[Video] Patri­cia Rodas: “Los gol­pis­tas se equi­vo­ca­ron de Pre­si­den­te, se equi­vo­ca­ron de pue­blo”

En La Haba­na, en la tar­de de este miér­co­les, la can­ci­ller del gobierno cons­ti­tu­cio­nal de Hon­du­ras, Patri­cia Rodas, reci­bió en la casa don­de se alo­ja al equi­po de la Mesa Redon­da de la Tele­vi­sión Cuba­na, con el que con­ver­só duran­te cua­tro horas inten­sas. Duran­te el diá­lo­go con Arleen Rodrí­guez, Patri­cia ofre­ció deta­lles de su fami­lia y de su infan­cia, y expli­có bri­llan­te­men­te las cir­cuns­tan­cias que con­du­je­ron al gol­pe de esta­do mili­tar en su país, y la estra­te­gia de las fuer­zas opues­tas al régi­men de fac­to para el retorno del orden cons­ti­tu­cio­nal.

Por supues­to, con­tó cómo se incor­po­ró a la cam­pa­ña y lue­go al gobierno del Pre­si­den­te Zela­ya, un hom­bre de un par­ti­do tra­di­cio­nal que pare­cía estar en las antí­po­das de su pen­sa­mien­to polí­ti­co, y “sin embar­go nos alis­tó a los que venía­mos de la izquier­da. Nos dijo: ‘mucha ideo­lo­gía y poco pue­blo, com­pa­ñe­ra. Vaya a cono­cer a su pue­blo’. Entre noso­tros se pro­du­jo una sim­bio­sis: él nos ense­ña­ba la Hon­du­ras pro­fun­da, y noso­tros apor­tá­ba­mos ideas de cam­bio”.

Reco­no­ce en qué cir­cuns­tan­cia salió para Méxi­co des­pués del 28 de junio, fecha del gol­pe de esta­do, y cuál es su actual esta­tus: “Debo reco­no­cer que en nin­gún momen­to este país puso como con­di­ción el asi­lo polí­ti­co. Salí de Hon­du­ras sin asi­lo, es decir, sin renun­cia al car­go y man­te­nien­do la potes­tad y los dere­chos para seguir repre­sen­tan­do al gobierno cons­ti­tu­cio­nal de mi país”.

En exclu­si­va, Cuba­de­ba­te les ofre­ce una sín­te­sis de esta con­ver­sa­ción.

QUE DECIDE EL GOLPE DE ESTADO

Este tipo de pro­ce­so no apa­re­ció de repen­te. Se acu­mu­la­ron pro­fun­dos males­ta­res en los sec­to­res de poder. Noso­tros no pudi­mos con­tro­lar los sec­to­res de poder, por­que ape­nas pudi­mos lle­gar a con­tro­lar el poder eje­cu­ti­vo y a tra­vés de él, comen­zar a trans­for­mar la estruc­tu­ra de una socie­dad: la eco­nó­mi­ca, la social, cul­tu­ral y en cier­to modo, la con­cien­cia. Pero a par­tir de aquí la gen­te no mira­ba igual a los par­ti­dos polí­ti­cos, ni se enfren­ta­ba de igual mane­ra a los pro­ce­sos ver­nácu­los de cómo ele­gir o no a un can­di­da­to. Una con­cien­cia crí­ti­ca había naci­do en el pue­blo.

Sin embar­go, la estruc­tu­ra de poder, la que movi­li­za el apa­ra­to de jus­ti­cia, los apa­ra­tos admi­nis­tra­ti­vos, los orga­nis­mos con­tra­lo­res, los medios de comu­ni­ca­ción que­da­ron en manos de la oli­gar­quía. En el caso de Hon­du­ras exis­te una altí­si­ma con­cen­tra­ción de poder. Extra­or­di­na­ria, diría. Si en El Sal­va­dor el poder esta­ba en manos de 14 fami­lias y lue­go en 19, en Hon­du­ras el poder lo tie­nen sie­te fami­lias, que tie­nen jefes con capi­tal liga­do a los nego­cios del Esta­do. Todos pará­si­tos del Esta­do, que los sos­tie­ne a tra­vés de decre­tos, y por supues­to, todos los nego­cios, vía con­ce­sión, pro­vie­nen del Esta­do.

Nin­gún miem­bro de la oli­gar­quía ha vivi­do sin el Esta­do. Son unos inca­pa­ces que ade­más de haber­se comi­do el capi­tal del pue­blo hon­du­re­ño, han some­ti­do al país nues­tro al peor de los atra­sos. Son hara­ga­nes e inca­pa­ces.

Por supues­to, para poder con­tro­lar el apa­ra­to del Esta­do, con­tro­lan los par­ti­dos polí­ti­cos, los sec­to­res cupu­la­res de estos par­ti­dos, de las fuer­zas arma­das, de la Igle­sia cató­li­ca. Por ejem­plo, Car­los Flo­res Facu­sé, que fue Pre­si­den­te de Hon­du­ras, es el due­ño del dia­rio La Tri­bu­na, socio de los demás medios de comu­ni­ca­ción y el media­ne­ro ofi­cio­so de toda la oli­gar­quía. El que ame­na­za y extor­sio­na.

LAS FUERZAS ARMADAS

No olvi­de­mos a las Fuer­zas Arma­das. En 1954 nació un Ejér­ci­to al ser­vi­cio de los Esta­dos Uni­dos, cria­do y ama­man­ta­do en la Escue­la de las Amé­ri­cas, obe­dien­te a los desig­nios del Pen­tá­gono, gol­pis­ta y repre­si­vo. Nun­ca defen­dió la sobe­ra­nía de la Patria.

Sin embar­go, el Pre­si­den­te Manuel Zela­ya con­si­de­ró que la ofi­cia­li­dad joven tenía dere­cho a una vida dig­na y a repo­si­cio­nar a las Fuer­zas Arma­das de Hon­du­ras en el papel que corres­pon­de al sol­da­do de la Patria. Deci­dió guiar a la Fuer­zas Arma­das a un pro­ce­so de sal­va­ción de los recur­sos del Esta­do. Y así fue, por algún tiem­po: sal­va­mos al segun­do pul­món de Amé­ri­ca, la Reser­va del Río Plá­tano. La sal­va­ron las Fuer­zas Arma­das, los ofi­cia­les jóve­nes, los que nun­ca fue­ron gol­pis­tas y nun­ca repri­mie­ron ni per­si­guie­ron a nadie.

Las Fuer­zas Arma­das en algún momen­to se ilu­sio­na­ron con el lla­ma­do del Pre­si­den­te Zela­ya. Fui tes­ti­go de cuan­do miem­bros de la cúpu­la, del Con­se­jo Supe­rior de las Fuer­zas Arma­das -el pro­pio gene­ral Romeo Vázquez‑, se sen­tó al lado del Pre­si­den­te para ayu­dar­le a ela­bo­rar la estra­te­gia de la recu­pe­ra­ción de Pal­me­ro­la. Estu­dia­ron jun­tos y ana­li­za­ron los vie­jos con­ve­ni­dos del Pen­tá­gono, que jamás habían sido com­par­ti­dos con un Pre­si­den­te civil en Hon­du­ras. Esa cúpu­la mili­tar le entre­gó al Pre­si­den­te Zela­ya infor­ma­ción que solo había esta­do dis­po­ni­ble para las Fuer­zas Arma­das, con el fin de recu­pe­rar la base mili­tar nor­te­ame­ri­ca­na de Pal­me­ro­la.

Supi­mos, por ellos, cómo los tra­ta­ba el Coman­do Sur, cómo a su vez los gene­ra­les hon­du­re­ños des­pre­cia­ban a los del Coman­do Sur, y lo supi­mos de la boca del Gene­ral Romeo Váz­quez, y de sus gene­ra­les.

Per­so­nal­men­te me cau­sa­ban esca­lo­frío por­que ven­go de una vida de per­se­cu­ción mili­tar des­de antes de nacer. Y con el gol­pe, vimos con horror revi­vir a los vie­jos mili­ta­res, acu­sa­dos en la Cor­te Inter­ame­ri­ca­na de los Dere­chos Huma­nos por crí­me­nes de lesa huma­ni­dad, gen­te que no solo man­da­ron a tor­tu­rar, sino que lo hicie­ron per­so­nal­men­te. Como Billy Joya, que se con­vir­tió en minis­tro de Rober­to Miche­let­ti. Ese hom­bre diri­gió la tor­tu­ra y des­apa­ri­ción de Mil­ton Jimé­nez Puer­to, nues­tro Can­ci­ller. Billy Joya, ade­más, fue acu­sa­do y con­fe­só, y aho­ra es el jefe de ima­gen y segu­ri­dad del régi­men de fac­to.

Aho­ra Don Por­fi­rio Lobo está pro­me­tien­do traer­nos a un Minis­tro de Segu­ri­dad, Oscar Álva­rez, sobrino de Gus­ta­vo Álva­rez Mar­tí­nez, el gene­ral que prac­ti­có el ase­si­na­to y la des­apa­ri­ción de hon­du­re­ños en la déca­da del 80. Oscar Álva­rez fue Minis­tro de Segu­ri­dad en el gobierno de Ricar­do Madu­ro, antes del Pre­si­den­te Zela­ya. Cuan­do Oscar Álva­rez ocu­pó ese car­go, apa­re­cían cabe­zas y cuer­pos des­mem­bra­dos en los par­ques y en los cemen­te­rios. Cul­pa­ban a las maras, ligán­do­las a las ban­das del cri­men orga­ni­za­do.

ZELAYA, UN HOMBRE TEMIBLE

Todo el males­tar era que el Pre­si­den­te Zela­ya, a pesar de no tener el con­trol de estas cúpu­las, tenía el con­trol de la socie­dad hon­du­re­ña para trans­for­mar­la. Tenía el poder de la esta­bi­li­dad social, es decir, del apo­yo de todos los sec­to­res de la socie­dad que no son cupu­la­rios: los pos­ter­ga­dos del bene­fi­cio eco­nó­mi­co y social. Enton­ces era un hom­bre temi­ble.

Por eso actua­ron por sor­pre­sa y no lo pudie­ron lle­var a un pro­ce­so al Con­gre­so Nacio­nal. Allí los dipu­tados le tie­nen mie­do a sus elec­to­res, tiran la pie­dra y escon­den la mano.

¿Qué fue lo que al final echó aba­jo el últi­mo ren­glón de tole­ran­cia de la oli­gar­quía? En mi opi­nión, el sala­rio míni­mo, que había mos­tra­do al pue­blo hon­du­re­ño la ver­dad. Mos­tró que la hiper­ga­nan­cia de los cen­tros empre­sa­ria­les era tal que habien­do aumen­ta­do el sala­rio míni­mo en un cien­to por cien­to o un poco más para ajus­tar­lo al pre­cio míni­mo de la canas­ta bási­ca, esto no había que­bra­do a nin­gu­na empre­sa. La evi­den­cia de la explo­ta­ción había pues­to una pesa más sobre la con­cien­cia de la socie­dad.

Cre­ye­ron que darían el gol­pe y podían con­tro­lar al país fácil­men­te, y que a los tres días nadie se acor­da­ría de nada. A Zela­ya lo man­da­rían al exi­lio, le rega­la­rían un yate, una isla y dos caba­llos para que vivie­ra feliz ‑eso fue exac­ta­men­te lo que le ofre­cie­ron-. A sus minis­tros locos, par­ti­cu­lar­men­te a esa mujer ‑yo‑, los saca­rían del país y nos los deja­rían entrar más. Pen­sa­ron: “esto se aco­mo­da rápi­do… El hon­du­re­ño olvi­da, como ocu­rrió en el pasa­do”. No sabían a lo que se expo­nían. Nun­ca enten­die­ron lo que esta­ba pasan­do. Se equi­vo­ca­ron de Pre­si­den­te. Se equi­vo­ca­ron de pue­blo. Se equi­vo­ca­ron de comu­ni­dad inter­na­cio­nal.

LECCIONES

La resis­ten­cia del Pre­si­den­te Zela­ya se pro­du­ce en una cir­cuns­tan­cia que no deja de tener incer­ti­dum­bre, pero demues­tra que no han logra­do tor­cer­le el bra­zo. Jun­to a la resis­ten­cia del pue­blo hon­du­re­ño, él está mos­tran­do que los gol­pes de esta­do ya no son cosa fácil en nues­tro con­ti­nen­te, que ten­drán que vér­se­las con nues­tros pue­blos.

Hay un repo­si­cio­na­mien­to de la dere­cha en la región y del nue­vo domi­nio del Impe­rio, como ocu­rrió des­pués de 1963 con la irrup­ción de las dic­ta­du­ras mili­ta­res en Amé­ri­ca Lati­na. En ese año, en Hon­du­ras, nació una dic­ta­du­ra mili­tar. De ahí en lo ade­lan­te, toda la región cen­tro­ame­ri­ca­na, estu­vo pla­ga­da de dic­ta­du­ras. En ese momen­to, Cos­ta Rica sir­vió tam­bién de reci­pien­te de los “expul­sa­dos”, por ser el país más “demo­crá­ti­co” de la región. Un país “neu­tral”. ¿Por qué siem­pre el Impe­rio y las oli­gar­quías encuen­tran paí­ses como estos, que lue­go reapa­re­cen como com­po­ne­do­res, como media­do­res y que inten­tan con­cen­trar para sí los hono­res fren­te a con­flic­tos don­de los muer­tos los pone­mos noso­tros?

Agra­de­ce­mos el asi­lo polí­ti­co como un dere­cho uni­ver­sal, para todos aque­llos que sufren algu­na for­ma de per­se­cu­ción polí­ti­ca, pero no como fór­mu­la para enmas­ca­rar gol­pes de esta­do y sus­ti­tuir gobier­nos demo­crá­ti­cos, legí­ti­ma­men­te elec­tos. No sola­men­te esto es inacep­ta­ble, sino ver­gon­zo­so. Que el mal se tiña de mal. Que no tra­te de poner­se más­ca­ras.

NO RECONOCIMIENTO

La lucha del pue­blo hon­du­re­ño es cla­ra: no reco­no­ci­mien­to. No reco­no­ce el gol­pe de esta­do como fór­mu­la para suce­der gobier­nos, ni reco­no­ce las elec­cio­nes que se rea­li­zar para blan­quear los gol­pes de esta­do. Este cri­men lle­va cobra­das vidas huma­nas. Las vio­la­cio­nes de los dere­chos huma­nos de los hon­du­re­ños ha retor­na­do a la situa­ción de la déca­da de los 80. Hay des­pa­re­ci­dos que ama­ne­cen muer­tos o des­cuar­ti­za­dos. Hay tor­tu­ra­dos y per­se­gui­dos. El gobierno de Zela­ya es per­se­gui­do judi­cial­men­te, por una jus­ti­cia en manos de los gol­pis­tas. Los miem­bros de la resis­ten­cia están sien­do per­se­gui­dos en todos los barrios, en todas las aldeas.

Hay quie­nes nos dicen que las elec­cio­nes espu­rias no pue­den ser ava­la­das pero tam­po­co igno­ra­das, y que ha sur­gi­do un nue­vo fenó­meno polí­ti­co. ¿Qué nue­vo fenó­meno polí­ti­co ha naci­do en Hon­du­ras? Por­fi­rio Lobo Sosa es el jefe de una ban­ca­da que fal­si­fi­có la fir­ma del Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca dicien­do que renun­cia­ba. Es el jefe de la ban­ca­da que en el Con­gre­so Nacio­nal, el 2 de diciem­bre, rati­fi­ca el gol­pe de esta­do y el cri­men con­tra la Cons­ti­tu­ción. La con­ti­nui­dad demo­crá­ti­ca se rom­pió defi­ni­ti­va­men­te.

El futu­ro nues­tro está muy liga­do al des­tino de nues­tro pue­blo. Con el Pre­si­den­te Zela­ya hemos acor­da­do que con­ti­nua­re­mos lucha­do con la mis­ma fir­me­za que comen­za­mos la cam­pa­ña que lo lle­va­ría a la Pre­si­den­cia ‑casa a casa, cuer­po a cuer­po, ven­cien­do a los medios, ven­cien­do a la oli­gar­quía y por últi­mo, ven­cien­do en las urnas, y lue­go ven­cien­do a los gru­pos de poder duran­te los tres años y medio que duró nues­tro gobierno-. Con­ti­nua­re­mos en este camino de orga­ni­za­ción de un enor­me fren­te amplio para arti­cu­lar los dife­ren­tes sec­to­res de la socie­dad, con­ser­van­do su iden­ti­dad, en un fren­te de ciu­da­da­nos con­tra el gol­pe hacia una Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te.

Don­de ten­ga­mos que estar, ahí esta­re­mos, así sea que el Pre­si­den­te ten­ga que estar en la Emba­ja­da de Bra­sil para toda su vida. Esta es una lucha para siem­pre, jun­to a nues­tra gen­te, jun­to a nues­tra socie­dad. En esa Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te cons­trui­re­mos una nue­va pla­ta­for­ma polí­ti­ca y las nue­vas ins­ti­tu­cio­nes.

¿Qué gana­ron y qué per­die­ron los gol­pis­tas el 28 de junio? Gana­ron tiem­po, y per­die­ron lo poco que les que­da­ba de legi­ti­mi­dad y de cre­di­bi­li­dad. Y algo que sí no gana­ron fue ven­cer la con­cien­cia del pue­blo hon­du­re­ño y ren­dir a su Pre­si­den­te. Eso sí no lo gana­ron.

Patricia Rodas, canciller de Honduras. Foto: Cubadebate

Inter­ven­ción de Patri­cia Rodas en el pro­gra­ma Mesa Redon­da de la Tele­vi­sión Cuba­na, el 15 de diciem­bre de 2009.

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