His­to­ria del Pri­me­ro de Mayo- Pedro Nolasco

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Cada año el Pri­me­ro de Mayo con­me­mo­ra el ase­si­na­to, de cin­co sin­di­ca­lis­tas de EE.UU. en 1886, en una de las mayo­res movi­li­za­cio­nes obre­ras cele­bra­das en aquel país en recla­ma­ción de la jor­na­da labo­ral de ocho horas. ¡Un día de rebe­lión, no de des­can­so! ¡Un día orde­na­do por los por­ta­vo­ces chu­les­cos de las ins­ti­tu­cio­nes, que tie­nen enca­de­na­dos a los tra­ba­ja­do­res! ¡Un día en que el tra­ba­ja­dor haga sus pro­pias leyes y ten­ga el poder de eje­cu­tar­las! Todo sin el con­sen­ti­mien­to ni apro­ba­ción de los que opri­men y gobier­nan. Un día en que con tre­men­da fuer­za, el ejér­ci­to uni­do de los tra­ba­ja­do­res se movi­li­ce con­tra los que hoy domi­nan el des­tino de los pue­blos de todas las naciones.

Un día de pro­tes­ta con­tra la opre­sión y la tira­nía, con­tra la igno­ran­cia y las gue­rras de todo tipo.

Un día para comen­zar a dis­fru­tar de ocho horas de tra­ba­jo, ocho horas de des­can­so y ocho horas para lo que nos dé la gana.

(Octa­vi­lla que cir­cu­la­ba en Chica­go en 1885).

Cada año el Pri­me­ro de Mayo con­me­mo­ra el ase­si­na­to de cin­co sin­di­ca­lis­tas esta­dou­ni­den­ses en 1886 en una de las mayo­res movi­li­za­cio­nes obre­ras cele­bra­das en aquel país en recla­ma­ción de la jor­na­da labo­ral de ocho horas.

En julio de 1889 el I Con­gre­so de la II Inter­na­cio­nal acor­dó cele­brar el Pri­me­ro de Mayo como jor­na­da de lucha del pro­le­ta­ria­do de todo el mun­do y adop­tó la siguien­te reso­lu­ción his­tó­ri­ca: Debe orga­ni­zar­se una gran mani­fes­ta­ción inter­na­cio­nal en una mis­ma fecha de tal mane­ra que los tra­ba­ja­do­res de cada uno de los paí­ses y de cada una de las ciu­da­des exi­jan simul­tá­nea­men­te de las auto­ri­da­des públi­cas limi­tar la jor­na­da labo­ral a ocho horas y cum­plir las demás reso­lu­cio­nes de este Con­gre­so Inter­na­cio­nal de París.

Como en otras par­tes del mun­do, la situa­ción de los tra­ba­ja­do­res en Esta­dos Uni­dos a fina­les del siglo XIX era muy difí­cil. Sin embar­go, emi­gran­tes de diver­sos paí­ses euro­peos acu­dían allá en bus­ca de una mejor situa­ción eco­nó­mi­ca. En 1886, un escri­tor extran­je­ro retra­tó así a Chica­go: Un man­to abru­ma­dor de humo; calles lle­nas de gen­te ocu­pa­da, en rápi­do movi­mien­to; un gran con­glo­me­ra­do de vías ferro­via­rias, bar­cos y trá­fi­co de todo tipo; una dedi­ca­ción pri­mor­dial al Dólar Todo­po­de­ro­so. Era una ciu­dad con un pro­le­ta­ria­do inmi­gran­te, arras­tra­do por el capi­ta­lis­mo a la peri­fe­ria de una ciu­dad indus­trial. La gran mayo­ría de los pro­le­ta­rios, espe­cial­men­te en ciu­da­des como Chica­go, eran de Ale­ma­nia, Irlan­da, Bohe­mia, Fran­cia, Polo­nia o Rusia. Olea­das de obre­ros arro­ja­dos los unos con­tra otros, com­pri­mi­dos en tugu­rios y azu­za­dos por gue­rras étni­cas. Muchos eran cam­pe­si­nos anal­fa­be­tos pero otros ya esta­ban tem­pla­dos por la lucha de clases.

Dis­tur­bios obreros

En el invierno de 1872, un año des­pués de la Comu­na de París, en Chica­go miles de obre­ros sin hogar y ham­brien­tos a cau­sa del gran incen­dio, hicie­ron mani­fes­ta­cio­nes pidien­do ayu­da. Muchos lle­va­ban en pan­car­tas ins­cri­tas la con­sig­na Pan o san­gre. Reci­bie­ron san­gre. La repre­sión poli­cial les obli­gó a refu­giar­se en el túnel bajo el río Chica­go, don­de fue­ron tiro­tea­dos y golpeados.

En 1877 otra gran ola de huel­gas se exten­dió por las redes ferro­via­rias y pren­dió huel­gas gene­ra­les en los cen­tros ferro­via­rios, entre ellos Chica­go don­de, las balas de la poli­cía dis­per­sa­ron las enor­mes con­cen­tra­cio­nes de huel­guis­tas de aquel año.

Tras recu­pe­rar­se de los suce­sos de 1877, el movi­mien­to obre­ro se exten­dió como un incen­dio incon­tro­la­ble, espe­cial­men­te cuan­do se con­cen­tró en la deman­da de la jor­na­da de ocho horas.

En aque­lla épo­ca había dos gran­des orga­ni­za­cio­nes de tra­ba­ja­do­res en Esta­dos Uni­dos. La Noble Orden de los Caba­lle­ros del Tra­ba­jo, la mayo­ri­ta­ria, y la Fede­ra­ción de Gre­mios Orga­ni­za­dos y Tra­deu­nio­nes. En el IV Con­gre­so de esta últi­ma, cele­bra­do en 1884, Gabriel Edmons­ton pre­sen­tó una moción sobre la dura­ción de la jor­na­da de tra­ba­jo, que decía: Que la dura­ción legal de la jor­na­da de tra­ba­jo sea de ocho horas dia­rias a par­tir del Pri­me­ro de Mayo de 1886. La moción se apro­bó y se con­vir­tió en una rei­vin­di­ca­ción tam­bién para otras orga­ni­za­cio­nes no afi­lia­das al sindicato.

El Pri­me­ro de Mayo de 1886 los tra­ba­ja­do­res debían impo­ner la jor­na­da de ocho horas y cerrar las puer­tas de cual­quier fábri­ca que no acce­die­ra. La deman­da de ocho horas se iba a trans­for­mar de una rei­vin­di­ca­ción eco­nó­mi­ca de los tra­ba­ja­do­res con­tra sus patro­nos inme­dia­tos, en la rei­vin­di­ca­ción polí­ti­ca de una cla­se con­tra otra.

El plan reci­bió una tre­men­da y entu­sias­ta aco­gi­da. Un his­to­ria­dor escri­be: Fue poco más que un ges­to que, debi­do a las nue­vas con­di­cio­nes de 1886, se con­vir­tió en una ame­na­za revo­lu­cio­na­ria. La efer­ves­cen­cia se exten­dió por todo el país. Por ejem­plo, el núme­ro de miem­bros de la Noble Orden de los Caba­lle­ros del Tra­ba­jo subió de 100.000 en el verano de 1885 a 700.000 al año siguiente.

El movi­mien­to de las ocho horas reci­bió un apo­yo tan fer­vien­te por­que la jor­na­da de tra­ba­jo típi­ca era de 18 horas. Los tra­ba­ja­do­res debían entrar a la fábri­ca a las 5 de la maña­na y retor­na­ban a las 8 ó 9 de la noche; así, muchos tra­ba­ja­do­res no veían a su mujer e hijos a la luz del día. Los obre­ros, lite­ral­men­te, tra­ba­ja­ban has­ta morir­se; su vida la con­for­ma­ba el tra­ba­jo, un peque­ño des­can­so y el ham­bre. Antes de que los tra­ba­ja­do­res como cla­se pudie­ran alzar la cabe­za hacia hori­zon­tes más leja­nos, nece­si­ta­ban momen­tos libres para pen­sar y formarse.

En las calles, tra­ba­ja­do­res alza­dos cantaban:

Nos pro­po­ne­mos reha­cer las cosas.
Esta­mos har­tos de tra­ba­jar para nada,
esca­sa­men­te para vivir,
jamás una hora para pensar.

Antes de la pri­ma­ve­ra de 1886 comen­zó una ola de huel­gas a esca­la nacio­nal. Dos meses antes del Pri­me­ro de Mayo, escri­be un his­to­ria­dor, ocu­rrie­ron repe­ti­dos dis­tur­bios [en Chica­go] y se veían con fre­cuen­cia vehícu­los lle­nos de poli­cías arma­dos que corrían por la ciu­dad. El direc­tor del Chica­go Daily News escri­bió: Se pre­de­cía una repe­ti­ción de los moti­nes de la Comu­na de París.

En febre­ro de 1886 la empre­sa McCor­mick, de Chica­go, des­pi­dió a 1.400 tra­ba­ja­do­res, en repre­sa­lia a una huel­ga que los tra­ba­ja­do­res de la empre­sa, dedi­ca­da a la fábri­ca de máqui­nas agrí­co­las, habían rea­li­za­do el año ante­rior. Los Pin­ker­tons, una espe­cie de poli­cía pri­va­da empre­sa­rial, vigi­la­ban todos los pasos de los huel­guis­tas, fue­ron con­tra­ta­dos muchos esqui­ro­les, pero la huel­ga duró has­ta el Pri­me­ro de Mayo. Al man­te­ner­se la huel­ga y al apro­xi­mar­se la fecha del día cla­ve que el IV Con­gre­so había seña­la­do, se iba aso­cian­do la idea de coor­di­nar esas dos acciones.

Ese día se para­li­za­ron 20.000 tra­ba­ja­do­res en dis­tin­tos Esta­dos, en deman­da de la jor­na­da de ocho horas de tra­ba­jo. Los tra­ba­ja­do­res en huel­ga de la empre­sa Mc Cor­mick tam­bién se unie­ron a la protesta.

El Pri­me­ro de Mayo era el día cla­ve para exi­gir el nue­vo hora­rio; todos los comen­ta­rios y expec­ta­ti­vas eran cen­tra­li­za­das en aque­lla fecha, más aún, se apro­ve­chó el des­con­ten­to de los tra­ba­ja­do­res y la huel­ga de Chicago.

Aquel día los obre­ros de los mayo­res com­ple­jos indus­tria­les de Esta­dos Uni­dos decla­ra­ron una huel­ga gene­ral. Exi­gían la jor­na­da labo­ral de ocho horas y mejo­res con­di­cio­nes de trabajo.

La pren­sa bur­gue­sa reac­cio­nó en con­tra de las pro­tes­tas de los tra­ba­ja­do­res; por ejem­plo, ese mis­mo día el perió­di­co New York Times decía: Las huel­gas para obli­gar el cum­pli­mien­to de la jor­na­da de ocho horas pue­den hacer mucho para para­li­zar la indus­tria, dis­mi­nuir el comer­cio y fre­nar la rena­cien­te pros­pe­ri­dad del país, pero no podrán lograr su obje­ti­vo. Otro perió­di­co, el Phi­la­delphia Tele­gram dijo: El ele­men­to labo­ral ha sido pica­do por una espe­cie de tarán­tu­la uni­ver­sal, se ha vuel­to loco de rema­te. Pen­sar en estos momen­tos pre­ci­sa­men­te en ini­ciar una huel­ga por el logro del sis­te­ma de ocho horas.

Ese Pri­me­ro de Mayo de 1886 fue tan agi­ta­do como se había pro­nos­ti­ca­do. Se reali­zó una huel­ga gene­ral en Wil­ka­wee, don­de la poli­cía mató a 9 tra­ba­ja­do­res. En Louis­vi­lle, Fila­del­fia, San Luis, Bal­ti­mo­re y Chica­go, se pro­du­je­ron enfren­ta­mien­tos entre poli­cías y tra­ba­ja­do­res, sien­do el acto de ésta últi­ma ciu­dad el de mayor reper­cu­sión. Chica­go, don­de tam­bién esta­ba la huel­ga de los tra­ba­ja­do­res de la empre­sa Mc Cor­mick, fue el sím­bo­lo de la lucha y el sacri­fi­cio de los tra­ba­ja­do­res. Allí los suce­sos fue­ron espe­cial­men­te trá­gi­cos. Para repri­mir a los huel­guis­tas, la bur­gue­sía urdió una pro­vo­ca­ción: el 4 de mayo en la pla­za de Hay­mar­ket, don­de se esta­ba cele­bran­do una masi­va asam­blea obre­ra, esta­lló una bom­ba. Era la señal para que los poli­cías de la ciu­dad y los sol­da­dos de la guar­ni­ción local abrie­sen fue­go con­tra los huelguistas.

Los suce­sos acae­ci­dos en Esta­dos Uni­dos en mayo de 1886 tuvie­ron una inmen­sa reper­cu­sión mun­dial. Al año siguien­te, en muchos paí­ses los obre­ros se decla­ra­ron en huel­ga simul­tá­nea­men­te, sím­bo­lo de su uni­dad y fra­ter­ni­dad, por enci­ma de fron­te­ras y nacio­nes en defen­sa de una mis­ma causa.

Como resul­ta­do de la huel­ga los patro­nos cerra­ron las fábri­cas. Más de 40.000 tra­ba­ja­do­res se pusie­ron en pie de lucha. Comen­zó una repre­sión masi­va no sólo en Chica­go, prin­ci­pal cen­tro del movi­mien­to huel­guís­ti­co, sino tam­bién por todo Esta­dos Uni­dos. La bur­gue­sía des­ató una de sus típi­cas cam­pa­ñas de pro­pa­gan­da de odio hacia la cla­se obre­ra y los sin­di­ca­tos. A los obre­ros, los encar­ce­la­ban a centenares.

El 21 de junio de 1886, se ini­ció la cau­sa con­tra 31 res­pon­sa­bles, que lue­go que­da­ron en 8.

El sis­te­ma judi­cial hizo el res­to: pasó por alto su pro­pia lega­li­dad y, sin prue­ba algu­na de que los acu­sa­dos tenían algo que ver con la explo­sión en Hay­mar­ket, dic­tó una sen­ten­cia cruel e infa­me: Prisión

• Samuel Fiel­den, inglés, 39 años, pas­tor meto­dis­ta y obre­ro tex­til, con­de­na­do a cade­na perpetua.

• Oscar Nee­be, esta­dou­ni­den­se, 36 años, ven­de­dor, con­de­na­do a 15 años de tra­ba­jos forzados.

• Michael Swabb, ale­mán, 33 años, tipó­gra­fo, con­de­na­do a cade­na perpetua.

A muer­te en la horca.

El 11 de noviem­bre de 1887 se con­su­mó la eje­cu­ción de:

• Georg Engel, ale­mán, 50 años, tipógrafo.

• Adolf Fis­cher, ale­mán, 30 años, periodista.

• Albert Par­sons, esta­dou­ni­den­se, 39 años, perio­dis­ta, espo­so de la mexi­ca­na Lucy Gon­zá­lez Par­sons aun­que se pro­bó que no estu­vo pre­sen­te en el lugar, se entre­gó para estar con sus com­pa­ñe­ros y fue juz­ga­do igualmente.

• Hes­sois Augus­te Spies, ale­mán, 31 años, periodista.

• Louis Linng, ale­mán, 22 años, car­pin­te­ro para no ser eje­cu­ta­do se sui­ci­dó en su pro­pia celda.

Aquel cri­men legal tenía un solo obje­ti­vo: no per­mi­tir que se exten­die­sen las pro­tes­tas obre­ras y ate­mo­ri­zar por mucho tiem­po a los obre­ros. Un capi­ta­lis­ta de Chica­go reco­no­ció: No con­si­de­ro que esta gen­te sea cul­pa­ble de deli­to alguno, pero deben ser ahor­ca­dos. No temo la anar­quía en abso­lu­to, pues­to que se tra­ta de un esque­ma utó­pi­co de unos pocos, muy pocos chi­fla­dos filo­so­fan­tes y, ade­más, ino­fen­si­vos; pero con­si­de­ro que el movi­mien­to obre­ro debe ser destruido.

Prin­ci­pa­les plan­tea­mien­tos de los encausados:

Albert Par­sons: En los Esta­dos del sur mis enemi­gos eran quie­nes explo­ta­ban a los escla­vos negros; en los del nor­te, quie­nes quie­ren per­pe­tuar la escla­vi­tud de los obreros.

August Spies: En este tri­bu­nal yo hablo en nom­bre de una cla­se y en con­tra de otra.

Geor­ge Engel: Todos los tra­ba­ja­do­res deben pre­pa­rar­se para una últi­ma gue­rra que pon­drá fin a todas las guerras.

Adolph Fis­cher: Sé que es impo­si­ble con­ven­cer a los que mien­ten por ofi­cio: a los mer­ce­na­rios direc­to­res de la pren­sa capi­ta­lis­ta, que cobran por sus mentiras.

Luis Lingg: Esta­dos Uni­dos es un país de tira­nía capi­ta­lis­ta y del más cruel des­po­tis­mo policiaco.

Michael Sch­wab: Millo­nes de tra­ba­ja­do­res pasan ham­bre y viven como vaga­bun­dos. Inclu­so los más igno­ran­tes escla­vos del sala­rio se ponen a pen­sar. Su des­gra­cia común les mue­ve a com­pren­der que nece­si­tan unir­se y lo hacen.

Samuel Fiel­den: Los obre­ros nada pue­den espe­rar de la legis­la­ción. La ley es sola­men­te un biom­bo para aque­llos que les esclavizan.

Óscar Nee­be: He hecho cuan­to he podi­do para fun­dar la Cen­tral Obre­ra y engro­sar sus filas; aho­ra es la mejor orga­ni­za­ción obre­ra de Chica­go; tie­ne 10.000 afi­lia­dos. Es lo que pue­do decir de mi vida obrera.

Este pri­me­ro de mayo los obre­ros de Euro­pa cele­bra­ran el día del tra­ba­jo en medio de una de las incer­ti­dum­bres más gran­des de este con­ti­nen­te, sacu­di­do por una de las más gran­des cri­sis gene­ra­les en el fun­cio­na­mien­to y via­bi­li­dad de la UNION EUROPEA, con una cri­sis finan­cie­ra que sacu­de sus cimientos

Y mina cada vez más la cre­di­bi­li­dad de sus habi­tan­tes en las bon­da­des y for­ta­le­zas de este sis­te­ma de inte­gra­ción eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca , un des­em­pleo que supera los índi­ces his­tó­ri­cos y tra­di­cio­na­les en muchos de los paí­ses de la UNION y los colo­ca por enci­ma de la media euro­pea, con serios esfuer­zos del eje­cu­ti­vo de la unión de some­ter a dis­cu­sión y apro­ba­ción la pro­pues­ta de aumen­to escan­da­lo­so en la edad de pen­sión a 70 o 74 años, Con unos fon­dos de inver­sión social que cada vez ven más dis­mi­nui­das sus arcas, un rele­vo en la mano de obra para la pro­duc­ción que se hace impo­si­ble en varios paí­ses de la Unión Euro­pea ante el enve­je­ci­mien­to gene­ral de su pobla­ción, una gue­rra en afga­nis­tán y en Irak en la que varios paí­ses de la UNION par­ti­ci­pan y que se les ha con­ver­ti­do en un ato­lla­de­ro del que no saben cómo salir, y todo por seguir cie­ga­men­te la polí­ti­ca de expo­lia­ción y rapi­ña de los EE.UU PARA QUIEN LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO ES SOLO UN PRETEXTO EN SU GUERA DE RAPI­ñA Y SAQUEO EN TODO EL MUNDO. De la gra­ve cri­sis de la UNION EUROPEA nos está recor­dan­do aho­ra con cla­ri­dad meri­dia­na la situa­ción que se vive en GRECIA y que todo pare­ce indi­car se tras­la­da­rá den­tro de pocos días a Espa­ña y Por­tu­gal, para no hablar sino de estos paí­ses por ahora.

La pre­gun­ta que se hace todo el mun­do en Euro­pa es si sus orga­ni­za­cio­nes sin­di­ca­les y sus Par­ti­dos de Izquier­da están en capa­ci­dad de cana­li­zar, orga­ni­zar, diri­gir y movi­li­zar a sus habi­tan­tes en la lucha y ante el reto de seme­jan­te desafío.

En Colom­bia este pri­me­ro de Mayo encon­tra­rá al movi­mien­to Obre­ro y sin­di­cal enca­be­za­do por LA CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES –CUT- y al movi­mien­to popu­lar, pro­ta­go­ni­zan­do gran­des y com­ba­ti­vas movi­li­za­cio­nes, atra­ve­sa­do ade­más este pri­me­ro de Mayo por una cam­pa­ña elec­to­ral en la que nin­guno de los can­di­da­tos pre­si­den­cia­les pare­ce ofre­cer una solu­ción real a la cri­sis cró­ni­ca que tie­ne el país. Por aho­ra segui­rá alar­gán­do­se y pro­fun­di­zán­do­se el con­flic­to polí­ti­co, social y arma­do que lle­va más de 40 años y que no admi­te otra solu­ción que la sali­da polí­ti­ca y negociada.

Segui­rán las chu­za­das, el espio­na­je, el segui­mien­to, las des­apa­ri­cio­nes y ase­si­na­tos del D.A.S.

El segui­mien­to y ase­dio a los exi­lia­dos polí­ti­cos en Euro­pa y en otros paí­ses del el exte­rior, los fal­sos posi­ti­vos, la corrup­ción, los crí­me­nes y el accio­nar cri­mi­nal de los gru­pos para­mi­li­ta­res en sus dis­tin­tas varian­tes y deno­mi­na­cio­nes, pero todos bajo una mis­ma direc­ción, la casa de nari…

Segui­rá la podre­dum­bre de la corrup­ción y los pecu­la­dos tipo agro-ingre­so seguro.

Segui­rá el ase­dio, el chan­ta­je y la per­se­cu­ción con­tra la cor­te supre­ma de jus­ti­cia, y segui­rán los más de

4 millo­nes 500 mil des­pla­za­dos deam­bu­lan­do por las pol­vo­rien­tas calles de los barrios popu­la­res de las gran­des ciu­da­des colom­bia­nas, con su car­ga de sue­ños y espe­ran­zas, y como parias en su pro­pia tierra.

Y segui­rá tam­bién el silen­cio tole­ran­te de la unión euro­pea, para la que pare­ce ser más impor­tan­te y prio­ri­ta­rio, las rela­cio­nes eco­nó­mi­cas y comer­cia­les, y la apro­ba­ción de los tra­ta­dos de libre comer­cio con el gobierno colom­biano, la explo­ta­ción de los recur­sos natu­ra­les por par­te de sus mul­ti­na­cio­na­les que, el cúmu­lo de prue­bas y evi­den­cias que inun­dan sus ofi­ci­nas sobre la per­ma­nen­te vio­la­ción de los dere­chos huma­nos y las liber­ta­des ciu­da­da­nas y sin­di­ca­les por par­te del gobierno colombiano.

En otros paí­ses de Amé­ri­ca lati­na y del Cari­be, en con­cre­to en los paí­ses del ALBA, enca­be­za­dos por Cuba y Vene­zue­la, las gran­des movi­li­za­cio­nes del 1º de Mayo se rea­li­za­rán bajo el ase­dio y la ame­na­za per­ma­nen­te por par­te de los EE.UU y algu­nos paí­ses de Euro­pa, pero tam­bién con el esti­mu­lo de los gran­des avan­ces que a tra­vés de su inte­gra­ción en el ALBA han alcan­za­do estos paí­ses en mate­ria de edu­ca­ción, salud, vivien­da, cul­tu­ra y depor­tes, con la con­vic­ción ade­más de luchar y defen­der al pre­cio que sea sus logros y con­quis­tas para alcan­zar la feli­ci­dad de sus pueblos.

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