Ho Chi Minh, retra­to de un Revo­lu­cio­na­rio

A la gue­rra con­tra Fran­cia suce­dió la gue­rra con­tra Esta­dos Uni­dos por lo que los viet­na­mi­tas derro­ta­ron suce­si­va­men­te a tres de las poten­cias impe­ria­les más pode­ro­sas: Fran­cia, Japón y Esta­dos Uni­dos

Nació en Annam el 19 de mayo de 1890. Su ver­da­de­ro nom­bre era Ngu­yen Tat Than, pero la clan­des­ti­ni­dad de toda la vida le obli­gó uti­li­zar apo­dos dife­ren­tes para esca­par de la per­se­cu­ción poli­cial. El nom­bre de Ho Chi Minh sig­ni­fi­ca­ba El que ilu­mi­na; otras veces se hizo lla­mar Ngu­yen Ai Quoc, El patrio­ta.

Era hijo de un médi­co her­bo­ris­ta de Nghe An, enemi­go del colo­nia­lis­mo fran­cés, que había inva­di­do Viet­nam en 1860. Estu­dió en Hué y Sai­gón, has­ta que en 1912 emi­gró como mozo en un paque­bo­te fran­cés. Fue un lar­go via­je de vein­te meses de puer­to en puer­to has­ta que arri­bó a Lon­dres, don­de tra­ba­jó en el hotel Carl­ton duran­te tres años.
De allí fue a París, don­de tra­ba­jó como reto­ca­dor de foto­gra­fías. Cono­ció a Chou En Lai, León Blum, Mar­cel Cachin y Lon­guet (sobrino de Car­los Marx), entre otros des­ta­ca­dos diri­gen­tes del movi­mien­to obre­ro inter­na­cio­nal. Se afi­lió al Par­ti­do Socia­lis­ta Fran­cés, adhe­ri­do a la Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta. Comen­zó a escri­bir en L’Humanité, y lue­go fun­dó el perió­di­co El Paria.
De París se tras­la­dó a Mos­cú, don­de par­ti­ci­pó en varios Con­gre­sos de la Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta. Más tar­de via­jó a Chi­na como tra­duc­tor y ayu­dan­te de Boro­din, con­se­je­ro del Kuo­min­tang.
Se incor­po­ró a la escue­la mili­tar de Huang­pu, don­de apren­dió el arte de la gue­rra revo­lu­cio­na­ria. El direc­tor era el coro­nel Chiang Kai Shek y el jefe del depar­ta­men­to polí­ti­co era Chou En Lai. En 1927, cuan­do Chaing Kai Shek trai­cio­nó a la cau­sa revo­lu­cio­na­ria con una enor­me matan­za, Ho con­si­guió huir y siguió en la clan­des­ti­ni­dad orga­ni­zan­do la revo­lu­ción en Bir­ma­nia, impul­san­do huel­gas, moti­nes y levan­ta­mien­tos arma­dos en Chi­na, en Siam, y pasan­do de cár­cel en cár­cel y de tor­tu­ra en tor­tu­ra.
En 1930 Ho Chi Minh fun­dó en Hong Kong el Tanh Nien o Par­ti­do Comu­nis­ta de Viet­nam.
Duran­te la segun­da gue­rra mun­dial Japón ocu­pó Viet­nam. Ho regre­só clan­des­ti­na­men­te a su país 28 años des­pués de su par­ti­da y luchó en la gue­rri­lla duran­te cin­co años.
Hacia fines de la gue­rra mun­dial fun­da el Viet­nam Doc Lap Dong Minh Hoi (Fren­te para la libe­ra­ción de Viet­nam), más cono­ci­do por Viet­minh. Tam­bién crea un ejér­ci­to gue­rri­lle­ro diri­gi­do por Vo Ngu­yen Giap, uno de los gene­ra­les revo­lu­cio­na­rios más bri­llan­tes del mun­do.
Con­clui­da la gue­rra y derro­ta­dos los japo­ne­ses, los pla­nes impe­ria­lis­tas para la región no con­tem­pla­ban la inde­pen­den­cia sino un nue­vo repar­to del mun­do, que en el caso de Viet­nam supo­nía que los nacio­na­lis­tas chi­nos del Kuo­min­tang ocu­pa­rían el nor­te del país, mien­tras los ingle­ses el sur. Pero los fran­ce­ses que­rían recu­pe­rar sus domi­nios colo­nia­les y vol­vie­ron a inva­dir el país, mien­tras los gue­rri­lle­ros viet­na­mi­tas recha­za­ron a los chi­nos en el nor­te y libe­ra­ron aque­lla zona.
El 2 de setiem­bre de 1945 Ho Chi Minh lan­zó su lla­ma­mien­to: “Des­de hace más de ochen­ta años la ban­da de colo­nia­lis­tas fran­ce­ses, bajo los tres colo­res que sim­bo­li­zan la liber­tad, la igual­dad y la fra­ter­ni­dad, ha ocu­pa­do nues­tro terri­to­rio y opri­mi­do nues­tro pue­blo. […] Los fran­ce­ses no nos han dado nin­gu­na liber­tad polí­ti­ca, han ins­ti­tui­do una legis­la­ción bár­ba­ra, han crea­do más pri­sio­nes que escue­las, han aho­ga­do en san­gre todas nues­tras revuel­tas, han piso­tea­do la opi­nión y uti­li­za­do la san­gre y el alcohol para embru­te­cer a nues­tro pue­blo”.
El Viet­minh orga­ni­zó la insu­rrec­ción gene­ral, logró la inde­pen­den­cia nacio­nal y fun­dó la Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca de Viet­nam.
Al retor­nar los colo­nia­lis­tas fran­ce­ses se des­ató una nue­va y cruen­ta lucha del pue­blo viet­na­mi­ta que se pro­lon­gó nue­ve años. Fran­cia, cuan­do comen­zó a per­der la gue­rra, pidió y obtu­vo el apo­yo nor­te­ame­ri­cano. En 1954 los fran­ce­ses son derro­ta­dos en la bata­lla deci­si­va de Dien Bien Phu. Die­cio­cho millo­nes de com­pa­trio­tas salu­da­ron a quien había abier­to la bre­cha de la libe­ra­ción social y nacio­nal. Ya era para todo el pue­blo el tío Ho.
A la gue­rra con­tra Fran­cia suce­dió la gue­rra con­tra Esta­dos Uni­dos, por lo que los viet­na­mi­tas derro­ta­ron suce­si­va­men­te a tres de las poten­cias impe­ria­les más pode­ro­sas: Fran­cia, Japón y Esta­dos Uni­dos. Estos no esca­ti­ma­ron medios de des­truc­ción masi­va y bom­bar­dea­ron cruel­men­te Viet­nam del Nor­te: “Derro­ta­dos los yan­quis ‑diría Ho- cons­trui­re­mos una patria diez veces más her­mo­sa. Nues­tro país ten­drá el seña­la­do honor de ser una peque­ña nación que, a tra­vés de una lucha heroi­ca, ha derro­ta­do a dos gran­des impe­ria­lis­mos- el fran­cés y el nor­te­ame­ri­cano- e hizo una dig­na con­tri­bu­ción al movi­mien­to de libe­ra­ción nacio­nal”.
Nun­ca mos­tró inquie­tud por la des­pro­por­ción de fuer­zas. Como revo­lu­cio­na­rio sabía que un ejér­ci­to popu­lar es supe­rior al mejor ejér­ci­to moderno. Des­de el prin­ci­pio de la inter­ven­ción decla­ró que los Esta­dos Uni­dos no serían capa­ces de sopor­tar una gue­rra popu­lar pro­lon­ga­da: “En la lucha patrió­ti­ca con­tra la agre­sión nor­te­ame­ri­ca­na, en reali­dad ten­dre­mos que sopor­tar más difi­cul­ta­des y sacri­fi­cios, pero esta­mos segu­ros de que obten­dre­mos la vic­to­ria total”.
Sus pala­bras se cum­plie­ron, aun­que Viet­nam sopor­tó años de atro­ci­da­des con­tra su pobla­ción. El terri­to­rio fue con­ver­ti­do en cam­po de cri­mi­na­les bom­bar­deos con­tra la pobla­ción inde­fen­sa. Muchas déca­das des­pués de la humi­llan­te reti­ra­da de Esta­dos Uni­dos de Viet­nam el 30 de abril de 1975, el país aún sufre las secue­las de la agre­sión. Des­de 1961 has­ta 1973, el Pen­tá­gono arro­jó sobre Viet­nam y el vecino Laos más de sie­te millo­nes de tone­la­das de bom­bas y 100.000 tone­la­das de sus­tan­cias quí­mi­cas tóxi­cas. Sobre Viet­nam se des­car­ga­ron más bom­bas que las arro­ja­das duran­te la segun­da gue­rra mun­dial. En la gue­rra murie­ron cin­co millo­nes de viet­na­mi­tas y 58.000 esta­dou­ni­den­ses. Millo­nes de per­so­nas pade­cie­ron y toda­vía pade­cen los efec­tos del agen­te naran­ja, un poten­te defo­lian­te que tenía como obje­ti­vo arra­sar por com­ple­to la jun­gla del país para ais­lar a los gue­rri­lle­ros. Washing­ton lan­zó sobre un cuar­to del terri­to­rio del país unos 80 millo­nes de litros de defo­lian­te y napalm.
Ho Chi Minh murió en Hanoi, el 2 de setiem­bre de 1969. En su tes­ta­men­to dejó escri­to: “Duran­te toda mi vida, he ser­vi­do con todas mis fuer­zas y con todo mi cora­zón a la Patria, a la Revo­lu­ción y al Pue­blo. Aho­ra, si debo par­tir de este mun­do, no hay nada que sien­ta más que no poder ser­vir­los más tiem­po”. El pro­ce­so libe­ra­dor con­ti­nuó. Cuan­do seis años des­pués de su muer­te, los patrio­tas del Viet­cong ter­mi­na­ron de derro­tar y expul­sar a los inva­so­res nor­te­ame­ri­ca­nos, los tan­ques lle­va­ban una pan­car­ta: “Siem­pre mar­chas con noso­tros, Tío Ho”.

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