El atro­pe­llo elec­to­ral por Ramón Sola

El TAV es un atro­pe­llo en toda regla en su con­jun­to, pero en Nafa­rroa se con­vier­te ade­más en el sím­bo­lo de la dete­rio­ra­da situa­ción polí­ti­ca en el herrial­de. El mis­mo Gobierno Sanz que lan­za a dia­rio alar­mis­tas men­sa­jes de que no hay dine­ro para algo tan bási­co y uni­ver­sal como la sani­dad, se mues­tra encan­ta­do a la vez en vaciar las arcas para un macro­pro­yec­to de nece­si­dad más que dudo­sa y que bene­fi­cia­ría sólo a unos pocos. Sin embar­go, las cuen­tas son cla­ras: el con­se­je­ro Alber­to Cata­lán con­fir­ma que la Hacien­da nava­rra asu­mi­rá al menos 60 millo­nes de euros para ace­le­rar la par­te del TAV que corres­pon­de a Madrid, y su com­pa­ñe­ra María Kutz admi­te al mis­mo tiem­po que el blo­queo de las cuen­tas de Osa­sun­bi­dea se ha supe­ra­do con un «par­che» de tres millo­nes de euros. O sea, vein­te veces menos.

Sin embar­go, el Gobierno y su entorno pro­pa­gan­dís­ti­co bus­can ven­der la sani­dad como un pozo sin fon­do y el TAV, por con­tra, como una nece­si­dad acu­cian­te. Y lo están logran­do. Gru­pos como Nafa­rroa Bai e IUN, que ponen el gri­to en el cie­lo con lo de Osa­sun­bi­dea, han mini­mi­za­do has­ta aho­ra el derro­che del TAV o inclu­so han ins­ta­do a cerrar el convenio.

Así, no es raro que Miguel Sanz ‑hom­bre dado a arre­ba­tos como todo el mun­do sabe- ya ame­na­ce vela­da­men­te con ade­lan­tos elec­to­ra­les. Y qui­zás ni siquie­ra sea, como mati­zó ayer, por lo del tren… sino por faci­li­tar a UPN otros cua­tro años tan cómo­dos de gobierno.

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