Los enfren­ta­mien­tos entre kir­gui­sos y la mino­ría uzbe­ka dejan unos 75 muer­tos y mil heri­dos- La Jor­na­da

El gobierno pro­vi­sio­nal de Kir­guis­tán decre­tó este sába­do la movi­li­za­ción de tro­pas y la ley mar­cial en la ciu­dad de Osh por los dis­tur­bios en el sur del país, infor­mó la agen­cia Aki­press. La pre­si­den­ta inte­ri­na, Rosa Otun­ba­ye­va, seña­ló que las medi­das con­tra ele­men­tos cri­mi­na­les son nece­sa­rias para man­te­ner el orden cons­ti­tu­cio­nal.

En la ex repú­bli­ca sovié­ti­va hay cho­ques entre kir­gui­sos y miem­bros de la mino­ría uzbe­ka, que han deja­do más de 75 muer­tos y unos mil heri­dos des­de el pasa­do jue­ves. Poco antes, el gobierno inte­ri­no auto­ri­zó a las fuer­zas de segu­ri­dad uti­li­zar armas de fue­go sin avi­so para res­ta­ble­cer el orden.

Se decre­tó ade­más el esta­do de emer­gen­cia en Dja­lal-Abad, ya que la zona de des­es­ta­bi­li­za­ción se extien­de, expli­có a la tele­vi­sión el vice­je­fe del gobierno, Azim­bek Bek­na­za­rov.

Des­de ayer, la situa­ción está fue­ra de con­trol”, admi­tió Otun­ba­ye­va. Pese al esta­do de emer­gen­cia y el toque de que­da decre­ta­dos por el gobierno en Osh, este sába­do la vio­len­cia con­ti­nua­ba.

El gobierno tran­si­to­rio –que acce­dió al poder tras una revuel­ta popu­lar en abril en la que el jefe de Esta­do, Kur­man­bek Baki­yev, tuvo que dar­se a la fuga– orde­nó a la poli­cía y a mili­ta­res reti­ra­dos que se diri­jan a la región de Osh, bas­tión del depues­to pre­si­den­te, para impe­dir una gue­rra civil.

Para el pre­si­den­te ruso, Dimi­tri Med­ve­dev, se tra­ta de un con­flic­to interno y Rusia no ve, por el momen­to, las con­di­cio­nes para par­ti­ci­par en su reso­lu­ción, decla­ró su por­ta­voz, Nata­lia Tima­ko­va, en res­pues­ta a la asis­ten­cia mili­tar que le soli­ci­tó antes Otun­ba­ye­va. El Krem­lin dis­pu­so, en cam­bio, enviar ayu­da huma­ni­ta­ria a esta ex repú­bli­ca sovié­ti­ca.

En Tas­kent, el Minis­te­rio de Rela­cio­nes Exte­rio­res uzbe­ko se decla­ró extre­ma­da­men­te alar­ma­do por la vio­len­cia en esa región del sur de mino­ría étni­ca uzbe­ka.

Los tiro­teos con­ti­núan, se escu­chan en todas par­tes, varios edi­fi­cios fue­ron pre­sa de las lla­mas, y la gen­te está muy asus­ta­da, decla­ró a la tele­vi­sión Azim­bek Bek­na­za­rov, res­pon­sa­ble del gobierno inte­ri­no, que cali­fi­có la situa­ción de muy difí­cil.

Ate­rra­das, más de mil per­so­nas huye­ron de Osh, segun­da ciu­dad de este pobre país de Asia.

Una lar­ga fila de coches y mini­bu­ses se for­mó en direc­ción de Mar­ja­mat, reple­tos esen­cial­men­te de muje­res y niños, en una tran­si­ta­da carre­te­ra a algu­nos kiló­me­tros de la fron­te­ra uzbe­ka.

La esta­bi­li­dad en Kir­guis­tán es pri­mor­dial para Rusia y Esta­dos Uni­dos, que tie­nen allí bases mili­ta­res, una de las cua­les es vital para el des­plie­gue de las tro­pas esta­du­ni­den­ses en Afga­nis­tán.

Des­de la revo­lu­ción de abril pasa­do, que dejó 87 muer­tos y des­em­bo­có en la caí­da del régi­men del pre­si­den­te Kur­man­bek Baki­yev, se han pro­du­ci­do varias olas de vio­len­cia en Kir­guis­tán.

Estos últi­mos actos de vio­len­cia tie­nen lugar dos sema­nas antes de un refe­ren­do para la adop­ción de una nue­va Cons­ti­tu­ción, pre­vis­to el 27 de junio

La comi­sa­ria de la Unión Euro­pea (UE) para ayu­da huma­ni­ta­ria y ges­tión de cri­sis, Kris­ta­li­na Geor­gie­va, ase­gu­ró que dada la gra­ve­dad de la situa­ción, Bru­se­las ha con­si­de­ra­do nece­sa­rio actuar de inme­dia­to, eva­luar sobre el terreno la gra­ve­dad de la situa­ción y pre­pa­rar una res­pues­ta ade­cua­da, en caso nece­sa­rio.

La Cruz Roja local infor­mó de que al menos 6.000 per­so­nas han hui­do en direc­ción al vecino Uzbe­kis­tán en bus­ca de refu­gio.

Ade­más, hay infor­ma­cio­nes no ofi­cia­les que ase­gu­ran que la cifra de muer­tos podría ser con­si­de­ra­ble­men­te mayor que la reco­no­ci­da por las auto­ri­da­des. La comu­ni­dad uzbe­ka habla de 520 cadá­ve­res, comen­tó la obser­va­do­ra de la orga­ni­za­ción Human Rights Watch, Andrea Berg, que se encuen­tra en Osh.

Un por­ta­voz de la mino­ría uzbe­ka en Kir­guis­tán deman­dó al gobierno de tran­si­ción abrir un corre­dor huma­ni­ta­rio para los alre­de­dor de 20.000 ancia­nos, muje­res y niños de la zona.

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