¿Qué pasa en la Igle­sia vas­ca? – Jakue Pas­cual

Sin ahon­dar en el tema de la pede­ras­tia, hay que admi­tir que el reba­ño vas­co anda bas­tan­te revuel­to. Día sí y día tam­bién, apa­re­cen datos que lo sitúan en el epi­cen­tro del deba­te social.

La Igle­sia ofi­cial, ence­rra­da en sí mis­ma, vive obse­sio­na­da por recu­pe­rar el pro­ta­go­nis­mo y el poder que una socie­dad lai­ca le nie­ga. Para con­se­guir­lo, ati­za el nacio­nal cato­li­cis­mo: ven­da­val neo­con­ser­va­dor y espa­ño­lis­ta que azo­ta el apris­co por los cua­tro cos­ta­dos. Quie­nes obis­pean estas pra­de­ras han abier­to de par en par las puer­tas del redil para que una cater­va de gru­púscu­los sec­ta­rios se dis­pu­te la grey. Los com­por­ta­mien­tos de estos faná­ti­cos nos tras­la­dan a la Edad Media: el curán­gano que nie­ga la comu­nión a una joven por exten­der la mano para coger la hos­tia; otro exi­ge a la sero­ra que beba el agua de la cola­da cuan­do lava los cor­po­ra­les por si hubie­ra en ellos algún peda­zo de Cris­to; dos comi­sa­rios acu­den a la parro­quia don­de se cele­bra la con­fe­sión comu­ni­ta­ria para reven­tar el acto. Has­ta el emé­ri­to Uriar­te exi­ge silen­cio a quien denun­ció el nom­bra­mien­to de Muni­lla y san­cio­na a un clé­ri­go por cele­brar la Euca­ris­tía con unos homo­se­xua­les. ¿Quién dijo que la Inqui­si­ción per­te­ne­cía al pasa­do?

En medio de tan­ta car­cun­dia y des­afue­ro, hay hechos alen­ta­do­res; sín­to­mas de que la capa­ci­dad crí­ti­ca toda­vía sigue viva en la Igle­sia local. El gru­po Eli­za Gara rei­vin­di­ca el papel de la mujer en la comu­ni­dad cris­tia­na; un alto por­cen­ta­je de clé­ri­gos gui­puz­coa­nos expre­san su des­acuer­do con el nom­bra­mien­to de Muni­lla; nume­ro­sos sacer­do­tes defien­den el dere­cho de Pago­la a expo­ner su doc­tri­na ante la per­se­cu­ción de la Con­fe­ren­cia Epis­co­pal Espa­ño­la; la Coor­di­na­do­ra de Sacer­do­tes de Eus­kal Herria se diri­ge al car­de­nal Hum­mes para vol­ver a plan­tear la uni­dad terri­to­rial de esta Igle­sia local. Aun­que dema­sia­do esca­sas, hay parro­quias que ceden sus loca­les para que los vitu­pe­ra­dos fami­lia­res de pre­sos pue­dan hacer huel­ga en ellos. Sin res­pal­do ofi­cial, siguen vivas las Comu­ni­da­des Cris­tia­nas Popu­la­res. No tie­nen poder, pero tam­po­co lo recla­man; recha­zan un pro­ta­go­nis­mo que se lo atri­bu­yen al pue­blo. Sue­len par­ti­ci­par acti­va­men­te en la aven­tu­ra libe­ra­do­ra de Eus­kal Herria, y des­de ahí viven su fe. No es fácil dar con ellos por­que son pocos y no cuen­tan con tem­plos osten­to­sos. Para encon­trar­los, hay que ir a las calles don­de se movi­li­zan o ‑en algu­nos casos- a las cár­ce­les don­de se les retie­ne secues­tra­dos. Evi­den­cia de que su com­pro­mi­so no es retó­ri­co.

El colec­ti­vo Herria 2000 Eli­za ha orga­ni­za­do unas jor­na­das en la Casa de Cul­tu­ra de Gas­teiz para el 11 y el 12 de mayo. Espa­cio abier­to a dife­ren­tes voces en el que el pue­blo ha de ser el ponen­te prin­ci­pal. Para Herria 2000 el diá­lo­go madu­ro es un buen pro­ce­di­mien­to para que la Igle­sia encuen­tre la for­ma de cum­plir su tarea fun­da­men­tal: ser aci­ca­te y estí­mu­lo de pro­yec­tos libe­ra­do­res.

www​.gara​.net

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *