El can­di­da­to repu­bli­cano II par­te por Fidel Cas­tro Ruz

Segun­da Par­te )

Uno de los órga­nos de pren­sa más hos­ti­les de Esta­dos Uni­dos res­pec­to a Cuba, con sede en la Flo­ri­da, rela­ta los hechos de la siguien­te for­ma:

«Apro­ve­chán­do­se de las nego­cia­cio­nes para libe­rar a los pri­sio­ne­ros de Bahía de Cochi­nos, la CIA tra­tó de uti­li­zar a una per­so­na cla­ve en las con­ver­sa­cio­nes, el abo­ga­do esta­dou­ni­den­se James B. Dono­van para que entre­ga­ra un rega­lo mor­tal a Fidel Cas­tro: un tra­je de neo­preno con­ta­mi­na­do con un hon­go que lace­ra la piel, y un dis­po­si­ti­vo para res­pi­rar bajo el agua con­ta­mi­na­do con tubercu­losis¼ El líder cubano reci­bió el equi­po en noviem­bre de 1962.

«Esta reve­la­ción es una de las muchas anéc­do­tas que apa­re­cen en el libroAfter the Bay of Pigs (Des­pués de la Bahía de Cochi­nos), que tra­ta de las nego­cia­cio­nes sos­te­ni­das entre el Comi­té de Fami­lia­res para la Libe­ra­ción de los Pri­sio­ne­ros y el gobierno cubano, de abril a diciem­bre de 1962.

«El libro de 238 pági­nas, publi­ca­do a fina­les del año pasa­do, fue escri­to por el exi­lia­do cubano Pablo Pérez Cis­ne­ros con la cola­bo­ra­ción del empre­sa­rio John B. Dono­van, hijo del ya falle­ci­do nego­cia­dor, y Jeff Koen­reich, un miem­bro vete­rano de la Cruz Roja que pro­mo­vió misio­nes huma­ni­ta­rias entre Esta­dos Uni­dos y Cuba.

«Pérez Cis­ne­ros es hijo de Ber­ta Barre­to de los Heros, quien fue­ra la coor­di­na­do­ra del Comi­té de Fami­lia­res en Cuba e inter­ce­die­ra ante Cas­tro para el can­je de los 1,113 pri­sio­ne­ros de la falli­da inva­sión de abril de 1961.

«Barre­to de los Heros comen­zó el libro, pero murió en mar­zo de 1993. Su hijo, quien reali­zó inves­ti­ga­cio­nes duran­te 8 años y com­ple­tó el libro, fue la per­so­na que com­pró el tra­je de neo­preno y el equi­po de buceo a fina­les de 1962, sin saber que ambos eran para Cas­tro.

«En junio de 1962, Pérez Cis­ne­ros visi­tó por pri­me­ra vez la ofi­ci­na de James B. Dono­van en Brooklyn para soli­ci­tar su inter­ven­ción en las nego­cia­cio­nes con Cuba. El orga­ni­za­dor de la reu­nión fue Robert W. Kean, hijo de un ex con­gre­sis­ta y cuña­do de Joa­quín Sil­ve­rio, quien esta­ba en pri­sión y era miem­bro de la Bri­ga­da 2506. Dono­van acor­dó tra­ba­jar para el Comi­té de Fami­lia­res de for­ma gra­tui­ta.

«Dos meses des­pués, Dono­van dio su pri­mer via­je a La Haba­na, de los 11 que reali­zó para la media­ción con el gobierno de Cuba.

«Cuan­do Dono­van regre­sa a Cuba en octu­bre de 1962, Cas­tro le dice que nece­si­ta un equi­po de buceo y un tra­je de neo­preno para bucear. ‘Es enton­ces cuan­do Dono­van me dice que quie­re con­se­guir un equi­po de bue­na cali­dad para una per­so­na, pero sin decir­me que era para Cas­tro’, decla­ró Pérez Cis­ne­ros al perió­di­co El Nue­vo Herald en una entre­vis­ta para ampliar la infor­ma­ción sobre el caso.

«Pérez Cis­ne­ros, otro­ra cam­peón de pes­ca sub­ma­ri­na en Cuba, com­pró un tra­je de neo­preno de 130 dóla­res y un equi­po de buceo por 215 dóla­res en una cono­ci­da tien­da de Times Squa­re en Nue­va York.

«Cas­tro los reci­bió en noviem­bre de 1962 y unas sema­nas des­pués, en otro de los via­jes de Dono­van, el Pre­si­den­te cubano le dijo al abo­ga­do que los había uti­li­za­do¼ »

«Solo unos meses des­pués de fina­li­za­das las nego­cia­cio­nes, Pérez Cis­ne­ros cono­ció todos los deta­lles sobre la his­to­ria real:

«Duran­te la Segun­da Gue­rra Mun­dial, James Dono­van tra­ba­jó para la Ofi­ci­na de Ser­vi­cios Estra­té­gi­cos que ante­ce­dió a la CIA. Pos­te­rior­men­te fue desig­na­do como uno de los fis­ca­les en los jui­cios de los cri­mi­na­les de gue­rra nazis en Nurem­berg. En febre­ro de 1962 fue el media­dor prin­ci­pal del inter­cam­bio de agen­tes espías más espec­ta­cu­lar de la gue­rra fría, el can­je del coro­nel ruso Rudolf Abel por los esta­dou­ni­den­ses Fre­de­rick Prior y Gary F. Powers, pilo­to de U‑2 que había sido cap­tu­ra­do.

«Cuan­do Dono­van infor­mó a la CIA que Cas­tro había soli­ci­ta­do un equi­po de buceo, la agen­cia esta­dou­ni­den­se le dijo que se encar­ga­ría de ese asun­to. Sin embar­go, el abo­ga­do no acep­tó invo­lu­crar­se en la pro­pues­ta de con­ta­mi­nar el tra­je de neo­preno y el equi­po de buceo, por lo que pre­fi­rió dar­le a Cas­tro el equi­po com­pra­do en Times Squa­re.

«En mayo de 1963, Cas­tro invi­tó a Dono­van y al abo­ga­do John E. Nolan, quien repre­sen­ta­ba al enton­ces Secre­ta­rio de Jus­ti­cia Robert Ken­nedy, a un día de buceo en el área de la Bahía de Cochi­nos y una vez más uti­li­zó el equi­po esta­dou­ni­den­se.

«A fina­les de 1963 Pérez Cis­ne­ros afir­mó: ‘Dono­van me dijo que la idea de un aten­ta­do con­tra Cas­tro le puso la car­ne de galli­na y que recha­zó entre­gar el equi­po de la CIA pues pen­só que si Cuba des­cu­bría la ope­ra­ción, todas las nego­cia­cio­nes podrían arrui­nar­se y él podría ser eje­cu­ta­do…’»

«El libro, mati­za­do por suce­sos curio­sos e impre­vis­tos, es una ten­sa his­to­ria que demues­tra cómo el amor, la deci­sión y la inte­li­gen­cia posi­bi­li­ta­ron el inter­cam­bio de los pri­sio­ne­ros de la Bri­ga­da 2506 por ali­men­tos, medi­ci­nas y equi­pos médi­cos por un valor de 53 millo­nes de dóla­res.

«Los esfuer­zos de Dono­van y del Comi­té de Fami­lia­res tuvie­ron lugar cuan­do aún rei­na­ba la incer­ti­dum­bre sobre el des­tino de los pri­sio­ne­ros¼ »

«La pri­me­ra reu­nión del Comi­té de Fami­lia­res con Cas­tro tuvo lugar en la casa de Barre­to de los Heros en Mira­mar el 10 de abril de 1962. Cua­tro días des­pués, 60 miem­bros de la Bri­ga­da que esta­ban heri­dos fue­ron tras­la­da­dos a Mia­mi.

«La incor­po­ra­ción de Dono­van a las nego­cia­cio­nes ace­le­ró el pro­ce­so de libe­ra­ción.

«Dono­van pre­pa­ró un códi­go secre­to para las comu­ni­ca­cio­nes, pues sabía que el telé­fono de la fami­lia Heros esta­ba inter­cep­ta­do.

«A media­dos de diciem­bre, Cas­tro acor­dó rea­li­zar el can­je y entre­gó una lis­ta de 29 pági­nas con los ali­men­tos y medi­ci­nas que debían enviar­se a Cuba por medio de la Cruz Roja esta­dou­ni­den­se.

«Los últi­mos diez días de las nego­cia­cio­nes fue­ron muy inten­sos, pues Dono­van con­tra­tó un gru­po de 60 abo­ga­dos para garan­ti­zar todas las dona­cio­nes pro­me­ti­das por 157 com­pa­ñías esta­dou­ni­den­ses.

«El 23 de diciem­bre de 1962 via­ja­ron los pri­me­ros 5 avio­nes hacia Mia­mi con 484 miem­bros de la Bri­ga­da. Un día des­pués, los 719 pri­sio­ne­ros res­tan­tes via­ja­ron en otros 9 vue­los.»

He trans­crip­to lite­ral­men­te las pala­bras del artícu­lo. Algu­nos datos con­cre­tos los des­co­no­cía. Nada de lo que recuer­do se apar­ta de la ver­dad.

Mis rela­cio­nes con la Cié­na­ga de Zapa­ta comen­za­ron muy tem­prano. Cono­cí el lugar gra­cias a unos visi­tan­tes nor­te­ame­ri­ca­nos que me habla­ban del «black fish», tru­cha negra muy abun­dan­te en la Lagu­na del Teso­ro, en el cen­tro de la Cié­na­ga, con un máxi­mo de 6 metros de pro­fun­di­dad. Era la épo­ca en que pen­sá­ba­mos en el desa­rro­llo del turis­mo y posi­bles pól­ders al esti­lo de la tie­rra dispu­tada al mar por los holan­de­ses.

La fama del lugar pro­ve­nía de mi épo­ca de estu­dian­te de Bachi­lle­ra­to, cuan­do la Cié­na­ga era pobla­da por dece­nas de miles de coco­dri­los. La cap­tu­ra indis­cri­mi­na­da casi había exter­mi­na­do la espe­cie. Había que pro­te­ger­la.

Nos atraía sobre todo el deseo de hacer algo por los car­bo­ne­ros de la Cié­na­ga. Así comen­za­ron mis rela­cio­nes con la Bahía de Cochi­nos, tan pro­fun­da que alcan­za casi mil metros. En aquel lugar cono­cí al vie­jo Fina­lé y a su hijo Qui­que, que fue­ron mis maes­tros en pes­ca sub­ma­ri­na. Reco­rrí cayos y caye­rías. Lle­gué a cono­cer la zona como la pal­ma de mi mano.

Cuan­do des­em­bar­ca­ron por allí los inva­so­res, había tres carre­te­ras que cru­za­ban la Cié­na­ga, cen­tros cons­trui­dos y en cons­truc­ción para el turis­mo, y has­ta un aero­puer­to en las pro­xi­mi­da­des de Pla­ya Girón, últi­mo reduc­to de las fuer­zas enemi­gas, que nues­tros com­ba­tien­tes toma­ron por asal­to al atar­de­cer del 19 de abril de 1961. He habla­do otras veces de aque­lla his­to­ria. Estu­vi­mos a pun­to de recu­pe­rar­lo en menos de 30 horas. Manio­bras de enga­ño por par­te de la Mari­na de Esta­dos Uni­dos retra­sa­ron nues­tro ful­mi­nan­te ata­que con tan­ques en la madru­ga­da del 18.

Para abor­dar el pro­ble­ma de los pri­sio­ne­ros cap­tu­ra­dos, cono­cí a Dono­van, quien me pare­ció —y me ale­gra com­pro­bar­lo por el tes­ti­mo­nio de su hijo— que era un hom­bre hono­ra­ble, a quien efec­ti­va­men­te invi­té una vez a pes­car, y sin duda le hablé de un tra­je y equi­po de buceo. Los demás deta­lles no pue­do recor­dar­los con pre­ci­sión; ten­dría que inda­gar. Nun­ca me ocu­pé de escri­bir memo­rias, y hoy com­pren­do que fue un error.

La cifra exac­ta de heri­dos, por ejem­plo, no la recor­da­ba con tan­ta pre­ci­sión. Tenía en la men­te el recuer­do de los cien­tos de heri­dos que tuvi­mos, de los cua­les no pocos murie­ron por la esca­sez de equi­pos, medi­ca­men­tos, espe­cia­lis­tas, y no con­tar enton­ces con ins­ta­la­cio­nes ade­cua­das. Los heri­dos envia­dos delan­te segu­ra­men­te reque­rían de reha­bi­li­ta­ción o mejo­res aten­cio­nes, que no esta­ban a nues­tro alcan­ce.

Fue tra­di­ción des­de el pri­mer com­ba­te vic­to­rio­so, el 17 de enero de 1957, curar a los adver­sa­rios heri­dos. Eso cons­ta en la his­to­ria de nues­tra Revo­lu­ción.

En el libro de memo­rias «Faith of my Fathers», escri­to por McCain con la omni­pre­sen­te com­pa­ñía de Mark Sal­ter, téc­ni­ca­men­te bien redac­ta­do, el autor prin­ci­pal afir­ma:

«Fui con fre­cuen­cia acu­sa­do de ser un estu­dian­te indi­fe­ren­te y tenien­do en cuen­ta algu­nas de mis cali­fi­ca­cio­nes, pue­do adver­tir la gene­ro­si­dad de tal afir­ma­ción. Pero yo era más selec­ti­vo que indi­fe­ren­te. Me gus­ta­ba el Inglés y la His­to­ria, y con fre­cuen­cia tuve bue­nos resul­ta­dos en ellas. Tuve menor inte­rés y menor éxi­to en mate­má­ti­cas y cien­cias.»

Más ade­lan­te ase­gu­ra:

«Pocos meses antes de la gra­dua­ción, esta­ba hacien­do los exá­me­nes de ingre­so en la Aca­de­mia Naval¼ Me fue sor­pre­si­va­men­te bien, inclu­so en el examen de mate­má­ti­cas.

«Mi repu­tación como joven escan­da­lo­so e impe­tuo­so no se limi­ta­ba —me inco­mo­da con­fe­sar­lo— a los círcu­los de la Aca­de­mia. Muchos resi­den­tes decen­tes de la encan­ta­do­ra Aná­po­lis, tes­ti­gos de algu­nos de mis más extra­va­gan­tes actos de insu­bor­di­na­ción, des­apro­ba­ban mi per­so­na, al igual que muchos ofi­cia­les.»

Antes, al narrar algu­nos hechos de su infan­cia, cuen­ta que:

«A la menor pro­vo­ca­ción, yo explo­ta­ba en un arre­ba­to de furia, y lue­go caía al piso incons­cien­te.

«El médi­co indi­có un tra­ta­mien­to que de acuer­do a las nor­mas moder­nas de pedia­tría pare­cía un poco seve­ro. Ins­tru­yó a mis padres a que lle­na­ran una baña­de­ra con agua fría y cuan­do yo comen­za­ra con la rabie­ta y pare­cie­ra que aguan­ta­ba el aire para tirar­me al piso, me echa­ran al agua ves­ti­do, sin más».

Al leer esto, uno expe­ri­men­ta la impre­sión de que los méto­dos que se nos apli­ca­ban en aquel tiem­po —tan­to a mí, que viví en la épo­ca de pre­gue­rra, como a él— no eran los más apro­pia­dos para tra­tar a los niños. En mi caso, no podía hablar­se de médi­co ase­so­ran­do a la fami­lia; era la gen­te del pue­blo, en par­te anal­fa­be­tos, muchos de los cua­les cono­cían los tra­ta­mien­tos a seguir solo por tra­di­ción.

Hay otros epi­so­dios narra­dos por McCain rela­cio­na­dos con sus aven­tu­ras de cade­te en via­jes de entre­na­mien­to. No los men­ciono por­que se apar­tan del con­te­ni­do de mi aná­li­sis y nada tie­nen que ver con asun­tos per­so­na­les.

Es natu­ral que McCain no estu­vie­ra en el salón del Con­gre­so la noche del dis­cur­so de Bush el 28 de enero pasa­do, por­que hay cosas en la polí­ti­ca de este que lo com­pro­me­ten mucho. Esta­ba en La Peque­ña Haba­na, en el res­tau­ran­te Ver­sai­lles, don­de reci­bió el home­na­je de la comu­ni­dad de ori­gen cubano. Más vale no inda­gar mucho sobre los ante­ce­den­tes de varios de los per­so­na­jes que esta­ban allí.

McCain apo­ya la gue­rra en Iraq. Cree que la ame­na­za de Afga­nis­tán, Irán y Corea del Nor­te, y el cre­ci­mien­to de Rusia y Chi­na, obli­gan a Esta­dos Uni­dos a refor­zar las fuer­zas de ata­que. Tra­ba­ja­ría en con­jun­to con otros paí­ses para pro­te­ger a la nación del extre­mis­mo islá­mi­co y con­ti­nuar en Iraq has­ta ven­cer.

Reco­no­ce la impor­tan­cia de man­te­ner rela­cio­nes fuer­tes con Méxi­co y otros paí­ses de Lati­noa­mé­ri­ca. Está a favor de con­ti­nuar con la agre­si­va polí­ti­ca actual res­pec­to a Cuba.

Refor­za­rá la segu­ri­dad en la fron­te­ra de Esta­dos Uni­dos, no sólo para la entra­da y sali­da de per­so­nas, sino con los pro­duc­tos que entren al país. Con­si­de­ra que los inmi­gran­tes deben apren­der inglés, la his­to­ria y la cul­tu­ra esta­dou­ni­den­se.

Bus­ca elec­to­res de ori­gen latino, la mayo­ría lamen­ta­ble­men­te no ejer­cen el voto o lo hacen por excep­ción, siem­pre teme­ro­sos de que los expul­sen, los pri­ven de los hijos o pier­dan su empleo. En el muro de Texas con­ti­nua­rán murien­do más de 500 cada año. No pro­me­te una ley de ajus­te para ellos, que bus­can el «sue­ño ame­ri­cano».

Apo­ya el Acta de Bush «Que nin­gún niño se que­de atrás». Res­pal­da una mayor finan­cia­ción fede­ral de becas y prés­ta­mos uni­ver­si­ta­rios con bajo inte­rés.

En Cuba se les ofre­ce a todos cono­ci­mien­tos sóli­dos, edu­ca­ción artís­ti­ca y dere­cho a gra­duar­se en la Uni­ver­si­dad de for­ma gra­tui­ta. Más de 50 mil niños con difi­cul­ta­des reci­ben ense­ñan­za espe­cial. La compu­tación se impar­te masi­va­men­te. Cien­tos de miles de per­so­nas bien cali­fi­ca­das se emplean en estas tareas. Pero Cuba debe ser blo­quea­da para librar­la de seme­jan­te tira­nía.

Como todo can­di­da­to, tie­ne su pro­gra­mi­ta de gobierno. Pro­me­te redu­cir la depen­den­cia de sumi­nis­tros de ener­gía del extran­je­ro. Fácil es decir­lo, difí­cil a estas altu­ras hacer­lo.

Se opo­ne al sub­si­dio de la pro­duc­ción de eta­nol. Mag­ní­fi­co: eso mis­mo suge­rí al pre­si­den­te bra­si­le­ño Lula Da Sil­va, que exi­gie­ra al gobierno de Esta­dos Uni­dos sus­pen­der los cuan­tio­sos sub­si­dios asig­na­dos al maíz y otros gra­nos des­ti­na­dos a la pro­duc­ción de eta­nol a par­tir de los ali­men­tos. Pero eso no es lo que se pro­po­ne; por el con­tra­rio: expor­tar eta­nol nor­te­ame­ri­cano en com­pe­ten­cia con Bra­sil. Sólo él y sus ase­so­res lo sabrán, por­que el eta­nol de maíz no pue­de com­pe­tir jamás en cos­tos con el de Bra­sil a par­tir de la caña de azú­car como mate­ria pri­ma median­te esfuer­zos muy duros de sus tra­ba­ja­do­res, que en todo caso mejo­ra­rían su suer­te sin las barre­ras aran­ce­la­rias y los sub­si­dios de Esta­dos Uni­dos.

Hay otras muchas nacio­nes de Lati­noa­mé­ri­ca a las que el gobierno de Esta­dos Uni­dos embar­có por el camino de la pro­duc­ción de eta­nol de caña. ¿Qué harían con las nue­vas deci­sio­nes que ema­nen del Nor­te?

No podía fal­tar la pro­me­sa de ase­gu­rar la cali­dad del aire y el agua, el uso apro­pia­do de los espa­cios ver­des, la pro­tec­ción de par­ques nacio­na­les que van que­dan­do como un recuer­do de lo que un día fue­ra her­mo­sa natu­ra­le­za del país, víc­ti­ma de los dic­ta­dos impla­ca­bles de las leyes del mer­ca­do. El Pro­to­co­lo de Kyo­to, sin embar­go, no sería fir­ma­do.

Pare­cie­ran los sue­ños de un náu­fra­go en medio de la tem­pes­tad.

Redu­ci­ría impues­tos a fami­lias de cla­se media, man­ten­dría la polí­ti­ca de Bush de recor­tar los per­ma­nen­tes y deja­ría las tasas al nivel actual.

Quie­re un mayor con­trol de los cos­tos del segu­ro médi­co. Con­si­de­ra que las fami­lias debe­rían tener el suyo sobre el dine­ro del segu­ro. Haría cam­pa­ñas de salud y pre­ven­ción. Apo­ya el plan del actual Pre­si­den­te que per­mi­te a los tra­ba­ja­do­res mover dine­ro de los impues­tos del segu­ro social a fon­dos pri­va­dos de reti­ro.

La segu­ri­dad social corre­ría la mis­ma suer­te que las bol­sas.

Favo­re­ce la pena de muer­te, el for­ta­le­ci­mien­to y aumen­to de los cuer­pos arma­dos, la expan­sión de los TLC.

Apo­teg­mas de McCain:

«Las cosas están difí­ci­les aho­ra, pero vamos mejor que en el 2000.» (Enero 2008)

«Estoy bien pre­pa­ra­do en temas eco­nó­mi­cos; par­ti­ci­pé en la revo­lu­ción de Reagan.» (Enero 2008)

«Para evi­tar una rece­sión hay que poner­le fin al gas­to des­con­tro­la­do.» (Enero 2008)

«La pér­di­da de la fuer­za eco­nó­mi­ca lle­va a la pér­di­da de fuer­za mili­tar.» (Diciem­bre 2007)

«A los repu­bli­ca­nos se les ha olvi­da­do cómo con­tro­lar los gas­tos.» (Noviem­bre 2007)

«Hay que ase­gu­rar las fron­te­ras; sólo así esta­ble­cer un pro­gra­ma de tra­ba­ja­do­res visi­tan­tes.» (Enero 2008)

«La amnis­tía del 2003 no sig­ni­fi­ca pre­miar el com­por­ta­mien­to ile­gal.» (Enero 2008)

«Hay que reco­ger a los dos millo­nes de extran­je­ros que infrin­gie­ron la Ley y depor­tar­los.» (Enero 2008)

«Hacer todo lo que pue­da para ayu­dar a que todos los inmi­gran­tes apren­dan a hablar inglés.» (Diciem­bre 2007)

«Nada de inglés ofi­cial; los indios ame­ri­ca­nos deben usar su pro­pio idio­ma.» (Enero 2007)

«Se requie­re de refor­mas migra­to­rias para lograr segu­ri­dad nacio­nal.» (Junio 2007)

«Las pos­tu­ras bipar­ti­tas son una señal de capa­ci­dad para ser Pre­si­den­te.» (Mayo 2007)

«Hay que man­te­ner el embar­go y pro­ce­sar a Cas­tro.» (Diciem­bre 2007)

«Nada de rela­cio­nes ni diplo­má­ti­cas ni de comer­cio con ese país.» (Julio 1998)

«Sería inge­nuo excluir las armas nuclea­res; inge­nuo excluir ata­car a Pakis­tán.» (Agos­to 2007)

«Con la gue­rra de Iraq ‘hemos des­via­do la aten­ción de nues­tro hemis­fe­rio y hemos paga­do un pre­cio por eso’.» (Mar­zo 2007)

Pro­me­te visi­tar sus pro­pie­da­des en el con­ti­nen­te. Dijo que de ser elec­to a la Casa Blan­ca en el 2008, su pri­mer via­je sería a Méxi­co, Cana­dá y Amé­ri­ca Lati­na para «reafir­mar mi com­pro­mi­so con nues­tro hemis­fe­rio y con la impor­tan­cia de las rela­cio­nes den­tro de nues­tro hemis­fe­rio».

En todo su libro, de obli­ga­da refe­ren­cia en mis Refle­xio­nes, afir­ma era fuer­te en His­to­ria. No apa­re­ce una sola refe­ren­cia a un pen­sa­dor polí­ti­co, ni siquie­ra a uno solo de los que ins­pi­ra­ron la Decla­ra­ción de Inde­pen­den­cia de las 13 Colo­nias el 4 de julio de 1776, que den­tro de 4 meses y 23 días cum­pli­rá 232 años.

Hace más de 2,400 años Sócra­tes, reco­no­ci­do sabio ate­nien­se, famo­so por su méto­do y már­tir de sus ideas, cons­cien­te de las limi­ta­cio­nes huma­nas, expre­só: «Solo sé que no sé nada.» Hoy, McCain, el can­di­da­to repu­bli­cano, excla­ma ante sus con­ciu­da­da­nos: «Solo sé que lo sé todo».

Con­ti­nua­ré.

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *