Ofre­ce­mos el tex­to defi­ni­ti­vo de las con­clu­sio­nes del deba­te de Ezker Aber­tza­lea.

La Izquier­da Aber­tza­le ha ana­li­za­do la actual coyun­tu­ra y el pro­ce­so polí­ti­co vas­co, y ha deba­ti­do sobre todo ello. No lo ha hecho entre unos pocos ni en luga­res ocul­tos. Al con­tra­rio, ha lle­va­do el deba­te a la gran sala de jun­tas que com­po­nen sus mili­tan­tes y su base social. Ha sido un ejer­ci­cio demo­crá­ti­co, un ejer­ci­cio demo­crá­ti­co efi­caz, pues val­drá para defi­nir la estra­te­gia polí­ti­ca que nece­si­ta­mos.

No se ha tra­ta­do sólo de un deba­te en abs­trac­to, ya que, al mis­mo tiem­po, la Izquier­da Aber­tza­le ha teni­do que inter­ve­nir e influir en la situa­ción polí­ti­ca. No podía­mos per­ma­ne­cer ais­la­dos en noso­tros mis­mos, a la espe­ra de que en algún momen­to todo se acla­ra­ra. Tenía­mos que estar con nues­tro pue­blo y, a la vez que rea­li­zá­ba­mos este deba­te, debía­mos lle­var a cabo ini­cia­ti­vas. Al fin y al cabo, para cons­truir una estra­te­gia efi­caz, la Izquier­da Aber­tza­le debe defi­nir a dia­rio su línea polí­ti­ca y de inter­ven­ción. Por ello, des­de el comien­zo mis­mo del cur­so polí­ti­co comen­za­mos a dar cuer­po a nues­tra línea de tra­ba­jo, con ini­cia­ti­vas y pro­pues­tas con­cre­tas. Y de esa mis­ma for­ma debe­re­mos con­ti­nuar tam­bién en los pró­xi­mos meses. Sólo a noso­tros y a noso­tras, y a nadie más, nos corres­pon­de asu­mir tal res­pon­sa­bi­li­dad.

El con­cep­to del tiem­po hay que enten­der­lo en tér­mi­nos polí­ti­cos. Son las con­di­cio­nes polí­ti­cas y socia­les las que fijan el momen­to de rea­li­zar apues­tas. Pese a que nos ha cos­ta­do mucho crear­las, hoy en día exis­ten esas con­di­cio­nes para dar los pasos que esta­mos dan­do. Ése es el moti­vo por el que hemos desa­rro­lla­do este deba­te. Así, la ela­bo­ra­ción de la ponen­cia «Cla­ri­fi­can­do la fase polí­ti­ca y la estra­te­gia» y la pre­sen­ta­ción de la Decla­ra­ción de Altsa­su res­pon­den tan­to a la refle­xión inter­na como a los pasos que hay que dar en el pro­ce­so polí­ti­co. Ambos docu­men­tos han sido rati­fi­ca­dos con un amplí­si­mo apo­yo de nues­tra base social, sin olvi­dar que en la Uni­dad Popu­lar la diver­gen­cia tam­bién tie­ne cabi­da. El deba­te lle­va­do a cabo en torno a la ponen­cia «Cla­ri­fi­can­do la fase polí­ti­ca y la estra­te­gia» y la pre­sen­ta­ción de la Decla­ra­ción de Altsa­su ponen de mani­fies­to feha­cien­te­men­te la volun­tad de la Izquier­da Aber­tza­le por lle­var a cabo el cam­bio polí­ti­co y por tran­si­tar por el camino del pro­ce­so demo­crá­ti­co.

Pre­ci­sa­men­te, a tra­vés del deba­te hemos des­cu­bier­to lo que debe­mos hacer, así como en qué hemos acer­ta­do y en qué nos hemos equi­vo­ca­do en este tiem­po. Por eso, a la vez que nos hemos reafir­ma­do en nues­tro pro­yec­to y en las raí­ces de nues­tra tra­yec­to­ria, tam­bién hemos rea­li­za­do una pro­fun­da auto­crí­ti­ca. Con logros y erro­res, hemos traí­do el pro­ce­so de libe­ra­ción a la fase del cam­bio polí­ti­co. Aho­ra, se tra­ta de hacer irre­ver­si­ble el ver­da­de­ro cam­bio polí­ti­co. Y asu­mir la apues­ta de mate­ria­li­zar­lo exi­ge cam­bios tam­bién en noso­tros y noso­tras mis­mas.

El Pue­blo Vas­co y la ciu­da­da­nía vas­ca, fun­da­men­tos del movi­mien­to de libe­ra­ción

El Pue­blo Vas­co. La ciu­da­da­nía vas­ca. Los hom­bres y muje­res de esta tie­rra. Su socie­dad. Ésas son nues­tras úni­cas refe­ren­cias a la hora de dibu­jar nues­tro pro­yec­to polí­ti­co. La Izquier­da Aber­tza­le reafir­ma su com­pro­mi­so de aten­der al pue­blo y a la ciu­da­da­nía, de tener como nor­te sus deseos y anhe­los, así como de res­pe­tar y hacer res­pe­tar su volun­tad.

De hecho, es la hora del com­pro­mi­so. Es la hora de dar pasos. Y en este momen­to, la Izquier­da Aber­tza­le es ple­na­men­te cons­cien­te de que la cla­ve no está en espe­rar a cono­cer lo que el res­to de agen­tes están dis­pues­tos a hacer, sino en lo que noso­tros y noso­tras debe­mos hacer. De ese modo, nues­tra fuer­za y nues­tra razón trae­rán nue­vas situa­cio­nes, podrán con­di­cio­nar la actua­ción del res­to de agen­tes y, lo que es aún más impor­tan­te, logra­rán cada vez una mayor adhe­sión popu­lar para que Eus­kal Herria sea due­ña de su futu­ro.

Rea­li­zar la apues­ta polí­ti­ca es una deci­sión pro­pia, por­que con­si­de­ra­mos que esta apues­ta es la mane­ra más efi­caz para avan­zar en el pro­ce­so de libe­ra­ción, y por­que res­pon­de al deseo de nues­tro pue­blo. Nues­tras deci­sio­nes deben ser siem­pre con­se­cuen­cia de nues­tra volun­tad y de la de nues­tro pue­blo. No debe estar for­za­da por nada, ni depen­der de la volun­tad de nadie más.

La impo­si­ción y la injus­ti­cia uti­li­za­das por los esta­dos no serán jamás ingre­dien­tes del pro­yec­to de los inde­pen­den­tis­tas de izquier­das. No somos como ellos, tam­po­co cuan­do debe­mos hacer fren­te a la repre­sión sal­va­je y al inten­to de asi­mi­la­ción de nues­tro pue­blo. No lo hemos sido jamás, ni lo sere­mos en ade­lan­te.

Damos nues­tra pala­bra de que no deja­re­mos que se pier­dan la espe­ran­za y las con­di­cio­nes crea­das duran­te estos años para alcan­zar un esce­na­rio demo­crá­ti­co. Sin ir muy lejos, las movi­li­za­cio­nes popu­la­res de los últi­mos tiem­pos han mos­tra­do cla­ra­men­te que exis­te masa crí­ti­ca para orien­tar con­ve­nien­te­men­te el pro­ce­so demo­crá­ti­co median­te vías polí­ti­cas. Ade­más, la Izquier­da Aber­tza­le pue­de con­fir­mar que otros agen­tes, tan­to en Eus­kal Herria como en el ámbi­to inter­na­cio­nal, están dis­pues­tos a rea­li­zar jun­to con noso­tros y noso­tras este camino, cada cual des­de sus pro­pias deci­sio­nes. Corres­pon­de a toda la Izquier­da Aber­tza­le ali­men­tar las con­di­cio­nes para que todo ello pue­da desa­rro­llar­se con for­ta­le­za. No defrau­da­re­mos a nues­tra his­to­ria. No defrau­da­re­mos a nues­tro pue­blo.

Des­de hoy mis­mo tene­mos el futu­ro por ganar. La opción de la inde­pen­den­cia está abier­ta. En Euro­pa se han cons­ti­tui­do esta­dos y en dife­ren­tes luga­res ese deba­te está ple­na­men­te abier­to. La opción de crear nue­vos esta­dos es una opción real si exis­te la capa­ci­dad de arti­cu­lar mayo­rías demo­crá­ti­cas sóli­das. Eus­kal Herria es un pue­blo orga­ni­za­do, diná­mi­co y pre­pa­ra­do, con sufi­cien­te madu­rez y con sufi­cien­tes bases polí­ti­cas, socia­les y eco­nó­mi­cas. Por enci­ma de cual­quier otra cosa, tene­mos ple­na con­fian­za en nues­tro pue­blo.

Ante­ce­den­tes polí­ti­cos, moti­vos para la con­fian­za

Hace 50 años Eus­kal Herria ago­ni­za­ba. En este perio­do de tiem­po, gra­cias a la lucha, hemos reco­rri­do el tra­yec­to has­ta abrir la opción de la cons­ti­tu­ción del Esta­do Vas­co. Aho­ra, des­pués de haber logra­do fre­nar la ope­ra­ción polí­ti­ca dise­ña­da tras la muer­te de Fran­co, cuyo obje­ti­vo era la asi­mi­la­ción de Eus­kal Herria, esta­mos a las puer­tas de un nue­vo tiem­po que ten­drá como obje­ti­vo cons­ti­tuir un mar­co demo­crá­ti­co.

En estas déca­das hemos logra­do muchos avan­ces y vic­to­rias par­cia­les. Ade­más de res­pon­der a las embes­ti­das de los esta­dos, hemos teni­do capa­ci­dad de desa­rro­llar una línea polí­ti­ca. Hemos hecho fren­te a los inten­tos de des­truc­ción del inde­pen­den­tis­mo y, al mis­mo tiem­po, hemos sido capa­ces de abrir y ganar deba­tes, así como de colo­car en el cen­tro del pano­ra­ma polí­ti­co con­te­ni­dos y pro­pues­tas con­cre­tas.

No ha sido un camino fácil. El sufri­mien­to ha sido la terri­ble con­se­cuen­cia de este lar­go ciclo de con­flic­to polí­ti­co y con­fron­ta­ción arma­da. Aun­que muchos hayan que­ri­do ocul­tar la reali­dad, el ori­gen de ese sufri­mien­to resul­ta evi­den­te: la nega­ción de los dere­chos de Eus­kal Herria. Esa nega­ción pro­vo­ca el con­flic­to polí­ti­co, y la estra­te­gia repre­si­va lo ali­men­ta. Supe­rar esa situa­ción es una nece­si­dad para poder alcan­zar ese esce­na­rio demo­crá­ti­co don­de poder defen­der nues­tro pro­yec­to polí­ti­co.

Duran­te todos estos años, la Izquier­da Aber­tza­le ha rea­li­za­do un enor­me tra­ba­jo. Des­de la lógi­ca polí­ti­ca de ese mis­mo tra­ba­jo y des­de la con­fian­za que ofre­ce el camino rea­li­za­do hemos for­mu­la­do el camino del pró­xi­mo perio­do. Nues­tra his­to­ria y nues­tras razo­nes nos dan con­fian­za en noso­tros mis­mos.

La fase polí­ti­ca, la fase del cam­bio

Nos encon­tra­mos en una fase polí­ti­ca ago­ta­da, y ello ofre­ce cla­ra­men­te opor­tu­ni­da­des his­tó­ri­cas al pro­yec­to nacio­nal y social. Las opcio­nes de cam­bio polí­ti­co ins­ti­tu­cio­nal carac­te­ri­zan la situa­ción de Eus­kal Herria, si bien es cier­to que esas opcio­nes tie­nen for­mas e inten­si­da­des dife­ren­tes en el sur y el nor­te de Eus­kal Herria.

Es cier­to que la situa­ción de blo­queo se está pro­lon­gan­do más de lo debi­do, prin­ci­pal­men­te por­que los esta­dos así lo han deci­di­do a tra­vés de la estra­te­gia repre­si­va. En con­cre­to, en Hego Eus­kal Herria segui­mos entre dos ciclos, uno ago­ta­do y otro nue­vo aún sin defi­nir. Así, el pul­so polí­ti­co del momen­to y la prin­ci­pal bata­lla se cen­tra en la direc­ción y for­ma de ese nue­vo ciclo que hay que abrir.

La opor­tu­ni­dad de un cam­bio polí­ti­co ver­da­de­ro, la opor­tu­ni­dad de supe­rar el ciclo esta­tu­ta­rio supe­di­ta­do a la estra­te­gia de la nega­ción de Eus­kal Herria y abrir un mar­co demo­crá­ti­co, se encuen­tra abier­ta de par en par. Aho­ra el desa­fío con­sis­te en cru­zar esa puer­ta abier­ta tras déca­das de esfuer­zo, tra­ba­jo y lucha y efec­tuar el cam­bio polí­ti­co. Hay sufi­cien­tes con­di­cio­nes para ello. La cla­ve resi­de en con­cre­tar la estra­te­gia efi­caz que, apro­ve­chan­do esas con­di­cio­nes, mate­ria­li­ce dicho cam­bio.

París man­tie­ne una agre­si­va acti­tud de nega­ción sobre el nor­te de Eus­kal Herria. Pero ya sea en la rei­vin­di­ca­ción ins­ti­tu­cio­nal, en la defen­sa del eus­ke­ra, en la cons­truc­ción nacio­nal o en las luchas del ámbi­to socio-eco­nó­mi­co, las movi­li­za­cio­nes socia­les demues­tran una y otra vez las ansias de vivir y la deter­mi­na­ción por lograr el reco­no­ci­mien­to de este país.

Las bases para el reco­no­ci­mien­to de la terri­to­ria­li­dad de Eus­kal Herria están asen­ta­das en la ciu­da­da­nía de Lapur­di, Nafa­rroa Behe­rea y Zube­roa. Tene­mos que abrir en las tres pro­vin­cias una nue­va fase que, median­te la acu­mu­la­ción de fuer­zas, obten­ga el reco­no­ci­mien­to ins­ti­tu­cio­nal y para que París res­pe­te la pala­bra y la deci­sión de Eus­kal Herria.

La fase polí­ti­ca a la que nos diri­gi­mos es la fase del cam­bio polí­ti­co. Una vez crea­das las con­di­cio­nes del cam­bio, lle­ga la hora de mate­ria­li­zar­lo. Por con­si­guien­te, el obje­ti­vo de esta fase polí­ti­ca es lograr el mar­co demo­crá­ti­co que ofrez­ca las sufi­cien­tes bases para rea­li­zar el camino has­ta la cons­ti­tu­ción del Esta­do Vas­co.

El pro­ce­so demo­crá­ti­co, la palan­ca del cam­bio de ciclo

El pro­ce­so demo­crá­ti­co cons­ti­tu­ye la palan­ca para el cam­bio de ciclo, es el ins­tru­men­to prin­ci­pal de la fase polí­ti­ca. Hay que arti­cu­lar un pro­ce­so demo­crá­ti­co que ten­ga como base la nego­cia­ción, el acuer­do polí­ti­co y la par­ti­ci­pa­ción popu­lar. Desa­rro­llar un pro­ce­so de ese tipo resul­ta la úni­ca vía posi­ble para rea­li­zar el cam­bio de mar­co.

Es hora de estruc­tu­rar el pro­ce­so demo­crá­ti­co. Y ese pro­ce­so tie­ne un obje­ti­vo defi­ni­do: cons­ti­tuir el mar­co demo­crá­ti­co que resuel­va los nudos de la auto­de­ter­mi­na­ción y la terri­to­ria­li­dad. El mar­co demo­crá­ti­co tie­ne que posi­bi­li­tar que todos los pro­yec­tos polí­ti­cos pue­dan ser mate­ria­li­za­dos, inclui­do el de los inde­pen­den­tis­tas. El acuer­do polí­ti­co reso­lu­ti­vo entre las dis­tin­tas for­ma­cio­nes vas­cas, que debe­rá ser res­pe­ta­do por los esta­dos, cons­ti­tu­ye el ele­men­to que debe ges­tar el pro­ce­so demo­crá­ti­co. Los prin­ci­pa­les pro­ta­go­nis­tas serán la ciu­da­da­nía vas­ca y Eus­kal Herria, para ini­ciar el pro­ce­so, para for­ta­le­cer­lo, para refren­dar los acuer­dos de solu­ción y para tomar las últi­mas deci­sio­nes sobre su orga­ni­za­ción inter­na y rela­cio­nes exter­nas. Deben cons­truir­se las con­di­cio­nes para desa­rro­llar ade­cua­da­men­te este pro­ce­so, es decir, sin inje­ren­cias, injus­ti­cias y sin vio­len­cia.

Tal y como se afir­mó en la Decla­ra­ción de Altsa­su, ini­ciar el pro­ce­so demo­crá­ti­co supo­ne una deci­sión uni­la­te­ral de la Izquier­da Aber­tza­le. Pese a los alti­ba­jos y superan­do los pro­ble­mas que se pre­sen­ten, el pro­ce­so demo­crá­ti­co cons­ti­tui­rá un reto que debe­rá man­te­ner­se en el tiem­po. Para su desa­rro­llo se bus­ca­rán acuer­dos bila­te­ra­les o mul­ti­la­te­ra­les con los agen­tes polí­ti­cos vas­cos y con la comu­ni­dad inter­na­cio­nal. Así como con los esta­dos para alcan­zar la reso­lu­ción del con­flic­to.

Por deci­sión pro­pia y des­de la con­fian­za, con la espe­ra­da ayu­da de otros agen­tes y la pre­vi­si­ble opo­si­ción de poten­tes cen­tros de poder, la Izquier­da Aber­tza­le pre­vé tres esta­cio­nes en el pro­ce­so demo­crá­ti­co que ya se está ponien­do en mar­cha en Hego Eus­kal Herria. Mien­tras, en Ipar Eus­kal Herria las labo­res prin­ci­pa­les con­sis­ten en el tra­ba­jo de socia­li­za­ción y de dar for­ma a una acu­mu­la­ción de fuer­zas espe­cí­fi­ca. Éstas son esas tres esta­cio­nes:

Míni­mos demo­crá­ti­cos. Cons­ti­tu­yen la base nece­sa­ria para poder desa­rro­llar el pro­ce­so demo­crá­ti­co. Debe­rán mate­ria­li­zar­se acuer­dos o deci­sio­nes sobre la igual­dad de opor­tu­ni­da­des de todas las fuer­zas polí­ti­cas y sobre la des­ac­ti­va­ción de las medi­das de excep­ción.

Acuer­do demo­crá­ti­co. Se basa­ría en el desa­rro­llo de los con­te­ni­dos polí­ti­cos tra­ba­ja­dos en el últi­mo pro­ce­so de nego­cia­ción, reco­no­cien­do el carác­ter nacio­nal de Eus­kal Herria, garan­ti­zan­do que todos los pro­yec­tos polí­ti­cos pue­dan ser rea­li­za­bles, y estruc­tu­ran­do las vías jurí­di­co-polí­ti­cas para que los terri­to­rios vas­cos pue­dan esta­ble­cer sus rela­cio­nes tan­to entre si como con el Esta­do.

Mar­co demo­crá­ti­co. Supon­dría la mate­ria­li­za­ción jurí­di­co-polí­ti­ca del acuer­do demo­crá­ti­co. Se cons­ti­tui­ría gra­cias a la volun­tad popu­lar y garan­ti­za­ría supe­rar las nega­cio­nes estruc­tu­ra­les que pade­ce Eus­kal Herria. Ahí situa­ría la Izquier­da Aber­tza­le su esfuer­zo por crear una auto­no­mía con­for­ma­da por los cua­tro terri­to­rios de Hego Eus­kal Herria y con dere­cho a deci­dir, en el sen­ti­do expues­to en la pro­pues­ta de Anai­ta­su­na, y del mis­mo modo, en arti­cu­lar una auto­no­mía con los tres terri­to­rios de Ipar Eus­kal Herria, tal como reco­ge la Pro­pues­ta de Uzta­ritze.

Nue­vas estra­te­gias e ins­tru­men­tos, medios para avan­zar

Esta­mos comen­zan­do una nue­va fase, y ello exi­ge nue­vas estra­te­gias e ins­tru­men­tos. Para lle­var a cabo el cam­bio resul­ta impres­cin­di­ble posi­bi­li­tar una acu­mu­la­ción de fuer­zas cre­cien­te y lle­var la con­fron­ta­ción al terreno don­de los esta­dos son más débi­les, esto es, lle­var la con­fron­ta­ción al terreno polí­ti­co.

La con­clu­sión del deba­te se ha decan­ta­do por situar todas las for­mas de actua­ción al ser­vi­cio del reto que entra­ña la nue­va fase polí­ti­ca; para favo­re­cer la acu­mu­la­ción de fuer­zas que exi­ge el nue­vo ciclo. Por tan­to, con el obje­ti­vo de la acu­mu­la­ción de fuer­zas como hori­zon­te, la lucha de masas, la lucha ins­ti­tu­cio­nal y la lucha ideo­ló­gi­ca, la modi­fi­ca­ción de la corre­la­ción de fuer­zas y la bús­que­da del apo­yo inter­na­cio­nal serán los úni­cos ins­tru­men­tos del pro­ce­so demo­crá­ti­co. El apo­yo popu­lar supon­drá la úni­ca garan­tía, y el movi­mien­to popu­lar, el aci­ca­te más efi­caz.

Será el empu­je de la uni­dad de acción y la acti­va­ción popu­lar, desa­rro­lla­das median­te la uti­li­za­ción de vías y medios exclu­si­va­men­te polí­ti­cos y demo­crá­ti­cos, el que abri­rá el mar­co demo­crá­ti­co.

El pro­ce­so demo­crá­ti­co tie­ne que desa­rro­llar­se en ausen­cia total de vio­len­cia y sin inje­ren­cias, rigién­do­se el diá­lo­go y la nego­cia­ción entre las fuer­zas polí­ti­cas por los prin­ci­pios del Sena­dor Mit­chell. Nadie podrá uti­li­zar la fuer­za o ame­na­zar con su uso para influen­ciar en el cur­so o el resul­ta­do de las nego­cia­cio­nes mul­ti­par­ti­tas, así como para tra­tar de modi­fi­car el acuer­do que naz­ca de las mis­mas.

El pro­ce­so demo­crá­ti­co debe traer con­si­go una orga­ni­za­ción, una acu­mu­la­ción de fuer­zas, una capa­ci­dad de lucha y un apo­yo popu­lar cre­cien­tes, y gra­cias a todo ello se podrán lograr obje­ti­vos tác­ti­cos y pro­yec­tar dife­ren­tes ini­cia­ti­vas: entre otras cosas, lograr las liber­ta­des demo­crá­ti­cas bási­cas y dar pasos en la libe­ra­ción de pre­sos, reoxi­ge­nar la cons­truc­ción y arti­cu­la­ción nacio­nal, for­ta­le­cer la ofen­si­va polí­ti­ca en el ámbi­to inter­na­cio­nal e impul­sar la nego­cia­ción polí­ti­ca.

La estra­te­gia que esta­mos per­fi­lan­do cuen­ta con ámbi­tos de tra­ba­jo bien defi­ni­dos. Resul­ta prác­ti­ca y ofre­ce la posi­bi­li­dad de dar pasos con­cre­tos. Las prin­ci­pa­les líneas de tra­ba­jo con­sis­ten en sumar fuer­zas en favor de la inde­pen­den­cia y la sobe­ra­nía, en for­ta­le­cer las diná­mi­cas en favor de las liber­ta­des demo­crá­ti­cas y de los pre­sos y pre­sas, en pro­yec­tar los ins­tru­men­tos e ini­cia­ti­vas que desa­rro­llen el pro­ce­so demo­crá­ti­co ‑en con­cre­to, para impul­sar la nego­cia­ción política‑, y en dise­ñar el camino para for­ta­le­cer la pro­pia Izquier­da Aber­tza­le. Desa­rro­llar y con­cre­tar todo ello aca­pa­ra­rá el tra­ba­jo teó­ri­co y prác­ti­co de los pró­xi­mos meses.

Con­si­de­ra­mos que el pro­ce­so demo­crá­ti­co y la cons­truc­ción nacio­nal deben ir de la mano. La cons­truc­ción nacio­nal tie­ne una gran impor­tan­cia tam­bién en la actual fase polí­ti­ca. De hecho, supon­drá un ins­tru­men­to para la acu­mu­la­ción de fuer­zas y para que el pro­ce­so tome una direc­ción ade­cua­da. Hay que situar la cons­truc­ción nacio­nal en el cam­bio de ciclo. Es más, el cam­bio de ciclo debe per­mi­tir que la cons­truc­ción nacio­nal avan­ce de un modo más efi­caz, unien­do el tra­ba­jo del movi­mien­to popu­lar y el de las ins­ti­tu­cio­nes. En nues­tro aná­li­sis tam­bién la cons­truc­ción nacio­nal entra­ría en una nue­va fase.

La Izquier­da Aber­tza­le quie­re aña­dir al cam­bio polí­ti­co el cam­bio social, por­que con­si­de­ra que unir­los cons­ti­tu­ye garan­tía para ambos. Un cam­bio polí­ti­co sin cam­bio social sería cla­ra­men­te insu­fi­cien­te, y el cam­bio social sin cam­bio polí­ti­co resul­ta irrea­li­za­ble. En defi­ni­ti­va, ade­más de hacer fren­te a la injus­ti­cia que impo­ne el mode­lo neo­li­be­ral, la lucha de izquier­das que debe­mos desa­rro­llar orien­ta­ría ade­cua­da­men­te el cam­bio polí­ti­co y favo­re­ce­ría la acu­mu­la­ción de fuer­zas de los tra­ba­ja­do­res y los sec­to­res popu­la­res. El tra­ba­jo que debe efec­tuar el sin­di­ca­lis­mo resul­ta fun­da­men­tal.

Los y las inde­pen­den­tis­tas de izquier­da desea­mos el cam­bio social, y para ello, entre otras cosas, resul­ta impres­cin­di­ble el alien­to del movi­mien­to popu­lar, la prác­ti­ca femi­nis­ta, una nue­va polí­ti­ca lin­güís­ti­ca, un nue­vo mode­lo edu­ca­ti­vo, el tra­ba­jo de los agen­tes cul­tu­ra­les y la pujan­za del movi­mien­to juve­nil.

Para avan­zar en esta apues­ta polí­ti­ca, en el futu­ro la Izquier­da Aber­tza­le debe­rá dis­po­ner de una for­ma­ción polí­ti­ca legal para la inter­ven­ción polí­ti­co-ins­ti­tu­cio­nal, así como para par­ti­ci­par en la mesa de par­ti­dos polí­ti­cos don­de se logre el acuer­do polí­ti­co reso­lu­ti­vo. Por tan­to, le corres­pon­de­rá a dicha for­ma­ción, sea cual sea su nom­bre y estruc­tu­ra legal, ser la refe­ren­cia de todos los inde­pen­den­tis­tas y socia­lis­tas de Eus­kal Herria en la prác­ti­ca polí­ti­ca, de masas, ideo­ló­gi­ca e ins­ti­tu­cio­nal a desa­rro­llar en el pro­ce­so demo­crá­ti­co.

Ezker Aber­tza­lea

En Eus­kal Herria, febre­ro de 2010

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