El “car­ni­ce­ro de Mála­ga” con­ti­núa sien­do “gran­de de Espa­ña» por Miguel Ángel Rodrí­guez Arias

El dolor de las víc­ti­mas de Mála­ga es el dolor de todas las víc­ti­mas del fran­quis­mo y el fas­cis­mo inter­na­cio­nal, ase­si­na­dos sepul­tos o inse­pul­tos, des­apa­re­ci­dos, exter­mi­na­dos en las pri­sio­nes, peque­ños víc­ti­mas de des­apa­ri­ción infan­til, depor­ta­dos a los cam­pos nazis, exi­lia­dos, tor­tu­ra­dos, explo­ta­dos como mano de obra escla­va, veja­dos, lar­ga­men­te expo­lia­dos toda­vía en nues­tros días.

Las imá­ge­nes hechas públi­cas de las fosas de Mála­ga con­mue­ven la con­cien­cia de la huma­ni­dad, como en su día las de Bada­joz, Ger­ni­ka y tan­tos otros luga­res de nues­tra geo­gra­fía; son las imá­ge­nes del geno­ci­dio de un pue­blo.

Los con­cep­tos jurí­di­cos, las pro­pias pala­bras no alcan­zan fren­te a la fría reali­dad de los cuer­pos, la cal viva y las fosas, en Mála­ga y en todos los demás luga­res de Espa­ña; las cifras tam­po­co son sufi­cien­tes; ni las estre­me­ce­do­ras cifras de Mála­ga, ni las de otros luga­res, ni las de el con­jun­to de todos éstos y todas las fosas clan­des­ti­nas que aún res­tan por exhu­mar, los ‘niños per­di­dos’ que aún res­tan por encon­trar.

El mero hecho de pen­sar que el actual Jefe del Esta­do otor­gó el títu­lo nobi­lia­rio de “Mar­que­sa­do de Arias-Nava­rro” con cate­go­ría de Gran­de­za de Espa­ña, noble entre los nobles, y que uno y otra siguen vigen­tes mien­tras se con­ti­núan exhu­man­do cuer­pos en Mála­ga nos lle­na de ver­güen­za por la situa­ción de impu­ni­dad del fran­quis­mo en nues­tro país y por la inmo­ral actua­ción del con­jun­to de nues­tras ins­ti­tu­cio­nes y tam­bién nos lle­na de recha­zo hacia esa “noble­za fran­quis­ta”, de los geno­ci­das ensal­za­dos con títu­los y hono­res que trans­mi­ten a sus des­cen­dien­tes mien­tras los de sus dece­nas de miles de víc­ti­mas, muchas veces toda­vía con­de­na­dos como cri­mi­na­les, no reci­ben ni sus res­tos mor­ta­les y se les nie­gan sus más ele­men­ta­les dere­chos huma­nos y los dere­chos a la ver­dad, jus­ti­cia y repa­ra­ción y se ven obli­ga­dos a pere­gri­nar de fosa en fosa.

Por todo ello reque­ri­mos res­pe­tuo­sa y públi­ca­men­te al actual Jefe del Esta­do, Juan Car­los I:

a) Reque­ri­mos la inme­dia­ta nuli­dad del títu­lo del Mar­que­sa­do de Arias-Nava­rro, con Gran­de­za de Espa­ña, tam­bién cono­ci­do como el “car­ni­ce­ro de Mála­ga”, crea­do median­te Real Decre­to de 2 de julio de 1976, en vir­tud de sus espe­cí­fi­cas pre­rro­ga­ti­vas en mate­ria de títu­los nobi­lia­rios; y jun­to a éste el de todos y cada uno de los res­tan­tes títu­los nobi­lia­rios de exal­ta­ción del fran­quis­mo con­ce­di­dos por él Rey Juan Car­los o por el dic­ta­dor Fran­co, más de vein­te en total que injus­ti­fi­ca­ble­men­te con­ti­núan toda­vía en vigor.

b) Reque­ri­mos que el Jefe del Esta­do, que has­ta la fecha no ha teni­do hue­co en su apre­ta­da agen­da ins­ti­tu­cio­nal y depor­ti­va de los últi­mos 35 años para visi­tar ni una sola fosa común de los cien­tos que hie­ren nues­tra geo­gra­fía, se per­so­ne en la fosa de Mála­ga para que pue­da ver por si mis­mo el alcan­ce del geno­ci­dio lle­va­do a cabo allí y de la res­pon­sa­bi­li­dad de los hechos de los que fue par­tí­ci­pe quien da nom­bre a su mar­que­sa­do, así como acer­car­se al dolor de los fami­lia­res de las víc­ti­mas de aque­llo en lo que fue par­tí­ci­pe a quien él con­ce­dió “Gran­de­za de Espa­ña”. Nues­tro país con­ti­núa sien­do el segun­do país del mun­do en des­apa­re­ci­dos en fosas comu­nes, tan sólo supe­ra­do por­la Cam­bo­ya de Pol Pot y la repon­sa­bi­li­dad de Esta­do en que ello siga sien­do así por par­te de todos nues­tros altos repre­sen­tan­tes, más aún el jefe del Esta­do, es incon­tes­ta­ble.

c) Reque­ri­mos que el Jefe del Esta­do pida per­dón a los fami­lia­res de las víc­ti­mas de quien el ensal­zó como noble entre los nobles, con gran­de­za de Espa­ña. Y en razón de lo mis­mo reque­ri­mos tam­bién que, como alto repre­sen­tan­te del Esta­do, expre­se su cla­ra con­de­na al cons­tan­te insul­to al que son some­ti­das las fami­lias de todos los ase­si­na­dos del fran­quis­mo cada vez que algún repre­sen­tan­te ins­ti­tu­cio­nal del Esta­do cali­fi­ca como “sen­ten­cias” lo que son viles ase­si­na­tos que el dere­cho penal inter­na­cio­nal no duda en cali­fi­car, en cam­bio, como “cri­men de gue­rra” (“Las con­de­nas dic­ta­das y las eje­cu­cio­nes efec­tua­das sin sen­ten­cia pre­via pro­nun­cia­da por un tri­bu­nal cons­ti­tui­do regu­lar­men­te y que haya ofre­ci­do todas las garan­tías judi­cia­les gene­ral­men­te reco­no­ci­das como indis­pen­sa­bles”, artícu­lo 8.2. c, iv del Esta­tu­to de Roma rela­ti­vo a los crí­me­nes de gue­rra). Todos tene­mos pre­sen­te otros actos de Esta­do como el de Kevin Rudd en el Par­la­men­to de Aus­tra­lia ante los fami­lia­res de las Sto­len Gene­ra­tions o el de Willy Brandt en Var­so­via ante las víc­ti­mas del nazis­mo y for­ma par­te de todos los debe­res de «ver­dad, jus­ti­cia y repa­ra­ción» que deben ser cum­pli­dos en su tota­li­dad.

d) Reque­ri­mos que el Jefe de Esta­do reco­noz­ca y con­de­ne el geno­ci­dio lle­va­do a cabo por Fran­co y los gene­ra­les gol­pis­tas con­tra el pue­blo espa­ñol, loca­li­dad a loca­li­dad que iba cayen­do bajo su con­trol. Que se posi­cio­ne públi­ca­men­te a favor de la per­se­cu­ción penal de los crí­me­nes de gue­rra y crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad, impres­crip­ti­bles, y cua­les­quie­ra otros ante los tri­bu­na­les de jus­ti­cia

e) Reque­ri­mos que el Jefe del Esta­do expli­que qué cono­ci­mien­to tuvo entre el 22 de noviem­bre de 1975 y el 6 de diciem­bre de 1978, antes de la entra­da en vigor de su invio­la­bi­li­dad penal en el orden interno, de la con­su­ma­ción per­ma­nen­te, día a día, de las víc­ti­mas adul­tas e infan­ti­les del deli­to de des­apa­ri­ción for­za­da de per­so­nas.

f) Reque­ri­mos que expli­que qué cono­ci­mien­to tuvo, a par­tir de enton­ces, de la apli­ca­ción ile­gal de la ley de amnis­tía para impe­dir los jui­cios pena­les y, en espe­cial, del incum­pli­mien­to de los suce­si­vos tra­ta­dos inter­na­cio­na­les en mate­ria de dere­chos huma­nos rubri­ca­dos por el mis­mo en ejer­ci­cio de sus fun­cio­nes cons­ti­tu­cio­na­les.

g) Reque­ri­mos que, como jefe del Esta­do y den­tro del ejer­ci­cio de sus fun­cio­nes cons­ti­tu­cio­na­les en asun­tos de Esta­do pro­mue­va el nor­mal cum­pli­mien­to del Con­ve­nio Euro­peo de Dere­chos Huma­nos y otros ins­tru­men­tos y de los debe­res de “ver­dad jus­ti­cia y repa­ra­ción” a favor de todas las víc­ti­mas del fran­quis­mo y del pos­te­rior perio­do de impu­ni­dad. La «inves­ti­ga­ción ofi­cial efec­ti­va e inde­pen­dien­te» de todos los crí­me­nes del fran­quis­mo que nos recla­ma la juris­pru­den­cia del Tri­bu­nal Euro­peo de Dere­chos Huma­nos y que en nues­tro país nues­tro sis­te­ma de jus­ti­cia con­ti­núa vul­ne­ran­do. Empe­zan­do por las cir­cuns­tan­cias de la muer­te de esos 349 niños encon­tra­dos en la fosa de Mála­ga, par­te del exter­mi­nio infan­til lle­va­do a cabo por el fran­quis­mo en cen­tros de deten­ción ile­gal, bom­bar­deo de pobla­ción civil y ase­si­na­tos de meno­res tam­bién lle­va­das a cabo.

h) Reque­ri­mos que, como Jefe del Esta­do, cum­pla con su obli­ga­ción de reve­lar a todas las fami­lias de los des­apa­re­ci­dos del fra­quis­mo el para­de­ro de los seres que­ri­dos que les fue­ron arre­ba­ta­dos por los agen­tes del Esta­do o con su direc­ta aquies­cen­cia y la dig­na res­ti­tu­ción de sus res­tos mor­ta­les o la iden­ti­dad y pare­de­ro de aque­llos que con­ti­nuen con vida.

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