Vene­zue­la 2009: ¿Poder cons­ti­tu­yen­te ver­sus poder cons­ti­tui­do? por Luis­mi Huarte

ANÁLISIS I Déci­mo ani­ver­sa­rio de la cons­ti­tu­ción bolivariana

La Revo­lu­ción Boli­va­ria­na es radio­gra­fia­da por el autor a lo lar­go de estas líneas en las que va des­gra­nan­do aspec­tos como la eco­no­mía, la polí­ti­ca y la socie­dad para iden­ti­fi­car los pro­ble­mas estruc­tu­ra­les y los retos a enfren­tar para poder man­te­ner el pro­ce­so de transformación.

Luis­mi UHARTE/​GARA

En el mar­co de la cri­sis inter­na­cio­nal, Vene­zue­la no ha esca­pa­do a la des­ace­le­ra­ción glo­bal, con una caí­da del Pro­duc­to Inte­rior Bru­to del 2,3%, según pro­yec­cio­nes de la Cepal, tras más de cin­co años de fuer­te cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co con tasas simi­la­res al mode­lo chino. La drás­ti­ca caí­da del pre­cio del petró­leo ha sido tras­cen­den­tal y el decre­ci­mien­to hay que con­si­de­rar­lo como un índi­ce «acep­ta­ble».
Lo que no debe con­si­de­rar­se «acep­ta­ble» es la per­sis­ten­te y sal­va­je infla­ción, en un con­tex­to mun­dial de defla­ción gene­ra­li­za­da. Mien­tras en el res­to de la región y del pla­ne­ta, una de las preo­cu­pa­cio­nes eco­nó­mi­cas ha sido la infla­ción nega­ti­va, en la Repú­bli­ca Boli­va­ria­na se con­ti­núa con el pro­ce­so infla­cio­na­rio más alto de toda Amé­ri­ca Lati­na, a tasas anua­les que pro­me­dian el 30%. En los pri­me­ros once meses de 2009 se ha lle­ga­do al 23%, lo cual indu­ce a pen­sar que para fin de año se supe­ra­rá el 26% de infla­ción pro­yec­ta­do por el Ban­co Cen­tral de Venezuela.
La espe­cu­la­ción como patrón cul­tu­ral y a su vez como arma polí­ti­ca de la dere­cha es sin duda uno de los fac­to­res fun­da­men­ta­les que inci­den en la enor­me infla­ción, y la fal­ta de medi­das drás­ti­cas y efec­ti­vas del Gobierno nacio­nal no per­mi­te vis­lum­brar una solu­ción efi­caz a cor­to plazo.
Los estra­tos medios asa­la­ria­dos están sien­do los más gol­pea­dos por este fenó­meno, ya que sus patro­nes de con­su­mo vin­cu­la­dos al alqui­ler de vivien­da y a la adqui­si­ción de pro­duc­tos ali­men­ti­cios en cade­nas pri­va­das, los ubi­ca fue­ra de las redes de pro­tec­ción del Estado.
Los sec­to­res popu­la­res, por su par­te, sor­tean con más efi­ca­cia la sacu­di­da infla­cio­na­ria gra­cias a un esti­lo de vida sus­ten­ta­do en la comu­ni­dad fami­liar exten­sa que habi­ta en vivien­das pre­ca­rias (ran­chos) de auto­cons­truc­ción y la com­pra de pro­duc­tos bási­cos en la red estatal.
Este mode­lo de vida, sin embar­go, poco tie­ne que ver con el ima­gi­na­rio pro­me­ti­do por la Revo­lu­ción de una socie­dad con pobre­za cero y con­di­cio­nes dig­nas de con­vi­ven­cia, y expre­sa más bien una «diná­mi­ca de resis­ten­cia». El seña­la­mien­to por par­te de la diri­gen­cia guber­na­men­tal de poseer el sala­rio míni­mo más alto de Amé­ri­ca Lati­na des­ti­la cier­ta dema­go­gia si tene­mos en cuen­ta que los pre­cios –tenien­do como refe­ren­cia el cam­bio ofi­cial res­pec­to al dólar y al euro– serían tam­bién de los más altos del mun­do, por enci­ma de muchos de los paí­ses de la Euro­pa Occidental.
La pos­ter­ga­da deva­lua­ción del bolí­var, medi­da impo­pu­lar que tar­de o tem­prano ten­drá que tomar el Eje­cu­ti­vo, sin­ce­ra­rá tan­to el sala­rio real como los pre­cios y pro­vo­ca­rá un terre­mo­to eco­nó­mi­co de una mag­ni­tud difí­cil de cuan­ti­fi­car. El área eco­nó­mi­ca va a ser uno de los gran­des desa­fíos del Gobierno boli­va­riano en los pró­xi­mos tiempos.

Polí­ti­ca social: entre la con­ten­ción y el dete­rio­ro. El prin­ci­pal buque insig­nia de la Revo­lu­ción Boli­va­ria­na, las deno­mi­na­das misio­nes y la polí­ti­ca social en gene­ral, sigue sien­do el ele­men­to de con­ten­ción social y la herra­mien­ta que man­tie­ne el apo­yo al Gobierno de los sec­to­res más empo­bre­ci­dos. Sin embar­go, el dete­rio­ro de algu­nos de los pro­gra­mas socia­les es evi­den­te, des­de hace más de dos años, pese a la fuer­te inver­sión que no se ha redu­ci­do inclu­so en tiem­pos de crisis.
El decai­mien­to del otro­ra exi­to­so pro­gra­ma de aten­ción pri­ma­ria de salud (Misión Barrio Aden­tro I) es un ejem­plo del cita­do dete­rio­ro, pro­duc­to de un fun­cio­na­mien­to que com­bi­na la alta inefi­cien­cia con la «efi­cien­te corrup­ción». La lla­ma­da urgen­te del pre­si­den­te para «impor­tar» miles de médi­cos cuba­nos tras dar­se cuen­ta del alto núme­ro de módu­los de salud que no esta­ban fun­cio­nan­do en los barrios es significativa.
A su vez, los impor­tan­tes cor­tes del ser­vi­cio eléc­tri­co y de agua a lo lar­go de este año son otro botón de mues­tra del dete­rio­ro de la ges­tión en tér­mi­nos de polí­ti­cas públicas.
El aumen­to sus­tan­cial del ser­vi­cio a millo­nes de ciu­da­da­nos gra­cias a la fuer­te inver­sión del Eje­cu­ti­vo en todos estos años es un argu­men­to plau­si­ble para com­pren­der par­te del actual colap­so por la deman­da cre­cien­te, pero no expli­ca por sí solo todas las fallas de sumi­nis­tro, tenien­do en cuen­ta que la Revo­lu­ción ha teni­do más de una déca­da para pla­ni­fi­car y anti­ci­par­se al pre­sen­te volu­men de deman­da ciudadana.
Por todo esto, en el plano de la polí­ti­ca social el sal­to hacia un «nue­vo para­dig­ma» que per­mi­ta dar soli­dez y efi­cien­cia a la ges­tión con­ti­nua­rá sien­do otro reto fun­da­men­tal de la Revo­lu­ción Bolivariana.

PSUV: Las luchas intes­ti­nas. En el terreno polí­ti­co, el Par­ti­do Socia­lis­ta Uni­do de Vene­zue­la (PSUV) se cons­ti­tu­ye cada vez más como el espa­cio de poder cla­ve a la hora de defi­nir el futu­ro del pro­ce­so en tér­mi­nos ideológicos.
Actual­men­te, sopor­ta un pro­ble­ma fun­da­men­tal y es la pre­sen­cia masi­va de altos car­gos del Esta­do en la direc­ción del par­ti­do, lo cual ha sido cri­ti­ca­do por una bue­na par­te de la mili­tan­cia, que con­si­de­ra que el PSUV no pue­de con­ver­tir­se en un Par­ti­do-Esta­do, ya que esto supri­mi­ría la con­cep­ción del par­ti­do como una herra­mien­ta para la super­vi­sión crí­ti­ca de la ges­tión pública.
Por otro lado, pro­si­gue de mane­ra des­car­na­da el con­flic­to interno entre los sec­to­res mino­ri­ta­rios, que repre­sen­tan a la izquier­da revo­lu­cio­na­ria, y los gru­pos hege­mó­ni­cos que defien­den un pro­yec­to de país nota­ble­men­te más con­ser­va­dor. Estos últi­mos, cono­ci­dos popu­lar­men­te como «dere­cha endó­ge­na», siguen arrin­co­nan­do y en algu­nos casos inclu­so cri­mi­na­li­zan­do a los gru­pos más com­ba­ti­vos. Sin embar­go, es des­ta­ca­ble que en el últi­mo Con­gre­so la pre­sen­cia de dele­ga­dos con un per­fil más revo­lu­cio­na­rio ha aumen­ta­do sus­tan­cial­men­te, según nos trans­mi­tió un mili­tan­te del PSUV.

Auto­crí­ti­ca vs esta­li­nis­mo.
Uno de los momen­tos más con­flic­ti­vos este año, en lo refe­ren­te al deba­te polí­ti­co interno del cha­vis­mo y de todos los sec­to­res revo­lu­cio­na­rios, se pro­du­jo tras la cele­bra­ción del Foro Inte­lec­tua­les, Socia­lis­mo y Demo­cra­cia, orga­ni­za­do por el Cen­tro Inter­na­cio­nal Miran­da, think tank orgá­ni­co gubernamental.
El seña­la­mien­to por par­te de más de una vein­te­na de inte­lec­tua­les vene­zo­la­nos y extran­je­ros com­pro­me­ti­dos con la Revo­lu­ción Boli­va­ria­na, de los gran­des pro­ble­mas del pro­ce­so de cam­bio, fue res­pon­di­do de mane­ra agre­si­va y con argu­men­tos poco sóli­dos por par­te de algu­nos altos car­gos del Esta­do y por unas pocas plu­mas guber­na­men­ta­les radi­cal­men­te acrí­ti­cas. Esta reac­ción de evi­den­te cor­te esta­li­nis­ta, aler­ta sobre el peli­gro de que en Vene­zue­la se repro­duz­can vie­jas prác­ti­cas nefas­tas de las expe­rien­cias socia­lis­tas del siglo XX.

La miti­fi­ca­ción del «Poder Cons­ti­tu­yen­te».
En cier­tos ámbi­tos de aná­li­sis, exis­te una miti­fi­ca­ción del «Poder Cons­ti­tu­yen­te», es decir, un dis­cur­so que iden­ti­fi­ca a las orga­ni­za­cio­nes socia­les de base comu­ni­ta­rias como agen­tes «impo­lu­tos» de la Revo­lu­ción, mien­tras que el «Poder Cons­ti­tui­do» expre­sa­do en la admi­nis­tra­ción públi­ca y sus fun­cio­na­rios sería el espe­jo de todos los males del pro­ce­so y res­pon­sa­ble fun­da­men­tal de la cri­sis de éste.
La reali­dad es bas­tan­te más com­ple­ja, ya que en algu­nos casos las prác­ti­cas clien­te­la­res, ver­ti­ca­lis­tas, buro­cra­ti­za­das y corrup­tas pro­pias de la admi­nis­tra­ción públi­ca, son repro­du­ci­das por los Con­se­jos Comu­na­les e ins­tan­cias simi­la­res del Poder Cons­ti­tu­yen­te, por razo­nes obvias rela­ti­vas a la cul­tu­ra polí­ti­ca. En muchas oca­sio­nes indi­vi­duos per­te­ne­cien­tes al Poder Cons­ti­tu­yen­te, tam­bién son par­te de la estruc­tu­ra orgá­ni­ca del Esta­do, es decir, del Poder Cons­ti­tui­do. No olvi­de­mos que un grue­so impor­tan­te de los líde­res y cua­dros del movi­mien­to popu­lar son hoy día par­te de la estruc­tu­ra ministerial.
Lo apun­ta­do ante­rior­men­te, no inva­li­da una refle­xión obvia e incon­tes­ta­ble, y es que las comu­ni­da­des orga­ni­za­das son la van­guar­dia del pro­ce­so, yen­do muy por delan­te de la lógi­ca guber­na­men­tal. La ten­sión entre el Poder Cons­ti­tu­yen­te y los buró­cra­tas del Esta­do es cada vez más visi­ble y esta con­tra­dic­ción pro­ba­ble­men­te se irá agudizando.

Esce­na­rios futu­ros. Los pro­ble­mas estruc­tu­ra­les que actual­men­te ate­na­zan al pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio, pue­den traer como con­se­cuen­cia una derro­ta elec­to­ral no des­car­ta­ble en las elec­cio­nes a la Asam­blea Nacio­nal de fina­les de 2010, si la dere­cha logra rear­ti­cu­lar­se y mono­po­li­zar el voto anti-Chá­vez. Esto abri­ría la caja de Pan­do­ra para las pre­si­den­cia­les de 2012.
Otro esce­na­rio que no debe ser dese­cha­do es la «mexi­ca­ni­za­ción» del pro­ce­so, es decir, la trans­for­ma­ción del PSUV en un Par­ti­do Revo­lu­cio­na­rio Ins­ti­tu­cio­nal (PRI) a la vene­zo­la­na, diri­gi­do por los sec­to­res más con­ser­va­do­res del cha­vis­mo. Una nue­va bonan­za lar­ga en el tiem­po de los pre­cios del petró­leo podría con­so­li­dar un mode­lo polí­ti­co sus­ten­ta­do en una con­ten­ción de los sec­to­res popu­la­res a tra­vés de pro­gra­mas socia­les de cor­te popu­lis­ta- pro­gre­sis­ta y una vacía retó­ri­ca «socia­lis­ta».
El esce­na­rio desea­do por la izquier­da revo­lu­cio­na­ria y que real­men­te bene­fi­cia­ría a las mayo­rías socia­les, sería el de una «revo­lu­ción den­tro de la Revo­lu­ción», don­de la actual «neo-oli­gar­quía boli­va­ria­na» fue­ra des­pla­za­da por los sec­to­res más hones­tos y com­pro­me­ti­dos con el cam­bio pro­fun­do. La capa­ci­dad de arti­cu­la­ción entre los actual­men­te gru­pos inco­ne­xos de la izquier­da revo­lu­cio­na­ria, con pre­sen­cia tan­to fue­ra como den­tro de la con­duc­ción esta­tal, será un ele­men­to deci­si­vo el pró­xi­mo año 2010.

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