La juga­da del Cari­be por Rebe­lión

Ana Esther Cece­ña, Hum­ber­to Miran­da, David Barrios, Rodri­go Yedra
Rebe­lión
Ay! Hai­tí la negra, llo­ran­do está
Pablo Mila­nés

El 12 de enero de 2010 fue un día de mucha incer­ti­dum­bre, pero tam­bién de muchas con­fir­ma­cio­nes. Puer­to Prín­ci­pe, lo más cer­cano a un cen­tro urbano moderno en el país más pobre del hemis­fe­rio occi­den­tal, ama­ne­ció con un terre­mo­to de 7 gra­dos de inten­si­dad que dejó al pue­blo, al Pre­si­den­te y al pro­pio Dios sin casa, al derrum­bar­se inclu­so el Pala­cio Pre­si­den­cial y la Cate­dral.

Ese peque­ño peda­zo de La Espa­ño­la, pio­ne­ro en la suble­va­ción inde­pen­den­tis­ta, se deba­te hoy entre una catás­tro­fe eco­nó­mi­ca que lo ha sumi­do en la pobre­za y le ha can­ce­la­do la auto­su­fi­cien­cia alimentaria1, una catás­tro­fe natu­ral com­pa­ra­ble a un bom­bar­deo nuclear aun­que sin efec­tos radio­ac­ti­vos, y una nue­va ocu­pa­ción que refuer­za su con­di­ción de colo­nia.

La inme­dia­ta res­pues­ta soli­da­ria de la comu­ni­dad mun­dial envian­do ali­men­tos, medi­ci­nas y cobi­jas, se com­bi­nó con la pre­sen­cia de médi­cos cuba­nos que des­de hace 11 años tra­ba­jan apo­yan­do al pue­blo de Hai­tí y que en estos momen­tos juga­ron un papel cen­tral en la aten­ción a las víc­ti­mas. Las difí­ci­les con­di­cio­nes del país, no obs­tan­te, no faci­li­ta­ron la dis­tri­bu­ción rápi­da de la ayu­da huma­ni­ta­ria, y los medios de comu­ni­ca­ción, en cier­ta medi­da lide­rea­dos por la CNN, fue­ron colo­can­do como sen­ti­do común la idea de una situa­ción de cre­cien­te caos e ingo­ber­na­bi­li­dad, que jus­ti­fi­ca­ba la pre­sen­cia mili­tar no sólo de los inte­gran­tes de la MINUSTAH2, sobre terreno des­de 2004, sino de nue­vos con­tin­gen­tes de ¡tro­pas de asal­to!

Si bien al ini­cio se había auto­ri­za­do a la MINUSTAH colo­car has­ta 6.700 efec­ti­vos mili­ta­res en Hai­tí, ese tope fue incre­men­tán­do­se has­ta alcan­zar el 30 de noviem­bre de 2009 una cifra de 9.065 efec­ti­vos uni­for­ma­dos, inclui­dos 7.031 soldados3 y 2.034 policías4, apo­ya­dos por 488 fun­cio­na­rios inter­na­cio­na­les, 1.212 fun­cio­na­rios nacio­na­les y 214 volun­ta­rios de la ONU. Esta Misión, con un pre­su­pues­to anual pro­me­dio de 600 millo­nes de dóla­res, ha sido denun­cia­da por la orga­ni­za­ción ingle­sa Save the Chil­dren (No one to turn on to, 2008) por las sis­te­má­ti­cas vio­la­cio­nes sexua­les, mal­tra­to o inci­ta­ción a la pros­ti­tu­ción de niñas y niños hai­tia­nos, ade­más de ser denun­cia­da por orga­ni­za­cio­nes de dere­chos huma­nos y misio­nes de obser­va­ción de la socie­dad civil por los atro­pe­llos que con toda impu­ni­dad se come­ten en nom­bre del res­ta­ble­ci­mien­to de la paz.

Fuer­za supues­ta­men­te de paz com­pues­ta por uni­for­ma­dos de muchos paí­ses, noto­ria­men­te lati­no­ame­ri­ca­nos, la MINUSTAH ha sido repu­dia­da des­de un ini­cio por la pobla­ción hai­tia­na por tra­tar­se de una impo­si­ción que con­cul­ca las facul­ta­des de auto­de­ter­mi­na­ción y el ejer­ci­cio de una demo­cra­cia ple­na en Hai­tí, ade­más de estar auto­ri­za­da para repri­mir a los hai­tia­nos has­ta en caso de sospecha.5

Hoy, en una juga­da muy audaz, es direc­ta­men­te el Coman­do Con­jun­to de Esta­dos Uni­dos, a tra­vés del Coman­do Sur, quien se eri­ge como auto­ri­dad supre­ma con­tro­lan­do movi­mien­tos aéreos, mari­nos y terres­tres. La MINUSTAH y sus efec­ti­vos que­dan bajo las órde­nes de las divi­sio­nes del Coman­do Sur en vir­tud de la aten­ción al desas­tre.

Nadie obje­ta estos movi­mien­tos del aje­drez del poder hege­mó­ni­co que en muy pocas horas trans­for­ma­ron la geo­po­lí­ti­ca con­ti­nen­tal. La comu­ni­dad inter­na­cio­nal pare­ce haber­se hecho car­go de Hai­tí como si fue­ra un desier­to sin capa­ci­dad de orga­ni­za­ción pro­pia des­de 2004, y mucho más aho­ra des­pués del terre­mo­to. La comu­ni­dad inter­na­cio­nal pare­ce acep­tar que las dis­po­si­cio­nes de las Fuer­zas Arma­das de Esta­dos Uni­dos son uni­ver­sa­les y que las tro­pas son nece­sa­rias para apa­ci­guar a ese pue­blo indó­mi­to.

Des­car­tan­do la hipó­te­sis de que el pro­pio Esta­dos Uni­dos haya pro­vo­ca­do el terremoto,6 lo cier­to es que unas horas des­pués del desas­tre ya esta­ba en sue­lo hai­tiano la dra­má­ti­ca­men­te céle­bre 82 Divi­sión Aero­trans­por­ta­da del ejér­ci­to de Esta­dos Uni­dos, res­pon­sa­ble de las inva­sio­nes a Domi­ni­ca­na (1965), Gra­na­da (1983) y Pana­má (1989), y, para el 26 de enero, el núme­ro de sol­da­dos que e movió hacia Hai­tí, suman­do los que hay en tie­rra y mar, ascien­de a 12,500.7 Nadie sabe a cien­cia cier­ta qué fun­ción pue­dan estar cum­plien­do los inte­gran­tes de una bri­ga­da neta­men­te ofen­si­va, equi­pa­da con arma­men­to sofis­ti­ca­do que inclu­ye misi­les, y con capa­ci­dad de neu­tra­li­za­ción y ani­qui­la­mien­to de fuer­zas vivas y la toma de terri­to­rios en muy bre­ve pla­zo. Es decir, una fuer­za de asal­to de res­pues­ta rápi­da. Habría sólo que recor­dar que en Gra­na­da y Pana­má se tra­ta­ba de ope­ra­ti­vos de inva­sión y aho­ra de uno, en prin­ci­pio, huma­ni­ta­rio.

Dadas las cir­cuns­tan­cias podría en ver­dad hablar­se de una inva­sión lim­pia, al no nece­si­tar des­plie­gue de fuer­za aérea y arti­lle­ría para el bom­bar­deo pre­vio. El terre­mo­to hizo el tra­ba­jo sucio, sin bajas para el inva­sor.

No hay mejor tea­tro de ope­ra­cio­nes.

Esta­dos Uni­dos des­ple­gó efi­cien­te­men­te todo un ope­ra­ti­vo de gue­rra y se ha ocu­pa­do mucho más de con­tro­lar que de apo­yar. Se hizo car­go de las comu­ni­ca­cio­nes con­tro­lan­do no sólo el aero­puer­to sino todos los movi­mien­tos en las cos­tas, al pun­to que el Vice­pre­si­den­te de Boli­via, Álva­ro Gar­cía Line­ra, sos­tie­ne que Esta­dos Uni­dos “…está apro­ve­chan­do una des­gra­cia terri­ble de un pue­blo her­mano para asen­tar pre­sen­cia mili­tar per­ma­nen­te, en una estra­te­gia de mili­ta­ri­za­ción, de con­trol en el continente”8, y el pre­si­den­te Evo Mora­les está lla­man­do a una reu­nión de las Nacio­nes Uni­das para dete­ner la esca­la­da. Pero ni la ONU está en con­di­cio­nes de inter­pe­lar las deci­sio­nes inter­ven­to­ras de Esta­dos Uni­dos, ni los hal­co­nes están en dis­po­si­ción de sol­tar la pre­sa. El impe­rio ha toma­do muy en serio la pér­di­da estra­té­gi­ca que han sig­ni­fi­ca­do los pro­ce­sos revo­lu­cio­na­rios recien­tes en Lati­noa­mé­ri­ca.

Ade­más del buque hos­pi­tal USNS Com­fort, con cer­ca de mil ele­men­tos de per­so­nal médi­co que curio­sa­men­te atien­den sólo alre­de­dor de 100 pacien­tes dia­rios, se colo­có en las cos­tas de Hai­tí, que por la cer­ca­nía (74 km.) son tam­bién las cos­tas de Cuba, un por­ta­vio­nes nuclear (USS Carl Vin­son) y dos buques de asal­to anfi­bio (USS Bataan, USS Nas­sau). Todas estas naves, en reali­dad, son bases mili­ta­res iti­ne­ran­tes que com­ple­men­tan las posi­cio­nes en tie­rra y que otor­gan una mayor ver­sa­ti­li­dad y fle­xi­bi­li­dad a las redes de con­trol mili­ta­ri­za­do.

De acuer­do con infor­ma­ción ofi­cial, se han crea­do opor­tu­na­men­te dos nue­vas Fuer­zas de Tarea:

El Coman­do Sur de Esta­dos Uni­dos ha esta­ble­ci­do la Fuer­za de Tarea Con­jun­ta- Hai­tí (JTF‑H) para obser­var los esfuer­zos de ayu­da de los mili­ta­res de Esta­dos Uni­dos en Hai­tí y ha nom­bra­do al Tenien­te Gene­ral del Ejér­ci­to de Esta­dos Uni­dos Ken Keen9 como su coman­dan­te. Más de 20,000 mili­ta­res nor­te­ame­ri­ca­nos, 23 navíos y más de 120 avio­nes están apo­yan­do las ope­ra­cio­nes para pro­veer ayu­da y cui­da­do a más de tres millo­nes de hai­tia­nos afec­ta­dos por el terre­mo­to del 12 de enero.10

La otra Fuer­za de Tarea, la 48, tie­ne sede ni más ni menos que en Cuba, en la base de Guan­tá­na­mo, y por aho­ra se ocu­pa de coor­di­nar “…los acti­vos de tie­rra y aire para entre­gar opor­tu­na­men­te la ayu­da huma­ni­ta­ria a Hai­tí” según Patri­cia Wol­fe, coman­dan­te de la Fuer­za, quien recuer­da que:

El sumi­nis­tro opor­tuno de esta ayu­da es sólo posi­ble por la estre­cha pro­xi­mi­dad de la Base Naval de la Bahía de Guan­tá­na­mo (GTMO) con el área afec­ta­da. GTMO es obvia­men­te una posi­ción cla­ve para aten­der los reque­ri­mien­tos estra­té­gi­cos en esta región. (http://​www​.navy​.mil/​s​e​a​r​c​h​/​d​i​s​p​l​a​y​.​a​s​p​?​s​t​o​r​y​_​i​d​=​5​0​733)

De mane­ra que si esto no es una ofen­si­va de gue­rra con­tra Hai­tí tal vez sí lo sea para sus veci­nos. Las nue­vas posi­cio­nes ocu­pa­das no sólo rodean el Cari­be sino que cor­tan el paso entre Cuba y Vene­zue­la y, median­te trian­gu­la­cio­nes con las bases de la zona crean con­di­cio­nes de ais­la­mien­to para cada una de las islas cari­be­ñas.


Cuba, por lo pron­to, que­da cubier­ta por todos los flan­cos.

Con estas dos nue­vas Fuer­zas de Tarea a par­tir del desas­tre, una con sede en Hai­tí y otra ubi­ca­da en Guan­tá­na­mo, se pue­de pen­sar que esta­mos en el ini­cio de una reor­ga­ni­za­ción com­ple­ta de la estra­te­gia mili­tar en esta región o, por lo menos, de una reor­ga­ni­za­ción ope­ra­ti­va con miras más ambi­cio­sas que en el pasa­do, y pre­pa­ran­do con­di­cio­nes de inter­ven­ción inme­dia­ta en cual­quier situa­ción y lugar que así lo requie­ra, des­de su pers­pec­ti­va, en el área.

Con las vie­jas y nue­vas bases en Colom­bia, las poten­cia­les bases en Pana­má, Pal­me­ro­la, Guan­tá­na­mo, Aru­ba y Curaçao, Esta­dos Uni­dos tie­ne una situa­ción de total con­trol de movi­mien­tos en la región cari­be­ña, o ama­zó­ni­co-cari­be­ña. Méxi­co que­da cer­ca­do en el Gol­fo y some­ti­do por la Incia­ti­va Méri­da, y en coor­di­na­ción con Colom­bia como par­te del corre­dor de con­ten­ción que Esta­dos Uni­dos ha ido pro­pi­cian­do para dete­ner los pro­ce­sos de trans­for­ma­ción en el con­ti­nen­te.

Bue­na juga­da! Hai­tí que­da ocu­pa­do, Cuba rodea­da, la IV flo­ta ondean­do sus ban­de­ras en todo el Cari­be y Vene­zue­la aco­sa­da.

Pero en el Cari­be no hay gue­rra. El Cari­be es una zona de paz… y catás­tro­fes

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