Gar­zón caza­do por el demo­fas­cis­mo por Manuel F. Trillo

Es sabi­do que a Bal­ta­sar Gar­zón lo tie­nen envuel­to en un asun­to judi­cial en que se le impu­ta el deli­to de pre­va­ri­ca­ción por el que le podrían con­de­nar a 20 años de inha­bi­li­ta­ción. El hecho: ini­ciar un pro­ce­di­mien­to para inves­ti­gar los crí­me­nes del fas­cis­mo espa­ñol des­de 1936 a 1952, en que impu­ta a 38 ban­di­dos diri­gi­dos por el exge­ne­ral Fran­cis­co Fran­co (ver Gace­ta 22 de julio de 1936) un deli­to impres­crip­ti­ble de lesa huma­ni­dad y res­pon­sa­bles de un deli­to con­ti­nua­do de secues­tro dado que dece­nas de miles de repu­bli­ca­nos aún no han apa­re­ci­do des­pués de ser dete­ni­dos y con­du­ci­dos a luga­res des­co­no­ci­dos de los que no han vuel­to jamás (se hallan en las cune­tas y barran­cos de España).

Los acu­sa­do­res con­tra Gar­zón son falan­gis­tas con man­do en pla­za, pues al día de hoy man­tie­nen su par­ti­do lega­li­za­do aun a pesar de la inde­sea­ble Ley de Par­ti­dos del año 2002. Cual­quie­ra que sea la acu­sa­ción y la ideo­lo­gía que pro­fe­se tie­ne ese dere­cho y por tan­to nada se pue­de obje­tar, y si alguien con­si­de­ra que su ideo­lo­gía fas­cis­ta le inva­li­da para pre­sen­tar­se ante los tri­bu­na­les que los legis­la­do­res “demó­cra­tas” cam­bien la ley (en otros paí­ses –Ale­ma­nia, p.e.- no pue­den actuar como tales nazis). Pero el poder, el Gran Poder, está imbui­do de ideo­lo­gía fas­cis­ta – ban­que­ros, empre­sa­rios, polí­ti­cos, gober­nan­tes, cle­ri­ga­lla, jue­ces, fis­ca­les, abo­ga­dos, perio­dis­tas, escri­tor­zue­los, ense­ñan­tes…- que con gran des­ca­ro han favo­re­ci­do la pro­mul­ga­ción de leyes que cri­mi­na­li­zan a cien­tos de miles (millo­nes) de per­so­nas en Espa­ña. Con­tra estas leyes no he vis­to que pro­tes­ta­ran los que aho­ra salen a defen­der al “juez estre­lla” del “todo es ETA”, por el que han ido a parar a la cár­cel per­so­nas más dig­nas que él, y a quie­nes les han des­tro­za­do la pro­fe­sión que ejer­cían y has­ta la pro­pia vida.

Ha sido caza­do por las leyes demo­fas­cis­tas, las mis­mas –que aho­ra tan injus­tas les pare­cen- fue­ron apli­ca­das en sen­ti­do lato (y estric­to) con­tra ciu­da­da­nos cuyo úni­co “cri­men” era –es- luchar con­tra el sis­te­ma eco­nó­mi­co y polí­ti­co impe­ran­te. Los segui­do­res del ban­di­do Fran­cis­co Fran­co son más –muchos más de los que estu­vie­ron el otro día en el cemen­te­rio acom­pa­ñan­do a “Petón”- pues bas­ta mirar las dis­po­si­cio­nes lega­les del Gobierno actual y pasa­do, a los miem­bros de las Cor­tes –empe­zan­do por su pre­si­den­cia- y al Tri­bu­nal Supre­mo, para com­pren­der que el fran­quis­mo (el fas­cis­mo espa­ñol) sigue diri­gien­do la con­vi­ven­cia. Fas­cis­mo es la “doc­tri­na Parot” (idea de ese juez de la AN cuya sala penal pre­si­de); fas­cis­mo es la Ley de Par­ti­dos de 2002; fas­cis­mo es la suce­si­va refor­ma del Códi­go Penal (léa­se el art. 508 y pien­sen los tra­ba­ja­do­res si pue­den ser con­de­na­dos a pri­sión con ese artícu­lo en la mano de un juez como Gar­zón que supon­ga que “todo es cri­men”); fas­cis­mo es aca­bar con la per­se­cu­ción de deli­tos de lesa huma­ni­dad para sal­var a los gober­nan­tes del Esta­do Judío de Israel, ful­mi­nan­do de ese modo la jus­ti­cia uni­ver­sal; fas­cis­mo es la apli­ca­ción del FIES (Fiche­ro de Inter­nos de Espe­cial Segui­mien­to) e igual de fas­cis­ta callar ante tal igno­mi­nia sabien­do que exis­te (esto es para que tomen nota los de la Pla­ta­for­ma de Apo­yo a Gar­zón y juris­tas ane­xos); fas­cis­mo es acep­tar los pre­su­pues­tos polí­ti­cos de la Ley de Amnis­tía de 1977 don­de igua­la­ron a ver­du­gos y víc­ti­mas como si ambos tuvie­ran la mis­ma res­pon­sa­bi­li­dad cri­mi­nal; fas­cis­mo la apli­ca­ción retro­ac­ti­va de las leyes pena­les per­ju­di­cia­les para el jus­ti­cia­ble; fas­cis­mo es inves­ti­gar la vida de una per­so­na y apor­tar como hecho cri­mi­nal si estu­vo en el entie­rro de un ami­go; fas­cis­mo es esa ley de Memo­ria His­tó­ri­ca que no per­si­gue a los cri­mi­na­les fran­quis­tas, vivos o muer­tos (a los muer­tos tam­po­co los saca­ría­mos de sus tum­bas como al Papa For­mo­so des­pués de un Síno­do Horren­da, sólo se apli­ca­rían las dis­po­si­cio­nes de régi­men cons­ti­tu­cio­nal repu­bli­cano per­dien­do todos ellos el “gra­do” que usur­pa­ron duran­te los últi­mos 70 años). (Inter­mi­na­ble sería la rela­ción de actos, leyes, y dic­ta­dos todos ellos ampa­ra­dos en la “demo­cra­cia borbónica”).

Caza­do por los fas­cis­tas es víc­ti­ma de esas mis­mas leyes que el pro­pi­ció, defen­dió, y usó con­tra quie­nes él entien­de que son sus enemi­gos. O par­ti­ci­pa de la mis­ma ideo­lo­gía que sus per­se­gui­do­res actua­les –en todo o en par­te- o ha sido el ton­to útil hacien­do el tra­ba­jo sucio apli­can­do las mis­mas leyes (el “espí­ri­tu legal” del que está infor­ma­do todo el apa­ra­to legal y jurí­di­co) mien­tras los más recal­ci­tran­tes se fro­ta­ban las manos sin dar la cara (“que haga, dejad­lo, que haga”). Me resul­ta muy pro­ve­cho­so para la lim­pie­za del sis­te­ma judi­cial, y de la legis­la­ción, que se per­si­ga a uno de los suyos por­que de ese modo, se des­ve­la­rá algo que per­ma­ne­cía escon­di­do: que vivi­mos en el demofascismo.

Yo no apo­ya­ré a este impu­tado; que con su pan se lo coma; y que revien­te jun­to con todo el sis­te­ma polí­ti­co-legal que se ha mon­ta­do en el post-fran­quis­mo (“todo ata­do, y bien ata­do”, dijo el gran dic­ta­dor). Aho­ra prue­ba en sus pro­pias car­nes el láti­go que él tan­tas veces usó para encar­ce­lar a per­so­nas ino­cen­tes de todo car­go. Que el Tri­bu­nal Supre­mo es una cater­va de tri­le­ros lo sabe quien está al tan­to de sus sen­ten­cias; que el Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal –al que acu­di­rá en ampa­ro- es un jau­la de gri­llos en que todos can­tan des­de la noche del fas­cis­mo (jura­ron en su mayo­ría los Prin­ci­pios del Movi­mien­to Nacio­nal); que el Gobierno –sea quien sea quien lo pre­si­da- es el bra­zo arma­do del demo­fas­cis­mo no hay quien lo nie­gue (como dije­ra el gran Enri­que San­tos Dis­cé­po­lo). La indig­na­ción de algu­nos por esta per­se­cu­ción no deja de ser una indig­na­ción par­cial, pues se olvi­dan de las víc­ti­mas de las leyes que el pro­pio Gar­zón ha uti­li­za­do, cuan­do no pro­pi­cia­do de modo direc­to o indi­rec­to (Ley de Par­ti­dos Polí­ti­cos de 2002) favo­re­cien­do el desa­rro­llo y amplia­ción del sis­te­ma polí­ti­co y legal que nos toca sopor­tar y con­tra el que pocos, muy pocos –aún- se alzan cada día.

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *