La ver­da­de­ra ame­na­za a la flo­ti­lla de la liber­tad – Noam Chomsky

El vio­len­to ata­que de Israel con­tra la Free­dom Flo­ti­lla (flo­ti­lla de la liber­tad) que trans­por­ta­ba asis­ten­cia huma­ni­ta­ria a Gaza escan­da­li­zó al mun­do. Secues­trar embar­ca­cio­nes en aguas inter­na­cio­na­les y ase­si­nar pasa­je­ros es, por supues­to, un cri­men gra­ve. Pero el cri­men no es algo nue­vo. Duran­te déca­das, Israel ha esta­do secues­tran­do embar­ca­cio­nes entre Chi­pre y Líbano, y matan­do y secues­tran­do pasa­je­ros, a veces rete­nién­do­los como rehe­nes en pri­sio­nes israelíes.

Israel da por sen­ta­do que pue­de come­ter impu­ne­men­te estos crí­me­nes por­que Esta­dos Uni­dos los tole­ra y Euro­pa gene­ral­men­te sigue el ejem­plo de Washington.

Como obser­va­ron correc­ta­men­te los edi­to­res de «The Guar­dian» el 1 de junio: «Si un gru­po arma­do de pira­tas soma­líes hubie­ra abor­da­do ayer seis embar­ca­cio­nes en alta­mar, ase­si­na­do a cuan­do menos 10 pasa­je­ros y lesio­na­do a muchos más, una fuer­za de tra­ba­jo de la OTAN ya esta­ría enca­mi­na­da hoy a la cos­ta somalí».

En este caso, el tra­ta­do de la OTAN obli­ga a sus miem­bros a acu­dir a la ayu­da de un país miem­bro de la OTAN ‑Tur­quía- ata­ca­do en alta mar.

El pre­tex­to de Israel para el ata­que fue que la flo­ti­lla de la liber­tad esta­ba lle­van­do mate­ria­les que Hamas podría uti­li­zar para dis­pa­rar cohe­tes con­tra Israel.

El pre­tex­to no es creí­ble. Una razón sufi­cien­te es que Israel pue­de poner fin a la ame­na­za de los cohe­tes por medios pacíficos.

Los ante­ce­den­tes son impor­tan­tes. Hamas fue iden­ti­fi­ca­do como una impor­tan­te ame­na­za terro­ris­ta cuan­do triun­fó en las elec­cio­nes libres cele­bra­das en febre­ro de 2006. Esta­dos Uni­dos e Israel esca­la­ron brus­ca­men­te su cas­ti­go con­tra los pales­ti­nos, aho­ra por el cri­men de votar en for­ma equivocada.

El sitio de Gaza, inclu­yen­do un blo­queo naval, fue un resul­ta­do. El sitio de Gaza se inten­si­fi­có mar­ca­da­men­te en 2007, des­pués de que una peque­ña gue­rra civil deja­ra a Hamas el con­trol total de ese territorio.

Lo que común­men­te ha sido des­cri­to como un gol­pe mili­tar fue, de hecho, inci­ta­do por Esta­dos Uni­dos e Israel, en un cru­do inten­to de anu­lar las elec­cio­nes que lle­va­ron a Hamas al poder.

Esto ha sido del domi­nio públi­co des­de, cuan­do menos, abril de 2008, cuan­do David Rose repor­tó en «Vanity Fair» que Geor­ge W. Bush, la ase­so­ra de Segu­ri­dad Nacio­nal Con­do­leez­za Rice y su segun­do, Elliott Abrams, «apo­ya­ron a una fuer­za arma­da bajo las órde­nes del hom­bre fuer­te de Fatah, Muham­mad Dah­lan, encen­dien­do un cruen­ta gue­rra civil en Gaza y dejan­do a Hamas más fuer­te que nunca».

El terro­ris­mo de Hamas inclu­yó el lan­za­mien­to de cohe­tes con­tra los pue­blos israe­líes cer­ca­nos, algo cri­mi­nal, sin duda, pero sólo una dimi­nu­ta frac­ción de los crí­me­nes ruti­na­rios de Esta­dos Uni­dos e Israel en Gaza.

En junio de 2008, Israel y Hamas lle­ga­ron a un acuer­do de cese el fue­go. El Gobierno israe­lí ofi­cial­men­te reco­no­ce que has­ta que Israel vio­ló el acuer­do el 4 de noviem­bre de ese año al inva­dir Gaza y matar a media doce­na de acti­vis­tas de Hamas, Hamas no dis­pa­ró un solo cohete.

Hamas ofre­ció reanu­dar el cese el fue­go. El gabi­ne­te israe­lí ana­li­zó la ofer­ta y la recha­zó, pre­fi­rien­do lan­zar su ase­si­na inva­sión de Gaza el 27 de diciembre.

Como otros esta­dos, Israel tie­ne el dere­cho de defen­der­se. ¿Pero tenía Israel el dere­cho de emplear la fuer­za en Gaza en nom­bre de la autodefensa?

La ley inter­na­cio­nal, inclu­yen­do la Car­ta de la ONU, es ine­quí­vo­ca: una nación tie­ne tal dere­cho sólo si han ago­ta­do los medios pací­fi­cos. En este caso, tales medios no fue­ron siquie­ra inten­ta­dos, aun­que ‑o qui­zá por­que- exis­tían todas las razo­nes posi­bles para que tuvie­ran éxito.

Así, la inva­sión fue pura agre­sión cri­mi­nal, y lo mis­mo pue­de decir­se de que los israe­líes hayan recu­rri­do a la fuer­za con­tra la flo­ti­lla de la libertad.

El sitio es sal­va­je, dise­ña­do para man­te­ner ape­nas vivos a los ani­ma­les enjau­la­dos, de for­ma que se reduz­can las pro­tes­tas inter­na­cio­na­les, pero difí­cil­men­te más que eso. Es la últi­ma eta­pa de unos pla­nes israe­líes tra­za­dos hace tiem­po y apo­ya­dos por Esta­dos Uni­dos, para sepa­rar a Gaza de la Ribe­ra Occi­den­tal (Cis­jor­da­nia).

La perio­dis­ta israe­lí Ami­ra Hass, una des­ta­ca­da espe­cia­lis­ta sobre Gaza, des­cri­be la his­to­ria del pro­ce­so de sepa­ra­ción. «Las res­tric­cio­nes sobre el movi­mien­to pales­tino que Israel intro­du­jo en enero de 1991 revir­tie­ron un pro­ce­so ini­cia­do en junio de 1967. En ese enton­ces, y por vez pri­me­ra des­de 1948, una gran par­te del pue­blo pales­tino vivió nue­va­men­te en el terri­to­rio abier­to de un solo país ‑uno, por cier­to, que esta­ba ocu­pa­do, pero era sin embar­go entero…».

Hass con­clu­ye: «La sepa­ra­ción total de la fran­ja de Gaza de Cis­jor­da­nia es uno de los logros más gran­des de la polí­ti­ca israe­lí, cuyo obje­ti­vo mayor es impe­dir una solu­ción basa­da en deci­sio­nes y acuer­dos inter­na­cio­na­les, y en lugar de eso dic­tar un acuer­do basa­do en la supe­rio­ri­dad mili­tar de Israel…».

La flo­ti­lla de la liber­tad desa­fió esa polí­ti­ca y por tan­to debía ser destruida.

Un mar­co para solu­cio­nar el con­flic­to ára­be-israe­lí ha exis­ti­do des­de 1976, cuan­do los esta­dos ára­bes intro­du­je­ron una reso­lu­ción del Con­se­jo de Segu­ri­dad de Nacio­nes Uni­das que plan­tea­ba un tra­ta­do basa­do en dos esta­dos en la fron­te­ra inter­na­cio­nal, inclu­yen­do todas las garan­tías de segu­ri­dad de la reso­lu­ción 242 de la ONU, adop­ta­da des­pués de la gue­rra de junio en 1967.

Los prin­ci­pios esen­cia­les cuen­tan con el apo­yo prác­ti­ca­men­te de todo el mun­do, inclu­yen­do la Liga Ára­be, la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Islá­mi­cos (inclu­yen­do a Irán) y pro­ta­go­nis­tas no rele­van­tes, inclu­so Hamas.

Pero Esta­dos Uni­dos e Israel han enca­be­za­do el recha­zo a tal acuer­do duran­te tres déca­das, con una excep­ción cru­cial y alta­men­te infor­ma­ti­va. En el últi­mo mes del pre­si­den­te Bill Clin­ton en el car­go, enero de 2001, el man­da­ta­rio ini­ció nego­cia­cio­nes en Taba, Egip­to, que casi alcan­za­ron un acuer­do, anun­cia­ron los par­ti­ci­pan­tes, antes de que Israel pusie­ra fin a las negociaciones.

Hoy, el cruel lega­do de una paz falli­da persiste.

La ley inter­na­cio­nal no pue­de ser apli­ca­da con­tra esta­dos pode­ro­sos, sal­vo por sus pro­pios ciu­da­da­nos. Eso siem­pre es tarea difí­cil, par­ti­cu­lar­men­te cuan­do opi­nio­nes bien expre­sa­das decla­ran que el cri­men es legí­ti­mo, sea explí­ci­ta­men­te o por la adop­ción táci­ta de un mar­co cri­mi­nal, lo cual es más insi­dio­so, por­que hace invi­si­ble el crimen.

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *