Cri­sis de cre­ci­mien­to y tiem­pos nue­vos por Iña­ki Iriondo

La «cri­sis per­pe­tua y agó­ni­ca que gra­vi­ta sobre Nafa­rroa Bai» es sus­tan­cial­men­te endó­ge­na, aun­que ten­ga un ace­le­ra­dor externo. Podría defi­nir­se como una cri­sis de cre­ci­mien­to. NaBai tie­ne una estruc­tu­ra pari­ta­ria entre los par­ti­dos pro­pia de los pri­me­ros pasos de un pro­yec­to inci­pien­te en el que pri­man la nece­si­dad y la bue­na volun­tad. Pero es una estruc­tu­ra que a estas altu­ras ya no satis­fa­ce las legí­ti­mas aspi­ra­cio­nes de los par­ti­dos que creen haber apor­ta­do más a la empre­sa común. Cuan­do empe­za­ron todo esta­ba por cons­truir y aho­ra hay un sucu­len­to pas­tel que no todos entien­den que se está repar­tien­do de for­ma jus­ta. Y, ade­más, tam­bién están los inde­pen­dien­tes y la con­cien­cia de que el espí­ri­tu de NaBai sobre­pa­sa a la suma mate­má­ti­ca de los par­ti­dos coaligados.

Y como ace­le­ra­dor exte­rior de la cri­sis apa­re­ce la idea de que tras el deba­te de la izquier­da aber­tza­le se abre un nue­vo esce­na­rio que pue­de cam­biar todo los mapas cono­ci­dos has­ta la fecha. Lo lla­ma­ti­vo en esta cir­cuns­tan­cia es que la posi­ción de algu­nos inte­gran­tes de NaBai y las pre­gun­tas que hacen los medios vayan siem­pre diri­gi­das a saber si a la izquier­da aber­tza­le se le per­mi­ti­ría sumar­se a la coa­li­ción. Que se sepa, la izquier­da aber­tza­le no ha pedi­do la entra­da a ese club y tam­po­co pare­ce que ni por peso ni por tra­di­ción su inten­ción sea la de hacer­lo. Más bien se intu­ye que tiem­pos nue­vos exi­gen ins­tru­men­tos nue­vos, sóli­dos, cohe­ren­tes y acor­da­dos entre todos los dis­pues­tos a hacer una apues­ta común.

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