­mo popu­lar”- Mar­ta Har­nec­ker

Repen­sar el mode­lo de pro­duc­ción y des­cen­tra­li­za­ción: El camino al socia­lis­mo del siglo XXI.

Las rela­cio­nes de pro­duc­ción capi­ta­lis­tas, que has­ta la fecha han logra­do sobre­vi­vir, crean pro­ble­mas socia­les que no han sido resuel­tos y que afec­tan gra­ve­men­te a sus víc­ti­mas, la mayo­ría de la pobla­ción. El aná­li­sis mar­xis­ta y neo­mar­xis­ta plan­tea alter­na­ti­vas eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas sobre la base de la nece­si­dad de redis­tri­bu­ción de la rique­za y auto­ges­tión de los pue­blos, solo posi­bles si se cons­tru­ye un mode­lo alter­na­ti­vo al capi­ta­lis­mo que algu­nos han deno­mi­na­do socia­lis­mo del siglo XXI, otros socia­lis­mo comu­ni­ta­rio.

Martha Har­nec­ker, escri­to­ra chi­le­na y peda­go­ga popu­lar, como a ella le gus­ta deno­mi­nar­se, se refie­re a esta temá­ti­ca en esta entre­vis­ta que cla­ri­fi­ca su pen­sa­mien­to y que ella con­si­de­ró no fue bien inter­pre­ta­do en una entre­vis­ta ante­rior que le hici­mos en mar­zo pasa­do.

¿Qué pien­sas tú del mar­xis­mo cuan­do hoy esta­mos cons­tru­yen­do en Amé­ri­ca Lati­na expe­rien­cias que se ale­jan mucho de los plan­tea­mien­tos mar­xis­tas orto­do­xos?

Para mí el mar­xis­mo nun­ca ha sido un dog­ma. Apren­dí de Althus­ser que Marx sólo había pues­to las pie­dras angu­la­res de la nue­va cien­cia de la his­to­ria, que si la reali­dad cam­bia­ba había que ela­bo­rar nue­vos con­cep­tos para dar cuen­ta de esas nue­vas reali­da­des. Yo no he encon­tra­do una expli­ca­ción más cohe­ren­te del fun­cio­na­mien­to del capi­ta­lis­mo que la que da Marx.

Sin embar­go, creo que no hemos sido capa­ces de ela­bo­rar una crí­ti­ca del capi­ta­lis­mo de hoy —el capi­ta­lis­mo de la revo­lu­ción de la infor­ma­ción— y más aún al capi­ta­lis­mo lla­ma­do peri­fé­ri­co, con la pro­fun­di­dad y la ampli­tud con que Marx hicie­ra la crí­ti­ca del capi­ta­lis­mo de su épo­ca. Sabe­mos que la futu­ra socie­dad que que­re­mos cons­truir no va a sur­gir de nues­tras cabe­zas y deseos, sino de la supera­ción de las con­tra­dic­cio­nes de la actual socie­dad y de la ade­cua­da orien­ta­ción que se de a sus poten­cia­li­da­des. Si noso­tros no cono­ce­mos bien como fun­cio­na esta nue­va eta­pa del capi­ta­lis­mo, no vamos a poder ela­bo­rar solu­cio­nes efi­ca­ces para supe­rar sus pro­ble­mas.

¿Es nece­sa­rio hacer la recrea­ción de El Capi­tal?

Más que recrea­ción yo diría actua­li­za­ción. Como te decía, hay que crear nue­vos con­cep­tos para dar cuen­ta de las nue­vas reali­da­des. Pero no sólo fal­ta este aná­li­sis crí­ti­co del capi­ta­lis­mo de hoy. Tam­po­co pode­mos igno­rar lo que le ocu­rrió al socia­lis­mo sovié­ti­co. El hecho de que se vinie­ra aba­jo en tan cor­to tiem­po y que nadie en el mun­do lo hubie­ra pre­vis­to, ni siquie­ra sus mayo­res enemi­gos, que hicie­ron todo por des­truir­lo, plan­tea a la izquier­da un gran desa­fío. Creo que debe­mos estu­diar a fon­do estas expe­rien­cias y sacar de ellas las ense­ñan­zas per­ti­nen­tes para no come­ter los mis­mos erro­res del pasa­do.

Si se ana­li­za la cri­sis actual, se com­prue­ba la vigen­cia de las refle­xio­nes de Marx sobre el capi­ta­lis­mo. Los inte­lec­tua­les han vuel­to a inte­re­sar­se en su pen­sa­mien­to. No es Marx el que ha falla­do, hemos sido los mar­xis­tas lati­no­ame­ri­ca­nos los que, en muchos casos, hemos ana­li­za­do nues­tra reali­dad con esque­mas pre­he­chos, de ahí que en nues­tros aná­li­sis sólo hablá­ba­mos de cla­se obre­ra y cam­pe­si­na­do, des­co­no­cien­do la impor­tan­te pre­sen­cia indí­ge­na en muchos de nues­tros paí­ses. Yo estu­ve en Boli­via en la épo­ca del gene­ral Torres, en 1971, jun­to con Theo­nio Dos San­tosRui Mau­ro Mari­ni, nos reuni­mos con repre­sen­tan­tes de todos los gru­pos de izquier­da de esa épo­ca en este país y en sus aná­li­sis sólo se habló de cla­se obre­ra. El fac­tor indí­ge­na estu­vo com­ple­ta­men­te ausen­te de la con­ver­sa­ción. Tam­po­co tomá­ba­mos en cuen­ta el papel del cris­tia­nis­mo revo­lu­cio­na­rio. Esos son erro­res de los mar­xis­tas, no de Marx. No pode­mos atri­buir­le a Marx esa fal­ta de aná­li­sis. La cien­cia de la his­to­ria estu­vo mucho tiem­po estan­ca­da por­que se trans­for­mó en dog­ma, se repe­tía como manual y no se la emplea­ba como ins­tru­men­to de aná­li­sis.

Por supues­to que la cla­se obre­ra indus­trial de la épo­ca de Marx ya no exis­te hoy. En lugar de exis­tir una gran cla­se obre­ra con­cen­tra­da en barrios obre­ros, con con­cien­cia de cla­se, tene­mos hoy una cla­se obre­ra debi­li­ta­da por las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les de fle­xi­bi­li­za­ción labo­ral, sub­con­tra­ta­ción, etcé­te­ra. La cla­se que según Marx iba a ser la sepul­tu­re­ra del sis­te­ma capi­ta­lis­ta, hoy se encuen­tra frag­men­ta­da, divi­da, debi­li­ta­da. Tene­mos que repen­sar el con­cep­to de tra­ba­ja­dor hoy. La fuer­za de tra­ba­jo explo­ta­da por el capi­tal no está sólo en las gran­des indus­trias y ser­vi­cios sino en una gama de for­mas pro­duc­ti­vas y ser­vi­cios que van des­de las empre­sas sub­con­tra­tis­tas pasan­do por la eco­no­mía infor­mal has­ta el tra­ba­jo fami­liar. Todas estas for­mas entran de una u otra mane­ra den­tro de la red de explo­ta­ción capi­ta­lis­ta. Debe­mos pen­sar en un con­cep­to de tra­ba­ja­dor que las abar­que a todas ellas. Debe­mos luchar por los dere­chos del tra­ba­ja­dor que vayan más allá de su cen­tro de tra­ba­jo.

¿Boli­via está en con­di­cio­nes de dar un sal­to a una socie­dad no capi­ta­lis­ta?

Yo te diría que no se tra­ta de dar un sal­to, se tra­ta de ir avan­zan­do en esa direc­ción. Creo que hay que recu­pe­rar las tra­di­cio­nes y los valo­res comu­ni­ta­rios, socia­lis­tas, que se están per­dien­do. Cuan­do yo ven­go (a Boli­via) hace dos años me dicen: “Nues­tras comu­ni­da­des tenían cier­tos valo­res, pero la cul­tu­ra capi­ta­lis­ta está pene­trán­do­las”, enton­ces de lo que se tra­ta es de res­ca­tar esos valo­res. Tam­po­co se pue­de res­ca­tar todo, ese es el error de quie­nes pien­san que tene­mos que vol­ver al pasa­do, no es la idea vol­ver al pasa­do, sino res­ca­tar los valo­res uni­ver­sa­les de la socie­dad soli­da­ria, huma­nis­ta, preo­cu­pa­da por el desa­rro­llo humano y el res­pe­to a la natu­ra­le­za, y obvia­men­te tomar de la moder­ni­dad el desa­rro­llo de la civi­li­za­ción, de los ele­men­tos nue­vos que libe­ran al hom­bre. Esas máqui­nas que el capi­ta­lis­mo usa para explo­tar, noso­tros ten­dría­mos que uti­li­zar­las para libe­rar a la per­so­na que tra­ba­ja, para impul­sar un desa­rro­llo que satis­fa­ga las nece­si­da­des huma­nas.

¿Qué papel desem­pe­ña la pro­pie­dad pri­va­da y la pro­pie­dad social en el socia­lis­mo del siglo XXI?

Como mar­xis­tas sabe­mos que la for­ma en que se dis­tri­bu­ye el pro­duc­to social depen­de de la for­ma en que se encuen­tran dis­tri­bui­dos los medios de pro­duc­ción (fábri­cas, minas, tie­rras, ser­vi­cios) en cada país, es decir, de quien es pro­pie­ta­rio de estos medios. Por eso, si que­re­mos redis­tri­buir la rique­za social de for­ma más equi­ta­ti­va, es bási­co que al menos los medios de pro­duc­ción fun­da­men­ta­les no sean aca­pa­ra­dos por unos pocos y uti­li­za­dos para su pro­pio bene­fi­cio, sino que sean de pro­pie­dad colec­ti­va, de pro­pie­dad de todo el pue­blo.

Hablas de pro­pie­dad colec­ti­va, de pro­pie­dad de todo el pue­blo, ¿eso es lo mis­mo que pro­pie­dad esta­tal?

El socia­lis­mo el siglo XX ten­dió a iden­ti­fi­car con la pro­pie­dad colec­ti­va la pro­pie­dad esta­tal, a pesar de que Lenin insis­tió en que no era lo mis­mo esta­ti­zar que socia­li­zar la pro­pie­dad. Por eso es tan impor­tan­te dis­tin­guir entre la pro­pie­dad for­mal y la apro­pia­ción real. El Esta­do repre­sen­ta for­mal­men­te al colec­ti­vo, pero para que el colec­ti­vo se apro­pie real­men­te de los medios de pro­duc­ción se requie­re mucho más que un sim­ple acto jurí­di­co de expro­pia­ción de los capi­ta­lis­tas y de paso a manos del Esta­do de esos medios de pro­duc­ción. (1)

Lo que ocu­rrió en la Unión Sovié­ti­ca y en la mayo­ría de los paí­ses que siguie­ron su ejem­plo, no fue una real apro­pia­ción del pro­ce­so pro­duc­ti­vo por par­te de los tra­ba­ja­do­res, sino una sim­ple esta­ti­za­ción de los medios de pro­duc­ción. Éstos deja­ban de ser pro­pie­dad de unos pocos, para pasar a ser pro­pie­dad del Esta­do que supues­ta­men­te repre­sen­ta­ba a los tra­ba­ja­do­res del cam­po y la ciu­dad. Sin embar­go, el pro­ce­so pro­duc­ti­vo mis­mo sufrió muy pocas modi­fi­ca­cio­nes: la gran fábri­ca capi­ta­lis­ta se dis­tin­guía poco de la gran fábri­ca socia­lis­ta, los tra­ba­ja­do­res seguían sien­do un tor­ni­llo más de la fábri­ca, tenían muy poca o nula par­ti­ci­pa­ción en la toma deci­sio­nes en su cen­tro tra­ba­jo. Ese capi­ta­lis­mo de Esta­do man­te­nía la orga­ni­za­ción jerár­qui­ca de la pro­duc­ción, el geren­te tenía un poder “dic­ta­to­rial” y las órde­nes se trans­mi­tían de arri­ba hacia aba­jo. El papel de los tra­ba­ja­do­res era cum­plir la meta esta­ble­ci­da, es decir, los tra­ba­ja­do­res ser­vían como correas de trans­mi­sión de las direc­tri­ces esta­ta­les. Ese capi­ta­lis­mo de Esta­do —que Lenin veía sólo como un pri­mer paso para salir del atra­so y una de las varias rela­cio­nes de pro­duc­ción exis­ten­tes en el perío­do de tran­si­ción— lle­gó a trans­for­mar­se en la meta del socia­lis­mo del siglo XX.

Has habla­do de que los tra­ba­ja­do­res se apro­pien del pro­ce­so de pro­duc­ción, ¿podrías expli­car más esta idea?

Apro­piar­se del pro­ce­so de pro­duc­ción es poder par­ti­ci­par en la orga­ni­za­ción de la pro­duc­ción, en la toma de deci­sio­nes acer­ca del des­tino del pro­duc­to, en la defi­ni­ción de la jor­na­da labo­ral, etcé­te­ra. El tra­ba­jo, ele­men­to cen­tral del nue­vo mode­lo eco­nó­mi­co, en lugar de alie­nar a la per­so­na que tra­ba­ja, debe per­mi­tir­le com­bi­nar el pen­sar con el hacer para que al tra­ba­jar la per­so­na vaya alcan­zan­do su pleno desa­rro­llo como ser humano y social. Los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras deben ser pro­ta­go­nis­tas en sus res­pec­ti­vos cen­tros de tra­ba­jo.

El socia­lis­mo del siglo XXI no pue­de per­mi­tir­se man­te­ner into­ca­bles pro­ce­sos labo­ra­les que alie­nan al tra­ba­ja­dor, no pue­de man­te­ner la divi­sión entre tra­ba­jo manual y el tra­ba­jo inte­lec­tual. La per­so­na que tra­ba­ja tie­ne que estar infor­ma­da del pro­ce­so de pro­duc­ción en su con­jun­to, tie­ne que ser capaz de con­tro­lar­lo, de poder opi­nar sobre los pla­nes de pro­duc­ción. Hacia allí hay que cami­nar.

Pero, ¿están los tra­ba­ja­do­res pre­pa­ra­dos para par­ti­ci­par acti­va­men­te en el mane­jo de la empre­sa?

No, no lo están, jus­ta­men­te por­que al capi­ta­lis­mo nun­ca le ha intere­sa­do com­par­tir con los tra­ba­ja­do­res los cono­ci­mien­tos más téc­ni­cos acer­ca del mane­jo de la empre­sa, y aquí me refie­ro no sólo a los aspec­tos rela­cio­na­dos con la pro­duc­ción, sino tam­bién a los rela­cio­na­dos con la comer­cia­li­za­ción y el finan­cia­mien­to de la empre­sa. Con­cen­trar esos cono­ci­mien­tos en manos de la geren­cia ha sido uno de los meca­nis­mos que ha per­mi­ti­do al capi­tal explo­tar a los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras. Por eso, uno de los pri­me­ros pasos que se debe dar para avan­zar en el pro­ce­so de auto­ges­tión en las empre­sas, es per­mi­tir que los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras se apro­pien de esos cono­ci­mien­tos y para poder hacer­lo, deben poder for­mar­se. Debe­mos ir pen­san­do en jor­na­das labo­ra­les que inclu­yan una o dos horas de pre­pa­ra­ción de los tra­ba­ja­do­res para la ges­tión de las empre­sas. Si no se hace esto la auto­ges­tión de los tra­ba­ja­do­res ter­mi­na por ser una ges­tión del per­so­nal téc­ni­co que es quien real­men­te deci­de en esas empre­sas. Eso fue lo que ocu­rrió en la auto­ges­tión yugos­la­va.

Y tam­bién ocu­rrió que hubo un desa­rro­llo muy des­igual de las empre­sas, ¿no?

Qué bueno que me pre­gun­tas esto, por­que creo que el pun­to débil de la auto­ges­tión yugos­la­va estu­vo en no enten­der que los exce­den­tes de una empre­sa auto­ges­tio­na­da no podían ser aca­pa­ra­dos sólo por ese gru­po espe­cí­fi­co de tra­ba­ja­do­res, sino que tie­nen que ser com­par­ti­dos con la comu­ni­dad local o nacio­nal según sea el caso. El mode­lo eco­nó­mi­co que que­re­mos cons­truir debe estar orien­ta­do a satis­fa­cer las nece­si­da­des huma­nas de los habi­tan­tes del país, no pue­de limi­tar­se a pro­du­cir en for­ma más par­ti­ci­pa­ti­va den­tro de la empre­sa sin tener en cuen­ta al res­to de la pobla­ción. Eso fue lo que no se tuvo sufi­cien­te­men­te en cuen­ta en Yugos­la­via. Hubo inten­tos de cum­plir con este obje­ti­vo median­te un sis­te­ma de impues­tos, pero estas medi­das fue­ron com­ba­ti­das por los pro­pios tra­ba­ja­do­res imbui­dos de espí­ri­tu indi­vi­dua­lis­ta.

¿Se opo­ne la pro­pie­dad social socia­lis­ta a la pro­pie­dad indi­vi­dual como la opo­si­ción tra­ta de con­ven­cer al pue­blo?

En todos los paí­ses en que hemos que­ri­do tran­si­tar hacia una socie­dad socia­lis­ta, las fuer­zas reac­cio­na­rias hacen un gran esfuer­zo por asus­tar a la pobla­ción para poner­la con­tra nues­tros gobier­nos difun­dien­do una can­ti­dad de ideas fal­sas. Una de ellas es que a las per­so­nas se les qui­ta­rán todos sus bie­nes y estos pasa­rán al Esta­do. Eso ocu­rrió en Chi­le, en Vene­zue­la, y está ocu­rrien­do en Boli­via y en Ecua­dor. Aquí es impor­tan­te dis­tin­guir entre pro­pie­dad de los medios de pro­duc­ción y pro­pie­dad de los medios de con­su­mo. La pro­pie­dad social de los medios de pro­duc­ción (fábri­cas, empre­sas, yaci­mien­tos) no se con­tra­po­ne a la exis­ten­cia de pro­pie­dad indi­vi­dual de una serie de bie­nes que las per­so­nas poseen para vivir en for­ma más o menos con­for­ta­ble. A estos bie­nes se les lla­ma bie­nes de con­su­mo. Por el con­tra­rio, el socia­lis­mo, al entre­gar más recur­sos a la gen­te da más posi­bi­li­da­des a esas per­so­nas para que sean due­ños de más bie­nes (tele­vi­sor, refri­ge­ra­dor, artícu­los elec­tro­do­més­ti­cos que faci­li­tan el tra­ba­jo en el hogar) y ten­gan acce­so a más ser­vi­cios (salud, edu­ca­ción).

Con­tra­ria­men­te a lo que dice la opo­si­ción, la pro­pie­dad social de los medios de pro­duc­ción estra­té­gi­cos favo­re­ce a la pro­pie­dad pri­va­da. Nun­ca Marx pen­só que había que qui­tar­le a una fami­lia estos bie­nes de uso per­so­nal. Por otra par­te, el socia­lis­mo del siglo XXI no sólo res­pe­ta la pro­pie­dad pri­va­da de los bie­nes de con­su­mo sino tam­bién la pro­pie­dad de peque­ñas y media­nas empre­sas y ser­vi­cios siem­pre que con­tri­bu­yan a gene­rar empleo y que pro­duz­can para satis­fa­cer las nece­si­da­des de la gen­te.

¿El desa­fío de los gobier­nos lati­no­ame­ri­ca­nos es pro­pi­ciar cada vez más la par­ti­ci­pa­ción del pue­blo en la con­duc­ción real del país?

Exac­to, ese es uno de los cri­te­rios para saber si un gobierno está avan­zan­do hacia el hori­zon­te socia­lis­ta, hay otros cri­te­rios pero ese es el prin­ci­pal, por­que el socia­lis­mo no se pue­de decre­tar des­de arri­ba, no se pue­de cons­truir sin pro­ta­go­nis­mo popu­lar. Por eso el socia­lis­mo sovié­ti­co se derrum­bó, el pue­blo no se sin­tió cons­truc­tor de la nue­va socie­dad.

¿Pode­mos decir que esta­mos en perio­do de tran­si­ción al socia­lis­mo en Amé­ri­ca Lati­na?

Yo creo que nues­tra tran­si­ción es diver­sa a la tran­si­ción que Marx pen­só: el pen­só que el socia­lis­mo iba a comen­zar a cons­truir­se en los paí­ses más desa­rro­lla­dos des­de el pun­to de vis­ta capi­ta­lis­ta. Pero la revo­lu­ción socia­lis­ta sur­gió en Rusia, uno de los paí­ses más atra­sa­dos de Euro­pa y el gran desa­fío fue avan­zar al socia­lis­mo a par­tir de esa reali­dad. Con­quis­tan­do todo el poder del Esta­do, ese pro­ce­so logró sal­var al pue­blo ruso del ham­bre, le dio salud, edu­ca­ción. No hay que des­co­no­cer esos logros, por­que mucha gen­te cuan­do cri­ti­ca al socia­lis­mo real se olvi­da de que esos esfuer­zos socia­lis­tas per­mi­tie­ron que la gen­te salie­ra del atra­so, que sus pue­blos pudie­ran comer, edu­car­se, etcé­te­ra. El gran pro­ble­ma enton­ces fue que esto se hizo des­de el Esta­do: el Esta­do, pater­na­lis­ta, solu­cio­na­ba los pro­ble­mas de la gen­te y ésta era mera recep­to­ra de los bene­fi­cios, pero sin nin­gu­na posi­bi­li­dad de actuar, de sen­tir­se par­te de lo que se esta­ba cons­tru­yen­do.

En Amé­ri­ca Lati­na noso­tros no empe­za­mos con­quis­ta­do el poder del Esta­do, comen­za­mos con­quis­tan­do el gobierno, con gran­des debi­li­da­des: un apa­ra­to de Esta­do here­da­do que muchas veces blo­quea las deci­sio­nes del gobierno, unas fuer­zas arma­das edu­ca­das para repri­mir al movi­mien­to popu­lar y defen­der los intere­ses de las oli­gar­quías, par­la­men­tos y pode­res loca­les mayo­ri­ta­ria­men­te opo­si­to­res. Pero esta situa­ción ha ido cam­bian­do. En el caso de Vene­zue­la se hizo la cons­ti­tu­yen­te, esto per­mi­tió cam­biar la corre­la­ción de fuer­zas en el par­la­men­to, en los gobier­nos loca­les y ade­más Chá­vez cuen­ta con el ejér­ci­to. La tran­si­ción pací­fi­ca vene­zo­la­na no tie­ne nada que ver con la tran­si­ción pací­fi­ca de Allen­de, en ese caso fue tran­si­ción pací­fi­ca no arma­da y en Vene­zue­la es una tran­si­ción pací­fi­ca arma­da. La situa­ción en Boli­via hace un año y medio era catas­tró­fi­ca, era un gobierno que no con­tro­la­ba al res­to de los pode­res del Esta­do, hoy día ha cam­bia­do bas­tan­te la situa­ción. La res­pon­sa­bi­li­dad actual de nues­tros gobier­nos es enor­me, por­que ya no hay argu­men­to para no poder avan­zar: antes no se podía avan­zar por­que nos esta­ban blo­quean­do, aho­ra mucho depen­de de cómo el gobierno vaya imple­men­tan­do sus pro­pues­tas.

¿En tu últi­mo libro Amé­ri­ca Lati­na y el socia­lis­mo del siglo XXI pones espe­cial acen­to en el tema de la des­cen­tra­li­za­ción ¿a qué se debe esto?

Lo que pasa es que si noso­tros real­men­te que­re­mos que exis­ta pro­ta­go­nis­mo popu­lar tene­mos que crear espa­cios que per­mi­tan a la gen­te ser pro­ta­go­nis­ta, es decir, no sim­ple­men­te limi­tar­se a levan­tar la mano para apro­bar cosas, o par­ti­ci­par en cam­pa­ñas del gobierno, sino ser capaz de tomar deci­sio­nes y de velar por­que se cum­plan. Si se deci­de todo cen­tral­men­te se está impi­dien­do que la gen­te ejer­za un ver­da­de­ro pro­ta­go­nis­mo.

Se ha habla­do mucho con­tra la des­cen­tra­li­za­ción neo­li­be­ral, por­que el pro­yec­to neo­li­be­ral pre­ten­de debi­li­tar el Esta­do, diluir las luchas que antes se con­cen­tra­ban en él en luchas loca­les con mucha menor influen­cia en el con­jun­to del país. Nues­tra des­cen­tra­li­za­ción, en cam­bio, que yo deno­mino des­cen­tra­li­za­ción socia­lis­ta para dife­ren­ciar­la de la neo­li­be­ral, al pro­mo­ver la exis­ten­cia de comu­ni­da­des orga­ni­za­das que toman demo­crá­ti­ca­men­te deci­sio­nes, que se sien­ten cons­tru­yen­do su his­to­ria, y que por ello se trans­for­man en los pila­res del edi­fi­cio demo­crá­ti­co, con­tri­bu­ye a for­ta­le­cer el Esta­do nacio­nal en lugar de debi­li­tar­lo.

Por otra par­te, estoy con­ven­ci­da que el buro­cra­tis­mo que pade­cen nues­tros esta­dos no pue­de atri­buir­se sólo a una heren­cia del pasa­do, sino a que toda­vía no hemos sido capa­ces de des­cen­tra­li­zar muchas de las fun­cio­nes del Esta­do. Si todo depen­de de la fir­ma del pre­si­den­te, o del minis­tro corres­pon­dien­te, si muy poco se pue­de deci­dir en las regio­nes, muni­ci­pios, comu­ni­da­des, es lógi­co que el pro­ce­so se buro­cra­ti­ce, se vuel­va mas len­to, que las auto­ri­da­des subor­di­na­das no asu­man res­pon­sa­bi­li­da­des, que se dé el fenó­meno del pelo­teo que tan­to moles­ta a la gen­te.

Creo que debe­ría­mos pen­sar en des­cen­tra­li­zar todo lo que se pue­da des­cen­tra­li­zar, para que el Esta­do cen­tral asu­ma efi­cien­te­men­te las tareas que le son pro­pias, aque­llas que no se pue­den asu­mir des­de aba­jo sin una arti­cu­la­ción cen­tral como las de defen­sa nacio­nal, la de pla­ni­fi­ca­ción nacio­nal y dis­tri­bu­ción del exce­den­te de las gran­des empre­sas estra­té­gi­cas, la polí­ti­ca inter­na­cio­nal, etcé­te­ra. Por supues­to que esta des­cen­tra­li­za­ción que yo lla­mo socia­lis­ta impli­ca un pue­blo orga­ni­za­do que con­tro­le, que revo­que a los fun­cio­na­rios que no cum­plen, que ejer­za real­men­te el poder des­de aba­jo, apo­yan­do a su gobierno, for­ta­le­cien­do su ges­tión.

NOTAS

(1) Sobre los con­cep­tos de pro­pie­dad y apro­pia­ción real ver: Mar­ta Har­nec­ker, Los con­cep­tos ele­men­ta­les del mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co, Capí­tu­lo II. La rela­cio­nes de pro­duc­ción y Capí­tu­lo IX: La tran­si­ción.

Fuen­te: http://​www​.elciu​da​dano​.cl/​2​0​1​0​/​0​6​/​2​2​/​m​a​r​t​a​-​h​a​r​n​e​c​k​e​r​-​e​l​-​s​o​c​i​a​l​i​s​m​o​-​n​o​-​s​e​-​p​u​e​d​e​-​d​e​c​r​e​t​a​r​-​d​e​s​d​e​-​a​r​r​i​b​a​-​n​o​-​s​e​-​p​u​e​d​e​-​c​o​n​s​t​r​u​i​r​-​s​i​n​-​p​r​o​t​a​g​o​n​i​s​m​o​-​p​o​p​u​l​ar/

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *