El can­di­da­to repu­bli­cano II par­te por Fidel Cas­tro Ruz

Segun­da Parte )

Uno de los órga­nos de pren­sa más hos­ti­les de Esta­dos Uni­dos res­pec­to a Cuba, con sede en la Flo­ri­da, rela­ta los hechos de la siguien­te forma:

«Apro­ve­chán­do­se de las nego­cia­cio­nes para libe­rar a los pri­sio­ne­ros de Bahía de Cochi­nos, la CIA tra­tó de uti­li­zar a una per­so­na cla­ve en las con­ver­sa­cio­nes, el abo­ga­do esta­dou­ni­den­se James B. Dono­van para que entre­ga­ra un rega­lo mor­tal a Fidel Cas­tro: un tra­je de neo­preno con­ta­mi­na­do con un hon­go que lace­ra la piel, y un dis­po­si­ti­vo para res­pi­rar bajo el agua con­ta­mi­na­do con tubercu­losis¼ El líder cubano reci­bió el equi­po en noviem­bre de 1962.

«Esta reve­la­ción es una de las muchas anéc­do­tas que apa­re­cen en el libroAfter the Bay of Pigs (Des­pués de la Bahía de Cochi­nos), que tra­ta de las nego­cia­cio­nes sos­te­ni­das entre el Comi­té de Fami­lia­res para la Libe­ra­ción de los Pri­sio­ne­ros y el gobierno cubano, de abril a diciem­bre de 1962.

«El libro de 238 pági­nas, publi­ca­do a fina­les del año pasa­do, fue escri­to por el exi­lia­do cubano Pablo Pérez Cis­ne­ros con la cola­bo­ra­ción del empre­sa­rio John B. Dono­van, hijo del ya falle­ci­do nego­cia­dor, y Jeff Koen­reich, un miem­bro vete­rano de la Cruz Roja que pro­mo­vió misio­nes huma­ni­ta­rias entre Esta­dos Uni­dos y Cuba.

«Pérez Cis­ne­ros es hijo de Ber­ta Barre­to de los Heros, quien fue­ra la coor­di­na­do­ra del Comi­té de Fami­lia­res en Cuba e inter­ce­die­ra ante Cas­tro para el can­je de los 1,113 pri­sio­ne­ros de la falli­da inva­sión de abril de 1961.

«Barre­to de los Heros comen­zó el libro, pero murió en mar­zo de 1993. Su hijo, quien reali­zó inves­ti­ga­cio­nes duran­te 8 años y com­ple­tó el libro, fue la per­so­na que com­pró el tra­je de neo­preno y el equi­po de buceo a fina­les de 1962, sin saber que ambos eran para Castro.

«En junio de 1962, Pérez Cis­ne­ros visi­tó por pri­me­ra vez la ofi­ci­na de James B. Dono­van en Brooklyn para soli­ci­tar su inter­ven­ción en las nego­cia­cio­nes con Cuba. El orga­ni­za­dor de la reu­nión fue Robert W. Kean, hijo de un ex con­gre­sis­ta y cuña­do de Joa­quín Sil­ve­rio, quien esta­ba en pri­sión y era miem­bro de la Bri­ga­da 2506. Dono­van acor­dó tra­ba­jar para el Comi­té de Fami­lia­res de for­ma gratuita.

«Dos meses des­pués, Dono­van dio su pri­mer via­je a La Haba­na, de los 11 que reali­zó para la media­ción con el gobierno de Cuba.

«Cuan­do Dono­van regre­sa a Cuba en octu­bre de 1962, Cas­tro le dice que nece­si­ta un equi­po de buceo y un tra­je de neo­preno para bucear. ‘Es enton­ces cuan­do Dono­van me dice que quie­re con­se­guir un equi­po de bue­na cali­dad para una per­so­na, pero sin decir­me que era para Cas­tro’, decla­ró Pérez Cis­ne­ros al perió­di­co El Nue­vo Herald en una entre­vis­ta para ampliar la infor­ma­ción sobre el caso.

«Pérez Cis­ne­ros, otro­ra cam­peón de pes­ca sub­ma­ri­na en Cuba, com­pró un tra­je de neo­preno de 130 dóla­res y un equi­po de buceo por 215 dóla­res en una cono­ci­da tien­da de Times Squa­re en Nue­va York.

«Cas­tro los reci­bió en noviem­bre de 1962 y unas sema­nas des­pués, en otro de los via­jes de Dono­van, el Pre­si­den­te cubano le dijo al abo­ga­do que los había uti­li­za­do¼ »

«Solo unos meses des­pués de fina­li­za­das las nego­cia­cio­nes, Pérez Cis­ne­ros cono­ció todos los deta­lles sobre la his­to­ria real:

«Duran­te la Segun­da Gue­rra Mun­dial, James Dono­van tra­ba­jó para la Ofi­ci­na de Ser­vi­cios Estra­té­gi­cos que ante­ce­dió a la CIA. Pos­te­rior­men­te fue desig­na­do como uno de los fis­ca­les en los jui­cios de los cri­mi­na­les de gue­rra nazis en Nurem­berg. En febre­ro de 1962 fue el media­dor prin­ci­pal del inter­cam­bio de agen­tes espías más espec­ta­cu­lar de la gue­rra fría, el can­je del coro­nel ruso Rudolf Abel por los esta­dou­ni­den­ses Fre­de­rick Prior y Gary F. Powers, pilo­to de U‑2 que había sido capturado.

«Cuan­do Dono­van infor­mó a la CIA que Cas­tro había soli­ci­ta­do un equi­po de buceo, la agen­cia esta­dou­ni­den­se le dijo que se encar­ga­ría de ese asun­to. Sin embar­go, el abo­ga­do no acep­tó invo­lu­crar­se en la pro­pues­ta de con­ta­mi­nar el tra­je de neo­preno y el equi­po de buceo, por lo que pre­fi­rió dar­le a Cas­tro el equi­po com­pra­do en Times Square.

«En mayo de 1963, Cas­tro invi­tó a Dono­van y al abo­ga­do John E. Nolan, quien repre­sen­ta­ba al enton­ces Secre­ta­rio de Jus­ti­cia Robert Ken­nedy, a un día de buceo en el área de la Bahía de Cochi­nos y una vez más uti­li­zó el equi­po estadounidense.

«A fina­les de 1963 Pérez Cis­ne­ros afir­mó: ‘Dono­van me dijo que la idea de un aten­ta­do con­tra Cas­tro le puso la car­ne de galli­na y que recha­zó entre­gar el equi­po de la CIA pues pen­só que si Cuba des­cu­bría la ope­ra­ción, todas las nego­cia­cio­nes podrían arrui­nar­se y él podría ser ejecutado…’»

«El libro, mati­za­do por suce­sos curio­sos e impre­vis­tos, es una ten­sa his­to­ria que demues­tra cómo el amor, la deci­sión y la inte­li­gen­cia posi­bi­li­ta­ron el inter­cam­bio de los pri­sio­ne­ros de la Bri­ga­da 2506 por ali­men­tos, medi­ci­nas y equi­pos médi­cos por un valor de 53 millo­nes de dólares.

«Los esfuer­zos de Dono­van y del Comi­té de Fami­lia­res tuvie­ron lugar cuan­do aún rei­na­ba la incer­ti­dum­bre sobre el des­tino de los pri­sio­ne­ros¼ »

«La pri­me­ra reu­nión del Comi­té de Fami­lia­res con Cas­tro tuvo lugar en la casa de Barre­to de los Heros en Mira­mar el 10 de abril de 1962. Cua­tro días des­pués, 60 miem­bros de la Bri­ga­da que esta­ban heri­dos fue­ron tras­la­da­dos a Miami.

«La incor­po­ra­ción de Dono­van a las nego­cia­cio­nes ace­le­ró el pro­ce­so de liberación.

«Dono­van pre­pa­ró un códi­go secre­to para las comu­ni­ca­cio­nes, pues sabía que el telé­fono de la fami­lia Heros esta­ba interceptado.

«A media­dos de diciem­bre, Cas­tro acor­dó rea­li­zar el can­je y entre­gó una lis­ta de 29 pági­nas con los ali­men­tos y medi­ci­nas que debían enviar­se a Cuba por medio de la Cruz Roja estadounidense.

«Los últi­mos diez días de las nego­cia­cio­nes fue­ron muy inten­sos, pues Dono­van con­tra­tó un gru­po de 60 abo­ga­dos para garan­ti­zar todas las dona­cio­nes pro­me­ti­das por 157 com­pa­ñías estadounidenses.

«El 23 de diciem­bre de 1962 via­ja­ron los pri­me­ros 5 avio­nes hacia Mia­mi con 484 miem­bros de la Bri­ga­da. Un día des­pués, los 719 pri­sio­ne­ros res­tan­tes via­ja­ron en otros 9 vuelos.»

He trans­crip­to lite­ral­men­te las pala­bras del artícu­lo. Algu­nos datos con­cre­tos los des­co­no­cía. Nada de lo que recuer­do se apar­ta de la verdad.

Mis rela­cio­nes con la Cié­na­ga de Zapa­ta comen­za­ron muy tem­prano. Cono­cí el lugar gra­cias a unos visi­tan­tes nor­te­ame­ri­ca­nos que me habla­ban del «black fish», tru­cha negra muy abun­dan­te en la Lagu­na del Teso­ro, en el cen­tro de la Cié­na­ga, con un máxi­mo de 6 metros de pro­fun­di­dad. Era la épo­ca en que pen­sá­ba­mos en el desa­rro­llo del turis­mo y posi­bles pól­ders al esti­lo de la tie­rra dispu­tada al mar por los holandeses.

La fama del lugar pro­ve­nía de mi épo­ca de estu­dian­te de Bachi­lle­ra­to, cuan­do la Cié­na­ga era pobla­da por dece­nas de miles de coco­dri­los. La cap­tu­ra indis­cri­mi­na­da casi había exter­mi­na­do la espe­cie. Había que protegerla.

Nos atraía sobre todo el deseo de hacer algo por los car­bo­ne­ros de la Cié­na­ga. Así comen­za­ron mis rela­cio­nes con la Bahía de Cochi­nos, tan pro­fun­da que alcan­za casi mil metros. En aquel lugar cono­cí al vie­jo Fina­lé y a su hijo Qui­que, que fue­ron mis maes­tros en pes­ca sub­ma­ri­na. Reco­rrí cayos y caye­rías. Lle­gué a cono­cer la zona como la pal­ma de mi mano.

Cuan­do des­em­bar­ca­ron por allí los inva­so­res, había tres carre­te­ras que cru­za­ban la Cié­na­ga, cen­tros cons­trui­dos y en cons­truc­ción para el turis­mo, y has­ta un aero­puer­to en las pro­xi­mi­da­des de Pla­ya Girón, últi­mo reduc­to de las fuer­zas enemi­gas, que nues­tros com­ba­tien­tes toma­ron por asal­to al atar­de­cer del 19 de abril de 1961. He habla­do otras veces de aque­lla his­to­ria. Estu­vi­mos a pun­to de recu­pe­rar­lo en menos de 30 horas. Manio­bras de enga­ño por par­te de la Mari­na de Esta­dos Uni­dos retra­sa­ron nues­tro ful­mi­nan­te ata­que con tan­ques en la madru­ga­da del 18.

Para abor­dar el pro­ble­ma de los pri­sio­ne­ros cap­tu­ra­dos, cono­cí a Dono­van, quien me pare­ció —y me ale­gra com­pro­bar­lo por el tes­ti­mo­nio de su hijo— que era un hom­bre hono­ra­ble, a quien efec­ti­va­men­te invi­té una vez a pes­car, y sin duda le hablé de un tra­je y equi­po de buceo. Los demás deta­lles no pue­do recor­dar­los con pre­ci­sión; ten­dría que inda­gar. Nun­ca me ocu­pé de escri­bir memo­rias, y hoy com­pren­do que fue un error.

La cifra exac­ta de heri­dos, por ejem­plo, no la recor­da­ba con tan­ta pre­ci­sión. Tenía en la men­te el recuer­do de los cien­tos de heri­dos que tuvi­mos, de los cua­les no pocos murie­ron por la esca­sez de equi­pos, medi­ca­men­tos, espe­cia­lis­tas, y no con­tar enton­ces con ins­ta­la­cio­nes ade­cua­das. Los heri­dos envia­dos delan­te segu­ra­men­te reque­rían de reha­bi­li­ta­ción o mejo­res aten­cio­nes, que no esta­ban a nues­tro alcance.

Fue tra­di­ción des­de el pri­mer com­ba­te vic­to­rio­so, el 17 de enero de 1957, curar a los adver­sa­rios heri­dos. Eso cons­ta en la his­to­ria de nues­tra Revolución.

En el libro de memo­rias «Faith of my Fathers», escri­to por McCain con la omni­pre­sen­te com­pa­ñía de Mark Sal­ter, téc­ni­ca­men­te bien redac­ta­do, el autor prin­ci­pal afirma:

«Fui con fre­cuen­cia acu­sa­do de ser un estu­dian­te indi­fe­ren­te y tenien­do en cuen­ta algu­nas de mis cali­fi­ca­cio­nes, pue­do adver­tir la gene­ro­si­dad de tal afir­ma­ción. Pero yo era más selec­ti­vo que indi­fe­ren­te. Me gus­ta­ba el Inglés y la His­to­ria, y con fre­cuen­cia tuve bue­nos resul­ta­dos en ellas. Tuve menor inte­rés y menor éxi­to en mate­má­ti­cas y ciencias.»

Más ade­lan­te asegura:

«Pocos meses antes de la gra­dua­ción, esta­ba hacien­do los exá­me­nes de ingre­so en la Aca­de­mia Naval¼ Me fue sor­pre­si­va­men­te bien, inclu­so en el examen de matemáticas.

«Mi repu­tación como joven escan­da­lo­so e impe­tuo­so no se limi­ta­ba —me inco­mo­da con­fe­sar­lo— a los círcu­los de la Aca­de­mia. Muchos resi­den­tes decen­tes de la encan­ta­do­ra Aná­po­lis, tes­ti­gos de algu­nos de mis más extra­va­gan­tes actos de insu­bor­di­na­ción, des­apro­ba­ban mi per­so­na, al igual que muchos oficiales.»

Antes, al narrar algu­nos hechos de su infan­cia, cuen­ta que:

«A la menor pro­vo­ca­ción, yo explo­ta­ba en un arre­ba­to de furia, y lue­go caía al piso inconsciente.

«El médi­co indi­có un tra­ta­mien­to que de acuer­do a las nor­mas moder­nas de pedia­tría pare­cía un poco seve­ro. Ins­tru­yó a mis padres a que lle­na­ran una baña­de­ra con agua fría y cuan­do yo comen­za­ra con la rabie­ta y pare­cie­ra que aguan­ta­ba el aire para tirar­me al piso, me echa­ran al agua ves­ti­do, sin más».

Al leer esto, uno expe­ri­men­ta la impre­sión de que los méto­dos que se nos apli­ca­ban en aquel tiem­po —tan­to a mí, que viví en la épo­ca de pre­gue­rra, como a él— no eran los más apro­pia­dos para tra­tar a los niños. En mi caso, no podía hablar­se de médi­co ase­so­ran­do a la fami­lia; era la gen­te del pue­blo, en par­te anal­fa­be­tos, muchos de los cua­les cono­cían los tra­ta­mien­tos a seguir solo por tradición.

Hay otros epi­so­dios narra­dos por McCain rela­cio­na­dos con sus aven­tu­ras de cade­te en via­jes de entre­na­mien­to. No los men­ciono por­que se apar­tan del con­te­ni­do de mi aná­li­sis y nada tie­nen que ver con asun­tos personales.

Es natu­ral que McCain no estu­vie­ra en el salón del Con­gre­so la noche del dis­cur­so de Bush el 28 de enero pasa­do, por­que hay cosas en la polí­ti­ca de este que lo com­pro­me­ten mucho. Esta­ba en La Peque­ña Haba­na, en el res­tau­ran­te Ver­sai­lles, don­de reci­bió el home­na­je de la comu­ni­dad de ori­gen cubano. Más vale no inda­gar mucho sobre los ante­ce­den­tes de varios de los per­so­na­jes que esta­ban allí.

McCain apo­ya la gue­rra en Iraq. Cree que la ame­na­za de Afga­nis­tán, Irán y Corea del Nor­te, y el cre­ci­mien­to de Rusia y Chi­na, obli­gan a Esta­dos Uni­dos a refor­zar las fuer­zas de ata­que. Tra­ba­ja­ría en con­jun­to con otros paí­ses para pro­te­ger a la nación del extre­mis­mo islá­mi­co y con­ti­nuar en Iraq has­ta vencer.

Reco­no­ce la impor­tan­cia de man­te­ner rela­cio­nes fuer­tes con Méxi­co y otros paí­ses de Lati­noa­mé­ri­ca. Está a favor de con­ti­nuar con la agre­si­va polí­ti­ca actual res­pec­to a Cuba.

Refor­za­rá la segu­ri­dad en la fron­te­ra de Esta­dos Uni­dos, no sólo para la entra­da y sali­da de per­so­nas, sino con los pro­duc­tos que entren al país. Con­si­de­ra que los inmi­gran­tes deben apren­der inglés, la his­to­ria y la cul­tu­ra estadounidense.

Bus­ca elec­to­res de ori­gen latino, la mayo­ría lamen­ta­ble­men­te no ejer­cen el voto o lo hacen por excep­ción, siem­pre teme­ro­sos de que los expul­sen, los pri­ven de los hijos o pier­dan su empleo. En el muro de Texas con­ti­nua­rán murien­do más de 500 cada año. No pro­me­te una ley de ajus­te para ellos, que bus­can el «sue­ño americano».

Apo­ya el Acta de Bush «Que nin­gún niño se que­de atrás». Res­pal­da una mayor finan­cia­ción fede­ral de becas y prés­ta­mos uni­ver­si­ta­rios con bajo interés.

En Cuba se les ofre­ce a todos cono­ci­mien­tos sóli­dos, edu­ca­ción artís­ti­ca y dere­cho a gra­duar­se en la Uni­ver­si­dad de for­ma gra­tui­ta. Más de 50 mil niños con difi­cul­ta­des reci­ben ense­ñan­za espe­cial. La compu­tación se impar­te masi­va­men­te. Cien­tos de miles de per­so­nas bien cali­fi­ca­das se emplean en estas tareas. Pero Cuba debe ser blo­quea­da para librar­la de seme­jan­te tiranía.

Como todo can­di­da­to, tie­ne su pro­gra­mi­ta de gobierno. Pro­me­te redu­cir la depen­den­cia de sumi­nis­tros de ener­gía del extran­je­ro. Fácil es decir­lo, difí­cil a estas altu­ras hacerlo.

Se opo­ne al sub­si­dio de la pro­duc­ción de eta­nol. Mag­ní­fi­co: eso mis­mo suge­rí al pre­si­den­te bra­si­le­ño Lula Da Sil­va, que exi­gie­ra al gobierno de Esta­dos Uni­dos sus­pen­der los cuan­tio­sos sub­si­dios asig­na­dos al maíz y otros gra­nos des­ti­na­dos a la pro­duc­ción de eta­nol a par­tir de los ali­men­tos. Pero eso no es lo que se pro­po­ne; por el con­tra­rio: expor­tar eta­nol nor­te­ame­ri­cano en com­pe­ten­cia con Bra­sil. Sólo él y sus ase­so­res lo sabrán, por­que el eta­nol de maíz no pue­de com­pe­tir jamás en cos­tos con el de Bra­sil a par­tir de la caña de azú­car como mate­ria pri­ma median­te esfuer­zos muy duros de sus tra­ba­ja­do­res, que en todo caso mejo­ra­rían su suer­te sin las barre­ras aran­ce­la­rias y los sub­si­dios de Esta­dos Unidos.

Hay otras muchas nacio­nes de Lati­noa­mé­ri­ca a las que el gobierno de Esta­dos Uni­dos embar­có por el camino de la pro­duc­ción de eta­nol de caña. ¿Qué harían con las nue­vas deci­sio­nes que ema­nen del Norte?

No podía fal­tar la pro­me­sa de ase­gu­rar la cali­dad del aire y el agua, el uso apro­pia­do de los espa­cios ver­des, la pro­tec­ción de par­ques nacio­na­les que van que­dan­do como un recuer­do de lo que un día fue­ra her­mo­sa natu­ra­le­za del país, víc­ti­ma de los dic­ta­dos impla­ca­bles de las leyes del mer­ca­do. El Pro­to­co­lo de Kyo­to, sin embar­go, no sería firmado.

Pare­cie­ran los sue­ños de un náu­fra­go en medio de la tempestad.

Redu­ci­ría impues­tos a fami­lias de cla­se media, man­ten­dría la polí­ti­ca de Bush de recor­tar los per­ma­nen­tes y deja­ría las tasas al nivel actual.

Quie­re un mayor con­trol de los cos­tos del segu­ro médi­co. Con­si­de­ra que las fami­lias debe­rían tener el suyo sobre el dine­ro del segu­ro. Haría cam­pa­ñas de salud y pre­ven­ción. Apo­ya el plan del actual Pre­si­den­te que per­mi­te a los tra­ba­ja­do­res mover dine­ro de los impues­tos del segu­ro social a fon­dos pri­va­dos de retiro.

La segu­ri­dad social corre­ría la mis­ma suer­te que las bolsas.

Favo­re­ce la pena de muer­te, el for­ta­le­ci­mien­to y aumen­to de los cuer­pos arma­dos, la expan­sión de los TLC.

Apo­teg­mas de McCain:

«Las cosas están difí­ci­les aho­ra, pero vamos mejor que en el 2000.» (Enero 2008)

«Estoy bien pre­pa­ra­do en temas eco­nó­mi­cos; par­ti­ci­pé en la revo­lu­ción de Reagan.» (Enero 2008)

«Para evi­tar una rece­sión hay que poner­le fin al gas­to des­con­tro­la­do.» (Enero 2008)

«La pér­di­da de la fuer­za eco­nó­mi­ca lle­va a la pér­di­da de fuer­za mili­tar.» (Diciem­bre 2007)

«A los repu­bli­ca­nos se les ha olvi­da­do cómo con­tro­lar los gas­tos.» (Noviem­bre 2007)

«Hay que ase­gu­rar las fron­te­ras; sólo así esta­ble­cer un pro­gra­ma de tra­ba­ja­do­res visi­tan­tes.» (Enero 2008)

«La amnis­tía del 2003 no sig­ni­fi­ca pre­miar el com­por­ta­mien­to ile­gal.» (Enero 2008)

«Hay que reco­ger a los dos millo­nes de extran­je­ros que infrin­gie­ron la Ley y depor­tar­los.» (Enero 2008)

«Hacer todo lo que pue­da para ayu­dar a que todos los inmi­gran­tes apren­dan a hablar inglés.» (Diciem­bre 2007)

«Nada de inglés ofi­cial; los indios ame­ri­ca­nos deben usar su pro­pio idio­ma.» (Enero 2007)

«Se requie­re de refor­mas migra­to­rias para lograr segu­ri­dad nacio­nal.» (Junio 2007)

«Las pos­tu­ras bipar­ti­tas son una señal de capa­ci­dad para ser Pre­si­den­te.» (Mayo 2007)

«Hay que man­te­ner el embar­go y pro­ce­sar a Cas­tro.» (Diciem­bre 2007)

«Nada de rela­cio­nes ni diplo­má­ti­cas ni de comer­cio con ese país.» (Julio 1998)

«Sería inge­nuo excluir las armas nuclea­res; inge­nuo excluir ata­car a Pakis­tán.» (Agos­to 2007)

«Con la gue­rra de Iraq ‘hemos des­via­do la aten­ción de nues­tro hemis­fe­rio y hemos paga­do un pre­cio por eso’.» (Mar­zo 2007)

Pro­me­te visi­tar sus pro­pie­da­des en el con­ti­nen­te. Dijo que de ser elec­to a la Casa Blan­ca en el 2008, su pri­mer via­je sería a Méxi­co, Cana­dá y Amé­ri­ca Lati­na para «reafir­mar mi com­pro­mi­so con nues­tro hemis­fe­rio y con la impor­tan­cia de las rela­cio­nes den­tro de nues­tro hemisferio».

En todo su libro, de obli­ga­da refe­ren­cia en mis Refle­xio­nes, afir­ma era fuer­te en His­to­ria. No apa­re­ce una sola refe­ren­cia a un pen­sa­dor polí­ti­co, ni siquie­ra a uno solo de los que ins­pi­ra­ron la Decla­ra­ción de Inde­pen­den­cia de las 13 Colo­nias el 4 de julio de 1776, que den­tro de 4 meses y 23 días cum­pli­rá 232 años.

Hace más de 2,400 años Sócra­tes, reco­no­ci­do sabio ate­nien­se, famo­so por su méto­do y már­tir de sus ideas, cons­cien­te de las limi­ta­cio­nes huma­nas, expre­só: «Solo sé que no sé nada.» Hoy, McCain, el can­di­da­to repu­bli­cano, excla­ma ante sus con­ciu­da­da­nos: «Solo sé que lo sé todo».

Con­ti­nua­ré.

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