Hacia dón­de va la xeno­fo­bia en Espa­ña?, por Jube­nal Quis­pe

Según el últi­mo infor­me titu­la­do “Evo­lu­ción del Racis­mo y la Xeno­fo­bia en Espa­ña, 2009” del Obser­va­to­rio Espa­ñol del Racis­mo y la Xeno­fo­bia (OBERAXE), ads­cri­to a la Secre­ta­ría de Esta­do de Inmi­gra­ción y Emi­gra­ción, 3 de cada 4 espa­ño­les encues­ta­dos piden leyes más drás­ti­cas con­tra la inmi­gra­ción. La mues­tra fue de 3000 encues­ta­dos.
Si para el año 2000, el 36% de espa­ño­les y espa­ño­las pedía el endu­re­ci­mien­to de las leyes inmi­gra­to­rias, para el 2004, este por­cen­ta­je subió a 56%. Pero aho­ra, sólo cin­co años des­pués, el 75% exi­ge mayor rigi­dez legal con la inmi­gra­ción. ¿Qué ocu­rre con esta Espa­ña cuya his­to­ria está hil­va­na­da de idas y vuel­tas migra­to­rias en dife­ren­tes direc­cio­nes y épo­cas? ¿No es Espa­ña el Esta­do demo­crá­ti­co moderno, ilus­tra­do y asen­ta­do en los dere­chos fun­da­men­ta­les del ser humano? ¿Cómo expli­car esta pre moder­ni­dad en una socie­dad “pos­mo­der­na”? En sus más de 350 pági­nas, el infor­me indi­ca que el racis­mo con­tra las y los inmi­gran­tes cre­ce de mane­ra alar­man­te.
Evi­den­cia, por ejem­plo, la ani­mad­ver­sión gene­ra­li­za­da con­tra afri­ca­nos del nor­te por el color de la piel, el idio­ma y la reli­gión. Los lati­no­ame­ri­ca­nos, en su mayo­ría, son recha­za­dos, aun­que en menor medi­da, pero los argen­ti­nos, por sus ras­gos físi­cos y cul­tu­ra­les, son acep­ta­dos. Las ruma­nas, acep­ta­das por el color de la piel, sólo has­ta cuan­do el acen­to idio­má­ti­co los trai­cio­na. Y así. El infor­me arro­ja la tris­te reali­dad de: si en Espa­ña eres blan­co, tie­nes pla­ta y hablas inglés o ale­mán, no impor­ta que seas extran­je­ro. ¡No eres inmi­gran­te! Si eres de otro color, tie­nes que jugar fút­bol o ir a la aje­na gue­rra en Afga­nis­tán para ser acep­ta­do.
Vea­mos quié­nes son este 75% del cual habla el infor­me. El docu­men­to seña­la que las per­so­nas de más edad, de bajo nivel de estu­dios, de ocu­pa­cio­nes labo­ra­les de esca­sa cua­li­fi­ca­ción, ideo­ló­gi­ca­men­te posi­cio­na­das hacia la dere­cha, y que se decla­ran cre­yen­tes muy prac­ti­can­tes, son las más rea­cias a la inmi­gra­ción (p.43). Pero tam­bién están los ambi­va­len­tes, per­so­nas más jóve­nes, que han expe­ri­men­ta­do des­em­pleo, de situa­ción socio labo­ral más pre­ca­ria, de nivel de estu­dios medio, ideo­ló­gi­ca­men­te de izquier­da y con creen­cia y prác­ti­ca reli­gio­sa.
Quie­nes tole­ran la inmi­gra­ción, son per­so­nas de un nivel ele­va­do de estu­dios, al igual que su posi­ción eco­nó­mi­ca y pro­fe­sio­nal, de alta espe­cia­li­za­ción y nivel de ren­ta. Lo que les sitúa en una posi­ción “más pri­vi­le­gia­da” ante la inmi­gra­ción, y les dis­tan­cia de la com­pe­ten­cia con inmi­gran­tes (acce­so a pues­tos de tra­ba­jo, a ayu­das y pres­ta­cio­nes socia­les). De ideo­lo­gía de cen­tro izquier­da y reli­gio­sa­men­te poco prac­ti­can­tes (p. 361). Éste colec­ti­vo es una mino­ría fren­te a los dos ante­rio­res que repre­sen­tan el 75% de las y los encues­ta­dos.
Los resul­ta­dos del infor­me indi­can varias ver­da­des de fon­do. Pri­me­ro, Espa­ña con­ti­núa sien­do una socie­dad apri­sio­na­da por este­reo­ti­pos y bar­ni­za­da por la moder­ni­dad. La demo­cra­cia y la ilus­tra­ción euro­pea no sólo lle­ga­ron tar­días al país, sino que en gran­des nichos socia­les son aún des­co­no­ci­das. La Espa­ña moder­na, inte­gra­da a la Euro­pa cul­ta, sólo fue un bar­niz que aho­ra se dilu­ye al rit­mo de la cri­sis finan­cie­ra y el paro galo­pan­te. El país con­ti­núa sien­do el rei­no de los este­reo­ti­pos, supers­ti­cio­nes y case­ría de bru­jas.
Podría­mos defi­nir este­reo­ti­po como una “ima­gen con­ven­cio­nal y sin refle­xión que se ha acu­ña­do para un gru­po de gen­te” (Quin y McMahon, 1997: 137). Se tra­ta por lo tan­to de una for­ma sim­ple de pen­sar sobre un con­jun­to de per­so­nas que faci­li­ta el comu­ni­car nues­tras ideas, y nues­tra men­te los uti­li­za con fre­cuen­cia y de for­ma incons­cien­te. Los este­reo­ti­pos son recur­sos que evi­tan el esfuer­zo men­tal para ana­li­zar, com­pren­der y expli­car cada reali­dad. Es un meca­nis­mo para des­viar la res­pon­sa­bi­li­dad moral. Y ante todo es la mani­fes­ta­ción de un auto odio. En este sen­ti­do, los este­reo­ti­pos son pato­lo­gías exclu­yen­tes con la racio­na­li­dad ilus­tra­da (Roca, 2006). Se odia al inmi­gran­te por­que éste es la remi­nis­cen­cia de la nefas­ta his­to­ria nóma­da de Espa­ña que las y los espa­ño­les no ter­mi­na de dige­rir.
Los datos indi­can que la xeno­fo­bia con­tra las y los inmi­gran­tes comen­zó a tomar fuer­za ati­za­dos por dis­cur­sos polí­ti­cos con­ser­va­do­res. Slo­gans como: “no cabe­mos todos en el bar­co”, “ava­lan­cha de afri­ca­nos”, “migran­te es más pro­pen­so a delin­quir”, “las leyes son per­mi­si­vas”, “inmi­gran­tes al ase­cho”, etc., emi­ti­dos por polí­ti­cos y difun­di­dos por los medios de infor­ma­ción masi­va, fue­ron ganan­do adep­tos en una socie­dad ner­vio­sa, sacu­di­da por la cri­sis finan­cie­ra y sumi­da en uno de los paros labo­ra­les más altos del mun­do (cer­ca al 20%).
Se toma a inmi­gran­tes como chi­vos expia­to­rios para todos los pro­ble­mas irre­suel­tos del país. Por qué hay des­em­pleo, por inmi­gran­tes. Por qué hay delin­cuen­cia, por inmi­gran­tes. Por qué el males­tar del Esta­do de bien­es­tar, por inmi­gran­tes. Por qué hay xeno­fo­bia y racis­mo, por inmi­gran­tes. Has­ta inclu­so el cam­bio cli­má­ti­co es por inmi­gran­tes. ¡Si tan sólo hicié­se­mos el míni­mo esfuer­zo de pen­sar! ¡Si tan sólo inten­tá­ra­mos ima­gi­nar una Espa­ña sin inmi­gran­tes, tan solo por un día!
Con polí­ti­cos inca­pa­ces de acep­tar sus limi­ta­cio­nes en con­di­cio­nar las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do a las nue­vas reali­da­des socia­les y con una socie­dad aho­ga en el espe­jis­mo de la moder­ni­dad y per­te­nen­cia a la Unión Euro­pea, es expli­ca­ble la arre­me­ti­da de la xeno­fo­bia, pero jamás jus­ti­fi­ca­ble.
La socie­dad espa­ño­la tie­ne que enten­der que los más de 5.2 millo­nes de nue­vos veci­nos resi­den­tes no se irán de Espa­ña. Todas las polí­ti­cas de retorno volun­ta­rio han fra­ca­sa­do en el inten­to. ¿Qué que­da? ¡Apren­der a con­vi­vir jun­tos! ¡Soñar jun­tos y jun­tas para idear la nue­va Espa­ña que que­re­mos des­pués de esta deba­cle!
Las y los nue­vos veci­nos tie­nen mucho que apor­tar para salir de la situa­ción finan­cie­ra y labo­ral del país por­que en sus paí­ses de ori­gen vivie­ron en una per­ma­nen­te cri­sis. No es con más poli­cías en los metros que se garan­ti­za la con­vi­ven­cia pací­fi­ca. No es con ani­mad­ver­sión que se expul­sa a los que ya están aquí. No es con mira­das, mue­cas y comen­ta­rios arcai­cos que se cons­tru­yen rela­cio­nes bási­cas hacia una socie­dad inter­cul­tu­ral. Todo pasa por acep­tar que las y los nue­vos veci­nos ya están aquí. Reco­no­cer sus dere­chos a exis­tir como ciu­da­da­nos es una tarea inelu­di­ble. Tra­tar­los como semejantes/​prójimos es el úni­co sen­de­ro. La vía de la xeno­fo­bia y el racis­mo es la auto­pis­ta al des­pe­ña­de­ro, y el infor­me de OBERAXE es sólo una señal de aler­ta.
Fuen­te: http://​www​.alai​net​.org/​a​c​t​i​v​e​/​3​6​825

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