Los empre­sa­rios y los yan­kis finan­cia­ron el Geno­ci­dio por PTS Tucu­mán

El 9 de febre­ro de 1975 las tro­pas de Ejér­ci­to, jun­to a Gen­dar­me­ría y la Poli­cía Fede­ral ocu­pa­ban la pro­vin­cia por órde­nes del poder eje­cu­ti­vo en lo que se cono­ció como el Ope­ra­ti­vo Inde­pen­den­cia. Por estas fechas apo­lo­gis­tas del gol­pe de Esta­do, como Rosen­do Fra­ga y el tucu­mano Mora­les Solá, inten­tan jus­ti­fi­car las accio­nes geno­ci­das como par­te de una “gue­rra sucia” con­tra la gue­rri­lla, con exce­sos de ambos ban­dos. En medio del jui­cio con­tra Bus­si, Menén­dez, Zimer­man, Cat­ta­neo, Albor­noz y los her­ma­nos Luis y Calos De Cán­di­do, pare­ce increí­ble la rei­vin­di­ca­ción del geno­ci­dio.


Unos meses antes del ini­cio del Ope­ra­ti­vo Inde­pen­den­cia, cul­mi­na­ba una de las huel­gas más impor­tan­tes en la his­to­ria de Tucu­mán. Al igual que en 1949, el movi­mien­to obre­ro azu­ca­re­ro se rebe­la­ba con­tra un gobierno pero­nis­ta. Esta vez cues­tio­nan­do una de las cla­ves del gobierno del pro­pio Perón pri­me­ro y de Isa­bel des­pués, el Pac­to Social. La huel­ga, que fue impues­ta por las bases a la direc­ción con­ci­lia­do­ra de Ati­lio San­ti­llán, esta­ba orga­ni­za­da en base a mas de 300 dele­ga­dos de inge­nios, que tuvie­ron que enfren­tar no solo a la patro­nal, sino al gober­na­dor Ama­do Juri que dio rien­da suel­ta a las ban­das fas­cis­tas y que pidió la inter­ven­ción del Ejér­ci­to, Gen­dar­me­ría y la Poli­cía Fede­ral para enfren­tar a los obre­ros rebel­des. La huel­ga con­tó con el apo­yo del movi­mien­to estu­dian­til que des­de los tucu­ma­na­zos había encon­tra­do en la cla­se obre­ra un alia­do fun­da­men­tal. La buro­cra­cia sin­di­cal de con­jun­to salio a repu­diar a los diri­gen­tes azu­ca­re­ros, ya que la huel­ga con­tra el plan eco­nó­mi­co del gobierno suma­ba apo­yo en sus bases. La lucha con­tra el Pac­to Social en ese momen­to no fue exclu­si­va de Tucu­mán sino que reco­rrió todo el país y tuvo su expre­sión en luchas enor­mes como el cono­ci­do Villa­zo y el desa­rro­llo del cla­sis­mo cor­do­bés. En Jujuy, en el Inge­nio Ledes­ma, lue­go de recu­pe­rar el sin­di­ca­to habían comen­za­do movi­mien­tos huel­guís­ti­cos, tras casi 30 años sin que hubie­ra medi­das de fuer­za. La pro­vin­cia de Sal­ta tam­bién era pro­ta­go­nis­ta de huel­gas con­tra las polí­ti­cas sala­ria­les del gobierno y la com­pla­cen­cia de la buro­cra­cia sin­di­cal. Con el Ope­ra­ti­vo Inde­pen­den­cia se inten­to por un lado apla­car este posi­ble desa­rro­llo de una van­guar­dia obre­ra que abría la posi­bi­li­dad de que sec­to­res impor­tan­tes del movi­mien­to obre­ro rom­pan con la buro­cra­cia y el gobierno pero­nis­ta; y, por otro lado, impe­dir que estos pro­ce­sos se uni­fi­ca­ran nacio­nal­men­te, dan­do lugar a una fuer­za impa­ra­ble. El decre­to que orde­na­ba exter­mi­nar la gue­rri­lla rural, tuvo la mayor par­te de las ope­ra­cio­nes en las ciu­da­des y sus víc­ti­mas fue­ron en su mayo­ría diri­gen­tes sin­di­ca­les y estu­dian­ti­les, inclui­dos cien­tos de dele­ga­dos de la huel­ga azu­ca­re­ra de fines de 1974 y de la diri­gen­cia del Inge­nio Ledes­ma. Para esto, los geno­ci­das con­ta­ron con alia­dos fun­da­men­ta­les: el impe­ria­lis­mo, empre­sa­ria­do y la Igle­sia Católica.A fin de dis­po­ner de fon­dos para la “cam­pa­ña anti­su­ber­si­va”, se creo el Fon­do Patrió­ti­co Azu­ca­re­ro, al que apor­ta­ron los gran­des cañe­ros y los indus­tria­les azu­ca­re­ros. No casual­men­te las mayor par­te de los des­apa­re­ci­dos eran obre­ros azu­ca­re­ros, pela­do­res de caña y jor­na­le­ros, entre ellos, casi al tota­li­dad de los dele­ga­dos orga­ni­za­do­res de las huel­ga de 1974. Ape­nas ini­cia­do el Ope­ra­ti­vo inde­pen­den­cia fue­ron des­trui­dos los Sin­di­ca­tos del Inge­nio San José, San­ta Lucía, Pro­vi­den­cia y Ledes­ma, y se orga­ni­za­ron cen­tros clan­des­ti­nos de deten­ción en varios inge­nios como el de Famai­lla, Nue­va Bavie­ra y Lules. No es de extra­ñar que años des­pués, las cam­pa­ñas elec­to­ra­les de Bus­si fue­ran finan­cia­das por los Bulghe­ro­ni, Arrie­ta, Padi­lla, Sie­rra Mora­les, entre otros.

Con el obje­ti­vo de lograr base social en la pobla­ción, duran­te el Ope­ra­ti­vo Inde­pen­den­cia pri­me­ro, y a par­tir del gol­pe del 24 de Mar­zo de 1976 des­pués, los geno­ci­das rea­li­za­ron nume­ro­sas obras públi­cas finan­cia­das por los orga­nis­mos de cré­di­to inter­na­cio­nal, como el FMI y el Ban­co Mun­dial. De esta for­ma se daba lugar a un plan per­fec­to para los capi­ta­lis­tas. Obras Públi­cas que le daban millo­nes a empre­sa­rios de la cons­truc­ción que ama­sa­ron for­tu­nas. Empre­sas como Di Bac­co, Ten­so­li­te, Vilu­co (Luc­ci), Loma Negra, Minet­ti, entre otras, nacie­ron en este perío­do, cre­cie­ron en for­ma extra­or­di­na­ria o se ins­ta­la­ron en al zona por los bene­fi­cios fis­ca­les. Estas mis­mas empre­sas, fue­ron par­te de la patria con­tra­tis­ta en los“80, se bene­fi­cia­ron de la fle­xi­bi­li­za­ción labo­ral en los “90 y hoy son socias del gobierno de Kirch­ner y Alpe­ro­vich. La deu­da que finan­cio a los geno­ci­das tam­bién fue paga­da por todos los gobier­nos des­de el “83 has­ta hoy.

Mien­tras diri­gen­tes de la cen­troiz­quier­da pro­po­nen “inves­ti­gar” esta deu­da exter­na ile­gi­ti­ma y frau­du­len­ta, nada dicen de inves­ti­gar a los empre­sa­rios que finan­cia­ron y/​o se enri­que­cie­ron con el gol­pe de Esta­do. Un ejem­plo de esto es el mis­mí­si­mo her­mano de Luciano Ben­ja­min Menén­dez, José María Menén­dez, quien en 1977 abrió la empre­sa Lito­ral Citrus S.A., tenien­do una de sus fábri­cas en Tucu­mán. Esta fábri­ca cerro sus puer­tas en 1994 y reabier­ta duran­te el gobierno del geno­ci­da Bus­si en 1997. Está cla­ro que los mili­ta­res actua­ron para bene­fi­ciar al los empre­sa­rios y los capi­ta­lis­tas.

El apo­yo de la Igle­sia Cató­li­ca no se limi­tó a su acción como fuer­za ideo­ló­gi­ca de jus­ti­fi­ca­ción del geno­ci­dio, sino que fue­ron par­te inte­gran­te de los secues­tros, tor­tu­ras y des­apa­ri­ción de per­so­nas. Es cono­ci­da la pre­sen­cia en las salas de tor­tu­ra de los sacer­do­tes Vec­ce y Mijal­chik y el Gene­ral Vilas, a car­go del Ope­ra­ti­vo Inde­pen­den­cia, reco­no­ció el apo­yo reci­bi­do del Arzo­bis­po Con­te­ro y del Obis­po de Con­cep­ción Juan Car­los Ferro. Ni siquie­ra el Vati­cano que­do al mar­gen del geno­ci­dio, su envia­do espe­cial, Mon­se­ñor Pio Laghi reco­men­dó al Gene­ral Bus­si “res­pe­tar el dere­cho has­ta don­de se pue­da”. Bus­si, en el pre­sen­te jui­cio en su con­tra, vol­vió a recal­car el apo­yo acti­vo de la cúpu­la ecle­siás­ti­ca al accio­nar mili­tar. Fós­bery, fun­da­dor de FASTA (Fra­ter­ni­dad de Agru­pa­cio­nes San­to Tomas de Aquino) y en ese enton­ces rec­tor de la UNSTA, era par­te de la Comu­ni­dad de Ser­vi­cios de Inte­li­gen­cia en las cua­les se ela­bo­ra­ba las lis­tas de per­so­nas a ser secues­tra­das. Hoy FASTA, que apor­to volun­ta­rios para las ban­das fas­cis­tas, es quien dic­ta los cur­so de for­ma­ción a la poli­cía en todo el país.

A 27 años de l vuel­ta a la demo­cra­cia, más del 95% de los geno­ci­das cami­nan libres por la Argen­ti­na y la amplia mayo­ría de los con­de­na­dos, cum­plen arres­to domi­ci­lia­rio. De esta for­ma un geno­ci­da como Bus­si, que tuvo inje­ren­cia direc­ta en la orga­ni­za­ción del apa­ra­to esta­tal para la des­apa­ri­ción de más de 3.000 per­so­nas en la pro­vin­cia, hoy cum­ple con­de­na en un Country de lujo. Esto solo pue­de ser así, por la per­ma­nen­cia en todas las estruc­tu­ras del Esta­do de fun­cio­na­rios de la dic­ta­du­ra, que fue­ron man­te­ni­dos y/​o pro­mo­vi­dos des­de el gobierno de Alfon­sín en ade­lan­te. En Tucu­mán, Mario René Goa­ne, actual vocal de la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia, fue Fis­cal de Esta­do duran­te el gobierno del Gene­ral Mer­lo. Sas­si Colom­bres, quien suce­dió a Goa­ne en el car­go has­ta fina­li­zar la dic­ta­du­ra mili­tar, y socio del estu­dio jurí­di­co que defen­dió opor­tu­na­men­te a Bus­si, fue pro­mo­vi­do por Alpe­ro­vich como miem­bro de la Cor­te Supre­ma. Lue­go de fra­ca­sar en dicho inten­to el gober­na­dor lo designo como inter­ven­tor de la Caja Popu­lar de Aho­rros. Ade­más la Casa de Gobierno está reple­ta de ase­so­res que cum­plie­ron fun­cio­nes en la ulti­ma dic­ta­du­ra o que pro­vie­nen de Fuer­za Repu­bli­ca­na, par­ti­do fun­da­do por Bus­si.

No pode­mos dejar de men­cio­nar la con­ti­nui­dad de la impu­ni­dad en las filas poli­cia­les. For­ma­dos duran­te la repre­sión, gran par­te de la actual cúpu­la poli­cial es espe­cia­lis­ta en vio­la­ción a los dere­chos huma­nos. Quie­nes no fue­ron par­te de las fuer­zas poli­cia­les duran­te la últi­ma dic­ta­du­ra, fue­ron for­ma­dos por los repre­so­res, como el Male­vo Ferrey­ra quien no sola­men­te fue un tor­tu­ra­dor y ase­sino, sino que tam­bién uno de los pri­me­ros orga­ni­za­do­res de la mafia poli­cíal. Esta mis­ma poli­cía, hoy con­tro­la la pros­ti­tu­ción (y por ende la tra­ta de per­so­nas), el jue­go, las dro­gas y sigue sien­do la encar­ga­da de repri­mir a los tra­ba­ja­do­res, como se mos­tró al año pasa­do en el des­alo­jo a los auto­con­vo­ca­dos de los hos­pi­ta­les.

Lamen­ta­ble­men­te las prin­ci­pa­les fuer­zas que tuvie­ron influen­cia en el movi­mien­to obre­ro tucu­mano y argen­tino tuvie­ron una polí­ti­ca que plan­tea­ba la con­ci­lia­ción de intere­ses entre la cla­se obre­ra y las patro­na­les, expre­sa­da en el apo­yo al gobierno pero­nis­ta. Esta influen­cia es la que impi­dió enfren­tar con éxi­to el avan­ce fas­cis­ta que comen­zó con la crea­ción de la Tri­ple A y siguió con el gol­pe al gobierno pro­vin­cial de Cór­do­ba en 1974, el Ope­ra­ti­vo Inde­pen­den­cia y que fina­li­zó con el gol­pe de esta­do de 1976. La cla­se obre­ra dio lo que podía dar. Uti­li­zó todos los méto­dos de lucha y se orga­ni­zó demo­crá­ti­ca­men­te tra­tan­do de des­em­ba­ra­zar­se de la buro­cra­cia sin­di­cal. Bus­có alian­za en el res­to de los tra­ba­ja­do­res y en el movi­mien­to estu­dian­til. Sin embar­go, al igual que se demos­tra­ría en el res­to de país, la ausen­cia de una direc­ción revo­lu­cio­na­ria ancla­da en la cla­se obre­ra y con cua­dros for­ma­dos en las eta­pas pre­vias, hizo que seme­jan­te fuer­za social se man­ten­ga en las mar­cos de lucha sin­di­cal, mien­tras el con­jun­to de los capi­ta­lis­tas bus­ca­ban una sali­da polí­ti­ca y de fuer­za a la cri­sis polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca que se ges­ta­ba en el país.

A 35 años del ini­cio del Ope­ra­ti­vo Inde­pen­den­cia, comien­za a desa­rro­llar­se en Argen­ti­na nue­va­men­te un sin­di­ca­lis­mo de base que cues­tio­na a la buro­cra­cia sin­di­cal y las polí­ti­cas de pre­ca­ri­za­ción y bajos sala­rios de las patro­na­les y el gobierno. Quie­nes, como Mora­les Solá, la buro­cra­cia sin­di­cal y los geren­tes de las gran­des empre­sas, apo­ya­ron y defien­den a los geno­ci­das, ven con espan­to como la cla­se obre­ra comien­za a inter­ve­nir orga­ni­za­da des­de las bases, tan­to en Kraft, en los Sub­tes de Bue­nos Aires, como en los auto­con­vo­ca­dos de la salud de Tucu­mán. Quie­nes rei­vin­di­ca­mos las ges­tas obre­ras de los “70 como los Villa­zos, el cla­sis­mo cor­do­bés, la gran huel­ga azu­ca­re­ra del ´74 o las coor­di­na­do­ras inter­fa­bri­les, apos­ta­mos al triun­fo de todas las luchas obre­ras y por la cár­cel común, per­pe­tua y efec­ti­va de todos los geno­ci­das civi­les mili­ta­res y ecle­siás­ti­cos, nos plan­tea­mos hoy más que nun­ca recu­pe­rar crí­ti­ca­men­te las mejo­res tra­di­cio­nes de la cla­se obre­ra, para que esta vez, la cri­sis la paguen los capi­ta­lis­tas.

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