Chomsky aler­ta sobre el auge de la ultra­de­re­cha en EEUU – Rebelion.

David Brooks

El des­en­can­to con el gobierno y los polí­ti­cos ha cre­ci­do a nive­les sin pre­ce­den­te a últi­mas fechas según son­deos; cre­cen la ira, la incer­ti­dum­bre, el pesi­mis­mo y la des­con­fian­za en Washing­ton, y el fru­to de esta frus­tra­ción popu­lar lo cose­chan derechistas. 

Nun­ca he vis­to algo pare­ci­do en mi vida decla­ró Noam Chomsky. Entre­vis­ta­do por Chris Hed­ges para el sitio de Inter­net Truth­dig, aña­dió que el humor del país es ate­rra­dor. El nivel de ira, frus­tra­ción y odio a ins­ti­tu­cio­nes no está orga­ni­za­do de mane­ra cons­truc­ti­va. Es des­via­do a fan­ta­sías auto­des­truc­ti­vas en refe­ren­cia a expre­sio­nes popu­lis­tas de la ultraderecha.

El sen­ti­mien­to anti­gu­ber­na­men­tal se ha incre­men­ta­do entre la socie­dad, y sólo 22 por cien­to dice con­fiar ple­na­men­te en el gobierno, según son­deos del Pew Research Cen­ter, uno de los pun­tos más bajos en medio siglo. Para casi toda medi­da con­ce­bi­ble, hoy los esta­du­ni­den­ses son menos posi­ti­vos y más crí­ti­cos de su gobierno. Hay una tor­men­ta per­fec­ta de con­di­cio­nes aso­cia­das con la des­con­fian­za hacia el gobierno: una eco­no­mía abis­mal, un públi­co pesi­mis­ta y un des­con­ten­to épi­co con el Con­gre­so y los fun­cio­na­rios elec­tos afir­mó Andrew Kohut, pre­si­den­te del Pew Research Cen­ter, al resu­mir las con­clu­sio­nes de una serie de sondeos.

El Pew regis­tró que sólo 25 por cien­to tie­ne una opi­nión favo­ra­ble del Con­gre­so –el pun­to más bajo en 50 años– y 65 por cien­to expre­sa una opi­nión nega­ti­va. Cada vez más esta­du­ni­den­ses opi­nan que el gobierno tie­ne equi­vo­ca­das las prio­ri­da­des y que eso tie­ne un impac­to nega­ti­vo en sus vidas coti­dia­nas. El 62 por cien­to afir­ma que las polí­ti­cas del gobierno bene­fi­cian sólo a algu­nos gru­pos, y 56 por cien­to opi­na que el gobierno no hace lo sufi­cien­te para ayu­dar al esta­du­ni­den­se promedio.

Ade­más, se con­fir­ma el incre­men­to del sen­ti­mien­to anti­gu­ber­na­men­tal entre un seg­men­to de la socie­dad, al dupli­car­se aque­llos que dicen que están eno­ja­dos con el gobierno fede­ral: de 10 por cien­to en 2000, a 21 por cien­to hoy. Y 30 por cien­to per­ci­be que el gobierno es una ame­na­za para su liber­tad per­so­nal.

El Pew tam­bién regis­tró, en un revés com­pa­ra­do con un son­deo de meses atrás, que la mayo­ría des­con­fía de un mayor papel del Esta­do en la eco­no­mía, con la excep­ción de rubro del sec­tor finan­cie­ro, don­de una amplia mayo­ría desea que el gobierno regu­le estric­ta­men­te a las empre­sas financieras.

Tal vez el sec­tor más des­en­can­ta­do con el gobierno es el lla­ma­do movi­mien­to Tea Party, expre­sión ultra­con­ser­va­do­ra que sur­gió hace un año en pro­tes­ta por el pro­yec­to de estí­mu­lo eco­nó­mi­co y que cre­ció en visi­bi­li­dad en la cam­pa­ña con­tra la refor­ma de salud impul­sa­da por el gobierno de Barack Oba­ma. Este movi­mien­to es mayo­ri­ta­ria­men­te con­for­ma­do por hom­bres blan­cos repu­bli­ca­nos mayo­res de 45 años quie­nes se des­cri­ben eno­ja­dos o furio­sos con Washing­ton. Son con­si­de­ra­dos como la par­te más diná­mi­ca del movi­mien­to con­ser­va­dor con el pro­pó­si­to no sólo de dete­ner las pro­pues­tas de Oba­ma, sino tam­bién de ata­car a polí­ti­cos repu­bli­ca­nos con­si­de­ra­dos no sufi­cien­te­men­te conservadores.

Encues­tas recien­tes del New York Times/​CBS News, reve­la­ron que 18 por cien­to de los esta­du­ni­den­ses se iden­ti­fi­can como sim­pa­ti­zan­tes del Tea Party, se cla­si­fi­can muy con­ser­va­do­res, son suma­men­te pesi­mis­tas sobre la direc­ción del país y seve­ra­men­te crí­ti­cos de Washing­ton y, por supues­to, de Oba­ma. Más de 90 por cien­to de ellos cree que el país avan­za por una vía equi­vo­ca­da y el mis­mo por­cen­ta­je des­aprue­ba al pre­si­den­te y su mane­jo polí­ti­co. Un 92 por cien­to esti­ma que Oba­ma lle­va al país hacia el socia­lis­mo (una opi­nión com­par­ti­da por más de la mitad de la pobla­ción en gene­ral, por cierto).

Por otro lado, las expre­sio­nes de ira popu­lar dere­chis­ta se regis­tran al repor­tar­se más crí­me­nes de odio, un incre­men­to de gru­pos ultra­de­re­chis­tas racis­tas, así como infor­mes no ofi­cia­les de un cre­cien­te núme­ro de ame­na­zas de muer­te con­tra el pre­si­den­te. Las agen­cias de segu­ri­dad públi­ca han ele­va­do el esta­do de aler­ta por lo que lla­man terro­ris­mo domés­ti­co.

A la vez, se han repor­ta­do inci­den­tes, varios bajo inves­ti­ga­ción, de actos de inti­mi­da­ción con­tra legis­la­do­res fede­ra­les y otros polí­ti­cos elec­tos. A prin­ci­pios de mes, más de 30 gober­na­do­res reci­bie­ron car­tas de un gru­po anti­gu­ber­na­men­tal ultra­con­ser­va­dor que les exi­gía su renun­cia en un pla­zo de tres días (aun­que no había ame­na­za de vio­len­cia), lo cual pro­vo­có que auto­ri­da­des fede­ra­les advir­tie­ran a poli­cías loca­les que las car­tas podrían pro­vo­car com­por­ta­mien­to vio­len­to. Como este, hay más ejem­plos a lo lar­go del país.

La ola de des­ilu­sión con el gobierno y los gober­nan­tes pro­vo­ca preo­cu­pa­ción entre algu­nos polí­ti­cos que aún no saben qué impac­to podría tener en las elec­cio­nes legis­la­ti­vas inter­me­dias en noviem­bre. Pero para otros es aún más alarmante.

Es muy simi­lar a la Ale­ma­nia de Wei­mar. Los para­le­los son nota­bles. Tam­bién ahí había una des­ilu­sión tre­men­da con el sis­te­ma par­la­men­ta­rio apun­tó Chomsky en la entre­vis­ta con Truth­dig. Esta­dos Uni­dos tie­ne mucha suer­te en que no ha sur­gi­do una figu­ra hones­ta y caris­má­ti­ca ya que si eso suce­die­ra este país esta­ría en ver­da­de­ros apu­ros por la frus­tra­ción, la des­ilu­sión y la ira jus­ti­fi­ca­da y la ausen­cia de una res­pues­ta cohe­ren­te añade.

En Ale­ma­nia, recor­dó, el enemi­go crea­do para expli­car la cri­sis fue­ron los judíos. “Aquí serán los inmi­gran­tes ile­ga­les y los negros. Nos dirán que los hom­bres blan­cos son una mino­ría per­se­gui­da. Nos dirán que tene­mos que defen­der­nos y defen­der el honor de la nación. Se exal­ta­rá la fuer­za mili­tar. Habrá gol­pi­zas. Esto se podría con­ver­tir en una fuer­za abru­ma­do­ra. Y si ocu­rre será más peli­gro­so que Ale­ma­nia. Esta­dos Uni­dos es un poder mun­dial… No creo que todo esto esté lejos de suceder”.

Fuen­te: Rebelion

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