Mar­ta Har­nec­ker: «El socia­lis­mo del siglo XXI no debe ser cal­co ni copia, sino crea­ción heroica»

“Los pro­ce­sos que vivi­mos en Amé­ri­ca Lati­na no pue­den medir­se sólo con la esta­dís­ti­ca eco­nó­mi­ca”. “Uno no pue­de lan­zar al Ejér­ci­to a des­truir a la opo­si­ción, tie­ne que ganar en las urnas”. El socia­lis­mo sovié­ti­co fue derro­ta­do, era el socia­lis­mo del siglo XX y cayó en muchas defor­ma­cio­nes”.El entre­co­mi­lla­do de arri­ba es de las pala­bras de la teó­ri­ca mar­xis­ta-leni­nis­ta y soció­lo­ga chi­le­na Martha Har­nec­ker, que se apo­ya en la fra­se del des­apa­re­ci­do polí­ti­co socia­lis­ta peruano José Car­los Mariá­te­gui. Esta pen­sa­do­ra, hoy ase­so­ra del Gobierno vene­zo­lano de Hugo Chá­vez, estu­vo recien­te­men­te en sue­lo boli­viano y habla en esta entre­vis­ta del hori­zon­te socia­lis­ta en paí­ses de la región lati­no­ame­ri­ca­na y cari­be­ña; hace hin­ca­pié en Boli­via, ana­li­za las cau­sas del impac­to con­ti­nen­tal del lide­raz­go del pre­si­den­te boli­viano, Evo Mora­les Ayma, y brin­da algu­nas pin­ce­la­das sobre las pre­mi­sas que sus­ten­tan al deno­mi­na­do socia­lis­mo del siglo XXI.

—¿Usted per­ci­be que Boli­via está tran­si­tan­do hacia un mode­lo socialista?

—Esta­mos empe­zan­do a cami­nar hacia su hori­zon­te, como dice el vice­pre­si­den­te Álva­ro Gar­cía Line­ra, y mucha gen­te ha cono­ci­do las cosas nega­ti­vas del socia­lis­mo por­que ha sido sata­ni­za­do por la opo­si­ción, y han habi­do muchos erro­res; enton­ces, es impor­tan­te dis­tan­ciar­se de esa expe­rien­cia prác­ti­ca que tuvo muchas limi­ta­cio­nes y no es la que noso­tros que­re­mos copiar, sino que tene­mos que cons­truir una alter­na­ti­va que tie­ne que ser muy adap­ta­da a cada reali­dad nacio­nal. No se tra­ta de copiar esque­mas, ¿no?, ni Cuba ni Vene­zue­la, nin­gún esque­ma; y en base a ello, este socia­lis­mo del siglo XXI toma las pala­bras de (José Car­los) Mariá­te­gui, una expe­rien­cia que no sea ni cal­co ni copia, sino crea­ción heroica.

—¿Qué paí­ses están inmer­sos en la región lati­no­ame­ri­ca­na en este pro­ce­so socialista?

—Bueno, hay cla­si­fi­ca­cio­nes que han hecho varios ana­lis­tas que dicen que en nues­tro sub­con­ti­nen­te, como le lla­mo yo, que no sola­men­te impli­ca Amé­ri­ca Lati­na, sino tam­bién el Cari­be, hay gobier­nos que con­ti­núan con las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les. Los más cono­ci­dos son el de Perú, Colom­bia, Méxi­co y aho­ra pro­ba­ble­men­te Chi­le; y den­tro del res­to ha habi­do un avan­ce muy gran­de de las fuer­zas pro­gre­sis­tas y de izquier­da, todos estos otros gobier­nos han triun­fa­do con ban­de­ras anti­neo­li­be­ra­les apo­ya­dos por los pue­blos que ya cono­cen lo que es la expe­rien­cia del capi­ta­lis­mo neo­li­be­ral, el aumen­to de la pobre­za, la dis­tan­cia entre ricos y pobres, el des­man­te­la­mien­to de las indus­trias nacio­na­les, el ata­que a la naturaleza.

Enton­ces los pue­blos empe­za­ron a reac­cio­nar, pri­me­ro a resis­tir, en muchos casos salie­ron gobier­nos por la pre­sión popu­lar, pero duran­te un tiem­po no había alter­na­ti­va, has­ta que se empe­zó a com­pren­der que había que apo­yar a can­di­da­tos que se plan­tea­ban un pro­gra­ma alter­na­ti­vo al capi­ta­lis­mo neo­li­be­ral, y así triun­fan gobier­nos que son muy dife­ren­tes. Den­tro de estos gobier­nos hay algu­nos que ya han empe­za­do a rom­per con el el mode­lo eco­nó­mi­co neo­li­be­ral, empe­zan­do con Venezuela.

Todos estos gobier­nos coin­ci­den en la nece­si­dad de plan­tear una alter­na­ti­va al capi­ta­lis­mo neo­li­be­ral, fun­da­men­tal­men­te a la lógi­ca de lucro, al indi­vi­dua­lis­mo, al con­su­mis­mo, y le han pues­to dis­tin­tos nom­bres. El pre­si­den­te vene­zo­lano Hugo Chá­vez fue el pri­me­ro en hablar de socia­lis­mo y le puso muy rápi­da­men­te una cali­fi­ca­ción: socia­lis­mo del siglo XXI, por­que el socia­lis­mo que se ha cono­ci­do como expe­rien­cia en el mun­do, espe­cial­men­te el socia­lis­mo sovié­ti­co, fue derro­ta­do, (era) el socia­lis­mo del siglo XX, y cayó en muchas deformaciones.

Por eso no es una fuen­te de ins­pi­ra­ción para el socia­lis­mo del siglo XXI. Se cri­ti­ca el esta­tis­mo, ade­más que ha sido sata­ni­za­do por la opo­si­ción; bueno, la pro­pia izquier­da no se iden­ti­fi­ca ni con el esta­tis­mo ni con la fal­ta de demo­cra­cia, ni con la pla­ni­fi­ca­ción buro­crá­ti­ca ni con el colec­ti­vis­mo, ni con el ateís­mo, ni con el par­ti­do úni­co en la mane­ra en que se prac­ti­có en ese momen­to. Enton­ces por qué hablar de socia­lis­mo cuan­do hay tan­ta car­ga nega­ti­va, y ahí yo creo que el pre­si­den­te Chá­vez con­si­de­ró que los valo­res socia­lis­tas, que son muy anti­guos —des­de los pro­fe­tas y Jesu­cris­to — , las tra­di­cio­nes de las comu­ni­da­des indí­ge­nas de nues­tros paí­ses, los valo­res soli­da­rios, los huma­nis­tas, el res­pe­to a la natu­ra­le­za, había que res­ca­tar­los, era cues­tión de dife­ren­ciar el socia­lis­mo que que­re­mos cons­truir del anterior.

Coin­ci­do con Álva­ro Gar­cía Line­ra cuan­do él dice: “El hori­zon­te al que vamos es el socia­lis­mo, pero pode­mos lla­mar­lo comu­ni­ta­ris­mo, pode­mos lla­mar­lo vivir bien”. Los ecua­to­ria­nos dis­cu­tían si poner­le (de nom­bre) “socie­dad de la ple­ni­tud”. Por­que el obje­ti­vo que (Karl) Marx plan­teó, y es bien poco cono­ci­do, de la socie­dad alter­na­ti­va al capi­ta­lis­mo, se cono­ce más el de los tra­ba­ja­do­res libre­men­te aso­cia­dos, pero no se cono­ce tan­to aquel párra­fo en que él insis­te en que la socie­dad que que­re­mos cons­truir es aque­lla que satis­fa­ga el pleno desa­rro­llo humano, que cada uno se desa­rro­lle según sus capa­ci­da­des y que es en la trans­for­ma­ción, en la prác­ti­ca de la tras­for­ma­ción de las cir­cuns­tan­cias, cómo la gen­te se va trans­for­man­do a sí mis­ma, va desa­rro­llán­do­se, va ven­cien­do la cul­tu­ra here­da­da; por­que tene­mos que ser rea­lis­tas y saber que veni­mos de una cul­tu­ra indi­vi­dua­lis­ta, clien­te­lar, con­su­mis­ta, y que eso no se supera por decre­to ni por deci­sión de una van­guar­dia que dice “vamos a hacer el socia­lis­mo”, es un pro­ce­so de trans­for­ma­ción y la gen­te se trans­for­ma fun­da­men­tal­men­te actuan­do en soli­da­ri­dad, en comunidad.

—¿Cuál es su apre­cia­ción sobre la pro­yec­ción polí­ti­ca futu­ra de Bolivia?

—Soy muy opti­mis­ta, por­que vine hace un año y medio y la situa­ción era muy dife­ren­te. Yo creo que ha habi­do una gran capa­ci­dad, una estra­te­gia muy correc­ta para ir acu­mu­lan­do fuer­za den­tro de estos pro­ce­sos de trán­si­to pací­fi­co que son tan com­ple­jos, por­que uno no pue­de lan­zar al Ejér­ci­to a des­truir a la opo­si­ción, tie­ne que hacer pro­ce­sos elec­to­ra­les, ganar en las urnas. Aquí en Boli­via, ¿por qué el pue­blo ha apo­ya­do elec­to­ral­men­te?, por­que se está vien­do la trans­for­ma­ción, se está vien­do la dife­ren­cia entre los ante­rio­res gobier­nos y éste, se está vien­do la inten­ción cla­ra de este gobierno por favo­re­cer a los sec­to­res más pobres.

Pre­gun­ta­ba cómo se toma­ban la deci­sio­nes en el gabi­ne­te, enton­ces el Vice­pre­si­den­te me con­ta­ba que siem­pre que había dis­cu­sio­nes, la pre­gun­ta era: “¿Esta medi­da, o este pro­gra­ma, o este pro­yec­to, favo­re­ce a los sec­to­res más pobres?”. Por­que otros gobier­nos pen­sa­ban: “Tene­mos el apo­yo de Esta­dos Uni­dos, vamos a con­se­guir dine­ro de tal trans­na­cio­nal” Aquí el cri­te­rio ha sido ése, y creo que la gen­te lo sien­te, y no sólo la gen­te más pobre, sino las capas medias, la mayor par­te de pro­duc­to­ras que han sido favo­re­ci­das con cré­di­tos, con estí­mu­los, con la com­pra de sus pro­duc­tos ase­gu­rán­do­les, diga­mos, su ciclo económico.

Enton­ces, yo estoy opti­mis­ta, pien­so que hay toda­vía mucho que reco­rrer, por supues­to. Cuan­do me cuen­ta el Minis­tro de Mine­ría (José Pimen­tel), por ejem­plo, la situa­ción en que encon­tró todo el pro­ce­so mine­ro, es muy com­pli­ca­do, es muy com­ple­jo, y el pue­blo y los sec­to­res tra­ba­ja­do­res están inmer­sos tam­bién en la cul­tu­ra ante­rior. Enton­ces uno tie­ne que pro­du­cir un pro­ce­so de trans­for­ma­ción cul­tu­ral en todos los pla­nos, y es un pro­ce­so len­to. Y vie­nen los gobier­nos popu­la­res, pue­den haber muchas rei­vin­di­ca­cio­nes eco­no­mi­cis­tas de sec­to­res de la socie­dad que aho­ra dicen: “¡Ah!, aho­ra somos gobierno, aho­ra tie­nen que resol­ver­nos los pro­ble­mas”. Y no se dan cuen­ta de que los pro­ble­mas no se pue­den resol­ver todos al mis­mo tiem­po; hay que ir esta­ble­cien­do prio­ri­da­des, hay que ir avan­zan­do lentamente.

—¿Cuál es el impac­to lati­no­ame­ri­cano de la asun­ción pre­si­den­cial de Evo Morales?

—No, (un impac­to) a nivel mun­dial. Creo que real­men­te es un diri­gen­te que ha lla­ma­do la aten­ción, pri­me­ro, por­que no se pen­sa­ba que un indí­ge­na podía lle­gar al gobierno; lue­go por las posi­cio­nes que ha teni­do, por­que no se tra­ta de un indí­ge­na por­que es indí­ge­na, sino las posi­cio­nes que ha teni­do den­tro de Nacio­nes Uni­das, aho­ra en la Cum­bre Cli­má­ti­ca. Otra es la pro­pues­ta de la Gran Cum­bre Cli­má­ti­ca que van a rea­li­zar en abril en Cochabamba.

Es impre­sio­nan­te cómo un diri­gen­te indí­ge­na que yo cono­cí entre 1987 y 1988 en unas reunio­nes que había en Argen­ti­na, cuan­do él era enton­ces diri­gen­te coca­le­ro, muy tími­do, hoy es el sím­bo­lo, diría yo, de la lucha por res­pe­tar la natu­ra­le­za en el mun­do, que es un tema cen­tral, por­que la cri­sis del capi­ta­lis­mo actual es cri­sis eco­ló­gi­ca tam­bién, y todo el mun­do cons­ta­ta lo que está pasan­do. Enton­ces, yo me ima­gino que uste­des los boli­via­nos debe­rían estar orgu­llo­sos de tener un pre­si­den­te que no sólo es Pre­si­den­te de Boli­via, podría­mos decir que es el pre­si­den­te de la lucha por el res­pe­to a la natu­ra­le­za en el mundo.

Estu­ve en Viet­nam, en Euro­pa, en Cana­dá y en otros paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na, y hay un gran res­pe­to (por Boli­via). Creo que nos con­ta­ban los com­pa­ñe­ros boli­via­nos que cuan­do uno via­ja­ba antes se encon­tra­ba con boli­via­nos, en los paí­ses que han teni­do que emi­grar por razo­nes eco­nó­mi­cas, muy apo­ca­dos, y aho­ra se sien­ten con­fia­dos, dig­ni­fi­ca­dos. Por eso es que digo que estos pro­ce­sos que esta­mos vivien­do en Amé­ri­ca Lati­na no pue­den medir­se sólo con la esta­dís­ti­ca eco­nó­mi­ca, creo que lo más gran­de que nues­tros gobier­nos han pro­du­ci­do es la “dig­ni­fi­ca­ción de nues­tros pueblos”.

Creo que hay una cosa muy posi­ti­va en Evo, y que no vie­ne sólo de aho­ra que es Pre­si­den­te, sino que —a mí me tocó encon­trar­me con Evo en el aero­puer­to de La Guai­ra cuan­do venía­mos un gru­po de vene­zo­la­nos con el pre­si­den­te Chá­vez, Cha­fic Han­del, de El Sal­va­dor— y cuál fue el tema que yo ten­go gra­ba­do: la preo­cu­pa­ción por la corrup­ción. O sea, eso de bajar­se los sala­rios, de tener serias medi­das para impe­dir la corrup­ción, que es un cán­cer que tam­bién ata­ca a nues­tros pro­pios cua­dros ¿no? Es muy seve­ro en eso, yo creo que eso le da con­fian­za al pue­blo, me pare­ce que es muy impor­tan­te, y ade­más ha sido una de las ban­de­ras que ha lle­va­do a la pre­si­den­cia a muchos can­di­da­tos, por­que la gen­te está har­ta de corrupción.

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