El pano­ra­ma post­elec­to­ral chi­leno por Txen­te Rekon­do (Gain)

Tras la segun­da vuel­ta elec­to­ral, Chi­le estre­na­rá el pró­xi­mo 11 de mar­zo nue­vo pre­si­den­te, será el dere­chis­ta Sebas­tián Piñe­ra el que reci­ba la ban­da pre­si­den­cial, para ale­gría de sus segui­do­res, bue­na par­te de los cua­les son la repre­sen­ta­ción polí­ti­ca del neopinochetismo.

Los días pre­vios a la elec­ción se ha des­ata­do un serio deba­te en el país, sobre todo entre las fuer­zas de izquier­da, en torno a la con­ve­nien­cia o no de apo­yar al can­di­da­to de la Con­cer­ta­ción, el demo­cris­tiano Eduar­do Frei. Si en la pri­me­ra vuel­ta la dis­tan­cia de Piñe­ra era con­si­de­ra­ble, en esos días pre­vias a la vota­ción Frei esta­ba logran­do apo­yos, como el de Mar­co Enrí­quez-Omia­ni o el del Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­le, lo que pro­me­tía un des­en­la­ce muy ajus­ta­do. Y así ha sido.

Bue­na par­te de la izquier­da en torno al PC chi­leno argu­men­ta­ba que la opción de Frei era un ?mal menor, y que acu­dían a votar­le con ?mucho asco?, y algo pare­ci­do debió pen­sar Enrí­quez-Omia­ni cuan­do pidió a sus segui­do­res que apo­ya­sen al demo­cris­tiano. Sin embar­go, en la línea de la ido­nei­dad o no de apo­yar al can­di­da­to de la Con­cer­ta­ción, otras fuer­zas de izquier­da apos­ta­ban cla­ra­men­te por el voto nulo o la abstención.

Para ello, recor­da­ban que los cua­tro gobier­nos ante­rio­res de la Con­cer­ta­ción han incum­pli­do sus pro­pias pro­me­sas elec­to­ra­les y los pac­tos con otras fuer­zas polí­ti­cas, y ade­más se ha pues­to el dedo en la lla­ga al seña­lar el ver­da­de­ro papel que ha juga­do ese con­glo­me­ra­do polí­ti­co que ha lle­va­do a la ?des­con­cer­ta­ción? a bue­na par­te del pue­blo chileno.

Los pac­tos y nego­cia­cio­nes de los diri­gen­tes de la Con­cer­ta­ción con los mili­ta­res y sus alia­dos polí­ti­cos han sido cla­ve para el deve­nir polí­ti­co de Chi­le. La prin­ci­pal misión de esa alian­za polí­ti­ca ha sido la de asen­tar el pro­ce­so de la tran­si­ción dise­ña­do por el pro­pio Pinochet.

Cuan­do algu­nos ana­lis­tas, por des­co­no­ci­mien­to o igno­ran­cia, seña­lan ?el regre­so de la dere­cha al poder?, están come­tien­do un cra­so error. tal vez se haya mate­ria­li­za­do la vuel­ta de la dere­cha más ran­cia y con­ser­va­do­ra al gobierno, pero no hay que olvi­dar que ésta nun­ca ha aban­do­na­do el poder.

La reali­dad ins­ti­tu­cio­nal chi­le­na es el fru­to de un pac­to entre la dere­cha pino­che­tis­ta y la Con­cer­ta­ción, y ese acuer­do sig­ni­fi­có la ?ins­ti­tu­cio­na­li­za­ción? del pro­yec­to pino­che­tis­ta a tra­vés de una ?tran­si­ción?, don­de los pila­res bási­cos dise­ña­dos por el car­ni­ce­ro gene­ral sus­ten­tan esa reali­dad a día de hoy.

Ade­más, se sue­le caer en otro error de bul­to, al cali­fi­car a la pro­pia Con­cer­ta­ción como una alian­za de ?cen­tro izquier­da?. si bien es cier­to que en su seno con­vi­ven demo­cris­tia­nos, socia­lis­tas, libe­ra­les o radi­ca­les, loo cier­to es que la unión se ha sus­ten­ta­do en un vacío abso­lu­to de cual­quier ideo­lo­gía y le ha pri­va­do al pro­yec­to de un iden­ti­dad polí­ti­co pro­pia. Al con­tra­rio, se ha dilui­do su queha­cer dia­rio en una espe­cie de polí­ti­ca neo­li­be­ral, que final­men­te le ha pasa­do fac­tu­ra. por lo gene­ral, el elec­to­ra­do aca­ba pre­fi­rien­do la pro­pues­ta ori­gi­nal (la dere­cha con­ser­va­do­ra) a una foto­co­pia de la mis­ma (la Concertación).

Esa des­ideo­lo­gi­za­ción, uni­do al apo­yo a una tran­si­ción diri­gi­da por las fuer­zas reac­cio­na­rias, son par­te impor­tan­te en el debe de la Con­cer­ta­ción. Pero ade­más, si se rea­li­za un bre­ve repa­so a la actua­ción con­cre­ta en algu­nos cam­pos de la reali­dad chi­le­na pode­mos com­pro­bar que el papel juga­do por la Con­cer­ta­ción no obe­de­ce ni de lejos a una polí­ti­ca pro­gre­sis­ta, ni siquie­ra de ?cen­tro izquierda?.

A fina­les de los ochen­ta nego­ció el blin­da­je de la Cons­ti­tu­ción de Pino­chet, pos­te­rior­men­te ha man­te­ni­do el sis­te­ma elec­to­ral dise­ña­do por lo mili­ta­res que posi­bi­li­ta una repre­sen­ta­ción ins­ti­tu­cio­nal no muy demo­crá­ti­ca, tam­po­co ha varia­do la legis­la­ción en torno al cobre, que pone en manos de las indus­trias trans­na­cio­na­les la rique­za del país, y otro tan­to cuan­do se tra­ta de afron­tar el sis­te­ma edu­ca­ti­vo, cada día más en línea con el mode­lo neo­li­be­ral del mercado.

Mien­tras que el futu­ro de la Con­cer­ta­ción se pre­sen­ta bas­tan­te com­ple­jo, hay quien ya ha mani­fes­ta­do que esa expe­rien­cia está ago­ta­da, la dere­cha se apres­ta a ocu­par ?demo­crá­ti­ca­men­te? el salón pre­si­den­cial de la Mone­da, el mis­mo que bom­bar­deó en sep­tiem­bre de 1973 y que duran­te muchos años ocu­pa­ron los gori­las de Pinochet.

A par­tir de aho­ra el pano­ra­ma chi­leno no va a cam­biar sobre­ma­ne­ra. No obs­tan­te, se acen­tua­rá la situa­ción impues­ta por el dic­ta­dor, man­te­nién­do­se la actual Cons­ti­tu­ción; ponien­do más tra­bas si cabe a cual­quier mejo­ra labo­ral (nego­cia­ción de con­ve­nios, dere­cho a la huel­ga); tal vez osan­do a pro­mul­gar una amnis­tía para todos los mili­cos repre­so­res; con­ti­nuan­do el camino de la pri­va­ti­za­ción del cobre; masa­cran­do con total impu­ni­dad al pue­blo mapu­che (algo que los gobierno de la Con­cer­ta­ción tam­bién han veni­do haciendo)…

Se pue­de pre­ver tam­bién una cier­ta reali­nea­ción de la dere­cha, y si en torno a Piñe­ra encon­tra­mos un aba­ni­co de fuer­zas polí­ti­cas con­ser­va­do­ras, e inclu­so pino­che­tis­tas, el fra­ca­so de la Con­cer­ta­ción pue­de hacer que la Demo­cra­cia Cris­tia­na gire hacia posi­cio­nes más con­ser­va­do­ras, más en línea con su pro­pia ideología.

En cuan­to a la izquier­da no pac­tis­ta, tal vez sea el momen­to de ?empe­zar de cero? y aglu­ti­nar en torno a un pro­yec­to polí­ti­co trans­for­ma­dor a esos colec­ti­vos que siem­pre han sido mar­gi­na­dos del poder y que cuan­ti­ta­ti­va­men­te tie­nen mucho que decir. Los tra­ba­ja­do­res, los estu­dian­tes, los pue­blos ori­gi­na­rios, los pobla­do­res, los para­dos, los jubi­la­dos, los que no pue­den pagar la vivienda…tienen ante sí un impor­tan­te reto que debe­ría mate­ria­li­zar­se en el futuro.

En torno a un pro­gra­ma que afron­te al refor­ma edu­ca­ti­va, que recu­pe­re la pro­pie­dad de la rique­za del país (cobre, agua), que cubra y poten­cie los dere­chos labo­ra­les y los de los más des­fa­vo­re­ci­dos, que con­vo­que una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te para aca­bar con la Cons­ti­tu­ción del dic­ta­dor y cam­bie de una vez por todas el injus­to sis­te­ma elec­to­ral, que reco­noz­ca el dere­cho de auto­de­ter­mi­na­ción para los pue­blos originarios…por ese camino el cam­bio podrá aso­mar­se en Chile.

Final­men­te con­vie­ne no per­der de vis­ta la impor­tan­cia de las elec­cio­nes chi­le­nas en el mar­co de la actual situa­ción en Lati­noa­mé­ri­ca. El auge de gobier­nos reac­cio­na­rios, bien a tra­vés d ellas urnas (Perú, Colom­bia), bien a tra­vés de gol­pes de esta­do (Hon­du­ras) supo­nen un serio peli­gro para que los pro­yec­tos como el ALBA sigan a delan­te. Los gobier­nos que osci­lan entre una u otra posi­ción (Uruguay,Argentina, Bra­sil…) , o que man­tie­nen una puer­ta abier­ta al pro­yec­to boli­va­riano de la Patria Gran­de (Nica­ra­gua, El Sal­va­dor, Para­guay, Ecua­dor…) pue­den sufrir en los pró­xi­mos meses gran­des pre­sio­nes para ais­lar a los gobier­nos de Cuba, Vene­zue­la o Bolivia.

Las elec­cio­nes de Argen­ti­na y Bra­sil serán un impor­tan­te indi­ca­dor del rum­bo que tome Lati­noa­mé­ri­ca en los pró­xi­mos años y será una mues­tra de hacia don­de se des­pla­za la balan­za del continente.

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