Cuba no teme a la men­ti­ra ni se arro­di­lla ante pre­sio­nes – Raúl Cas­tro

Raúl Castro en el Congreso de la UJC

Com­pa­ñe­ras y com­pa­ñe­ros dele­ga­dos e invi­ta­dos:

Hemos teni­do un buen Con­gre­so, que real­men­te se ini­ció en octu­bre del pasa­do año con las reunio­nes abier­tas en que par­ti­ci­pa­ron cien­tos de miles de jóve­nes, con­ti­nuó con las asam­bleas de balan­ce de las orga­ni­za­cio­nes de base y de los comi­tés muni­ci­pa­les y pro­vin­cia­les, en que fue­ron toman­do for­ma los acuer­dos adop­ta­dos en estas sesio­nes fina­les.

Si algo ha abun­da­do en los poco más de cin­co años trans­cu­rri­dos des­de que Fidel clau­su­ró el VIII Con­gre­so de la UJC, el 5 de diciem­bre de 2004, ha sido el tra­ba­jo y los desa­fíos.

Cele­bra­mos este Con­gre­so en medio de una de las más fero­ces y con­cer­ta­das cam­pa­ñas mediá­ti­cas con­tra la Revo­lu­ción Cuba­na en sus 50 años de exis­ten­cia, tema al que nece­sa­ria­men­te ten­dré que refe­rir­me más ade­lan­te.

Aun­que no pude asis­tir a las asam­bleas pre­vias al Con­gre­so, me he man­te­ni­do infor­ma­do de mane­ra resu­mi­da de todas ellas. Conoz­co que se ha habla­do poco de logros para con­cen­trar­se en los pro­ble­mas, mirán­do­se hacia aden­tro y sin emplear más tiem­po del nece­sa­rio en valo­rar los fac­to­res exter­nos. Es el esti­lo que debe carac­te­ri­zar de modo per­ma­nen­te el tra­ba­jo de la UJC, fren­te a aque­llos que se dedi­can a bus­car la paja en el ojo ajeno en vez de emplear ese esfuer­zo en hacer lo que les corres­pon­de.

Ha sido gra­ti­fi­can­te escu­char a muchos jóve­nes dedi­ca­dos a la pro­duc­ción expli­car con orgu­llo y pala­bras sen­ci­llas la labor que rea­li­zan, sin ape­nas men­cio­nar difi­cul­ta­des mate­ria­les y tra­bas buro­crá­ti­cas que los afec­tan.

Muchas de las defi­cien­cias ana­li­za­das no son nue­vas, han acom­pa­ña­do a la orga­ni­za­ción des­de hace bas­tan­te tiem­po, sobre ellas los con­gre­sos ante­rio­res adop­ta­ron los acuer­dos corres­pon­dien­tes y sin embar­go se reite­ran en mayor o menor medi­da, lo cual es una demos­tra­ción de la insu­fi­cien­te sis­te­ma­ti­ci­dad y rigor en el con­trol de su cum­pli­mien­to.

En este sen­ti­do es jus­to y nece­sa­rio repe­tir algo en lo que los com­pa­ñe­ros Macha­do y Lazo, que pre­si­die­ron nume­ro­sas asam­bleas, han insis­ti­do: el Par­ti­do se sien­te igual­men­te res­pon­sa­ble de cada defi­cien­cia del tra­ba­jo de la UJC, muy espe­cial­men­te de los pro­ble­mas en la polí­ti­ca de cua­dros.

No debe­mos per­mi­tir que, una vez más, los docu­men­tos apro­ba­dos se con­vier­tan en letra muer­ta y se enga­ve­ten a modo de memo­rias. Deben cons­ti­tuir la guía para la acción coti­dia­na a nivel del Buró Nacio­nal y de cada mili­tan­te. Lo fun­da­men­tal ya ha sido acor­da­do por uste­des, aho­ra lo que res­ta es tra­ba­jar.

Algu­nos son muy crí­ti­cos al refe­rir­se a la juven­tud de hoy y se olvi­dan que ellos tam­bién un día fue­ron jóve­nes. Sería ilu­so pre­ten­der que los pinos nue­vos sean igua­les a los de épo­cas pasa­das, un sabio pro­ver­bio reza: los hom­bres se pare­cen más a su tiem­po que a sus padres.

Los jóve­nes cuba­nos han esta­do siem­pre dis­pues­tos a afron­tar los retos, así lo demos­tra­ron en la recu­pe­ra­ción de los daños cau­sa­dos por los hura­ca­nes, el enfren­ta­mien­to a las pro­vo­ca­cio­nes del enemi­go y las tareas de la defen­sa, podría men­cio­nar muchos más.

La edad pro­me­dio de los dele­ga­dos al Con­gre­so es de 28 años, todos cre­cie­ron por tan­to en estos duros años de perío­do espe­cial y han sido par­tí­ci­pes de los esfuer­zos de nues­tro pue­blo para man­te­ner las con­quis­tas prin­ci­pa­les del socia­lis­mo en medio de una situa­ción eco­nó­mi­ca muy com­ple­ja.

Pre­ci­sa­men­te, por la impor­tan­cia de que la van­guar­dia de la juven­tud esté al tan­to de nues­tra reali­dad eco­nó­mi­ca, la Comi­sión del Buró Polí­ti­co, con­si­de­ran­do la posi­ti­va expe­rien­cia del aná­li­sis efec­tua­do al res­pec­to con los Dipu­tados de la Asam­blea Nacio­nal, apro­bó brin­dar a las asam­bleas muni­ci­pa­les de la UJC una infor­ma­ción que des­cri­be, con toda cru­de­za, la situa­ción actual y las pers­pec­ti­vas en esta mate­ria, la cual reci­bie­ron más de 30 mil jóve­nes mili­tan­tes, al igual que los prin­ci­pa­les diri­gen­tes par­ti­dis­tas, de las orga­ni­za­cio­nes de masas y los gobier­nos a los dife­ren­tes nive­les.

La bata­lla eco­nó­mi­ca cons­ti­tu­ye hoy, más que nun­ca, la tarea prin­ci­pal y el cen­tro del tra­ba­jo ideo­ló­gi­co de los cua­dros, por­que de ella depen­de la sos­te­ni­bi­li­dad y pre­ser­va­ción de nues­tro sis­te­ma social.

Sin una eco­no­mía sóli­da y diná­mi­ca, sin eli­mi­nar gas­tos super­fluos y el derro­che, no se podrá avan­zar en la ele­va­ción del nivel de vida de la pobla­ción, ni será posi­ble man­te­ner y mejo­rar los ele­va­dos nive­les alcan­za­dos en la edu­ca­ción y la salud que gra­tui­ta­men­te se garan­ti­zan a todos los ciu­da­da­nos.

Sin una agri­cul­tu­ra fuer­te y efi­cien­te que pode­mos desa­rro­llar con los recur­sos de que dis­po­ne­mos, sin soñar con las gran­des asig­na­cio­nes de otros tiem­pos, no pode­mos aspi­rar a sos­te­ner y ele­var la ali­men­ta­ción de la pobla­ción, que tan­to depen­de toda­vía de impor­tar pro­duc­tos que pue­den cul­ti­var­se en Cuba.

Sin que las per­so­nas sien­tan la nece­si­dad de tra­ba­jar para vivir, ampa­ra­das en regu­la­cio­nes esta­ta­les exce­si­va­men­te pater­na­lis­tas e irra­cio­na­les, jamás esti­mu­la­re­mos el amor por el tra­ba­jo, ni solu­cio­na­re­mos la fal­ta cró­ni­ca de cons­truc­to­res, obre­ros agrí­co­las e indus­tria­les, maes­tros, poli­cías y otros ofi­cios indis­pen­sa­bles que poco a poco van des­apa­re­cien­do.

Sin la con­for­ma­ción de un fir­me y sis­te­má­ti­co recha­zo social a las ile­ga­li­da­des y diver­sas mani­fes­ta­cio­nes de corrup­ción, segui­rán no pocos, enri­que­ci­dos a cos­ta del sudor de la mayo­ría, dise­mi­nan­do acti­tu­des que ata­can direc­ta­men­te a la esen­cia del socia­lis­mo.

Si man­te­ne­mos plan­ti­llas infla­das en casi todos los ámbi­tos del queha­cer nacio­nal y paga­mos sala­rios sin víncu­lo con los resul­ta­dos, ele­van­do la masa de dine­ro en cir­cu­la­ción, no pode­mos espe­rar que los pre­cios deten­gan su ascen­so cons­tan­te, dete­rio­ran­do la capa­ci­dad adqui­si­ti­va del pue­blo. Sabe­mos que sobran cien­tos de miles de tra­ba­ja­do­res en los sec­to­res pre­su­pues­ta­do y empre­sa­rial, algu­nos ana­lis­tas cal­cu­lan que el exce­so de pla­zas sobre­pa­sa el millón de per­so­nas y este es un asun­to muy sen­si­ble que esta­mos en el deber de enfren­tar con fir­me­za y sen­ti­do polí­ti­co.

La Revo­lu­ción no deja­rá a nadie des­am­pa­ra­do, lucha­rá por crear las con­di­cio­nes para que todos los cuba­nos ten­gan empleos dig­nos, pero no se tra­ta de que el Esta­do se encar­gue de ubi­car a cada uno tras varias ofer­tas labo­ra­les. Los pri­me­ros intere­sa­dos en encon­trar un tra­ba­jo social­men­te útil deben ser los pro­pios ciu­da­da­nos.

En resu­men, con­ti­nuar gas­tan­do por enci­ma de los ingre­sos sen­ci­lla­men­te equi­va­le a comer­nos el futu­ro y poner en ries­go la super­vi­ven­cia mis­ma de la Revo­lu­ción.

Nos enfren­ta­mos a reali­da­des nada agra­da­bles, pero no cerra­mos los ojos ante ellas. Esta­mos con­ven­ci­dos de que hay que rom­per dog­mas y asu­mi­mos con fir­me­za y con­fian­za la actua­li­za­ción, ya en mar­cha, de nues­tro mode­lo eco­nó­mi­co, con el pro­pó­si­to de sen­tar las bases de la irre­ver­si­bi­li­dad y el desa­rro­llo del socia­lis­mo cubano, que sabe­mos cons­ti­tu­ye la garan­tía de la inde­pen­den­cia y sobe­ra­nía nacio­nal.

No igno­ro que algu­nos com­pa­ñe­ros a veces se deses­pe­ran, desean­do cam­bios inme­dia­tos en múl­ti­ples esfe­ras. Natu­ral­men­te me refie­ro aho­ra a aque­llos que lo hacen sin la inten­ción de pres­tar­se al jue­go del enemi­go. Com­pren­de­mos esas inquie­tu­des que por lo gene­ral se ori­gi­nan en el des­co­no­ci­mien­to de la mag­ni­tud de la tarea que tene­mos por delan­te, la pro­fun­di­dad y com­ple­ji­dad de las inter­re­la­cio­nes entre los dife­ren­tes fac­to­res del fun­cio­na­mien­to de la socie­dad que debe­rán modi­fi­car­se.

Los que piden avan­zar más rápi­do, deben tener en cuen­ta el rosa­rio de asun­tos que esta­mos estu­dian­do, de los cua­les sólo les he men­cio­na­do hoy algu­nos. Debe­mos evi­tar que por apre­su­ra­mien­to o impro­vi­sa­ción, tra­tan­do de solu­cio­nar un pro­ble­ma, cau­se­mos otro mayor. En asun­tos de enver­ga­du­ra estra­té­gi­ca para la vida de toda la nación no pode­mos dejar­nos con­du­cir por emo­cio­nes y actuar sin la inte­gra­li­dad reque­ri­da. Esa es, como ya expli­ca­mos, la úni­ca razón por la cual deci­di­mos pos­po­ner unos meses más la cele­bra­ción del Con­gre­so del Par­ti­do y la Con­fe­ren­cia Nacio­nal que lo pre­ce­de­rá.

Este es el mayor y más impor­tan­te desa­fío que tene­mos para ase­gu­rar la con­ti­nui­dad de la obra cons­trui­da en estos 50 años, que nues­tra juven­tud ha asu­mi­do con total res­pon­sa­bi­li­dad y con­vic­ción. El lema que pre­si­de este Con­gre­so es “Todo por la Revo­lu­ción” y ello sig­ni­fi­ca, en pri­mer lugar, for­ta­le­cer y con­so­li­dar la eco­no­mía nacio­nal.

La juven­tud cuba­na está lla­ma­da a tomar el rele­vo de la gene­ra­ción fun­da­do­ra de la Revo­lu­ción y para con­du­cir la gran fuer­za de las masas requie­re de una van­guar­dia que con­ven­za y movi­li­ce, a par­tir de la auto­ri­dad que ema­na del ejem­plo per­so­nal, enca­be­za­da por diri­gen­tes fir­mes, capa­ces y pres­ti­gio­sos, líde­res de ver­dad, no impro­vi­sa­dos, que hayan pasa­do por la insus­ti­tui­ble for­ja de la cla­se obre­ra, en cuyo seno se cul­ti­van los valo­res más genui­nos de un revo­lu­cio­na­rio. La vida nos ha demos­tra­do con elo­cuen­cia el peli­gro de vio­lar ese prin­ci­pio.

Fidel lo expre­só cla­ra­men­te en la clau­su­ra del Segun­do Con­gre­so de la UJC, el 4 de abril de 1972: cito:

“Nadie apren­de­rá a nadar sobre la tie­rra, y nadie cami­na­rá sobre el mar. Al hom­bre lo hace su medio ambien­te, al hom­bre lo hace su pro­pia vida, su pro­pia acti­vi­dad”. Y con­clu­yó:

“Apren­de­re­mos a res­pe­tar lo que crea el tra­ba­jo, crean­do. Ense­ña­re­mos a res­pe­tar esos bie­nes, ense­ñán­do­lo a crear esos bie­nes”.

Esta idea, pro­nun­cia­da hace 38 años y que segu­ra­men­te fue ova­cio­na­da en aquel con­gre­so, es otra mues­tra evi­den­te de los asun­tos que acor­da­mos y que lue­go no cum­pli­mos.

Hoy más que nun­ca se requie­ren cua­dros capa­ces de lle­var a cabo una labor ideo­ló­gi­ca efec­ti­va, que no pue­de ser diá­lo­go de sor­dos ni repe­ti­ción mecá­ni­ca de con­sig­nas; diri­gen­tes que razo­nen con argu­men­tos sóli­dos, sin creer­se due­ños abso­lu­tos de la ver­dad; que sepan escu­char, aun­que no agra­de lo que algu­nos digan; que valo­ren con men­te abier­ta los cri­te­rios de los demás, lo que no exclu­ye reba­tir con fun­da­men­tos y ener­gía aque­llos que resul­ten inacep­ta­bles.

Fomen­tar la dis­cu­sión fran­ca y no ver en la dis­cre­pan­cia un pro­ble­ma, sino la fuen­te de las mejo­res solu­cio­nes. La una­ni­mi­dad abso­lu­ta gene­ral­men­te es fic­ti­cia y por tan­to dañi­na. La con­tra­dic­ción, cuan­do no es anta­gó­ni­ca como es nues­tro caso, es motor del desa­rro­llo. Debe­mos supri­mir, con toda inten­cio­na­li­dad, cuan­to ali­men­te la simu­la­ción y el opor­tu­nis­mo. Apren­der a cole­giar las opi­nio­nes, esti­mu­lar la uni­dad y for­ta­le­cer la direc­ción colec­ti­va, son ras­gos que deben carac­te­ri­zar a los futu­ros diri­gen­tes de la Revo­lu­ción.

Jóve­nes con la acti­tud y capa­ci­dad nece­sa­rias para asu­mir tareas de direc­ción exis­ten a lo lar­go y ancho del país. El reto es des­cu­brir­los, pre­pa­rar­los y asig­nar­les pau­la­ti­na­men­te mayo­res res­pon­sa­bi­li­da­des. Las masas se encar­ga­rán de con­fir­mar que la selec­ción fue correc­ta.

Apre­cia­mos que con­ti­núa avan­zán­do­se en cuan­to a la com­po­si­ción étni­ca y de géne­ro. Es una direc­ción en la que no pode­mos per­mi­tir­nos retro­ce­sos ni super­fi­cia­li­da­des y en la que la UJC debe tra­ba­jar de mane­ra per­ma­nen­te. De paso, recal­co que es otro de los acuer­dos que adop­ta­mos, en este caso hace 35 años en el Pri­mer Con­gre­so del Par­ti­do, cuyo cum­pli­mien­to des­pués deja­mos a la gene­ra­ción espon­tá­nea y no con­tro­la­mos como corres­pon­día, sien­do este ade­más uno de los pri­me­ros pro­nun­cia­mien­tos de Fidel en reite­ra­das oca­sio­nes, des­de el triun­fo de la Revo­lu­ción.

Como les decía al prin­ci­pio, la cele­bra­ción de este Con­gre­so ha coin­ci­di­do con una des­co­mu­nal cam­pa­ña de des­cré­di­to con­tra Cuba, orga­ni­za­da, diri­gi­da y finan­cia­da des­de los cen­tros del poder impe­rial en Esta­dos Uni­dos y Euro­pa, enar­bo­lan­do hipó­cri­ta­men­te las ban­de­ras de los dere­chos huma­nos.

Se ha mani­pu­la­do con cinis­mo y des­fa­cha­tez la muer­te de un san­cio­na­do a pri­va­ción de liber­tad en 14 cau­sas por deli­tos comu­nes, deve­ni­do por obra y gra­cia de la men­ti­ra repe­ti­da y el afán de reci­bir apo­yo eco­nó­mi­co des­de el exte­rior, en un “disi­den­te polí­ti­co”, que fue inci­ta­do a man­te­ner una huel­ga de ham­bre con deman­das absur­das.

A pesar de los esfuer­zos de nues­tros médi­cos falle­ció, lo que tam­bién lamen­ta­mos en su momen­to y denun­cia­mos a los úni­cos bene­fi­cia­rios de este hecho, los mis­mos que hoy esti­mu­lan a otro indi­vi­duo a con­ti­nuar en acti­tud simi­lar de chan­ta­je inacep­ta­ble. Este últi­mo, a pesar de tan­ta calum­nia, no está en pri­sión, es una per­so­na en liber­tad que cum­plió san­ción por deli­tos comu­nes, en espe­cí­fi­co por agre­dir y lesio­nar a una mujer, médi­co y direc­to­ra de un hos­pi­tal, a la que ade­más ame­na­zó de muer­te, y pos­te­rior­men­te a una per­so­na ancia­na de casi 70 años, a quien hubo que extir­par­le el bazo. Al igual que en el caso ante­rior, se está hacien­do lo posi­ble por sal­var­le la vida, pero si no modi­fi­ca su acti­tud auto­des­truc­ti­va, será res­pon­sa­ble, jun­to a sus patro­ci­na­do­res, del des­en­la­ce que tam­po­co desea­mos.

Repug­na el doble rase­ro de quie­nes en Euro­pa guar­dan cóm­pli­ce silen­cio fren­te a las tor­tu­ras en la lla­ma­da gue­rra con­tra el terro­ris­mo, per­mi­tie­ron vue­los clan­des­ti­nos de la CIA que tras­la­da­ban pri­sio­ne­ros y has­ta pres­ta­ron su terri­to­rio para la crea­ción de cár­ce­les secre­tas.

Qué dirían si como ellos hubié­ra­mos vio­la­do las nor­mas éti­cas y ali­men­tá­ra­mos por la fuer­za a estas per­so­nas, como se ha hecho habi­tual­men­te, entre otros muchos cen­tros de tor­tu­ra, en la Base Naval de Guan­tá­na­mo. Por cier­to, son los mis­mos que en sus pro­pios paí­ses, como mues­tra la tele­vi­sión casi a dia­rio, emplean a las fuer­zas poli­cia­les en car­gas a caba­llo con­tra mani­fes­tan­tes, apa­leán­do­los y dis­pa­rán­do­les gases lacri­mó­ge­nos y has­ta balas. ¿Qué decir de los fre­cuen­tes mal­tra­tos y humi­lla­cio­nes a que some­ten a los inmi­gran­tes?

La gran pren­sa occi­den­tal no sólo ata­ca a Cuba, tam­bién ha estre­na­do una nue­va moda­li­dad de impla­ca­ble terror mediá­ti­co con­tra los líde­res polí­ti­cos, inte­lec­tua­les, artis­tas y otras per­so­na­li­da­des que en todo el pla­ne­ta alzan su voz con­tra la fala­cia y la hipo­cre­sía y sim­ple­men­te eva­lúan los acon­te­ci­mien­tos de mane­ra obje­ti­va.

Mien­tras tan­to, pare­cie­ra que a los aban­de­ra­dos de la cacarea­da liber­tad de pren­sa se les ha olvi­da­do que el blo­queo eco­nó­mi­co y comer­cial con­tra Cuba y todos sus inhu­ma­nos efec­tos sobre nues­tro pue­blo, con­ser­van ple­na vigen­cia y se recru­de­cen; que la actual admi­nis­tra­ción de los Esta­dos Uni­dos no ha cesa­do en lo más míni­mo el apo­yo a la sub­ver­sión; que la injus­ta, dis­cri­mi­na­to­ria e inje­ren­cis­ta posi­ción común de la Unión Euro­pea, patro­ci­na­da en su momen­to por el gobierno nor­te­ame­ri­cano y la extre­ma dere­cha espa­ño­la, sigue en pie recla­man­do un cam­bio de régi­men en nues­tro país, o lo que es lo mis­mo, la des­truc­ción de la Revo­lu­ción.

Más de medio siglo de com­ba­te per­ma­nen­te ha ense­ña­do a nues­tro pue­blo que la vaci­la­ción es sinó­ni­mo de derro­ta.

No cede­re­mos jamás al chan­ta­je, de nin­gún país o con­jun­to de nacio­nes por pode­ro­sas que sean, pase lo que pase. Tene­mos dere­cho a defen­der­nos. Si pre­ten­den aco­rra­lar­nos, sepan que sabre­mos para­pe­tar­nos, en pri­mer lugar en la ver­dad y los prin­ci­pios. Una vez más sere­mos fir­mes, sere­nos y pacien­tes ¡Sobran los ejem­plos en nues­tra his­to­ria!

Así pelea­ron nues­tros heroi­cos mam­bi­ses en las gue­rras por la inde­pen­den­cia en el siglo XIX.

Así derro­ta­mos la últi­ma ofen­si­va de diez mil sol­da­dos de la tira­nía fuer­te­men­te arma­dos, enfren­ta­dos ini­cial­men­te por ape­nas 200 com­ba­tien­tes rebel­des que bajo el man­do direc­to del Coman­dan­te en Jefe Fidel Cas­tro Ruz, duran­te 75 días, del 24 de mayo y el 6 de agos­to de 1958, libra­ron más de 100 accio­nes com­ba­ti­vas, inclui­das cua­tro bata­llas en un peque­ño terri­to­rio de entre 650 y 700 kiló­me­tros cua­dra­dos, es decir, un área menor que la que ocu­pa Ciu­dad de La Haba­na. Esta gran Ope­ra­ción deci­dió el cur­so de la gue­rra y poco más de cua­tro meses des­pués se pro­du­jo el triun­fo de la Revo­lu­ción, lo que moti­vó al Coman­dan­te Ernes­to Che Gue­va­ra a escri­bir en su dia­rio de cam­pa­ña, cito: “El ejér­ci­to batis­tiano salió con su espi­na dor­sal rota de esta pos­tre­ra ofen­si­va sobre la Sie­rra Maes­tra”.

Tam­po­co nos ame­dren­tó la flo­ta yan­qui fren­te a las cos­tas de Pla­ya Girón en 1961. En sus pro­pias nari­ces ani­qui­la­mos a su ejér­ci­to mer­ce­na­rio, en lo que cons­ti­tu­yó la pri­me­ra derro­ta de una aven­tu­ra mili­tar de los Esta­dos Uni­dos en este con­ti­nen­te.

Así lo hici­mos nue­va­men­te en 1962 duran­te la Cri­sis de Octu­bre. Ni un milí­me­tro cedi­mos fren­te a las bru­ta­les ame­na­zas de un enemi­go que nos apun­ta­ba con sus armas nuclea­res y se dis­po­nía a inva­dir la isla, ni siquie­ra lo hici­mos tam­po­co cuan­do, nego­cia­das a nues­tras espal­das las con­di­cio­nes para solu­cio­nar la cri­sis, los diri­gen­tes de la Unión Sovié­ti­ca, el prin­ci­pal alia­do en tan difí­cil coyun­tu­ra y de cuyo apo­yo depen­día la suer­te de la Revo­lu­ción, de mane­ra res­pe­tuo­sa tra­ta­ron de con­ven­cer­nos para que acep­tá­ra­mos la ins­pec­ción en el sue­lo patrio de la reti­ra­da de su arma­men­to nuclear y les res­pon­di­mos que en todo caso se haría a bor­do de sus bar­cos en aguas inter­na­cio­na­les, pero nun­ca en Cuba.

Esta­mos segu­ros de que cir­cuns­tan­cias peo­res que aque­llas difí­cil­men­te pue­dan repe­tir­se.

Ya en épo­ca más recien­te, el pue­blo cubano dio una mues­tra imbo­rra­ble de su capa­ci­dad de resis­ten­cia y con­fian­za en sí mis­mo cuan­do, como resul­ta­do de la des­apa­ri­ción del cam­po socia­lis­ta y la desin­te­gra­ción de la Unión Sovié­ti­ca, Cuba sufrió la caí­da de su Pro­duc­to Interno Bru­to en un 35 por cien­to, la reduc­ción del comer­cio exte­rior en el 85 por cien­to, la pér­di­da de los mer­ca­dos de sus prin­ci­pa­les expor­ta­cio­nes, como el azú­car, níquel, cítri­cos y otros, cuyos pre­cios des­cen­die­ron a la mitad, la des­apa­ri­ción de cré­di­tos en con­di­cio­nes favo­ra­bles con la con­si­guien­te inte­rrup­ción de nume­ro­sas inver­sio­nes vita­les como la pri­me­ra Cen­tral elec­tro­nu­clear y la Refi­ne­ría de Cien­fue­gos, el colap­so del trans­por­te, las cons­truc­cio­nes y la agri­cul­tu­ra al supri­mir­se de gol­pe el sumi­nis­tro de pie­zas de repues­to para la téc­ni­ca, los fer­ti­li­zan­tes, pien­sos y las mate­rias pri­mas de las indus­trias, pro­vo­can­do la para­li­za­ción de cien­tos y cien­tos de fábri­cas y el abrup­to dete­rio­ro cuan­ti­ta­ti­vo y cua­li­ta­ti­vo de la ali­men­ta­ción de nues­tro pue­blo has­ta nive­les por deba­jo de la nutri­ción reco­men­da­da. Todos sufri­mos aque­llos calu­ro­sos vera­nos de la pri­me­ra mitad de la déca­da del 90 del siglo pasa­do con apa­go­nes supe­rio­res a las 12 horas dia­rias por fal­ta de com­bus­ti­ble para gene­rar elec­tri­ci­dad, y mien­tras todo esto acon­te­cía, dece­nas de agen­cias de pren­sa occi­den­ta­les, algu­nas de ellas sin disi­mu­lar su rego­ci­jo, des­pa­cha­ban corres­pon­sa­les a Cuba con la inten­ción de ser las pri­me­ras en repor­tar la derro­ta defi­ni­ti­va de la Revo­lu­ción.

En medio de esta dra­má­ti­ca situa­ción, nadie que­dó aban­do­na­do a su suer­te y se evi­den­ció la fuer­za que ema­na de la uni­dad del pue­blo cuan­do se defien­den ideas jus­tas y una obra cons­trui­da con tan­to sacri­fi­cio. Sólo un régi­men socia­lis­ta, a pesar de sus defi­cien­cias, es capaz de supe­rar gigan­tes­ca prue­ba.

No nos qui­tan por tan­to el sue­ño las actua­les esca­ra­mu­zas de la ofen­si­va de la reac­ción inter­na­cio­nal, coor­di­na­da como siem­pre por quie­nes no se resig­nan a com­pren­der que este país jamás será doble­ga­do, por una vía u otra, antes pre­fie­re des­apa­re­cer como lo demos­tra­mos en 1962.

Hace sólo 142 años, el 10 de octu­bre de 1868, dio ini­cio esta Revo­lu­ción, enton­ces se lucha­ba fren­te a un deca­den­te colo­nia­lis­mo euro­peo, siem­pre bajo el boi­cot del nacien­te impe­ria­lis­mo nor­te­ame­ri­cano que no desea­ba nues­tra inde­pen­den­cia, has­ta que la “fru­ta madu­ra” caye­ra por “gra­ve­dad geo­grá­fi­ca” en sus manos. Así suce­dió al cabo de más de 30 años de gue­rras y enor­mes sacri­fi­cios del pue­blo cubano.

Aho­ra los acto­res exter­nos han inter­cam­bia­do sus pape­les. Des­de hace más de medio siglo nos agre­de y ase­dia cons­tan­te­men­te el ya moderno y más pode­ro­so impe­rio del pla­ne­ta, auxi­lián­do­se del boi­cot que entra­ña la ultra­jan­te Posi­ción Común, que se man­tie­ne intac­ta gra­cias a las pre­sio­nes de algu­nos paí­ses y fuer­zas polí­ti­cas reac­cio­na­rias de la Unión Euro­pea con diver­sos con­di­cio­na­mien­tos inacep­ta­bles.

Nos pre­gun­ta­mos ¿por qué? y con­si­de­ra­mos que sen­ci­lla­men­te, por­que en esen­cia los acto­res siguen sien­do los mis­mos y no renun­cian a sus vie­jas aspi­ra­cio­nes de domi­na­ción.

Los jóve­nes revo­lu­cio­na­rios cuba­nos com­pren­den per­fec­ta­men­te que para pre­ser­var la Revo­lu­ción y el Socia­lis­mo y con­ti­nuar sien­do dig­nos y libres tie­nen por delan­te muchos años más de lucha y sacri­fi­cios.

Al pro­pio tiem­po, se cier­nen sobre la huma­ni­dad colo­sa­les desa­fíos y corres­pon­de, en pri­mer lugar, a los jóve­nes enfren­tar­los. Se tra­ta de defen­der la super­vi­ven­cia mis­ma de la espe­cie huma­na, ame­na­za­da como nun­ca antes por el cam­bio cli­má­ti­co, que se ace­le­ra por los patro­nes irra­cio­na­les de pro­duc­ción y con­su­mo que engen­dra el capi­ta­lis­mo.

Hoy somos sie­te mil millo­nes los habi­tan­tes del pla­ne­ta. La mitad de ellos son pobres, mil vein­te millo­nes pasan ham­bre. Cabe pre­gun­tar­se qué ocu­rri­rá en el 2050, cuan­do la pobla­ción mun­dial ascien­da a nue­ve mil millo­nes y se hayan dete­rio­ra­do aún más las con­di­cio­nes de exis­ten­cia sobre la Tie­rra.

La far­sa en que con­clu­yó la últi­ma cum­bre en la capi­tal de Dina­mar­ca, en diciem­bre del pasa­do año, es una demos­tra­ción de que el capi­ta­lis­mo con sus cie­gas leyes de mer­ca­do jamás resol­ve­rá éste ni otros muchos pro­ble­mas. Sólo la con­cien­cia y la movi­li­za­ción de los pue­blos, la volun­tad polí­ti­ca de los gobier­nos y el avan­ce del cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co y tec­no­ló­gi­co podrán impe­dir la extin­ción del hom­bre.

Para fina­li­zar quie­ro refe­rir­me a que en abril del pró­xi­mo año se cum­pli­rá medio siglo de la pro­cla­ma­ción del carác­ter socia­lis­ta de la Revo­lu­ción y de la aplas­tan­te vic­to­ria sobre la inva­sión mer­ce­na­ria en Pla­ya Girón.

Cele­bra­re­mos estos tras­cen­den­ta­les acon­te­ci­mien­tos en todos los rin­co­nes del país, des­de Bara­coa don­de pre­ten­die­ron des­em­bar­car un bata­llón, has­ta el extre­mo occi­den­tal de la nación y en la capi­tal rea­li­za­re­mos un gran des­fi­le popu­lar y una revis­ta mili­tar, acti­vi­da­des todas en las que tra­ba­ja­do­res, inte­lec­tua­les y jóve­nes serán los prin­ci­pa­les pro­ta­go­nis­tas.

Den­tro de pocos días, el Pri­me­ro de Mayo, nues­tro pue­blo revo­lu­cio­na­rio, a lo lar­go y ancho del país, en las calles y pla­zas públi­cas que por dere­cho le per­te­ne­cen, dará otra con­tun­den­te res­pues­ta a esta nue­va esca­la­da inter­na­cio­nal de agre­sio­nes.

Cuba no teme a la men­ti­ra ni se arro­di­lla ante pre­sio­nes, con­di­cio­na­mien­tos o impo­si­cio­nes, ven­gan de don­de ven­gan, se defien­de con la ver­dad, que siem­pre, más tem­prano que tar­de, ter­mi­na por impo­ner­se.

Hace 48 años, un día como hoy, nació la Unión de Jóve­nes Comu­nis­tas. Aquel his­tó­ri­co 4 de abril de 1962 Fidel afir­mó:

“Creer en los jóve­nes es ver en ellos ade­más de entu­sias­mo, capa­ci­dad; ade­más de ener­gía, res­pon­sa­bi­li­dad; ade­más de juven­tud, pure­za, heroís­mo, carác­ter, volun­tad, amor a la patria ¡fe en la patria!, ¡amor a la Revo­lu­ción, fe en la Revo­lu­ción, con­fian­za en sí mis­mos!, con­vic­ción pro­fun­da de que la juven­tud pue­de, de que la juven­tud es capaz, con­vic­ción pro­fun­da de que sobre los hom­bros de la juven­tud se pue­den depo­si­tar gran­des tareas”, con­clu­yó.

Así fue ayer, es hoy y segui­rá sien­do en el futu­ro.

Muchas gra­cias.

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *