¡Las FARC-EP son inven­ci­bles! por Dax Tos­cano

A la “bellí­si­ma Luce­ro” y a su com­pa­ñe­ro de lucha, Simón Tri­ni­dad

Días antes de con­tac­tar con Jor­ge Enri­que Bote­ro, el entre­vis­ta­dor había empe­za­do a leer un libro de la auto­ría del perio­dis­ta colom­biano lla­ma­do “Simón Tri­ni­dad, un hom­bre de hie­rro.” La lec­tu­ra lo engan­chó des­de un ini­cio, al tra­tar­se no sólo de los pasa­jes de la vida de uno de los coman­dan­tes de las FARC-EP, hoy dete­ni­do injus­ta­men­te en una cár­cel esta­dou­ni­den­se, país al que fue extra­di­ta­do con el bene­plá­ci­to de Uri­be, sino por­que allí tam­bién se expli­ca la his­to­ria de resis­ten­cia y rebel­día de un pue­blo que ha sufri­do los emba­tes de la cri­mi­nal oli­gar­quía crio­lla san­tan­de­ris­ta y del voraz impe­ria­lis­mo yan­qui, lo cual per­mi­te, a su vez, com­pren­der el por qué la insur­gen­cia colom­bia­na es la fuer­za revo­lu­cio­na­ria que, levan­ta­da en armas, se ha cons­ti­tui­do en el ejér­ci­to de las y los colom­bia­nos que for­man par­te de esa gran masa de des­po­seí­dos, des­pla­za­dos y vio­len­ta­dos por esos gru­pos de poder y sus apa­ra­tos cri­mi­na­les mili­ta­res y para­mi­li­ta­res.

Bote­ro es un perio­dis­ta dis­tin­to a aque­llos melin­dro­sos cre­ti­nos que cir­cu­lan por los esce­na­rios de las ofi­ci­nas de las indus­trias mediá­ti­cas. Ata­via­do con su tra­je de com­ba­te, Jor­ge Enri­que se mete en los luga­res más recón­di­tos para inda­gar, inves­ti­gar sobre los hechos, pero sobre todo para, a tra­vés de una prác­ti­ca mili­tan­te con­se­cuen­te no sólo con la acti­vi­dad perio­dís­ti­ca, sino con la cau­sa revo­lu­cio­na­ria, dar a cono­cer obje­ti­va y veraz­men­te lo que suce­de en los esce­na­rios en los cua­les se lle­va ade­lan­te la lucha por con­quis­tar la Nue­va Colom­bia.

A pesar de las acu­sa­cio­nes que con­tra él han ver­ti­do el nar­co­pa­ra­mi­li­tar pre­si­den­te de Colom­bia, Álva­ro Uri­be Vélez y sus acó­li­tos, no tie­ne nin­gún temor de expo­ner con cla­ri­dad las men­ti­ras que se vier­ten con­tra las FARC-EP a tra­vés de una muy efec­ti­va cam­pa­ña pro­pa­gan­dís­ti­ca, difun­di­da por los medios al ser­vi­cio de la oli­gar­quía colom­bia­na y el impe­ria­lis­mo yan­qui.

Con sus cono­ci­mien­tos, resul­ta­do tam­bién de sus viven­cias y de su acti­vi­dad repor­te­ril, así como de un amplio saber sobre la his­to­ria de su país, ha podi­do demos­trar que la insur­gen­cia colom­bia­na no es una agru­pa­ción de terro­ris­tas, sino de hom­bres y muje­res con pro­fun­das con­vic­cio­nes e idea­les revo­lu­cio­na­rios que luchan por cam­biar la situa­ción opro­bio­sa en la que está sumi­da la mayo­ría de colom­bia­nas y colom­bia­nos.

Jor­ge Enri­que Bote­ro repre­sen­ta lo que las y los perio­dis­tas debe­rían ser: pro­fun­dos cono­ce­do­res de la his­to­ria y la reali­dad social de los pue­blos, inda­ga­do­res asi­duos que van en bus­ca de la raíz de las cosas, per­so­nas con con­vic­cio­nes pro­fun­das y con sóli­dos prin­ci­pios, lucha­do­res y revo­lu­cio­na­rios con­se­cuen­tes con la cau­sa de los opri­mi­dos y explo­ta­dos y no ras­tre­ros y dóci­les repe­ti­do­res de lo que los amos de las indus­trias mediá­ti­cas les obli­gan a decir.

Con Bote­ro se com­pren­de en reali­dad lo que es la insur­gen­cia colom­bia­na, repre­sen­ta­da prin­ci­pal­men­te por las FARC-EP.

  1. La pro­pa­gan­da del impe­ria­lis­mo y la oli­gar­quía san­tan­de­ris­ta colom­bia­na, expues­ta prin­ci­pal­men­te a tra­vés de sus indus­trias mediá­ti­cas ha cali­fi­ca­do a las FARC-EP como una orga­ni­za­ción terro­ris­ta, de nar­co­tra­fi­can­tes. Como perio­dis­ta e inves­ti­ga­dor ¿qué pue­des decir sobre estas ase­ve­ra­cio­nes?

Le con­tes­ta­ría Dax lo mis­mo que le dije a un tri­bu­nal de EE.UU. cuan­do juz­ga­ban a uno de los coman­dan­tes de las FARC extra­di­ta­dos a ese país, Simón Tri­ni­dad, en vir­tud de un tra­ta­do que hay entre el gobierno de Colom­bia y el de EEUU, cuan­do me pre­gun­tó el fis­cal qué eran para mí las FARC. Yo le con­tes­té y le res­pon­do a usted que para mí las FARC son una orga­ni­za­ción polí­ti­co-mili­tar alza­da en armas con­tra el Esta­do colom­biano des­de hace ya casi cin­cuen­ta años, que tie­ne una estruc­tu­ra y una for­ma orga­ni­za­ti­va que la hace ser un ejér­ci­to rebel­de den­tro del terri­to­rio colom­biano y que tie­ne y está ins­pi­ra­da por idea­les y con­vic­cio­nes polí­ti­cas e ideo­ló­gi­cas, exten­di­da por todo el terri­to­rio colom­biano y que tie­ne una deci­di­da voca­ción de poder y que, en este momen­to, es un fac­tor de poder en el país.

No es de nin­gu­na mane­ra una orga­ni­za­ción terro­ris­ta. Me pare­ce que esa ha sido una pér­fi­da crea­ción mediá­ti­ca orien­ta­da y diri­gi­da por las éli­tes de Colom­bia y de EE.UU. apro­ve­chán­do­se un poco en la coyun­tu­ra pos­te­rior al 11 de sep­tiem­bre de 2001 y sus­ten­ta­da en evi­den­cias inexis­ten­tes, pues­to que no hay prue­bas de eso.

Se men­cio­na mucho cier­to tipo de accio­nes que eje­cu­tan las FARC para sus­ten­tar su supues­ta con­di­ción de orga­ni­za­ción terro­ris­ta, como por ejem­plo el tema de las reten­cio­nes que hacen las FARC. Este es uno de los caba­llos de bata­lla fun­da­men­tal­men­te con los que se tra­ba­ja esta idea del terro­ris­mo de las FARC.

Yo pue­do dar fe, por­que he esta­do allí, de la con­di­ción de pri­sio­ne­ros de gue­rra que tie­nen los miem­bros de la fuer­za públi­ca actual­men­te en poder de la insur­gen­cia. Per­so­nas que caye­ron en poder de su adver­sa­rio des­pués de horas y horas de com­ba­tes, de enfren­tar con balas a su adver­sa­rio. Enton­ces, unas per­so­nas que dura­ron diez, quin­ce horas com­ba­tien­do y que caen en poder de su adver­sa­rio, mal se pue­den lla­mar secues­tra­dos. Son pri­sio­ne­ros de gue­rra. Eso no tie­ne otra deno­mi­na­ción.

Por otra par­te se acu­sa a la insur­gen­cia arma­da de ser una orga­ni­za­ción terro­ris­ta por­que supues­ta­men­te hacen reclu­ta­mien­tos for­za­dos de meno­res de edad. ¡Eso es abso­lu­ta­men­te fal­so! Yo he podi­do cons­ta­tar esta situa­ción tam­bién en mi tra­ba­jo de repor­te­ría.

Evi­den­te­men­te hay meno­res de edad en la insur­gen­cia. Eso es una cues­tión inne­ga­ble y tam­po­co es algo que ocul­te la insur­gen­cia. Cuan­do las cáma­ras de todo el mun­do entra­ron a la zona del Caguán pudie­ron regis­trar, abier­ta y libre­men­te, la pre­sen­cia de meno­res de edad allí. Pero la expli­ca­ción de la pre­sen­cia de meno­res de edad ahí no tie­ne nada que ver con un reclu­ta­mien­to for­za­do. Tie­ne que ver con la fal­ta de opor­tu­ni­da­des y de futu­ro que tie­nen esos mucha­chos, de la ausen­cia total del Esta­do, de una pers­pec­ti­va edu­ca­ti­va y de la ausen­cia total, en muchos casos, de con­di­cio­nes mate­ria­les ade­cua­das para su desa­rro­llo. Pero es más, yo diría que la gran mayo­ría de los meno­res de edad que mili­tan en las filas insur­gen­tes están allí por­que sus padres o sus fami­lia­res han sido ase­si­na­dos, bien sea por las fuer­zas del para­mi­li­ta­ris­mo o bien sea por las mis­mas fuer­zas del Esta­do. Yo he vis­to niños que lle­gan allá huyen­do de epi­so­dios esca­lo­frian­tes de vio­len­cia. Y ¿qué hace la gue­rri­lla? Pues aco­ger­los, no los va a dejar ahí a su des­tino, a su suer­te.

Por otra par­te, por ejem­plo, pue­do dar tes­ti­mo­nio que son niños que no par­ti­ci­pan direc­ta­men­te de la con­fron­ta­ción béli­ca, que no están some­ti­dos a los terri­bles ries­gos del com­ba­te y que más bien desem­pe­ñan fun­cio­nes logís­ti­cas que van acom­pa­ña­das, entre otras cosas, pues esto es muy iró­ni­co, ya que la acu­sa­ción de terro­ris­mo a las FARC en mate­ria de reclu­ta­mien­to a meno­res es una ver­da­de­ra iro­nía, por­que lo que ve uno allá es a esos meno­res, que se han vis­to obli­ga­dos a tomar esa deci­sión, apren­dien­do a leer, a escri­bir, alfa­be­ti­zán­do­se en el mun­do insur­gen­te.

Enton­ces ¿cuál vio­la­ción al dere­cho inter­na­cio­nal huma­ni­ta­rio se está cons­ti­tu­yen­do ahí? A mi modo de ver nin­gu­na.

En fin, hay una serie de acu­sa­cio­nes que care­cen total­men­te de evi­den­cia, no son más que una cons­truc­ción mediá­ti­ca.

  1. Otra de las acu­sa­cio­nes que se hacen a las FARC como par­te de la cam­pa­ña de des­pres­ti­gio lle­va­da en su con­tra, que se ha hecho más evi­den­te des­de el ase­si­na­to de Raúl Reyes, de Iván Ríos, las deser­cio­nes de per­so­nas que supues­ta­men­te tenían un alto ran­go en la estruc­tu­ra mili­tar de las FARC como Kari­na o la trai­ción de los dos coman­dan­tes en la famo­sa Ope­ra­ción Jaque, es que esta orga­ni­za­ción revo­lu­cio­na­ria está des­mo­ra­li­za­da, en vías de ser derro­ta­da y que sus com­ba­tien­tes están ahí ya no por prin­ci­pios revo­lu­cio­na­rios, sino sola­men­te para delin­quir. Tú que cono­ces de cer­ca a las FARC-EP y que has esta­do en cam­pa­men­tos gue­rri­lle­ros ¿qué pue­des decir al res­pec­to?

Bueno, es evi­den­te que a lo lar­go del año 2007 y 2008 y en desa­rro­llo de una gigan­tes­ca ope­ra­ción mili­tar que ha cos­ta­do miles y miles de millo­nes de dóla­res al gobierno de EE.UU. y al gobierno de Colom­bia, ope­ra­ción en la que se hacen uso de los más sofis­ti­ca­dos apa­ra­tos de la tec­no­lo­gía moder­na en el terreno béli­co, las FARC reci­bie­ron una serie de gol­pes que, pri­me­ro que todo, com­prue­ban que el Esta­do colom­biano y su gran alia­do EE.UU. tie­nen que inver­tir sumas mons­truo­sas de dine­ro para poder con­fron­tar a su adver­sa­rio, lo cual de entra­da des­mien­te aque­lla idea de que en Colom­bia no hay un con­flic­to arma­do. Pero bien, reci­bie­ron gol­pes, es una gue­rra y en esa gue­rra hay momen­tos de des­equi­li­brio de la balan­za mili­tar.

Recuer­do, por ejem­plo, que en el año 98 las FARC ases­ta­ron más o menos 10 gol­pes de gran­des pro­por­cio­nes a las fuer­zas mili­ta­res y lle­ga­ron a tener 500 sol­da­dos y poli­cías en su poder como pri­sio­ne­ros de gue­rra. La balan­za mili­tar esta­ba deci­di­da­men­te a favor de la insur­gen­cia. Entre otras cosas, algu­nos ana­lis­tas dicen que fue eso lo que obli­gó al gobierno del pre­si­den­te Pas­tra­na a lle­gar a una nego­cia­ción polí­ti­ca que se cono­ció como la nego­cia­ción del Caguán.

Aho­ra, los gol­pes sufri­dos por las FARC en este tiem­po, indu­da­ble­men­te resin­tie­ron la estruc­tu­ra y, por­que no, el áni­mo de la insur­gen­cia. Para una gue­rri­lla cuyo gran mito fun­da­cio­nal, cuyo gran emble­ma, cuya luz era Manuel Maru­lan­da Vélez, ya no tener­lo por supues­to que repre­sen­ta­ba un gol­pe aní­mi­co. Los epi­so­dios que usted men­cio­na de la muer­te en terri­to­rio ecua­to­riano del Coman­dan­te Raúl Reyes, del pos­te­rior ase­si­na­to de Iván Ríos, etc. gene­ra­ron tam­bién efec­tos en la estruc­tu­ra mili­tar por­que eran jefes gue­rri­lle­ros y sobre sus hom­bros pesa­ban una can­ti­dad de res­pon­sa­bi­li­da­des que había que reem­pla­zar.

Pero le quie­ro decir Dax, yo como obser­va­dor aten­to de esa reali­dad pro­nos­ti­qué en aque­llos momen­tos que a la gue­rri­lla le iba a cos­tar muchí­si­mo tiem­po y esfuer­zo para repo­ner­se de los gol­pes sufri­dos. Y en desa­rro­llo de mi tra­ba­jo de repor­te­ría y de segui­mien­to del con­flic­to colom­biano vol­ví al mun­do insur­gen­te en varias oca­sio­nes des­pués de esos epi­so­dios y yo me he que­da­do ver­da­de­ra­men­te sor­pren­di­do, ató­ni­to, diría yo, con la capa­ci­dad de recu­pe­ra­ción que tie­ne la gue­rri­lla. Qui­zás por­que, diga­mos, su fuer­za inte­rior es muy gran­de o por­que sus mitos fun­da­cio­na­les y sus pro­pó­si­tos son a prue­ba de todo o qui­zás por­que tam­bién lo habían pre­vis­to todo.

Yo recuer­do mucho en mis via­jes a entre­vis­tar al Coman­dan­te Raúl Reyes, que yo le men­cio­na­ba con pesar o le hacía cier­tas con­do­len­cias por­que me ente­ra­ba del ase­si­na­to o de la muer­te en com­ba­te de algún gue­rri­lle­ro que cono­cié­ra­mos los dos y él se sor­pren­día por mi preo­cu­pa­ción. Decía “pero noso­tros tene­mos asu­mi­do que si esta­mos en una gue­rra lo más nor­mal que pue­de suce­der es la muer­te”. Ellos tie­nen asu­mi­do eso des­de que toman las armas y se enfren­tan al Esta­do. Tam­bién saben que una de las posi­bi­li­da­des, e inclu­so una de las mayo­res posi­bi­li­da­des de su vida, es la muer­te. Enton­ces, yo no sé en reali­dad cuá­les son los resor­tes o la suma de resor­tes que han hecho que hoy en día, des­pués de seme­jan­tes gol­pes, las FARC estén nue­va­men­te en una dis­po­si­ción com­ba­ti­va qui­zás mayor a la de hace unos años y que hayan teni­do ésta enor­me capa­ci­dad de recu­pe­ra­ción.

Yo creo que el dis­cur­so de este ofi­cial de los altos man­dos mili­ta­res y del pro­pio pre­si­den­te Uri­be en el sen­ti­do de que las FARC están a pun­to de ser exter­mi­na­das, a unas pocas horas de su diso­lu­ción total, no es más que una aspi­ra­ción de ellos, un sue­ño.

Pero yo lo he dicho con todas sus letras, y no lo digo como una con­sig­na, sino lo digo como una reali­dad his­tó­ri­ca, com­pro­ba­ble por la cien­cia, por la his­to­ria, por la polí­ti­ca que ¡las FARC son inven­ci­bles, son inven­ci­bles!

La otra dis­cu­sión es si están en posi­bi­li­da­des o en capa­ci­dad de lle­gar al poder. Esa es otra dis­cu­sión. Pero no las van a ani­qui­lar. Y como no las van ani­qui­lar, esto nos lle­va­ría inde­fec­ti­ble­men­te a con­cluir, si somos seres huma­nos sen­sa­tos, pen­san­do en un país, en el futu­ro de la socie­dad colom­bia­na y el ámbi­to lati­no­ame­ri­cano, que la úni­ca sali­da es una nego­cia­ción polí­ti­ca, es la vía del diá­lo­go, es la vía de la sus­crip­ción de un gran pac­to de paz que le devuel­va a los colom­bia­nos algo que es muy pre­cia­do y que no hemos podi­do aca­ri­ciar duran­te cin­co déca­das, que es la paz y que nos deje ver el futu­ro de otra mane­ra, no en esta terri­ble sen­sa­ción per­ma­nen­te de beli­cis­mo y agre­si­vi­dad a la que nos tie­ne acos­tum­bra­do el gobierno de Uri­be.

  1. Muy pocas per­so­nas pue­den tener acce­so a una infor­ma­ción obje­ti­va, veraz de lo que real­men­te cons­ti­tu­yen las FARC-EP. Esta situa­ción ha per­mi­ti­do que la pro­pa­gan­da del impe­ria­lis­mo y de los regí­me­nes nar­co­pa­ra­mi­li­ta­res colom­bia­nos haya pega­do mucho en la gen­te que cuan­do escu­cha sobre las FARC, como ha inter­na­li­za­do de tal mane­ra ese dis­cur­so de los pode­ro­sos, cali­fi­quen a esta orga­ni­za­ción como de terro­ris­tas. Como comu­ni­ca­dor social ¿qué ele­men­tos con­si­de­ras tú que carac­te­ri­zan a esa pro­pa­gan­da y cómo enfren­tar esa pro­pa­gan­da para que las per­so­nas com­pren­dan mejor que son las FARC-EP?

Impor­tan­tí­si­ma ésta pre­gun­ta Dax, por­que yo creo que ahí está el nudo que hay que des­atar. Yo creo que la socie­dad colom­bia­na está ate­rro­ri­za­da. El gran tra­ba­jo mediá­ti­co con­du­ci­do des­de las más altas esfe­ras del poder, eco­nó­mi­co sobre todo, es hacer­le creer a la socie­dad colom­bia­na que hay un enemi­go al ace­cho, que esta­mos en medio de los peo­res peli­gros y que hay que cerrar filas y que hay que esti­mu­lar o apo­yar aque­lla idea de que la úni­ca for­ma de aca­bar con ese mons­truo que supues­ta­men­te está allá, lis­to para devo­rar­se a la socie­dad colom­bia­na, es con todo los fue­gos, con todos los hie­rros.

Fíje­se que a la cons­truc­ción de la ame­na­za terro­ris­ta de las FARC, que así la deno­mi­na el pre­si­den­te Uri­be, le han agre­ga­do otro gran demo­nio que tie­ne ate­rro­ri­za­da y para­li­za­da a la socie­dad colom­bia­na. Hay movi­mien­tos de resis­ten­cia, hay gen­te en la calle y está la insur­gen­cia arma­da, pero si usted se pone a ver en con­jun­to la socie­dad colom­bia­na, ésta está abso­lu­ta­men­te para­li­za­da y eso lo hacen tam­bién cons­tru­yen­do el otro demo­nio que es, ni más ni menos, que el pre­si­den­te Chá­vez. Fal­ta poco para que en las ruti­nas fami­lia­res de Colom­bia, aque­lla vie­ja ame­na­za a los niños de que si no se toman la sopa le trai­go a yo no sé quien, se con­vier­ta en si no se toman la sopa le trai­go a Chá­vez. Es impre­sio­nan­te el nivel de macar­ti­za­ción, estig­ma­ti­za­ción y cari­ca­tu­ri­za­ción que han hecho del pre­si­den­te de Vene­zue­la los medios colom­bia­nos.

Enton­ces, en esa atmós­fe­ra de socie­dad para­li­za­da, que repi­to ha sido la gran cons­truc­ción mediá­ti­ca y con eso te con­tes­to a la pri­me­ra par­te de la pre­gun­ta, yo veo que no nos que­da otro camino que de esti­mu­lar y dar­le todo el apo­yo, impul­so, esfuer­zo que sea posi­ble a aque­llas expre­sio­nes comu­ni­ca­ti­vas que se salen del dis­cur­so ofi­cial.

Hablá­ba­mos ayer con­ti­go en la inau­gu­ra­ción de este encuen­tro con­ti­nen­tal de perio­dis­tas de la can­ti­dad de herra­mien­tas que hay al alcan­ce aho­ra, y tam­bién hablá­ba­mos de la afor­tu­na­da apa­ri­ción de Tele­sur en el espec­tro elec­tro­mag­né­ti­co de nues­tro con­ti­nen­te. Y hablá­ba­mos has­ta de las pare­des, en fin, yo pien­so Dax de que no nos que­da otra de que si nos han desa­fia­do a una gue­rra mediá­ti­ca, ¡a las armas mediá­ti­cas, con todos los fie­rros, con todas las herra­mien­tas a nues­tro alcan­ce!

Hay que con­tra­rres­tar de mil mane­ras este ata­que tan horri­ble de que esta­mos sien­do víc­ti­mas des­de los medios de comu­ni­ca­ción, no noso­tros como revo­lu­cio­na­rios, las socie­da­des, la socie­dad colom­bia­na en el caso nues­tro y la socie­dad lati­no­ame­ri­ca­na que pare­cie­ra ador­me­cer­se un poco ante el exce­len­te y exi­to­sí­si­mo pro­yec­to comu­ni­ca­cio­nal que impul­san las éli­tes.

Esto tam­bién les tene­mos que apren­der. Yo no creo que vamos a ape­lar nun­ca a las inmun­di­cias que ape­lan ellos y a las mani­pu­la­cio­nes. Pero des­de el pun­to de vis­ta téc­ni­co, des­de el pun­to de vis­ta esté­ti­co, de cali­dad, tene­mos que apren­der y uti­li­zar muchos de esos recur­sos, por­que repi­to, si algo tene­mos que reco­no­cer es que su tarea se ha logra­do, ha sido efi­caz. Es una por­que­ría, es un atro­pe­llo, es una cosa maquia­vé­li­ca, pero efi­caz. Enton­ces nos toca redo­blar los esfuer­zos con gran deci­sión, para ver si logra­mos rever­tir o nive­lar la situa­ción un poco en esta mate­ria.

  1. Par­te de los ata­ques con­tra las FARC-EP cons­ti­tu­ye la cri­mi­na­li­za­ción de todas y todos quie­nes, de una u otra mane­ra, mani­fes­ta­mos nues­tro apo­yo a la insur­gen­cia colom­bia­na. A ti te han cali­fi­ca­do como un voce­ro de “los terro­ris­tas”. Esto ha con­lle­va­do a que inclu­so las pro­pias orga­ni­za­cio­nes de izquier­da e inte­lec­tua­les que han expre­sa­do cier­to res­pal­do a las FARC-EP, ten­gan mie­do de hacer­lo con mayor fron­ta­li­dad, man­te­nién­do­se en silen­cio, mien­tras el impe­ria­lis­mo y la oli­gar­quía voci­fe­ran lo que les pla­ce. ¿Qué hacer para enfren­tar ésta cam­pa­ña de ame­dren­ta­mien­to, que con­du­ce al silen­cia­mien­to?

Yo ten­go una teo­ría sobre eso. Lo que bus­can con ésta tarea de cri­mi­na­li­zar, estig­ma­ti­zar y poner­le una eti­que­ta, un inri a las per­so­nas es bási­ca­men­te ame­dren­tar­nos, para que nos ocul­te­mos, nos escon­da­mos, nos vaya­mos y, por ejem­plo, yo que estoy en Colom­bia que me vaya para Ecua­dor, para Vene­zue­la, que me abra para Euro­pa o que si tu estás en Ecua­dor que te esca­pes para yo no sé dón­de. Eso es lo que bus­can, y por supues­to que ponen en peli­gro la vida de muchas per­so­nas y múl­ti­ples de esas cali­fi­ca­cio­nes atre­vi­das y sin sus­ten­to que hacen sobre esas per­so­nas, orga­ni­za­cio­nes, equi­pos de tra­ba­jo, pue­den deri­var en tra­ge­dias.

El pre­si­den­te Uri­be dice en una rue­da de pren­sa que fulano, fulano y fulano, refi­rién­do­se a tres perio­dis­tas, entre ellos yo, “son unos voce­ros de la insur­gen­cia y unos publi­cis­tas del terro­ris­mo”. En Colom­bia hay más de diez locos que inter­pre­tan como una orden para ase­si­nar­lo a uno. Enton­ces qué pasa ahí. Las opcio­nes repi­to son dos: me escon­do, paso a la clan­des­ti­ni­dad y empie­zo hacer cosas que yo no conoz­co y no sé hacer y las haré mal o amplio mi esce­na­rio de acción y sigo hacien­do mi tra­ba­jo y lo hago con más empe­ño, me hago más visi­ble y hacién­do­me más visi­ble de algu­na for­ma me pro­te­jo.

Y bueno, hay que ape­lar tam­bién a las orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les que velan por estos temas de dere­chos huma­nos, a las orga­ni­za­cio­nes de perio­dis­tas de todo el mun­do, a los pro­nun­cia­mien­tos de las per­so­na­li­da­des inter­na­cio­na­les. Eso de algu­na mane­ra limi­ta la capa­ci­dad de agre­sión que tie­ne el esta­ble­ci­mien­to con­tra las per­so­nas que hemos deci­di­do enfren­tar­lo.

Yo me sitúo del lado de los que con­si­de­ran que ante esos ata­ques hay que cre­cer y cen­su­ro, aun­que en muchos casos lo entien­do, lo acep­to, pero me pare­ce que no es el camino ade­cua­do, el exi­lio, el des­apa­re­cer de la esce­na, callar­se y asu­mir esa acti­tud.

  1. Otra acu­sa­ción ver­ti­da con­tra las FARC-EP es la de que ésta orga­ni­za­ción man­tie­ne secues­tra­dos a un sin­nú­me­ro de per­so­nas en cam­pos de pri­sio­ne­ros en la sel­va, son­de se les mal­tra­ta, se les veja e inclu­so se les tor­tu­ra. Tú que has teni­do opor­tu­ni­dad de estar en esos luga­res ¿pue­des con­tar­nos cuál es la reali­dad sobre las cár­ce­les de las FARC-EP?

Ese tema de la supues­ta cruel­dad en el tra­ta­mien­to a los pri­sio­ne­ros de gue­rra, me pare­ce que es otra gran cons­truc­ción mediá­ti­ca.

Vamos a ver.

Evi­den­te­men­te las imá­ge­nes del cau­ti­ve­rio, yo he gra­ba­do varias de ellas, es más creo que el ochen­ta por cien­to de las imá­ge­nes que salen del cau­ti­ve­rio son mías, yo he esta­do allí, he esta­do varias veces, son imá­ge­nes bas­tan­te fuer­tes. Esta­mos hablan­do de per­so­nas que pasan su cau­ti­ve­rio en la pro­fun­di­dad de la sel­va, en con­di­cio­nes atmos­fé­ri­cas difí­ci­les, en con­di­cio­nes de salu­bri­dad com­pli­ca­das, con difi­cul­ta­des de ali­men­ta­ción muchas veces, en épo­cas de verano con difi­cul­ta­des de agua, luga­res don­de entra muy poco sol, están en la mitad de la mani­gua, repi­to, y, diga­mos que des­de el pun­to de vis­ta del impac­to visual son muy fáci­les de usar con el fin que tú quie­ras.

Yo me acuer­do, por ejem­plo, cuan­do yo saqué unas imá­ge­nes en el canal Cara­col, don­de yo tra­ba­ja­ba, de los 500 sol­da­dos que te decía estu­vie­ron pri­sio­ne­ros de la gue­rri­lla. Cuan­do saqué esas imá­ge­nes saqué un docu­men­tal y el canal me lo cen­su­ró, no lo dejó salir al aire, pero se que­dó con mis imá­ge­nes. Yo denun­cie la cen­su­ra y me echa­ron. Pero los “hijue­ma­dres” se que­da­ron con las imá­ge­nes y enton­ces empe­za­ron a poner en mitad de pan­ta­lla cam­pos de con­cen­tra­ción nazis en la Ale­ma­nia de la Segun­da Gue­rra Mun­dial y en la otra par­te de la pan­ta­lla las imá­ge­nes mías, hacien­do un símil, una ana­lo­gía entre los cam­pos de con­cen­tra­ción nazis y los luga­res don­de estu­ve. ¡Nada que ver! Era una uti­li­za­ción, una mani­pu­la­ción. Yo puse una deman­da a Cara­col por eso, por­que entre otras cosas esta­ban ponien­do en peli­gro mi vida como si yo hubie­ra ido a esos luga­res para ese pro­pó­si­to.

Pero bien, voy hablar­le un poqui­to de las con­di­cio­nes del cau­ti­ve­rio. La figu­ra esa me cau­sa sen­ti­mien­tos encon­tra­dos. Yo entien­do que es la gue­rra, la con­fron­ta­ción y que son per­so­nas que caen en medio de la con­fla­gra­ción en ésta situa­ción. Pero es una situa­ción extre­ma que es muy fácil de mani­pu­lar y de con­ver­tir en una mala ima­gen para la insur­gen­cia.

Advier­to que son las mis­mas con­di­cio­nes en las que están los gue­rri­lle­ros. Las per­so­nas que están en cau­ti­ve­rio desa­yu­nan, almuer­zan y comen lo mis­mo que los gue­rri­lle­ros. Son per­so­nas que reci­ben aten­ción médi­ca, yo he vis­to aten­ción odon­to­ló­gi­ca, he vis­to que des­de el pun­to de vis­ta de su ruti­na no reci­ben mal­tra­to, no son obje­to de ensa­ña­mien­to por par­te de sus cap­to­res y has­ta he vis­to situa­cio­nes de fami­lia­ri­dad, de cama­ra­de­ría y de amis­tad, de algu­na for­ma, entre unos y otros.

Aho­ra bien, se han pre­sen­ta­do por supues­to, como se pre­sen­ta en las cár­ce­les del Esta­do, casos de inten­tos de fuga o casos de indis­ci­pli­na o casos que ponen en ries­go la segu­ri­dad de los demás.

¿Cuál es la res­pues­ta que se le da a un pre­so que se insu­rrec­ta en una cár­cel cual­quie­ra del mun­do? Es el cas­ti­go y cas­ti­gos tene­bro­sos. Cala­bo­zo, ais­la­mien­to, etc.

¿Qué le pasa a un pre­so en cual­quier cár­cel del mun­do que inten­te fugar­se? Pues la orden es impe­dir que se fugue y si se fuga, segu­ra­men­te que corre­rá con gra­ves con­se­cuen­cias para su vida.

Lo mis­mo suce­de allá, por­que para la insur­gen­cia se tra­ta de pri­sio­ne­ros. Enton­ces si un gru­po de pri­sio­ne­ros inten­ta fugar­se, al otro día del inten­to falli­do de fuga, ama­ne­ce enca­de­na­do. Si un gru­po de pre­sos o un pre­so hacen cosas que ponen en peli­gro la segu­ri­dad de los demás y tam­bién de la insur­gen­cia y de los gue­rri­lle­ros que les cui­dan pues reci­ben un cas­ti­go. Cla­ro, eso, por supues­to, en el rela­to, en la uti­li­za­ción mediá­ti­ca que se hace del asun­to resul­ta como algo supre­ma­men­te cruel e inhu­mano.

Pero apar­te de adver­tir que me resul­ta muy dolo­ro­so encon­trar esas situa­cio­nes, creo que se ha mag­ni­fi­ca­do ese tema con un áni­mo, repi­to, de dar una apa­rien­cia de cruel­dad que estoy segu­ro yo, no exis­te en la insur­gen­cia y si exis­te, exis­te como hechos ais­la­dos, como hechos que ade­más son puni­bles por esta­tu­tos y regla­men­tos de ellos.

6. Para des­pres­ti­giar a las FARC-EP, la cam­pa­ña pro­pa­gan­dís­ti­ca del impe­ria­lis­mo y la oli­gar­quía colom­bia­na seña­la per­ma­nen­te­men­te que en las filas de ésta orga­ni­za­ción se mal­tra­ta a las muje­res. Tú tuvis­te opor­tu­ni­dad de cono­cer a Luce­ro, la “bellí­si­ma Luce­ro”, la com­pa­ñe­ra de Simón Tri­ni­dad. Cuén­ta­nos algo sobre esa excep­cio­nal mujer.

(Jor­ge Enri­que Bote­ro se sien­te con­mo­vi­do al escu­char el nom­bre de Luce­ro. Sus ojos se lle­nan de lágri­mas)

Hom­bre, Dax, me haces sen­tir un lar­go esca­lo­frío por mi cuer­po. Sola­men­te escu­char el nom­bre de Luce­ro me cau­sa una gran emo­ción ínti­ma, inter­na.

Luce­ro es una típi­ca repre­sen­tan­te de las jóve­nes colom­bia­nas que lle­gan a la insur­gen­cia por la vía de la polí­ti­ca. Ella es una mucha­cha que en su épo­ca de estu­dian­te se for­ma polí­ti­ca­men­te, ingre­sa a las filas de la Juven­tud Comu­nis­ta, actúa en la lega­li­dad y va vien­do caer a su alre­de­dor a todos sus com­pa­ñe­ros de lucha que no están echan­do tiros, sino que están en la bre­ga polí­ti­ca legal.

Luce­ro pro­vie­ne de una peque­ña pobla­ción de la Cos­ta Atlán­ti­ca colom­bia­na. Ingre­sa a la Unión Patrió­ti­ca y va vien­do como todos sus diri­gen­tes se van murien­do a tiros. Tie­ne la for­tu­na de encon­trar­se con un fren­te gue­rri­lle­ro coman­da­do por Simón Tri­ni­dad y ante la even­tua­li­dad de morir­se o aban­do­nar la lucha, pre­fie­re optar por otra mane­ra de seguir aten­dien­do a sus idea­les.

¿Mal­tra­to? Jamás he obser­va­do, es muy posi­ble, esta­mos hablan­do de hom­bres y muje­res que tie­nen sen­ti­mien­tos y a los hom­bres les dan celos y a las muje­res les dan celos. Es posi­ble que haya habi­do epi­so­dios medio melo­dra­má­ti­cos, inclu­so vio­len­tos entre pare­jas, así como acti­tu­des machis­tas, sin lugar a duda.

Pero, por ejem­plo, un epi­so­dio de vio­len­cia sexual con­tra una gue­rri­lle­ra es lo menos pro­ba­ble que yo me pue­da ima­gi­nar en el mun­do. Por­que un epi­so­dio de vio­len­cia sexual con­tra una gue­rri­lle­ra es inevi­ta­ble­men­te cas­ti­ga­do con la pena máxi­ma o si un gue­rri­lle­ro se sobre­pa­sa o actúa de una mane­ra agre­si­va con­tra muje­res de la pobla­ción civil, tam­bién es obje­to de for­tí­si­mos cas­ti­gos.

No he vis­to una orga­ni­za­ción social o un gru­po social don­de en la prác­ti­ca los roles feme­nino y mas­cu­lino se hayan inver­ti­do total­men­te a como suce­de en la socie­dad capi­ta­lis­ta. Ahí los roles están total­men­te equi­li­bra­dos. La ela­bo­ra­ción de los ali­men­tos, el lava­do de la ropa lo ejer­cen los hom­bres y ahí vice­ver­sa las muje­res no sólo car­gan su fusil, sino que se dis­po­nen para las tareas más duras de abrir cami­nos, de abrir trin­che­ras.

Des­de el pun­to de vis­ta prác­ti­co, de la ruti­na dia­ria de la gue­rri­lla el con­cep­to y la prác­ti­ca del machis­mo no exis­te. Yo creo que algu­nos de los luga­res don­de más he vis­to evo­lu­cio­na­da y rea­li­za­da a la mujer es en el mun­do insur­gen­te.

Me río mucho de toda esa habla­du­ría que hay sobre el mal­tra­to a las muje­res y las muje­res obje­to sexual y que las muje­res para poder ingre­sar tie­nen que pasar por los bra­zos de los coman­dan­tes. Eso me resul­ta nove­la­do total­men­te. Lo que se bus­ca es des­es­ti­mu­lar el ingre­so de las mucha­chas a la insur­gen­cia y bus­ca crear la sen­sa­ción de que eso allá es un infierno machis­ta, en el cual la mujer no es sino un obje­to sexual para satis­fa­cer los ins­tin­tos de los demás. Pero yo creo que ellos se mue­ren de la risa allá y de la rabia tam­bién de oír esas ver­sio­nes, por­que el lugar don­de mejor he vis­to yo a las muje­res es allá.

Gra­cias Jor­ge. Mi cari­ño, res­pe­to y admi­ra­ción para ti por tu con­vic­ción revo­lu­cio­na­ria y tu con­se­cuen­cia como pro­fe­sio­nal del perio­dis­mo, meti­do en el movi­mien­to mis­mo de lo social y no sólo en los esce­na­rios de las indus­trias mediá­ti­cas.

Gra­cias a ti.

Diciem­bre de 2009

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