El desas­tre de Mas­sey Energy no fue sólo una tra­ge­dia, tam­bién fue un cri­men

La com­pa­ñía mine­ra Mas­sey Energy ope­ra la mina de car­bón Upper Big Branch (UBB, por sus siglas en inglés) de Vir­gi­nia Occi­den­tal en la que vein­ti­nue­ve mine­ros murie­ron la sema­na pasa­da. Per­der la vida es trá­gi­co, pero la explo­sión en UBB es más que una tra­ge­dia, es un cri­men. Sin embar­go, cuan­do una cor­po­ra­ción es cul­pa­ble de algún cri­men no va a la cár­cel, ni pier­de su liber­tad, sola­men­te paga una mul­ta –lo que con fre­cuen­cia equi­va­le a un tirón de ore­jas, el pre­cio a pagar por hacer nego­cios. Nadie ha demos­tra­do esto con tan­ta cla­ri­dad como el Direc­tor Gene­ral de Mas­sey Energy, Don Blan­kenship. Duran­te años, Blan­kenship ha sido el dolor de cabe­za de los acti­vis­tas con­tra el cam­bio cli­má­ti­co y los defen­so­res de la segu­ri­dad en las minas. Este últi­mo desas­tre mine­ro, como míni­mo, debe­ría ser­vir para atraer la aten­ción sobre el tema de las gran­des inver­sio­nes des­truc­ti­vas que piso­tean a las comu­ni­da­des y los dere­chos del medio ambien­te y los tra­ba­ja­do­res.

Días des­pués de la explo­sión de Mas­sey, Blan­kenship admi­tió duran­te una entre­vis­ta en la radio que: “Las vio­la­cio­nes e infrac­cio­nes de segu­ri­dad son, des­afor­tu­na­da­men­te, una par­te nor­mal del pro­ce­so mine­ro. Se rea­li­zan ins­pec­cio­nes a dia­rio y a veces es difí­cil dis­tin­guir entre el total y las cifras cuan­do se tra­ta de infrac­cio­nes, es decir, esta­ble­cer su gra­ve­dad y tipo. En ver­dad, se pro­du­cen vio­la­cio­nes a la segu­ri­dad en cada mina de car­bón de Esta­dos Uni­dos y UBB era una mina que tenía una serie de infrac­cio­nes.” El perió­di­co de Vir­gi­nia Occi­den­tal The Char­les­ton Gazet­te ha publi­ca­do sis­te­má­ti­ca­men­te cues­tio­na­mien­tos a Mas­sey Energy y a Blan­kenship, lo que lle­vó a este últi­mo a ata­car a los edi­to­res del perió­di­co en noviem­bre de 2008 duran­te un dis­cur­so en el que afir­mó: “Es un gran pla­cer para mí ser cri­ti­ca­do por los comu­nis­tas y ateos del Gazet­te, al igual que lo es ser aplau­di­do por mis mejo­res ami­gos. Sé que están equi­vo­ca­dos. Me refie­ro a que cuan­do hay un edi­tor que admi­te ser ateo y per­so­nas que cla­ra­men­te per­te­ne­cen al comu­nis­mo de extre­ma izquier­da, ¿que­rría­mos que habla­ran bien de noso­tros? Si uno pien­sa en esto, ve que en reali­dad no tie­ne sen­ti­do, y lo digo una y otra vez por­que hay per­so­nas que temen ser cri­ti­ca­das por nues­tros enemi­gos, es decir: ¿nos ofen­de­ría ser cri­ti­ca­dos por Osa­ma bin Laden? Creo que no.”

Según las espe­cu­la­cio­nes ini­cia­les, la cau­sa de la explo­sión habría sido la pre­sen­cia de gas metano en la mina. La mina UBB de Mas­sey ha reci­bi­do cien­tos de cita­cio­nes por vio­la­cio­nes a la segu­ri­dad, entre ellas, algu­nas por no eva­cuar el metano por medio de ven­ti­la­ción. Otra cau­sa pudo haber sido la pro­xi­mi­dad de esta mina a las ope­ra­cio­nes de extrac­ción en super­fi­cie que lle­va ade­lan­te Mas­sey en minas cer­ca­nas. La extrac­ción en super­fi­cie impli­ca la vola­du­ra de las cum­bres de las mon­ta­ñas median­te explo­sio­nes, lo que pro­por­cio­na acce­so a las vetas de car­bón pero cau­sa una exten­sa des­truc­ción del medio ambien­te. El perió­di­co Wall Street Jour­nal infor­mó el lunes que el Esta­do de Vir­gi­nia Occi­den­tal lle­va­rá a cabo una inves­ti­ga­ción sobre la explo­sión que inclui­rá el posi­ble impac­to de las ope­ra­cio­nes cer­ca­nas de mine­ría a cie­lo abier­to. El 1º de abril, pocos días antes de la explo­sión de Mas­sey, la Admi­nis­tra­do­ra de la Agen­cia de Pro­tec­ción Ambien­tal, Lisa Jack­son, había pre­sen­ta­do una nue­va regla­men­ta­ción que res­trin­ge las ope­ra­cio­nes de extrac­ción en super­fi­cie. Mas­sey es el blan­co prin­ci­pal de una cre­cien­te cam­pa­ña de los movi­mien­tos de base con­tra la mine­ría a cie­lo abier­to. Entre quie­nes han sido arres­ta­dos duran­te las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta se encuen­tran el cono­ci­do cli­ma­tó­lo­go James Han­sen, direc­tor del Ins­ti­tu­to God­dard para Estu­dios Espa­cia­les de la NASA, y la actriz Daryl Han­nah.

Die­ci­séis mine­ros murie­ron en minas de Mas­sey entre los años 2000 y 2007. Elvis Hat­field de 46 años y Don Bragg, de 33, murie­ron en enero de 2006 en el incen­dio de la mina Ara­co­ma. Sus viu­das deman­da­ron a Mas­sey Energy y a Blan­kenship. Duran­te el jui­cio, sus abo­ga­dos pre­sen­ta­ron un memo escri­to por Blan­kenship meses antes del fatal incen­dio. En ese memo, Blan­kenship daba ins­truc­cio­nes a los encar­ga­dos de mine­ría pro­fun­da de con­cen­trar­se en extraer car­bón antes que en los pro­yec­tos de segu­ri­dad. Blan­kenship escri­bió: “Si a alguno de uste­des los supe­rio­res de su gru­po, super­vi­so­res, inge­nie­ros o cual­quier otra per­so­na le ha pedi­do que haga otra cosa que no sea extraer car­bón (por ejem­plo: cons­truir cana­les de ven­ti­la­ción, hacer tra­ba­jos de cons­truc­ción o cosas así) es nece­sa­rio que los igno­ren y se dedi­quen a extraer car­bón. Este memo es nece­sa­rio úni­ca­men­te por­que pare­ce que no esta­mos enten­dien­do que es el car­bón el que paga las fac­tu­ras.”

El car­bón paga las fac­tu­ras y paga ade­más el sala­rio de Blan­kenship, que según esti­ma la agen­cia de noti­cias Asso­cia­ted Press ascien­de a 19.7 millo­nes de dóla­res y sería el más alto de la indus­tria mine­ra del car­bón. Blan­kenship es miem­bro de la Cáma­ra de Comer­cio de Esta­dos Uni­dos, es feroz opo­si­tor de la sin­di­ca­li­za­ción de los tra­ba­ja­do­res, impla­ca­ble nega­dor del cam­bio cli­má­ti­co y fir­me opo­si­tor de la regu­la­ción. El pasa­do Día de los Tra­ba­ja­do­res, Blan­kenship se refi­rió a los regu­la­do­res del gobierno duran­te una mani­fes­ta­ción anti sin­di­ca­lis­ta y dijo: “El gobierno y los polí­ti­cos esta­ta­les no saben cómo mejo­rar la segu­ri­dad en la mine­ría. La sola idea de que ellos se preo­cu­pan más que noso­tros por la segu­ri­dad en las minas de car­bón es tan ridí­cu­la como el calen­ta­mien­to glo­bal.”

El Direc­tor Gene­ral de Mas­sey, Don Blan­kenship, apor­tó tres millo­nes de dóla­res a la cam­pa­ña de un can­di­da­to a la Supre­ma Cor­te de Vir­gi­nia Occi­den­tal. Su obje­ti­vo era reem­pla­zar a un juez actuan­te de quien Blan­kenship temía pudie­ra expe­dir­se con­tra Mas­sey en la ape­la­ción del fallo de un tri­bu­nal por 50 millo­nes de dóla­res. El can­di­da­to al que apo­yó, Brent Ben­ja­min, obtu­vo el car­go y votó para dejar sin efec­to el fallo. La Supre­ma Cor­te de Esta­dos Uni­dos dejó lue­go sin efec­to esta deci­sión hacien­do refe­ren­cia al hecho de que Blan­kenship había finan­cia­do la elec­ción del nue­vo juez y, final­men­te, el caso sir­vió de base a la nove­la legal de sus­pen­so que publi­ca­ra John Grisham en 2008: “La Ape­la­ción”.

Los fon­dos de pen­sio­nes y otros gran­des inver­so­res ins­ti­tu­cio­na­les están exi­gien­do a Mas­sey el des­pi­do de Blan­kenship. El últi­mo de los 29 cuer­pos de los mine­ros que per­die­ron su vida en la mina de Mas­sey la sema­na pasa­da ha sido recu­pe­ra­do. Sus muer­tes no debe­rían ser compu­tadas por Don Blan­kenship como par­te del pre­cio a pagar por hacer nego­cios, sino que debe­rían enca­be­zar la lis­ta de deli­tos por los que debe ser pro­ce­sa­do.

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Denis Moy­nihan cola­bo­ró en la pro­duc­ción perio­dís­ti­ca de esta colum­na.

© 2010 Amy Good­man

Tex­to en inglés tra­du­ci­do por Mer­ce­des Camps y Demo­cracy Now! en espa­ñol, [email protected]​democracynow.​org

Amy Good­man es la pre­sen­ta­do­ra de “Demo­cracy Now!”, un noti­cie­ro inter­na­cio­nal dia­rio de una hora que se emi­te en más de 550 emi­so­ras de radio y tele­vi­sión en inglés y en más de 250 emi­so­ras de radio en espa­ñol. Es coau­to­ra del libro “Stan­ding Up to the Mad­ness: Ordi­nary Heroes in Extra­or­di­nary Times,” recien­te­men­te publi­ca­do en edi­ción de bol­si­llo.

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