Noso­tros con noso­tros mis­mos. De la alie­na­ción a la iden­ti­dad en K.Marx- Jon Kerejeta

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DE LA ALIENACIÓN A LA IDENTIDAD en K. MARX

( Los manus­cri­tos de Paris)

¿Qué moti­va­ción ini­cial fué la que en el pen­sa­mien­to de K.Marx ini­ció la arqui­tec­tu­ra del movi­mien­to social más pode­ro­so de la edad contemporánea?

¿Cuál es la cau­sa de la pér­di­da de iden­ti­dad huma­na en la socie­dad contemporánea?

Fren­te al sin­sen­ti­do en la acti­tud de pasi­va inter­pre­ta­ción del mun­do alie­na­do ¿Cuál es el fun­da­men­to éti­co para cons­truir el mun­do de la libertad?

¿Exis­te una con­cep­ción de la iden­ti­dad huma­na (per­so­nas y colec­ti­vos) en su com­ple­ji­dad de com­po­nen­tes eco­nó­mi­cos, cul­tu­ra­les, ideo­ló­gi­cos, afectivos…?

¿Cómo pue­de el suje­to ena­je­na­do recon­quis­tar la identidad?

¿Qué supo­ne el sal­to dia­léc­ti­co entre la reali­dad que es y la que aún no es?

¿Qué ha supues­to el cam­bia­zo de la reali­dad por la “idea de realidad”?

¿Qué lugar tie­ne la iden­ti­dad en el pen­sa­mien­to marxista?

“¿En que con­sis­te, pues, la ena­je­na­ción del tra­ba­jo? Ante todo, en que el tra­ba­jo es algo exte­rior al tra­ba­ja­dor, es decir, algo que no for­ma par­te de su esen­cia; en que el tra­ba­ja­dor, por tan­to, no se afir­ma en su tra­ba­jo, sino que se nie­ga en él, no se sien­te feliz, sino des­gra­cia­do, no desa­rro­lla al tra­ba­jar sus libres ener­gías físi­cas y espi­ri­tua­les, sino que, por el con­tra­rio, mor­ti­fi­ca su cuer­po y arrui­na su espíritu.”
K.Marx

• Duran­te su estan­cía en París, Karl Marx (1818−1883) se dedi­có al estu­dio sis­te­má­ti­co de la eco­no­mía polí­ti­ca, toman­do nota de lar­gos pasa­jes de los libros que ana­li­za­ba y hacien­do obser­va­cio­nes, en cier­tos casos, muy desa­rro­lla­das. Como fru­to de estos estu­dios, entre mar­zo y agos­to de 1844, redac­tó tres manus­cri­tos que cons­ti­tu­yen el borra­dor incon­clu­so de una obra que jamás lle­gó a publi­car y que cono­ce­mos des­de que se publi­có ínte­gra­men­te por pri­me­ra vez, en 1932, como Manus­cri­tos eco­nó­mi­cos-filo­só­fi­cos de 1844. Aca­ba­ba de publi­car en los “Ana­les Fran­co-Ale­ma­nes” su “Intro­duc­ción a la Crí­ti­ca de la filo­so­fía del dere­cho de Hegel”. Es cuan­do por pri­me­ra vez se expo­ne, una teo­ría de la revo­lu­ción en la que el pro­le­ta­ria­do desem­pe­ña­ba un papel fundamental.

• Los Manus­cri­tos supo­nen el ini­cio de una acti­tud nue­va que inter­re­la­cio­na; filo­so­fía, eco­no­mía y socio­lo­gía del aná­li­sis teó­ri­co, con la reali­dad mate­rial de la huma­ni­dad. son el resul­ta­do de un pro­ce­so dia­léc­ti­co entre teo­ría y prác­ti­ca, superan­do la inca­pa­ci­dad de las cien­cias aca­dé­mi­cas ( eco­no­mía, socio­lo­gía, filo­so­fía..) para asu­mir la reali­dad huma­na y la rea­li­za­ción de su iden­ti­dad. Marx des­ta­pa la con­tra­dic­ción de una reali­dad eco­nó­mi­ca que des­tru­ye la iden­ti­dad huma­na some­tién­do­la a la supre­ma­cía de las cosas, cuan­do la crea­ción de rique­za (pro­ce­so de pro­duc­ción) supo­ne el empo­bre­ci­mien­to inte­gral del tra­ba­ja­dor. Es la inver­sión entre el suje­to y el obje­to. Más tar­de en “el Capi­tal” (1867) desa­rro­lla­rá el feti­chis­mo de la mercancía.

• El “joven Marx” ( tenía 26 años ) se pro­po­ne expli­car esta con­tra­dic­ción recu­rrien­do a la ena­je­na­ción de la iden­ti­dad huma­na a tra­vés de una revi­sión dia­léc­ti­ca de la eco­no­mía. El velo que tapa la iden­ti­dad huma­na es una eco­no­mía que redu­ce la reali­dad del ser humano a mer­can­cia en el pro­ce­so de pro­duc­ción. La cla­ve de esta expli­ca­ción es la cate­go­ría cen­tral de ena­je­na­ción, que será el eje fun­da­men­tal de su refle­xión en los Manuscritos.

• Ena­je­na­ción es la pér­di­da de lo pro­pio, su iden­ti­dad, lo que tie­ne de espe­cí­fi­co, y que dife­ren­cia al humano del res­to del mun­do mate­rial. Marx encuen­tra el desa­rro­llo de la iden­ti­dad huma­na en el tra­ba­jo como acti­vi­dad libre y crea­do­ra que le per­mi­te al hom­bre modi­fi­car la naturaleza.

• Pero el tra­ba­jo en el capi­ta­lis­mo está com­ple­ta­men­te ena­je­na­do, le per­te­ne­ce a otro. Es decir, el tra­ba­jo humano gene­ra un pro­duc­to que se vuel­ve en con­tra del tra­ba­ja­dor, se inde­pen­di­za y se vuel­ve hos­til. “La acti­vi­dad vital cons­cien­te dis­tin­gue al hom­bre direc­ta­men­te de la acti­vi­dad vital de los animales…El tra­ba­jo ena­je­na­do invier­te la rela­ción, hacien­do que el hom­bre, pre­ci­sa­men­te por­que es un ser cons­cien­te, con­vier­ta su acti­vi­dad vital, su iden­ti­dad, sim­ple­men­te en un medio para su existencia”.

• El con­cep­to de ena­je­na­ción Marx lo toma direc­ta­men­te de Hegel y Feuer­bach, que son los pri­me­ros que lo emplean en un sen­ti­do filo­só­fi­co. No es en los Manus­cri­tos la pri­me­ra vez que Marx recu­rre a esta cate­go­ría. Ya la había uti­li­za­do en la “Crí­ti­ca de la filo­so­fía del dere­cho de Hegel” don­de con­si­de­ra al Esta­do moderno como una for­ma de ena­je­na­ción fren­te al hom­bre; y en su artícu­lo “Sobre la cues­tión judía” refe­ren­te al poder del dine­ro sobre la humanidad,

• En el Con­tra­to social de Rous­seau, bien cono­ci­do por el joven Marx; Rous­seau con­si­de­ra que para ase­gu­rar la armo­nía y coope­ra­ción entre los miem­bros de la socie­dad exis­ten­te, el indi­vi­duo debe ceder o dele­gar su liber­tad, es decir ena­je­nar­la. Los utó­pi­cos y entre ellos muchos pesi­mis­tas de la inte­li­gen­cia; se vie­nen pre­gun­tan­do ¿Pue­de exis­tir una socie­dad de muje­res y hom­bres no ena­je­na­dos? ¿Es posi­ble la patria de la libertad?

• La filo­so­fía hege­lia­na con­du­ce dia­léc­ti­ca­men­te a un idea­lis­mo abso­lu­to al mar­gen de tiem­po y espa­cio (meta­fí­si­ca), con­si­de­ra que todo (la natu­ra­le­za, la his­to­ria, etc.) es Idea que se mue­ve en un pro­ce­so pro­gre­si­vo, a tra­vés del auto­co­no­ci­mien­to, hacia la Idea abso­lu­ta. Para alcan­zar este cono­ci­mien­to, el espí­ri­tu reco­rre un camino en el que se sepa­ra de sí mis­mo, se vuel­ve otro, es decir cons­tru­ye obje­tos, que en un momen­to ini­cial con­si­de­ra aje­nos pero que, al final del reco­rri­do per­ci­be como pro­pia iden­ti­dad (idea). De esta for­ma el suje­to se hace obje­to, se iden­ti­fi­ca con su obje­to, la Idea abso­lu­ta. La ena­je­na­ción es nece­sa­ria para que el Espí­ri­tu pue­da cono­cer­se a sí mis­mo y rea­li­zar­se como tal. En resu­men la ena­je­na­ción Hege­lia­na está en el suje­to que anu­la su iden­ti­dad (ontológica=fisica) disol­vién­do­se en la IDEA (lógi­ca) , cate­go­ría meta­fí­si­ca( aje­na al tiem­po y espa­cio) fundamental.

• Feuer­bach –dis­cí­pu­lo de Hegel- cen­tra­li­za el con­cep­to de ena­je­na­ción en la crí­ti­ca de la reli­gión, y en la crí­ti­ca del idea­lis­mo hege­liano. Feuer­bach colo­ca como ver­da­de­ro suje­to al hom­bre real y sen­si­ble, y no al Espí­ri­tu de Hegel. El hom­bre ena­je­na su esen­cia trans­fi­rién­do­la a dios (que es un pro­duc­to de su con­cien­cia). El hom­bre se some­te a su cons­truc­ción. Esta ena­je­na­ción que Fuer­bach iden­ti­fi­ca con reli­gión supo­ne la pér­di­da de la iden­ti­dad huma­na y dios es la pro­yec­ción idea­li­za­da de esta esen­cia. La supera­ción de la ena­je­na­ción reli­gio­sa ocu­rre cuan­do el hom­bre toma con­cien­cia de sí mis­mo. De la mis­ma mane­ra, Feuer­bach ve que el idea­lis­mo atri­bu­ye vida pro­pia e inde­pen­dien­te a un pro­duc­to humano que se con­vier­te en un ser abso­lu­to, con­vir­tien­do en suje­to (la Idea, el Espí­ri­tu) lo que en reali­dad es obje­to. Feuer­bach defi­ne la reli­gión como “opio del pueblo”.

• ¿En que con­sis­te la ena­je­na­ción y en con­se­cuen­cia la iden­ti­dad huma­na en Hegel, Feuer­bach y Marx?

• La ena­je­na­ción en Hegel como en Feuer­bach es teó­ri­ca ( del la Idea en Hegel. y de la con­cien­cia huma­na en Feuer­bach) y su posi­ción con­se­cuen­te ante el mun­do es la sim­ple inter­pre­ta­ción. En Marx la ena­je­na­ción es real, la del pro­le­ta­ria­do , el ser humano con­ver­ti­do en exclu­si­va fuer­za de tra­ba­jo; y el ori­gen de su ena­je­na­ción que es eco­nó­mi­ca ‚cul­tu­ral, ideológica…está en el pro­ce­so de producción .

• En Hegel la iden­ti­dad se rea­li­za con la supera­ción de lo obje­ti­vo ( el mun­do mate­rial); en Feuer­bach la iden­ti­dad se rea­li­za con la supera­ción de la reli­gión. Marx se plan­tea exclu­si­va­men­te la reali­dad en coor­de­na­das de tiem­po y espa­cio, ini­cia­rá el pro­ce­so de lucha por la recu­pe­ra­ción de la iden­ti­dad de los más ena­je­na­dos, los de “más aba­jo” y pro­gre­si­va­men­te de toda la huma­ni­dad. El pro­ce­so estra­té­gi­co dia­léc­ti­co de Marx es la inver­sión de la dia­léc­ti­ca de Hegel. Será el camino des­de el mun­do de la nece­si­dad has­ta el mun­do de la liber­tad. Des­de el mun­do del mer­ca­do en que el ser humano y con­se­cuen­te­men­te todo valor se con­vier­te en valor de cam­bio (mer­can­cia) sus­ti­tu­yen­do la iden­ti­dad por la pro­pie­dad ( el ser por el tener) ; has­ta lle­gar a una socie­dad en que “cada cual apor­te según sus posi­bi­li­da­des y cada cual reco­ja según sus nece­si­da­des” . Como más tar­de afir­ma­ra K.M. “ el comu­nis­mo será una socie­dad en que amor solo se cam­bia­rá por amor”.

• Marx ha inver­ti­do a par­tir del aná­li­sis de la alie­na­ción la dia­léc­ti­ca hege­lia­na y ha cri­ti­ca­do la posi­ción con­tem­pla­ti­va de los inte­lec­tua­les en su tesis 11 sobre Fuer­bach. “has­ta aho­ra los filó­so­fos han inter­pre­ta­do el mun­do. De lo que se tra­ta es de trans­for­mar­lo”. Ya no val­drá el sim­ple aná­li­sis de la reali­dad . “La his­to­ria de todas las socie­da­des que han exis­ti­do has­ta nues­tros dias es la his­to­ria de las luchas de cla­ses” es el comien­zo de la pri­me­ra par­te del Mani­fies­to Comu­nis­ta (1848) afir­ma­ción rotun­da del pro­ta­go­nis­mo de la sub­je­ti­vi­dad huma­na en el desa­rro­llo de la his­to­ria que rubri­ca en su párra­fo final con­clu­yen­do “los comu­nis­tas pro­cla­man abier­ta­men­te que sus obje­ti­vos solo pue­den ser alcan­zan­dos derro­can­do por la vio­len­cia el orden total exis­ten­te. Los pro­le­ta­rios no tie­nen nada que per­der, más que sus cade­nas. Tie­nen un mun­do que ganar”.

• En estos Manus­cri­tos de Paris (1844) des­cu­bier­tos en 1932; se pro­du­ce la grie­ta entre Marx y la filo­so­fía ale­ma­na (Hegel y Feuer­bach) situán­do­se con el pro­le­ta­ria­do ante el defi­ni­ti­vo encuen­tro con la reali­dad huma­na del mun­do; que supo­ne el tra­ba­jo ena­je­na­do. Marx se posi­cio­na por “la reali­dad” fren­te a la “idea de realidad”.

• Y ¿Cuál es el ori­gen de la ena­je­na­ción? ¿Qué le roba al ser humano su ser gené­ri­co en la socie­dad en que vivimos?

• Marx ana­li­za la cau­sa de la pér­di­da de huma­ni­dad en el sis­te­ma capi­ta­lis­ta aquí y ahora.(3) La ena­je­na­ción se rea­li­za en el pro­ce­so de pro­duc­ción. El tra­ba­ja­dor renun­cia a su herra­mien­ta pro­pia, a la orga­ni­za­ción de su tra­ba­jo (hora­rios, rit­mos, méto­dos…) y al pro­duc­to de su tra­ba­jo (rique­za) que se le vuel­ve ajeno y adquie­re valor de suje­to que some­te al tra­ba­ja­dor. El tra­ba­ja­dor se con­vier­te en obje­to de explo­ta­ción ; es la mer­can­cia que crea rique­za. Más tar­de K.Marx expli­ca­rá y cuan­ti­fi­ca­rá en El Capi­tal (1867).

• La ena­je­na­ción es del ser gené­ri­co: el tra­ba­jo ena­je­na­do con­vier­te al hom­bre en algo ajeno a su géne­ro, a su iden­ti­dad. En pala­bras de Marx: “Vemos, en efec­to, en pri­mer lugar, que el tra­ba­jo, la acti­vi­dad vital, la vida pro­duc­ti­va mis­ma, sólo se le repre­sen­ta al hom­bre como medio para la satis­fac­ción de una nece­si­dad, de la nece­si­dad de con­ser­var la exis­ten­cia físi­ca. Pero la vida pro­duc­ti­va es la vida gené­ri­ca. Es la vida que engen­dra vida. En el tipo de acti­vi­dad vital se con­tie­ne todo el carác­ter de la espe­cie, su carác­ter gené­ri­co, y la acti­vi­dad libre y cons­cien­te es el carác­ter gené­ri­co del hom­bre. La vida mis­ma apa­re­ce sola­men­te como medio de vida”. El tra­ba­ja­dor tie­ne que ven­der su vida ( tiem­po, cul­tu­ra, pro­yec­tos, crea­ti­vi­dad, rela­cio­nes afec­ti­vas, socia­les….) para seguir vivien­do. El ser humano- todas las muje­res y todos los hom­bres- se des­hu­ma­ni­za. Es la pér­di­da de la identidad .

• La ena­je­na­ción de la gran par­te de la huma­ni­dad por la otra par­te supo­ne a su vez la ena­je­na­ción de toda la huma­ni­dad ‚inclui­dos quie­nes explo­tan y se bene­fi­cian de la explo­ta­ción. “Lo que en el tra­ba­ja­dor, en la pro­duc­ción y con res­pec­to al pro­duc­to (como esta­do de áni­mo) es com­por­ta­mien­to real, prác­ti­co, apa­re­ce en el no tra­ba­ja­dor enfren­ta­do a él como com­por­ta­mien­to teórico…El no tra­ba­ja­dor hace con­tra el tra­ba­ja­dor todo lo que éste hace con­tra sí mis­mo, pero no hace en con­tra de sí mis­mo lo que hace en con­tra del trabajador”.

• Ena­je­na­ción del hom­bre con res­pec­to al hom­bre: “el hom­bre se ena­je­na en el pro­duc­to de su tra­ba­jo, su acti­vi­dad vital, su ser gené­ri­co; se ena­je­na del hom­bre. Si el hom­bre se enfren­ta a sí mis­mo, tie­ne que enfren­tar­se tam­bién al otro hom­bre. Y lo que deci­mos de la acti­tud del hom­bre ante su tra­ba­jo, ante el pro­duc­to de su tra­ba­jo y ante sí mis­mo, vale tam­bién para la acti­tud del hom­bre ante el otro hom­bre y ante el tra­ba­jo y el obje­to de tra­ba­jo de este otro hom­bre”. La rela­ción entre una gran par­te de la socie­dad y la otra es una rela­ción ena­je­na­da. La socie­dad ha que­da­do estuc­tu­ra­da en cla­ses socia­les antagónicas.

• En la nece­si­dad del encuen­tro con la iden­ti­dad huma­na afir­ma “Si el pro­duc­to del tra­ba­jo no per­te­ne­ce al tra­ba­ja­dor y se enfren­ta a él como una poten­cia aje­na, solo pue­de ocu­rrir por­que per­te­ne­ce a otro hom­bre que no es el mis­mo tra­ba­ja­dor. Si su acti­vi­dad es para él un tor­men­to, ten­drá que ser para otro un pla­cer y cons­ti­tuir el goce de vida de otro. No es en los dio­ses ni en la natu­ra­le­za don­de hay que bus­car esta poten­cia aje­na que se alza sobre el hom­bre, sino sola­men­te en el hom­bre mis­mo”. Ha sur­gi­do la con­cien­cia de cla­se y la con­se­cuen­te inter­ven­ción sub­je­ti­va del tra­ba­ja­dor cam­bian­do el mun­do con la lucha de cla­ses. Es la con­se­cuen­cia de este dia­lo­go crí­ti­co con la uto­pía , que insi­núa el camino entre lo que es y lo que aún no es; entre el mun­do de la pro­pie­dad ena­je­na­da y la nece­si­dad uni­ver­sal y el mun­do sin pro­pie­dad ni nece­si­dad; el mun­do de la libertad .

• Las vie­jas con­cep­cio­nes de domi­na­ción y repre­sión se ins­ta­la­ron al mar­gen de la reali­dad natu­ral, se fun­da­men­ta­ron y hoy se fun­da­men­tan sobre la “idea de la reali­dad” . La mar­gi­na­ción de la mujer, el vie­jo excla­vis­mo, la explo­ta­ción del pro­le­ta­ria­do y de todo el que ven­de la fuer­za de su tra­ba­jo, las mar­gi­na­cio­nes moder­nas, las fuer­zas repre­so­ras, los Goe­bels de la post­mo­der­ni­dad…. Y siem­pre el Esta­do al que hoy bau­ti­zan, “de derecho”.

• Sobre la “idea de la reali­dad” han reapa­re­ci­do los nue­vos inqui­si­do­res , los que exi­gen nue­vas lim­pie­zas de san­gre, los nue­vos maes­tros de la éti­ca, los de los autos de fé , los que exi­gen con­ver­sión y con­de­na. La nue­va cle­ri­ga­lla de moder­nos social­trai­do­res y fachas de lujo, que inun­dan los medios con sus pro­cla­mas “éti­cas” de con­de­na, fal­sas pro­me­sas y selec­ta “demo­cra­cia” con­ve­nio ideo­ló­gi­co-social entre vie­jos caci­ques y divi­nos pro­gres. (4)

• La vuel­ta a la “reali­dad” natu­ral , la recu­pe­ra­ción de la iden­ti­dad de la huma­ni­dad libre; en un mun­do en cri­sis per­ma­nen­te de injus­ti­cia endé­mi­ca, de opre­sión legal, ben­de­ci­dos por la “idea de sen­ti­do común” nos lle­va a la alter­na­ti­va de (2) la dia­léc­ti­ca revo­lu­cio­na­ria , la que rom­pe el orden esta­ble­ci­do de los “ele­gi­dos”, la dia­léc­ti­ca de la insu­mi­sión, de la auto­de­ter­mi­na­ción, de la ruptura…Por ahí arran­ca la cons­truc­ción de la reali­dad natu­ral. La lucha es con­ti­nua en todos los frentes.

• Los Manus­cri­tos de 1844 son el ini­cio de un camino abier­to, que insi­núa jun­to a la nega­ción del deter­mi­nis­mo his­tó­ri­co, y la loca­li­za­ción de la cau­sa his­tó­ri­ca ( tiem­po y espa­cio) de la pér­di­da de la iden­ti­dad, lo que insi­núa una lucha de libe­ra­ción que supere la con­ti­nua sus­ti­tu­ción de las “ideas de la reali­dad” por la reali­dad idéntica.

• Los Manus­cri­tos de Paris y todo lo que sigue en Marx; son un ini­cio antro­po­lo­gi­co, son eco­no­mía, son filo­so­fía, son his­to­ria, son ética…y más . No son las vie­jas dis­ci­pli­nas her­mé­ti­cas den­tro de sus limi­ta­dos már­ge­nes esco­lás­ti­cos. Es el inten­to de com­pren­der la reali­dad mate­rial y trans­for­mar­la para huma­ni­dad libre. La iden­ti­dad huma­na, la de muje­res y hom­bres , la de sus pue­blos, la de colec­ti­vos naci­dos de valo­res (no de cam­bio) la de for­ma­cio­nes socia­les libe­ra­do­ras de un mun­do nue­vo que aún no es, por la recu­pe­ra­ción de la iden­ti­dad per­di­da y que tie­ne fir­mes sus rai­ces en este mun­do que es y en don­de los que no tie­nen nada ( los pro­le­ta­rios, los “sin patria”, los.. per­de­do­res de siem­pre), tie­nen la con­cien­cia de no tener. Por ahí se empieza.

• Me atre­vo a decir que la iden­ti­dad es incom­pa­ti­ble con la pro­pie­dad. Nos que­da con­ti­nuar, luchar reen­con­tran­do la reali­dad escon­di­da por los medios de la domi­na­ción. Con­ti­nuar rom­pien­do las barre­ras de la alie­na­ción, de la explo­ta­ción, de los esta­dos, del impe­rio; con­ti­nuar con el rele­vo de todos cuan­tos nos ense­ña­ron a sumar en las luchas liber­ta­rias. (4) La lucha es con­ti­nua. Ellos lo tie­nen todo. Noso­tros nos tene­mos a noso­tros. Y algo más aquí en Eus­kal Herria y aho­ra; cuan­do nos (1) piden que con­de­ne­mos y renun­cie­mos a nues­tros orí­ge­nes ; están pidien­do que rene­gue­mos de nues­tra identidad.
Jon kere­je­ta (04−04 10)

( 1 ). No lo podrán enten­der, quie­nes creen que la iden­ti­dad es un pun­to ina­mo­vi­ble que cris­ta­li­za en pie­dra muer­ta, y que con­si­de­ran esen­cia de la historia.
No la enten­de­rán los nega­do­res de toda iden­ti­dad, ciu­da­da­nos espec­ta­do­res imper­so­na­les de una his­to­ria que creen impa­ra­ble e impersonal.
Unos y otros iden­ti­ta­rios de pie­dra y opor­tu­nis­tas prág­má­ti­cos ya han deci­di­do no cam­biar el mun­do . Se han con­for­ma­do con tener. Y tie­nen demasiado.

( 2 ). ( de IDENTIDAD y DIALÉCTICA)

IDENTIDAD es la “linea de cam­bio” (espa­cio-tiem­po) que fun­da­men­ta “aque­llo por lo que un ser ( uno y múl­ti­ple) es lo que es” . Expli­ca la rela­ción dia­léc­ti­ca inter­na y con “lo otro”. Es el “yo”, y es el “noso­tros”, indi­vi­si­ble en su razón de ser, y plu­ral en sus com­po­nen­tes de natu­ra­le­za y cul­tu­ra, libe­ra­do de atri­bu­tos accidentales.

La IDENTIDAD… se ES

La PROPIEDAD se TIENE

Hay iden­ti­da­des que per­ma­ne­cen has­ta el fin, hay iden­ti­da­des que des­apa­re­cen por acci­den­tes exter­nos. Hay leal­tad (dig­ni­dad) y hay des­leal­tad (trai­ción)
ESENCIA es la IDENTIDAD METAFÍSICA. ¿Es posi­ble la esen­cia sin existencia?
IDENTIDAD podría defi­nir­se como ESENCIA real­men­te EXISTENTE asu­mien­do el prin­ci­pio de con­tra­dic­ción. Y deja­re­mos la meta­fí­si­ca para cuan­do deje­mos el espa­cio y el tiempo.

( 3 ). Marx que pre­vée la exis­ten­cia de “otras con­tra­dic­cio­nes” en la socie­dad comu­nis­ta, ana­li­za en su ini­cial antro­po­lo­gía la pér­di­da de iden­ti­dad huma­na, con la herra­mien­ta eco­nó­mi­ca, filo­só­fi­ca e his­tó­ri­ca en la pri­me­ra fase de la revo­lu­ción indus­trial con­tem­po­rá­nea. Marx per­ma­ne­ce abier­to a nue­vas fases de cam­bio, y a nue­vos ele­men­tos de aná­li­sis de la his­to­ria no cerra­da de la huma­ni­dad. Pero el méto­do de aná­li­sis sigue bien vigen­te hoy con los nue­vos ele­men­tos de análisis

( 4 ). LAS NUEVAS METAFÍSICAS ( social­re­for­mis­mo, post­mo­der­nis­mo, post­mar­xis­mo.… ) nie­gan la exis­ten­cia de suje­to revo­lu­cio­na­rio. Algu­nos lo sus­ti­tu­yen por la mul­ti­pli­ci­dad de “agen­tes” o “mul­ti­tud” sin iden­ti­dad colec­ti­va, sin rela­ción con la con­cien­cia de cla­se. Y esa “mul­ti­tud” con­lle­va nece­sa­ria­men­te la libe­ra­ción. ( ¿Para que luchar? )

Han sus­ti­tui­do la uto­pía del final del camino por la uto­pía (espe­jis­mo) del pre­sen­te. Des­apa­re­ce la alie­na­ción, la explo­ta­ción, el sufri­mien­to, la mar­gi­na­ción, la domi­na­ción, la repre­sión cul­tu­ral, sexual, nacio­nal, y la ritua­li­dad de la men­ti­ra mediá­ti­ca. Todo se ha con­se­gui­do con la “plu­ra­li­dad” que nos otor­ga el esta­do, el impe­rio y el sistema.

Todos los refor­mis­tas de siem­pre; des­de su divi­ni­dad uni­ver­si­ta­ria y con autén­ti­co fun­da­men­ta­lis­mo nie­gan la reali­dad dia­léc­ti­ca y en con­se­cuen­cia decre­tan la muer­te del suje­to revo­lu­cio­na­rio. Ya no tie­ne lugar en su cien­cia social, la lógi­ca dia­léc­ti­ca de las con­tra­dic­cio­nes explo­si­vas; no tie­ne sen­ti­do la con­fron­ta­ción con los Esta­dos. Defi­ni­ti­va­men­te ya no tie­ne sen­ti­do la Revolución.

Para los refor­mis­tas pos­mo­der­nos “el diá­lo­go demo­crá­ti­co” sus­ti­tu­ye a la lucha de cla­ses . La “radi­ca­li­za­ción de la demo­cra­cia” (capi­ta­lis­ta) para estos “pos­mar­xis­tas” sus­ti­tu­ye a la revo­lu­ción socialista

¿Ha rena­ci­do des­de la “izquier­da” la nue­va for­mu­la­ción inte­lec­tual y polí­ti­ca de cipa­yis­mo? Ayer habían sido los eco­no­mi­cis­tas, dar­vi­nis­tas socia­les, social-trai­do­res; y los izquier­dis­tas de buta­ca; todos los racio­na­lis­tas con su “mar­xis­mo con­tem­pla­ti­vo” con todos los divi­nos de la revo­lu­ción pura e impo­si­ble. ¿ Qué mejo­res alia­dos del sistema?

Y ¿Dón­de sur­ge ese puris­mo nomi­na­lis­ta? ¿Por qué se sepa­ran, por un lado, la opre­sión de géne­ro, la dis­cri­mi­na­ción hacia las nacio­na­li­da­des, etnias y cul­tu­ras opri­mi­das por los esta­dos, la des­truc­ción del medio ambien­te y el auto­ri­ta­ris­mo cul­tu­ral; y por el otro, las domi­na­cio­nes de cla­se, la explo­ta­ción de la fuer­za de tra­ba­jo, la reduc­ción de con­vi­ven­cia huma­na a valor de cam­bio? La libe­ra­ción huma­na o es inte­gral o no es. Esto nos lle­va a esa nece­sa­ria visión huma­na inte­gral que Marx ini­cia en los Manus­cri­tos de Paris .

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