EPPK ini­cia la pro­tes­ta con un encie­rro gene­ral en las cel­das por Iña­ki Irion­do

El Colec­ti­vo de Pre­sos Polí­ti­cos Vas­cos rea­li­za des­de ayer «cha­peos» den­tro de la nue­va lucha con­tra la polí­ti­ca peni­ten­cia­ria de los gobier­nos espa­ñol y fran­cés. Diná­mi­ca que ha sido res­pon­di­da con un reno­va­do inten­to de cri­mi­na­li­za­ción del Colec­ti­vo situán­do­lo a las órde­nes de ETA, así como con espe­cu­la­cio­nes y avi­sos fil­tra­dos a medios de comu­ni­ca­ción.

Las 742 per­so­nas que com­po­nen el Colec­ti­vo de Pre­sos Polí­ti­cos Vas­cos (EPPK) arran­can su pro­tes­ta negán­do­se a salir de su cel­da des­de ayer. Den­tro de la diná­mi­ca de lucha empren­di­da el pasa­do lunes para denun­ciar la polí­ti­ca peni­ten­cia­ria de los gobier­nos espa­ñol y fran­cés y en aras de que se reco­noz­ca su esta­tus polí­ti­co y cesen las vul­ne­ra­cio­nes de sus dere­chos, y des­pués de socia­li­zar duran­te toda la sema­na ante­rior las razo­nes de la lucha, los pre­sos polí­ti­cos vas­cos se han ence­rra­do en sus cel­das.

En una nue­va nota remi­ti­da a GARA ‑que se pue­de leer de mane­ra ínte­gra en la siguien­te pági­na jun­to al comu­ni­ca­do del pasa­do domingo‑, EPPK infor­ma del encie­rro que están desa­rro­llan­do los pre­sos y las pre­sas. Des­ta­ca que median­te esta pro­tes­ta quie­ren hacer ver que una par­te impor­tan­te de los pre­sos que com­po­nen EPPK se encuen­tran «secues­tra­dos de for­ma des­pia­da­da y cruel». El tex­to exi­ge la inme­dia­ta pues­ta en liber­tad de los pre­sos enfer­mos, así como de los que han cum­pli­do su con­de­na de mane­ra ínte­gra o de los que se encuen­tran en perio­do de acce­so a la liber­tad con­di­cio­nal.

El encie­rro empren­di­do ayer, que en la prác­ti­ca supo­ne que los pre­sos tras­cu­rran días ente­ros ais­la­dos den­tro de sus cel­das, aca­rrea unas duras con­se­cuen­cias para ellos y sus fami­lia­res.

Pese a que cada pri­sión, tan­to del Esta­do espa­ñol como del fran­cés, se rige por una nor­ma­ti­va dife­ren­te y por lo tan­to los efec­tos varían, se pue­de anti­ci­par que los pre­sos polí­ti­cos vas­cos no se comu­ni­ca­rán con nadie mien­tras per­du­re este encie­rro.

La deci­sión de no aban­do­nar su cel­da hará que pier­dan la opor­tu­ni­dad de salir al patio, así como de acu­dir a los talle­res, si es que los tuvie­ran. Este hecho hace que los pre­sos no pue­dan tener con­tac­to entre sí.

El con­tac­to con el exte­rior tam­bién se verá anu­la­do. Los pre­sos per­de­rán las visi­tas y los vis a vises si es que éstos coin­ci­den con el perio­do de encie­rro, por­que no podrán des­pla­zar­se has­ta las cabi­nas para rea­li­zar la visi­ta. Asi­mis­mo, los pri­sio­ne­ros que cuen­ten con el dere­cho a tele­fo­near a sus alle­ga­dos per­de­rán estas lla­ma­das mien­tras per­du­re el «cha­peo». Lo mis­mo ocu­rri­rá con la corres­pon­den­cia escri­ta, ya que los pre­sos no acu­di­rán a la gari­ta para reci­bir ni man­dar sus car­tas, ni para reci­bir el perió­di­co duran­te los días que se alar­gue esta pro­tes­ta.

La ali­men­ta­ción tam­bién será otro de los aspec­tos en que se verán afec­ta­dos los pre­sos y las pre­sas que habi­tual­men­te coman en el come­dor. Pese a exi­gir a los car­ce­le­ros que mien­tras dure la pro­tes­ta se les entre­guen los ali­men­tos en su cel­da, muchos serán los que ten­drán que ali­men­tar­se sólo con las reser­vas com­pra­das ante­rior­men­te en el eco­no­ma­to de la pri­sión.

En el pun­to de mira

Ade­más de sufrir estas duras con­se­cuen­cias, este tipo de lucha supo­ne infrin­gir el regla­men­to interno de la cár­cel, lo que en la mayo­ría de los casos aca­rrea­rá a buen segu­ro par­tes con­tra los pre­sos polí­ti­cos vas­cos y algún que otro cas­ti­go.

El pasa­do lunes, este dia­rio daba cuen­ta de que el Colec­ti­vo de Pre­sos Polí­ti­cos Vas­cos (EPPK) comen­za­ba una diná­mi­ca de lucha como res­pues­ta a las nue­vas vuel­tas de tuer­ca repre­si­vas que se han dado en los últi­mos meses y que, a su enten­der, pre­ten­den con­di­cio­nar la aper­tu­ra de un nue­vo ciclo polí­ti­co en Eus­kal Herria. Denun­cia­ban tan­to las vul­ne­ra­cio­nes de dere­chos y agre­sio­nes que pade­cen ellos mis­mos como las que vie­nen sufrien­do sus fami­lia­res y alle­ga­dos. Tam­bién incluían las diri­gi­das con­tra las mues­tras de soli­da­ri­dad que se pro­du­cen en las calles de Eus­kal Herria.

El comu­ni­ca­do de los pre­sos incluía la noti­cia de que cin­co per­so­nas habían deci­di­do situar­se fue­ra de la dis­ci­pli­na del Colec­ti­vo.

El ini­cio de esta nue­va fase de lucha en las pri­sio­nes se pro­du­ce des­pués de que el pasa­do 2 de enero las calles de Bil­bo fue­ran esce­na­rio de una de las mayo­res mani­fes­ta­cio­nes de los últi­mos años, don­de 44.000 per­so­nas rei­vin­di­ca­ron pre­ci­sa­men­te que se res­pe­ta­ran los dere­chos de las pre­sas y pre­sos y su repa­tria­ción a Eus­kal Herria.

Des­na­tu­ra­li­zar la pro­tes­ta

Para cual­quier medio es fácil reco­ger tes­ti­mo­nios sobre cuál es la situa­ción de las pre­sas y pre­sos y de sus fami­lia­res y obser­var si se pro­du­cen hechos obje­ti­vos que ava­len o des­mien­tan sus pala­bras. Sin embar­go, la mayo­ría de ellos ‑por no decir la tota­li­dad- optó por cen­trar­se en la cues­tión de las «expul­sio­nes» y des­na­tu­ra­li­zar la pro­tes­ta pre­sen­tán­do­la bien como un inten­to de ETA de mos­trar for­ta­le­za y cohe­sión o bien como un pul­so den­tro del deba­te que man­tie­nen las bases de la izquier­da aber­tza­le.

El Colec­ti­vo de Pre­sos Polí­ti­cos Vas­cos está con­for­ma­do por cien­tos de per­so­nas, muchas de las cua­les ni per­te­ne­cen ni han per­te­ne­ci­do nun­ca a ETA, sino que han sido encar­ce­la­das por su mili­tan­cia en otras or- gani­za­cio­nes de la izquier­da aber­tza­le, su tra­ba­jo en dis­tin­tos ámbi­tos como el dia­rio «Egin» o por par­ti­ci­par en accio­nes de kale borro­ka que tam­bién se sitúan fue­ra de la dis­ci­pli­na de la orga­ni­za­ción arma­da. Por lo tan­to, atri­buir sus deci­sio­nes a «la direc­ción de ETA» aña­de otra for­ma de cri­mi­na­li­za­ción a quie­nes ya se encuen­tran en pri­sión, y obe­de­ce al inte­rés polí­ti­co que tan­tas veces ha repe­ti­do en los últi­mos meses el con­se­je­ro de Inte­rior, Rodol­fo Ares, de enviar el men­sa­je de que «no son pre­sos polí­ti­cos, son ase­si­nos». A ello con­tri­bu­yen titu­la­res como «ETA ame­na­za con una huel­ga de ham­bre de sus pre­sos» o «ETA pre­ten­de silen­ciar a sus pre­sos con la expul­sión de cin­co disi­den­tes».

Ade­más, los medios no han duda­do en atri­buir segun­das inten­cio­nes al anun­cio del ini­cio de la pro­tes­ta. Lo más común ha sido enmar­car­lo en el deba­te de la izquier­da aber­tza­le. Pero lejos de aten­der a las pro­pias pala­bras de los pre­sos, se eli­ge como fuen­te al Minis­te­rio de Inte­rior y su Secre­ta­ría Gene­ral de Ins­ti­tu­cio­nes Peni­ten­cia­rias.

Sin embar­go, el repar­to de pape­les ha debi­do ser algo caó­ti­co y no a todos les ha lle­ga­do la mis­ma docu­men­ta­ción. Por­que mien­tras algu­nos medios ase­gu­ran que la lucha es «el cor­ta­fue­gos que ETA» quie­re poner al deba­te y que «el Colec­ti­vo irrum­pe en el deba­te sobre el fin de la vio­len­cia apos­tan­do por la línea dura», otros, en abier­ta con­tra­dic­ción con los ante­rio­res y citan­do tam­bién a Inte­rior, no dudan en titu­lar que «los pre­sos espe­ran el apo­yo de ETA a las tesis de Ote­gi».

Obser­va­dos con lupa

El siguien­te paso del Minis­te­rio fue inten­tar agu­di­zar con­tra­dic­cio­nes, anun­cian­do que pre­sos de fue­ra del Colec­ti­vo habían dis­fru­ta­do de días de per­mi­so. Y, al día siguien­te, trans­mi­tió que cono­cía el calen­da­rio com­ple­to de movi­li­za­cio­nes que iban a rea­li­zar los pri­sio­ne­ros y lo hizo públi­co.

La idea de que la actua­ción de cada pre­so va a ser mira­da con lupa para su pos­te­rior uti­li­za­ción públi­ca de acuer­do a los intere­ses guber­na­men­ta­les ha que­da­do tam­bién sufi­cien­te­men­te expli­ci­ta­da. Las direc­ción de cada pri­sión hará una eva­lua­ción cuan­ti­ta­ti­va y cua­li­ta­ti­va del segui­mien­to de las pro­tes­tas e Inte­rior ya ha anun­cia­do quié­nes van a ser algu­nos de sus prin­ci­pa­les obje­ti­vos: Arnal­do Ote­gi y Rafa Díez.

No hay tre­gua. La polí­ti­ca peni­ten­cia­ria ‑lo dice el Gobierno espa­ñol- es par­te de su «lucha anti­te­rro­ris­ta» y en ello se apli­ca.

www​.gara​.net

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *