Una sola chis­pa pue­de incen­diar la pra­de­ra por Mao Ze Dong

Par­te de los cama­ra­das de nues­tro Par­ti­do aún no saben cómo apre­ciar correc­ta­men­te la situa­ción actual, ni cuá­les son las accio­nes que esta situa­ción exi­ge de noso­tros. Aun­que están con­ven­ci­dos de que es inevi­ta­ble un auge revo­lu­cio­na­rio, no creen que pue­da sur­gir pron­to. Por con­si­guien­te, no aprue­ban el plan para con­quis­tar Chiang­sí y sólo están de acuer­do con las accio­nes gue­rri­lle­ras erran­tes en las tres zonas en los lími­tes entre Fuchién, Kuang­tung y Chiang­sí. Ade­más, no están pro­fun­da­men­te con­ven­ci­dos de la nece­si­dad de esta­ble­cer el Poder rojo en las zonas gue­rri­lle­ras, ni, en con­se­cuen­cia, de la nece­si­dad de con­so­li­dar y exten­der este Poder rojo a fin de pro­mo­ver el auge de la revo­lu­ción en todo el país. Al pare­cer, con­si­de­ran inú­til dedi­car­se al duro tra­ba­jo de esta­ble­cer el Poder en momen­tos en que el auge revo­lu­cio­na­rio está lejano toda­vía; pre­ten­den ampliar nues­tra influen­cia polí­ti­ca recu­rrien­do a un méto­do más fácil: las accio­nes gue­rri­lle­ras erran­tes y, una vez cum­pli­da ente­ra­men­te o has­ta cier­to pun­to la labor de ganar­se a las masas en todo el país, ini­ciar un levan­ta­mien­to arma­do en toda Chi­na, levan­ta­mien­to que, con la par­ti­ci­pa­ción del Ejér­ci­to Rojo, desem­bo­ca­ría en una gran revo­lu­ción de ampli­tud nacio­nal. Esta teo­ría sobre la nece­si­dad de ganar­se pri­me­ro a las masas a esca­la nacio­nal y en todas par­tes, y esta­ble­cer des­pués el Poder, no corres­pon­de a las con­di­cio­nes reales de la revo­lu­ción chi­na. Su ori­gen es prin­ci­pal­men­te la fal­ta de una com­pren­sión cla­ra del hecho de que Chi­na es una semi­co­lo­nia que se dispu­tan muchos paí­ses impe­ria­lis­tas. Si se lle­ga a enten­der esto con cla­ri­dad, se com­pren­de­rá, en pri­mer lugar, por qué es Chi­na el úni­co país en el mun­do que expe­ri­men­ta un fenó­meno tan insó­li­to como es adop­ta­da por Chu Te y Mao Tse-tung, y tam­bién por Fang Chi-min[, que con­sis­te en crear bases de apo­yo, esta­ble­cer el Poder de mane­ra sis­te­má­ti­ca, rea­li­zar en pro­fun­di­dad la revo­lu­ción agra­ria, engro­sar las fuer­zas arma­das popu­la­res siguien­do el pro­ce­so de for­mar pri­me­ro des­ta­ca­men­tos can­to­na­les de guar­dias rojos, lue­go terri­to­ria­les, des­pués dis­tri­ta­les, pos­te­rior­men­te fuer­zas loca­les del Ejér­ci­to Rojo y, por últi­mo, un Ejér­ci­to Rojo regu­lar, y exten­der el Poder a modo de olea­das, etc. Sólo así se pue­de infun­dir fe a las masas revo­lu­cio­na­rias de todo el país, tal como lo hace la Unión Sovié­ti­ca res­pec­to al mun­do ente­ro. Sólo así se pue­de oca­sio­nar inmen­sas difi­cul­ta­des a las cla­ses domi­nan­tes reac­cio­na­rias, sacu­dir sus cimien­tos y pre­ci­pi­tar su desin­te­gra­ción inter­na. Y sólo así se pue­de crear efec­ti­va­men­te un Ejér­ci­to Rojo, que ser­vi­rá de ins­tru­men­to prin­ci­pal para la gran revo­lu­ción veni­de­ra. En una pala­bra, sólo así se pue­de pro­mo­ver el auge de la revo­lu­ción. 2]1]


 * Car­ta escri­ta por el cama­ra­da Mao Tse-tung para cri­ti­car cier­tas ideas pesi­mis­tas que exis­tían en aquel tiem­po den­tro del Par­ti­do.

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el de las pro­lon­ga­das e intrin­ca­das gue­rras en el seno de las cla­ses domi­nan­tes, por qué estas gue­rras se agu­di­zan y se extien­den día a día, y por qué no ha habi­do jamás un régi­men uni­fi­ca­do en el país. En segun­do lugar, se com­pren­de­rá lo gra­ve que es el pro­ble­ma cam­pe­sino y, en con­se­cuen­cia, por qué las insu­rrec­cio­nes en el cam­po se han desa­rro­lla­do con tal ampli­tud que abar­can hoy todo el país. En ter­cer lugar, se com­pren­de­rá la jus­te­za de la con­sig­na: Por un Poder demo­crá­ti­co obre­ro-cam­pe­sino. En cuar­to lugar, se com­pren­de­rá otro fenó­meno insó­li­to – igual­men­te des­co­no­ci­do fue­ra de Chi­na y sur­gi­do en rela­ción con el fenó­meno inusi­ta­do de las pro­lon­ga­das e intrin­ca­das gue­rras en el seno de las cla­ses domi­nan­tes de Chi­na –, el de la exis­ten­cia y desa­rro­llo del Ejér­ci­to Rojo y los des­ta­ca­men­tos gue­rri­lle­ros y, jun­to con ellos, la exis­ten­cia y desa­rro­llo de peque­ñas zonas rojas rodea­das por el régi­men blan­co. En quin­to lugar, se com­pren­de­rá tam­bién que en la Chi­na semi­co­lo­nial, la crea­ción y desa­rro­llo del Ejér­ci­to Rojo, los des­ta­ca­men­tos gue­rri­lle­ros y las zonas rojas, es la for­ma más alta de la lucha cam­pe­si­na diri­gi­da por el pro­le­ta­ria­do, el resul­ta­do inevi­ta­ble del desa­rro­llo de la lucha cam­pe­si­na en una semi­co­lo­nia y, sin duda algu­na, el fac­tor más impor­tan­te para pro­mo­ver el auge revo­lu­cio­na­rio en todo el país. Y en sex­to lugar, se com­pren­de­rá asi­mis­mo que con la polí­ti­ca de sim­ples accio­nes gue­rri­lle­ras erran­tes no se pue­de cum­plir la tarea de pro­mo­ver el auge revo­lu­cio­na­rio a esca­la nacio­nal, en tan­to que es indu­da­ble­men­te correc­ta la polí­ti­ca

Los cama­ra­das que pade­cen del mal de la pre­ci­pi­ta­ción revo­lu­cio­na­ria sobres­ti­man las fuer­zas sub­je­ti­vas de la revo­lu­ción[ y

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sub­es­ti­man las fuer­zas de la con­tra­rre­vo­lu­ción. Seme­jan­te apre­cia­ción nace prin­ci­pal­men­te del sub­je­ti­vis­mo, e indu­da­ble­men­te ter­mi­na­rá con­du­cien­do al camino del put­chis­mo. Por otra par­te, la sub­es­ti­ma­ción de las fuer­zas sub­je­ti­vas de la revo­lu­ción y la sobre­es­ti­ma­ción de las fuer­zas de la con­tra­rre­vo­lu­ción cons­ti­tu­yen tam­bién una apre­cia­ción inade­cua­da, que pro­du­ci­rá inevi­ta­ble­men­te resul­ta­dos nega­ti­vos, aun­que de otro orden. Por con­si­guien­te, al juz­gar la situa­ción polí­ti­ca de Chi­na, es nece­sa­rio com­pren­der los siguien­tes pun­tos esen­cia­les :

1. A pesar de que las fuer­zas sub­je­ti­vas de la revo­lu­ción chi­na san débi­les en la actua­li­dad, lo es tam­bién toda la orga­ni­za­ción (el Poder, las fuer­zas arma­das, los par­ti­dos, etc.) de las cla­ses domi­nan­tes reac­cio­na­rias, orga­ni­za­ción que se basa en la atra­sa­da y frá­gil estruc­tu­ra social y eco­nó­mi­ca de Chi­na. Así se expli­ca por qué la revo­lu­ción no pue­de esta­llar inme­dia­ta­men­te en los paí­ses de Euro­pa occi­den­tal, don­de, aun­que actual­men­te las fuer­zas sub­je­ti­vas de la revo­lu­ción son qui­zá algo más pode­ro­sas que en Chi­na, las cla­ses domi­nan­tes reac­cio­na­rias tie­nen un pode­río muchas veces supe­rior al que poseen las cla­ses domi­nan­tes reac­cio­na­rias de nues­tro país. Y aun­que en Chi­na las fuer­zas sub­je­ti­vas de la revo­lu­ción son aho­ra débi­les, sin duda la revo­lu­ción avan­za hacia su auge más rápi­da­men­te que en Euro­pa occi­den­tal, por­que aquí las fuer­zas de la con­tra­rre­vo­lu­ción son rela­ti­va­men­te débi­les tam­bién.

2. Des­pués de la derro­ta de la revo­lu­ción en 1927, las fuer­zas sub­je­ti­vas de la revo­lu­ción han que­da­do, en efec­to, con­si­de­ra­ble­men­te debi­li­ta­das. Es muy poco lo que res­ta de ellas, y resul­ta natu­ral que aque­llos cama­ra­das que juz­gan las cosas sólo por las apa­rien­cias ten­gan ideas pesi­mis­tas. Pero si se exa­mi­na la esen­cia de las cosas, se ve un cua­dro com­ple­ta­men­te dis­tin­to. Aquí vie­ne al caso un anti­guo pro­ver­bio chino: «Una sola chis­pa pue­de incen­diar la pra­de­ra.» En otras pala­bras, nues­tras fuer­zas, aun­que muy peque­ñas aho­ra, se desa­rro­lla­rán con gran rapi­dez. En las con­di­cio­nes de Chi­na, su desa­rro­llo no sólo es posi­ble, sino prác­ti­ca­men­te inevi­ta­ble. Esto lo demos­tra­ron com­ple­ta­men­te el Movi­mien­to del 30 de Mayo y la Gran Revo­lu­ción que le siguió. Al tra­tar un asun­to, debe­mos exa­mi­nar su esen­cia y con­si­de­rar su apa­rien­cia sólo como guía que nos con­du­ce a la entra­da, y, una vez que cru­za­mos el umbral, debe­mos cap­tar la esen­cia. Este es el úni­co méto­do de aná­li­sis segu­ro y cien­tí­fi­co.

3. En for­ma simi­lar, al eva­luar a las fuer­zas de la con­tra­rre­vo­lu­ción, de nin­gu­na mane­ra debe­mos ver sólo su apa­rien­cia, sino exa­mi­nar su esen­cia. En el perío­do ini­cial del esta­ble­ci­mien­to de nues­tro

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régi­men inde­pen­dien­te en los lími­tes entre Junán y Chiang­sí, algu­nos cama­ra­das cre­ye­ron de bue­na fe en la inco­rrec­ta apre­cia­ción que hizo enton­ces el Comi­té Pro­vin­cial del Par­ti­do en Junán, y con­si­de­ra­ron que nues­tro enemi­go de cla­se no valía un cen­ta­vo. «Suma­men­te tam­ba­lean­te» y «total­men­te pre­sa de páni­co», dos expre­sio­nes que toda­vía nos cau­san risa, fue­ron las que uti­li­zó en aquel tiem­po (de mayo a junio de 1928) el Comi­té Pro­vin­cial de Junán para valo­rar a Lu Ti-ping[, gober­nan­te de dicha pro­vin­cia. Tales apre­cia­cio­nes con­du­je­ron inevi­ta­ble­men­te al put­chis­mo en el terreno polí­ti­co. Pero duran­te los cua­tro meses que van de noviem­bre de 1928 a febre­ro de 1929 (antes del esta­lli­do de la gue­rra entre Chiang Kai-shek y los cau­di­llos mili­ta­res de Kuang­sí[), cuan­do enfren­tá­ba­mos a la ter­ce­ra «cam­pa­ña con­jun­ta de ani­qui­la­mien­to»[5]del enemi­go con­tra las mon­ta­ñas Ching­kang, algu­nos cama­ra­das plan­tea­ron la siguien­te cues­tión: «¿cuán­to tiem­po podre­mos man­te­ner fla­mean­do la ban­de­ra roja?» En reali­dad, la lucha entre Ingla­te­rra, los Esta­dos Uni­dos y el Japón en Chi­na se había vuel­to enton­ces muy des­em­bo­za­da y habían madu­ra­do las con­di­cio­nes para una gue­rra intrin­ca­da entre Chiang Kai-shek, los cau­di­llos mili­ta­res de Kuang­sí y Feng Yu-siang. Este era, en esen­cia, el momen­to en que la marea con­tra­rre­vo­lu­cio­na­ria comen­za­ba a bajar y la marea revo­lu­cio­na­ria, a cre­cer de nue­vo. Sin embar­go, duran­te ese perío­do exis­tían ideas pesi­mis­tas no sólo en el Ejér­ci­to Rojo y en las orga­ni­za­cio­nes loca­les del Par­ti­do, sino que inclu­so el Comi­té Cen­tral se dejó enga­ñar por las apa­rien­cias y adop­tó un tono pesi­mis­ta. La car­ta de febre­ro del Comi­té Cen­tral[ es una prue­ba del aná­li­sis pesi­mis­ta que se hacía enton­ces en el Par­ti­do. 6]4]3]

4. La actual situa­ción obje­ti­va toda­vía pue­de des­orien­tar fácil­men­te a los cama­ra­das que sólo ven las apa­rien­cias y no pene­tran en la esen­cia. Espe­cial­men­te los que tra­ba­jan en el Ejér­ci­to Rojo, cuan­do sufren una derro­ta, cuan­do están rodea­dos o aco­sa­dos por pode­ro­sas fuer­zas enemi­gas, a menu­do, sin que­rer­lo, gene­ra­li­zan y exa­ge­ran su situa­ción momen­tá­nea, par­ti­cu­lar y local, como si glo­bal­men­te fue­ra poco bri­llan­te la situa­ción de todo el país y del mun­do ente­ro, y vagas y remo­tas las pers­pec­ti­vas de vic­to­ria de la revo­lu­ción. En su obser­va­ción de las cosas, estos cama­ra­das se afe­rran a las apa­rien­cias y pasan por alto la esen­cia, por­que no han efec­tua­do un aná­li­sis cien­tí­fi­co de la esen­cia de la situa­ción gene­ral. A la pre­gun­ta de si sur­gi­rá pron­to en Chi­na un auge revo­lu­cio­na­rio, se pue­de dar una res­pues­ta pre­ci­sa sólo des­pués de haber exa­mi­na­do en deta­lle si real­men­te están en desa­rro­llo las diver­sas con­tra­dic­cio­nes que con-

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ducen a este auge. Dado que, en el plano inter­na­cio­nal, se desa­rro­llan las con­tra­dic­cio­nes entre los paí­ses impe­ria­lis­tas, entre estos paí­ses y sus colo­nias y entre los impe­ria­lis­tas y el pro­le­ta­ria­do de sus pro­pios paí­ses, los impe­ria­lis­tas sien­ten con mayor apre­mio la nece­si­dad de dispu­tar­se a Chi­na. A medi­da que se inten­si­fi­ca la dispu­ta entre los impe­ria­lis­tas por adue­ñar­se de Chi­na, se desa­rro­llan simul­tá­nea­men­te en el terri­to­rio chino tan­to la con­tra­dic­ción entre el impe­ria­lis­mo y toda la nación chi­na como las con­tra­dic­cio­nes de los impe­ria­lis­tas entre sí, por lo cual se pro­du­cen gue­rras intrin­ca­das cada vez más exten­sas y vio­len­tas entre las dis­tin­tas cama­ri­llas de gober­nan­tes reac­cio­na­rios de Chi­na, y se desa­rro­llan dia­ria­men­te las con­tra­dic­cio­nes entre éstas. Las con­tra­dic­cio­nes entre las dis­tin­tas cama­ri­llas de gober­nan­tes reac­cio­na­rios – las gue­rras intrin­ca­das entre los cau­di­llos mili­ta­res – van acom­pa­ña­das del aumen­to de los impues­tos, lo que con­du­ce a la agu­di­za­ción dia­ria de la con­tra­dic­ción entre las gran­des masas de con­tri­bu­yen­tes y los gober­nan­tes reac­cio­na­rios. La con­tra­dic­ción entre el impe­ria­lis­mo y la indus­tria nacio­nal chi­na va acom­pa­ña­da del hecho de que esta últi­ma no pue­de obte­ner con­ce­sio­nes del pri­me­ro, lo cual agu­di­za la con­tra­dic­ción entre la bur­gue­sía y la cla­se obre­ra de Chi­na: los capi­ta­lis­tas chi­nos tra­tan de encon­trar una sali­da a tra­vés de la desen­fre­na­da explo­ta­ción de los obre­ros, y éstos les opo­nen resis­ten­cia. La agre­sión comer­cial de los paí­ses impe­ria­lis­tas, la explo­ta­ción por par­te del capi­tal mer­can­til chino, el aumen­to de los impues­tos por el gobierno, etc., traen con­si­go una pro­fun­di­za­ción aún mayor de la con­tra­dic­ción entre la cla­se terra­te­nien­te y el cam­pe­si­na­do, es decir, se agra­va la explo­ta­ción por medio del arrien­do de la tie­rra y la usu­ra, y cre­ce el odio de los cam­pe­si­nos hacia los terra­te­nien­tes. A cau­sa de la pre­sión de las mer­can­cías extran­je­ras, del ago­ta­mien­to de la capa­ci­dad adqui­si­ti­va de las gran­des masas de obre­ros y cam­pe­si­nos y del aumen­to de los impues­tos por el gobierno, los comer­cian­tes en pro­duc­tos nacio­na­les y los pro­duc­to­res inde­pen­dien­tes se ven empu­ja­dos cada vez más a la quie­bra. Como el gobierno reac­cio­na­rio incre­men­ta ili­mi­ta­da­men­te sus tro­pas, pese a la esca­sez de pro­vi­sio­nes y fon­dos para man­te­ner­las y como, a con­se­cuen­cia de ello, las gue­rras se hacen cada día más fre­cuen­tes, las masas de sol­da­dos sufren cons­tan­tes pri­va­cio­nes. Debi­do al aumen­to de los impues­tos esta­ta­les, a la cre­cien­te car­ga de los arrien­dos e intere­ses exi­gi­dos por los terra­te­nien­tes y a la dia­ria amplia­ción de los desas­tres de la gue­rra, el ham­bre y el ban­do­le­ris­mo se han exten­di­do por todo el país y las gran­des masas cam­pe­si­nas y los pobres de la

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ciu­dad se encuen­tran en una situa­ción en la que ape­nas pue­den sub­sis­tir. A cau­sa de la caren­cia de fon­dos para el sos­te­ni­mien­to de escue­las, muchos alum­nos temen no poder con­ti­nuar sus estu­dios; debi­do al carác­ter atra­sa­do de la pro­duc­ción, muchos estu­dian­tes gra­dua­dos no tie­nen espe­ran­zas de encon­trar empleo. Com­pren­dien­do todas estas con­tra­dic­cio­nes, sabre­mos en qué deses­pe­ra­da situa­ción y en qué caó­ti­co esta­do se encuen­tra Chi­na, y vere­mos que inevi­ta­ble­men­te y muy pron­to sur­gi­rá el auge de la revo­lu­ción diri­gi­da con­tra los impe­ria­lis­tas, los cau­di­llos mili­ta­res y los terra­te­nien­tes. Toda Chi­na está lle­na de leña seca, que arde­rá pron­to en una gran lla­ma­ra­da. El pro­ver­bio, «Una sola chis­pa pue­de incen­diar la pra­de­ra», es una des­crip­ción apro­pia­da de cómo se desa­rro­lla­rá la situa­ción actual. Bas­ta echar una mira­da a las huel­gas obre­ras, las insu­rrec­cio­nes cam­pe­si­nas, los moti­nes de sol­da­dos y las huel­gas estu­dian­ti­les, que están desa­rro­llán­do­se en muchos luga­res, para dar­se cuen­ta de que esa «sola chis­pa», sin duda algu­na, no tar­da­rá en «incen­diar la pra­de­ra».

La idea gene­ral de lo expues­to ante­rior­men­te esta­ba con­te­ni­da ya en la car­ta del Comi­té del Fren­te al Comi­té Cen­tral, fecha­da el 5 de abril de 1929, en la que se decía:

    «En su car­ta [del 9 de febre­ro de 1929] el Comi­té Cen­tral ha hecho una apre­cia­ción dema­sia­do pesi­mis­ta de la situa­ción obje­ti­va y de nues­tras fuer­zas sub­je­ti­vas. La ter­ce­ra cam­pa­ña de “ani­qui­la­mien­to” lan­za­da por el Kuo­min­tang con­tra las mon­ta­ñas Ching­kang mar­có el pun­to cul­mi­nan­te de la marea con­tra­rre­vo­lu­cio­na­ria. Pero allí se detu­vo y des­de enton­ces se han ini­cia­do el gra­dual des­cen­so de esta marea y el pro­gre­si­vo ascen­so de la marea revo­lu­cio­na­ria. La capa­ci­dad com­ba­ti­va y orga­ni­za­ti­va del Par­ti­do, a pesar de haber­se debi­li­ta­do tan­to como lo seña­la el Comi­té Cen­tral, se reco­bra­rá con gran rapi­dez y pron­to des­apa­re­ce­rá la pasi­vi­dad entre sus cua­dros, con el des­cen­so gra­dual de la marea con­tra­rre­vo­lu­cio­na­ria. Las masas nos segui­rán sin duda algu­na. La polí­ti­ca de matan­za[ sólo sir­ve para “empu­jar los peces hacia las aguas pro­fun­das[8], y el refor­mis­mo, a su vez, ha deja­do de atraer a las masas. Sin duda, las ilu­sio­nes de las masas con res­pec­to al Kuo­min­tang se des­va­ne­ce­rán muy pron­to. En la situa­ción que va a sur­gir, nin­gún otro par­ti­do podrá com­pe­tir con el Par­ti­do Comu­nis­ta en la con­quis­ta de las masas. La línea polí­ti­ca y la línea de orga­ni­za­ción tra­za­das por el VI Con­gre­so 9]7]

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    Nacio­nal del Par­ti­do[ son correc­tas: la revo­lu­ción en la eta­pa actual es demo­crá­ti­ca, y no socia­lis­ta; la tarea actual del Par­ti­do [aquí debe­ría haber­se agre­ga­do: “en las gran­des ciu­da­des”] con­sis­te en ganar­se a las masas y no en orga­ni­zar insu­rrec­cio­nes inme­dia­tas. Pero, la revo­lu­ción se desa­rro­lla­rá con gran rapi­dez, y debe­mos adop­tar una acti­tud posi­ti­va en la pro­pa­gan­da y la pre­pa­ra­ción para las insu­rrec­cio­nes arma­das. En la caó­ti­ca situa­ción actual, podre­mos diri­gir a las masas sólo a base de con­sig­nas y acti­tud posi­ti­vas. Igual­men­te, sólo adop­tan­do tal acti­tud, el Par­ti­do podrá recu­pe­rar su capa­ci­dad de com­ba­te. […] La direc­ción del pro­le­ta­ria­do cons­ti­tu­ye la úni­ca cla­ve para la vic­to­ria de la revo­lu­ción. Asen­tar al Par­ti­do sobre una base pro­le­ta­ria y esta­ble­cer célu­las en las empre­sas indus­tria­les de los cen­tros urba­nos, son en este momen­to impor­tan­tes tareas en el terreno orga­ni­za­ti­vo; pero al mis­mo tiem­po, el desa­rro­llo de la lucha en el cam­po, el esta­ble­ci­mien­to del Poder rojo en peque­ñas zonas, la crea­ción y engro­sa­mien­to del Ejér­ci­to Rojo son, antes que nada, los prin­ci­pa­les requi­si­tos para ayu­dar a la lucha en las ciu­da­des y pro­mo­ver el auge revo­lu­cio­na­rio. Por con­si­guien­te, es erró­neo renun­ciar a la lucha en las ciu­da­des; pero, en nues­tra opi­nión, tam­bién se equi­vo­ca­rá todo miem­bro del Par­ti­do que tema el desa­rro­llo de la fuer­za cam­pe­si­na, cre­yen­do que la revo­lu­ción será per­ju­di­ca­da si esa fuer­za supera a la obre­ra. Pues en la Chi­na semi­co­lo­nial, la revo­lu­ción fra­ca­sa inevi­ta­ble­men­te cuan­do la lucha cam­pe­si­na no cuen­ta con la direc­ción de los obre­ros, pero jamás se per­ju­di­ca por­que la fuer­za de los cam­pe­si­nos se tor­ne, en el cur­so de la lucha, mayor que la de los obre­ros.»

En cuan­to al pro­ble­ma de la tác­ti­ca de acción del Ejér­ci­to Rojo, la car­ta dio la siguien­te res­pues­ta:

    «A fin de pre­ser­var el Ejér­ci­to Rojo y movi­li­zar a las masas, el Comi­té Cen­tral nos pro­po­ne divi­dir las fuer­zas en uni­da­des muy peque­ñas, dis­per­sar­las por el cam­po y ale­jar de las filas a Chu Te y Mao Tse-tung, ocul­tan­do así los gran­des blan­cos al enemi­go. Esta es una idea apar­ta­da de la reali­dad. Ya en el invierno de 1927, pla­nea­mos divi­dir nues­tras fuer­zas en com­pa­ñías o bata­llo­nes para que actua­ran inde­pen­dien­te­men­te, dis­per­sar­las por el cam­po, movi­li­zar a las masas por medio de las tác­ti­cas gue­rri­lle­ras y evi­tar con­ver­tir­nos en blan­co del enemi­go; esto lo pusi­mos en prác­ti­ca en nume­ro­sas oca­sio­nes, pero siem­pre fra­ca-

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    samos. Las cau­sas son: 1) A dife­ren­cia de los des­ta­ca­men­tos loca­les de guar­dias rojos, la mayo­ría de los sol­da­dos de las fuer­zas regu­la­res del Ejér­ci­to Rojo no son nati­vos de la loca­li­dad. 2) La divi­sión de las fuer­zas en peque­ñas uni­da­des da como resul­ta­do una direc­ción débil e inca­pa­ci­dad para enfren­tar cir­cuns­tan­cias adver­sas, lo cual con­du­ce fácil­men­te a la derro­ta. 3) Es fácil que las peque­ñas uni­da­des dis­per­sas sean derro­ta­das por sepa­ra­do. 4) Cuan­to más adver­sas son las cir­cuns­tan­cias, tan­to mayor es la nece­si­dad de que las fuer­zas se con­cen­tren y que los diri­gen­tes luchen con fir­me­za, por­que sólo así se pue­de con­se­guir la uni­dad inter­na y hacer fren­te al enemi­go. Sólo en cir­cuns­tan­cias favo­ra­bles es acon­se­ja­ble divi­dir las fuer­zas para ope­ra­cio­nes gue­rri­lle­ras, y sólo enton­ces los diri­gen­tes no tie­nen tan­ta nece­si­dad, como en cir­cuns­tan­cias adver­sas, de per­ma­ne­cer con sus tro­pas todo el tiem­po.»

Las con­si­de­ra­cio­nes arri­ba expues­tas tie­nen un defec­to: los argu­men­tos que se invo­can con­tra la divi­sión de las fuer­zas son todos de carác­ter nega­ti­vo, y esto está muy lejos de ser sufi­cien­te. He aquí la razón posi­ti­va en favor de la con­cen­tra­ción de las fuer­zas: sólo la con­cen­tra­ción nos per­mi­ti­rá ani­qui­lar uni­da­des enemi­gas rela­ti­va­men­te gran­des y ocu­par pobla­dos. Sólo des­pués de haber ani­qui­la­do uni­da­des enemi­gas rela­ti­va­men­te gran­des y ocu­pa­do pobla­dos, podre­mos movi­li­zar a las masas en gran esca­la y esta­ble­cer el Poder en zonas que abar­quen varios dis­tri­tos colin­dan­tes. Sólo así podre­mos lla­mar la aten­ción de las pobla­cio­nes pró­xi­mas y leja­nas (esto es lo que se lla­ma exten­der la influen­cia polí­ti­ca) y con­tri­buir efec­ti­va­men­te a la pro­mo­ción del auge revo­lu­cio­na­rio. Por ejem­plo, tan­to el Poder que crea­mos el año ante­pa­sa­do en los lími­tes entre Junán y Chiang­sí, como el Poder crea­do en el Oes­te de Fuchién el año pasa­do[, fue­ron el resul­ta­do de nues­tra polí­ti­ca de con­cen­tra­ción de las fuer­zas. Este es un prin­ci­pio gene­ral. Pero, ése dan o no casos en que es nece­sa­rio divi­dir las fuer­zas? Sí, se dan. En la car­ta del Comi­té del Fren­te al Comi­té Cen­tral se habla de las tác­ti­cas gue­rri­lle­ras del Ejér­ci­to Rojo, inclui­da la divi­sión de las fuer­zas den­tro de un radio redu­ci­do: 10]

Aquí «ten­der la red» sig­ni­fi­ca divi­dir nues­tras fuer­zas den­tro de un radio redu­ci­do. Así, por ejem­plo, cuan­do toma­mos por pri­me­ra vez la capi­tal del dis­tri­to de Yung­sin, en los lími­tes entre Junán y Chiang­sí, divi­di­mos los 29.ƒ y 31.ƒ Regi­mien­tos den­tro de los lími­tes de dicho dis­tri­to. Otro ejem­plo, cuan­do toma­mos por ter­ce­ra vez Yung­sin, divi­di­mos nues­tras fuer­zas des­pa­chan­do el 28.ƒ Regi­mien­to a la fron­te­ra de Anfu, el 29.ƒ a Lien­jua y el 31.ƒ a la fron­te­ra de Chían. Un ejem­plo más, en abril y mayo del año pasa­do, nues­tras fuer­zas se divi­die­ron en los dis­tri­tos del Sur de Chiang­sí y, en julio, en los dis­tri­tos del Oes­te de Fuchién. En cuan­to a la divi­sión de las fuer­zas en un amplio radio, sólo es posi­ble bajo dos con­di­cio­nes: que las cir­cuns­tan­cias sean más o menos favo­ra­bles y que el orga­nis­mo diri­gen­te sea rela­ti­va­men­te fuer­te. Pues la divi­sión de nues­tras fuer­zas tie­ne por obje­ti­vo ase­gu­rar­nos mayo­res posi­bi­li­da­des para ganar­nos a las masas, rea­li­zar en pro­fun­di­dad la revo­lu­ción agra­ria, esta­ble­cer el Poder y ampliar las filas del Ejér­ci­to Rojo y las fuer­zas arma­das loca­les. Es pre­fe­ri­ble no divi­dir las fuer­zas si resul­ta impo­si­ble alcan­zar tales obje­ti­vos, o si, lo que es peor, exis­te la posi­bi­li­dad de que la divi­sión con­duz­ca a la derro­ta y al debi­li­ta­mien­to del Ejér­ci­to Rojo, como suce­dió en agos­to del año ante­pa­sa­do, cuan­do divi­di­mos nues­tras fuer­zas en la Región Fron­te­ri­za de Junán-Chiang­sí para

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ata­car Chen­chou. Pero, si exis­ten las dos con­di­cio­nes arri­ba men­cio­na­das, es indu­da­ble que debe­mos divi­dir las fuer­zas, por­que en este caso la divi­sión es más ven­ta­jo­sa que la con­cen­tra­ción.

La car­ta de febre­ro del Comi­té Cen­tral no fue correc­ta en su espí­ri­tu, y ha ejer­ci­do una mala influen­cia sobre una par­te de los cama­ra­das del Par­ti­do en el 4.ƒ Cuer­po de Ejér­ci­to. En esa épo­ca, el Comi­té Cen­tral emi­tió, ade­más, una cir­cu­lar en la que afir­ma­ba que no esta­lla­ría nece­sa­ria­men­te la gue­rra entre Chiang Kai-shek y los cau­di­llos mili­ta­res de Kuang­sí. Pero des­de enton­ces, las apre­cia­cio­nes y direc­ti­vas del Comi­té Cen­tral han sido correc­tas en lo fun­da­men­tal. Ya ha emi­ti­do otra cir­cu­lar para corre­gir la que con­te­nía aque­lla eva­lua­ción inade­cua­da. Aun­que no ha rec­ti­fi­ca­do dicha car­ta diri­gi­da al Ejér­ci­to Rojo, en sus direc­ti­vas ulte­rio­res ya no se obser­va el mis­mo tono pesi­mis­ta y su pun­to de vis­ta sobre las accio­nes del Ejér­ci­to Rojo coin­ci­de aho­ra con el nues­tro. Toda­vía sub­sis­te, sin embar­go, la mala influen­cia que ha ejer­ci­do la car­ta del Comi­té Cen­tral sobre una par­te de los cama­ra­das. Por lo tan­to esti­mo que aún sigue sien­do nece­sa­rio acla­rar esta cues­tión.

El plan para con­quis­tar la pro­vin­cia de Chiang­sí en el tér­mino de un año fue pro­pues­to tam­bién en abril del año pasa­do por el Comi­té del Fren­te al Comi­té Cen­tral, y lue­go se adop­tó en Yutu una deci­sión a este res­pec­to. Las razo­nes adu­ci­das enton­ces y que se expo­nían en la car­ta al Comi­té Cen­tral eran las siguien­tes:

Lo que hubo de erró­neo en la pro­po­si­ción para la con­quis­ta de Chiang­sí fue que se fijó como lími­te el pla­zo de un año. En cuan­to a

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la posi­bi­li­dad de la con­quis­ta de Chiang­sí, la pro­po­si­ción se basa­ba no sólo en las con­di­cio­nes de la pro­vin­cia mis­ma, sino tam­bién en las pers­pec­ti­vas de la pron­ta apa­ri­ción de un auge revo­lu­cio­na­rio en todo el país. Por­que si no hubié­ra­mos esta­do con­ven­ci­dos de que sur­gi­ría pron­to un auge revo­lu­cio­na­rio, no habría­mos podi­do, de nin­gún modo, lle­gar a la con­clu­sión de que se podría con­quis­tar Chiang­sí en el tér­mino de un año. El defec­to de esa pro­po­si­ción fue que fijó inde­bi­da­men­te el pla­zo de un año, e impri­mió así cier­to matiz de impa­cien­cia a la pala­bra «pron­to» en la afir­ma­ción de que «sur­gi­rá pron­to un auge revo­lu­cio­na­rio». Por lo demás, mere­cen par­ti­cu­lar aten­ción las con­di­cio­nes sub­je­ti­vas y obje­ti­vas exis­ten­tes en Chiang­sí. Apar­te de las con­di­cio­nes sub­je­ti­vas, ya expues­tas en la car­ta al Comi­té Cen­tral, se pue­den seña­lar aho­ra con cla­ri­dad tres con­di­cio­nes obje­ti­vas. En pri­mer lugar, la eco­no­mía de Chiang­sí es prin­ci­pal­men­te feu­dal, la fuer­za de la bur­gue­sía comer­cial es rela­ti­va­men­te débil, y las fuer­zas arma­das de los terra­te­nien­tes son más débi­les que en nin­gu­na otra pro­vin­cia del Sur. En segun­do lugar, Chiang­sí no tie­ne sus pro­pias tro­pas pro­vin­cia­les y siem­pre ha esta­do guar­ne­ci­da por tro­pas de otras pro­vin­cias. Traí­das para el «exter­mi­nio de los comu­nis­tas» o «exter­mi­nio de los ban­di­dos», estas tro­pas no están fami­lia­ri­za­das con las con­di­cio­nes exis­ten­tes en la loca­li­dad; y ade­más, como su inte­rés en estas ope­ra­cio­nes es mucho menor que el que podrían tener tro­pas de la pro­pia pro­vin­cia, sue­len mos­trar poco entu­sias­mo. Y en ter­cer lugar, a dife­ren­cia de Kuang­tung, que está cer­ca de Hong­kong y se halla bajo el con­trol de Ingla­te­rra en casi todos los aspec­tos, Chiang­sí se encuen­tra rela­ti­va­men­te lejos de la influen­cia del impe­ria­lis­mo. Una vez com­pren­di­dos estos tres pun­tos, podre­mos expli­car­nos por qué en Chiang­sí las insu­rrec­cio­nes en el cam­po están más exten­di­das y las uni­da­des del Ejér­ci­to Rojo y las gue­rri­llas son más nume­ro­sas que en nin­gu­na otra pro­vin­cia.

¿Cómo inter­pre­tar la pala­bra «pron­to» en la afir­ma­ción de que «sur­gi­rá pron­to un auge revo­lu­cio­na­rio»? Muchos cama­ra­das se hacen la mis­ma pre­gun­ta. Los mar­xis­tas no son adi­vi­nos. Deben y pue­den seña­lar sólo el rum­bo gene­ral del desa­rro­llo futu­ro y los cam­bios veni­de­ros; no deben ni pue­den fijar en for­ma mecá­ni­ca el día y la hora. Sin embar­go, cuan­do digo que sur­gi­rá pron­to un auge revo­lu­cio­na­rio en Chi­na, de nin­gún modo me refie­ro a algo que, según dicen algu­nos, «tie­ne la posi­bi­li­dad de sur­gir», algo ilu­so­rio, inal­can­za­ble y abso­lu­ta­men­te des­pro­vis­to de sig­ni­fi­ca­do prác­ti­co. El auge revo­lu­cio­na­rio es como un bar­co en el mar, del cual se divi­sa ya des­de la

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cos­ta la pun­ta del más­til; es como el sol nacien­te, cuyos rayos lumi­no­sos se ven a lo lejos en el Orien­te des­de la cum­bre de una alta mon­ta­ña; es como una cria­tu­ra que va a nacer y se agi­ta impa­cien­te en el vien­tre de la madre.

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