Entre­vis­ta a Moha­med Has­san: Afga­nis­tán – Pakis­tán, el agu­je­ro negro del Impe­rio

Por qué fue Bush a Afga­nis­tán. Por qué va tam­bién Oba­ma. Las rutas del gas y del petró­leo. Cau­sas del ascen­so de los tali­bán y del des­mo­ro­na­mien­to de Kar­zai. Quién se bene­fi­cia de opio. Por qué el vecino Pakis­tán correo peli­gro de esta­llar. Entre­vis­ta a Moha­med Has­san por Gré­goi­re Lalieu y Michel Collon

¿Es posi­ble ganar la gue­rra en Afga­nis­tán? No, res­pon­den los exper­tos. Sin embar­go, la OTAN sigue ade­lan­te con sus esfuer­zos para aca­bar con los tali­bán y Pakis­tán es quien se infla­ma. ¿Cuá­les son las ver­da­de­ras razo­nes de esta gue­rra? ¿ Sumi­rán los obje­ti­vos hege­mó­ni­cos de Esta­dos Uni­dos a la región en el caos? En este nue­vo capí­tu­lo de nues­tra serie “Com­pren­der el mun­do musul­mán” Moha­med Has­san res­pon­de a estas pre­gun­tas. Y nos expli­ca por qué al pue­blo de Pakis­tán le corres­pon­de sal­var a su país de una posi­ble des­apa­ri­ción …

En 2001 Esta­dos Uni­dos empren­dió la ope­ra­ción «Endu­ring Free­dom» [“Liber­tad Dura­de­ra”] en Afga­nis­tán por­que, según él, los tali­bán se nega­ban a entre­gar a Osa­ma ben Laden. Sie­te años des­pués nadie habla del enemi­go públi­co núme­ro uno. ¿Cuá­les son hoy las razo­nes de esta gue­rra?

En pri­mer lugar hay que tener en cuen­ta que los tali­bán no tie­nen nada que ver con Osa­ma ben Laden. Al ser expul­sa­do de Ara­bia Sau­dí Ben Laden encon­tró refu­gio en Sudán en 1996. Enton­ces los sau­díes pre­sio­na­ron a ese país para que expul­sa­ra al céle­bre terro­ris­ta. Es enton­ces cuan­do ben Laden vino a Afga­nis­tán. Pero los aten­ta­dos del 11 de sep­tiem­bre no tenían nin­gu­na rela­ción con este país. La úni­ca reac­ción de los tali­bán cuan­do Washing­ton recla­mó a ben Laden fue: «Si uste­des quie­ren que ben Laden sea juz­ga­do, den­nos las prue­bas y déjen­nos juz­gar­lo con un tri­bu­nal islá­mi­co en cual­quier país musul­mán». De hecho, los neo­con­ser­va­do­res de la admi­nis­tra­ción Bush uti­li­za­ron sobre todo este trá­gi­co acon­te­ci­mien­to como coar­ta­da.

¿Con qué inten­ción?

Tres obras prin­ci­pa­les nos per­mi­ten com­pren­der la visión de Esta­dos Uni­dos. En pri­mer lugar, El final de la his­to­ria, de Fran­cis Fuku­ya­ma. Éste pre­ten­día que la his­to­ria de la huma­ni­dad había lle­ga­do al final con el des­mo­ro­na­mien­to de la Unión Sovié­ti­ca y el domi­nio de la demo­cra­cia libe­ral. A con­ti­nua­ción, El cho­que de las civi­li­za­cio­nes, de Samuel Hun­ting­ton, según el cual la his­to­ria no depen­de­ría de la lucha de cla­ses sino más bien de un con­flic­to entre civi­li­za­cio­nes. Hun­ting­ton, pues, divi­dió el mun­do entre estas dife­ren­tes civi­li­za­cio­nes y decre­tó que la más agre­si­va era la islá­mi­ca. La últi­ma obra, El gran table­ro, de Zbig­niew Brze­zins­ki, con­si­de­ra que la úni­ca poten­cia del siglo XXI será la que domi­ne Eura­sia. En efec­to, la mayo­ría de la huma­ni­dad vive en esta zona y la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca en ella será más impor­tan­te.

Vol­va­mos aho­ra al final de la admi­nis­tra­ción Clin­ton. El año 1997 estu­vo mar­ca­do por una gra­ve cri­sis eco­nó­mi­ca: con el esta­lli­do de la bur­bu­ja finan­cie­ra en Asia se des­mo­ro­nó el NASDAQ. Así pues, cuan­do los neo­con­ser­va­do­res des­em­bar­ca­ron en la Casa Blan­ca con Geor­ges W. Bush en 2001 la situa­ción eco­nó­mi­ca no era bri­llan­te. A pesar de ello, expu­sie­ron su obje­ti­vo muy cla­ra­men­te: nadie debe ser capaz de riva­li­zar con Esta­dos Uni­dos. Para lograr­lo la nue­va admi­nis­tra­ción tra­ta­ba de con­tro­lar el mun­do con­tro­lan­do los recur­sos más impor­tan­tes, prin­ci­pal­men­te el gas y el petró­leo.

Bajo la influen­cia de Brze­zins­ki Clin­ton que­ría en pri­mer lugar domi­nar Euro­pa amplian­do la OTAN y, a con­ti­nua­ción, ganar Asia Cen­tral. Pero los neo­con­ser­va­do­res dije­ron: «No, no tene­mos tiem­po para eso. Dada esta cri­sis, debe­mos crear y con­tro­lar el Gran Orien­te Medio para dis­po­ner de petró­leo». Se apre­cia un cam­bio en el dis­cur­so de Bush tras los aten­ta­dos del 11 de sep­tiem­bre cuan­do dice: «Estáis con noso­tros o con­tra de noso­tros». Con su con­cep­ción del Eje del Mal que­ría exten­der la gue­rra.

Así pues, la gue­rra de Afga­nis­tán (que por pri­me­ra vez en la his­to­ria fue pla­ni­fi­ca­da por la CIA sin la cola­bo­ra­ción del Pen­tá­gono) sólo fue un pre­tex­to para entre­nar a las tro­pas esta­dou­ni­den­ses y dar­les la expe­rien­cia nece­sa­ria para ata­car des­pués a Iraq. Hay que saber que el derro­ca­mien­to de Sadam Husein se pla­ni­fi­có mucho antes de los aten­ta­dos del 11 de sep­tiem­bre.

Oba­ma quie­re encar­nar el cam­bio. ¿Por qué con­cen­tra los esfuer­zos mili­ta­res en Afga­nis­tán en vez de en Iraq?

En pri­mer lugar, la gue­rra de Iraq sus­ci­tó unas difi­cul­ta­des que no esta­ban no pre­vis­tas. El gobierno esta­dou­ni­den­ses pen­sa­ba que era el obje­ti­vo más fácil por­que Sadam Husein no dis­po­nía de un gran ejér­ci­to y una gran par­te de la pobla­ción ira­quí detes­ta­ba su régi­men. Esta­dos Uni­dos tar­dó varios días, del 20 de mar­zo al 10 de abril de 2003, en tomar Bag­dad. Des­pués úni­ca­men­te pro­te­gie­ron la indus­tria del petró­leo y deja­ron que todo lo demás explo­ta­ra. El gober­na­dor de Iraq Paul Bre­mer des­tru­yó las bases del ante­rior régi­men ira­quí, des­mo­vi­li­zó a la poli­cía y la estruc­tu­ra del ejér­ci­to. En aquel momen­to la resis­ten­cia aumen­tó y tam­bién el cos­te de la ocu­pa­ción esta­dou­ni­den­se: ¡ocho mil millo­nes de dóla­res al mes (a los que hay que aña­dir 1.500 millo­nes más para Afga­nis­tán)!. Duran­te ocho años la admi­nis­tra­ción neo­con­ser­va­do­ra gas­tó todo su dine­ro en esta gue­rra sin resul­ta­do alguno: no logra­ron ni paci­fi­car el país ni crear el gobierno que ella que­ría ni obte­ner una base popu­lar ni con­tro­lar el petró­leo.

Cuan­do la resis­ten­cia ira­quí reve­ló la debi­li­dad del impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se y su inca­pa­ci­dad para ganar el con­flic­to el pue­blo esta­dou­ni­den­se se vol­vió más aten­to en el plano polí­ti­co. Así pues, la fal­ta de apo­yo de la opi­nión públi­ca a esta gue­rra empu­jó a Oba­ma a este cam­bio. Tan­to más cuan­to que en el esce­na­rio inter­na­cio­nal esta gue­rra no con­ta­ba con una­ni­mi­dad: Fran­cia, Ale­ma­nia y otros paí­ses se nega­ron a par­tir a Iraq. En resu­men, la deci­sión de Oba­ma es tam­bién un medio de man­te­ner la alian­za de la OTAN. Pero una derro­ta en Afga­nis­tán podría mar­car el final de ésta.

Los tali­bán no siem­pre fue­ron enemi­gos de Esta­dos Uni­dos. La ex-secre­ta­ria de Esta­do Made­lei­ne Albright había salu­da­do su lle­ga­da al poder en 1996 como un «paso posi­ti­vo». Inclu­so pare­ce que se fomen­tó este paso, algo que la ex-minis­tra paquis­ta­ní Bena­zir Bhut­to resu­mía de la siguien­te mane­ra: «La idea era ingle­sa, la finan­cia­ción sau­dí, la super­vi­sión paquis­ta­ní y el arma­men­to esta­dou­ni­den­se».

A fina­les de los seten­ta los sovié­ti­cos vinie­ron a Afga­nis­tán para apo­yar al gobierno revo­lu­cio­na­rio ame­na­za­do por com­ba­tes inter­nos. Brze­zins­ki, con­se­je­ro del pre­si­den­te Car­ter, se pro­pu­so hacer de Afga­nis­tán el Viet­nam de los sovié­ti­cos para ates­tar así un gol­pe fatal a la influen­cia del socia­lis­mo en la región. Por lo tan­to, para luchar con­tra la Unión Sovié­ti­ca y el gobierno revo­lu­cio­na­rio de Afga­nis­tán Esta­dos Uni­dos y Ara­bia Sau­dí apo­ya­ron a los muyai­di­nes por medio de Pakis­tán. Cuan­do el ejér­ci­to rojo aban­do­nó Afga­nis­tán en 1989 Esta­dos Uni­dos sabía que los sovié­ti­cos pasa­rían por una gra­ve cri­sis. Una vez logra­do su obje­ti­vo, Esta­dos Uni­dos se lavó las manos y aban­do­nó la región, que que­dó sumi­da en el caos. De hecho, Esta­dos Uni­dos uti­li­zó a los muyai­di­nes como un pre­ser­va­ti­vo: los “tira­ron” cuan­do ya no le ser­vían de nada. ¿Quién sufrió con ello? Los pue­blos de Afga­nis­tán y de Pakis­tán.

En efec­to, cuan­do los ser­vi­cios secre­tos paquis­ta­níes apo­ya­ron a los muyai­di­nes para luchar con­tra los comu­nis­tas no uni­fi­ca­ron este movi­mien­to sino que apo­ya­ron a cada señor de la gue­rra por sepa­ra­do. Una vez que Esta­dos Uni­dos se fue los seño­res de la gue­rra afga­nos se enfren­ta­ron entre sí. El país que­dó com­ple­ta­men­te des­trui­do por esta gue­rra civil. Millo­nes de refu­gia­dos huye­ron a Pakis­tán, que enton­ces esta­ba tam­bién afec­ta­do por una gra­ve cri­sis ya que su eco­no­mía decli­nó con la lle­ga­da de muchos afga­nos y baro­nes de la dro­ga.

En este con­tex­to apa­re­cie­ron los tali­bán, estu­dian­tes sur­gi­dos de la gene­ra­ción más joven de estos refu­gia­dos. Su lle­ga­da al poder ofre­cía a Esta­dos Uni­dos y a Pakis­tán una opor­tu­ni­dad. Pero estos tres acto­res tenían, de hecho, intere­ses muy dife­ren­tes.

¿Es decir?

Cuan­do los paí­ses de Asia Cen­tral se hicie­ron inde­pen­dien­tes Pakis­tán se dio cuen­ta de que su prin­ci­pal enemi­go, India, era fuer­te, mien­tras que él mis­mo se encon­tra­ba en una posi­ción deli­ca­da. Para desa­rro­llar­se eco­nó­mi­ca­men­te y com­pe­tir con India, la bur­gue­sía paquis­ta­ní deci­dió uti­li­zar Afga­nis­tán como puer­ta de acce­so a los mer­ca­dos de Asia Cen­tral. Favo­re­ció, pues, el acce­so al poder de los tali­bán en Afga­nis­tán.

El inte­rés de Esta­dos Uni­dos era con­tro­lar y domi­nar las rique­zas de Asia Cen­tral. La com­pa­ñía petro­lí­fe­ra esta­dou­ni­den­se Uno­cal que­ría cons­truir un oleo­duc­to en la región. Pero para ello era nece­sa­rio paci­fi­car Afga­nis­tán.

Por últi­mo, el inte­rés de los tali­bán era paci­fi­car el país e ins­tau­rar una revo­lu­ción islá­mi­ca, lo que iba en con­tra de los intere­ses de Ara­bia Sau­dí, que desea­ba expor­tar la ideo­lo­gía islá­mi­ca a Asia Cen­tral para debi­li­tar a Rusia y con­tro­lar el gas en esta región.

Enton­ces, apo­ya­dos por poten­cias extran­je­ras los tali­bán lucha­ron con­tra los seño­res de la gue­rra y toma­ron el poder. El pue­blo afgano que­ría la paz. Los tali­bán fue­ron bien reci­bi­dos.

Final­men­te, este plan no fun­cio­nó: Esta­dos Uni­dos no logró paci­fi­car la región, Pakis­tán no pudo abrir­se un acce­so al mer­ca­do de Asia Cen­tral y los tali­bán fue­ron derro­ca­dos. ¿Por qué?

Afga­nis­tán está for­ma­do por dife­ren­tes gru­pos étni­cos. El más repre­sen­ta­do es el los pas­tu­nes, casi el 50% de la pobla­ción. A con­ti­nua­ción, los tayi­kos, los haza­ras y los kaza­kos en torno a los cua­les se arti­cu­la la riva­li­dad entre los seño­res de la gue­rra. Por últi­mo, hay otras mino­rías. Los tali­bán son pas­tu­nes. ¡Un ras­go carac­te­rís­ti­co de este gru­po es que son muy inde­pen­dien­tes! Esta­dos Uni­dos y Pakis­tán que­rían uti­li­zar­los como mer­ce­na­rios, pero los tali­bán tenían su pro­pia visión de las cosas. Ade­más, los pas­tu­nes no reco­cían la fron­te­ra que sepa­ra Afga­nis­tán y Pakis­tán.

¿Por qué?

Vol­va­mos al siglo XIX cuan­do India era la joya de la coro­na del Impe­rio Bri­tá­ni­co, que se inter­po­nía en la expan­sión de Rusia por Asia Cen­tral. Los bri­tá­ni­cos desea­ban uti­li­zar a Afga­nis­tán para pro­te­ger su colo­nia. Esto aca­bó en tres gue­rras anglo-afga­nas. Nos intere­sa par­ti­cu­lar­men­te el resul­ta­do de la segun­da: en 1893 el gober­na­dor de India Sir Durand tra­zó una línea en el terri­to­rio pas­tún para pro­te­ger su colo­nia crean­do una zona tapón entre Afga­nis­tán y la India bri­tá­ni­ca. Por eso muchos pas­tu­nes no reco­no­cen la exis­ten­cia de Pakis­tán. Cuan­do este país se hizo inde­pen­dien­te, ¡el úni­co miem­bro que votó en con­tra de su entra­da en Nacio­nes Uni­das fue Afga­nis­tán!

Por lo tan­to, esta­ba cla­ro que cuan­do los tali­bán hubie­ran toma­do el poder no se iban a some­ter a estos intere­ses extran­je­ros. En mayo de 2001, seis meses antes del ata­que al World Tra­de Cen­ter, Washing­ton con­ce­día sin lograr resul­ta­do alguno una sub­ven­ción de 43 millo­nes de dóla­res al régi­men tali­bán en el mar­co del pro­yec­to del oleo­duc­to de Uno­cal. Pero con el 11 de sep­tiem­bre todo el pro­gra­ma se vino a aba­jo.

Las fuer­zas de la cola­ción derro­ca­ron fácil­men­te al régi­men tali­bán, pero no logra­ron hacer­se con el con­trol del país, ¿por qué?

En pri­mer lugar, los pas­tu­nes no reco­no­cen al actual gobierno de Afga­nis­tán. Cuan­do los tali­bán fue­ron derro­ca­dos, Esta­dos Uni­dos puso a Hamid Kar­zai como pre­si­den­te. Kar­zai, que había tra­ba­ja­do para Uno­cal, es pas­tún, pero no tie­ne base social en Afga­nis­tán. De hecho, los pas­tu­nes, pri­mer gru­po étni­co del país, no están ver­da­de­ra­men­te repre­sen­ta­dos en este gobierno. Lo úni­co que hay son algu­nos títe­res de Washing­ton que no tie­nen legi­ti­mi­dad algu­na para la pobla­ción. Al prin­ci­pio Esta­dos Uni­dos hizo lo posi­ble por com­prar a pas­tu­nes repre­sen­ta­ti­vos para que par­ti­ci­pa­ran en el gobierno, pero estos toma­ron el dine­ro y se lar­ga­ron: como he dicho antes, ¡los pas­tu­nes son muy inde­pen­dien­tes!

En segun­do lugar, los seño­res de la gue­rra pre­sen­tes en el gobierno tra­ba­jan cada uno de ellos en su pro­pio inte­rés. No pagan impues­tos al gobierno cen­tral, pero se apro­pian de las rique­zas. Cada minis­te­rio es el minis­te­rio inde­pen­dien­te de un señor de la gue­rra. Una situa­ción caó­ti­ca que para­li­za al gobierno.

En ter­cer lugar, los seño­res de la gue­rra no con­fían en los pas­tu­nes. Creen que si estos adquie­ren la mayo­ría en el gobierno impon­drán su visión. En resu­men, es un gobierno en el que todos están con­tra todos. ¡No fun­cio­na en abso­lu­to nin­gu­na de las ideas que occi­den­te se había hecho!

Por últi­mo, tam­bién pode­mos decir que las fuer­zas de la OTAN bom­bar­dean­do a cam­pe­si­nos en sus cam­pos, en las mez­qui­tas, en bodas o fune­ra­les, etc., no ayu­dan a Hamid Kar­zai en su tra­ba­jo. La inmen­sa mayo­ría de la pobla­ción con­si­de­ra al actual gobierno un ins­tru­men­to del agre­sor. Todos estos ase­si­na­tos han crea­do un levan­ta­mien­to popu­lar y han uni­fi­ca­do la resis­ten­cia de los tali­bán.

A con­se­cuen­cia de esta gue­rra ha aumen­ta­do la pro­duc­ción de opio: más de un 3.000% des­de la caí­da de los tali­bán. El depar­ta­men­to de Esta­do esta­dou­ni­den­se ha acu­sa­do a los tali­bán de uti­li­zar la dro­ga para finan­ciar la resis­ten­cia…

El opio es un pro­duc­to quí­mi­co que pro­ce­de de la ama­po­la. Cuan­do la flor de la ama­po­la eclo­sio­na, se cor­ta, se colec­ta la leche que se des­pren­de de ella y se ven­de. Es lo que hacen los cam­pe­si­nos afga­nos. A con­ti­nua­ción, algu­nos secan esa leche y la tra­ba­jan en una máqui­na aña­dién­do­le pro­duc­tos quí­mi­cos para obte­ner final­men­te opio. Para pro­du­cir esta dro­ga se nece­si­ta un labo­ra­to­rio y cono­ci­mien­tos quí­mi­cos. No creo que todos cam­pe­si­nos afga­nos ten­gan un títu­lo de quí­mi­cos. De ser así, ¡Afga­nis­tán sería un país muy desa­rro­lla­do! Para sacar dine­ro del trá­fi­co de opio tam­bién se nece­si­ta una cier­ta logís­ti­ca para poder lle­var el pro­duc­to a occi­den­te. Los tali­bán no tie­nen nada de todo eso. De hecho, el opio pro­vie­ne de los seño­res de la gue­rra, con la ayu­da de la CIA. La mayo­ría de las veces esta dro­ga pro­vie­ne de los ser­vi­cios secre­tos esta­dou­ni­den­ses que la uti­li­zan como un fon­do ren­ta­ble: lle­var la dro­ga a los paí­ses occi­den­ta­les, la ven­den a pre­cio de mer­ca­do y uti­li­zan des­pués este dine­ro sucio para finan­ciar sus gue­rras.

En Afga­nis­tán el cul­ti­vo de la ama­po­la empe­zó con la gue­rra con­tra los sovié­ti­cos y hoy la indus­tria del opio está en manos de los seño­res de la gue­rra. Aho­ra bien, a un cam­pe­sino le da mucho más dine­ro cul­ti­var ama­po­las que toma­tes. Por con­si­guien­te, para cons­ti­tuir una base social los seño­res de la gue­rra deja­ron a los cam­pe­si­nos cul­ti­var lo que qui­sie­ran.

En cam­bio, cuan­do los tali­bán toma­ron el poder en los noven­ta que­ma­ron los cam­pos de ama­po­las y se crea­ron muchos enemi­gos entre los cam­pe­si­nos. Por ello los tali­bán hoy ya no impi­den a los cam­pe­si­nos cul­ti­var ama­po­la, pero prohí­ben la pro­duc­ción de opio. Inclu­so obtie­nen bene­fi­cios gra­cias a las con­tri­bu­cio­nes finan­cie­ras de los cam­pe­si­nos. De hecho, el gobierno cen­tral no tie­nen nin­gu­na posi­bi­li­dad de reco­ger impues­tos en el sur del país por­que está en manos de los tali­bán. Aho­ra bien, ¡un gobierno inca­paz de reco­ger impues­tos no es un gobierno!

Muchos espe­cia­lis­tas con­si­de­ran que es impo­si­ble ganar la gue­rra en Afga­nis­tán. El gene­ral fran­cés Geor­ge­lin inclu­so la cla­si­fi­có de “jaleo incon­tro­la­ble”. ¿Cuá­les son las difi­cul­ta­des con las que se han encon­tra­do las fuer­zas de la coa­li­ción?

La OTAN mata cada día a civi­les, así que la pobla­ción se ha acer­ca­do a los tali­bán. Actual­men­te estos con­tro­lan el sur del país con un gobierno de hecho en cada pue­blo. Se han mez­cla­do con la pobla­ción y las fuer­zas de la OTAN están tenien­do pér­di­das. Por ello, en cuan­to algo sos­pe­cho­so se mue­ve los sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses abren fue­go y matan a civi­les. Los afga­nos, pues, se enfren­tan por un lado a los seño­res de la gue­rra impe­ria­lis­tas que bom­bar­dean a civi­les y, por otro, a los seño­res de la gue­rra regio­na­les que saquean el país y ven­den dro­ga. Por eso los tali­bán tie­nen el apo­yo de la pobla­ción. No es que los tali­bán ten­gan ideas pro­gre­sis­tas, sino que la pobla­ción espe­ra de ellos que devuel­van la paz al país. Exac­ta­men­te como hicie­ron en 1992.

¿Ésa es la razón por la que Oba­ma ha afir­ma­do que está dis­pues­to a nego­ciar con los tali­bán mode­ra­dos?

Tra­ta de pro­te­ger a Esta­dos Uni­dos de una cri­sis que se ha ido acu­mu­lan­do a lo lar­go de las sie­te últi­mas déca­das. Y es muy difí­cil. Oba­ma quie­re demos­trar que no hay una gue­rra con­tra los musul­ma­nes, que él recha­za el supues­to cho­que de civi­li­za­cio­nes. Así que dice que está dis­pues­to a nego­ciar con los tali­bán mode­ra­dos. Así es la nue­va polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se para mucho luga­res del mun­do en los que hay movi­mien­tos musul­ma­nes: divi­dir­los entre bue­nos y malos.

No no sé si este tipo de nego­cia­ción podrá aca­bar con el con­flic­to. Si Washing­ton inten­ta esta vía, pro­ba­ble­men­te debe­rá pro­gra­mar una nue­va pro­pa­gan­da que mues­tre el lado bueno de los tali­bán. Pero estos tie­nen una men­ta­li­dad retró­gra­da: han des­trui­do los tem­plos budis­tas para ins­ta­lar la revo­lu­ción islá­mi­ca, su pos­tu­ra con­tra las muje­res es pri­mi­ti­va y su visión del mun­do es arcai­ca. Por otra par­te, han apren­di­do de sus erro­res para obte­ner el apo­yo de la pobla­ción. Ya he habla­do del cul­ti­vo de la ama­po­la. Otro ejem­plo: con­tra­ria­men­te a lo que habían pre­co­ni­za­do en el pasa­do, los tali­bán hoy están de acuer­do con que las niñas vayan a la escue­la. Han evo­lu­cio­na­do y son más fuer­tes para resis­tir. Pero esto no quie­re decir nece­sa­ria­men­te que estén abier­tos para nego­ciar con Esta­dos Uni­dos. Por últi­mo, tam­bién hay que tener en cuen­ta que en ade­lan­te lo peor de la cri­sis ya no está en Afga­nis­tán sino en Pakis­tán.

¿Por qué la gue­rra afga­na ha pro­vo­ca­do seme­jan­te cri­sis en Pakis­tán?

Como he dicho, la línea de Durand tra­za­da en el terri­to­rio his­tó­ri­co de los pas­tún es la actual fron­te­ra que sepa­ra ambos paí­ses. Lo que quie­re decir que hay pas­tu­nes a ambos lados de la fron­te­ra. En Pakis­tán son el segun­do gru­po étni­co tras los pun­ja­bis. Esto es muy impor­tan­te por­que des­de al inde­pen­den­cia del país la eli­te paquis­ta­ní siem­pre ha apo­ya­do al impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se. Uno pue­de tra­ba­jar como agen­te de su patrón cuan­do se hace un tra­ba­jo para él des­de lejos, en Amé­ri­ca del sur o en Áfri­ca, por ejem­plo. Pero en el caso de la gue­rra de Afga­nis­tán es un sui­ci­dio por­que ambos paí­ses son veci­nos y tie­nen gru­pos étni­cos en común.

En el nor­te de Pakis­tán tam­bién hay tali­bán. Cada día ata­can y des­tru­yen los avi­tua­lla­mien­tos de las fuer­zas de la coa­li­ción que supues­ta­men­te pasan de Pakis­tán a Afga­nis­tán por un lugar estra­té­gi­co de la fron­te­ra. Para resol­ver este pro­ble­ma el gobierno paquis­ta­ní, títe­re de Washing­ton, auto­ri­za a la OTAN a bom­bar­dear a los pas­tu­nes en su pro­pio terri­to­rio. En con­se­cuen­cia, los tali­bán paquis­ta­níes se han desa­rro­lla­do y aho­ra con­si­de­ran que su enemi­go está en Pakis­tán. Han decla­ra­do que quie­ren mar­char sobre Isla­ma­bad.

Por esa razón ya no tie­ne sen­ti­do la fron­te­ra entre ambos paí­ses. Y el pue­blo paquis­ta­ní debe hacer fren­te a este pro­ble­ma: ¿qué legi­ti­mi­dad tie­ne el gobierno paquis­ta­ní si deja a la OTAN bom­bar­dear a sus pro­pios civi­les? Aho­ra el pue­blo paquis­ta­ní tie­nen dos solu­cio­nes: o hacer­se nacio­na­lis­ta y recha­zar el dik­tat esta­dou­ni­den­se o seguir por este camino que lle­va­rá a la des­apa­ri­ción de su país.

¿Qué con­se­cuen­cias podría tener esta cri­sis?

La cla­ve es la estra­te­gia de Esta­dos Uni­dos para blo­quear a Chi­na. Cuan­do se pro­du­jo el tsu­na­mi Washing­ton envió una impor­tan­te ayu­da huma­ni­ta­ria a Indo­ne­sia. Y de paso cons­tru­yó una base mili­tar en la pro­vin­cia de Aceh. Esta base está enfren­te del estre­cho de Malac­ca y por este estre­cho es por don­de pasa el petró­leo pro­ce­den­te del Océano Índi­co con des­tino a Chi­na.

Hoy Esta­dos Uni­dos se ha ins­ta­la­do en esta zona estra­té­gi­ca. Al menor pro­ble­ma con Chi­na podrá cerrar este estre­cho y pri­var a Pekín de su petró­leo. Tenien­do en cuen­ta esta situa­ción, el gigan­te asiá­ti­co (que cada vez nece­si­ta más petró­leo para desa­rro­llar su país) bus­ca otras vías de trans­por­te. Una solu­ción pasa por Bir­ma­nia, que tie­ne recur­sos y que podría per­mi­tir un acce­so hacia Ban­gla­desh.

Otra posi­bi­li­dad es el puer­to de Gwan­dar cons­trui­do por Chi­na en Balo­quis­tán, que es la pro­vin­cia más gran­de de Pakis­tán: apro­xi­ma­da­men­te el 48% de la super­fi­cie del país. Pero tam­bién es la pro­vin­cia menos pobla­da: un 5% de la pobla­ción total. Esta pro­vin­cia tie­ne impor­tan­tes reser­vas de gas y de petró­leo. Pekín podría cons­truir tam­bién un oleo­duc­to que par­tie­ra de Irán y pasa­ra por Balo­quis­tán antes de lle­gar a Chi­na occi­den­tal. Pero Esta­dos Uni­dos quie­re impe­dir a toda cos­ta que esta pro­vin­cia pase a la esfe­ra de influen­cia chi­na. De ahí su apo­yo al movi­mien­to sepa­ra­tis­ta de Balo­quis­tán para poder tomar, Esta­dos Uni­dos, el con­trol del puer­to de Gwan­dar.

Con el pro­ble­ma de los pas­tu­nes por un lado y, por otro, la posi­ble sece­sión de su pro­vin­cia más gran­de, Pakis­tán corre peli­gro de bal­ca­ni­za­ción: des­mem­brar­se en una serie de peque­ños Esta­dos. Hoy el pue­blo paquis­ta­ní se ha vuel­to más cons­cien­te. A él le corres­pon­de el deber de dete­ner este desas­tre y de echar a Esta­dos Uni­dos de Pakis­tán. Pero tam­bién es res­pon­sa­bi­li­dad de todos los movi­mien­tos demo­crá­ti­cos revo­lu­cio­na­rios de la región. En efec­to, si Pakis­tán sigue la mis­ma suer­te que Yugos­la­via, toda la región se enfren­ta­rá a pro­ble­mas muy gra­ves.

Moha­med Has­san reco­mien­da las lec­tu­ras siguien­tes:

-Ahmed Rashid, Tali­ban. Mili­tant Islam, Oil and Fun­da­men­ta­lism in Cen­tral Asia, Yale Uni­ver­sity Press, 2001 (Tra­duc­ción al cas­te­llano: Ahmed Rashid, Los tali­bán: el Islam, el petró­leo y el nue­vo gran jue­go en Asia Cen­tral, Bar­ce­lo­na, Penín­su­la, 2002).

-Anto­nio Gius­toz­zi, War, Poli­tics and Society in Afgha­nis­tan, 1978 – 1992, Geor­ge­town Uni­ver­sity Press, 2000.

-Alfred W. McCoy, The Poli­tics of Heroin in Southeast Asia. CIA com­pli­city in the glo­bal drug tra­de, Har­per & Row, 1972.

-Michel Collon, Mono­poly. La OTAN a la con­quis­ta del mun­do, Hiru, Hon­da­rri­bia, 2000.

Tra­du­ci­do del fran­cés por Bea­triz Mora­les Bas­tos para Investig’Action

Fuen­te: Corrien­te Roja

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