Cuba, la Unión Euro­pea y los Cin­co por José Steinsleger

¿Y si Cuba inter­cam­bia­se a sus… (ya-no-sé-cómo-nom­brar­los) por los cin­co rehe­nes cuba­nos que han cum­pli­do más de 10 años de reclu­sión injus­ta en pena­les de máxi­ma segu­ri­dad de Esta­dos Uni­dos? Ima­gi­ne­mos un can­je tipo nove­la John Le Carré: los tuyos por los míos.

Nega­ti­vo. Esos jue­gos fun­cio­nan entre igua­les, y no cuan­do los unos resis­ten con moral revo­lu­cio­na­ria, y los otros recu­rren al chan­ta­je moral del faqui­ris­mo indu­ci­do por Mia­mi. La Con­ven­ción de Gine­bra, inclu­so, esta­ble­ce a modo de «razo­nes huma­ni­ta­rias»: «Siem­pre que las cir­cuns­tan­cias lo per­mi­tan, se con­cer­ta­rá un armis­ti­cio, una inte­rrup­ción del fue­go, o acuer­dos loca­les que per­mi­tan la reco­gi­da, el can­je y el tras­la­do de los heri­dos aban­do­na­dos en el cam­po de bata­lla» (artícu­lo 15, capí­tu­lo 1, 12 de agos­to de 1949).

Lamen­to haber echa­do mano a un pro­to­co­lo más vie­jo que la revo­lu­ción cuba­na. ¿No dijo la Casa Negra en 2002 que la Con­ven­ción de Gine­bra “… hacía ver pin­to­res­cas algu­nas de sus pro­vi­sio­nes” (entre­vis­ta con Alber­to R. Gon­zá­lez, News­week, 17/​5/​04).

La con­ven­ción está vigen­te y los «paí­ses civi­li­za­dos» no la han dero­ga­do. Bueno, por aho­ra. Como fue­re, Euro­pa sigue con­va­li­dan­do lo que siem­pre fue: un gran cen­tro de exce­len­cia aca­dé­mi­ca que rega­la diplo­ma­dos en asun­tos de hipo­cre­sía, cinis­mo y doble moral. Washing­ton orde­na y la Unión Euro­pea (UE) le hace los man­da­dos para pedir hoy por los «disi­den­tes» en Cuba, que ya maña­na habrá tiem­po para pedir por los 12 millo­nes de cuba­nos «cau­ti­vos del régi­men castrista».

Conoz­ca­mos a las nue­vas auto­ri­da­des de la UE:

● Jerzy Buzek (pola­co), pre­si­den­te del Par­la­men­to Euro­peo y peón de la CIA en los vie­jos tiem­pos del «sin­di­ca­lis­mo libre» de Lech Walesa.

● José Manuel Durao (por­tu­gués), pre­si­den­te de la comu­ni­dad, y solí­ci­to anfi­trión de los tres «huma­nis­tas» que en las Azo­res acor­da­ron la gue­rra de Iraq (Bush, Blair, Aznar, 2003).

● Cathe­ri­ne Ash­ton (ingle­sa), no tan gua­pa como la racis­ta Car­la Bru­ni, pero baro­ne­sa Ash­ton of Upho­lland y pre­si­den­ta de rela­cio­nes exte­rio­res y asun­tos de segu­ri­dad, car­go lega­do por Javier Sola­na, el cono­ci­do cri­mi­nal de gue­rra español.

● Her­man Van Rom­puy (bel­ga), chu­pa­ci­rios asu­mi­do de la Demo­cra­cia Cris­tia­na fla­men­ca, autor de la fra­se «los prin­ci­pios hay que guar­dar­los para las gran­des oca­sio­nes», pre­si­den­te del Con­se­jo de Euro­pa y miem­bro de la Inter­na­cio­nal Demó­cra­ta de Cen­tro que pre­si­de un famo­so pen­sa­dor de Guanajuato.

Ésa es la Arma­da Bran­ca­leo­ne que pre­ten­de dic­tar­le a Cuba lec­cio­nes de huma­ni­dad, en tan­to sola­pa el geno­ci­dio en Iraq, Afga­nis­tán, Pales­ti­na, Con­go, Colom­bia; auto­ri­za los vue­los clan­des­ti­nos con pri­sio­ne­ros de la CIA en sus terri­to­rios, impul­sa leyes racis­tas con­tra los inmi­gran­tes, tole­ra la espe­cu­la­ción de Fran­cia en la recons­truc­ción de Hai­tí, silen­cia los atro­pe­llos en el País Vas­co, fes­te­ja las farras nero­nia­nas de Sil­vio Ber­lus­co­ni, y nie­ga la ideo­lo­gía negre­ra que duran­te cin­co siglos dio de comer a sus ban­que­ros y filó­so­fos insignes.

Cuba ha desa­rro­lla­do un alto sen­ti­do de la soli­da­ri­dad y una fuer­te cora­za emo­cio­nal para evi­tar que las decep­cio­nes la dobleguen:

–¿Qué huel­ga mere­ce Cas­tro si Fari­ñas mue­re de hambre?

Pablo Mila­nés: –Hay que con­de­nar des­de el pun­to de vis­ta humano. Esas cosas no se hacen. Las ideas se dis­cu­ten y se com­ba­ten, no se encarcelan.

–¿Qué han hecho los revo­lu­cio­na­rios con la revolución?

–Que­dar­se en el tiem­po. Y la his­to­ria debe avan­zar con ideas y hom­bres nue­vos. Se han con­ver­ti­do en reac­cio­na­rios de sus pro­pias ideas… hace fal­ta otra revo­lu­ción por­que tene­mos man­chi­tas. El sol enor­me que nació en el 59 se ha ido lle­nan­do de man­chas en la medi­da que se va ponien­do viejo.

–¿De qué calla­da mane­ra hablan los cubanos?

–Los cuba­nos hablan a tra­vés del cho­teo. El cho­teo nos sal­va de la amargura.

–¿Por qué no bas­ta­ba que ella (Yolan­da) murie­ra por usted?

–Por­que en reali­dad, el que esta­ba murien­do era yo (entre­vis­ta con El Mun­do, perió­di­co de Madrid, 13/​3/​10).

¿Qué pei­na más canas? ¿La revo­lu­ción o los 234 años de ley del Oes­te? Por otro lado, qué bueno que el cho­teo sal­ve a los cuba­nos de la amar­gu­ra. ¿Pero cuál? ¿La depa­ra­da por medio siglo de blo­queo, o la de algu­nos de sus hijos y nie­tos que arro­jan la toa­lla? Cui­da­do… No vaya a ser que «otra revo­lu­ción» aca­be con el lega­do musi­cal de Pablo Mila­nés en la hoguera.

La revo­lu­ción cuba­na lle­gó a vie­ja por sabia, y no por pen­de­ja. Sabe, y no es poco, que nin­gu­na ver­dad o decla­ra­ción de amor res­pon­de al pun­to medio. Por­que en el momen­to que admi­ta res­tau­ra­cio­nes, cava­rá un hoyo más pro­fun­do que el per­fo­ra­do por los far­san­tes de la «tole­ran­cia» y sus men­sa­jes publi­ci­ta­rios de espe­ci­fi­ca­ción débil.

Yolan­da des­nu­dó a Pablo con sie­te razo­nes que nun­ca estu­vie­ron muy cla­ras que diga­mos. En cam­bio, las com­pa­ñe­ras de cua­tro de los Cin­co (Olga, Adria­na, Eli­za­beth y Rosa) des­nu­dan con sus razo­nes al impe­rio. Y para com­pen­sar sus ham­bres de amor se sos­tie­nen con las cin­co pala­bras que los Cin­co les envían des­de sus pri­sio­nes del nor­te: aquí no se rin­de nadie.

La Jor­na­da

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