Las inces­tuo­sas rela­cio­nes de las ONGs con Esta­dos y trans­na­cio­na­les, por Julien Teil y publi­ca­do por Red Vol­tai­re

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Sobre el poster apa­re­ce la fra­se: «La ayu­da huma­ni­ta­ria no se hace de mane­ra impro­vi­sa­da»
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Muchos pro­gra­mas de soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal, de los que siguen de cer­ca las ONGs y los medios de difu­sión, cuen­tan con el aval de las orga­ni­za­cio­nes inter­gu­ber­na­men­ta­les. Pero algu­nos de esos pro­gra­mas no pare­cen repre­sen­tar los valo­res e idea­les que supues­ta­men­te defien­den. Un rápi­do aná­li­sis per­mi­te com­pro­bar en ellos la apa­ri­ción de cier­tos víncu­los.

Estu­dia­re­mos aquí un con­cep­to que apa­re­ció en los años 1990 y un pro­gra­ma de soli­da­ri­dad que vie­ne ela­bo­rán­do­se. No es nues­tro obje­ti­vo acu­sar aquí a los dife­ren­tes acto­res e inter­me­dia­rios de dichos pro­gra­mas sino ana­li­zar las rela­cio­nes que se esta­ble­cen al calor de estos, para ofre­cer un pano­ra­ma del rum­bo que van adop­tan­do.

El 1%, Áfri­ca y sus redes

El 5 de enero de 1994, duran­te el pro­gra­ma tele­vi­si­vo La mar­che du Sie­cle, Char­les Pas­qua, el enton­ces minis­tro fran­cés del Inte­rior y pre­si­den­te del Con­se­jo Gene­ral de la región Hauts-de-Sei­ne, decla­ra: «Fran­cia tie­ne que poner­se a la cabe­za de una ver­da­de­ra cru­za­da a favor del desa­rro­llo. Se sabe que actual­men­te, todos los exper­tos lo están dicien­do, si dedi­ca­mos a la ayu­da al desa­rro­llo de los paí­ses sub­in­dus­tria­li­za­dos, sub­de­sa­rro­lla­dos, el equi­va­len­te del 1% de nues­tro PIB, el pro­ble­ma se resol­ve­ría».

Esa prác­ti­ca ya está inclu­so ins­ti­tui­da en el seno de la socie­dad de eco­no­mía mix­ta (SEM) Coope­ra­tion 92, fun­da­da por ini­cia­ti­va del pro­pio Pas­qua y diri­gi­da por gen­te de su entorno.
Las accio­nes con­cre­tas de la Coope­ra­tion 92 en Gabón se han rea­li­za­do sin que media­ran pro­ce­sos pre­vios de lici­ta­ción o con­cur­so públi­co y resul­ta­ron extre­ma­da­men­te cos­to­sas. Sin que exis­tie­ra ofi­cial­men­te víncu­lo alguno con lo ante­rior, el jefe de Esta­do gabo­nés ofre­ció sumas equi­va­len­tes a esos cos­tos para finan­ciar las acti­vi­da­des polí­ti­cas de Pas­qua y de sus cola­bo­ra­do­res [1].

No es sino al cabo de 14 años, el 24 de octu­bre de 2008, que el Con­se­jo Gene­ral de la región fran­ce­sa Hauts-de-Sei­ne vota la diso­lu­ción de la socie­dad Coope­ra­tion 92, que venía sien­do obje­to de duras crí­ti­cas des­de hacía más de un dece­nio. La opo­si­ción (Par­ti­do Socia­lis­ta, Ver­des y Par­ti­do Comu­nis­ta) denun­cia­ba con­cre­ta­men­te la total fal­ta de trans­pa­ren­cia de aque­lla empre­sa y deplo­ra­ba la ausen­cia de ONGs en la rea­li­za­ción de los pro­yec­tos [2].

Dedi­car par­te del pre­su­pues­to de un orga­nis­mo públi­co o mix­to a ope­ra­cio­nes de soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal aje­nas a la voca­ción mis­ma del orga­nis­mo en cues­tión es una for­ma de des­vío de fon­dos públi­cos, por muy enco­mia­ble que sean esas ope­ra­cio­nes. O más bien «cons­ti­tuía un des­vío de fon­dos», ya que la ley Oudin-San­ti­ni, que entró en vigor el 27 de enero de 2005, per­mi­te que las comu­nas, cier­tos esta­ble­ci­mien­tos públi­cos de coope­ra­ción, los sin­di­ca­tos mix­tos encar­ga­dos de los ser­vi­cios públi­cos de agua pota­ble, las agen­cias del agua, etc., des­ti­nen el 1% de su pre­su­pues­to a accio­nes de soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal y de coope­ra­ción.

Esa ley, según André San­ti­ni, «es a la vez una for­ma de expor­tar el mode­lo fran­cés de mane­jo del agua y tam­bién una herra­mien­ta para la con­quis­ta de nue­vos mer­ca­dos para los gru­pos fran­ce­ses» [3].

Esa dis­po­si­ción legis­la­ti­va lega­li­zó lo que has­ta enton­ces había sido una prác­ti­ca delic­ti­va exis­ten­te esen­cial­men­te en cier­tas agen­cias del agua (Sei­ne-Nor­man­die y Rhin-Meu­se), ya denun­cia­das en 2002 por la Con­tra­lo­ría fran­ce­sa [4].

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Los tru­cu­len­tos Char­les Pas­qua y André San­ti­ni crea­ron una red de ONGs a favor del desa­rro­llo estre­cha­men­te vin­cu­la­das a cier­to tipo de rela­cio­nes entre Fran­cia y Áfri­ca, que en la jer­da se cono­cía como «Fra­ciá­fri­ca».

André San­ti­ni, prin­ci­pal autor de esa ley, ocu­pa­ba la vice­pre­si­den­cia del gru­po par­la­men­ta­rio de estu­dio sobre los pro­ble­mas del agua. Este ami­go de Char­les Pas­qua ocu­pa­ba tam­bién la vice­pre­si­den­cia del Con­se­jo Gene­ral de la región fran­ce­sa Hauts-de-Sei­ne, la pre­si­den­cia del Sin­di­ca­to de Aguas de la región Ile-de-Fran­ce (SEDIF), ade­más de ser pre­si­den­te del Comi­té de la Cuen­ca Sei­ne-Nor­man­die.
Has­ta el año 2010, el mane­jo del agua en la región Ile-de-Fran­ce estu­vo está en manos de la com­pa­ñía Gene­ra­le des Eaux, rebau­ti­za­da con el nom­bre de Viven­di Envi­ron­ne­ment [en espa­ñol, Viven­di Medio Ambien­te] y más tar­de como Veo­lia.

En el seno del Comi­té de la Cuen­ca Sei­ne-Nor­man­die, res­pon­sa­ble del mane­jo del agua en esa región, el señor San­ti­ni tie­ne como segun­do a un vice­pre­si­den­te, Paul-Louis Girar­dot, quien es ade­más pre­si­den­te del con­se­jo de vigi­lan­cia de Veo­lia Eau [en espa­ñol, Veo­lia Agua] y vice­pre­si­den­te del con­se­jo de admi­nis­tra­ción de Veo­lia Envi­ron­ne­ment.

En 2006, Veo­lia Envi­ron­ne­ment puso en mar­cha su comi­té inde­pen­dien­te de eva­lua­ción para «enri­que­cer la visión estra­té­gi­ca de Veo­lia Envi­ron­ne­ment». Entre los miem­bros de ese comi­té se cuen­tan Jean-Michel Seve­rino, direc­tor gene­ral de la Agen­cia Fran­ce­sa de Desa­rro­llo (AFD), y Phi­lip­pe Leve­que, direc­tor gene­ral de la ONG Care Fran­ce. Care Fran­ce goza de las pre­rro­ga­ti­vas de la for­ma de aso­cia­ción pues­ta en vigor a tra­vés de la ley Oudin-San­ti­ni y su infor­me sobre las acti­vi­da­des corres­pon­dien­tes al año 2009 expre­sa su agra­de­ci­mien­to a las dife­ren­tes agen­cias del agua así como al Con­se­jo Gene­ral de la región Hauts-de-Sei­ne.

Como pri­me­ra bene­fi­cia­ria de la ley San­ti­ni y pri­mer socio de Coope­ra­tion 92, la aso­cia­ción SOS Sahel se dedi­ca a rever­de­cer el desier­to. Como con­se­cuen­cia de la gran sequía de los años 1973 – 1974, el enton­ces pre­si­den­te de Sene­gal, Leo­pold Sedar Senghor, invi­tó a la socie­dad civil fran­ce­sa y afri­ca­na a crear una aso­cia­ción de lucha con­tra el ham­bre. Así apa­re­ció en Dakar, en noviem­bre de 1976, la aso­cia­ción SOS Sahel.

La ONG Action Con­tre la Faim [en espa­ñol, Acción Con­tra el Ham­bre] mili­ta a favor de «rati­fi­car [la ley San­ti­ni] a esca­la euro­pea (para poder ayu­dar a más per­so­nas a tener acce­so al agua y al sanea­mien­to con­for­me a los Obje­ti­vos del Mile­nio)» [5]. Esta pro­po­si­ción debe­ría sus­ci­tar duras crí­ti­cas ya que se tra­ta de lega­li­zar a esca­la euro­pea una prác­ti­ca que sigue sien­do delic­ti­va en nume­ro­sos Esta­dos.

Action Con­tre la Faim es una aso­cia­ción inter­na­cio­nal crea­da en noviem­bre de 1979, con el nom­bre de Action Inter­na­tio­na­le Con­tre la Faim (AICF) y apa­dri­na­da por una serie de inte­lec­tua­les atlan­tis­tas, como Fran­co­ise Giroud, Guy Sor­man, Jac­ques Atta­li y Ber­nard-Henry Levy. En aquel enton­ces el obje­ti­vo era ali­men­tar, en Pakis­tán, a los isla­mis­tas afga­nos que huían del Ejér­ci­to Rojo.

Cua­tro meses des­pués de su fun­da­ción, en febre­ro de 1980, AICF par­ti­ci­pa en un suce­so mediá­ti­co: «la mar­cha por la super­vi­ven­cia».
Res­pon­dien­do al lla­ma­do de Médi­cos Sin Fron­te­ras, un gru­po de cele­bri­da­des escol­ta un con­voy de ayu­da huma­ni­ta­ria que será dete­ni­do al tra­tar de pasar la fron­te­ra de Cam­bo­ya. Se pro­du­cen enton­ces con­mo­ve­do­ras esce­nas en las que Ber­nard-Henry Levy y Elie Wie­sel supli­can a las tro­pas comu­nis­tas viet­na­mi­tas que per­mi­tan el paso de la ayu­da huma­ni­ta­ria des­ti­na­da a los khmers rojos, a los que supues­ta­men­te esta­ban dejan­do morir de ham­bre des­pués de haber­los derro­ca­do.

La mar­cha había sido orga­ni­za­da en reali­dad por la CIA, con la ayu­da de Clau­de Mal­hu­ret [6]. Pos­te­rior­men­te se supo que en los cam­pa­men­tos de refu­gia­dos de los khmers rojos no exis­tía nin­gu­na ham­bru­na. La crea­ción de la aso­cia­ción pare­ce haber sido finan­cia­da por Michel David-Weill, enton­ces pre­si­den­te del ban­co fran­co-ame­ri­cano Lazard y polí­ti­ca­men­te com­pro­me­ti­do con la cru­za­da anti­so­vié­ti­ca. Por su par­te, su socio Jean Guyot finan­ció Care Fran­ce.

Guy Sor­man expli­ca que «David-Weill que­ría hacer­nos el che­que. Pero en aque­lla épo­ca, con el con­trol de cam­bio [de mone­da], era com­pli­ca­do trans­fe­rir fon­dos entre Esta­dos Uni­dos y Fran­cia. Así que deci­di­mos crear una filial ame­ri­ca­na» [7].

De esa mane­ra, los víncu­los entre las colec­ti­vi­da­des loca­les, las ONGs y gene­ro­sos mece­nas se ven impli­ca­dos en cálcu­los polí­ti­cos o manio­bras comer­cia­les que nada tie­nen que ver con los idea­les invo­ca­dos.

La Glo­bal Water Initia­ti­ve y el pro­gra­ma Water Effi­cient Mai­ze for Afri­ca

En 2007, un gene­ro­so mece­nas ofre­ce 15 millo­nes de dóla­res al año por un perio­do de 10 años a un colec­ti­vo de ONGs por la rea­li­za­ción de accio­nes a lar­go pla­zo a favor del acce­so al agua. Se tra­ta de la Glo­bal Water Initia­ti­ve (GWI).

El pro­yec­to se apli­ca en Bur­ki­na Faso, Malí, Níger, Sene­gal y en otros 9 paí­ses de Áfri­ca y de Amé­ri­ca Cen­tral. Tie­ne como obje­ti­vo pro­por­cio­nar a las comu­ni­da­des un acce­so dura­ble al agua para cubrir las nece­si­da­des de la pro­duc­ción rural.

Sie­te ONGs par­ti­ci­pan en la GWI:
- Action Against Hun­ger /​Acción Con­tra el Ham­bre (AAH /​ACF, siglas en ingles y fran­cés)
- CARE [8]
- Catho­lic Relief Ser­vi­ces (CRS)
- The World Con­ser­va­tion Union – IUCN
- Inter­na­tio­nal Ins­ti­tu­te for Envi­ron­ment and Deve­lop­ment (IIED)
- Oxfam Ame­ri­ca
- SOS Sahel. [9]

David Blanc (direc­tor del depar­ta­men­to de ope­ra­cio­nes de Acción Con­tra el Ham­bre USA) con­for­ma el pro­gra­ma en cola­bo­ra­ción con la Howard G. Buf­fett Foun­da­tion, que finan­cia ente­ra­men­te el pro­yec­to [10].

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Howard G. Buf­fett

Howard Graham Buf­fett es el hijo de Warren Buf­fet, cla­si­fi­ca­do en 2008 como pro­pie­ta­rio de la segun­da for­tu­na más impor­tan­te del mun­do por la revis­ta For­bes. Se pre­sen­ta como agri­cul­tor, filán­tro­po y aman­te de la foto­gra­fía. Su his­to­rial lo sitúa, sin embar­go, como admi­nis­tra­dor de varias empre­sas, como la Archer Daniels Mid­land (de 1992 a 1995), una de las más impor­tan­tes empre­sas agro­ali­men­ta­rias de Esta­dos Uni­dos.

La Archer Daniels Mid­land, que se dedi­ca a nego­ciar con cerea­les, goza de gran influen­cia en la difu­sión de los orga­nis­mos gené­ti­ca­men­te modi­fi­ca­dos (OGM). La fun­da­ción Howard G. Buf­fet nació en 1999 y adop­tó como misión el garan­ti­zar la satis­fac­ción de las nece­si­da­des esen­cia­les de las pobla­cio­nes más des­fa­vo­re­ci­das y mar­gi­na­das del mun­do.

Esta fun­da­ción con­ce­de par­ti­cu­lar impor­tan­cia al acce­so al agua en Amé­ri­ca Cen­tral y en Áfri­ca, así como al desa­rro­llo de los recur­sos agrí­co­las para los peque­ños agri­cul­to­res loca­les.

Uno de los 7 par­ti­ci­pan­tes de la GWI, el IIED (Inter­na­tio­nal Ins­ti­tu­te for Envi­ron­ment and Deve­lop­ment), a desem­pe­ña­do un papel ideo­ló­gi­co de pri­mer plano en el rena­ci­mien­to del mal­tu­sia­nis­mo y la movi­li­za­ción con­tra el calen­ta­mien­to cli­má­ti­co.

El IIED fue fun­da­do en 1971, gra­cias al finan­cia­mien­to del Aspen Ins­ti­tu­te [11], por la eco­no­mis­ta bri­tá­ni­ca Bar­ba­ra Ward (tam­bién cono­ci­da como la baro­ne­sa Jack­son of Lods­worth) y por el hom­bre de nego­cios cana­dien­se Mau­ri­ce Strong, arqui­tec­to de las «Cum­bres de la Tie­rra».

Hoy en día, el IIED es finan­cia­do por varios minis­te­rios (el minis­te­rio fran­cés de Eco­lo­gía, el minis­te­rio bri­tá­ni­co de Rela­cio­nes Exte­rio­res, etc.), agen­cias supra­es­ta­ta­les (Ban­co Mun­dial, FAO, Comi­sión Euro­pea, etc.), varias ONGs (Care Dina­mar­ca, etc.) y por una increí­ble can­ti­dad de fun­da­cio­nes (Roc­ke­fe­ller Foun­da­tion, Ford Foun­da­tion [12], etc.).

El IIED se encuen­tra hoy bajo la pre­si­den­cia de Cami­lla Toul­min, quien ya había admi­nis­tra­do ante­rior­men­te, des­de 1987 has­ta 2002, su pro­gra­ma «tie­rras ári­das». Su tra­yec­to­ria le ha per­mi­ti­do esen­cial­men­te estu­diar el for­ta­le­ci­mien­to del desa­rro­llo dura­de­ro así como el dere­cho sobre la tie­rra en Áfri­ca y en todas las regio­nes. La acti­vi­dad de Cami­lla Toul­min se ha con­cen­tra­do en el desa­rro­llo social, eco­nó­mi­co y medioam­bien­tal en las zonas ári­das de Áfri­ca. Cami­lla Toul­min es ade­más la auto­ra, jun­to a Simon Pep­per (pre­si­den­te de WWF-Esco­cia), de un infor­me titu­la­do Refor­ma de la pro­pie­dad de la tie­rra en el Nor­te y en el Sur.

Una de las con­clu­sio­nes de ese infor­me resul­ta reve­la­do­ra: «En Áfri­ca, el pro­gra­ma de refor­mas sobre la pro­pie­dad de la tie­rra es de actua­li­dad en gran par­te debi­do a los donan­tes inter­na­cio­na­les, como el Ban­co Mun­dial, el Rei­no Uni­do, Fran­cia, Ale­ma­nia y Esta­dos Uni­dos. Este com­pro­mi­so pro­vie­ne de la impre­sión de que se hace indis­pen­sa­ble una refor­ma sobre la pro­pie­dad de la tie­rra en aras de garan­ti­zar en ese aspec­to la segu­ri­dad sufi­cien­te para favo­re­cer la inver­sión en la agri­cul­tu­ra, redu­cir los con­flic­tos y atri­buir tie­rras a los uti­li­za­do­res más pro­duc­ti­vos.

Esa visión espe­ra tam­bién que muchos paí­ses afri­ca­nos se abran a la inver­sión exter­na en la agri­cul­tu­ra. Se esti­ma que las empre­sas inter­na­cio­na­les tie­nen que con­tar con títu­los de pro­pie­dad garan­ti­za­dos antes de inver­tir sus capi­ta­les en las eco­no­mías afri­ca­nas de alto ries­go. Exis­ten tam­bién impor­tan­tes intere­ses nacio­na­les que esti­mu­lan a la com­pra de las tie­rras ances­tra­les cuan­do éstas salen al mer­ca­do» [13]. Se tra­ta de una con­clu­sión evi­den­te­men­te vin­cu­la­da a los intere­ses de quie­nes dan la luz ver­de en el seno del GWI, cuyo úni­co inver­sio­nis­ta es la fun­da­ción Howard Buf­fett.

De for­ma para­le­la, la fun­da­ción Howard Buf­fet y la fun­da­ción Bill & Melin­da Gates finan­cian el pro­gra­ma Water Effi­cient Mai­ze for Afri­ca (WEMA) apor­tán­do­le alre­de­dor de 47 millo­nes de dóla­res. El obje­ti­vo es resol­ver los pro­ble­mas de sequía que encuen­tran los cul­ti­vos loca­les afri­ca­nos a tra­vés de la crea­ción de nue­vas varie­da­des de maíz en cola­bo­ra­ción con Mon­san­to, el gigan­te esta­dou­ni­den­se de los orga­nis­mos gené­ti­ca­men­te modi­fi­ca­dos (OGM) [14]. La direc­ción del pro­gra­ma está en manos de la USAID.

En el caso del GWI y del WEMA tam­bién se evi­den­cia una exce­si­va repre­sen­ta­ción de los intere­ses pri­va­dos. Por un lado a tra­vés de las fun­da­cio­nes naci­das de las empre­sas pri­va­das que finan­cian los pro­yec­tos, así como por el indis­cu­ti­ble papel que desem­pe­ñan las mul­ti­na­cio­na­les cuyos repre­sen­tan­tes par­ti­ci­pan a veces en la admi­nis­tra­ción de las supues­tas ONGs. Tam­bién en este caso son fla­gran­tes las con­tra­dic­cio­nes entre el con­cep­to de soli­da­ri­dad y los intere­ses repre­sen­ta­dos.

Soli­da­ri­dad y gober­nan­za mun­dial

Los dos ejem­plos que aquí hemos expues­tos en for­ma sucin­ta son repre­sen­ta­ti­vos de una equí­vo­ca reali­dad. Otros muchos pro­gra­mas, que supues­ta­men­te debe­rían dar res­pues­ta a las pro­ble­má­ti­cas huma­ni­ta­rias, se basan en aso­cia­cio­nes entre el sec­tor públi­co, el sec­tor huma­ni­ta­rio y el mer­can­til. Ade­más, el micro­cré­di­to es un com­po­nen­te corrien­te­men­te agre­ga­do a algu­nos de esos pro­gra­mas.

Pero el lla­ma­do “social busi­ness” (o empre­sa­ria­do social) inclu­ye tam­bién una reali­dad mucho menos efi­caz de lo que afir­man sus famo­sos dis­cí­pu­los Jac­ques Atta­li, fun­da­dor de Pla­net Finan­ce, y Bill Dray­ton, fun­da­dor de Asho­ka Fund [15].

El micro­cré­di­to y las aso­cia­cio­nes entre ONGs y empre­sas son actual­men­te tema de fruc­tí­fe­ras dis­cu­sio­nes. Algu­nos ven en ellas una solu­ción a la cri­sis eco­nó­mi­ca, pero tam­bién una res­pues­ta a las pro­ble­má­ti­cas socia­les y medioam­bien­ta­les de estos últi­mos años. Su exis­ten­cia se basa en nume­ro­sos foros que cons­tru­yen esos nue­vos mode­los de gober­nan­za aso­cia­ti­va como expre­sión de la socie­dad civil en el seno de la «futu­ra gober­nan­za mun­dial» [16].

A pesar de las evi­den­tes diver­gen­cias entre la socie­dad civil y las empre­sas trans­na­cio­na­les, las ONGs están sobre todo com­pro­me­ti­das con el sec­tor pri­va­do y con los Esta­dos, en vez de actuar como acto­res inde­pen­dien­tes o inclu­so como con­tra­po­der.

Ese com­por­ta­mien­to evi­den­cia el len­to des­vío de las gran­des ONGs de soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal, que poco a poco van con­vir­tién­do­se en repre­sen­tan­tes de la defen­sa de intere­ses que nada tie­nen que ver con la demo­cra­cia. Peor aun, la idea –que poco a poco va impo­nién­do­se– de una gober­nan­za mun­dial a la que esta­rían aso­cia­das las ONGs con­tra­di­ce la defi­ni­ción mis­ma de demo­cra­cia.

Julien Teil

[1] Libro en fran­cés: Noir Silen­ce, por Fra­nçois Xavier Vers­cha­ve, edi­tor Les Arè­nes (2000), p.436 – 437.

[2] «Hauts-de-Sei­ne: Dis­so­lu­tion de la SEM coopé­ra­tion 92», infor­me del muni­ci­pio fran­cés publi­ca­do en Les Echos, 24 de octu­bre de 2008.

[3] Asso­cia­tion S‑Eau‑S.

[4] «La colè­re de San­ti­ni face aux ques­tions de Bak­chich», por Hélè­ne Cons­tanty y Marion Gay, Bak­chich, 25 de febre­ro de 2008.

[5] Dosier de Pren­sa de Action Con­tre la Faim en oca­sión del Dia Mun­dial del Agua de 2008. El libro Lobby Pla­net Paris, gui­de des Lobbys, en ven­ta des­de noviem­bre de 2009, abor­da la ley Oudin-San­ti­ni.

[6] Res­cuing the World, por Andrew F. Smith, pre­fa­cio de Henry Kis­sin­ger, Sta­te Uni­ver­sity of New York Press, 2002, pp. 123 – 129.

[7] «Action con­tre la Faim à la con­quê­te de l’Amérique», por Emma­nuel Saint-Mar­tin, French Mor­ning, 12 de octu­bre de 2009.

[8] «Las ONGs, ¿ins­tru­men­tos de gobier­nos y trans­na­cio­na­les?», por Julien Teil, Réseau Vol­tai­re, 30 de julio de 2009.

[9] Pre­sen­ta­ción del GWI en el sitio web de la ONG Care-USA.

[10] Pági­na de David Blanc en el sitio web de Action Against Hun­ger.

[11] «El Ins­ti­tu­to Aspen edu­ca a los tibu­ro­nes del busi­ness», Red Vol­tai­re, 3 de febre­ro de 2004.

[12] «La Fun­da­ción Ford, facha­da filan­tró­pi­ca de la CIA» y «Por qué la Fun­da­ción Ford sub­ven­cio­na la opo­si­ción», Red Vol­tai­re, por Paul Laba­ri­que, 5 y 19 de abril de 2005.

[13] Refor­me fon­ciè­re au Nord et au Sud, Cami­lla Tou­min & Simon Pep­per.

[14] Sitio web de la empre­sa Mon­sa­to.

[15] Al igual que Jac­ques Atta­li, William «Bill» Dray­ton esti­ma que el “social busi­ness” per­mi­te resol­ver los pro­ble­mas inhe­ren­tes a la pobre­za. En la épo­ca de la admi­nis­tra­ción Car­ter, Dray­ton fue admi­nis­tra­dor asis­ten­te de la Agen­cia esta­dou­ni­den­se de Medioam­bien­te. Fue des­de ese car­go que pro­mo­vió el prin­ci­pio del mer­ca­do del car­bono (tra­de and cap).

[16] La publi­caón, en el año 2008, de un recuen­to de uno de esos foros acla­ra la natu­ra­le­za de las rela­cio­nes que se esta­ble­cen en el mar­co de tales encuen­tros. En 2008 se cele­bró el foro «opo­si­ción a opo­si­to­res… ¿qué futu­ro tie­nen las ONGs den­tro de la gober­nan­za mun­dial?» El con­te­ni­do se des­cri­be deta­lla­da­men­te en la publi­ca­ción del mis­mo nom­bre que publi­ca­ron el IRIS y la ONG Han­di­cap

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