El capi­ta­lis­mo y sus irra­cio­na­les jeques cons­tru­ye­ron torre de 800 metros sin impor­tar cri­sis ener­gé­ti­ca ni económica

Lejos de la rece­sión eco­nó­mi­ca en casi todo el pla­ne­ta e inclu­so en los pro­pios Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos, un nue­vo mons­truo de con­cre­to y arti­fi­cios se eri­gió en Dubai para la con­tem­pla­ción feti­chis­ta de un sis­te­ma en el que nada impor­ta la armo­nía con el entorno, sino la obs­ten­ta­ción de la riqueza.

Los emi­res cum­plen con sus sue­ños más kitsch de pare­cer­se a Occi­den­te, mien­tras con­ser­van un orden polí­ti­co y reli­gio­so adap­ta­do a sus intere­ses eco­nó­mi­cos. Capi­ta­lis­mo puro, sin nece­si­dad de adje­ti­vos de sal­va­je ni nada de eso.

Dubai debió reci­bir este año 25 mil millo­nes de dóla­res para supe­rar la gra­ve cri­sis finan­cie­ra que sufrió su mode­lo fic­ti­cio y espe­cu­la­ti­vo de cre­ci­mien­to. Dubai tie­ne deu­das por más de 100 mil millo­nes de dóla­res, pero una torre de ofi­ci­nas y comer­cio de más de 800 metros. Tan obs­ten­to­sa cons­truc­ción tenía por supues­to que estar acom­pa­ña­da de una lujo­sa cere­mo­nia de aper­tu­ra, don­de por supues­to, los úni­cos invi­ta­dos eran los que pue­den pagar la opulencia.

Cuán­to sufri­rá el ambien­te gra­cias a la ambi­ción de los jeques, debe ser una cuen­ta que debe­mos sacar todos en la huma­ni­dad. Lo cier­to es que los cos­tos para man­te­ner una edi­fi­ca­ción tal como la que han levan­ta­do, sin tec­no­lo­gía pro­pia, es astro­nó­mi­ca. Qui­zás en las sui­tes deco­ra­das por Gior­gio Arma­ni, en el hotel de la edi­fi­ca­ción, no se sien­ta nun­ca jamás los efec­tos del calen­ta­mien­to global.

124 pisos de derro­che con un cos­to de más de mil 500 millo­nes de dóla­res. 12 mil obre­ros «impor­ta­dos», cuyos sala­rios podrían demos­trar con cre­ces, como se ori­gi­na la plus­va­lía. Un mun­do fal­so para apa­ren­tar la gran­de­za que no se tie­ne. Total, las excen­tri­ci­dad cri­mi­nal con­tra el ambien­te rea­li­za­da en el emi­ra­to son cele­bra­das en las revis­tas de modas y la gran pren­sa occi­den­tal las rese­ña como ejem­plos de «pro­gre­so». Islas arti­fi­cia­les con for­ma de pal­me­ra, des­truc­ción masi­va de habi­tás natu­ra­les de deli­ca­do equi­li­brio, son «baga­te­las» para los ele­gan­tes emi­res de Armani.

Un monu­men­to al capi­ta­lis­mo, a la irra­cio­na­li­dad, una nue­va torre que supera en más de 300 metros a la siguien­te cons­truí­da para el hombre.¿Cuál es el bene­fi­cio para la humanidad?

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